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domingo, 27 de marzo de 2022

El amor en guerra (Relato). Carmen Parra López

El amor en guerra (Relato)
Carmen Parra López

"Les Femmes de l'ombre" (2008). Jean-Paul Salomé
Louise Desfontaines (Sophie Marceau)
Un film francés sobre la Segunda Guerra Mundial protagonizado por Sophie Marceau que encarna a una combatiente de la resistencia francesa (Louise Desfontaines). Tras perder a su marido se une a una misión para rescatar a un espía británico. El comando formado solo por mujeres -Gaëlle (Déborah François) una química del ejército francés en el exilio, especialista en explosivos, Jeanne (Julie Depardieu) una prostituta condenada a muerte por asesinato y Suzy (Marie Gillain) una bailarina de cabaret-. El geólogo británico al que deben liberar participa en la planificación del desembarco aliado en Normandía

 Isabelle acudió deprisa a la iglesia, si realmente estaba pasando lo que se contaba, allí se enteraría. Eran las nueve de la mañana, las nubes cubrían los cielos de Normandía y el aire traía un fuerte olor a salitre y agua. Nada más llegar a la entrada principal se le acercó Marie, la panadera. Temblorosa tomó su mano y entre sonrisas algo miedosas exclamó:

― ¡Es cierto! ¡Lo que dicen es verdad! ¡De madrugada han desembarcado en la costa de Saint-Laurent y en otros pueblos cercanos!, nos liberarán pronto.

 Una nota de miedo atroz se mezcló con otra de vaga esperanza. Si era así tal vez en unos meses su país sería libre, su pueblo volvería a ser como antes, la situación que había descabalado su vida volvería al cauce de normalidad de hacía años. Pero aquel deseo frenético por la libertad y la paz se mezclaba con el temor de perder a Heinz, ¿qué pasaría entonces si las fuerzas aliadas entraban en Francia y le hacían prisionero? ¿Le ejecutarían? ¿O tendría que escapar a Alemania sin ella? No, no, aquello no era posible.

 Delante del corrillo que se había formado pasó un joven en bicicleta y anunció en voz baja la necesidad de hacerse con víveres ya que parecía que durante las siguientes jornadas habría que ponerse a cubierto de posibles ofensivas aliadas y germanas. Las mujeres corrieron entonces hacia la panadería, los hombres miraban el cielo gris como si la respuesta a todo estuviese allí. Isabelle apuró su paso, dejó tras de sí la mole de la catedral y pasó rauda bajo la bandera con la cruz gamada que presidía el ayuntamiento. No había rastro de ningún soldado alemán, parecían haberse esfumado, pero ella sabía que no era así, tenían sus escondites, sus lugares de reunión donde tomaban las decisiones y adonde llegaban las órdenes de Berlín. Heinz sospechaba que algo pasaría en esas fechas pero confiaba en la astucia de sus superiores y sobre todo en la reacción efectiva y grandilocuente con la que Hitler volvería a asombrar al mundo. Su Führer nunca sería sorprendido por una manada de soldados americanos y europeos.

 Una lluvia suave comenzó a mojar los adoquines de la calzada justo en el momento en que entró en su casa. Cerró la puerta y estuvo un momento apoyada contra ella pensando qué hacer. Subió al dormitorio y respiró al ver que las cosas de Heinz seguían allí. Su cuchilla de afeitar, su brocha vieja y desgastada. El uniforme de repuesto de la “17ª División de Granaderos Acorazados de la SS Gotz von Berlinchingen”. Vivían juntos desde hacía un año. Algunos vecinos le retiraron la palabra, otros simplemente optaron por la indiferencia. Tenían suficiente con procurar sobrevivir en esos tiempos. Sus padres murieron siendo ella pequeña y vivió con una tía hasta su muerte hacía dos años, entonces se quedó en aquella pequeña vivienda de dos pisos con su jardín repleto de hortensias, y encontró trabajo como camarera en el bar del señor Hinault. Cuando la ocupación fue un hecho ella no entendió aquello, sólo sintió dolor de ver cómo eran tratados algunos vecinos, la tristeza que se apoderó de los ciudadanos, sus costumbres violadas, su historia pisoteada y su vida rural, vulgar y tranquila, alterada de la noche a la mañana. Pero pronto se acomodó a la nueva situación. Sin casi estudios ni formación no sabía el alcance de aquellos acontecimientos.

 Una tarde un muchacho rubio con unos ojos azules enormes, con una gorra de plato militar calada hasta las cejas y embutido en un abrigo gris hasta los pies, entró en el bar. Sus botas negras y relucientes hacían temblar el suelo a cada paso.

― Grüb gott Fräulein. Un Calvados, bitte.

 Isabelle entendió solo la parte en que le pedía la bebida, así que se dispuso a prepararla mientras el resto de los clientes miraban con cierto temor a aquel joven y enérgico soldado. Él encendió un cigarro y se volvió hacia la puerta mientras expulsaba el humo por su boca con cierta arrogancia. La insignia nazi brillaba en su solapa.

― Aquí tiene ― Isabelle puso sobre la barra de madera el vasito con el licor dorado.

― Gracias.

Sus miradas se mantuvieron un instante, aquella luz azul que emanaban sus ojos dejó a Isabelle sin respiración, supo entonces que su destino estaría siempre ligado a él. La juventud de ella, sus ojos negros vivarachos y ese pelo largo y marrón recogido siempre en un moño coqueto adornaban un cuerpo pequeño y bonito, era la estampa de la dulzura y la candidez. La visita al bar se repitió con frecuencia matemática día tras día, una tarde la esperó a la salida y conversaron largamente intentando salvar la dificultad del idioma. La atrocidad de la guerra, de la ocupación injusta, no tenía para ella ninguna importancia. El amor se había abierto hueco entre el dolor de aquellos momentos inciertos. Las gentes del pueblo hablaban a sus espaldas, murmuraban a su paso, incluso el señor Hinault estuvo a punto de despedirla pero sopesó las circunstancias y prefirió mantenerla allí que sufrir en carne propia cualquier deseo de venganza por parte de los alemanes. Entonces ella, desde sus inocentes 20 años dio un paso atrevido y desafiante con todo y todos, le invitó a vivir en su casa, a compartir aquel cariño y aquella pasión mutua. Cuando llegaba del cuartel ella era su reposo, su hogar lejos de su tierra. No le temió nunca, era cariñoso, respetuoso y atento. El tiempo pasaba y la ocupación parecía no tener fin, eso la tranquilizaba, pensaba que tal vez la situación se hiciese definitiva y sus vidas siguiesen así hasta el final y aquello se formalizase de alguna forma. Pero ahora… si las fuerzas aliadas habían llegado... todo cambiaría. Se tumbó en la cama abrazada a la chaqueta gris del soldado, cerró los ojos.

