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domingo, 6 de febrero de 2022

"Ángela". Poema. 1980. Francisco Huertas Hernández. "Gli occhi, la bocca" (1982). Marco Bellocchio

"Ángela". Poema. 1980
"Gli occhi, la bocca" (1982). Marco Bellocchio
Francisco Huertas Hernández


Francisco Huertas Hernández (París, 12 noviembre 1963): "Ángela"
Poema. Junio de 1980
Este es uno de los poemas "rescatables" de mi adolescencia. Tenía 16 años cuando lo escribí en la mesa de la cocina de la casa de mi abuela materna (Mami), mientras escuchaba Radio 3, una nueva emisora musical de Radio Nacional de España. En la noche, con los grillos cantando probablemente, sin vino ni mate, ni chocolate ni novia, ni otras sustancias, claro. Que la misteriosa actriz española Ángela Molina (Madrid, 1955) esté detrás de estos versos es muy probable, sobre todo, porque yo no la conocía, jamás la había visto, como al amor y al sagrado cuerpo de la mujer. El poema contiene un erotismo sublimado -eterno femenino- con imágenes de inspiración surrealista, algo pueriles, pero no estúpidas. Las canciones surrealistas de The Beatles (1962-1970) (Lucy in the Sky With Diamonds, I am the Walrus, Strawberry Fields, A Day in the Life) -todas de John Lennon, claro- son el sustrato, junto con la poesía de Federico García Lorca (1898-1936). También la naturaleza -aunque verdaderamente el sexo es naturaleza- con su fuerza, su sonido, su olor y su color está presente. El poema es nocturno, musical, sensual y oriental. No me arrepiento del que lo escribió, que, aunque sufría la soledad y la timidez, era un valiente escudriñador del lenguaje y las ideas. Si el resultado os parece menor, no olvidéis que yo solo tenía 16 años y un radiocassette Sanyo...

"Gli occhi, la bocca" (1982). Marco Bellocchio
Wanda (Ángela Molina) desnuda
Esta película italiana es la historia de un actor de cine, cuarentón y en crisis, Giovanni Pallidissimi (Lou Castel), regresa con su familia para un lúgubre acontecimiento: la muerte por suicidio de su hermano gemelo Pippo. En el transcurso de los intentos, por parte de toda la familia, de hacer creer a su madre (Emmanuelle Riva) que solo fue un accidente, conoce a la novia de su hermano, Wanda (Ángela Molina), y la convence de participar en los ritos funerarios. Se convierte en su amante, creando nuevos motivos de escándalo en una familia burguesa tradicional ya puesta a prueba

"Gli occhi, la bocca" (1982). Marco Bellocchio
Wanda (Ángela Molina) desnuda

"Gli occhi, la bocca" (1982). Marco Bellocchio
Wanda (Ángela Molina)

La belleza joven y sensual de la hierática actriz, hija del cantante Antonio Molina (1928-1992), recorre la historia de esta familia. Que la burguesía sea una transacción entre el interés y el deseo, en la que el interés se enmascara en buenos modales para mantener al deseo alejado de la vida pública, eso es típico del cine social italiano. Claro está, Wanda es el deseo, o sea, la naturaleza. Como en mi poema, donde el deseo es también la infancia, la patria real de todo deseo. Sigmund Freud (1856-1939) tiene razón cuando une el deseo de nutrición y el de placer en el lactante, y la imagen de la madre como la portadora del deseo primigenio, es decir, la naturaleza nutricia, donadora de vida y cuidadora

"Gli occhi, la bocca" (1982). Marco Bellocchio
Poster italiano

lunes, 5 de abril de 2021

Piedras Lunares. "La Paura" (1954). Roberto Rossellini. Reflexión filosófica sobre el miedo. Francisco Huertas Hernández. 2001

Piedras Lunares
"La Paura" (1954). Roberto Rossellini
Reflexión filosófica sobre el miedo
Francisco Huertas Hernández. 2001


"La Paura" (1954). Roberto Rossellini
 Johann Schultze (Renate Mannhardt) & Irene Wagner (Ingrid Bergman)
Película germanoitaliana basada en la novela "Angst" (1925) de Stefan Zweig (1881-1942). "Ya no creo en el amor" -estúpido título en la traducción en España- (El miedo), fue rodada en Munich, simultáneamente en alemán e inglés. Irene Wagner (Ingrid Bergman) es la esposa del científico Albert Wagner (Mathias Wieman) y ha tenido una relación con Erich Baumann (Kurt Kreuger), pero el secreto da lugar a la ansiedad y la culpa. Otro personaje, Johann Schultze (Renate Mannhardt), una celosa ex novia de Erich chantajea a Irene. Pronto el sentimiento de culpa y la tortura psicológica de la esposa desembocarán en el descubrimiento de otro engaño urdido por Albert. 
Zweig en su novela "Angustia" se centró en los efectos psicológicos del miedo, mientras que Rossellini que ambientó la historia en Munich, y no en Viena, dio importancia a la relación entre hombre y mujer en la sociedad contemporánea en una Alemania en reconstrucción tras la herida de la guerra. 

