jueves, 7 de mayo de 2026

Francisco Huertas Hernández: una biografía indómita. Del lirismo hermético a la claridad disidente. El autor de "Diario de un Profesor de Filosofía" se confiesa

Francisco Huertas Hernández: una biografía indómita. Del lirismo hermético a la claridad disidente.
El autor de "Diario de un Profesor de Filosofía" se confiesa


Francisco Huertas Hernández.
Le Blanc-Mesnil (Île-de-France, Métropole du Grand Paris). 1965


  Una biografía es una escritura vital que depende de nuestra caligrafía, nuestra vista y nuestra memoria. Escribir lo que hemos visto y recordado, pero con el horizonte de lo que hemos querido ser. Porque una biografía no es tanto lo que se hizo como lo que se quiso hacer, el proyecto de vida que nos forjamos. 
 Nací en Le Blanc-Mesnil, la banlieue de París, el 12 de noviembre de 1963. Era un bebé gordo y mofletudo. Sé por mis padres que me gustaban la música y los camiones de basura. Probablemente también las ciudades, las mujeres y los libros. 

 Así que me trajeron a España y olvidé conscientemente las pocas palabras francesas que había aprendido viendo la televisión y cantando las canciones de Antoine. ¡Ah, pero la melodía de la lengua de la patria de nacimiento nunca se olvida! Quise ser compositor y escritor, y, despejadas las dudas de mi mal oído, sustituí las corcheas y las fusas por la sintaxis y el oxímoron. Mis primeros garabatos ya eran literatura, porque la caligrafía siempre es una confesión psicográfica. ¡Qué olvidada está la caligrafía! Sin el dominio técnico, la belleza y la claridad de nuestros trazos difícilmente podremos reflejar las estancias entreabiertas del alma.

 Dibujaba mal, tarareaba desafinado (¡Tom Jobim y Newton Mendonça nos consolaron!), jugaba solo y presentía un destino inmenso, aunque no sabía dónde. 

 Y tú, lector, "mon semblable, - mon frère", quizás esperas conocer la ocasión en que tú y yo coincidimos en el párrafo que de mi mano salió con temblor y en tu ojo entró sin pudor...

 Fueron mis maestras de escuela, sin duda, las primeras que leyeron mis escritos. Allí en Palencia y en Valladolid. Las redacciones del colegio eran semilla de la escritura autobiográfica que más tarde fluiría por las libretas de viaje. 

 En 1979 se inició oficialmente mi trayectoria truncada de poeta adolescente, imbuido de surrealismo (algo difuso entre García Lorca e I am the Walrus). En periodos intermitentes quise expresar sentires e ideas en verso libre. Pero no era mi camino. En enero de 1985, en hojas sueltas de papel, empecé mis diarios, "Entre la filatelia y la halterofilia. Memorias de un hombre de acción", homenaje y parodia de mi amado Don Pío Baroja. Cientos de confesiones medio veladas y sin tino literario se sucedieron en madrugadas de whisky, poker, pubs y compañeros de apartamento en los años universitarios.

 Un verano de 1995 decidí publicar mi cuaderno con el Diario de Oviedo, de tapas grises y caligrafía tan perfecta que desentonaba del aire sombrío y taciturno de su contenido. Ese libro era puro "lirismo hermético y solipsismo elíptico", y mi amiga radiofónica, Luisa Castro, hizo un prólogo muy atinado. Allá en la calle Fuencarral de Madrid firmando el contrato uno se las prometía muy felices, y no me di cuenta de que no habría promoción, aunque sí distribución. Durante años siempre pasaba a la Casa del Libro de la Gran Vía, y desplazaba varios estantes móviles para sacar una copia de mi libro "Entre la filatelia y la halterofilia. Diario de Oviedo" y mirarla arrobado.

 En enero de 2014 un alumno del instituto de Alicante en el que trabajaba creó el blog Acorazado Cinéfilo, con el objetivo de cooperar con otro centro educativo de Francia, en un proyecto europeo. Al principio se trataba sólo de publicar los comentarios de los estudiantes de la asignatura de Sociología. El proyecto era loable: "Cine clásico, sociología y tercera edad". ¡No me digan que usar filmes de Ozu, Renoir, Griffith, Eisenstein, Bergman o Welles para explicar sociología y vincularlos con la tercera edad no era una idea original! El blog continuó cuando la asignatura desapareció, y seguí subiendo otros comentarios de estudiantes de psicología, filosofía y ética. Pero uno necesita expresarse, y unir el trabajo y la vida: así el blog empezó a incluir mis publicaciones de cine, y los colaboradores, que por docenas fueron pasando... hasta de cuatro continentes. Acorazado Cinéfilo se transformó en un contenedor de apuntes de clase y artículos de cine clásico y literatura.

