"Petersburgo" (1913). Andrei Biely. "Петербург". 3º Ensayo. Gente y ciudad. La Avenida Nevsky (Capítulo VI). Lo mecánico y lo anímico. Por Francisco Huertas Hernández
Невский проспект. 1908. Санкт-Петербург
1. Introducción. El autor y la ciudad
"Petersburgo" es una novela rusa de Andrei Biely (1880-1934), pseudónimo de Borís Nikolayevich Bugayev, un escritor de Moscú, cuya visión de la capital oscila entre lo tétrico de las eternas nieblas de la urbe pantanosa y lo místico de su querencia por la teosofía. Siendo hijo de un eminente matemático (Nikolai Bugayev) y lector de Kant, se da en el autor, como ya he señalado en un ensayo anterior (la ciudad y el orden geométrico. Petersburgo kantiano: de la multiplicidad indefinida de lo sensible a la unidad estructurante de la apercepción): "un continuo juego de lenguaje -intraducibles significantes- en el que la prosa poética se eleva desde la ciudad convergiendo con la geometría perceptiva que el personaje impone kantianamente para ordenar, en lo posible, el caos de las sensaciones. Andrei Biely, como su personaje Nikolái Apolónovich, era kantiano, y en Immanuel Kant se dio el descubrimiento copernicano: nuestro conocimiento no depende sólo de los estímulos externos sino de las formas a priori que nuestra mente impone para ordenar y dar significado a ese caos sensorial".
El novelista pertenece a esa generación conocida como "Серебряный век" (Edad de plata) de la literatura rusa. El simbolismo de Aleksandr Blok determinó su escritura poética, y, en su paso a la narrativa, de la cual el más conseguido ejemplo es "Petersburgo", la prosa rítmica basada en pies métricos (dáctilo, peón) configura una escritura musical de cadencia hipnótica, usando repeticiones de párrafos, algo inusual en la novela tradicional. Las palabras y los objetos mantienen correspondencias nuevas que transcienden lo sensorial o lo intelectual. Hay una hiper descripción continua del paisaje urbano y el anímico en "Petersburgo", el detalle revela matices nuevos, porque la alucinación es la manifestación externa de la visión interior. Aleksandr Dudkin y Nikolai Ableujov son visionarios y alucinados. Y todo empieza en la visión de la ciudad.
Mijail Svierdlov establece esas variadas conexiones de la ciudad: "pero la propia San Petersburgo, que da título a la novela, emerge como un personaje especial. Aparece bajo múltiples apariencias. Es personificada, mitificada, demonizada. Constantes paisajes mitológicos de San Petersburgo, presentados a través del prisma del delirio, alucinatorios, presentados en todo tipo de refracciones, ilusiones, alucinaciones: este sueño, obsesión y pesadilla de San Petersburgo persigue no solo a los héroes de la novela, sino también a los lectores"
(Но зато выступает особенным персонажем сам Петербург, который дал название роману. Он во многих ликах выступает. Он персонифицирован, мифологизирован, демонизирован. Постоянные мифологические пейзажи Петербурга, данные через призму бредов, галлюцинаторно, данные во всевозможных преломлениях, иллюзиях, галлюцинациях, — вот этот Петербург-сон, Петербург-наваждение, Петербург-кошмар преследует не только героев романа, но и читателей)
2. Análisis del fragmento "Avenida Nevsky" del capítulo VI de "Petersburg" de Andrei Biely. Con citas en ruso y español (traducción de Rafael Cañete)
Así pues, hoy analizaré el epígrafe llamado "Avenida Nevsky" del capítulo sexto de la novela. Así empieza, en la traducción de Rafael Cañete Fuillerat, de la que ya he hablado en el ensayo nº 1 (Empezando la lectura: Prólogo. Un traductor sectario), y no para bien:
"Barbas, bigotes, mentones: aquella copiosa corriente que fluía hacia ellos eran los remates de los troncos humanos"
(Бороды, усы, подбородки: то изобилие составляло верхние оконечности человеческих туловищ)
"Fluían hombros, hombros y más hombros; y todos aquellos hombros formaban una pasta, un poso tan negro como el betún; todos aquellos hombros se integraban en mayor o menor grado en esa pasta viscosa que fluía lentamente; uno de los hombros de Aleksandr Ivanovich también se adhirió momentáneamente a ella; se quedó pegado a ella, por decirlo así; y el propio Aleksandr Ivanovich no tardó mucho en seguir el camino de su hombro, interpretando correctamente la ley sobre la indivisible integridad del cuerpo humano; así fue lanzado él a la corriente de la Avenida Nevsky; y así, como una pequeña hueva más de esturión, se hundió él en aquella pasta negra y viscosa que fluía"
(Протекали плечи, плечи и плечи; черную, как смола, гущу образовали все плечи; в высшей степени вязкую и медленно текущую гущу образовали все плечи, и плечо Александра Ивановича моментально приклеилось к гуще; так сказать, оно влипло; и Александр Иванович Дудкин последовал за своенравным плечом, сообразуясь с законом о нераздельной цельности тела; так был выкинут он на Невский Проспект; там икринкой вдавился он в чернотой текущую гущу)
Varias analogías estructuran la descripción urbana: la masa como organismo, la ciudad como cuerpo, la avenida como corriente.
