Mostrando entradas con la etiqueta Cinéma Français. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cinéma Français. Mostrar todas las entradas

viernes, 22 de abril de 2022

Origen y evolución del Polar - Histoire du Polar (Film Policier français). Estrella Millán Sanjuán & Francisco Huertas Hernández

Origen y evolución del Polar - Histoire du Polar (Film Policier français)
Estrella Millán Sanjuán
Imágenes y Comentarios de imágenes: Francisco Huertas Hernández






"Le Samouraï" (1967). Jean-Pierre Melville.
Jef Costello (Alain Delon).
"El silencio de un hombre" es una película policial francesa (Polar) en la que Alain Delon encarna a Jef Costello, un asesino a sueldo, que, a pesar de cumplir el código del silencio, ya ha perdido la confianza de sus jefes, tras ser detenido por la policía. La trama minimalista mezcla los referentes del Noir de Hollywood y el ambiente parisino: la ciudad está omnipresente en la película (gares de Porte d'Ivry, Boulevard Masséna, Télégraphe, Place des Fêtes, Châtelet, del metro de París; Pont Alexandre III...)

Delon, con su gabardina (imperméable) y su borsalino se convirtió en figura icónica del género del Film Policier, más tarde llamado "Polar", mil veces homenajeado

"Le terme "polar" est quant à lui apparu en France dans les années 1970. C'est une expression argotique qui est utilisée au départ pour désigner le genre cinématographique policier, puis par extension un roman policier. La littérature a d'ailleurs repris presque exclusivement à son compte ce terme, puisqu'on parle de moins en moins d'un film policier comme d'un polar"

"Histoire d'un crime" (1901). Ferdinand Zecca.
La película está protagonizada por Jean Liézer como el asesino y se basó en una serie de cuadros contemporáneos titulada "L'histoire d'un crime" en el Musée Grévin. La cinta fue distribuida por Pathé Frères.
Histoire d'un crime se considera la primera película policiaca francesa y una de las primeras en utilizar escenarios sórdidos y realistas. El historiador de cine Don Fairservice ha señalado que Histoire d'un crime fue "muy influyente"

"Les cambrioleurs" (1897). Alice Guy

"Les Incendiaires" (1906). Georges Méliès

  El tema criminal tuvo interés desde los albores del cine entre el público y los primeros creadores franceses. Por poner algunos ejemplos, nos encontramos con “Histoire d’un crime” (1901), de Ferdinand Zecca (1864-1947), en el que ya existe un asesinato, posterior detención por la policía y muerte en guillotina. Considerada la primera historia policial en el cine francés, sin embargo, encontramos unos años antes un corto en clave de comedia de Alice Guy (1873-1968) donde los hechos delictivos de unos ladrones son minimizados por el sentido del humor cuando los gendarmes que los persiguen por los tejados abuhardillados son arrojados al vacío (que no vemos) ganándoles la partida en una sátira contra el sistema en “Les cambrioleurs” (1897). De igual forma, respecto a la pena de muerte, podemos observar en Georges Méliès (1861-1938) que, además de su cine ocurrente y mágico, también acudió al crimen en “Les incendiaires” (1906) con parecida temática delictiva y ajusticiamiento con guillotina, escenas que causaban gran temor y asombro entre las personas que asistían a las salas de la época.


"Fantômas" (1913-1914). Louis Feuillade.
Serie de 5 películas de cine policiaco francés: "Fantômas I: À l'ombre de la guillotine", "Fantômas II: Juve contra Fantômas", "Fantômas III: Le Mort Qui Tue", "Fantômas IV: Fantômas contre Fantômas", "Fantômas V: Le Faux Magistrat".
René Navarre fue el protagonista de esta serie de gran éxito, basada en un serial publicado en la prensa



"Les Vampires" (1915-1916). Louis Feuillade.
Irma Vep (Musidora).
Esta serie de 10 películas policiales protagonizadas por la estrella Musidora incluía:
1. La Tête coupée. 33 min.
2. La Bague qui tue. 15 min.
3. Le Cryptogramme rouge. 42 min.
4. Le Spectre. 32 min.
5. L'Évasion du mort. 37 min.
6. Les Yeux qui fascinent. 58 min.
7. Satanas. 46 min.
8. Le Maître de la foudre. 55 min.
9. L'Homme des poisons. 53 min.
10. Les Noces sanglantes. 60 min.