― Isabelle, cariño. Vamos, prepara tu maleta. Nos marchamos a Baviera.- Heinz acariciaba su mejilla con suavidad, susurrándole al oído.

 Isabelle sonrió y besó sus labios. Baviera. Él siempre hablaba de su tierra con emoción, de sus campos, sus granjas con sus tejados de teja a dos aguas y sus fachadas con entramados de madera.

― Venga, date prisa. Nos llevarán hasta Orleáns y allí tomaremos el tren. Dejamos tu país, pero volveremos cuando nuestro ejército haya normalizado todo.

Han dicho que el desembarco ha llegado, que se han enviado multitud de unidades por mar y aire.

― No hagas caso, Berlín esperaba algo así, estamos preparados. Les sorprenderemos con nuestra respuesta.

 Recogieron unas cuantas ropas, lo más necesario. Isabelle cerró las ventanas con sus postigos de madera y aseguró la entrada. Guardó sus llaves para cuando volviesen. Atravesaron el pueblo bajo el agua que caía cada vez con más fuerza, otros soldados iban y venían. Miró la panadería, vio a la señora Atieul apoyada en la puerta. El bar estaba cerrado, era temprano aún. Nada parecía haber pasado respecto al día anterior, si ese ataque se había producido, debía haber sido un fracaso.

 Entraron en el Ayuntamiento y les condujeron con rapidez a un patio posterior, allí esperó intranquila.

― Espera aquí, ahora vuelvo ― Heinz besó su frente y la miró fijamente. Ella sonrió confiada.

 Todos la miraban, colocó un poco su pelo, y sacó su barra de labios del bolso para retocarse el color frente al espejito que llevaba y que temblaba entre sus dedos. Pasó bastante tiempo y no había rastro de Heinz, se cobijó bajo un voladizo y se sentó sobre su maleta y cruzó sus brazos sobre la chaqueta de punto, aquel 6 de junio venía de mal talante. Dieron las doce en el reloj de la fachada. Se levantó inquieta, entró a una sala grande y oscura llena de mapas, paneles con cables que, supuso, estaciones de radio y papeles revueltos sobre una gran mesa. Un oficial hablaba en alemán con voz estridente a alguien a través del teléfono. Otro entró en ese momento.

― Bitte, por favor, señor ¿Está Heinz por aquí? ― le preguntó poniendo su mano sobre la manga del militar

 Este la miró con asco y soltó su manga inmediatamente.

― ¿De qué me habla?, suelte.

― Perdón. Heinz, el oficial Heinz von Wilhengof.

― A estas horas debe estar llegando a su destino, no puedo facilitarle datos Fräulein, estamos en guerra ¿sabe linda muchachita francesa? ― le contestó el otro pellizcándole una mejilla y riendo.

 Isabelle no entendía nada. Salió al patio de nuevo y cogió la maleta. Le temblaban las piernas, volver a su casa no sería la solución, ¿qué haría ella sola ahora? Sus vecinos sabían que había vivido con un soldado alemán, si se perdía la guerra ¿cómo actuarían con ella? ¿La considerarían una traidora? Gimió temblorosa, corría por el empedrado atravesando de nuevo las calles vacías y resbaladizas. Entonces oyó un ruido atronador que provenía del cielo, miró y vio pasar al menos diez aviones sobrevolando a baja altura el pueblo, pudo distinguir que no eran de la Luftwaffe, serían americanos o canadienses o británicos. Esperó, con la sangre helada en las venas, y escuchó una ráfaga de ametralladora, y luego otra y la sirena desde el campanario avisando del peligro. Sintió de nuevo un silbido cercano y la tierra se abrió bajo sus pies, una explosión enorme sacudió la calle y los adoquines volaron en todas direcciones cayendo con golpes secos de nuevo al suelo. Isabelle quedó sepultada entre una humareda de polvo, tierra y sangre.

― Isabelle, Isabelle ¡mírame, mírame! ― Heinz zarandeaba a la joven, sumida en un estado de shock -¿qué te ocurre?

 Parpadeó con dificultad, sintió los ojos secos y doloridos. ¿Qué pasaba?

― Heinz, Heinz, cariño ¿qué haces aquí? ¿Qué ocurre? ¿Qué demonios pasa hoy?

― Parecías ausente mirando el techo. No llores, tranquila, van a evacuarnos de aquí, tenemos que marcharnos a Orleáns y de allí iremos a Baviera. Vamos, coge lo más necesario, pero no tengas miedo. Todo se solucionará.

 Isabelle sintió una arcada en su estómago. Respiró jadeante y tragó saliva. Aquellas palabras, aquellas órdenes, ¿eran realidad o lo había vivido antes? Miró a través de la ventana, vio cómo la gente iba y venía, los muchachos en bicicleta atravesaban las calles raudos, las mujeres llevaban a sus hijos fuertemente agarrados. Vehículos todo-terrenos doblaban por las esquinas llenos de soldados armados con metralletas. Se volvió, Heinz mascullaba en alemán, metía toda su ropa en su petate, le temblaban las manos mientras cogía su documentación. La miró de reojo.

― ¿Qué miras? ― le gritó nervioso ― Date prisa si quieres venir conmigo o quédate, ¡escoge!

 Los cristales retumbaron, las puertas parecían querer salirse de sus cercos. Un avión y otro y otro sobrevolaron el tejado. Isabelle se echó al suelo llorando. Abrazada a sí misma, no sabía si la pesadilla continuaba o empezaba ahora. Tapó sus oídos con las manos, tenía mucho miedo, iban a morir o a lo peor él la abandonaría a su suerte. Tenía que actuar.

― ¡Malditos cabrones! ― se lamentó Heinz ― Isabelle ¿qué haces? ¡Deja eso!