A continuación una original comparación entre la hueva de esturión: el caviar, simbólico de Rusia, y la masa urbana que circula mecánicamente. El caviar es un conjunto de huevas de esturión: el consumidor conoce el caviar pero no la hueva, dice Biely. El caviar es la pasta de huevas extendida sobre un canapé.
Andrei Biely prosigue:
"Pues por la misma regla de tres, cualquier cuerpo que se sumerja en una acera de individuos en movimiento se convierte, en la Avenida Nevsky, en el órgano de un cuerpo común, es decir, en una hueva de caviar: las aceras de la Nevsky son, por así decirlo, canapés simbólicos. Eso fue lo que le ocurrió al cuerpo de Dudkin al zambullirse en aquella pasta; y lo que le ocurrió también al porfiado pensamiento que tenía entre ceja y ceja: que se adhirió a un pensamiento ajeno e incomprensible para su propia mente; al pensamiento de ese enorme miriápodo que discurría por la Nevsky"
(Так вот тело влетающих на панель индивидуумов превращается на Невском Проспекте в орган общего тела, в икринку икры: тротуары Невского – бутербродное поле. То же стало и с телом сюда влетевшего Дудкина; то же стало и с его упорною мыслью: в чуждую, уму непостижную мысль она влипла мгновенно – в мысль огромного, многоногого существа, пробегающего по Невскому)
La "Многоножка" (ciempiés) -masa de viandantes- es el organismo colectivo que discurre sin conciencia por la ciudad, tal como un insecto vive carente de identidad limitado a su instinto mecánico, que reacciona ante estímulos sin capacidad de elección. En los organismos inferiores evolutivamente, es la especie la que, propiamente, vive, y no el individuo. Biely pasa de las cabezas del principio (barbas, bigotes, mentones) y los hombros a las piernas. La mirada entomológica del narrador ha descendido en busca de las extremidades móviles:
"Abandonaron la acera; seguía pasando una multitud de piernas; y allí se quedaron ellos, en silencio, contemplando aquel tropel de piernas que configuraban una oscura pasta humana en movimiento; una pasta que, dicho sea de paso, no fluía, sino que reptaba"
(Они сошли с тротуара; тут бежали многие ноги; и безмолвно они загляделись на многие ноги пробегающей темной гущи людской: эта гуща, кстати сказать, не текла, а ползла: переползала и шаркала)
Es muy difícil traducir esta prosa poética de una lengua tan musical como el ruso a cualquier otro idioma. Cañete, aparte de su sectarismo rusófobo, se toma licencias que desvirtúan la forma y sentido de Biely, pero, en su defensa, y lo digo yo, que sé poco ruso, hay que concluir: traducir poesía es imposible, y aquí hay poesía, es decir, música, y sentido, es decir, ideas.
Los dos personajes que se han internado en el tráfago de la avenida petersburguesa son Nikolai Apolónovich Ableújov -bajo el shock de la carta en la que el partido le recuerda que debe cumplir una vaga promesa que hizo, y que, ahora se concreta, en que debe asesinar a su padre, el Consejero de Estado Apolón Apolónovich Ableújov- y el desconocido intrigante de una célula dormida del Partido -el lector no sabe de qué partido clandestino se trata-, Aleksandr Ivánovich Dudkin, cuyas alucinaciones, descritas con genio único por Biely, constituyen uno de los pasajes clave de la literatura poético psiquiátrica.
La profesora Mercedes Jiménez de la Fuente en un análisis de la obra escribe que "los trayectos de nuestros personajes simbolizarían las venas que dan vida al organismo que es la metrópolis, más allá de un simple espacio físico", aunque citar la novela en... ¡inglés! no le confiere mucha autoridad.
La analítica kantiana de Biely descompone la realidad mecánica y caótica sensible de la masa moviente. Descompone espacialmente su morfología individual: cabeza, tronco, extremidades. Establece las analogía de las huevas de esturión y del ciempiés. Aplica, pues categorías del entendimiento, a partir de coordenadas espacio-temporales, a los datos ciegos del fluir sin sentido de la materia. Los cuerpos humanos que cruzan la Nevsky son materia vistos como organismo colectivo. En la novela de Biely los individuos emergen contra la masa, dostoievskianamente. La masa es muda, o, al menos, profiere ruido sin significado. Biely nos da fragmentos de esas conversaciones entrecortadas, con un realismo inquietante. Las cabezas huecas de las barbas y mentones, y las piernas impulsadas por la corriente de una ley general del movimiento mecánico, emiten palabras, y esto es un misterio. ¿Alguien ha pensado en el milagro que supone que un ser que empieza llorando y gritando entone luego sonidos con significado aprendidos de sus padres?