El miedo es un mecanismo biológico adaptativo de supervivencia, que permite al organismo responder ante estímulos adversos con rapidez y eficacia. Es consecuencia de la actividad de la amígdala segregando vasopresina (hormona antidiurética), situada en lo más profundo del lóbulo temporal. Aunque extirpando la amígdala a los animales desaparece en ellos el miedo, no ocurre así en humanos, porque el mecanismo compuesto miedo-agresividad interactúa con la corteza cerebral, y otras partes del sistema límbico. Que el miedo y la agresividad estén unidos en la amígdala explica el hecho de que el animal con miedo reaccione agresivamente.

En un plano psicológico, el miedo (respuesta emocional a una amenaza inminente) es una emoción básica que provoca angustia (estado afectivo antes un peligro desconocido con síntomas físicos: elevación del ritmo cardíaco, temblores, sudoración, opresión en el pecho, falta de aire) y ansiedad (respuesta anticipatoria a una amenaza futura). Las fobias son trastornos de ansiedad que se caracterizan por un miedo intenso, desproporcionado e irracional, ante objetos o situaciones concretas.

En el psicoanálisis, el miedo surge del conflicto entre las pulsiones (sexuales y agresivas) que buscan satisfacción (principio del placer) y los mecanismos del yo que impiden su satisfacción (represión)

El miedo como emoción primitiva del cerebro cumple una función adaptativa, pero socialmente realiza también una función represiva del deseo, como acabamos de ver. Friedrich Nietzsche (1844-1900) escribió este brillante aforismo sobre el miedo como motivo de la moralidad mezquina:

"Metro cotidiano (Criterio de uso diario).- Nos equivocamos raramente si atribuimos las acciones extremas a la vanidad, las mediocres a la costumbre y las mezquinas al miedo" 
(Friedrich Nietzsche: "Humano, demasiado Humano". Volumen I. Segunda Parte: Para la historia de los sentimientos morales. 74)

(Alltags-Maßstab. — Man wird selten irren, wenn man extreme Handlungen auf Eitelkeit, mittelmäßige auf Gewöhnung und kleinliche auf Furcht zurückführt)
(Friedrich Nietzsche: "Menschliches, Allzumenschliches". I. II. Zur Geschichte der moralischen Empfindungen. 74)

El miedo nos "animaliza", porque nos retrotrae a estadios anteriores de la evolución humana. Nuestras acciones no son libres -si la libertad es algo más que un ideal humano-. En Derecho es un eximente de responsabilidad. El Derecho Romano introduce la "metus causa" (por causa de miedo) como eximente. El Código Penal Español de 1996, art. 20.6 señala: "Está exento de responsabilidad criminal (...) el que obre impulsado por miedo insuperable". Encontrar la causa de muchas acciones "malas" (mezquinas) en el miedo es reconocer, en definitiva, nuestra "irresponsabilidad". Escuchemos de nuevo a Nietzsche:

"Nadie es responsable de las acciones morales, ni del propio ser; juzgar equivale a ser injustos"
(Friedrich Nietzsche: "Humano, demasiado Humano". Volumen I. Segunda Parte: Para la historia de los sentimientos morales. 39)

Y esto es así, según el pensador alemán, por creernos la "fábula" de la libertad (libertad del querer), que da lugar al error de la responsabilidad. Immanuel Kant (1724-1804) exigió al ser humano una moralidad cimentada en la voluntad libre, el cumplimiento del deber, como expresión de una racionalidad universal, pero ¿puede el que está dominado por el miedo cumplir ningún deber?

Sea como fuere, el conflicto -leitmotiv- entre miedo y libertad, instinto y razón, es el eje de esta gran película de Roberto Rossellini (1906-1977), como de la lucha eterna entre el animal y el humano que somos a un tiempo

"La Paura" (Non credo più all'amore) (1954). Roberto Rossellini
Poster. Italia

"La Paura"  (Angst) (1954). Roberto Rossellini
Poster. Deutschland

“Tengo miedo para mi futuro”
M. v. C.

 Tengo miedo. Siempre he tenido miedo desde que mi memoria alcanza. Los libros de héroes y santos hablan del miedo. Ellos no sentían miedo porque el miedo es cobardía y egoísmo, es temor a perder la vida. El héroe y el santo son valientes porque no son ellos mismos sino un trozo de Dios o de la Patria que actúan sin pensar en sí mismos sino en entregar su vida y su alma. Así que el miedo era ateo y antipatriótico.

 Esto debió calar en mi mente infantil leyendo en la Enciclopedia Álvarez o Miñón las historias de aquellos grandes hombres, como el que defendió Tarifa contra los sitiadores sacrificando a su propio hijo.

 Cuando vino la democracia y la psicología de masas leí que el valiente no es quien no tiene miedo sino quien sabe vencerlo. Ahora ya se reconocía implícitamente el valor de la vida individual, pero se interpretaba que en casos de fuerza mayor podía afrontarse el peligro sacando fuerzas de flaqueza, o, dicho en lenguaje de los tiempos: el autocontrol racional de los impulsos emocionales biológicos. La razón sujetando a la voluntad. Pero el miedo es innato.

