Metamorfosis del espíritu (Poema nietzscheano)
Francisco Huertas Hernández
Amanecer en playa del Postiguet. Alicante. 17 de marzo 2015
Fotografía de Francisco Huertas Hernández
Fuego primigenio, polvo, estrella,
Roca, agua, carbono, carne,
Sangre, voz, espíritu.
Carrusel de figuras del ser.
Y en todas un sonido: onda mecánica, aullido o lengua.
Y el primer sonido humano: el grito.
Grito de dolor de la obediencia.
¿El espíritu obedece al fuego?
Eones de carga y fatiga.
Camello: primera metamorfosis del espíritu.
Y el desierto se hace sabana:
Arena deviene hierba.
León: segunda transformación del espíritu.
El ocaso es su cenit.
Rugido y garra.
Destrucción, copulación.
Y la sabana deviene aldea.
Y en la aldea juega el niño
Niño: tercera metamorfosis del espíritu.
Su espíritu no obedece ni ruge,
Solo imagina mundos,
Creando en el juego
Un eterno ciclo de decir sí a la vida.
Juega y olvida.
Ríe, salta, canta,
Pero no razona ni trafica con el silogismo.
¿Qué puede el niño que no puede el león?
Crear su vida sin temor ni venganza,
En la hora de la sombra más corta.
El espíritu se hace niño en el mediodía,
Cuando todo es luz vertical
Y las sombras del ideal y el resentimiento
Ya no borran el poder del sí
Francisco Huertas Hernández
13 de marzo de 2019




