"En aquel espacio húmedo se almacenaba una ingente pluralidad de voces, una pluralidad de palabras; las frases bien articuladas rompían unas contra otras y, entonces, de una manera absurda y espantosa, las palabras salían despedidas en todas direcciones, como los vidrios rotos de las botellas vaciadas y hechas añicos en el mismo lugar: todas ellas, enredándose entre ellas, volvían a enlazarse de nuevo en una frase volante e interminable, sin principio ni fin; una frase que carecía de sentido y parecía trenzada de fábulas: y el interminable galimatías inducido por esa frase se quedaba allí, suspendido sobre la Avenida Nevsky, como una especie de hollín negro, como un humo negro de fábulas que pendiera sobre aquel espacio.
Y con estas fábulas, el Nevá, hinchándose a veces, rugía y rompía contra el macizo granito"
(в одно сырое пространство ссыпало многоразличие голосов – многоразличие слов; членораздельные фразы разбивались там друг о друга; и бессмысленно, и ужасно там разлетались слова, как осколки пустых и в одном месте разбитых бутылок: все они, перепутавшись, вновь сплетались в бесконечность летящую фразу без конца и начала; эта фраза казалась бессмысленной и сплетенной из небылиц: непрерывность бессмыслия составляемой фразы черной копотью повисала над Невским; над пространством стоял черный дым небылиц.
И от тех небылиц, порой надуваясь, Нева и ревела, и билась в массивных гранитах)
Sigue el narrador con su analogía del ciempiés, que Cañete traduce como "miriápodo", reptador horrible, horrible, por su ausencia de alma, sin duda. Y propone algo terrible: las estaciones pasan, los inviernos, las primaveras... pero ese insecto multiforme permanece igual. Algo siniestro: la masa no se modifica, porque carece de conciencia: vive igual bajo los zares, que bajo los bolcheviques, bajo la Coca Cola o el vodka. Esas masas están en cualquier ciudad del mundo y son siempre la misma masa reptadora. Esos que hablan de fútbol cada lunes, aunque el mundo se derrumbe a sus pies...
3. Conclusión. El destino de Rusia simbolizado en el Jinete de Bronce. Pedro el Grande, Falconet y Pushkin. Occidente y Rusia
Este pasaje termina regresando a la estatua del Jinete de Bronce, que ya adquirió vida en un capítulo anterior, esa estatua de Pedro el Grande, erigida por orden de la emperatriz Catalina (Ekaterina) en 1782, y esculpida por un francés: Étienne-Maurice Falconet. La base de 1200 toneladas sustenta al emperador sobre un caballo encabritado, y su brazo señala al río Nevá, mientras los cascos del animal aplastan la serpiente que encarna a los enemigos del europeísmo autocrático del fundador de la ciudad de Petersburgo. Toda la tensión de la historia rusa está en ese monumento, cuya fama se debe más al gran poema de Aleksandr Pushkin que al diseño del mediocre Falconet. Pushkin vio la tragedia de Rusia en esa estatua: un pobre funcionario ha perdido a su amada en la inundación de 1824, y culpa a la estatua, que, metonímicamente, representa al fundador de la ciudad en los pantanos. Pero la hybris de desafiar al dios-héroe da lugar a la venganza sobrenatural: la estatua cobra vida y persigue al imprecador. En Biely, devoto de Pushkin, ese jinete del zar occidentalizado, que mudó a la fuerza la capital de Rusia, es la Rusia pétrea, europeizada contra natura y racionalista, a punto de explotar ante la presión de Oriente y la revolución inminente. ¡Rusia, oh sagrada Rusia de Pushkin y Dostoievski, Gogol y Tolstoi, Chaikovski y Shostakovich, detén tu trote hacia Occidente, que aquí sólo quieren tu cuerpo muerto y tu hacienda viva saqueada!
Callo ahora y leo. Porque al leer, pienso y declaro: ahora he comprendido a Rusia, al mundo... no con palabras, aunque la literatura se compone de ellas, sino con estremecimientos que el concepto nudo de la filosofía no mueven. Salud, lectores de los clásicos...
Francisco Huertas Hernández
Domingo, 26 de abril de 2026
Bibliografía:
- Свердлов, Михаил: "Парадоксы потустороннего в «Петербурге» Андрея Белого". https://magisteria.ru/mysticism-and-magic-in-russian-literature/paradoxes-of-andrei-bely
- Jiménez de la Fuente, Mercedes: "St. Petersburg, Andrei Biely". Ángulo Recto: Revista de estudios sobre la ciudad como espacio plural. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3661519















