 Yo tengo todos los miedos: a la enfermedad, a la soledad, a la muerte, al futuro, a la gente, a Dios, a la humillación, a la locura, a la nada, a la noche, a la pobreza, a las mujeres, a los perros, al destino, a la estupidez, al silencio, a la sabiduría, a la vida, a los espíritus, a las estrellas, a los maleficios, al castigo, a la policía, a la oscuridad, al mal, a la naturaleza, al tiempo, al olvido, a mí mismo, al miedo.

 Catalogar mis miedos es clasificar el ser y agotarlo. Mis miedos son genéticos y adquiridos. Son inmemoriales y episódicos. Son todos los miedos que he temblado y que he reído, porque, aunque nos cagamos de miedo, también nos reímos de miedo.

 El miedo es la debilidad del ser humano ante el destino y el tiempo. Es individualizador y reflexivo. Lo que admira no es lo desconocido sino lo que nos sobrecoge: Dios, la nada, el tiempo.

 Yo escribo porque tengo miedo. Y hablo porque tengo miedo. Y amo porque tengo miedo. No, no me digáis que el miedo paraliza los afectos y el entendimiento. No es verdad. Lo que paraliza es la alegría, la apacibilidad.

 Para huir del miedo creamos, imaginamos, luchamos, construimos, buscamos, amamos. Yo no quiero tener miedo, pero sé que con él viviré y haré de mí lo que pueda hacer para olvidar que está dentro de mí como la sangre y el aire. Es aliento. Es latido. Al miedo se le oye, se le siente. Es tan real como invisible.

 No hay ni un solo libro que haya despertado mi adhesión y mi entusiasmo que no me haya hecho temblar. El miedo nos trae mensajes de otros mundos, excita nuestro entendimiento, nos exige pensar a fuerza de sentir. Sintiendo esa congoja tan honda que se convierte en grito y pregunta y razón y aullido y verso y sofoco y dolor. ¡Qué diablos puedo yo escribir con este miedo en mis manos!

 Hay versos por ahí tirados, en páginas acostados, esperando un miedo que les haga vivir, versos, Dios mío, que han visto demasiado, en las fronteras donde nace y se alimenta el miedo eterno de la humanidad, versos como cuchillos que sajan. Versos de Eliot como: “Os mostraré lo que es el miedo en un puñado de polvo”, versos de ecos bíblicos y proféticos. Versos de Quevedo como: “Ven ya, miedo de fuertes y de sabios”. Versos no leídos ni imaginados que alguien derramó herido por la espada del miedo.

 ¡Oh, versos que ni inventáis los miedos de la humanidad, ni les traéis con apacibilidad sino con terror, con violencia lírica y apocalíptica!

 ¡Miedo, miedo, miedo, digo tu nombre, y tiemblo ante ti como todos los que temieron y murieron y fueron olvidados!

 Tengo en mí, hermanos, todos los miedos y en ellos mi hogar, y busco en vosotros la medicina y el consuelo, pero no, vosotros, sois altivos y tercos, creéis que la poesía es un pasatiempo apacible del atardecer cansino, una cosa inútil y vagamente placentera sobre los pájaros y las fuentes. Miedos que son contrariedades ocasionales en el orden de la vida pasan por vuestras existencias como gripes y jaquecas. Con una aspirina se disipan. Pero, y, entonces, ¿qué sentires, qué pensares, qué delirios y fantasmas pueblan vuestras noches y vuestros silencios? ¿Qué posibilidad tenéis de abrasaros con la contingencia o el destino? ¿Qué esgrimas del alma os ponen en guardia contra la injusticia y el dolor universal? ¿Qué mierda habéis comprendido vosotros entonces si es que no mentís con embeleco para hacernos sentir inferiores?

 ¡Oh, miedo, que como piedras lunares es absurdo y fatal!  Yo sé o yo no sé o qué sé yo, o quizás, o acaso. Pero el miedo siempre, aún, más, eternamente.

Francisco Huertas Hernández
Noviembre 2001


viernes, 2 de abril de 2021

Somos aire que un Dios desconocido respira dormido. "Nostos: Il ritorno" (1989). Franco Piavoli. Francisco Huertas Hernández. Reflexión sobre el νόστος (nostos) -el regreso al hogar- en "La Odisea"

Somos aire que un Dios desconocido respira dormido
"Nostos: Il ritorno" (1989). Franco Piavoli
Reflexión sobre el νόστος (nostos) -el regreso al hogar- en "La Odisea" de Homero
Francisco Huertas Hernández

"Nostos: Il ritorno" (1989). Franco Piavoli
Odisseo (Luigi Mezzanotte)
Película italiana sin diálogos que adapta "La Odisea" de Homero. Ulises (Odiseo), agotado, navega en un barco con su tripulación. Duerme y sueña con su infancia y la reciente guerra de Troya. El canto de las sirenas, la isla de los feacios (¿Corfú o Creta?) donde conoce a Nausicaa. Nuevos naufragios, encuentros y sueños. Llegada a Ítaca donde Penélope le espera.
El tema de "Odisea" es el νόστος (nostos), el regreso al hogar. Es en si un género de la literatura griega: el regreso por mar de los héroes. Homero es el fundador de este género, pero como modelo de viaje se convierte en un "tópico" literario. La palabra "nostalgia" fue creada a partir de νόστος y de άλγος (dolor) por el médico suizo Johannes Hofer (1669-1752): "dolor del regreso". Su significado es "anhelo del pasado". La rara condición humana de desear regresar al hogar natal, a la tierra primera, al origen, como Paraíso Perdido. El Paraíso Perdido solo se vive como nostalgia. Penélope espera en el mito, mas la realidad es cruel. El viajero encuentra su patria arrasada. 
Descubrimiento de uno mismo en la aventura del regreso, en los peligros del camino, de los mares inclementes. Piavoli hace de la naturaleza el lugar en que el hombre se construye desafiando sus asechanzas. Las imágenes y sonidos de esa naturaleza - apenas con algunas palabras incomprensibles en el dialecto de Tesalia del griego antiguo, el sánscrito y el latín-. Escuchamos "mater" u "οἶκος" (oikos, casa), mientras delira en medio del mar