 Sonó un disparo, Heinz cayó al suelo fulminado, un chorro de sangre salió de su pecho con violencia. Los aviones seguían pasando, la sirena del campanario no dejaba de sonar. Isabelle apenas se sostenía en pie por los nervios y la fuerza del disparo, sollozando puso el arma que acababa de quitarle a Heinz de su cinturón en su sien, pensó en lo que vendría después si seguía allí, en el escarnio, el sufrimiento y quizá la muerte igualmente. No podría vivir sin él, sin sus ojos azules. No era justo. Entre ellos sólo hubo amor, cariño, una guerra les unió y nada iba a separarlos. Cuando los encontrasen se darían cuenta de que habían preferido morir juntos que vivir separados. Que su amor había estado por encima de banderas y países. Eso era, el amor había ganado la batalla. Sonrió más tranquila, apretó el gatillo y terminó su historia

"El amor en guerra"
Carmen Parra López

*****
Comentarios de nuestros lectores:

- Francisco Huertas Hernández: "Este bellísimo relato de Carmen tiene una virtud doble que lo eleva a la categoría estética de lo sublime: narra la historia de un amor por encima de la guerra y el odio, y lo hace de manera discreta y esencial. El amor está en el mundo para escapar de él, afirmo, siguiendo ideas quizás lejanas de Empédocles, Platón y Dante, y el Cristianismo. Mi afirmación procede de alguien que lo ha buscado y perdido. En estos días de guerra azuzada y planificada por Estados Unidos, sus medios de comunicación promueven el odio al enemigo para justificar el estado de guerra permanente, que volverá a relanzar la economía norteamericana, que solo ha crecido en el siglo XX con las guerras. Pero ni Rusia, ni ningún otro país, es nuestro/vuestro enemigo, porque somos todos hijos del amor, ese impulso divino que nos saca de la atrocidad, y nos reconcilia con lo eterno. Carmen ha sabido contar eso: no hay ideologías maniqueas de buenos contra malos, sino hombres y mujeres que se aman más allá de las balas, de los cañones, del odio de las ideologías. No será un cuento cómodo para los fanáticos del odio, los que para defender su "democracia" necesitan inventar enemigos y masacrarlos en nombre de la paz y la seguridad. El nazismo fue una monstruosidad moral, pero se desarrolló en el contexto de humillación a Alemania tras su derrota en la Gran Guerra del 14. Este cuento revela la bondad que es amor, porque sin amor solo hay guerra, es decir, odio"

sábado, 5 de marzo de 2022

"Jane Eyre" (2011). Cary Fukunaga. Una institutriz en el s. XIX. Carmen Parra López

"Jane Eyre" (2011). Cary Fukunaga
Una institutriz en el s. XIX
Ensayo histórico sociológico sobre la condición de la mujer
Carmen Parra López


"Jane Eyre" (2011). Cary Joji Fukunaga
Jane Eyre (Mia Wasikowska)

 Si hay un personaje que centra el interés de numerosas obras literarias y cinematográficas ha sido el de la institutriz. El ejemplo más sobresaliente es Jane Eyre. La novela se publica en 1847 de la pluma de Charlotte Brönte (1816-1855). Ha sido llevada al cine en varias ocasiones, destacando las siguientes: en 1934, protagonizada por Virginia Bruce y Colin Clive; en 1943, protagonizada por Joan Fontaine y Orson Welles; en 1949, protagonizada por Mary Sinclair y Charlton Heston; en 1957, protagonizada por Joan Elan y Patrick Macnee; en 1970, protagonizada por Susannah York y George C. Scott; en 1997, protagonizada por Samantha Morton y Ciarán Hinds; en 1983, protagonizada por Zelah Clarke y Timothy Dalton; en 1996, protagonizada por Charlotte Gainsbourg y William Hurt; en 2006, protagonizada por Ruth Wilson y Toby Stephens y en 2011, protagonizada por Mia Wasikowska y Michael Fassbender (y cuyos datos se reflejan al inicio de este artículo). En todas ellas, cobra vida la niñera que Charlotte Brönte quiso dibujar como mujer independiente, valiente y abnegada, capaz de amar sin remordimientos y tratar de ver más allá de los acontecimientos oscuros que rodean su vida, sin caer en la desesperanza, a pesar de encontrarse sola en la vida. Sin embargo, la fortuna da un vuelco a su existencia cuando recibe la herencia de su tío. Como todo lo bueno se acompaña de lago negativo, hará frente a lo que el futuro le depara al lado del hombre que la ocultó un episodio oscuro de su vida y al que abandonó, pero con quien, finalmente, regresa en una “reivindicación” de su limitada libertad de elección. El escenario que se encuentra no es como el que dejó. El final de la trama es el comienzo de una nueva vida, una renovación de todo, un giro del destino que la coloca en el lado más inclinado de la balanza. Ahí es donde Brönte invierte los papeles; no es la mujer la que dependerá del hombre, sino al contrario: Rochester, ciego y arruinado, pasará a depender en todo de Eyre

"Jane Eyre" (2011). Cary Joji Fukunaga
Jane Eyre (Mia Wasikowska). Sirvienta

"Jane Eyre" (2011). Cary Joji Fukunaga
Jane Eyre (Mia Wasikowska)

"Jane Eyre" (2011). Cary Joji Fukunaga
Jane Eyre (Mia Wasikowska)

 Usualmente la trama de este tipo de literatura, llevado a la pantalla, incluye la temática amorosa que convierte a la protagonista en toda una heroína que lucha desde su inferior posición por un trato legítimo y justo. Poco o nada se nos cuenta sobre el verdadero carácter de un empleo que obligaba a quien lo escogía a tener que mantener un equilibrio constante entre su condición de dama y su papel entre la servidumbre y la familia a la que “alquila”. Igualmente queda relegado el tema de la educación, se nos dibujan mujeres que enseñan destrezas para alcanzar la única meta que anhelaba una joven de buena familia: conseguir un marido con una economía saneada

"Jane Eyre" (2011). Cary Joji Fukunaga
Edward Fairfax Rochester (Michael Fassbender) & Jane Eyre (Mia Wasikowska)

"Jane Eyre" (2011). Cary Joji Fukunaga
Jane Eyre (Mia Wasikowska) & Edward Fairfax Rochester (Michael Fassbender)

"Jane Eyre" (2011). Cary Joji Fukunaga
Jane Eyre (Mia Wasikowska) & Edward Fairfax Rochester (Michael Fassbender)

"Jane Eyre" (2011). Cary Joji Fukunaga
Jane Eyre (Mia Wasikowska) en la niebla

 Casi todo el mundo creía que la mujer era débil e inestable, que el matrimonio era su destino natural. En 1800 ni podían votar ni tenían derecho a propiedades ni a la custodia de los hijos. Los padres eran los que fijaban sus relaciones. Por supuesto el vivir o viajar solas era impensable. Durante la segunda mitad del siglo XIX, dos tercios de las mujeres entre 20 y 24 años permanecían solteras. El matrimonio por amor era una idealización que solo adorna las páginas de los libros de Jane Austen, las hermanas Brontë, Charles Dickens, Thomas Hardy, Maria Edgeworth o Elizabeth Gaskell