 En enero de 2021, en momentos amargos de mi existencia -¡y cuándo no!- empecé a escribir "Diario de un Profesor de Filosofía (1989-2023)" en el blog, con la intención de convertirlo en libro. Mi psicoanalista me dio la idea de que fuera una trayectoria de toda mi vida laboral. Y como conservaba el cuaderno de mi debut como docente en 1989, pude hilar una suerte de itinerario poético-filosófico que se editó en Barcelona unos meses después de mi jubilación. Si durante años la soledad me hizo escribir elípticamente, tras todas las travesías por el amor y la enseñanza, arribé a la isla de la clarté et la distinction que pedía René Descartes para alcanzar la verdad. Nunca había apreciado el racionalismo estricto cartesiano, y, sin embargo, el lector quiere comprender, como el espectador de cine e, incluso, el oyente de música. La "voluntad de verdad", esa motivación obstinada del filósofo, según Friedrich Nietzsche, coincide plenamente con la necesidad del lector de entender. El ser humano es cruel con los que no entienden: el maestro se burla del alumno que no asimila, el jefe mortifica al empleado que no ejecuta bien la tarea o no la comprende, y el lector es despiadado con los libros con los que no se identifica...

 Y ahora estoy aquí, con las manos tendidas hacia ti, lector, como ante Dios, esperando el juicio. En esta biografía apenas hay hechos, personas o logros; hay una vida del espíritu. Esa que fue la primera —cuando nuestras manos trazaban letras temblorosas en los cuadernos Rubio— y que es también la última: la que ante el ocaso, en la tarde fría del invierno, entrega sus verdades claras y desobedientes a esos lectores lejanos que acaso aún no han nacido.

Francisco Huertas Hernández
7 de mayo de 2026
 

lunes, 4 de mayo de 2026

"Cine soviético: arte, ideología, emoción: "La calle de los tres álamos"". Conferencia (Video) de Francisco Huertas Hernández. Escuela Oficial de Idiomas. Málaga. 30 de abril de 2026. "Три тополя на Плющихе" (1968). Татьяна Михайловна Лиознова. "Tri topolya na Plyushchije" (Tres álamos en Plyushchija / La calle de los 3 álamos) (1968). Tatyana M. Lioznova. Cine romántico soviético de la Nueva Ola. Una película que surgió de una canción: "Ternura"

"Cine soviético: arte, ideología, emoción: "La calle de los tres álamos"". Conferencia (Video) de Francisco Huertas Hernández.
Escuela Oficial de Idiomas. Málaga. 30 de abril de 2026.
Ciclo 11 idiomas, 11 miradas.
Departamento de Ruso. Profesora: Svetlana Dalaloyan.
"Три тополя на Плющихе" (1968). Татьяна Михайловна Лиознова. "Tri topolya na Plyushchije" (Tres álamos en Plyushchija / La calle de los 3 álamos) (1968). Tatyana M. Lioznova. Cine romántico soviético de la Nueva Ola. Una película que surgió de una canción: "Ternura" (Нежность)



VIDEO. Conferencia: Cine soviético: arte, ideología y emoción. "La calle de los tres álamos" (1968) de Tatyana Lyóznova. Escuela Oficial de Idiomas (Departamento de Ruso). Málaga. Por Francisco Huertas Hernández. 30 de abril de 2026.
11 Idiomas. 11 Miradas.
Departamento de Ruso. Profesora: Svetlana Dalaloyan.
"Три тополя на Плющихе" (1968). Татьяна Михайловна Лиознова. "Tri topolya na Plyushchije" (Tres álamos en Plyushchija / La calle de los 3 álamos) (1968). Tatyana Mijailovna Lióznova. Cine romántico soviético de la Nueva Ola. Una película que surgió de una canción: "Ternura" (Нежность)



 El jueves 30 de abril de 2026 a las 17.30 en el Salón de Actos de la Escuela Oficial de Idiomas de Málaga, sita en el Paseo de Martiricos, tuvo lugar una conferencia de Francisco Huertas Hernández, divulgador de cine y literatura rusa, dentro del ciclo "11 idiomas, 11 miradas". La profesora y jefa del Departamento de Ruso, Svetlana Dalaloyan Shakhbazyan invitó a este ponente. El conferenciante quiere agradecer a la Directora de la Escuela de Idiomas malacitana, Marta Perles Aguado; a la Jefa de Estudios, Sara Alarcón Moreno; y al Departamento de Actividades Extraescolares con su Coordinadora del Proyecto Babelcast, Alicia Sendino Cariñena, la hospitalidad y afabilidad mostradas. Y, muy especialmente, a la profesora Svetlana Dalaloyan, por su incansable contribución a la cultura.


 La charla se tituló "Cine soviético: arte, ideología, emoción" y presentó tres partes. La moderadora preguntó cómo surgió el interés por la cultura rusa del ponente, y éste habló de su infancia en el París del general De Gaulle en 1963-1966 cuando la industria y arte soviéticos se exhibían en la capital francesa. El padre del conferenciante le abrió el camino: un LP del primer concierto de piano de Chaikovski, y, más tarde, ya en España la televisión, cuyas adaptaciones de clásicos de la literatura rusa despertaron un amor que dura hasta hoy. Sobre este asunto pueden leer y ver el siguiente enlace (La cultura rusa. Orígenes de una pasión en la infancia. Actualidad de una vocación: mi divulgación del cine soviético en Acorazado Cinéfilo. Francisco Huertas Hernández)

 Leyó en ruso Francisco Huertas Hernández un fragmento de la novela "Almas muertas" de Nikolai V. Gógol

Русь! Русь! вижу тебя, из моего чудного, прекрасного далека тебя вижу 

(¡Rusia! ¡Rusia! Te veo desde esta maravillosa y bella lejanía)


 Si en una novela se condensa el alma rusa es, sin duda, en "Мёртвые души" (Almas muertas) de Gógol. Y es que el arte es la expresión más profunda del alma de un pueblo, de una nación, siguiendo la idea del romanticismo alemán, de un "espíritu del pueblo" (Volksgeist), formulada por Herder.