"Nostos: Il ritorno" (1989). Franco Piavoli
Piavoli retoma una idea de Friedrich Nietzsche, el eterno retorno: el niño que juega con un aro es un "símbolo del tiempo visto como un elemento que gira sobre sí mismo. Un niño que empuja un aro expresa la concepción del tiempo circular". El νόστος es circular, va del presente al pasado, y éste se vuelve presente

"Nostos: Il ritorno" (1989). Franco Piavoli
Odisseo (Luigi Mezzanotte)
El héroe que duerme para ver a través de los sueños el camino de regreso. En los sueños los dioses se comunican con los mortales

"Nostos: Il ritorno" (1989). Franco Piavoli
Odisseo (Luigi Mezzanotte)
Odiseo / Ulises, el guerrero de Troya, rememorado en sueños de muerte y destrucción

"Nostos: Il ritorno" (1989). Franco Piavoli
Los dioses protegen y confunden a los hombres en su juego azaroso

"Nostos: Il ritorno" (1989). Franco Piavoli
El mar -el reino de Ποσειδῶν (Poseidón), el dios de los mares- es el enemigo constante del héroe en su regreso: los encantamientos y tormentas zarandean a Odiseo, pero éste resiste porque su "nostalgia" es más grande que su dolor

"Nostos: Il ritorno" (1989). Franco Piavoli
Película completa

domingo, 21 de marzo de 2021

"Anonimo Veneziano" (1970). Enrico Maria Salerno. Más allá de una época. Francisco Huertas Hernández

"Anonimo Veneziano" (1970). Enrico Maria Salerno
Más allá de una época
Francisco Huertas Hernández

"Anonimo Veneziano" (1970). Enrico Maria Salerno
Enrico (Tony Musante) & Valeria (Florinda Bolkan)
Siete años separados. Un día para despedirse

 Las historias de amor siempre atraen al público, y más aquellas en que éste es un recuerdo del pasado. Las parejas que se reencuentran constituyen un subgénero dentro del cine romántico. "Anonimo Veneziano" fue un inmenso éxito de taquilla en 1970-1971. Rodada en inglés con el norteamericano Tony Musante (Enrico) y la brasileña Florinda Bolkan (Valeria), fue la banda sonora la que catapultó el film: la melodía compuesta por Stelvio Cipriani (1937-2018) junto al Adagio del Concierto de Oboe de Benedetto Marcello (en realidad es de su hermano Alessandro Marcello (1673-1747)) 

"Anonimo Veneziano" (1970). Enrico Maria Salerno
Créditos: Protagonistas

"Anonimo Veneziano" (1970). Enrico Maria Salerno
Créditos: Título

"Anonimo Veneziano" (1970). Enrico Maria Salerno
Créditos: Musica di Stelvio Cipriani. Diretta dall'autore

"Anonimo Veneziano" (1970). Enrico Maria Salerno
Tren de Ferrara llega a la Estación de Venecia Santa Lucia

"Anonimo Veneziano" (1970). Enrico Maria Salerno
Valeria (Florinda Bolkan) & Enrico (Tony Musante)
Encuentro ferroviario

"Anonimo Veneziano" (1970). Enrico Maria Salerno
Valeria (Florinda Bolkan) & Enrico (Tony Musante)
Ferry desde Estación de Santa Lucia al centro de la ciudad

 "Anonimo Veneziano" cuenta la historia del reencuentro durante un día en la bella y decadente ciudad lacustre de Venezia de un matrimonio separado hace siete años: Valeria -que llega en tren- y Enrico. Él es un intérprete de oboe que no llegó a triunfar. Ella vive con un empresario en Ferrara. Tienen un hijo, Giorgio, que apenas conoce al padre. La cita parece tener que ver con el divorcio, pero, en realidad, es la despedida de Giorgio, que padece una enfermedad terminal. A lo largo de la jornada, recordarán, se reprocharán, discutirán, y harán el amor. Finalmente la música del "Anonimo Veneziano", el Concierto de Oboe de Marcello, interpretada por Enrico con una orquesta de estudiantes de conservatorio, creará el climax del adiós. 