Currer Bell: "Jane Eyre. An Autobiography"
Smith, Elder & Co. Cornhill. London. 1847
First Edition
"Jane Eyre (originally published as Jane Eyre: An Autobiography) is a novel by english writer Charlotte Brontë, published under the pen name "Currer Bell", on 16 October 1847, by Smith, Elder & Co. of London. The first American edition was published the following year by Harper & Brothers of New York. Jane Eyre is a Bildungsroman which follows the experiences of its eponymous heroine, including her growth to adulthood and her love for Mr. Rochester, the brooding master of Thornfield Hall"

Novelista inglesa. Hermana de Anne y Emily. Bajo la influencia literaria del romanticismo de Lord Byron, Walter Scott y William Thackeray, y de la pintura y arquitectura de John Martin.
"Jane Eyre" es su obra más famosa

 Si una joven educada y amable, dama de la clase media inglesa, veía perjudicada la economía de su familia, bien fuese por la pérdida de empleo del padre, el fracaso de un negocio o la muerte de sus familiares, tenía dos opciones: conseguir situarse en la sociedad a través de un matrimonio ventajoso, o emplearse como “governess” – institutriz –. Las clases medias veían en el trabajo de la mujer como algo desafortunado, una caída en desgracia.

 La vida de la mujer en su hogar ya era de por sí restrictiva y trivial. Las niñas solían recibir formación sin un método sistemático, también cabía enviarlas a escuelas que solo perseguían su preparación para su futura vida marital. Llenaban así su existencia con cantidad de labores sin la más mínima utilidad. La mentalidad de la época no asumía que la mujer trabajase fuera de casa si pertenecía a cierta clase económica. La mujer, en 1841, podía encontrarse trabajando principalmente como: sirvienta, en fábricas, como costurera, en el campo y en industrias domésticas.

 Jane Austen llega a comparar en Emma (1816) el empleo de institutriz con el comercio de esclavos. A mediados de siglo había unas veinte mil, la oferta excedía en mucho a la demanda. Solían estar mal pagadas – a muchas solo se les pagaba con la manutención y el alojamiento – y solo tenían como compañeras a la soledad y el mal trato que recibían. Las hermanas Brontë dejan en su obra fiel retrato de ello (la propia Jane Eyre, Agnes Grey o Villete). Muchas eran destituidas al envejecer y las que enfermaban eran mayoría.

 La institutriz no era ni parte del servicio ni de la familia. Era relegada a una especie de lugar apartado fijado en ninguna parte. Además, se le presuponía un verdadero modelo de comportamiento moral, cristiano, virtuoso y apropiado, recibiendo a cambio inseguridad y pocos halagos. Su deber era enseñar a las niñas, cuyas edades solían ir desde los cinco a los dieciocho años. También podía encargarse de la educación de los chicos, hasta los ocho años, edad a la que estos acudían a la escuela. La institutriz educaba en varias disciplinas básicas, de forma primordial las denominadas ‘the Three R´s: Reading, Writing and Arithmetic’ También podía darse el caso de que se encargasen de enseñanzas más complejas: francés, italiano, piano, estudio del globo terráqueo (geografía) y álgebra; adiestraban a sus alumnas en diversas cualidades con vistas a su matrimonio. Además de las anteriores, añadían la de porte -caminar erguidas con un libro en la cabeza-, baile y toda una variedad más de condiciones que les permitiesen encontrar esposo. También corría de su cuenta la educación moral de las pupilas, dirigían las oraciones nocturnas de los pequeños y les leían la Biblia. Constantemente les inculcaban mandamientos sobre la necesidad de no recurrir a la mentira, no pellizcar a los amigos, ser agradecidos por todo y mostrarse amables con sus padres. Sin duda, era un empleo complejo; por un lado, enseñaban cómo ser buenas cristianas y por el otro, adiestraban en cómo “ofrecerse” a los jóvenes solteros. Su labor era complicada, y eran muchas las que sentían una tremenda ansiedad y tensión por el dificultoso trabajo y los escasos réditos, económicos y afectivos que obtenían como recompensa.

 La institutriz tipo solía ser una mujer joven, de clase media y familia educada, pero necesitada de recursos. Quería obtener una fuente de ingresos, sin perder demasiados privilegios, sin tener que formar parte de la clase trabajadora que era bajar mucho en el estatus social. Se convertían en algo así como una madre alquilada en casa de otros. La clase media en el siglo XIX creció de forma rápida y sus integrantes perseguían imitar el modo de vida de la aristocracia y una manera era contratar a una joven que educase y se encargase de sus hijas. Así tener una institutriz era una forma de escalar puestos socialmente: una impostura absoluta que aumentaba si tenemos en cuenta que contratar varones para el servicio suponía tener que pagar un impuesto adicional; así que, contar con jóvenes mujeres en el servicio daba un plus de clasismo. Pese a los beneficios que tan ostentoso gesto podía aportar a los contratantes, la propia trabajadora se veía en una situación increíblemente incómoda con su labor. La familia era la familia y no permitiría sentar extraños a su mesa. El servicio tampoco quería tenerla como amiga, para ellos era una persona pagada de sí misma y algo engreída. Se les servían las comidas de forma separada, en la sala donde impartía las clases; para el servicio todo esto suponía un trabajo extra que les obligaba a subir y bajar para servirla. La forma en que debía de vestir también estaba reglamentada. Una apariencia simple estaba asociada a un alto valor moral en ella. El vestido del servicio dominical era algo esencial, era más bien un uniforme social, denotaba sencillez, pulcritud, elegancia, naturalidad y buen gusto. Y su color el negro como la servidumbre. Se gastaba casi la mitad del sueldo anual en indumentaria, con lo que no podía siempre arreglar su calzado o disponer de unos guantes limpios.