"Judex" (1916). Luois Feuillade.
Judex (René Créste).
 En esta película francesa se presenta al héroe vigilante ficticio creado por Louis Feuillade y Arthur Bernède. Judex (cuyo nombre en latín significa "juez") es un vengador misterioso que viste de negro y usa un sombrero holgado y una capa. Originalmente fue concebido como una versión heroica del personaje criminal Fantômas. Influyó en héroe pulp estadounidense The Shadow, que anticipó a Batman

 Con su germen en novelas policíacas de folletín muy populares adaptadas al cine, tenemos como ejemplo la serie criminal “Fantômas”, que adaptaría Louis Feuillade (1873-1925) entre 1913-14, posteriormente realizándose también en la década de los 20 en EEUU. Tuvo tal éxito que el mismo director creó el serial “Les Vampires” (1915-16), que lanzaría al estrellato a Musidora (1889-1957) con esas historias en relación con una organización criminal y que tanta influencia tendría en directores sobresalientes, así como completaría la trilogía con “Judex” (1916), otro serial de gran popularidad sobre un héroe que anticiparía la afición a la literatura pulp de escasa calidad. Sin embargo, estas series generaron críticas por glorificar a los criminales y forajidos, sello que más tarde sería una constante en el polar.

"Coeur fidèle" (1923). Jean Epstein.
Marie (Gina Manès).
Melodrama francés de corte experimental con triángulo amoroso con huérfana (Marie), malo (Petit Paul) y héroe desgraciado (Jean). El elemento truculento de las peleas está magistralmente filmado con numerosos recursos técnicos y poéticos dentro del realismo

 Ya inmersos en la vanguardia encontramos la excelente película de Jean Epstein (1897-1953) “Coeur fidèle” (1923) en la que se atisba, debajo de esa experimentación inigualable en la narración visual, un interés en los bajos fondos alrededor del muelle de Marsella, acercando al público un melodrama social, pero de una forma tan poderosa visualmente, que sublimaba la tragedia. Mafia marsellesa, actos delictivos, personajes criminales, asesinato, abusos, amor pasional, se dan cita con un impresionismo virtuoso del que hacía gala Epstein y que asentaba las bases del posterior movimiento, el Realismo poético, sobre todo el de Marcel Carné (1906-1996) y Jean Grémillon (1901-1959), en esos ambientes portuarios que aderezaban la ambigüedad moral de los personajes.

"Ménilmontant" (1926). Dimitri Kirsanoff.
Nadia Sibirskaïa.
Barrio humilde, lucha por la vida, chicas jóvenes, prostitución, asesinato, esos son los temas de estas estampas urbanas parisinas. El barrio fue cantado por Charles Trenet

 Como también es ejemplo precursor de ese movimiento y del neorrealismo la excelsa película “Ménilmontant” (1926) de Dimitri Kirsanoff (1899-1957), en la que encontramos escenas bastante crudas como el asesinato brutal de los padres de dos niñas con que nos sorprende ya al inicio, con esa genial elipsis de un hacha que cae al suelo entre forcejeos. Una historia sórdida que nos introduce posteriormente sin esperanza en el corazón de un barrio de París donde las hermanas son absorbidas por la injusticia social, la miseria, prostitución y diversas penurias. Un magistral y memorable ejercicio estilístico y temático.

"La petite Lise" (1930). Jean Grémillon.
Lise Berthier (Nadia Sibirskaïa).
Melodrama francés con ambientes sórdidos: un hombre sale de prisión (Victor Berthier), y su hija (Lisa) le oculta que es prostituta. La pobre Lisa se ve envuelta en un asesinato, y su padre se sacrifica para salvarla

Antes de entrar de lleno en el Realismo poético, observamos la temática en torno al crimen y personajes desarraigados y carcelarios en “La petite Lise” (1930), de Jean Grémillon (1901-1959), un drama con asesinatos, prostitución, con una parte realista, documental, de la prisión de la Guayana estupenda; una historia marcada por la fatalidad, sello característico del cine que vendrá en la década de los 30 antes de la II Guerra mundial. Interesante, con la misma protagonista que la anterior de Kirsanoff, Nadia Sibirskaïa (1901-1980). También hallamos la primera adaptación de una novela de Simenon por Jean Renoir (1894-1979) en "La Nuit du carrefour" (1932), interpretada por su hermano Pierre haciendo del detective Maigret, que tantas películas aportaría con posterioridad.