"Anonimo Veneziano" (1970). Enrico Maria Salerno
Valeria (Florinda Bolkan) & Enrico (Tony Musante)
1º Flashback: el inicio del amor en la Universidad

"Anonimo Veneziano" (1970). Enrico Maria Salerno
Venecia desde el Ferry

"Anonimo Veneziano" (1970). Enrico Maria Salerno
Enrico (Tony Musante)

"Anonimo Veneziano" (1970). Enrico Maria Salerno
Valeria (Florinda Bolkan) & Enrico (Tony Musante)
Amor renacido en los canales de Venecia

"Anonimo Veneziano" (1970). Enrico Maria Salerno
Valeria (Florinda Bolkan) & Enrico (Tony Musante)
Cruzando la ciudad en góndola

"Anonimo Veneziano" (1970). Enrico Maria Salerno
Enrico (Tony Musante) dirige la Quinta Sinfonía de Beethoven en el Teatro La Fenice vacío

"Anonimo Veneziano" (1970). Enrico Maria Salerno
Enrico (Tony Musante) sufre un desfallecimiento tras dirigir a Beethoven ante un foso vacío en La Fenice

"Anonimo Veneziano" (1970). Enrico Maria Salerno
Valeria (Florinda Bolkan) & Enrico (Tony Musante)
Recordando el hogar de recién casados

"Anonimo Veneziano" (1970). Enrico Maria Salerno
Casera, Sra. Gemma (Toti Dal Monte)
La legendaria soprano Toti Dal Monte (1893-1975), famosa por sus interpretaciones en "Lucia di Lammermoor" , "Elisir d'Amore" (Donizetti) y "Madama Butterfly" (Puccini)

"Anonimo Veneziano" (1970). Enrico Maria Salerno
Enrico (Tony Musante) & Valeria (Florinda Bolkan)
Contemplando el antiguo hogar de casados en otro Flashback

 "Anonimo Veneziano" es hoy un film tan olvidado como popular fue en su época. Algunos "manierismos" estéticos de la opera prima de Salerno como el abuso del zoom, el "flou" (desenfoque), el exceso de flashbacks, y la omnipresencia de la música en función empática -categoría elaborada por Michel Chion-, apoyando emocionalmente la imagen, han hecho olvidar sus muchos méritos: el retrato de una ciudad como el cine nunca había plasmado -el director evita las imágenes de postal y las localizaciones turísticas: no vemos San Marco-, una historia de amor mínima pero intemporal y la misma música que, a pesar de todo, es hermosa. Salerno ha hecho "cine de autor" comercial, con un tempo y recursos técnicos de la "Nouvelle Vague", pero dirigido al gran público. La película sigue pareciéndome emocionante y lograda, a pesar de que sus intérpretes no son grandes actores. El mérito es haber contado la caída de una ciudad y de un hombre, con esa elegancia del Veneto.

"Anonimo Veneziano" (1970). Enrico Maria Salerno
Valeria (Florinda Bolkan) & Enrico (Tony Musante)
Enrico herido por el abandono y su mediocridad artística arremete contra Valeria con reproches a su actitud burguesa

"Anonimo Veneziano" (1970). Enrico Maria Salerno
Enrico (Tony Musante) & Valeria (Florinda Bolkan) en un bello plano de los canales, los puentes y la ropa tendida

"Anonimo Veneziano" (1970). Enrico Maria Salerno
El restaurante "Locanda Montin" en el sestriere de Dorsoduro 1147, Fondamenta delle Eremite. La escena de la comida -los amados spaghetti- es un momento clave del film: Valeria se suelta la melena como a Enrico le gustaba

"Anonimo Veneziano" (1970). Enrico Maria Salerno
Valeria (Florinda Bolkan) en el Restaurante "Locanda Montin" con el pelo suelto. Primer plano

"Anonimo Veneziano" (1970). Enrico Maria Salerno
Enrico (Tony Musante) & Valeria (Florinda Bolkan) en el restaurante

 El guion de Enrico Maria Salerno (1926-1994) y Giuseppe Berto (1914-1978) sobre una historia de éste último aúna el amor, el abandono y la muerte en la ciudad más bella. Berto quería a Annie Girardot o Ingrid Thulin, pero Salerno trajo a dos jóvenes actores extranjeros que habían tenido éxito en "Metti, una sera a cena" (1969). Acertó.
 Más allá de una época de zooms, flou y melodías algo cursis, este largometraje permanece como un espléndido canto a una ciudad y a unos sentimientos intemporales que no pueden dejar indiferente a ningún espectador que aún ame y sufra el desamor.

"Anonimo Veneziano" (1970). Enrico Maria Salerno
Almácenes en el puerto de Venecia

"Anonimo Veneziano" (1970). Enrico Maria Salerno
Valeria (Florinda Bolkan) lee la carta de Enrico

"Anonimo Veneziano" (1970). Enrico Maria Salerno
Valeria (Florinda Bolkan) & Enrico (Tony Musante) en la terraza de la casa de Enrico contemplando el Gran Canal de Venecia

"Anonimo Veneziano" (1970). Enrico Maria Salerno
Valeria (Florinda Bolkan) & Enrico (Tony Musante) 

"Anonimo Veneziano" (1970). Enrico Maria Salerno
Valeria (Florinda Bolkan) se prueba las telas de la Tessitura Luigi Bevilacqua
 Esta empresa textil establecida en forma corporativa en Venecia en 1875, originalmente en el distrito de Castello, tiene como principal actividad la producción de terciopelos, lampas, damascos y rasos usando telares del siglo XVIII 
La escena es una de las más bellas de la película con el cromatismo de los brocados y el rostro de la actriz brasileña
 
