domingo, 20 de septiembre de 2020

Platón. PODCASTS. Explicación: Dualismo ontológico, epistemológico, antropológico, ética, política y educación. Francisco Huertas Hernández


Platón. PODCASTS. Explicación: Dualismo ontológico, epistemológico, antropológico, ética, política y educación.
Historia de la Filosofía. 2º Bachillerato.
Francisco Huertas Hernández

Cielo en tonalidad rosa tras la lluvia
La filosofía empezó admirando los cielos. Desde el aula de 2º Bachillerato A. Clase: Historia de la Filosofía. IES Dr. Balmis. Alicante. 19-10-2018
Foto: Alejandra de Frutos Fernández-Cañadas

 Hola amigos de la sabiduría. "Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad" como se cantaba en la zarzuela "La verbena de la Paloma" (1894) compuesta por Tomás Bretón y con libreto de Ricardo de la Vega. Pero salvando las distancias, que van de Don Hilarión y Don Sebastián a este profesor que esto escribe, lo cierto es que el siglo XXI ha venido con las tecnologías para cambiarnos de arriba abajo, y una de las cosas que nos ha cambiado es la forma de enseñar. En medio de una pandemia de Covid-19 y con toda nuestras formas de vida anteriores alteradas, las tecnologías nos exigen nuevos retos, como ahora se dice. Esos adelantos, que en tono jocoso cantaban en la zarzuela, me llevan a usar los podcasts para dar clase a unos alumnos -vosotros- que venís semi presencialmente a las aulas. Estos audios explicativos de la filosofía de Platón son bastante parecidos a lo que podéis escucharme en directo, aunque sin la interacción humana, la magia del instante y ciertas emociones -y distorsiones- que surgen en vivo.

 En todo caso, estas clases on line, estos podcasts, son ahora las verdaderas clases. Y son públicas, lo que permite llegar a otras personas, otros alumnos, aunque las referencias a vuestros temas y vocabulario son continuas.

 Ojalá los podcasts nos traigan claridad y despierten lo que, al menos yo, pretendo: que améis lo que explico, porque el saber no es un medio para aprobar, trabajar o ganar dinero, sino una necesidad humana que surge de la curiosidad y del amor a todo los que nos rodea.

1- Podcast. Platón. Dualismo ontológico 1
    Mundo Inteligible (Νοητός Κόσμος) y Mundo Sensible/Visible (ορατός κόσμος). Argumentos para dividir el mundo en dos

2- Podcast. Platón. Dualismo ontológico. 2
La Teoría de las Ideas (Ἰδέα, εἶδος, μορφή). El Demiurgo (Δημιουργός). Cuatro tipos de realidad: imágenes, seres físicos, figuras geométricas y números, Ideas. La Idea de Bien (Ἀγαθόν)


3. Podcast. Platón. Dualismo epistemológico
 El conocimiento. Tipos de conocimiento: episteme/ciencia y doxa/opinión (ἐπιστήμη, δόξα) subdivididos: imaginación (εἰκασία), percepción/creencia (πίστις) // demostración matemática/pensamiento (διάνοια), intuición/inteligencia pura (νόησις). La reminiscencia/recuerdo de las Ideas a través de la percepción


4- Podcast. Platón. Dualismo antropológico
El cuerpo (σῶμα) y el alma (ψυχή). Tres partes del alma: apetitiva, irascible, racional (ἐπιθυμητικόν, ἐπιθυμητικόν, λογιστικόν)


5- Podcast. Platón. Ética. Intelectualismo moral
La ética. La virtud (ἀρετή). Teoría ética de Sócrates: Intelectualismo moral. Tipos de virtud en Platón: moderación, valentía, sabiduría/prudencia (σωφροσύνη, ἀνδρεία, σοφία / φρόνησις). La justicia (δικαιοσύνη) como armonía de las virtudes. Correspondencia con las partes del alma y las clases sociales: productores, guardianes, filósofos/gobernantes. Armonía del alma individual y social

domingo, 13 de septiembre de 2020

Valores Éticos. 2º ESO. Presentación. Contenido y Evaluación. Francisco Huertas Hernández


Valores Éticos. 2º ESO.
Presentación. Contenido y Evaluación.
Francisco Huertas Hernández



