domingo, 19 de abril de 2026

Dostoievski leído por Berdiaiev. Imagen espiritual del novelista. Francisco Huertas Hernández

Dostoievski leído por Berdiaiev. Imagen espiritual del novelista. Francisco Huertas Hernández

Николай Александрович Бердяев (1874-1948) Nikolai Aleksandrovich Berdiaiev
Filósofo y teólogo ruso


Nikolai Berdiaiev. Vida

 Dostoievski -uso la nueva transliteración aceptada mayoritariamente- es un literato que desborda la categoría de la ficción porque, como en todo ruso, late en él un impulso hacia la sabiduría y la trascendencia. Mi perplejidad se renueva cada día: no es posible que un autor tan complejo, tan espiritual y tan ruso, pueda ser tan popular, incluso entre lectores de escasa formación y dudoso gusto. 

 Nikolai Aleksandrovich Berdiaiev dictó unas conferencias en el invierno de 1920-1921 en Moscú sobre Fiodor Mijailovich Dostoievski en las que parece más interesado en exponer su propio pensamiento que analizar literariamente la obra del novelista.

 Berdiaiev -mucho mejor es escribir Berdiayev- había nacido en el oeste de Rusia, en Obujovo, el 19 de marzo de 1874 en una familia aristocrática. Lo más relevante de su infancia y adolescencia fue la influencia de los dos gigantes rusos: Tolstoi y Dostoievski, sus verdaderos padres. Porque hay una verdad del espíritu innegable para algunos hombres: la plenitud de su desarrollo y su horizonte afectivo e intelectual no procede de su familia. Los verdaderos padres son nuestros guías en el Reino de la Belleza. La tendencia a identificarse con esos genios y sus personajes marcó a Berdiaiev. El realismo existencial de las novelas de Dostoievski realiza el milagro: superar la arbitraria distinción entre ficción literaria y experiencia vital, o, si se quiere, entre aventura y reflexión. Descubrir que el ser humano es contradictorio es más fácil en la literatura que en la vida, donde la hipocresía social vela esta verdad. En su "Autobiografía" manifestó Berdiaiev: "El hombre es un ser contradictorio. Las contradicciones son algo más profundo que su ausencia aparente".
 Tras pasar por el Cuerpo de Cadetes ingresó en la Facultad de Derecho de Kiev. En esa época la nobleza rusa era políglota, y Nikolai leía en francés y alemán a los filósofos y escritores clásicos: Voltaire, Kant, Hegel, Schopenhauer. Del idealismo alemán pasó al marxismo, del que sentía la atracción por su comprensión de la historia, la crítica al capitalismo, la unión de teoría y praxis. La impronta de Dostoievski seguía fermentando en su interior. La contradicción entre una visión inmanente de la historia y una transcendente aún no se había resuelto.
 Tras un arresto por actividades subversivas el 12 de marzo de 1898 se produjo una conversión espiritual consistente en la elección de la búsqueda del sentido de la vida. Fue desterrado a Siberia y publicó su primer libro. Sus ideas evolucionan hacia una forma de existencialismo: es el hombre concreto -no el sujeto trascendental ni el genérico o colectivo- quien se enfrenta a la verdad, la bondad y la belleza, los grandes misterios. En esto confluyó con otro pensador ruso muy afín, Liev Shestov, gran amigo y con una biografía paralela a Berdiaiev.
 Berdiaiev pasó a vivir en San Petersburgo, y, más tarde, en Moscú. Bajo la influencia de Vladimir Soloviov tomó partido contra positivistas, liberales y marxistas. Leyó a los Padres de la Iglesia. Su conversión a la religión ortodoxa le alejó del marxismo. 
 Su valoración cada vez más crítica de Kant -al que acusó de elaborar una "filosofía policial"- y sus sucesores no está exenta de parcialidad. Tras el triunfo de la Revolución Bolchevique en 1917 adopta una postura claramente anticomunista, desde una crítica no económica sino espiritual. Funda la Academia Libre de Cultura Espiritual. Mantiene tensas relaciones con los jerarcas de la Iglesia Ortodoxa. Precisamente en esos años posteriores a la constitución de la Nueva Rusia marxista surgen sus conferencias sobre Dostoievski, alejadas del psicologismo o la estructura de sus novelas, centrándose en el hombre y en Dios.
 Berdiaiev fue expulsado de Rusia y salió en el "barco de los filósofos" en 1922. Se estableció en Francia y siguió pensando, escribiendo y publicando en ruso hasta su muerte en Clamart el 24 de marzo de 1948.


Dostoievski leído por Berdiaiev: una imagen espiritual: libertad y fe

"Mi trabajo debe ser encuadrado en el ámbito de la pneumatología en vez de en el de la psicología. Quisiera descubrir el espíritu de Dostoievski, revelar su más profundo sentimiento sobre el mundo y reconstruir intuitivamente su modo de verlo. Dostoievski no sólo fue un gran artista, sino también un gran pensador y un gran contemplador del espíritu. Fue un dialéctico genial, un gran metafísico ruso". Así se inicia el capítulo primero "La imagen espiritual de Dostoievski" de su ciclo de conferencias, publicado en español por Editorial Nuevo Inicio en Granada en 2008 y traducido del ruso por Olga Trankova Tabatadze.

 Dice Berdiaiev que "el modo de ver el mundo de Dostoievski es su genial intuición del destino humano y universal", y eso lo hace desde su carácter profundamente ruso, "el más ruso de todos nuestros grandes escritores, y al mismo tiempo el más universal por su significado y sus temas". Y esa rusicidad de Dostoievski, imposible de entender para un lector occidental, es mostrada por otro genio ruso, Fiodor Tiutchev, al que Berdiaiev cita en su famosísimo poema:

Умом Россию не понять,
Аршином общим не измерить:
У ней особенная стать —
В Россию можно только верить

28 ноября 1866

Con la razón no se entiende a Rusia.
No se la puede medir con la medida común:
ella tiene una presencia especial -
en Rusia sólo puedes creer

 Hemos completado el poema de Tiutchev del que Berdiaiev nos da únicamente dos versos. 