 En su vertiente puramente educativa, hay que remitirse a la política sobre educación del Reino Unido antes y durante la época victoriana. No existía un sistema nacional de educación como tal antes del siglo XIX. Era un asunto complicado por la escasez de recursos. La educación que podían llegar a dar a niñas era mínima y de poca importancia. Sin duda, a través de los siglos, siempre se ha intentado adiestrar a la mujer para que nunca se distinga ni destaque en nada en que pudiese hacerlo el hombre. Cualquier intento de sobresalir era visto como una amenaza; por eso era necesario buscar un divertimento, una mascarada con la que disfrazar el anhelo de igualdad sobre los familiares varones, y sobre el género masculino en general. La impotencia de verse atada mental, laboral y socialmente en un mundo patriarcal, machista y retrógrado debía de ser una experiencia dolorosa y castrante. Cualquier avance ha sido un triunfo, y el esfuerzo de aquellas mujeres es, aún hoy, poco reconocido

"Jane Eyre" (2011). Cary Joji Fukunaga
Fukunaga (1977) filmando con cámara. Set

"Jane Eyre" (2011). Cary Joji Fukunaga
Poster

Jane Eyre
2011
Reino Unido
121 minutos
Dirección: Cary Joji Fukunaga
Guion: Moira Buffini
Novela: Charlotte Brontë
Música: Dario Marianelli
Fotografía: Adriano Goldman

Reparto:
Mia Wasikowska as Jane Eyre
Michael Fassbender as Edward Fairfax Rochester
Jamie Bell as St. John Rivers
Judi Dench as Mrs Fairfax
Sally Hawkins as Mrs Reed
Holliday Grainger as Diana Rivers
Tamzin Merchant as Mary Rivers
Simon McBurney as Mr Brocklehurst
Imogen Poots as Blanche Ingram
Sophie Ward as Lady Ingram
Su Elliot as Hannah
Jayne Wisener as Bessie Lee
Amelia Clarkson as young Jane
Romy Settbon Moore as Adèle Varens
Freya Parks as Helen Burns
Harry Lloyd as Richard Mason
Valentina Cervi as Bertha Antoinetta Mason
Craig Roberts as John Reed
Ben Roberts as Briggs

Productora: BBC Films, Focus Features, Ruby Films
Género: Romance. Drama | Drama romántico. Drama de época. Siglo XIX

Sinopsis: Jane Eyre, una muchacha educada en un orfanato y de triste infancia, es contratada por Edward Rochester para trabajar como institutriz de una niña en Thornfield House. La aislada y sombría mansión, así como la inicial frialdad del dueño de la casa ponen a prueba la fortaleza de la joven. Sin embargo, poco a poco empieza a enamorarse de él. (FILMAFFINITY)

Premios:
2011: Nominada al Oscar: Mejor vestuario
2011: Nominada al BAFTA: Mejor vestuario
2011: Asociación de Críticos de Los Angeles: Mejor actor (Michael Fassbender)
2011: Nominada al Goya: Mejor película europea
2011: Critics Choice Awards: Nominada a Mejor vestuario
2011: British Independent Film Awards (BIFA): Nominada a Mejor actriz

sábado, 15 de enero de 2022

"J'accuse" (2019). Roman Polański. El caso Dreyfus y la carta de Zola. Carmen Parra López

"J'accuse" (2019). Roman Polański
El caso Dreyfus y la carta de Zola 
Carmen Parra López


"J'accuse" (2019). Roman Polański
"J'accuse...!" de Émile Zola (1840-1902) es un alegato en favor del capitán Alfred Dreyfus, en forma de carta abierta al presidente de Francia Félix Faure y publicado por el diario L'Aurore el 13 de enero de 1898 en su primera plana (Wikipedia)

Le Petit Journal: "Le capitaine Dreyfus devant le Conseil de Guerre"
23 décembre 1894

Le Petit Journal: "Le traître. Dégradation d'Alfred Dreyfus"
13 janvier 1895

"El Caso Dreyfus tuvo como origen una sentencia judicial de neto corte antisemita, sobre un trasfondo de espionaje y antisemitismo, en el que la víctima fue el capitán Alfred Dreyfus (1859-1935), de origen judío-alsaciano, y que durante doce años, de 1894 a 1906, conmocionó a la sociedad francesa de la época, marcando un hito en la historia del antisemitismo" (Wikipedia)

Émile Zola: "J'accuse...!". Lettre au Président de la République
"L'Aurore" Littéraire, Artistique, Sociale
13 Janvier. 1898

Revisión del Juicio al Capitán Alfred Dreyfus
Rennes. 7 agosto 1899. Apertura del proceso
Foto de la época

 Lo primero que se viene a la cabeza cuando se está ante la visión de esta película es comparar la situación del protagonista, Alfred Dreyfus (Louis Garrel), con el director de aquella, Roman Polanski. Recomiendo más adentrarse en el apabullante ovillo que forma el argumento del filme que andar estableciendo similitudes entre ambos asuntos.

 El título de la película es el mismo con el que Émile Zola tituló su artículo para el diario L’Aurore en enero de 1898. La primera escena nos hace sentirnos incómodos ante lo que vemos: la degradación de un militar al cual despojan de sus galones, entorchados y sable. El color del adoquinado, la masa de soldados, y el tenebroso cielo gris que cubre el patio de armas reflejan magistralmente una situación que supuso un escándalo para la época, además de permitir observar el grado de antisemitismo que supuraba Europa. A finales de 1894, Alfred Dreyfus, oficial judío del Estado Mayor francés, es acusado, juzgado y declarado culpable de espionaje en favor de Alemania. Se le deportó de por vida a la Isla del Diablo, en la Guyana francesa. Todo se había basado en la aparición del bordereau, una anotación al margen en una carta dirigida al agregado alemán y cuya letra se identificó como la de Dreyfus. Hasta este punto, un polvoriento aire de decadencia se mueve en la atmósfera de la película, rodeándolo todo. Cabe pensar que ese aire espeso y rancio nos lo ofrece el director para que entendamos el ambiente de la Francia de finales del XIX.

 Los altos mandos del Estado Mayor francés están representados como hombres ajados, viciosos, que producen cierto repelús (no puedo dejar de ver en el personaje de Jean- Baptiste Billot a Jabba el Hutt, el monstruo del bar de la saga de Star Wars). Es la corrupción que cubre como un moho todo lo material y lo espiritual en este asunto.

 Cuando el coronel Picquart (Jean Dujardin) es nombrado jefe de la Sección de Información del Estado Mayor, comienza a atar cabos desde su agobiante despacho. No es que quiera defender a un judío, por los que no siente aprecio alguno, pero todo lo que indaga le lleva a convencerse de que Dreyfus es inocente. En realidad, otro militar fue el verdadero espía, pero quitándose del medio al soldado judío acusado de desleal con su país, se obtenían dos triunfos: demostrar que el judío no era un digno hijo de Francia, y, menos, un digno soldado del ejército. A partir de ahí, el largometraje va dejando caer capas que muestran poco a poco la realidad. Se establece una lucha entre el bueno y los malos. Dreyfus apenas aparece, pero está en la mente de todos. Fue un caso verídico que no se cerró como la legalidad vigente francesa de la época fijaba, sino que se echó mano del indulto para no tener que llevar a cabo otro juicio militar contra el acusado.