"君の名は。" (2016). 新海 誠
"Kimi no Na wa." (Your Name / Tu nombre) (2016). Makoto Shinkai
Una película de anime japonesa en la que una chica -Mitsuha Miyamizu- de secundaria intercambia su cuerpo cuando duerme con otro chico de la misma edad, Taki Tachibana. Empiezan a pasarse mensajes y a influir en la vida real del otro: Mitsuha hace que Taki se acerque a su compañera de la que está enamorado, y Taki hace que Mitsuha se vuelva popular en la escuela. Cuando el intercambio de cuerpos termina, Taki decide buscar a Mitsuha, pero no sabe dónde vive. El resto de esta historia de búsqueda, tiempo, muerte y conexión sobrenatural deberéis verlo en la película.
Esta exitosa cinta de animación plantea muchos temas éticos, es decir, filosóficos: ¿quiénes somos?, ¿somos libres?, ¿podemos viajar en el tiempo?, ¿nuestra conciencia es solo individual o forma parte de un todo?, ¿es la mente algo que pueda separarse del cuerpo?, ¿el amor se prolonga más allá de la muerte?
En este curso no iremos tan lejos, porque esas preguntas son demasiado difíciles, pero intentaremos aprender algo de la personalidad, la libertad, la responsabilidad, la dignidad, la autoestima, el respeto, la igualdad, la conciencia moral, la convivencia en sociedad, las formas de organización de la sociedad o tipos de Estados, los Derechos y los Deberes


PDF 1: PRESENTACIÓN. CONTENIDO Y EVALUACIÓN. ASIGNATURA "VALORES ÉTICOS". 2º ESO. 2020-2021


viernes, 11 de septiembre de 2020

"Le Plaisir" (1952). Max Ophüls. Estrella Millán Sanjuán


"Le Plaisir" (1952). Max Ophüls
Estrella Millán Sanjuán



"Le Plaisir" (1952). Max Ophüls
Joséphine, le modèle (Simone Simon) et Jean, le peintre (Daniel Gélin)
 

 Max Ophüls (1902-1957) regresó a Francia en 1950 para culminar su carrera con películas muy elaboradas y excelsas, si bien su prematura muerte en 1957 quizá nos privó de más obras interesantes. Ésta que voy a desarrollar me parece la mejor de esa última etapa, junto con “La ronde” (1950) y “Madame de…” (1953), también excelentes. De su corta etapa americana, me encanta “Letter from a Unknown Woman” (1948), un prodigio de película, de una delicadeza y emoción a flor de piel.

"Le Plaisir" (1952). Max Ophüls
Affiche français

 “Le plaisir” reúne elementos fundamentales para convertirse en una verdadera obra maestra: adaptación literaria de tres historias de Guy de Maupassant, maestría en la dirección y puesta en escena, fabulosa dirección artística, perfecta fotografía, originalidad en la propuesta, logradas interpretaciones y localizaciones, que dan como resultado una película sublime y apasionada.

Guy de Maupassant (1850-1893)

 Uno de los aspectos que me resulta atractivo, y en el que radica su originalidad, es que cuenta con una narración durante toda la película en primera persona del propio Maupassant en alma, lo que denota una devoción por el escritor y un cálido acercamiento entre los espectadores y el espíritu de sus maravillosos relatos. En ello repercute de manera el tono de voz de Jean Servais como Guy, que se convierte en un susurro mientras escuchas cómo narra que le encanta la noche y las tinieblas y que quiere hacernos partícipes de sus tres historias en la oscuridad.

 Maupassant (Servais) nos adelanta la singular propuesta de una película dividida en tres partes con el nexo del Placer: en la primera se desarrolla la confrontación del placer y el amor, en la segunda del placer y la pureza y en la tercera, el placer y la muerte moral. Tres historias muy interesantes, siendo la 2ª la más extensa, pero no por ello la más importante. Las otras dos, a pesar de su corta duración exploran temas vitales.


"Le Plaisir" (1952). Max Ophüls
Le Masque

 Comienza esta gran película con Le masque: observamos el jolgorio, el optimismo y la desinhibición de los numerosos clientes que se atropellan a la entrada de Le Palais de la danseen París para disfrutar de los bailes de can can y de multitud de bellas y jóvenes chicas que se desplazan alegres de un lado para otro ante las miradas atentas de todos los hombres que se arremolinan en las numerosas minisalas, balconadas y sala principal de baile. Ophüls con su cámara, parece desear pasar desapercibido, para darle un carácter de espontaneidad a ese ambiente y la ubica como si de un cliente más se tratase, que su ojo sea el nuestro y seamos cómplices directos del fervor del momento, de los múltiples movimientos del gentío enfervorizado. Un laberíntico Palacio del baile como muchas veces resulta ser la existencia.