Afirma Berdiaiev: "los rusos, cuando expresan más claramente los rasgos peculiares de su pueblo, son apocalípticos o nihilistas". No pueden permanecer en el punto medio, "su espíritu se precipita hacia el fin y el límite... Un pueblo con un alma así difícilmente puede ser feliz en su historia. El apocalipticismo y el nihilismo, desde extremos opuestos, religioso y ateo, rechazan igualmente la cultura y la historia como caminos comunes". Por eso Dostoievski profundizó "desde lo espiritual hasta lo moral" descubriendo las "lejanías, las profundidades del espíritu". Dostoievski descubre una "naturaleza volcánica. En su obra acontece la erupción de los volcanes subterráneos del espíritu humano". Berdiaiev ignora, desprecia, la interpretación psicoanalítica, absolutamente necesaria, para entender a Dostoievski, aunque sea parcialmente. Esa naturaleza apasionada del novelista, que el propio Dostoievski reconoció: "mi naturaleza es baja y demasiado apasionada. Dondequiera y en toda cosa, llego hasta el último término, toda mi vida he traspasado los límites", y que Berdiaiev sintetiza: "fue una personalidad ardiente: consumida por la pasión espiritual interior, su alma estaba en llamas. Y desde las llamas infernales su alma asciende hacia la luz. Todos los personajes de Dostoievski son él mismo, su propio camino, diferentes aspectos de su ser, sus suplicios, sus preguntas, su experiencia dolorosa". Por eso, continúa Berdiaiev, no hay épica en su obra, y aquí lo compara con Tolstoi. Adelantándose a la sesgada y atrabiliaria descalificación de Nabokov que colocó a Dostoievski entre los malos escritores, sentencia Berdiaiev: "las novelas de Dostoievski no son auténticas novelas, son tragedias, pero tragedias de un género especial. Es la tragedia interior del destino humano único... que se descubre sólo desde distintos aspectos en diferentes momentos de su camino". Por eso Dostoievski "tuvo el don de comprender al hombre en su movilidad apasionada, turbulenta y exaltada".

 A continuación, tras una comparativa entre Tolstói y Dostoievski en detrimento del primero, a todas luces injusto y tendencioso, se plantea si Dostoievski es realista. Y responde que no, su arte no surge de la realidad empírica, sino de la profunda, espiritual, metafísica. Esto es muy importante. Sabemos, y hablo yo, no Berdiaiev, que Dostoievski tomaba los sucesos truculentos de los diarios y sobre ellos levantaba historias de personajes encerrados en espacios angostos en conflicto permanente, o, más bien, en anhelos continuos. Cuando me he referido arriba a mi perplejidad por la legión de seguidores de Dostoievski no me cabe duda de que son buscadores del realismo truculento de sus novelas, de los crímenes y las tramas, algo que existe, sin duda, pero que no constituye el gran arte del narrador moscovita. ¿A quién le importa saber quién mató a Shatov o Fiodor Pavlovich Karamazov? Bueno, si realmente eso es lo que interesa al lector, se ha equivocado de autor. Debería dirigirse a Agatha Christie, "la Reina del Crimen". Así lo explica Berdiaiev: "(para Dostoievski) la realidad son las relaciones del hombre con Dios, del hombre con el diablo; la realidad son las ideas por las que vive el hombre".

 "El desdoblamiento del espíritu" es el tema esencial de todas las novelas de Dostoievski, concibe Berdiaiev. Y está relacionado con "el tormento religioso", la búsqueda de salvación, de un pueblo ruso que no tuvo Renacimiento, dice Berdiaiev. Berdiaiev descalifica el humanismo por superficial: "el humanismo pierde al hombre. El hombre renace si cree en Dios. La fe en el hombre es la fe en Cristo, en el Dios-Hombre". Aprovechará Berdiaiev en capítulos para desarrollar esta tesis: el humanismo es inmanentista, niega el poder de Dios y conduce al Hombre-Dios, por ejemplo en su versión Nietzsche o en la profecía revolucionaria. Pero sin Dios no hay hombre. De ahí que los personajes de sus grandes novelas ("Los demonios", "Los hermanos Karamazov") caminen con la angustia de un mundo sin Dios.

 Los siguientes capítulos de "El espíritu de Dostoievski" de Nikolai Berdiaiev se titulan: "El hombre", "La libertad", "El mal", "El amor", "La revolución y el socialismo", "Rusia", "El Gran Inquisidor: Dios-Hombre y hombre-dios", "Dostoievski y nosotros".

 Si la obra entera de Dostoievski, es en el entender de Berdiaiev, "una defensa del hombre y su destino", pero que se resuelve en "la entrega de ese destino al Dios-Hombre, Cristo", esto implica una "excepcional conciencia antropológica", inexistente en el mundo antiguo, precristiano. Muy interesante esta afirmación de Berdiaiev: "en la obra de Dostoievski no hay nada excepto el hombre: no hay naturaleza, no se encuentra el mundo de las cosas... existe sólo el espíritu humano". Y cita a Strajov, que conocía íntimamente a Dostoievski. Así la ciudad es sólo "la atmósfera del hombre... la ciudad... no tiene una existencia independiente". Incluso San Petersburgo, la ciudad en la que Dostoievski vivió y que tan bien describe, "es un fantasma". Una exageración berdiaieviana más, justamente en su intento de reducir el pensamiento a sus líneas fundamentales.