"La Nuit du carrefour" (1932). Jean Renoir.
El comisario Maigret (Pierre Renoir) investiga el asesinato de Goldberg, un comerciante de diamantes holandés

 Si este importante e influyente movimiento asienta sus bases en un realismo sublimado por la estilización deudora del expresionismo alemán y direcciones artísticas que recreaban esos ambientes nostálgicos, melancólicos y brumosos, también tenían su principal baluarte en los guiones de autores como Charles Spaak y Jacques Prévert, que actualizaron el cine creando obras naturalistas apoyadas en diálogos intensos que engrandecían las historias, aportando un especial lirismo. Aunque también las adaptaciones de novelas de Émile Zola, Georges de la Fouchardière, Henri La Barthe, Albert Simonin, o Georges Simenon, entre otros, fueron claves para la creación de un noir francés inigualable.

Resulta algo extendido que el cine negro es un género solo americano, en gran medida por el concepto genérico que dieron unos críticos franceses en 1946 atribuyéndolo a ese país, afianzado definitivamente por un libro por el que la prensa y los historiadores norteamericanos desarrollaron la concepción de que se considera un estilo de cine totalmente de allí. Pero diversas fuentes hablan de que el concepto se crea en Europa, cuando el término film noir aparece ya en 1938 por la prensa del momento, catalogando así muchas películas de una forma particular del realismo poético. De hecho, en algún libro de historia antiguo, encuentro que este movimiento es llamado también “Realismo negro”. Incluso el libro del estadounidense James M. Cain, “El cartero siempre llama dos veces” (1934) vio su primera adaptación al noir con la estupenda película francesa de Pierre Chenal “Le dernier tournant” (1939), antes que la de Visconti y la de Tay Garnett (1946). Y Fritz Lang, durante su exilio americano, adaptaría la misma obra de Fouchardière, años después de la versión de Renoir, “La chienne” (1931), creando “Scarlet Street” (1945); así como realizando una nueva versión de la obra de Zola, "La bête humaine" que adaptó también Renoir en 1938 con el mismo título y a la que él llamó "Human desire" en 1954, devolviendo así la mirada a Francia, a la que emigró también anteriormente desde Alemania.


"Le Dernier Tournant" (1939). Pierre Chenal.
Nick Marino (Michel Simon) & Frank Maurice (Fernand Gravey).
Cora Marino (Corinne Luchaire).
Película francesa que adapta la novela negra norteamericana "The postman always rings twice" (1934) de James Cain, posteriormente filmada por Luchino Visconti (1943) y Tay Garnett (1946)


"La Bête humaine" (1938). Jean Renoir.
Película francesa basada libremente en la novela homónima de Émile Zola. Jacques Lantier (Jean Gabin) es un obrero con impulsos criminales -pulsión de muerte freudiana- hacia las mujeres a las que desea -pulsión de vida freudiana-. Su verdadero amor recae en la locomotora que cuida, Lison, pero su nueva amante, Séverine (Simone Simon) le pide que mate al marido -que ya era un asesino él mismo-. Las cosas no salen como se esperaba.
Una pareja protagonista de vértigo para una historia truculenta. Un clásico del cine

 El film noir americano tuvo su origen en el de gánsters de los 20 y 30, un cine genuino de allí, por su idiosincrasia histórica, pero también se vio influenciado estéticamente por directores y técnicos que emigraron o se exiliaron a EEUU desde Europa aportando su sello especial. En ese aspecto sí podemos decir que existe una confluencia entre los dos noir, sobre todo con la mirada de fascinación que dirigieron los franceses a partir de los 50 a EEUU, pero también quisieron añadir y acuñar un término propio: Polar –apócope de “policier” y “noir”– con especiales características, localizaciones y temática, pero con un origen ya en Francia.


"L'assassin habite au 21" (1942). Henri-Georges Clouzot.
Le commissaire Wens (Pierre Fresnay) & el pastor Robert Lester (Pierre Fresnay). Tour de force para el actor.
El comisario Wenceslas Vorobeitchik -a quien todos llaman Wens- debe detener a un asesino en serie que aterroriza París, un tal "Monsieur Durand". Una pensión será el escenario de la investigación. La amante del inspector, Mila Malou (Suzy Delair) colaborará activamente en las pesquisas

De la época de Marcel Carné, Jean Renoir, Julien Duvivier, Jean Grémillon, Jacques Feyder o Pierre Chenal, el polar posterior heredó con gran acierto esos personajes arrancados de las capas más bajas de la sociedad, desertores, presos, asesinos, prostitutas, proxenetas, corruptos, violentos, pertenecientes a mafias, con un deliberado pesimismo negro, pero también existe un romanticismo en esos seres desubicados, en los que existen códigos de honor y tiempo para el amor. Almas con un denominador común lo más parecido a una tragedia griega, proscritos que queman su existencia para encontrar la felicidad en un cine depositario de un atrayente desencanto.