 Con ese claro fin, traslada el objetivo a un balcón como escondido, realiza rápidos y espectaculares travellings para enfatizar el dinamismo de la vida misma; incluye planos picados desde la planta de arriba del Palacio fabulosos, planos desde las mamparas decoradas, puertas acristaladas y desde las escaleras; acompaña a las parejas de baile a su lado como un bailarín más, girando como la rueda de nuestra existencia; movimientos ágiles que buscan al protagonista que entra eufórico y ansioso por encontrar pareja de baile. Un derroche de puesta en escena que escenifica el comportamiento humano y la excitación de la vida nocturna en su esplendor, en un plano secuencia majestuoso con esos decorados barrocos.

 La máscara que lleva el personaje de esta narración le asemeja a una figura de cera sin edad que llama la atención de su partenaire mientras él baila de forma grotesca y jubilosa con una estilizada y elegante figura. Tal es el empeño que pone, que cae al suelo de forma estrepitosa, provocando el cese de la música en directo y el estupor de los asistentes. Lo que sigue después de que un médico (Claude Dauphin) que hay en la sala le quite con dificultad la máscara y lo lleve a su casa, es muy revelador. Somos testigos de una historia de amor incondicional, puro, enternecedor, representado por una mujer que, en su paciente y resignada espera nocturna, da una lección de dignidad y entrega sin igual. Una mujer que conoce perfectamente las debilidades de su marido, el miedo a la juventud desvanecida, a la muerte en definitiva y que cada noche ensaya un intento más por recuperar la frescura perdida de antaño. Un hombre perdido, inmaduro, que vuela enérgicamente como un ave nocturna egoísta repetidamente, pero que regresa alicaído al nido deshilachado, pero seguro.


"Le Plaisir" (1952). Max Ophüls
Maison Tellier

 La segunda historia se llama La maison Tellier. Según el narrador lo presenta como un “cuento de hadas para mayores” localizado en la bella Normandía, costándole y definiendo con delicadeza el tipo de casa donde empieza la narración, un prostíbulo donde bulle la algarabía de un barrio nocturno, hermosamente desarrollado con decorados perfectos con esas calles empedradas, angostas, húmedas y casas antiguas. La Casa Tellier es presentada con detenimiento; posee numerosas ventanas que Ophüls recorre una a una exteriormente de forma magistral con un travelling ascendente y luego horizontal mientras nos describe el recorrido elegante de la Madame que regenta la casa, cerrando las ventanas. La peculiaridad de esta escena reside en que jamás hay un plano interior: todos se muestran a través de los resquicios que dejan las contraventanas convirtiéndonos en voyeurs, que espiamos a cada chica que es presentada con mimo. Es lugar de veneración, alegría, placer prohibido y escondido de los hombres pudientes de la ciudad que llevan dobles vidas, con un remordimiento que se disipa al cruzar el umbral del número tres con su tenue luz. Contemplamos a través de ventanales la escena secreta, describiendo a las chicas que allí trabajan con respeto. El problema llega cuando la madame y su troupe han de acudir el sábado a la Comunión de su sobrina en un pueblo campestre y deben cerrar el local. Esto provoca un desbarajuste en las vidas de esos hombres que acuden uno a uno y observan la luz apagada, no dando crédito a la situación, dando la noticia a todo el que llega esfumando su ilusión de sopetón. La escena en la que acaban todos reunidos en un banco y empiezan a pelearse entre ellos debido no tiene desperdicio. Y es que esta casa parece que ejerce una función institucional, más que ser un foco de perdición, desenfreno, engaño y explotación. Una visión optimista del autor.

 Las mujeres viajan en tren con su vitalidad y espontaneidad, dando lugar a numerosas situaciones jocosas centradas en madame Rosa (Danielle Darrieux), que sueña con una vida mejor, adinerada y con oportunidades. Al llegar al pueblo en una bonita estación rodeada de arboleda y rústica, Joseph (Jean Gabin) les espera radiante besándolas una a una, dándoles una cálida bienvenida. En el camino hacia la casa en carreta, Ophüls nos obsequia con la parte más subyugante. El arrobamiento del hombre ante tanta chica joven se contagia de una naturaleza de la misma calidad, y estalla una explosión de júbilo acompañada de deliciosa música y con la descripción del campo: colzas amarillas ondulantes por el viento, que desprenden fragancias estimulantes; trigales, flores silvestres rojas y azules que forman mantos de color entre el verde del campo y los numerosos árboles.

 Mujeres, que son un ramo de flores para el narrador tirado por un caballo percherón tordo que trota alegremente alejándose, apareciendo y desapareciendo entre la frondosa arboleda. Símbolo de la energía y del sentimiento de Joseph y la próxima celebración de la Comunión de su hija.

 Me transporta al mediometraje narrado por Jean Renoir, que posee un aura muy parecida: Une partie de campagne, escrito también por Guy de Maupassant. Son relatos con un componente muy pictórico, optimistas, vitales y que a pesar del blanco y negro somos capaces de imaginar los distintos matices cromáticos.