 Émile Zola, por aquellos años verdadera estrella de la cultura francesa, consciente del asunto, se valió de su posición para ayudar al reo. Se dirigió al presidente del país desde un artículo en primera página de un diario. Se generó una gran conmoción que dejó patente la partición de los franceses en dos: dreyfusards y antidreyfusards. En realidad, Europa y no solo Francia, estaba siendo recorrida por una corriente antisemita que germinó cincuenta años después en Alemania. El país quedó dividido en dos corrientes: Ni el paso del tiempo, ni la Primera Guerra Mundial, ni la Segunda tuvieron la suficiente fuerza para hacer olvidar el suceso. El conocido L'Affaire Dreyfus seguía vivo en los franceses. Pocos fueron los personajes de la política o las letras que apoyaron la reapertura del caso. Clemenceau, posteriormente presidente del gobierno, dio con la clave: infringir los derechos de un hombre era infringir los derechos de todos los hombres. Había que restaurar un país a punto del colapso, porque si la masa de dreyfusards se movió fue contra la justicia, contra la democracia y contra la libertad. No a favor de la república ni de Alfred Dreyfus.

 El militar nunca recuperó su grado ni su lugar en el Estado Mayor. Murió en 1935 sin haber sido declarado inocente. Tan solo recibió un indulto, un perdón cuando, en realidad, era él quien debía de haber perdonado a todos los que confabularon contra su libertad como ser humano

"J'accuse" (2019). Roman Polański
Alfred Dreyfus (Louis Garrel)

"J'accuse" (2019). Roman Polański
Alfred Dreyfus (Louis Garrel)

Alfred Dreyfus (1859-1935)
"Dreyfus nació en una acaudalada familia de origen judío dedicada a la fabricación de textiles, que abandonó Alsacia cuando esta región fue anexionada por Alemania tras la Guerra Franco-Prusiana (1871). En 1872 optó por la ciudadanía francesa y decidió dedicarse a la carrera militar, con el deseo de ver reintegrada Alsacia a Francia.
En 1882 entró en la École polytechnique, decidido a emprender la carrera militar, alcanzando el grado de oficial de artillería. Ascendió a capitán en 1889; en 1890 entró en la Escuela de Guerra y en 1893 en el Estado Mayor del Ejército en el Ministerio de la Guerra francés, momento en el que surgieron contra él falsas acusaciones de espionaje —el famoso Caso Dreyfus—, que lo mantuvieron apartado del Ejército y recluido en la Isla del Diablo, situada a 11 km de la costa de Guayana Francesa, en Sudamérica, por el delito de alta traición. La isla era una cárcel inhóspita, con un clima tropical difícilmente tolerable. En 1906 fue exonerado y reintegrado en el Ejército con todos los honores, retirándose con el grado de comandante.
En 1914, como teniente coronel, tomó el mando de una unidad de reaprovisionamiento en el curso de la Primera Guerra Mundial. Tras la paz, regresó a su retiro hasta su muerte en 1935, a los 75 años de edad"
(Wikipedia)

Marie-Georges Picquart (1854-1914)
Descubrió las evidencias de la traición de Ferdinand Walsin Esterhazy, en cuyo lugar el Capitán Dreyfus fue acusado, degradado y condenado con evidencia falsa, y participa en la restauración de la verdad, a pesar de la presión de su jerarquía. Al igual que Dreyfus, alsaciano como él, es condenado aunque inocente y encarcelado. Los dos hombres fueron rehabilitados al mismo tiempo, en 1906.
Fue Ministro de la Guerra con Clemenceau (1906-1909)

"J'accuse" (2019). Roman Polański
Marie-Georges Picquart (Jean Dujardin)

"J'accuse" (2019). Roman Polański
Affiche français

J'accuse
2019
Francia
126 minutos
Dirección: Roman Polanski
Guion: Roman Polanski, Robert Harris
Novela: Robert Harris
Música: Alexandre Desplat
Fotografía: Pawel Edelman

Reparto:
Jean Dujardin: Marie-Georges Picquart
Louis Garrel: Alfred Dreyfus
Emmanuelle Seigner: Pauline Monnier
Grégory Gadebois: commandant Hubert Henry
Hervé Pierre: général Charles-Arthur Gonse
Wladimir Yordanoff: général Auguste Mercier
Didier Sandre: général Raoul Le Mouton de Boisdeffre
Melvil Poupaud: Me Fernand Labori, avocat d'Émile Zola au civil, puis du capitaine Dreyfus devant le 2e conseil de guerre
Éric Ruf: colonel Jean Sandherr
Mathieu Amalric: Alphonse Bertillon, expert graphologue
Laurent Stocker: général Georges-Gabriel de Pellieux
Vincent Perez: Me Louis Leblois, ami de jeunesse du lieutenant-colonel Picquart
Michel Vuillermoz: lieutenant-colonel Armand du Paty de Clam
Vincent Grass: général Jean-Baptiste Billot
Denis Podalydès: Me Edgar Demange, avocat du capitaine Dreyfus devant les 1er et 2e conseils de guerre
Damien Bonnard: Desvernine
Laurent Natrella: commandant Ferdinand Walsin Esterhazy
Kevin Garnichat: Capitaine Jules Lauth
Bruno Raffaelli: juge Delegorgue
Vincent de Bouard: Gribelin
Stefan Godin: général Darras 
Pierre Poirot: greffier Vallecalle
Luca Barbareschi: Philippe Monnier
Mohammed Lakhdar-Hamina: Bachir
Philippe Magnan: procureur Brisset, président du 1er conseil de guerre
Pierre Forest: le colonel Morel
Jeanne Rosa: Martha Leblois
Benoît Allemane: Georges Charpentier, éditeur d'Émile Zola
Gérard Chaillou: Georges Clemenceau, éditorialiste à L'Aurore
André Marcon: Émile Zola
Nicolas Bridet: Mathieu Dreyfus
Swan Starosta: Lucie Dreyfus
Luce Mouchel: Madame Sandherr
Nicolas Wanczycki: Foucault
Pierre Aussedat: Colonel arrestation Picquart
Jean-Marie Frin: Président du jury
Jean-Marie Lecoq: Médecin duel
Thierry Gimenez: Colonel Jouaust
Frédéric Épaud: Officier artillerie
Clément Jacqmin: Journaliste Santé
Fabrice Firmin: Alexandre Perrenx
Roman Polanski: un académicien (non crédité)

Productora: Coproducción Francia-Italia; Gaumont, Légende Films, Canal+, Eliseo Cinema, France 2 Cinema, France 3 Cinéma, RAI Cinema