"Pépé le Moko" (1937). Julien Duvivier.
Pépé le Moko (Jean Gabin).
Film policier francés. Un capo se refugia en la Casbah de Argel donde está a salvo de la policía, pero se enamora de la bella Gaby Goul (Mireille Balin)
Una hermosa historia de los bajos fondos, de la que el novelista británico Graham Greene dijo: "One of the most exciting and moving films I can remember seeing", lo que se nota en el parecido con el guion de "The Third Man" (1949) de Carol Reed. La famosa cinta de Hollywood "Casablanca" (1942) de Michael Curtiz tiene un sospechoso parecido con el clásico de Duvivier


"Le Quai des brumes" (1938). Marcel Carné.
El desertor (Jean Gabin) y Nelly (Michèle Morgan).
Un clásico del cine francés con ambiente portuario -Le Havre- y malevo


"Le jour se lève" (1939). Marcel Carné.
François (Jean Gabin) y Clara (Arletty).
Obra maestra del "realismo poético" francés con planos circulares con la cámara girando alrededor de un decorado de cuatro lados, cuenta una hermosa historia en flash-back.
François, atrincherado en su habitación tras matar a un hombre, recuerda su pasado mientras la policía lo asedia

 Si me tengo que quedar con una referencia de esta etapa del cine francés, lo hago con Jean Gabin antes de exiliarse a EEUU, cuya composición de personajes se ajusta a esa idea de fatalidad, de desarraigo, nihilismo y fracaso. Películas como “Pépé le Moko” (1937) de Julien Duvivier, “Le quai des brumes” (1938) o “Le jour se lève” (1939) de Marcel Carné, representan el espíritu del antihéroe, de la vida llevada al límite, del suicidio, de lo derrotista… Historias con tanto desaliento, que no gustaron un ápice y fueron relegadas por ofrecer una imagen pesimista de una Francia que anticipaba y respiraba un ambiente prebélico que se le venía encima.

 Y si me tengo que quedar con una época del polar es con la de los 30-40, con ese afán de complementar argumentos sumergidos en la desesperación, con un espacio profílmico muy cuidado a cargo de direcciones artísticas como la de Alexandre Trauner y dirección de fotografía que recreaban y revestían de una capa negra poética realizada en estudio; con esos ambientes de arrabal, portuarios, inmundos, con una bruma y humos negros de trenes y barcos que no presagiaban nada bueno; con personajes desnudos y vulnerables.



"Quai des Orfèvres" (1947). Henri-Georges Clouzot.
Jenny Lamour (Suzy Delair) & Maurice Martineau (Bernard Blier).
Drama policial experimental francés que narra la historia de la ambiciosa Jenny Lamour, casada con un apacible pero celoso hombre, Blier. Un viejo hombre de negocios con el que Jenny quiere tratar morirá y el inspector Antoine (Louis Jouvet) iniciará una investigación


"Du rififi chez les hommes" (1955). Jules Dassin.
Legendario film policial francés premiado en Cannes. Tony le Stéphanois (Jean Servais) ha salido de la cárcel, pero acepta participar en un nuevo atraco.
Una película coral, con una segunda parte de infarto, con un control del tempo en la narración fílmica sobrecogedor, de la que François Truffaut dijo: "D’un des pires polars que j’ai lus de ma vie, Jules Dassin a fait un des meilleurs films que j’ai vus"


"Le Doulos" (1962). Jean-Pierre Melville.
Silien (Jean-Paul Belmondo).
Un Polar francés de uno de los maestros del género: técnica magistral, la sobriedad, el estilo elíptico y la eficiencia narrativa de Melville dan al film una gran altura. La violencia es un medio para hablar del ser humano

 Posteriormente, en los años 50, influenciados por el noir americano, surgen directores como Jacques Becker, Henri-Georges Clouzot, Georges Franju o Jules Dassin, cuando se exilió en Francia. También otros directores no tan reconocidos como Claude Autant-Lara, Georges Lacombe, Yves Allégret, Jean Delannoy, Henri Decoin, Henri Calef, Gilles Grangier, entre otros, continuaron también con aportaciones al polar, con más o menos acierto, así como la Nouvelle Vague también incursionó en el género con su especial y renovadora narración. Directores como Jean-Luc Godard, François Truffaut, Louis Malle, Claude Chabrol o Claude Sautet se vieron seducidos por este género. Incluso el “independiente” Robert Bresson no pudo escapar a éste con su lenguaje asceta.