 Una vez llegados a la casa campestre, el director realiza una puesta en escena también muy singular. Otra vez hay planos que se asoman a un patio, desde fuera de las ventanas, pero esta vez se adentra en todos los escondrijos de esa casa, con techos bajos, colocando su mirada entre vigas de madera, pasillos, barandales, desde puertas, el desván, habitaciones por las que deambulan las meretrices, dando impresión de desorden y falta de equilibrio de la anodina vida del carpintero, que pone su foco en madame Rosa, de la que se encapricha al instante. Si para el matrimonio y la niña, su tía y compañeras han supuesto un revuelo, la pacífica vida rural, escaso ajetreo y silencio de la noche alteran paradójicamente las mentes de éstas, acostumbradas a la nocturnidad bulliciosa.

 El día de la Comunión contiene unos de los momentos más especiales de este relato intermedio. Estando todos reunidos en la Iglesia con esas imágenes religiosas, la luz divina que se filtra por una ventana y las velas, las chicas empiezan a llorar contagiando a todos. Hay un recorrido del interior de la Iglesia y de las emocionadas personas excelso mientras el narrador explica: “Un momento sobrenatural planea, un alma derramada, un soplo prodigioso de un ser invisible y todopoderoso”. Está en el aire la consciencia de la pérdida de la niñez de estas mujeres, de la inocencia, la pureza, las oportunidades desaprovechadas, los sueños difuminados a golpe de realidad.

 Después de una copiosa comida y bebida, todas deben volver al trabajo para tristeza del carpintero, que agota sus últimos momentos de euforia con la fuerza de un toro, resistiéndose a volver a su tediosa cotidianidad. Tras dejarlas en el tren, le promete a Rosa que irá a visitarla, tratándola con una delicadeza enorme, a lo que ella responde de forma amable, pero sin poner demasiado interés, pues sus miras van hacia otro lado.

 El recorrido de vuelta es elocuente per se. No se puede describir mejor con lenguaje cinematográfico el abatimiento de Joseph, que conduce lentamente su carreta vacía de ilusión, con un paisaje nada sugestivo, gris. Su expresión cabizbaja recorre el camino que parece estrecharse y alargarse de forma melancólica asemejando un túnel de desánimo y pesadumbre por la vuelta a lo rutinario de su matrimonio. Contrastes que nos acompañan constantemente en nuestras vidas, reflejados en lo opuesto del sentimiento de delirio de aquellos hombres abandonados que se iluminan de nuevo por la luz del número de la puerta, pero también por la luz que desprenden esas trabajadoras en su ansiada llegada. El director crea una historia circular (ring composition) que empieza y termina de la misma forma, en la Maison Tellier, pero esta última vez con fiesta y celebración desbordada de bienvenida, vista de nuevo desde el exterior sin intromisión alguna.


"Le Plaisir" (1952). Max Ophüls
Le Modèle

 La tercera historia se llama Le modèle y describe la exaltación de un pintor melancólico (Daniel Gélin) ante el descubrimiento de la belleza de una chica (Simone Simon) que pasa a su lado como una ráfaga de luz inspiradora. La escena en que la persigue escaleras arriba posee un planteamiento magistral. Ella va muy por delante por unas largas y amplias escaleras de un gran edificio, y él corre apresurado tras ella hasta alcanzarla, sin encontrar demasiado entusiasmo. Es entonces cuando la cámara gira hacia la izquierda por el edificio hasta encontrar otras escaleras por las que bajarán como pareja agarrada, enamorada y cómplice en una elipsis fantástica, mágica.

 Lo que sigue es el proceso de ensimismamiento de la pareja en sus inicios, posando ella como modelo para él, admirándola, siendo su musa y creando bellas obras, gozando de una etapa de pareja esplendorosa. Ophüls proporciona a lo cotidiano una narración transfigurada, pues sabe plasmar con su lenguaje cinematográfico la temida fase posterior de desenamoramiento.

 Para expresar el principio del declive, los reúne en un bosque en el que son observados a través de ramas tristes y en profundidad de campo. Van andando separados siendo tapados por los troncos y con una iluminación oscura. La lejanía que percibimos no es solo física, a él le molesta que cante y le espeta: “Estropeas el paisaje”. Ya en la fantástica casa en la que viven, hay un recorrido exterior de la cámara, que nos aleja de la tensión que los acompaña mientras caminan. El final de la relación es expuesto en la rotura de los espejos y su reflejo vistos en ellos, sin ser necesarias más palabras.