"Anonimo Veneziano" (1970). Enrico Maria Salerno
Enrico (Tony Musante) interpreta el Adagio del Concerto in Re minore per oboe, archi e basso continuo del veneciano Alessandro Marcello, atribuido en el film a su hermano Benedetto, y conocido como "Anonimo Veneziano"

"Anonimo Veneziano" (1970). Enrico Maria Salerno
Poster original

"Anonimo Veneziano". Colonna Sonora Originale del Film. Regia di Enrico Maria Salerno
Musica di Stelvio Cipriani
LP. CAM. 1970
La música de Cipriani es muy parecida a las que Francis Lai (1932-2018) hizo para films románticos similares como "Un homme et une femme" (1966) de Claude Lelouch, o "Love Story" (1970) de Arthur Hiller. Esta última almibarada producción norteamericana de enorme éxito es posterior a la película de Salerno. Se estrenó el 16 de diciembre de 1970. En España el compositor de bandas sonoras Jesús Glück (1941-2018) escribió partituras bajo la influencia evidente de Cipriani y Lai, como "Solos en la madrugada" (1978) o "El Crack" (1981), ambas de José Luis Garci

Anonimo Veneziano
Paese di produzione: Italia
Anno: 1970
Durata: 91 min
Rapporto: 1.37 : 1
Genere drammatico, sentimentale
Regia: Enrico Maria Salerno
Soggetto: Enrico Maria Salerno
Sceneggiatura: Giuseppe Berto, Enrico Maria Salerno
Produttore: Turi Vasile
Casa di produzione: Ultra Film
Distribuzione in italiano: Interfilm (1970)
Fotografia: Marcello Gatti
Montaggio: Mario Morra
Musiche: Stelvio Cipriani
Scenografia: Luigi Scaccianoce
Costumi: Danda Tortona

Interpreti e personaggi:
Florinda Bolkan: Valeria
Tony Musante: Enrico
Toti Dal Monte: signora Gemma

Doppiatori originali:
Maria Pia Di Meo: Valeria
Sergio Graziani: Enrico
Lydia Simoneschi: signora Gemma

"Anonimo Veneziano" (1970). Enrico Maria Salerno
Trailer

miércoles, 22 de abril de 2020

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni. Alma enajenada, tierra mancillada. Francisco Huertas Hernández


"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Alma enajenada, tierra mancillada
Francisco Huertas Hernández




"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Giuliana (Monica Vitti)

 "Il deserto rosso" es la primera película en color de Michelangelo Antonioni (1912-2007). Filmada después de "L'Avventura" (1960), "La Notte" (1961) y "L'Eclisse" (1962), algunos la consideran la última de la tetralogía de la incomunicación. "El desierto rojo" es una hipnótica cinta protagonizada por una impresionante Monica Vitti en medio de un paraje destruido por la contaminación industrial.

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Valerio Bartoleschi (hijo de Giuliana) y Monica Vitti (Giuliana) caminan al lado de la central petroquímica. Hay que observar la desaparición de los colores del entorno. Solo son visibles el abrigo verde de ella y el amarillo ocre del niño. Los colores son tratados en función de estados de ánimo de la protagonista. La naturaleza queda despojada de color

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Ugo (Carlo Chinoetti), el marido de Giuliana, que no parece interesarse mucho por ella

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Ugo (Carlo Chinoetti), Giuliana (Monica Vitti) y Corrado (Richard Harris)

 Giuliana (Monica Vitti) es la esposa de Ugo (Carlo Chionetti), un ingeniero que trabaja en una planta petroquímica. Éste recibe la visita de un amigo, Corrado Zeller (Richard Harris), que busca trabajadores para un proyecto en la Patagonia. Cuando Corrado conoce a Giuliana se siente atraído por ella. Toda la película es una sucesión de escenas de escaso hilo narrativo en las que Giuliana pide auxilio, demanda protección, porque tras un accidente de automóvil sufrió un fuerte shock mental que la tuvo internada en una clínica. Sufre alucinaciones y estados de ausencia. Apenas puede comunicarse con las personas que la rodean. Está sola en un mundo deshumanizado por la acción tecnoindustrial humana.

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Giuliana (Monica Vitti)

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Giuliana (Monica Vitti)

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Corrado (Richard Harris) y Giuliana (Monica Vitti)

 Giuliana pasea con su hijo por los parajes destruidos por la contaminación -tierras, aguas, cielos-, se encuentra con Corrado, o intenta escapar en un barco mercante extranjero. Una mujer, o una conciencia desgarrada, que contempla el mundo como algo lejano y ajeno. Lo más llamativo de esta película de Antonioni es el tratamiento del color. Un color manipulado que ya observamos nada más empezar en el abrigo verde de Giuliana. Las afueras industriales de Ravenna, en la Emilia-Romagna, pobladas de industrias contaminantes y ruidosas, son las antagonistas de Giuliana. El uso del color en las tuberías de la central petrolífera contrasta con la falta de matices y de viveza en la naturaleza muerta que rodea esas instalaciones. La parábola ecológica podría ser una lectura del "Desierto Rojo". Y, junto al color artificial de la producción capitalista, el ruido estridente, permanente, que durante toda la película acompaña a los personajes: fábricas, barcos, sirenas. Que el film se inicie con una huelga de obreros, mientras vemos caminar con su abrigo verde a Giuliana acompañada de su hijo, nos sitúa en el plano de la alienación y la lucha de clases. Tanto Ugo como Corrado son "cuadros intermedios" -desclasados- entre los trabajadores manuales y los dueños de las fábricas. 