 La primera parte de la charla analiza la relación entre arte y almaFyodor M. Dostoyevsky nos dejó a través de un personaje de "El idiota", una variante de esta idea: "La belleza salvará el mundo" (Красота спасёт мир), y Lyev N. Tólstoi creyó que el arte es el medio de comunión entre las personas a través de sentimientos compartidos. 

 El cine es el séptimo arte, y, aunque rara vez se menciona, el cine soviético representa la continuidad de la literatura de la Edad de Oro rusa, con adaptaciones e historias y personajes esencialmente rusos. El ponente introduce la película de la que hablará en la tercera parte de la charla: "La calle de los tres álamos" de Tatyana M. Lyóznova.

 Pero, ¿cómo surgió el cine en Rusia? ¿y cuáles son sus etapas significativas?


 Llegamos a la segunda parte de la conferencia: una breve historia del cine ruso
 En mayo de 1896 un equipo de operadores de los hermanos Lumière llegó a San Petersburgo y filmó la coronación de Nicolás II. Fue el inicio del cinematógrafo en Rusia. Las primeras películas, exhibidas en "Electroteatros", solían ser adaptaciones de Pushkin o Tolstoi, y, precisamente, "El Padre Sergio" (Отец Сергий), dirigida por Yakov Protazánov en 1918, y basada en el cuento de Tolstoi, aunque rodada antes de la Revolución de Octubre de 1917, es el título más importante del séptimo arte pre-bolchevique. 


 El cine alcanzó su Edad de Oro en Rusia en los años 20 y 30. Es el cine mudo de la vanguardia soviética, en la que la experimentación formal en el montaje, dio numerosas obras maestras de Eisenstein ("El acorazado Potiemkin"), Vertov ("El hombre de la cámara"), Pudovkin ("La madre"), Dovzhenko ("Tierra") o Protazanov ("Aelita").


 Un decreto de 1932 impuso la estética del "realismo socialista" (Социалистический реализм). El cine, y el arte en general, siempre están condicionados por la ideología -política, moral, religiosa-. En el realismo socialista se impone el héroe positivo, la claridad narrativa (se rechaza cualquier experimentación formal). A pesar de la mala fama que tiene esta estética se produjeron muy buenos filmes, pues muchos de los maestros del cine mudo filmaron también clásicos en este periodo. La película más famosa fue "Chapayev" de los hermanos Vasíliev, en 1934, sobre un comandante en la Guerra Civil rusa, que, por cierto, fue muy famosa en la República Española. La "Trilogía de Maksim", de Kozintsev y Trauberg, entre 1934 y 1938, presentaba la historia de un obrero convertido en líder revolucionario. Pero fue Serguei Mijailovich Eisenstein el que realizó las dos grandes obras maestras de esta etapa: "Aleksandr Nevsky" (Александр Невский) (1938) y la monumental "Iván el Terrible" (Иван Грозный) (1944-1946). En ambas trabajó mano a mano con el gran compositor ruso Serguei Sergueyevich Prokofiev. El montaje de atracciones de su etapa vanguardista se sustituyó por la fusión de música y planos pictóricos. Eisenstein fue considerado durante buena parte del siglo XX el mayor director de cine del planeta. 


 Tras la muerte de Stalin, el realismo socialista desaparece, llega el "deshielo" (Оттепель) con Nikita Jrushchov. En el cine ruso se denomina "Nueva Ola del Cine soviético" al periodo entre finales de los años 50 y los años 60. La subjetividad, la emoción, la gente corriente con conflictos existenciales, el lirismo, y, fundamentalmente, un cine de autor con mayor experimentación visual, emparentado con las Nuevas Olas de Europa y América Latina, son los rasgos de esta fase. El realizador más universal en esos años es Andrei Arsenievich Tarkovsky, cuya primera película "La infancia de Iván" en 1962 ya tuvo un gran eco internacional. "Cuando pasan las cigüeñas" (Летят журавли) (1957) de Mijail Kalatózov, obtuvo la Palma de Oro en Cannes, y asombre por sus encuadres y sus planos secuencia. "La balada del soldado" (Баллада о солдате) (1959) de Grigori Chujrai, también galardonada internacionalmente, y definida por Francisco Huertas Hernández como "la más bella película de guerra, amor y trenes". "El destino de un hombre" (Судьба человека) (1959) de Serguei Bondarchuk, basada en un relato de Shólojov, y "Tengo 20 años" (Мне двадцать лет) (1965) de Marlen Jutsiev -quizás la obra maestra de este periodo- son otras cimas del cine del "deshielo".