*****
Comentarios de nuestros lectores:

- Marian Herrera Lotero: "Georges Méliès contemporáneo de los hechos, realizó una película sobre este caso que pasó sin pena ni gloria, ya en aquellos tiempos el público prefería los efectos especiales, os dejo el link del cortometraje de Georges Méliès: "L'Affaire Dreyfus" (1899)"

"L'Affaire Dreyfus" (1899). Georges Méliès

- Gloria Gispert Pou: "Realmente tardó mucho el olvidarse en Francia l'Affaire Dreyfus. Quizá algo muy significativo fue el hecho de la unión de artistas, de científicos, que se afirmaron por primera vez como "intelectuales" interviniendo en la vida política en calidad de tales: seres autónomos, sin otro interés que la defensa de la verdad. La película me pareció muy interesante, sin concesiones de ningún tipo Dujardin dignísimo"

- Isabel González OIiveros: "Muy acertado y profundo análisis 👌"

El caso Dreyfus, un asunto que conmocionó a la sociedad francesa

En 1894, el capitán de artillería francés Alfred Dreyfus fue condenado por alta traición, acusado de transmitir información al enemigo, por entonces el Imperio Alemán. Este juicio daría lugar a uno de los casos más polémicos del siglo XIX.
#ElOficialYElEspía

- José J. Pulido Ramírez: "Con motivo del estreno en cines de la última película de Roman Polanski "El oficial y el espía" recupero este post que reproduzco tal cual: En el año 1894 Alfred Dreyfus, un capitán francés de origen judío y alsaciano, fue acusado de haber pasado secretos militares a Alemania. Pese a la inconsistencia de las pruebas un tribunal militar lo apartó del ejército y lo desterró a la Isla del Diablo. Dos años después se dieron a conocer indicios sólidos de su inocencia, que demostraban que Dreyfus fue un cabeza de turco, por sus orígenes y por su religión. Émile Zola comprendió la trascendencia del caso y el 13 de enero de 1898 publicó el artículo "J'accuse...!" en el diario L'Aurore, en forma de carta dirigida al Presidente de la República. Posiblemente sea el artículo periodístico más famoso de la Historia. Se ha publicado en muchas ediciones, sólo o junto a otros artículos que Zola escribió al respecto. Siempre defendió la inocencia del acusado y asumió su condición de escritor e intelectual para destapar el escándalo y acusar directamente a militares, jueces y políticos, que encubrieron una injusticia para preservar los intereses del ejército y del Estado. Las repercusiones fueron notorias. Muchas décadas después Roman Polanski presenta en la Muestra de Venecia (estos días) su película que, aparte de recrear esos momentos históricos, es todo un manifiesto contra la caza de brujas por su persecución judicial y mediática debido a las acusaciones de violación que penden sobre él desde los años 70. Polanski no puede pisar ni Italia ni EEUU porque sería inmediatamente detenido y puesto a disposición de la justicia. Y la polémica sigue. Y seguirá, cuando se estrene en cines, aunque aparentemente no tenga nada que ver una cosa (lo que se ve, la película) con la otra (la realidad y la polémica)"

domingo, 9 de enero de 2022

"Hannah Arendt" (2012). Margarethe von Trotta. Cine y Filosofía: la "banalidad" del mal. Carmen Parra López

"Hannah Arendt" (2012). Margarethe von Trotta
Cine y Filosofía: la "banalidad" del mal
Carmen Parra López

"Hannah Arendt" (2012). Margarethe von Trotta
Hannah Arendt (Barbara Sukowa)

Hannah Arendt (Johanna Arendt) (1906-1975)
Filósofa alemana judía

 Aunque hace doce años que esta película llegó a las pantallas, puede apetecer volver a verla en cualquier momento porque el interés que despierta el tema que trata es atemporal. El nazismo, y todo lo que trajo con él, ya es eterno para desconcierto nuestro. La barbarie, el Holocausto, la guerra, la muerte, la oscuridad de un tiempo no tan lejano en un territorio muy cercano nos colocan frente a un asunto que no podemos, ni debemos, dejar que se olvide. Hannah Arendt (1906-1975) fue una mujer judía-alemana. Para ella esa y solo esa fue su definición. No quiso ser solo judía o solo alemana o solo mujer. Esos tres calificativos complementaron su día a día. El ser judía no era algo más importante que otra cosa, simplemente nació judía como nació con el pelo negro. Fueron aquellos tiempos los que justificaron el que ella tuviese que hacerse oír para no permitir que ese “ser judía” cayese en la nada. Cuando el nacional-socialismo llega al poder siente que tiene que moverse, que no puede permanecer ajena al desastre que contempla. Emigró a Francia, pasó por un campo de concentración y finalmente tuvo que huir a los EEUU. Allí desarrollo toda su vida intelectual y docente. Solo un acontecimiento tardío, el juicio contra Adolf Eichmann, la convirtió a los ojos de sus hermanos judíos en una traidora. Fue una herida que nunca se cerró en ella. Tampoco Israel la perdonó. Se dice que hay un lugar señalado en Jerusalén donde, tras su muerte en 1975, debería haberse construido una estatua a su memoria. A día de hoy aún no se ha hecho.

"Hannah Arendt" (2012). Margarethe von Trotta
Hannah Arendt (Barbara Sukowa)

"Hannah Arendt" (2012). Margarethe von Trotta
Hannah Arendt (Barbara Sukowa)

"Hannah Arendt" (2012). Margarethe von Trotta
Hannah Arendt (Barbara Sukowa)

Hannah Arendt (1906-1975)
Hacia 1924 cuando estudiaba en la Universidad de Marburg con Martin Heidegger y Nicolai Hartmann

Hannah Arendt (1906-1975)

Hannah Arendt (1906-1975)
En el exilio en Estados Unidos

 El relato se centra en su vida en Estados Unidos con su segundo marido, y las relaciones de amistad que mantiene con numerosos compatriotas alemanes, algunos judíos y otros no. Su vida intelectual fue de una riqueza asombrosa. Dio clases, conferencias, escribió libros (algunos de lectura bastante complicada) y compaginó todo con su faceta de mujer interesada por la política. En realidad, ella siempre afirmaba ser una teórica de la política y no una filósofa. La película narra el momento en que Arendt es enviada por The New Yorker, revista norteamericana, como corresponsal a Jerusalén al juicio que se va a llevar a cabo contra el ex militar de las SS Adolf Eichmann, artífice de la “solución final”, es decir, el exterminio de los judíos. El juicio tiene lugar en Israel. En la película esta parte está tomada de la realidad, el juicio que vemos es el original, no está recreado con actores. Seguramente es la herramienta de la que se vale la directora para que el espectador compruebe por sí mismo al personaje de Eichmann, el antaño criminal inmisericorde, y vea en lo que se ha convertido: un hombre que provoca más lástima que odio. Las crónicas del juicio son redactadas y publicadas en América. A ella se le ocurre que aquel hombre es un pobre hombre que representa la banalidad del mal. Ahí explota todo. A partir de ahí la película desgrana cómo la situación pasa a convertirse en un verdadero drama para la autora. Sus amigos la abandonan, los seguidores la ultrajan intelectualmente y la comunidad judía la desprecia. Ella no da crédito a lo que está viviendo. Solo ha destacado lo que Eichmann es ahora, frente a ella, frente a su delito, frente al mundo. No es el militar con botas y uniforme gris que firma y planea agrupar, transportar y gasear a seis millones de judíos. Quien está ahí, encerrado en esa “urna” de cristal, es un asesino de despacho, un burócrata, un cegado seguidor de Hitler que comete la mayor atrocidad solo porque estaba cumpliendo la orden que se le daba.