 Y esta concentración en el espíritu del hombre hace que "en la construcción de las novelas de Dostoievski se observe una gran centralización. Todos y todo tienden hacia una personalidad central o ésta tiende a todos y a todo. Esta personalidad es un enigma y todos se dedican a descubrir su secreto". Habla de diferentes personajes: Versílov ("El adolescente"), Stavroguin ("Los demonios").

 E introduce Berdiaiev su idea principal: la libertad. "Dostoievski considera al hombre puesto en libertad, huido de la ley, caído del orden cósmico". Pero la libertad tiene un gran riesgo: la arbitrariedad. Hablaré de ello. "El individualismo extremo, el aislamiento, la sublevación contra la armonía exterior del mundo, son las primeras manifestaciones del hombre en libertad" observa Berdiaiev porque "la naturaleza humana es extrema, antinómica e irracional", hay "una atracción invencible hacia la irracionalidad, hacia la libertad desenfrenada, hacia el sufrimiento. El hombre no tiende necesariamente hacia su comodidad. En todo momento, su arbitrariedad le hace preferir el sufrimiento. No se acomoda a una organización racional de la vida. Coloca la libertad por encima de la felicidad" y puede verse arrastrado por una libertad ilimitada que lo tortura y le lleva a la perdición, dice Berdiaiev. "Comienzan las dolorosas peregrinaciones del hombre por los caminos de la libertad arbitraria: le conducirán hasta los límites extremos del desdoblamiento".

 Y es que, afirma Berdiaiev, tanto Dostoievski como Nietzsche sabían es "que el hombre es terriblemente libre", que su libertad es trágica y que es para él una carga y un sufrimiento. Vieron escindirse en dos el camino que parte del hombre, un camino que lleva hacia el Dios-Hombre, es decir, hacia Cristo, y otro hacia el hombre-dios. El alma humana se les manifiesta en el momento en que Dios se ha retirado completamente de ella abandono que constituye una experiencia religiosa... y a través de la cual, después de una larga inmersión en las tinieblas, se encenderá una luz nueva".

 Berdiaiev continúa su arremetida contra el humanismo, que no queda claro que sea, pero imaginamos que llega desde el Renacimiento, la Reforma luterana y los ideales de la Revolución Francesa y la Enciclopedia, triunfantes en el Capitalismo moderno y su sirviente, el liberalismo y sus derivados: el socialismo. "La obra de Dostoievski no marca sólo la crisis, sino la verdadera derrota del humanismo". Y lo sitúa al lado de Nietzsche. Kirilov, ese personaje nietzscheano de "Los demonios", quería "convertirse en un dios" probando con el supremo acto de libertad -el suicidio- su máximo poder. "El término extremo de ese culto al hombre, creado por el humanismo, es la destrucción misma del hombre, absorbido por el superhombre", aunque este superhombre es un fetiche, un ídolo. "El humanismo es el reino de la mediocridad". ¡Penetrante intuición de Berdiaiev en su lectura de Dostoievski: el humanismo, al ser inmanentista, no reserva nada grande para el hombre más allá de su acción inane en su corto tiempo de vida! Sí, Dostoievski, sostiene Berdiaiev, exploró los caminos del hombre-dios, el superhombre, el camino de la libertad como arbitrariedad. Habría que enmendar en parte a Berdiaiev: la libertad irracional que impulsa al hombre se llama instinto, amoral, arracional. Porque el hombre será un espíritu, pero vive en un cuerpo animal, o, incluso, en un cerebro animal: el tronco cerebral, el sistema límbico. Que Berdiaiev viva de espaldas a la biología y al psicoanálisis no invalida su tesis pero le resta fuerza, credibilidad. Dostoievski es mucho más grande que Berdiaiev: en sus novelas habita el instinto del tallo cerebral, la emoción irracional del sistema límbico, y los diálogos atormentados del neocortex. Curiosamente, por más que Berdiaiev niega un alma puramente racional, su exposición es absolutamente lógica. 
 
 El éxtasis dionisiaco en Dostoievski nunca lleva a la desaparición de la imagen humana, puntualiza Berdiaiev. Pienso en Dmitri Karamazov, personaje infinitamente más rico y complejo que su hermano Aliosha, al que el autor quiso hacer protagonista, pero no lo fue... del todo. Dmitri, o Mitia si usamos el diminutivo tan ruso, es voluptuoso, pero nunca un libertino perdido. Se alza con toda la grandeza humana aceptando la condena y abrazando el amor a Dios, bien es cierto que su hermano Ivan ha preparado un plan de fuga... a América. Dostoievski quizás no profetizó que el siglo americano, que él no llegó a conocer, el malhadado siglo XX, sería el siglo de la rusofobia enmascarada en anticomunismo, que el mismo Berdiaiev alimentó.

 Las reflexiones cristianas de Berdiaiev sobre Dostoievski alcanzan en la significación de la libertad el núcleo de sus conferencias. No entraremos en ello. Basta esta iniciación para conocer el acercamiento hondamente vivido y fecundante de Nikolai Berdiaiev sobre Fiodor Dostoievski: ambos rusos y cristianos. Contradictorios y atormentados. El ensayo de Berdiaiev es muy claro, en ocasiones demasiado claro, y simplifica la desbordante pujanza vital de los personajes dostoievskianos, para acomodarla a su conceptos. "El espíritu de Dostoievski" de Berdiaiev es un libro necesario para quienes ya han leído a Dostoievski, si han sentido la conmoción espiritual que su lectura no siempre produce en un mundo que se ha vuelto ajeno a Dostoeivski.

Francisco Huertas Hernández
Domingo, 19 de abril de 2026

Bibliografía


- Berdiaiev, Nikolai: "El espíritu de Dostoievski". Traducción del ruso de Olga Trankova Tabatadze, con la colaboración de Sebastián Montiel y Artur Mrowczynski-Van Allen. Editorial Nuevo Inicio. Granada. 2008


Nota del AUTOR

 Este ensayo está libre de IA. Ha sido pensado y escrito por Francisco Huertas Hernández tomando el libro físico de Berdiaiev editado en España y a partir de las lectura acumuladas durante toda su vida de la obra de Dostoievski.