 La tercera parte de la conferencia se centró en la película "La calle de los tres álamos" (Три тополя на Плющихе). Un filme alejado de la fuerte ideología del realismo socialista. Melodrama sobrio dirigido por la realizadora moscovita Tatyana Mijailovna Lyóznova (1924-2011), con óptica femenina: una historia de amor que une a una aldeana ingenua y tierna, Nyura -interpretada magistralmente por Tatyana Dorónina- y un taxista urbano y taciturno, Sasha -un contenido Oleg Yefrémov- recorriendo las calles de Moscú. Una historia de reconocimiento, de conexiones misteriosas, con el hilo conductor de la canción "Ternura" (Нежность), que tanto gustaba a la directora, que buscó una novela, para poder contar una historia que recreara la canción que grabó la excepcional Maya Kristalínskaya en 1966.
 Filmada en blanco y negro, y con un pulso narrativo preciso, la película explora muchos temas, apoyados en la presencia luminosa de Tatyana Dorónina.










 Francisco Huertas Hernández contó más cosas, pero aquí ya hemos dado una buena muestra de la conferencia, que fue un éxito de público.

 El autor de este resumen, que no es otro que el conferenciante, les deja acá abajo la lista de las películas rusas que ha comentado en este blog, Acorazado Cinéfilo, con los enlaces para poder leer esos ensayos fílmicos:

 
Silent Soviet/Russian films (List) - Мой список немых советских/российских фильмов - Mi lista de películas mudas soviéticas/rusas
"Броненосец Потёмкин" (El Acorazado Potemkin) (1925) de Sergei Eisenstein;
"Мать" (La madre) (1926) de Vsevolod Pudovkin;
"Человек с киноаппаратом" (El hombre de la cámara) (1929) de Dziga Vertov;
"Новый Вавилон" (La Nueva Babilonia) (1929) de Grigori Kozintsev & Leonid Trauberg;
"Энтузиазм: Симфония Донбасса" (Entusiasmo: Sinfonía del Donbass) (1931) de Dziga Vertov;
"Чапаев" (Chapayev) (1934) de Sergei Vasiliev Georgi Vasiliev;
"Счастье" (Felicidad) (1935) de Aleksandr Medvedkin;
- "Лётчики" (Pilotos) (1935) de Yuly Raizman;
"Строгий юноша" (Un joven severo) (1936) de Abram Room;
"Машенька" (Mashenka) (1942) de Yuly Raizman;
- "Мечта" (Sueño) (1943) de Mijail Romm;
"Первоклассница" (Estudiante de Primer Grado) (1948) de Ilya Frez;
"Садко" (Sadko) (1953) de Aleksandr Ptushko;
"Весна на Заречной улице" (Primavera en la calle Zarechnaya) (1956) de Marlen Jutsiev;
"Карнавальная ночь" (Noche de Carnaval) (1956) de Eldar Ryazanov;
"Летят журавли" (Cuando pasan las cigüeñas / Pasaron las grullas) (1957) de Mijail Kalatozov;
"Два Фёдора" (Los dos Fyodor) (1958) de Marlen Jutsiev;
"Баллада о солдате" (La balada del soldado) (1959) de Grigori Chujrai;
"Евгений Онегин" (Eugenio Oneguin) (1959) de Roman Tijomirov;
- "Судьба человека" (El destino de un hombre) (1959) de Sergei Bondarchuk;
"Серёжа" (Seryozha) (1960) de Georgy Danyelya & Igor Talankin;
"Вечера на хуторе близ Диканьки (Ночь перед Рождеством)" (Noche antes de Navidad) (1961) de Aleksandr Rou;
"Девять дней одного года" (Nueve días de un año) (1962) de Mijail Romm;
"Я Куба" (Soy Cuba) (1964) de Mijail Kalatozov;
"Добро пожаловать, или Посторонним вход воспрещён" (Bienvenidos, o Prohibida la entrada a los extraños) (1964) de Elem Klimov;
"Мне двадцать лет" (Tengo 20 años) (1965) de Marlen Jutsiev;
"Июльский дождь" (Lluvia de julio) (1966) de Marlen Jutsiev;
"Крылья" (Alas) (1966) de Larisa Shepitko;
"История Аси Клячиной, которая любила, да не вышла замуж" (La felicidad de Asia) (1966) de Andrei Konchalovsky;
"Комиссар" (La Comisaria) (1967) de Aleksandr Askoldov;
"Короткие встречи" (Breves encuentros) (1967) de Kira Muratova;
"Анна Каренина" (Anna Karenina) (1967) de Aleksandr Zarji;
"Три тополя на Плющихе" (Tres álamos en Plyushchija / La calle de los 3 álamos) (1968) de Tatyana M. Lioznova;
"Ещё раз про любовь" (Una vez más sobre el amor) (1968) de Georgy Natanson;
"Начало" (Debut) (1970) de Gleb Panfilov;
"Монолог" (Monólogo) (1972) de Ilya Averbaj;
"В бой идут одни «старики» (Solo los "viejos" van a la batalla) (1973) de Leonid Bykov;
"Романс о влюблённых" (Romance de amantes) (1974) de Andrey Konchalovsky;
"Калина красная" (El viburno / árbol rojo) (1974) de Vasily Shukshin;
"Зеркало" (El espejo) (1975) de Andrei Tarkovsky;
"Восхождение" (La Ascensión) (1977) de Larisa Shepitko;
"Бобик в гостях у Барбоса" (Bobik visita a Barbos) (1977) de Vladimir Popov;
"Пять вечеров" (Cinco tardes(1978) de Nikita Mijalkov;
"Взлёт" (Despegue) (1979) de Savva Kulish;
"Двадцать шесть дней из жизни Достоевского" (Veintiséis días de la vida de Dostoyevsky) (1980) de Aleksandr Zarji;
"Вокзал для двоих" (Estación para dos) (1982) de Eldar Ryazanov;
"Простая смерть…" (Una simple muerte) (1985). Aleksandr Kaidanovsky;
- "Зеркало для героя" (Espejo para un héroe) (1987) de Vladimir Jotinenko;
"Исчезнувшая империя" (El imperio desvanecido) (2008). Karen Shajnazarov;
"Палата № 6" (El Pabellón nº 6) (2009). Karen Shajnazarov;
"Трудно быть богом" (Qué difícil es ser un dios) (2013) de Aleksey Yurevich German;
"Лето" (Verano) (2018) de Kiril Serebrennikov