 La expresión banalidad del mal (
die "Banalität des Bösen" / banality of evil) jamás debe ser traducida como que el mal es un asunto trivial o secundario. Ella nunca afirmó eso. La escena en que se defiende ante el claustro de la universidad es primordial para comprender lo que se está viendo. Ese mal que el nazi, el déspota, el tirano, llevan a cabo no tiene raíces, no va a dar ningún fruto. El Bien sí es radical,se hunde en nuestra conciencia y fructifica generando acciones que son éticamente aceptables. El Mal nunca. Por eso es banal, vacío, sin profundidad. La consecuencia de entender este punto viene al comprender que, si es efectivamente así, cualquiera puede cometer un mal de esas características; cualquier persona normal y corriente puede ser influida de tal forma que actúe sin ser movido por finalidad alguna, simplemente porque se le dice, porque cree con ello servir a alguna causa propia o ajena. En ese sentido lo dijo Hannah Arendt.

"Hannah Arendt" (2012). Margarethe von Trotta
Hannah Arendt (Barbara Sukowa)

"Hannah Arendt" (2012). Margarethe von Trotta
Hannah Arendt (Barbara Sukowa)

"Hannah Arendt" (2012). Margarethe von Trotta
Hannah Arendt (Barbara Sukowa)

Hannah Arendt (1906-1975) imparte clase

Hannah Arendt (1906-1975) imparte clase

Hannah Arendt (1906-1975) en 1961
Wesleyan University (Connecticut)

Hannah Arendt (1906-1975)
Certificate of Naturalization: United States. Citizenship
December 1951

 Si lo extrapolamos al día de hoy, ¿no es cierto que los antivacunas no se vacunan, pero su inclinación es la imitación por influencia de otros o el propio egoísmo a que pueda sufrir un efecto secundario? ¿Es banal o es radical esa acción? ¿Puede argumentarla? El mismo Adolf Eichmann declaró que, antes de la guerra, nunca odió a los judíos, que incluso conocía su religión, que aprendió algo de hebreo y que tenía conocidos judíos. Llegó a afirmar hubiera matado incluso a su padre, si le hubieran dado esa orden.

 Comprender la valentía de Arendt es obligado. Fue capaz de poner en palabras la visión más puramente filosófica sobre lo que tenía delante. El no comprenderla fue fruto del dogmatismo ignorante que impidió a muchos ver lo que se escondía detrás de su expresión.

Juicio a Adolf Eichmann en Jerusalem. 1961
"En 1961, en Israel, se inicia el juicio a Adolf Eichmann, militar alemán, por genocidio contra el pueblo judío durante la Segunda Guerra Mundial. El juicio estuvo envuelto en una gran polémica y muchas controversias. Casi todos los periódicos del mundo enviaron periodistas para cubrir las sesiones, que fueron realizadas de forma pública por el gobierno israelí.
Además de crímenes contra el pueblo judío, Eichmann fue acusado de crímenes contra la humanidad y de pertenecer a un grupo organizado con fines criminales. Eichmann fue condenado por todos estos crímenes y ahorcado en 1962, en las proximidades de Tel Aviv.
Eichmann fue Obersturmbannführer de las Schutzstaffel (SS), uno de los mayores organizadores del Holocausto y responsable directo de la solución final, principalmente en Polonia, y de los transportes de deportados a los campos de concentración.  
Eichmann utilizó el nombre de Ricardo Klement​ durante su estancia en Argentina, desde el 15 de julio de 1950 hasta el 20 de mayo de 1960, cuando fue secuestrado y trasladado a Israel por el Mossad para ser juzgado.
Una de las corresponsales presentes en el juicio, como enviada de la revista The New Yorker, era Hannah Arendt" (Wikipedia)

Hannah Arendt: "Eichmann in Jerusalem"
A Report on the banality of evil
Viking Press. 1963

N.B.: Hannah Arendt publicó posteriormente en libro su trabajo como corresponsal para la revista:

Arendt Hannah: "Eichmann en Jerusalén". 2021. Debolsillo

"Hannah Arendt" (2012). Margarethe von Trotta
Poster

Título original: Hannah Arendt
Alemania
Año: 2012
Duración: 113 minutos
Guion: Pam Katz, Margarethe von Trotta
Música: André Mergenthaler
Fotografía: Caroline Champetier

Reparto: 

Barbara Sukowa: Hannah Arendt
Axel Milberg: Heinrich Blücher
Janet McTeer: Mary McCarthy
Julia Jentsch: Lotte Köhler
Ulrich Noethen: Hans Jonas
Michael Degen: Kurt Blumenfeld
Nicholas Woodeson: William Shawn
Victoria Trauttmansdorff: Charlotte Beradt
Klaus Pohl: Martin Heidegger
Friederike Becht: junge Hannah Arendt
Fridolin Meinl: junger Hans Jonas
Harvey Friedman: Thomas Miller
Megan Gay: Frances Wells
Joel Kirby: Lionel Abel
Sascha Ley: Lore Jonas
Claire Johnston: Frau Serkin
Gilbert Johnston: Professor Kahn
Tom Leick: Jonathan Schell
Ralph Morgenstern: Moderator
Leila Schaus: Laureen
Alexander Tschernek: Professor

Productora: Heimatfilm

Género: Drama | Años 60. Nazismo. Holocausto. Basado en hechos reales

Sinopsis:

Biografía de la filósofa judío-alemana Hannah Arendt, discípula de Heidegger, que trabajó como periodista en el juicio a Adolf Eichmann, el nazi que organizó el genocidio del pueblo judío durante la II Guerra Mundial, conocida por "la solución final". (FILMAFFINITY)