 La única y, de momento muy incómoda, novedad consiste en haber usado por primera vez, y, probablemente, última, la transliteración estandarizada del ruso que suprime la "y", en lugar de mis transliteraciones propias


miércoles, 15 de abril de 2026

Cines antiguos: Moderno, Mery, Terraza Moderno, Argüelles. La Unión (Murcia). Francisco Huertas Hernández. Programas de mano. Entradas. El I Festival del Cante de las Minas (1961)

Cines antiguos: Moderno, Mery, Terraza del Moderno, Terraza Argüelles, Jardines del Cinema Mery, Gran Cine Salón Condal.
Historia de las salas. Programas de mano. Entradas (Boletos). El I Festival del Cante de las Minas (1961).
La Unión (Murcia) (España).
Francisco Huertas Hernández


Cine Moderno
Calle Mayor. La Unión (Murcia)
Años 60
En una pizarra se anuncia la película "Lulú (El globo azul)" (1967). Javier Setó. Con Marujita Díaz
Imagen aportada por Francisco Silvente. La Unión Antigua


Minas de La Unión. Sierra de Cartagena.
Fotografía muy antigua


Prólogo. Cuando el cine era la vida

 En el cine se vivía otra vida, y en los años duros de la escasez y la represión política, las películas cumplían esa función de evasión y consuelo. En los pueblos de toda España se levantaban salas de cine (de invierno y de verano) en los tiempos en que el único entretenimiento era bailar o ir al cine. En las ciudades tenían más diversión: fútbol, toros y teatros. Vamos a recordar, con la dificultad de encontrar datos precisos, la historia de algunos cines del pueblo minero -ya no- de La Unión, en la comarca de Cartagena, en el sureste de España.


El cine Moderno de La Unión. Historia y anécdotas

 El cine Moderno en la calle Mayor pertenecía a Vicente Plazas Pérez, según consta en Expediente de intervención nº 72/1936 en el Archivo General de la Región de Murcia. El Comité Provincial de Intervención e Incautación de Industrias de Murcia en el comienzo de la guerra civil.
 Se tiene constancia de su existencia ya en la década de 1930. Según el Archivo General de la Región de Murcia, en 1936 el cine estaba bajo la responsabilidad de Vicente Plazas Pérez. La familia de Vicente Plazas pertenecía a la burguesía enriquecida con las minas. El mismo Archivo de la Región nos da la información de un expediente con código referencia: GOB,7257/158, en el que Vicente Plazas solicita la reapertura del cine para la temporada 1944/1945. Debió estar cerrado tras la Guerra, y en los años cuarenta debido a la supervisión estricta de actividades culturales y de ocio por parte de las autoridades provinciales necesitó cumplir con estos trámites burocráticos.

 Uno de los hitos finales de su historia ocurrió en 1973. En ese año, Antonia López Ortega y José Antonio Parra López solicitaron la autorización para la reapertura del Cine Moderno de cara a la temporada de invierno 1973-1974.
 El último propietario del cine Moderno fue José Antonio Parra López, con el que cerró el cine en mayo de 1984.

 En la fotografía que abre esta publicación -probablemente de 1968, pues vemos anunciada en una pizarra de la calle la película "Lulú (El globo azul)" (1967) realizada por Javier Setó, y con Marujita Díaz- se observa a la izquierda la carnicería de Eugenio Martínez Conesa, según nos dice Pepi Noguera. 

 Por los programas de mano (llamados popularmente "prospectos") de María Elena Hernández Cela (sin duda, una de las mejores colecciones privadas de los cines de La Unión) sabemos que en el Cine Moderno se programaron filmes como "Por el valle de las sombras" (The Story of Dr. Wassell) (1944) dirigida por Cecil B. deMille, "monumental estreno de la maravillosa película en Tecnicolor" en esa sala el domingo 19 de febrero de 1950. ¡Con el famoso actor Gary Cooper! Ah, y "tolerada para menores". Lo cual era raro en esos años. 
 El domingo 3 de mayo de 1953 se proyectó "el intenso e interesante drama "El Tercer Hombre"" (The Third Man) (1949) del realizador Carol Reed, una película inglesa de espías en una Viena destruida tras la guerra. Este drama se hizo muy famoso por la música de cítara de Anton Karas. Con el tiempo devino un clásico del cine. 
 
 En la década de los setenta, ya era una sala anticuada de sesión continua, que aguantaba la competencia de la televisión, pero no pudo con el videocassette en los años 80. Me viene a la memoria una rara película: "Bluebeard" ("Barbablu'") (1972), coproducción de suspenso y terror erótico dirigida por Edward Dmytryk, con Richard Burton y un plantel de bellísimas actrices: Raquel Welch, Virna Lisi, Nathalie Delon, Marilú Tolo, Karin Schubert, Agostina Belli, Sybil Danning y Joey Heatherton. ¡Qué locura! El fin de mi infancia. Fui a verla con mi padre, probablemente un domingo de invierno, entre 1975 y 1976.
 
 También tuvo sesiones infantiles, creo que los domingos por la mañana, en esa década de los setenta, donde vi la película argentina de Gaby, Fofó y Miliki, "Los padrinos" (1973). Hacia 1979 se organizó una tarde laborable una sesión para estudiantes del instituto para recaudar fondos para el viaje de estudios a Palma de Mallorca. Era mi clase de 3º B.U.P. El largometraje proyectado fue sorprendente. ¿Quién lo eligiría? "Harold and Maude" (1971), dirigida por Hal Ashby. Una inclasificable cinta de humor negro, drama existencial y aire hippie. Un Romeo y Julieta con una chica de ochenta años y un señor de dieciocho, y muchas canciones de Cat Stevens, que no venían a cuento. Maravillosa Ruth Gordon. El actor, aceptable o mediocre. 