 Muchas gracias por todo, y a seguir viendo cine y leyendo...

Francisco Huertas Hernández
4 de mayo de 2026

domingo, 3 de mayo de 2026

"Diario de un Profesor de Filosofía. 1989-2023". Podcast. Entrevista de la profesora Svetlana Dalaloyan al autor Francisco Huertas Hernández en Radio de la Escuela Oficial de Idiomas. Málaga. 30 abril 2026

"Diario de un Profesor de Filosofía. 1989-2023". Podcast. Entrevista de la profesora Svetlana Dalaloyan al autor Francisco Huertas Hernández en Radio de la Escuela Oficial de Idiomas. Málaga. 30 abril 2026

Francisco Huertas Hernández. Escuela Oficial de Idiomas. Paseo de Martiricos, 26. Málaga

Podcast iVoox. "Diario de un Profesor de Filosofía. 1989-2023". Podcast. Entrevista de la profesora Svetlana Dalaloyan al autor Francisco Huertas Hernández en Radio de la Escuela Oficial de Idiomas. Málaga. 30 abril 2026


 En Málaga, ciudad a la que Vicente Aleixandre, dedicó emocionados versos de su infancia rememorada:

Siempre te ven mis ojos, ciudad de mis días marinos.
Colgada del imponente monte, apenas detenida
en tu vertical caída a las ondas azules,
pareces reinar bajo el cielo, sobre las aguas,
intermedia en los aires, como si una mano dichosa
te hubiera retenido, un momento de gloria, antes de hundirte para siempre en las olas amantes

A esa "Ciudad del Paraíso", nueva en nuestra retina, aunque habitante eterna en los pliegues del alma, hubimos de llegar por la gentileza de Svetlana Dalaloyan Shakhbazyan, del Departamento de Ruso y la amabilidad infinita de la Directora de la Escuela Oficial de Idiomas Marta Perles Aguado, y allí entre muestras de hospitalidad desusadas, la profesora Dalaloyan me entrevistó para la radio de la Escuela, con la ayuda técnica de la profesora Alicia Sendino Cariñena, para hablar de mi libro "Diario de un Profesor de Filosofía (1989-2023)".

 En este podcast de apenas quince minutos pueden ustedes escuchar las respuestas del autor, Francisco Huertas Hernández, a las siete preguntas que la profesora Svetlana Dalaloyan le hizo.

 El profesor como alguien que tiene más preguntas que respuestas, y que en su propio proceso de preguntar, duda. Y el autor habla de la inquietud que mueve a preguntar, ya en los primeros filósofos griegos, y la alegría de escuchar preguntas de alumnos, inseparable de la necesidad de saber, que corresponde a la curiosidad natural del ser humano. 

 Svetlana Dalaloyan planteó a continuación la cuestión de cómo el profesor mantiene viva la llama viva, esa necesidad de saber, entre la burocracia educativa y el desinterés que a veces impera en las aulas. Francisco Huertas responde que él entiende la filosofía como una parte de la cultura, o más bien, que la necesidad de pensar es inseparable de la necesidad de ese enriquecimiento y superación de los límites del ser humano, que es la cultura, en la búsqueda de una transcendencia de la verdad, la belleza y el bien.

 Se reflexiona después en esta entrevista sobre la aplicación a la vida de los conceptos abstractos de la filosofía, y el autor recuerda dos capítulos del libro que recrean con bastante precisión sendos debates con alumnos sobre el sentido de la vida y qué sigifica aprender y qué es educar. Saber para qué se vive o por qué se debe aprender algo son interrogantes universales y atemporales. 

 El libro aborda, como se sostiene a continuación, la irrupción del modo de vida digital, en el que la atención, la capacidad de comprensión y la expresión de ideas se ven afectadas. Nuestros estudiantes, como la sociedad en su conjunto, sufren ese deterioro de la sobreestimulación y la infrarreflexión propias de internet y sus redes sociales. 

 El empobrecimiento del lenguaje afecta a la posibilidad de pensar. Dice Francisco Huertas que el lenguaje no sólo es una herramienta, sino nuestro modo de ser, somos seres lingüísticos. Sentimos, pero sin la expresión lingüística de esos sentimientos, no seríamos conscientes de los sentimientos. La búsqueda de la precisión en el uso de las palabras y las ideas es vital, y ha de hacerse con la mayor claridad y distinción, como fundamentó René Descartes. 