 Pero la que parece que es más conocida es su etapa de oro, a partir de finales de los 60, con una evolución más “canaille”, con una iconografía fácil de identificar, apoyada en esas gabardinas, borsalinos, coches de la época, persecuciones trepidantes, miradas hieráticas, personajes solitarios, tramas muy elaboradas con corrupción política, policial, judicial, espionaje, robos sofisticados, sexo, en la que el delincuente se iguala a las fuerzas del orden. Y en las que el fatalismo es llevado al extremo más que nunca. De esa etapa, a pesar de contar con Lino Ventura, Michel Piccoli, Jean-Louis Trintignant, el incombustible Jean Gabin, Jean-Paul Belmondo, Yves Montand, Robert Hossein, Stéphane Audran, Catherine Deneuve, Romy Schneider, Simone Signoret, Marina Vlady o Jeanne Moreau, me quedo con Alain Delon, por la calidad de sus interpretaciones, míticas, su carisma para afrontar determinados personajes en películas inolvidables y excelentes. Además, me gustaría añadir los excelentes actores secundarios que apoyaban y daban solidez a los relatos.


"Dernier Domicile connu" (1970). José Giovanni.
Inspector Marceau Leonetti (Lino Ventura) & Jeanne Dumas (Marlene Jobert).
Un policía, Marceau Leonetti, degradado por detener al hijo de un famoso abogado, se asocia con un compañero y una bella policía para perseguir a unos pervertidos que acosan sexualmente a mujeres.
Una amarga película que da prueba de que no solo ésta es una época miserable. Las palabras finales de Leonetti: "...car la vie est un bien perdu quand on n'a pas vécu comme on l'aurait voulu", de Mihai Eminescu, sobre la música de François de Roubaix, son una profesión de fe en la vida, mas no en la humanidad corrupta


"Max et les ferrailleurs" (1971). Claude Sautet.
Lily Ackerman (Romy Schneider) & Max (Michel Piccoli).
Max es inspector de policía, ex-juez, obsesionado con detener delincuentes, pero el amor se interpondrá en su camino. Sabedor de un delito se introduce con identidad falsa en el círculo de los chatarreros. Las trampas nunca salen como uno espera.
Otro film amargo en el que la búsqueda de la justicia se revela como una compulsión agresiva, que choca con el deseo y el amor. Romy Schneider, en su papel de prostituta, deslumbrante

 Directores como Jean-Pierre Melville, un claro exponente e impulsor del género, Henri Verneuil, Pierre Granier-Deferre, Alain Robbe-Grillet, Jacques Deray, José Giovanni, René Clément, Yves Boisset, Georges Lautner, Roberto Enrico, Alain Cavalier, Alain Corneau, Jean-Pierre Mocky, Robert Hossein, Alain Delon… entre otros, revitalizan el género muchas veces basado en los libros de José Giovanni, también escritor, que vivió de primera mano su paso por la cárcel o con estupendos guiones de Michel Audiard.

El polar vería apagada su llama a principios de los 80 como género tan prolífico, existiendo después algún neo-noir aislado. Un género, sin duda alguna, muy interesante

sábado, 15 de enero de 2022

"J'accuse" (2019). Roman Polański. El caso Dreyfus y la carta de Zola. Carmen Parra López

"J'accuse" (2019). Roman Polański
El caso Dreyfus y la carta de Zola 
Carmen Parra López


"J'accuse" (2019). Roman Polański
"J'accuse...!" de Émile Zola (1840-1902) es un alegato en favor del capitán Alfred Dreyfus, en forma de carta abierta al presidente de Francia Félix Faure y publicado por el diario L'Aurore el 13 de enero de 1898 en su primera plana (Wikipedia)

Le Petit Journal: "Le capitaine Dreyfus devant le Conseil de Guerre"
23 décembre 1894