 El Cine Moderno de La Unión, era un teatro-cine, como tantos de los que se construyeron en la primera mitad del siglo XX. 

 Su estructura y distribución incluía:

 Patio de Butacas: zona principal en la planta baja. Las sillas eran de madera abatible, con el ruido característico al abrirse y cerrarse. Estaban tapizadas en rojo, creo recordar.
 El "Gallinero" (General): disponía de una planta superior o anfiteatro, conocida popularmente como el gallinero. Era la zona más económica, con bancos corrido de madera o sillas menos cómodas, frecuentada por los más pequeños.
 La Pantalla: No era de gran formato, sino una pantalla de tela blanca enmarcada por pesados telones de terciopelo (generalmente rojos o granates) que se abrían manualmente o con un motor sencillo al inicio de la sesión.

 El Ambiente y la Tecnología:

 Cabina de Proyección: Estaba situada en la parte alta del fondo de la sala. Se utilizaban proyectores de 35mm que emitían un zumbido constante y un haz de luz visible a través del humo del tabaco (se permitía fumar en el interior).
 Climatización: Carecía de los sistemas de aire acondicionado modernos. En invierno se usaban estufas rudimentarias y en verano la sala podía resultar muy calurosa, por lo que la actividad fuerte se trasladaba a los cines de verano (terrazas al aire libre). De esa sala de verano hablo abajo.
 Decoración: Tenía una estética sencilla pero con toques art déco o modernistas muy sobrios en las molduras del techo y las paredes, reflejando el auge que tuvo La Unión, ciudad minera de la Sierra de Cartagena, a principios de siglo XX.

 Uso Polivalente:
En las salas de esa época (como el Salón Condal) se combinaban usos. El Cine Moderno no sólo proyectaba películas: se utilizaba para variedades, pequeñas obras de teatro y actos políticos o sociales del municipio.
 Contaba con un pequeño ambigú o bar a la entrada donde se vendían golosinas y refrescos.

Plano original. Cine Moderno. La Unión (Cartagena)
 
Programa de mano. Cine Moderno. La Unión.
"Gran programa de cine. Estreno de la bonita película hablada y cantada en español: "Los Claveles". Además se proyectará otra gran película hablada en español: "Las elecciones municipales"".
Este "prospecto" (programa de mano) debe ser de los años de la guerra cuando se estrenó la primera versión de "Los Claveles" (1936), dirigida por Santiago Ontañón. Adaptación de la zarzuela del Maestro Serrano. 
Periódico Pichi. 15 de febrero de 1936


Programa de mano. "Por el valle de las sombras" (The Story of Dr. Wassell) (1944), de Cecil B. deMille. Estreno en Cine Moderno de La Unión el 19 de febrero de 1950


Programa de mano: "El tercer hombre" (The Third Man) (1949). Carol Reed. Cine Moderno. La Unión. 3 de mayo de 1953


Programa de mano: "El amor que yo te di" (1960). Tulio Demicheli. Cine Moderno. La Unión. 8 de octubre de 1960

Juan Fernández y José Antonio Diaz paseando por la calle Mayor. Al fondo se ve el Cine Moderno. La Unión. 1960

Desfile de la Cruz Roja ante la puerta del Cine Moderno. La Unión. Año 1972

Habitantes de La Unión miran fotocromos colgados en el exterior del Cine Moderno de La Unión. Años 60 o 70

Asensio Sáez y otros prohombres en el palco del Cine Moderno de La Unión. Velada trovera. 1970




Proyector y proyeccionistas. Cine Moderno. La Unión.
José Alberto Martínez Sánchez. 1978

Cine Moderno. Calle Mayor. La Unión.
Foto exclusiva propiedad de Juan Rodríguez Parrón. Años 80 o 90. El edificio del cine aparece a la izquierda, sin rótulo alguno, y ya, probablemente, cerrado
 

Entradas (Boletos) del Cine Moderno. La Unión.
 Febrero 1974 (Preferencia: 25 pesetas) / 18 de julio de 1982 (Butaca: 100 pesetas)

Cafetería Costa Cálida en el solar que albergó el Cine Moderno. La Unión



Homenaje al cine. Un mural en la calle Mayor recordando al Cine Moderno. La Unión. Año 2016 aproximadamente.
Fotografías hechas por Francisco Huertas Hernández


El cinema Mery de La Unión. Recuerdos infantiles

 El cinema Mery en La Unión, comarca de Cartagena, parece que comenzó según los expedientes oficiales alrededor de 1944 y funcionó hasta 1983. Durante estas décadas, el cine tuvo que adaptarse a los cambios de la industria, incluyendo la transición a nuevas tecnologías de proyección y la competencia de otros medios de entretenimiento.

 El expediente con código de referencia GOB,6931/027 señala que Cayetano Martínez Heredia solicita autorización y reapertura del Cine Mery en La Unión para la temporada de invierno 1962/1963.

 Recuerda Juan Saura Martínez que "con menos de un duro (cinco pesetas) se podía sacar la entrada". Se refiere a los primeros años cincuenta. A partir de 1955-1958, los precios empezaron a superar la barrera de las 5 pesetas en general. Por ejemplo, en 1958, ver una película en el segundo piso de un cine podía costar ya unas 8 pesetas.

 Juan José Hernández Alcaraz cuenta que en el Cine Mery vio su primera película: "La última bala" (Night Passage) (1957) dirigida por James Neilson, y con una gran estrella: James Stewart. Por el desfase entre el estreno en Estados Unidos y la llegada a un pueblo del sur de España, quizás ese estreno en La Unión, siempre después de Cartagena, debió tardar entre dos y cuatro años. 