 La crisis del pensamiento se refleja en el aula, espejo de la sociedad, señala la entrevistadora, citando el libro, y el autor responde con pesimismo: la palabra está siendo destronada por la imagen. Cita a T. S. Eliot, que aparece en el "Diario de un profesor de filosofía" con el diagnóstico anticipado del presente: "¿Dónde está la sabiduría que perdimos en el conocimiento? ¿Dónde está el conocimiento que perdimos en la información?". 

 Preguntado por la relectura del libro y aquellas clases, y qué le ha sorprendido de su propia evolución, el autor manifiesta un gran pesimismo: la IA ha irrumpido con una fuerza tan grande, que está desposeyendo al ser humano, no ya de su capacidad de pensar, sino de su libertad y su dignidad. 

Francisco Huertas Hernández
3 de mayo de 2026

domingo, 26 de abril de 2026

"Petersburgo" (1913). Andrei Biely. "Петербург". 3º Ensayo. Gente y ciudad. La Avenida Nevsky (Capítulo VI). Lo mecánico y lo anímico. Por Francisco Huertas Hernández

"Petersburgo" (1913). Andrei Biely. "Петербург". 3º Ensayo. Gente y ciudad. La Avenida Nevsky (Capítulo VI). Lo mecánico y lo anímico. Por Francisco Huertas Hernández

Невский проспект. 1908. Санкт-Петербург



1. Introducción. El autor y la ciudad


 "Petersburgo" es una novela rusa de Andrei Biely (1880-1934), pseudónimo de Borís Nikolayevich Bugayev, un escritor de Moscú, cuya visión de la capital oscila entre lo tétrico de las eternas nieblas de la urbe pantanosa y lo místico de su querencia por la teosofía. Siendo hijo de un eminente matemático (Nikolai Bugayev) y lector de Kant, se da en el autor, como ya he señalado en un ensayo anterior (la ciudad y el orden geométrico. Petersburgo kantiano: de la multiplicidad indefinida de lo sensible a la unidad estructurante de la apercepción): "un continuo juego de lenguaje -intraducibles significantes- en el que la prosa poética se eleva desde la ciudad convergiendo con la geometría perceptiva que el personaje impone kantianamente para ordenar, en lo posible, el caos de las sensaciones. Andrei Biely, como su personaje Nikolái Apolónovich, era kantiano, y en Immanuel Kant se dio el descubrimiento copernicano: nuestro conocimiento no depende sólo de los estímulos externos sino de las formas a priori que nuestra mente impone para ordenar y dar significado a ese caos sensorial".

 El novelista pertenece a esa generación conocida como "Серебряный век" (Edad de plata) de la literatura rusa. El simbolismo de Aleksandr Blok determinó su escritura poética, y, en su paso a la narrativa, de la cual el más conseguido ejemplo es "Petersburgo", la prosa rítmica basada en pies métricos (dáctilo, peón) configura una escritura musical de cadencia hipnótica, usando repeticiones de párrafos, algo inusual en la novela tradicional. Las palabras y los objetos mantienen correspondencias nuevas que transcienden lo sensorial o lo intelectual. Hay una hiper descripción continua del paisaje urbano y el anímico en "Petersburgo", el detalle revela matices nuevos, porque la alucinación es la manifestación externa de la visión interior. Aleksandr Dudkin y Nikolai Ableujov son visionarios y alucinados. Y todo empieza en la visión de la ciudad.

 Mijail Svierdlov establece esas variadas conexiones de la ciudad: "pero la propia San Petersburgo, que da título a la novela, emerge como un personaje especial. Aparece bajo múltiples apariencias. Es personificada, mitificada, demonizada. Constantes paisajes mitológicos de San Petersburgo, presentados a través del prisma del delirio, alucinatorios, presentados en todo tipo de refracciones, ilusiones, alucinaciones: este sueño, obsesión y pesadilla de San Petersburgo persigue no solo a los héroes de la novela, sino también a los lectores"
(Но зато выступает особенным персонажем сам Петербург, который дал название роману. Он во многих ликах выступает. Он персонифицирован, мифологизирован, демонизирован. Постоянные мифологические пейзажи Петербурга, данные через призму бредов, галлюцинаторно, данные во всевозможных преломлениях, иллюзиях, галлюцинациях, — вот этот Петербург-сон, Петербург-наваждение, Петербург-кошмар преследует не только героев романа, но и читателей)


2. Análisis del fragmento "Avenida Nevsky" del capítulo VI de "Petersburg" de Andrei Biely. Con citas en ruso y español (traducción de Rafael Cañete)


 Así pues, hoy analizaré el epígrafe llamado "Avenida Nevsky" del capítulo sexto de la novela. Así empieza, en la traducción de Rafael Cañete Fuillerat, de la que ya he hablado en el ensayo nº 1 (Empezando la lectura: Prólogo. Un traductor sectario), y no para bien: 

"Barbas, bigotes, mentones: aquella copiosa corriente que fluía hacia ellos eran los remates de los troncos humanos"
(Бороды, усы, подбородки: то изобилие составляло верхние оконечности человеческих туловищ)