 La modelo lo busca por todos lados y la imagen en que desciende las mismas escaleras en que se conocieron es muy distinta. Esta vez el ritmo es lento, expresión cabizbaja, desorientada y en vez de bajar en línea recta, lo hace de forma diagonal, con caminar errante y afligido.

 A continuación, él se va a vivir a casa de un amigo y ella lo visita para expresarle su angustia, recibiéndola con actitud egoísta y desafiante, que atraviesa el corazón de la chica. Ante su ignorancia, le expresa sus ganas de perder la vida subiendo unas escaleras apresuradamente. A ella no la vemos subir, sino que la escena se plantea con un plano subjetivo en el que se ven los escalones y su sombra reflejada en la pared, simbolizando su muerte en vida por el desamor que la consume. Las consecuencias de su actuación generan una situación nueva en la pareja que aparenta redención, perdón, aparente felicidad en una amplia y melancólica playa. Pero como concluye el narrador, “la felicidad no es alegre”.

 El alemán se contagia de la fusión de la literatura y el cine, del naturalismo de Maupassant, dando veracidad y belleza a lo rutinario, observando la vida misma de cualquier persona, pero contada serenamente. Y eso no es un trabajo fácil, sino de personas que poseen un virtuosismo fuera de toda duda. Max Ophüls demostró ser un genio a la altura de los más grandes, creando un cine esteticista y barroco que se debe recordar a las nuevas generaciones.

10/09/2020 
Estrella Millán Sanjuán


domingo, 6 de septiembre de 2020

Filosofía. 4º ESO. Contenidos y Evaluación. Presentación. Francisco Huertas Hernández


Presentación de Filosofía. 4º ESO
Contenidos y Evaluación
Francisco Huertas Hernández


"攻殻機動隊" (Kōkaku Kidōtai) (1995). 押井守
"Ghost in the Shell" (1995). Mamoru Oshii 
Película anime japonesa basada en el manga de mismo título de Masamune Shirow. Una distopía ciberpunk. En un futuro apocalíptico tras una tercera guerra mundial, la integración del ser humano y la máquina se ha desarrollado mucho. Ha llegado la "poshumanidad". El personaje principal es Motoko Kusanagi, una cyborg completa, excepto en su cerebro y médula biológicas. Ese "fantasma" (ghost) es la conciencia, mente, alma (como le quieras llamar) en un mecanismo artificial (concha, caparazón, shell). Ya que la conciencia (la autoconciencia, más bien: darse cuenta de uno mismo internamente) es un proceso muy complejo del cerebro. La trama de esta agente de la Sección 9 buscando a un hacker (Puppet Master) que entra en los cyborgs para dominarlos y realizar crímenes sin dejar pistas recuerda a "Blade Runner". Inspiró escenas de "The Matrix", "Avatar", o "A. I."
La película llena de citas de filósofos como Descartes o Hegel, plantea temas filosóficos como la identidad personal, la relación mente-cuerpo (materia), la libertad, la dependencia de un Creador, o la violencia y la muerte

PDF 1: PRESENTACIÓN FILOSOFÍA. 4º ESO. CONTENIDOS Y EVALUACIÓN. CURSO 2020-2021


sábado, 5 de septiembre de 2020

"Les Choses de la vie" (1970). C. Sautet. Indagación Primera (Cuento filosófico). Francisco Huertas Hernández


Indagación Primera (Cuento filosófico)
"Les Choses de la vie" (1970). Claude Sautet
Francisco Huertas Hernández