 El Cinema Mery tenía una fachada sencilla, con las carteleras en la puerta. Allí se pinchaban las fotos fijas (fotocromos) de las películas de la sesión continua.
 ¡Qué delicia mirar las fotos de las patadas de karate o a Christopher Lee ensangrentado en los carteles y fotocromos colgados en el pequeño hall de entrada!

 Yo vi en ese cine en los años 70 películas espantosamente malas o de serie Z -copias de 35mm gastadas, con "lluvia" en la imagen, lo que daba un aire todavía más terrorífico y ridículo, quizás, a los monstruos- como "Gorgo y Superman se citan en Tokio", título absurdo puesto en España a la producción japonesa "ゴジラ対メガロ" (Gojira tai Megalon) (1973), de acción de Jean-Paul Belmondo, y el reestreno de "Garbanzito de la Mancha" (1945) rodada en... ¡color! en Barcelona. También ponían películas de kárate, que a mí no me interesaban. Y los grandes estrenos había que verlos en Cartagena. 

 No sé por qué me viene a la memoria el espectador-tipo de 1975, un joven con pelo largo, grandes patillas y pantalones de pata de campana. Yo aún era un niño casi. Aquellos veinteañeros con patillas y un aire "Jesucristo Superstar", versión Camilo Sesto, que sonaba por todas partes, y sus jerseys de cuello vuelto estrechos, esclafados en las butacas sucias. No sé por qué el Cine Mery, para mí, tiene ese recuerdo.
 Y por supuesto mi querida Isabelita Huertas Mercader, mi prima, que murió el 25 de mayo de 1976 con once años, después de ver en el hospital de Madrid el último capítulo de Heidi, un mes antes de Fofó, fallecido el 22 de junio de 1976. Sí, Isabelita siempre conmigo en el cine Mery. Los niños de mitad de los setenta íbamos al cine, como a la escuela o a misa. Era una costumbre, una obligación social. 

 La televisión ya había dado un buen golpe a las salas de cine. Entre 1964 y 1972, el número de salas a nivel nacional se redujo en casi 1000 locales. La afluencia pasó de 400 millones de espectadores en 1966 a tan solo 255 millones en 1974. Tremendo. Los cines de pueblo y de barrio fueron los más afectados. La televisión se convirtió en una competidora directa que ofrecía películas antiguas que antes solo se veían en estos cines de categorías inferiores.

 Era -como las salas de pueblo y de barrio- un cine lleno de ruido, risas y gritos de la chiquillería, de los zagales, comentando a voces, comiendo pipas, regaliz o chicle. El cine Mery era algo sucio y la algarabía hacía difícil seguir las películas. Todo lo contrario de lo que hubiera deseado un cinéfilo, pero es que esos cines de pueblo en aquellos tiempos eran un simple lugar de entretenimiento, a diferencia de las salas de arte y ensayo y los grandes cines del centro de las ciudades con estrenos deslumbrantes y carteles gigantes.


"Atormentada" (Under Capricorn) (1949). Alfred Hitchcock. Programa de mano. Cinema Mery. La Unión.
"El domingo 23 de agosto de 1953 a las ocho de la noche, el mayor alarde cinematográfico del año. Sensacional estreno de la maravillosa joya del séptimo arte, en espléndido Tecnicolor, titulada "Atormentada" por la máxima pareja del cine mundial Ingrid Bergman y Joseph Cotten, 
y el delicioso estreno "Yo vendo unos ojos negros" por Evita Muñoz y Agustín Irusta. Una emocionante película que nos habla y nos canta al corazón, con las más famosas melodías criollas.
Próximamente Miguel Ligero en "Entre barracas"".

Así, rebosante de epítetos recargados se anunciaban las películas en una época en que el cine en color no tenía competencia con la televisión, y en España ni siquiera había televisión en blanco y negro (empezó en octubre de 1956). El Technicolor y el CinemaScope (formato panorámico) eran sistemas deslumbrantes. Hubo otros como el Cinerama (¡tres proyectores simultáneos!), VistaVision... y el soviético KinoPanorama (ultrapanorámico), que, en España, no se conoció, aunque sí en París. Y una variante aún más espectacular: el Krugovaya Kinopanorama (Cine Circular)


"Martín, el Gaucho" (Way of a Gaucho) (1952). Jacques Tourneur. Programa de mano. Cinema Mery (Empresa C. M. H.). La Unión. 14 de febrero de 1954.
Un programa doble, con un estreno en Tecnicolor, y otra "maravillosa fantasía" en el mismo sistema de color: ""El ladrón de Bagdad" por el ídolo de los pequeños Sabú y Conrad Veidt. Un programa soberbio que todo el mundo podrá ver en su salón predilecto. Imprenta Garrido"


"Cerca del cielo" (1951). Mariano Pombo, Domingo Viladomat. Programa de mano. Cinema Mery. Domingo 21 de marzo de 1954. Colección de María Elena Hernández Cela.
Anverso y Reverso.
"Cinema Mery. Empresa C. M. H. La Unión. Domingo 21 de marzo de 1954, desde las 3:30. Sensacional Programa Doble. Estupendos estrenos. Un mensaje al mundo escrito con sangre española. "Cerca del cielo" por el Padre Venancio Marcos, Patricia Morán y Gustavo Rojo. Una historia de nuestra inolvidable Cruzada que conmueve a todos los españoles. Humana. Real. (Declarada de interés nacional).
Y la emocionante superproducción Mercurio Films "El Caballero sin Ley" por Raf Vallone y Silvana Pampanini. Muy pronto. Riguroso estreno "Dos Caminos" por Rubén Rojo.
 Imprenta Garrido - Mod. 1552"
En los años cincuenta pervivia el subgénero del cine de la guerra civil española de corte fascista, como la película mencionada.