Le Petit Journal: "Le traître. Dégradation d'Alfred Dreyfus"
13 janvier 1895

"El Caso Dreyfus tuvo como origen una sentencia judicial de neto corte antisemita, sobre un trasfondo de espionaje y antisemitismo, en el que la víctima fue el capitán Alfred Dreyfus (1859-1935), de origen judío-alsaciano, y que durante doce años, de 1894 a 1906, conmocionó a la sociedad francesa de la época, marcando un hito en la historia del antisemitismo" (Wikipedia)

Émile Zola: "J'accuse...!". Lettre au Président de la République
"L'Aurore" Littéraire, Artistique, Sociale
13 Janvier. 1898

Revisión del Juicio al Capitán Alfred Dreyfus
Rennes. 7 agosto 1899. Apertura del proceso
Foto de la época

 Lo primero que se viene a la cabeza cuando se está ante la visión de esta película es comparar la situación del protagonista, Alfred Dreyfus (Louis Garrel), con el director de aquella, Roman Polanski. Recomiendo más adentrarse en el apabullante ovillo que forma el argumento del filme que andar estableciendo similitudes entre ambos asuntos.

 El título de la película es el mismo con el que Émile Zola tituló su artículo para el diario L’Aurore en enero de 1898. La primera escena nos hace sentirnos incómodos ante lo que vemos: la degradación de un militar al cual despojan de sus galones, entorchados y sable. El color del adoquinado, la masa de soldados, y el tenebroso cielo gris que cubre el patio de armas reflejan magistralmente una situación que supuso un escándalo para la época, además de permitir observar el grado de antisemitismo que supuraba Europa. A finales de 1894, Alfred Dreyfus, oficial judío del Estado Mayor francés, es acusado, juzgado y declarado culpable de espionaje en favor de Alemania. Se le deportó de por vida a la Isla del Diablo, en la Guyana francesa. Todo se había basado en la aparición del bordereau, una anotación al margen en una carta dirigida al agregado alemán y cuya letra se identificó como la de Dreyfus. Hasta este punto, un polvoriento aire de decadencia se mueve en la atmósfera de la película, rodeándolo todo. Cabe pensar que ese aire espeso y rancio nos lo ofrece el director para que entendamos el ambiente de la Francia de finales del XIX.

 Los altos mandos del Estado Mayor francés están representados como hombres ajados, viciosos, que producen cierto repelús (no puedo dejar de ver en el personaje de Jean- Baptiste Billot a Jabba el Hutt, el monstruo del bar de la saga de Star Wars). Es la corrupción que cubre como un moho todo lo material y lo espiritual en este asunto.

 Cuando el coronel Picquart (Jean Dujardin) es nombrado jefe de la Sección de Información del Estado Mayor, comienza a atar cabos desde su agobiante despacho. No es que quiera defender a un judío, por los que no siente aprecio alguno, pero todo lo que indaga le lleva a convencerse de que Dreyfus es inocente. En realidad, otro militar fue el verdadero espía, pero quitándose del medio al soldado judío acusado de desleal con su país, se obtenían dos triunfos: demostrar que el judío no era un digno hijo de Francia, y, menos, un digno soldado del ejército. A partir de ahí, el largometraje va dejando caer capas que muestran poco a poco la realidad. Se establece una lucha entre el bueno y los malos. Dreyfus apenas aparece, pero está en la mente de todos. Fue un caso verídico que no se cerró como la legalidad vigente francesa de la época fijaba, sino que se echó mano del indulto para no tener que llevar a cabo otro juicio militar contra el acusado.

 Émile Zola, por aquellos años verdadera estrella de la cultura francesa, consciente del asunto, se valió de su posición para ayudar al reo. Se dirigió al presidente del país desde un artículo en primera página de un diario. Se generó una gran conmoción que dejó patente la partición de los franceses en dos: dreyfusards y antidreyfusards. En realidad, Europa y no solo Francia, estaba siendo recorrida por una corriente antisemita que germinó cincuenta años después en Alemania. El país quedó dividido en dos corrientes: Ni el paso del tiempo, ni la Primera Guerra Mundial, ni la Segunda tuvieron la suficiente fuerza para hacer olvidar el suceso. El conocido L'Affaire Dreyfus seguía vivo en los franceses. Pocos fueron los personajes de la política o las letras que apoyaron la reapertura del caso. Clemenceau, posteriormente presidente del gobierno, dio con la clave: infringir los derechos de un hombre era infringir los derechos de todos los hombres. Había que restaurar un país a punto del colapso, porque si la masa de dreyfusards se movió fue contra la justicia, contra la democracia y contra la libertad. No a favor de la república ni de Alfred Dreyfus.