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Giuliana (Monica Vitti) y Corrado (Richard Harris) contemplan las aguas putrefactas de una tierra yerma abrasada por el progreso industrial

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Giuliana (Monica Vitti) ante la naturaleza muerta

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Max (Aldo Grotti), Emilia (Rita Renoir), Linda (Xenia Valderi) Ugo (Carlo Chinoetti) y Giuliana (Monica Vitti) de espaldas, en este plano picado. La escena de la cabaña roja es el centro del film. Parejas difuminadas, individuos aislados, incomunicados. La pasión que parece estallar, pero que se disipa en la niebla del muelle con un barco en el que izan la bandera amarilla de la infección

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Giuliana (Monica Vitti) y Corrado (Richard Harris) en la cabaña roja

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Giuliana (Monica Vitti) pensativa. Los estados de ausencia de Giuliana tienen siempre que ver con el "guardare". La mirada del mundo externo es una constante del film. La protagonista pregunta: "¿qué debo mirar?" tras comentar que no puede observar el mar demasiado tiempo porque, luego, no le interesan las cosas de la tierra. En esos diálogos brilla el talento de Tonino Guerra, que firma el guión, junto a Antonioni

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Giuliana (Monica Vitti), Corrado (Richard Harris) y Ugo (Carlo Chinoetti) en la cabaña. Corrado busca siempre a Giuliana, incluso cuando está su marido. Corrado no se pregunta "cosa devo guardare?" como ella, sino "come devo vivere?". El espectador ignora que su personaje no es un galán, sino un "nowhere man", un "Mann ohne Eigenschaften" (hombre sin atributos, como el Ulrich de la novela de Musil, un espectador de la vida) "¿Cómo debo vivir?" se pregunta, pero Giuliana no le escucha. Su atención está volcada hacia dentro. En cierta forma, la película de Antonioni es existencialista, dado que la vivencia subjetiva prevalece sobre la objetividad del mundo, que se ha convertido únicamente en reserva de materia para la producción. Por eso, por mucho que "mire" Giuliana no encuentra nada

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Max (Aldo Grotti), Giuliana (Monica Vitti), Corrado (Richard Harris) y Emilia (Rita Renoir) Giuliana está en su mundo, Max solo quiere aventuras sexuales -a pesar de que Linda, su mujer, está presente-, Corrado es el espectador permanente, y Emilia es una interesada depredadora sexual (Rita Renoir, su intérprete, fue llamada "tragédienne du strip-tease" cuando hacía strip-tease en el Crazy Horse de París) 

 La cámara muestra la desolación, los residuos, la niebla que lo invade todo en el puerto. Es el reflejo exacto del estado psíquico de la protagonista. La angustia neurótica de Giuliana está presente en sus pesadillas y en sus alucinaciones, punteadas por la música electrónica de Vittorio Gelmetti. Su casa está tan deshumanizada como el universo industrial que la rodea: un robot se mueve como un perpetuum mobile en la habitación donde duerme el niño. El rojo es el color predominante en la cinta, sobre todo en una escena clave: la cabaña de pescadores en el puerto, en la que hay una pequeña habitación pintada con un rojo chillón en la que entran los personajes, en lo que parece que va a ser una orgía. Los labios carmín de Monica Vitti se integran en el receptáculo sanguíneo hecho de tablones ya putrefactos. El rojo como metáfora del deseo -"Io voglio di fare l'amore", dice Giuliana tras comer huevos de codorniz afrodisiacos- El cuadro de Henri Matisse "La chambre rouge" (1908) y la pintura de Mark Rothko son fuentes de inspiración cromática del director de Ferrara. Antonioni, visitando el estudio de Rothko, comentó: "Tus cuadros son como mis películas, tratan sobre la nada... pero con precisión"

Henri Matisse (1869-1954): "La Chambre Rouge" (1908)
Госуда́рственный Эрмита́ж. Санкт-Петербург (Museo Estatal del Hermitage. San Petersburgo)
La estancia roja del pintor francés es una de las fuentes de inspiración cromática del largometraje italiano

Mark Rothko (1903-1970)
La película remite a esta pintura abstracta del artista norteamericano

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Giuliana (Monica Vitti) en plano dorsal con fondo rojo desenfocado. En varios momentos de la película Antonioni y Carlo Di Palma difuminan el fondo que envuelve a la protagonista. Reflejo de su distorsión perceptiva y de ese "desierto" en el que habitan los personajes