"Les Choses de la vie" (1970). Claude Sautet
Pierre (Michel Piccoli) & Hélène (Romy Schneider)
Película francesa basada en la novela homónima de Paul Guimard (1967), en la que la muerte, el sueño y el juicio sobre la existencia juegan un papel clave. Pierre (Michel Piccoli) es un arquitecto de unos cuarenta y tantos años que sufre un accidente automovilístico. Arrojado a una cuneta (frontera entre vida y muerte), y en coma (reflexividad puramente interior), recuerda su vida (hechos y deseos insatisfechos). Dos mujeres ocupan su existencia: Catherine (Lea Massari), su esposa, con la que tiene un hijo, y Hélène (Romy Schneider), con la que mantiene una relación, en crisis en ese momento. 
Esa conciencia de la muerte, de la que el filósofo existencialista Martin Heidegger escribió. "Das sein zum Tode" (ser-para-la-muerte), la estructura del "ser-en-el-mundo" (In-der-Welt-sein), que toma conciencia de la finitud como condición y posibilidad de una "existencia auténtica, propia" (eigentlichkeit), que acepte la vida y "les choses de la vie" (vivencias del mundo de la vida) constitutivas de la "libertad" de ese ser arrojado a la existencia. No somos lo que hacemos, sino lo que elegimos. Lo que proyectamos ser haciéndonos cargo del tiempo que es nuestra única esencia, el tiempo limitado de nuestros actos. La conciencia abre, precariamente, el margen que separa lo que nos imponen los hechos externos constituidos como sociedad y el horizonte de libertad de saberse mortal, finito en el tiempo, y, por tanto, dueño de la propia vida. Ese "Dasein" (ser-ahí) que somos, arrojados entre las cosas y los demás, ese habitar en el mundo. Un "habitar en el mundo", es decir, tener "vivencias", es decir, nuestro "acaecer", transcurrir, estar existiendo y realizando "posibilidades" de vida.
Dejando a Heidegger, ese pensador metafísico que creyó no serlo, sabré decir lo que ignoro: que no sé quién soy, y, acaso sí quién quise ser. Que el yo (ideal), es decir, patológico, que proyecté, se realizó solo en mi interpretación reflexiva (e imaginaria), a duras penas, y sin apenas testigos. Gané batallas que nadie presenció. Y fui derrotado en las lides de lo efímero y mundano. Si alguien leyera estas líneas sabría lo que yo supe desde los siete años: que habría de desaparecer en la nada. E inútil era la mecánica de la oración en las noches de invierno junto a mi abuela. Un horizonte de "aniquilación" me subió por la garganta y me nubló la esperanza desde entonces. Todo lo que después quise hacer fue dejar semilla antes de la aniquilación: el placer, la amistad, la justicia, la libertad, el amor, el viaje, el saber. Crear, crear, escribir sin parar, aquí, allá, dejar en otras almas bondad y amor, generosidad e ideas, relámpagos del yo ardiente condenado a apagarse...

 Dijo Dios al hombre:Ve y mira a tus hermanos. Observa en silencio sus acciones y escucha atento sus palabras. Luego, vuelve y dime lo que has visto y oído”.

 Así hizo el hombre designado. Descendió de su sueño e hizo escala en el mapa de los avatares humanos. Caminó entre las gentes y observó uno a uno sus gestos, sus pasos, sus miradas. Anotó paciente en un cuaderno su indagación y siguió andando entre sus semejantes sin más proyecto ni razón que ser testigo de todo aquello.

 Entre los que se movían presurosos descubrió dos clases de personas: las que iban deprisa y reían, y los que permanecían tirados en el suelo o caminaban con dificultad y tenían los ojos sin brillo. Éstos hurgaban las basuras o caminaban por aceras oscuras y solitarias.

 El hombre designado anotó en su libreta que la velocidad del paso tenía alguna relación matemática con la riqueza y la alegría. Caviló noches enteras para encontrar esa ecuación sin conseguirlo.

 Especuló luego el hombre designado con la velocidad del pecado y encontró estas dos posibilidades: o bien los que van deprisa huyen del pecado, o bien huyen de Dios. Y entonces quienes permanecen tirados en los suelos no huyen del pecado, o quizá se acogen resignados a la misericordia divina.

 El hombre que indagaba se cercioró de que las extremidades de sus hermanos eran mensajeras de vicios y virtudes. Así, observó brazos torneados cubiertos de metales y sedas que sujetaban cigarros, tazas de café y bolsos, que se movían con afectación y altivez; brazos extendidos e inmóviles con la palma de la mano abierta; brazos de pesada carga; de cielo, de mar, de tierra.

 Cansado de los brazos y las piernas que le parecieron condenables, buscó las palabras y conversaciones. Éstas le desagradaron en extremo. Las conversaciones de las piernas rápidas y los brazos afectados y enjoyados eran vacuas y falsas. Las palabras de los brazos inmóviles y piernas cansadas eran escasas, ininteligibles, precarias.

 Anotó en su cuaderno que también parecía haber una relación matemática entre la velocidad de las palabras y su inutilidad. Buscó un logaritmo para calcular con exactitud la medida de los discursos, mas no pudo.

 El hombre designado observó y apuntó los movimientos de la cabeza, el corte del pelo, el grosor de las cejas, la pintura de los labios, las formas de sentarse y levantarse, de mirar, de saludar y abrazarse, de besar, de gritar, de masticar, beber, escupir, rascarse, sonarse, los movimientos de hombros y caderas, los bailes, los chasquidos de los dedos y los guiños, mil posturas y ademanes que registró sin descanso.

 Anotó también trozos de diálogos escuchados al azar, expresiones, insultos, imprecaciones, interjecciones, invitaciones, despedidas, declaraciones, confesiones, toda clase de palabras con su tono y su acento.