 El militar nunca recuperó su grado ni su lugar en el Estado Mayor. Murió en 1935 sin haber sido declarado inocente. Tan solo recibió un indulto, un perdón cuando, en realidad, era él quien debía de haber perdonado a todos los que confabularon contra su libertad como ser humano

"J'accuse" (2019). Roman Polański
Alfred Dreyfus (Louis Garrel)

"J'accuse" (2019). Roman Polański
Alfred Dreyfus (Louis Garrel)

Alfred Dreyfus (1859-1935)
"Dreyfus nació en una acaudalada familia de origen judío dedicada a la fabricación de textiles, que abandonó Alsacia cuando esta región fue anexionada por Alemania tras la Guerra Franco-Prusiana (1871). En 1872 optó por la ciudadanía francesa y decidió dedicarse a la carrera militar, con el deseo de ver reintegrada Alsacia a Francia.
En 1882 entró en la École polytechnique, decidido a emprender la carrera militar, alcanzando el grado de oficial de artillería. Ascendió a capitán en 1889; en 1890 entró en la Escuela de Guerra y en 1893 en el Estado Mayor del Ejército en el Ministerio de la Guerra francés, momento en el que surgieron contra él falsas acusaciones de espionaje —el famoso Caso Dreyfus—, que lo mantuvieron apartado del Ejército y recluido en la Isla del Diablo, situada a 11 km de la costa de Guayana Francesa, en Sudamérica, por el delito de alta traición. La isla era una cárcel inhóspita, con un clima tropical difícilmente tolerable. En 1906 fue exonerado y reintegrado en el Ejército con todos los honores, retirándose con el grado de comandante.
En 1914, como teniente coronel, tomó el mando de una unidad de reaprovisionamiento en el curso de la Primera Guerra Mundial. Tras la paz, regresó a su retiro hasta su muerte en 1935, a los 75 años de edad"
(Wikipedia)

Marie-Georges Picquart (1854-1914)
Descubrió las evidencias de la traición de Ferdinand Walsin Esterhazy, en cuyo lugar el Capitán Dreyfus fue acusado, degradado y condenado con evidencia falsa, y participa en la restauración de la verdad, a pesar de la presión de su jerarquía. Al igual que Dreyfus, alsaciano como él, es condenado aunque inocente y encarcelado. Los dos hombres fueron rehabilitados al mismo tiempo, en 1906.
Fue Ministro de la Guerra con Clemenceau (1906-1909)

"J'accuse" (2019). Roman Polański
Marie-Georges Picquart (Jean Dujardin)

"J'accuse" (2019). Roman Polański
Affiche français

J'accuse
2019
Francia
126 minutos
Dirección: Roman Polanski
Guion: Roman Polanski, Robert Harris
Novela: Robert Harris
Música: Alexandre Desplat
Fotografía: Pawel Edelman

Reparto:
Jean Dujardin: Marie-Georges Picquart
Louis Garrel: Alfred Dreyfus
Emmanuelle Seigner: Pauline Monnier
Grégory Gadebois: commandant Hubert Henry
Hervé Pierre: général Charles-Arthur Gonse
Wladimir Yordanoff: général Auguste Mercier
Didier Sandre: général Raoul Le Mouton de Boisdeffre
Melvil Poupaud: Me Fernand Labori, avocat d'Émile Zola au civil, puis du capitaine Dreyfus devant le 2e conseil de guerre
Éric Ruf: colonel Jean Sandherr
Mathieu Amalric: Alphonse Bertillon, expert graphologue
Laurent Stocker: général Georges-Gabriel de Pellieux
Vincent Perez: Me Louis Leblois, ami de jeunesse du lieutenant-colonel Picquart
Michel Vuillermoz: lieutenant-colonel Armand du Paty de Clam
Vincent Grass: général Jean-Baptiste Billot
Denis Podalydès: Me Edgar Demange, avocat du capitaine Dreyfus devant les 1er et 2e conseils de guerre
Damien Bonnard: Desvernine
Laurent Natrella: commandant Ferdinand Walsin Esterhazy
Kevin Garnichat: Capitaine Jules Lauth
Bruno Raffaelli: juge Delegorgue
Vincent de Bouard: Gribelin
Stefan Godin: général Darras 
Pierre Poirot: greffier Vallecalle
Luca Barbareschi: Philippe Monnier
Mohammed Lakhdar-Hamina: Bachir
Philippe Magnan: procureur Brisset, président du 1er conseil de guerre
Pierre Forest: le colonel Morel
Jeanne Rosa: Martha Leblois
Benoît Allemane: Georges Charpentier, éditeur d'Émile Zola
Gérard Chaillou: Georges Clemenceau, éditorialiste à L'Aurore
André Marcon: Émile Zola
Nicolas Bridet: Mathieu Dreyfus
Swan Starosta: Lucie Dreyfus
Luce Mouchel: Madame Sandherr
Nicolas Wanczycki: Foucault
Pierre Aussedat: Colonel arrestation Picquart
Jean-Marie Frin: Président du jury
Jean-Marie Lecoq: Médecin duel
Thierry Gimenez: Colonel Jouaust
Frédéric Épaud: Officier artillerie
Clément Jacqmin: Journaliste Santé
Fabrice Firmin: Alexandre Perrenx
Roman Polanski: un académicien (non crédité)