 Giuliana recuerda todo el tiempo mientras habla con Corrado. El presente es extraño. Necesita huir de la realidad, como en la fábula que cuenta a su hijo -ecos de "Las mil y una noches"- donde la naturaleza recupera su pureza y sus colores, acompañadas del canto de la soprano Cecilia Fusco que interpreta la música compuesta por su padre, Giovanni Fusco. Antonioni escribe sobre la escena en "Fare un film è per me vivere" (Para mí hacer una película es vivir):

"La madre
 ha de contarle una historia al hijo, pero él ya conoce todas las que ella sabe. Por lo tanto, ha de inventar una. Considerando la psicología de Giuliana, me parece natural que para ella esa historia se convierta -inconscientemente- en una evasión de la realidad que la rodea, una fuga hacia un mundo en el que los colores son los de la naturaleza. El mar es azul, la arena rosa. Incluso las rocas asumen una forma humana, la abrazan y cantan dulcemente"

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
El cuento de la isla rosa

 Giuliana emerge, desde su desorden mental, como el único personaje humano y humanizado del film. En una sociedad de producción y consumo capitalista, en la que individuos como Ugo o Corrado son meros agentes de la eficacia económica, la mujer explora la sensibilidad perdida por los varones, y entronca con Lidia (Jeanne Moreau) en "La notte", Vittoria (Monica Vitti) en "L'eclisse" o Anna (Lea Massari) en "L'avventura". La mujer, autónoma, que tiene que "guardare, sentire, comprendere ed agire". Giuliana mira -con angustia pregunta "Cosa devo guardare?" ante la ventana que da al mar-, siente, comprende y actúa, aunque lo haga desde un mundo propio roto. Ese "progreso" técnico al que parecen adaptarse el resto de personajes -incluso su hijo- introduce un desajuste moral en la protagonista: ella persigue, tantea, un "regreso" afectivo-moral, por eso se llevaría con ella a todas las personas que ama, mientras que Corrado, un hombre sin casa, viaja con una maleta medio vacía. 

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Giuliana (Monica Vitti) y el ingenio mecánico que construye la Universidad para estudiar las estrellas

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Giuliana (Monica Vitti) en la habitación del hotel de Corrado sufre alucinaciones. ¿Cuál es su enfermedad? ¿Depresión psicótica? Si fuera así serían congruentes sus ideas delirantes (delusions) -realzadas por la música electrónica de Gelmetti-: esa "paura delle strade, delle fabbriche, dei colori, della gente, de tutto" que confiesa a Corrado. El desencadenante del accidente de auto parece ser una cortina de humo que oculta una tentativa de suicidio

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Giuliana (Monica Vitti) mira el humo venenoso de las fábricas

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Valerio Bartoleschi (hijo de Giuliana) y Monica Vitti (Giuliana) La tierra, el agua y el cielo "mancillados" por la contaminación industrial. El fondo cobra una importancia trascendente. Giuliana es la forma inacabada que destaca sobre ese fondo manchado y estridente. Lo humano no puede perfilarse sobre ese fondo muerto. "C'è qualcosa di terribile nella realtà, e io non so cosa sia. E nessuno me lo dice" (Hay algo terrible en la realidad, y no sé lo que es, y nadie me lo dice) dice Giuliana

 "Il deserto rosso" es una obra maestra en la que el tratamiento del color -espléndida fotografía de Carlo Di Palma-, la dialéctica exterioridad industrial - interioridad moral, la denuncia de la "razón instrumental" tecno-científica que ha destruido el planeta y la identidad afectivo-moral de una mujer se concilian bajo la presencia magnética de la gran Monica Vitti en un gran fresco poético-visual

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Poster

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Poster

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Poster

Il deserto rosso
Paese di produzione: Italia, Francia
Anno: 1964
Durata: 120 min
Genere: drammatico
Regia: Michelangelo Antonioni
Soggetto: Michelangelo Antonioni, Tonino Guerra
Sceneggiatura: Michelangelo Antonioni, Tonino Guerra
Produttore: Tonino Cervi, Angelo Rizzoli (co-produttore)
Casa di produzione Film Duemila (Roma) / Francoriz Production (Parigi)
Distribuzione in italiano: Cineriz
Fotografia: Carlo Di Palma
Montaggio: Eraldo Da Roma
Effetti speciali: Franco Freda
Musiche: Giovanni Fusco, Cecilia Fusco, Carlo Savina (edizioni musicali C.A.M.), Vittorio Gelmetti (musica elettronica)
Scenografia: Piero Poletto
Costumi: Gitt Magrini

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Rodaje. Director a la izquierda

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
El director y Monica Vitti en una calle empedrada de Ravenna

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Antonioni y Vitti en set de rodaje. En esta fotografía Monica Vitti se refleja en un espejo

Interpreti
Monica Vitti: Giuliana
Richard Harris: Corrado Zeller
Carlo Chionetti: Ugo
Xenia Valderi: Linda
Rita Renoir: Emilia, Milly
Aldo Grotti: Max
Lili Rheims: Telescope operator's wife
Valerio Bartoleschi: Giuliana's son
Emanuela Pala Carboni: Girl in fable
Bruno Borghi
Giuseppe Conti
Giulio Cotignoli
Giovanni Lolli
Hiram Mino Madonia
Giuliano Missirini: Radio telescope operator
Arturo Parmiani
Carla Ravasi
Ivo Scherpiani
Bruno Scipioni