 Cuando hubo llenado todas las hojas, descansó y durmió tres días y tres noches, al cabo de las cuales despertó y ordenó sus indagaciones.

 Siguió primero el criterio de la velocidad de los cuerpos y las palabras, luego el de la fuerza de los cuerpos y las palabras, más tarde el de la claridad, y por fin, el de la sinceridad y la armonía.

 No contento rehizo sus conclusiones siguiendo el patrón de la belleza de los cuerpos y las palabras, pero lo desestimó más tarde. Acudió entonces a la verdad de las palabras y los movimientos, pero, en ese momento, ya no supo qué es lo que estaba buscando.

 Desesperado, volvió a dormir para ascender al sueño de Dios y contarle el fracaso de su indagación, pero no pudo soñar más que con las palabras que había escuchado y los movimientos de los cuerpos que había visto, que habían quedado grabadas en su mente y habían destruido su entendimiento.

 Voces, ecos, pasos, brazos, risas, tumultos de hombres y mujeres cuyo nombre ignoraba y que había observado con paciencia y reprobación, eran ahora toda su alma.

 En su sueño ya no se le aparecía Dios sino aquella algarabía incesante.

 Quiso despertar mas no pudo. Las palabras necias de los brazos enjoyados se clavaban en sus sienes y las manos temblorosas con las palmas abiertas y los gritos y las imprecaciones.

 El hombre designado murió sin despertar. Cuando le encontraron en su habitación su cuerpo estaba reventado, aplastado, sus ojos desencajados.


Francisco Huertas Hernández
Noviembre de 2001

jueves, 3 de septiembre de 2020

Las categorías de Platón. Francisco Huertas Hernández. "Life in Movement" (2011). Sophie Hyde, Bryan Mason. La vida de la bailarina Tanja Liedtke


Las categorías de Platón
"Life in Movement" (2011). Sophie Hyde, Bryan Mason. La vida de la bailarina Tanja Liedtke
Francisco Huertas Hernández


"Life in Movement" (2011). Sophie Hyde, Bryan Mason
Un documental neozelandés sobre la vida de la bailarina Tanja Liedtke. La bailarina y coreógrafa Tanja Liedtke estaba en su plenitud artística. Su trabajo había sido aclamado en todo el mundo y culminó con su nombramiento como nueva directora artística de la Sydney Dance Company, la segunda directora en sus 30 años de historia. Pero antes de asumir oficialmente el cargo, un camión la atropelló y murió durante un paseo nocturno. El mundo de la danza había perdido la voz de Tanja antes de que ella contara su historia completa. La corta vida de Tanja brinda una visión de la vida creativa. Sus colaboradores revelan sus recuerdos y expresan su dolor por su repentina muerte mientras Tanja continúa inspirando a las nuevas generaciones a través de entrevistas nunca antes vistas.
El baile, la danza, el ballet, son el movimiento que escapa del cuerpo terrestre hacia el alma celeste, una velocidad acompasada a la figura y el ritmo que describen los latidos internos del universo.
No creo que Platón fuese conocedor de los secretos de la danza, pero en esas categorías finales revela algo de ese latido supremo del universo 

 En alguno de sus diálogos más complejos Platón escribe acerca de las ideas más generales de las que todo procede. Primero habló de 5 categorías: el Ser, la Identidad, la Diferencia, el Movimiento y el Reposo; más tarde las redujo a las 3 primeras. Mientras que las categorías aristotélicas siempre me han parecido de una trivialidad gramatical exasperante, y las de Kant absolutamente artificiosas e incomprensibles, los primeros principios de Platón me obsesionan porque, en su abstracción, está la vida, y, al mismo tiempo, lo eterno y perfecto. En Aristóteles no está lo eterno y perfecto, y en Kant no está la vida.

 La posibilidad de descomponer mi propia vida a partir de las categorías platónicas me subyuga. El saber que todo puede analizarse a partir de estos cinco principios resulta amenazador y misterioso. 

 Platón deriva los números de estos principios, y, aunque algunos aseguran que es imposible derivar el mundo sensible o la vida de ellos, yo creo que todo está en esas categorías.

 El mundo inteligible es, permanece idéntico a sí mismo, y es estático. Sus categorías inherentes son, pues, Ser, Identidad y Reposo, (Platón comprendió luego que Identidad y Reposo vienen a coincidir, y suprimió éste último)

 El mundo sensible parece ser (en los planteamientos más radicales) o es, en cierto modo, cambia a cada instante (es en  el tiempo), y, por tanto, su ser es su movimiento continuo. Sus categorías propias son: Ser (en cierto modo, al menos), Diferencia y Movimiento.