El proyeccionista Alfonso Martínez "Chato". Cinema Mery. La Unión. 1978

Entrada del Cine Mery. La Unión. 8 de mayo de 1982. Butaca: 100 pesetas.
Cortesía de La Unión Antigua


Si mi memoria y la de otras personas no me falla, aquí estaba el Cinema Mery de La Unión, cerca de la cafetería El Vinagrero. Se derribó. Y en su lugar hay un pobre edificio de viviendas. Pero es probable que me equivoque, porque este inmueble es muy antiguo.
Fotografías de Francisco Huertas Hernández


El cine Terraza del Moderno. Un cine de verano de La Unión

 El Cine Terraza del Moderno de La Unión funcionaba como un recinto anexo o muy cercano al edificio principal del Cine Moderno en el centro de La Unión. Su inauguración parece que fue en los años 40. Tenemos un programa de mano de agosto de 1951 con la película "Sucedió en la Quinta Avenida" (1947) dirigida por Roy del Ruth. Este local cambió de nombre en 1960 pasando a llamarse Terraza Argüelles, por la calle en la que se encontraba.

 Era el típico cine de verano de la época: un solar amplio rodeado de muros altos para evitar que se viera la película desde la calle. Nada distinto de tantos cines de verano que había por toda España, y que se llamaban cine porque echaban películas, porque como edificio no eran más que paredes rodeando un espacio de sillas plegables, de tijera. La pantalla era un muro blanco. Y la gente cenaba en el cine, tortillas y bocadillos. 
 Yo creo que no conocí este cine.



"Sucedió en la Quinta Avenida" (It happened on Fifth Avenue) (1947). Roy del Ruth.
Programa de mano. Cine Terraza del Moderno. Martes 21 de agosto de 1951.
Tipografía Baeza imprimía el programa


El olvidado cine Argüelles de La Unión. Anteriormente llamado Terraza del Moderno. Allí empezó el Festival del Cante de las Minas

 El cine Argüelles, de La Unión está bastante olvidado. Por mis investigaciones puedo afirmar que era el mismo local que anteriormente se llamó Terraza del Moderno. El Archivo General de la Región de Murcia nos da los datos: con el  código referencia: GOB,6916/030, y el Título:
Expediente de autorización y reapertura del Cine Terraza Argüelles en La Unión instruido a instancia de Prudencio Sánchez Cervantes que la solicita para la temporada de verano de 1963. Fecha inicial: 17-6-1960. Fecha final: 1963. El expediente único tiene este alcance y contenido: contiene dos informes del Puesto de la Guardia Civil en La Unión mediante los que certifica: que el local cumple los requisitos requeridos en cuanto a fijación de los asientos se refiere, fechado el 17 de junio de 1960, y que este cine, llamado anteriormente Terraza Moderno, tiene entrada y salida a las calles Balmes y Argüelles, con fecha de 18 de junio de 1960.

 Se encontraba en la calle Argüelles. Y respondía a las características del cine de verano o "terraza": un solar delimitado por altos muros blancos que servían tanto de cerramiento como, en ocasiones, de soporte para la pantalla. Las típicas sillas de tijera, plegables, las pipas, las tortillas, el ruido, las comedias y las canciones de alguna tonadillera cinematográfica, más las estrellas del momento. 

 Quizás el hecho histórico más relevante del Cine Terraza Argüelles sea que allí tuvo lugar el I Festival del Cante de las Minas los días 13 y 14 de octubre de 1961, donde "la vieja copla de la Sierra Minera" resucitaba "en voces veteranas e inéditas". El guitarrista Antonio Piñana (hijo) ofreció un concierto. Recordemos que este insigne Festival de Flamenco premia con la Lámpara Minera al ganador del concurso de cantaores, que ya, en su primera edición, tenía como palos obligatorios, los de la zona: una minera y una cartagenera. Dice la nota de prensa (adjunta en este documento) que el propio Festival ponía "a disposición de los concursantes" dos guitarristas, "sin perjuicio de que cada actuante puede presentarse acompañado del suyo bajo su cuenta y riesgo". Es probable que Asensio Sáez escribiera esta noticia. El impulsor del Festival fue el alcalde del municipio Esteban Bernal, junto a Asensio Sáez y María Cegarra Salcedo, que contribuyeron a reivindicar la identidad minera del pueblo.

I Festival del Cante de las Minas. La Unión. 1961
En la Terraza Argüelles. Luego se trasladó a la competencia: la Terraza del Cine Mery

Piscolabis en la Terraza del Moderno o Argüelles. Una imagen muy sesentera, donde estos muchachos elegantes tienen cara de tener una Vespa. Observen la cantidad de botellines de cerveza. Años 60.
Foto hecha o cedida por Ginés Cabezos

Público posando en la Terraza Argüelles. La Unión
Familia Corví. 1965
Foto hecha o cedida por J. Carlos García

Francisco Silvente debió tomar esta fotografía de la confluencia de las calles Balmes y Argüelles, en La Unión, donde estuvo la Terraza del Cine Moderno, que en 1960 pasó a llamarse Terraza Argüelles


Jardines del Cinema Mery. El espacio veraniego del Festival del Cante de las Minas

 El cine de verano más famoso de La Unión fue el Mery de verano llamado Jardines del Cinema Mery. Cayetano Martínez Heredia era el dueño del Mery y creó su delegación estival en la Plaza Joaquín Costa, cerca del Mercado. Aparte de las películas en la temporada de verano, este espacio albergó el Festival del Cante de las Minas entre 1962 (Segunda Edición) y 1977. En 1978 se ubicó en el antiguo Mercado. Los Jardines del Cinema Mery debieron cerrar por esa época para dar paso a un inane bloque de viviendas. 

 El solar sobre el que se proyectaban las películas era muy céntrico, y disponía de cuatro grandes sectores de sillas de madera plegables. Comida y bebida eran acompañamiento en las cenas estivales del Mery.