"Fluían hombros, hombros y más hombros; y todos aquellos hombros formaban una pasta, un poso tan negro como el betún; todos aquellos hombros se integraban en mayor o menor grado en esa pasta viscosa que fluía lentamente; uno de los hombros de Aleksandr Ivanovich también se adhirió momentáneamente a ella; se quedó pegado a ella, por decirlo así; y el propio Aleksandr Ivanovich no tardó mucho en seguir el camino de su hombro, interpretando correctamente la ley sobre la indivisible integridad del cuerpo humano; así fue lanzado él a la corriente de la Avenida Nevsky; y así, como una pequeña hueva más de esturión, se hundió él en aquella pasta negra y viscosa que fluía"

(Протекали плечи, плечи и плечи; черную, как смола, гущу образовали все плечи; в высшей степени вязкую и медленно текущую гущу образовали все плечи, и плечо Александра Ивановича моментально приклеилось к гуще; так сказать, оно влипло; и Александр Иванович Дудкин последовал за своенравным плечом, сообразуясь с законом о нераздельной цельности тела; так был выкинут он на Невский Проспект; там икринкой вдавился он в чернотой текущую гущу)

 Varias analogías estructuran la descripción urbana: la masa como organismo, la ciudad como cuerpo, la avenida como corriente. 

 A continuación una original comparación entre la hueva de esturión: el caviar, simbólico de Rusia, y la masa urbana que circula mecánicamente. El caviar es un conjunto de huevas de esturión: el consumidor conoce el caviar pero no la hueva, dice Biely. El caviar es la pasta de huevas extendida sobre un canapé.

 Andrei Biely prosigue:

 "Pues por la misma regla de tres, cualquier cuerpo que se sumerja en una acera de individuos en movimiento se convierte, en la Avenida Nevsky, en el órgano de un cuerpo común, es decir, en una hueva de caviar: las aceras de la Nevsky son, por así decirlo, canapés simbólicos. Eso fue lo que le ocurrió al cuerpo de Dudkin al zambullirse en aquella pasta; y lo que le ocurrió también al porfiado pensamiento que tenía entre ceja y ceja: que se adhirió a un pensamiento ajeno e incomprensible para su propia mente; al pensamiento de ese enorme miriápodo que discurría por la Nevsky"

(Так вот тело влетающих на панель индивидуумов превращается на Невском Проспекте в орган общего тела, в икринку икры: тротуары Невского – бутербродное поле. То же стало и с телом сюда влетевшего Дудкина; то же стало и с его упорною мыслью: в чуждую, уму непостижную мысль она влипла мгновенно – в мысль огромного, многоногого существа, пробегающего по Невскому)

 La "Многоножка" (ciempiés) -masa de viandantes- es el organismo colectivo que discurre sin conciencia por la ciudad, tal como un insecto vive carente de identidad limitado a su instinto mecánico, que reacciona ante estímulos sin capacidad de elección. En los organismos inferiores evolutivamente, es la especie la que, propiamente, vive, y no el individuo. Biely pasa de las cabezas del principio (barbas, bigotes, mentones) y los hombros a las piernas. La mirada entomológica del narrador ha descendido en busca de las extremidades móviles: 

"Abandonaron la acera; seguía pasando una multitud de piernas; y allí se quedaron ellos, en silencio, contemplando aquel tropel de piernas que configuraban una oscura pasta humana en movimiento; una pasta que, dicho sea de paso, no fluía, sino que reptaba"

(Они сошли с тротуара; тут бежали многие ноги; и безмолвно они загляделись на многие ноги пробегающей темной гущи людской: эта гуща, кстати сказать, не текла, а ползла: переползала и шаркала)

 Es muy difícil traducir esta prosa poética de una lengua tan musical como el ruso a cualquier otro idioma. Cañete, aparte de su sectarismo rusófobo, se toma licencias que desvirtúan la forma y sentido de Biely, pero, en su defensa, y lo digo yo, que sé poco ruso, hay que concluir: traducir poesía es imposible, y aquí hay poesía, es decir, música, y sentido, es decir, ideas. 

 Los dos personajes que se han internado en el tráfago de la avenida petersburguesa son Nikolai Apolónovich Ableújov -bajo el shock de la carta en la que el partido le recuerda que debe cumplir una vaga promesa que hizo, y que, ahora se concreta, en que debe asesinar a su padre, el Consejero de Estado Apolón Apolónovich Ableújov- y el desconocido intrigante de una célula dormida del Partido -el lector no sabe de qué partido clandestino se trata-, Aleksandr Ivánovich Dudkin, cuyas alucinaciones, descritas con genio único por Biely, constituyen uno de los pasajes clave de la literatura poético psiquiátrica. 

 La profesora Mercedes Jiménez de la Fuente en un análisis de la obra escribe que "los trayectos de nuestros personajes simbolizarían las venas que dan vida al organismo que es la metrópolis, más allá de un simple espacio físico", aunque citar la novela en... ¡inglés! no le confiere mucha autoridad.