Productora: Coproducción Francia-Italia; Gaumont, Légende Films, Canal+, Eliseo Cinema, France 2 Cinema, France 3 Cinéma, RAI Cinema

*****
Comentarios de nuestros lectores:

- Marian Herrera Lotero: "Georges Méliès contemporáneo de los hechos, realizó una película sobre este caso que pasó sin pena ni gloria, ya en aquellos tiempos el público prefería los efectos especiales, os dejo el link del cortometraje de Georges Méliès: "L'Affaire Dreyfus" (1899)"

"L'Affaire Dreyfus" (1899). Georges Méliès

- Gloria Gispert Pou: "Realmente tardó mucho el olvidarse en Francia l'Affaire Dreyfus. Quizá algo muy significativo fue el hecho de la unión de artistas, de científicos, que se afirmaron por primera vez como "intelectuales" interviniendo en la vida política en calidad de tales: seres autónomos, sin otro interés que la defensa de la verdad. La película me pareció muy interesante, sin concesiones de ningún tipo Dujardin dignísimo"

- Isabel González OIiveros: "Muy acertado y profundo análisis 👌"

El caso Dreyfus, un asunto que conmocionó a la sociedad francesa

En 1894, el capitán de artillería francés Alfred Dreyfus fue condenado por alta traición, acusado de transmitir información al enemigo, por entonces el Imperio Alemán. Este juicio daría lugar a uno de los casos más polémicos del siglo XIX.
#ElOficialYElEspía

- José J. Pulido Ramírez: "Con motivo del estreno en cines de la última película de Roman Polanski "El oficial y el espía" recupero este post que reproduzco tal cual: En el año 1894 Alfred Dreyfus, un capitán francés de origen judío y alsaciano, fue acusado de haber pasado secretos militares a Alemania. Pese a la inconsistencia de las pruebas un tribunal militar lo apartó del ejército y lo desterró a la Isla del Diablo. Dos años después se dieron a conocer indicios sólidos de su inocencia, que demostraban que Dreyfus fue un cabeza de turco, por sus orígenes y por su religión. Émile Zola comprendió la trascendencia del caso y el 13 de enero de 1898 publicó el artículo "J'accuse...!" en el diario L'Aurore, en forma de carta dirigida al Presidente de la República. Posiblemente sea el artículo periodístico más famoso de la Historia. Se ha publicado en muchas ediciones, sólo o junto a otros artículos que Zola escribió al respecto. Siempre defendió la inocencia del acusado y asumió su condición de escritor e intelectual para destapar el escándalo y acusar directamente a militares, jueces y políticos, que encubrieron una injusticia para preservar los intereses del ejército y del Estado. Las repercusiones fueron notorias. Muchas décadas después Roman Polanski presenta en la Muestra de Venecia (estos días) su película que, aparte de recrear esos momentos históricos, es todo un manifiesto contra la caza de brujas por su persecución judicial y mediática debido a las acusaciones de violación que penden sobre él desde los años 70. Polanski no puede pisar ni Italia ni EEUU porque sería inmediatamente detenido y puesto a disposición de la justicia. Y la polémica sigue. Y seguirá, cuando se estrene en cines, aunque aparentemente no tenga nada que ver una cosa (lo que se ve, la película) con la otra (la realidad y la polémica)"