 Aquí abajo pueden ver dos programas de mano: "4 páginas de la vida" (O. Henry's Full House) (1952) compuesta por episodios dirigidos por Henry Hathaway, Howard Hawks (no aparece su nombre en el programa de mano), Henry King, Henry Koster y Jean Negulesco, estrenada en Jardines del Mery el 1 de agosto de 1954. Y en el programa doble la acompañaba "Bajo el cielo de París" (Sous le ciel de Paris) (1851) realizada por el gran Julien Duvivier.
 Se anunciaba en el mismo "prospecto", "muy pronto", "El mayor espectáculo del mundo" en Tecnicolor. 

 El segundo programa de mano es una joya: "La chica del barrio" -película española de copla con Pepe Blanco y Lolita Sevilla, más los cómicos José Luis Ozores y Pepe Isbert, "un derroche de bellísimas canciones, carcajadas a granel y una parte en espléndido Gevacolor"- en el mismo "programa de estreno" que "Johnny Guitar" "en maravilloso color"... ¡en letra más pequeña! Lo que da una idea del nivel cinéfilo de los cines de verano o la recepción de los contemporáneos en un pueblo de una de las más grandes películas de la historia del cine.

Plaza del Mercado. Obra del arquitecto catalán Víctor Beltrí. A la derecha puede verse el rótulo del Cine de verano Jardines del Cine Mery. La Unión. Postal de los años 60. Colección de Francisco Huertas Hernández

Ampliación fotografía con detalle de rótulo de Jardines del Cinema Mery. La Unión


Jardines del Cinema Mery. Cine de verano. La Unión.
Vista de las sillas de madera. En la imagen de arriba se ve el Mercado emergiendo por encima.
Año 1966

Jardines del Cinema Mery. La Unión. Año 1966. Público.
Festival del Cante de las Minas

Jardines del Cinema Mery. La Unión
A rebosar de público... masculino. Entre 1964 y 1968

Cine de verano Jardines del Cinema Mery. 1967
Preparado para el Festival del Cante de las Minas

Jardines del Cinema Mery. La Unión
Sillas y pantalla

Edificio de viviendas en el lugar donde estuvo el cine de verano Jardines del Cinema Mery. Plaza Joaquín Costa. La Unión


"4 páginas de la vida" (O. Henry's Full House) (1952). Henry Hathaway, Howard Hawks (no aparece su nombre en el programa de mano), Henry King, Henry Koster y Jean Negulesco.
Ojo al reparto: Ricahrd Widmark, Anne Baxter, Charles Laughton, Jean Peters... ¡y Marilyn Monroe!
"Y la sensacional producción "Bajo el cielo de París" por Brigitte Auber. "Y muy pronto, el más grande estreno del año: "El mayor espectáculo del mundo". En Tecnicolor. Por Cornel Wilde"
Programa de mano. Jardines del Cinema Mery. La Unión. 1 de agosto de 1954

"Johnny Guitar" (1954). Nicholas Ray.
Programa de mano español pintado por Jano.
Cine de verano Jardines del Cinema Mery. La Unión. 4 de agosto de 1956.
Anverso

"Johnny Guitar" (1954). Nicholas Ray. Programa de mano.
Cine de verano Jardines del Cinema Mery. La Unión. 4 de agosto de 1956.
Reverso.
"Grandioso acontecimiento, otra película que hizo famosa una canción.
"Johnny Guitar". En maravilloso color. Por Joan Crawford y Sterling Hayden.
Estos programas sólo los puede ofrecer la Empresa del Cinema Mery.
Imprenta: F. Gómez. Calle del Aire, 19. Cartagena"


Un documento incompleto bibliográfico sobre los cines de La Unión

 Esta nota encontrada hace años dice: Antonio Gómez Pérez ofrece un enriquecedor artículo titulado "Escenarios, cines y actores de una ciudad alucinante", que arranca en 1874, con la primera referencia al teatro, y la proyección de la primera película, rodada en Murcia: "Salida de los operarios de Miguel Zapata en La Unión". Su relato recorre escenarios como el Cine Moderno, la Terraza Argüelles, la Terraza Mery, el Gran Cine Salón Condal, el Teatro-Cine Conchita (Portman), el Cine Mary Luz (Portman), etc., para después adentrarse en "Nuestra gente del teatro y del cine" y en películas rodadas en nuestra tierra, como "Punto de mira", y el documental "Portmán, a la sombra de Roberto", a los que corresponden los siguientes tráilers... (aquí se pierde el documento)



Gran Cine Salón Condal. La Unión. Año 2001. Reconvertido en garage.
Fachada a calle Alfonso el Sabio, lateral a calle Ciscar.
El primer cine de La Unión fue una aala proyectada por el arquitecto Pedro Cerdán en 1913 para D. Leandro Torroella Simó, dueño de una zapatería de la localidad. Un edificio con estilo art-déco, o más bien, secesión (original de Viena).
El cine fue dirigido por Alfonso Conesa hasta 1922 en que se hizo cargo Torroella. En 1926, fallecido Torroella, pasó a Arturo Martínez Murcia, dueño de otro local en La Unión, el Teatro Circo
El sonoro se implantó en 1934. Era un escenario multiusos: mitines, zarzuelas, baile, teatro, varietés... 
Se ignora el año de cierre, pero es probable que fuera con la guerra civil, que dio paso a los nuevos cines Moderno y Mery... ¡que sí tenían baño y ambigú! El edificio se convirtió en un garage hasta su demolición en 2006.
Plano, documentos originales. Fotografía de Francisco Silvente


Autor: Francisco Huertas Hernández
Imágenes recopiladas por Francisco Huertas Hernández (Programas de mano de María Elena Hernández Cela, Mural Grafiti de los viejos cines de La Unión en la calle Mayor), Francisco Silvente y Juan Rodríguez Parrón
3 de abril de 2026