 La analítica kantiana de Biely descompone la realidad mecánica y caótica sensible de la masa moviente. Descompone espacialmente su morfología individual: cabeza, tronco, extremidades. Establece las analogía de las huevas de esturión y del ciempiés. Aplica, pues categorías del entendimiento, a partir de coordenadas espacio-temporales, a los datos ciegos del fluir sin sentido de la materia. Los cuerpos humanos que cruzan la Nevsky son materia vistos como organismo colectivo. En la novela de Biely los individuos emergen contra la masa, dostoievskianamente. La masa es muda, o, al menos, profiere ruido sin significado. Biely nos da fragmentos de esas conversaciones entrecortadas, con un realismo inquietante. Las cabezas huecas de las barbas y mentones, y las piernas impulsadas por la corriente de una ley general del movimiento mecánico, emiten palabras, y esto es un misterio. ¿Alguien ha pensado en el milagro que supone que un ser que empieza llorando y gritando entone luego sonidos con significado aprendidos de sus padres?

"En aquel espacio húmedo se almacenaba una ingente pluralidad de voces, una pluralidad de palabras; las frases bien articuladas rompían unas contra otras y, entonces, de una manera absurda y espantosa, las palabras salían despedidas en todas direcciones, como los vidrios rotos de las botellas vaciadas y hechas añicos en el mismo lugar: todas ellas, enredándose entre ellas, volvían a enlazarse de nuevo en una frase volante e interminable, sin principio ni fin; una frase que carecía de sentido y parecía trenzada de fábulas: y el interminable galimatías inducido por esa frase se quedaba allí, suspendido sobre la Avenida Nevsky, como una especie de hollín negro, como un humo negro de fábulas que pendiera sobre aquel espacio.
 Y con estas fábulas, el Nevá, hinchándose a veces, rugía y rompía contra el macizo granito"

(в одно сырое пространство ссыпало многоразличие голосовмногоразличие слов; членораздельные фразы разбивались там друг о друга; и бессмысленно, и ужасно там разлетались слова, как осколки пустых и в одном месте разбитых бутылок: все они, перепутавшись, вновь сплетались в бесконечность летящую фразу без конца и начала; эта фраза казалась бессмысленной и сплетенной из небылиц: непрерывность бессмыслия составляемой фразы черной копотью повисала над Невским; над пространством стоял черный дым небылиц.
 И от тех небылиц, порой надуваясь, Нева и ревела, и билась в массивных гранитах)

 Sigue el narrador con su analogía del ciempiés, que Cañete traduce como "miriápodo", reptador horrible, horrible, por su ausencia de alma, sin duda. Y propone algo terrible: las estaciones pasan, los inviernos, las primaveras... pero ese insecto multiforme permanece igual. Algo siniestro: la masa no se modifica, porque carece de conciencia: vive igual bajo los zares, que bajo los bolcheviques, bajo la Coca Cola o el vodka. Esas masas están en cualquier ciudad del mundo y son siempre la misma masa reptadora. Esos que hablan de fútbol cada lunes, aunque el mundo se derrumbe a sus pies...


3. Conclusión. El destino de Rusia simbolizado en el Jinete de Bronce. Pedro el Grande, Falconet y Pushkin. Occidente y Rusia


 Este pasaje termina regresando a la estatua del Jinete de Bronce, que ya adquirió vida en un capítulo anterior, esa estatua de Pedro el Grande, erigida por orden de la emperatriz Catalina (Ekaterina) en 1782, y esculpida por un francés: Étienne-Maurice Falconet. La base de 1200 toneladas sustenta al emperador sobre un caballo encabritado, y su brazo señala al río Nevá, mientras los cascos del animal aplastan la serpiente que encarna a los enemigos del europeísmo autocrático del fundador de la ciudad de Petersburgo. Toda la tensión de la historia rusa está en ese monumento, cuya fama se debe más al gran poema de Aleksandr Pushkin que al diseño del mediocre Falconet. Pushkin vio la tragedia de Rusia en esa estatua: un pobre funcionario ha perdido a su amada en la inundación de 1824, y culpa a la estatua, que, metonímicamente, representa al fundador de la ciudad en los pantanos. Pero la hybris de desafiar al dios-héroe da lugar a la venganza sobrenatural: la estatua cobra vida y persigue al imprecador. En Biely, devoto de Pushkin, ese jinete del zar occidentalizado, que mudó a la fuerza la capital de Rusia, es la Rusia pétrea, europeizada contra natura y racionalista, a punto de explotar ante la presión de Oriente y la revolución inminente. ¡Rusia, oh sagrada Rusia de Pushkin y Dostoievski, Gogol y Tolstoi, Chaikovski y Shostakovich, detén tu trote hacia Occidente, que aquí sólo quieren tu cuerpo muerto y tu hacienda viva saqueada!

 Callo ahora y leo. Porque al leer, pienso y declaro: ahora he comprendido a Rusia, al mundo... no con palabras, aunque la literatura se compone de ellas, sino con estremecimientos que el concepto nudo de la filosofía no mueven. Salud, lectores de los clásicos...

Francisco Huertas Hernández
Domingo, 26 de abril de 2026


Bibliografía:

- Свердлов, Михаил: 
"Парадоксы потустороннего в «Петербурге» Андрея Белого"https://magisteria.ru/mysticism-and-magic-in-russian-literature/paradoxes-of-andrei-bely

- Jiménez de la Fuente, Mercedes: "St. Petersburg, Andrei Biely". Ángulo Recto: Revista de estudios sobre la ciudad como espacio plural. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3661519