 Bien es cierto que las 5 categorías platónicas pertenecen al mundo inteligible, pero dos de ellas permiten la comprensión del devenir, del mundo sensible.

 Descendiendo a una comprensión más concreta de la vida humana, diré que todo lo anímico está en función del movimiento y del reposo. Todo lo lento es triste. Esta verdad, que surge de la simple observación, nos hace descubrir que el movimiento del cuerpo y el del alma son paralelos. La torpeza física se traduce en soledad, desamparo, tristeza.

 El problema de la vida es saber cuál es la velocidad adecuada en cada momento.

 La vitalidad, energía, potencia vital, de una persona, no es fuerza sino movimiento, y, éste, se transmite del cuerpo a la mente. La tristeza es una velocidad vital escasa, exangüe. Por eso no es banal la asociación de actividades que aumentan la velocidad del cuerpo (bailar, hacer deporte, viajar, sexo) con el aumento de la alegría. Vivir a la velocidad de la alegría.

 La vida también es Diferencia (aunque ésta siempre necesita de la Identidad). La identidad pura es el egoísmo, el aislamiento, la soledad. El amor es la unidad con lo diferente -la alteridad: otro cuerpo y otra alma-. La alegría en la  vida suele ir unida a la apertura, al encuentro, del que el amor es la cima. Vivir es relación con el medio, disolución de la identidad en otras, identificándose con ellas. El sufrimiento es el desgajamiento de la identidad extendida a los otros: la muerte, el abandono, la persecución. Cuando uno deja de abrirse a la diferencia, amándola, identificándose, se cierra en su identidad desengañada de la diferencia. La diferencia es amenazante entonces. Ya sólo puede permanecer la diferencia ineludible: la muerte.

 La vida es diferencia, contraste, cambio, movimiento, pero todo eso queda anulado en la identidad de la muerte que todo lo iguala.

 Con la muerte, la diferencia vuelve a la identidad.


Francisco Huertas Hernández
2000/2001

miércoles, 2 de septiembre de 2020

"The Reader" (2008). S. Daldry. Hermenéutica y Vida. Francisco Huertas Hernández


Hermenéutica y Vida. "The Reader" (2008). Stephen Daldry 
Francisco Huertas Hernández


"The Reader" (Der Vorleser) (2008). Stephen Daldry
Hanna Schmitz (Kate Winslet) & Michael Berg (David Kross)
Un filme germano-norteamericano basado en la novela "Der Vorleser" de Bernhard Schlink. Una historia de amor, culpa y expiación. Hanna vive una historia de un amor con un adolescente Michael, que, más tarde, descubre que está acusada de haber pertenecido a las SS y causar la muerte de 300 prisioneras judías en un campo de concentración. Pero Hanna es analfabeta y solo quiere que Michael le lea libros en la cama. 
La presencia de la culpa alemana por el holocausto es el tema central de la novela y la película, aunque, desde el punto de vista hermenéutico, lo más significativo sea el acto de la lectura de una persona alfabetizada y culturizada dirigido a otra persona analfabeta pero curiosa. Todo acto de lectura es una interpretación de un texto. Una recreación de la obra en la voz, en la conciencia, del lector. La dualidad vida-lectura está presente en la película a través de la culpa por los actos dañinos. El sentimiento de culpa es también una interpretacíón moral de la existencia, una interpretación angustiada. Una lectura retroactiva de nuestros actos desde un alfabeto moral, de valores morales
Para mí el acto de la lectura de textos clásicos, es decir, significativos a través de los tiempos para personas de diferentes espacios, es una celebración de la existencia compartida en tanto que se revela como algo bello y doloroso, misterioso y exultante. Leer sobre la vida, vivir, volver a leer, y vivir, de nuevo, comprobando lo leído.
La lista de lecturas escolares de Michael Berg -que lee a Hanna- es variopinta: "Emilia Galotti" de Gotthold Ephraim Lessing, la "Odisea" de Homero, "La dama del perrito" de Anton Chéjov, "Las aventuras de Huckleberry Finn" de Mark Twain, y el cómic de Tintín "Las siete bolas de cristal" de Hergé. No hay poesía, curiosamente, en la selección de teatro alemán, épica griega, cuento ruso, novela norteamericana y cómic belga. Y, creo, que es la poesía -como condensación depurada del lenguaje humano- la interpretación (acto hermenéutico) más profunda de la existencia (vida) que el lector puede realizar

 Hay personas que interpretan cuanto desconocen y otras que viven cuanto son capaces sin necesidad de interpretar. Es cierto que la oposición entre vida y conocimiento es aciaga para ambos, porque como quizá apuntaba Gadamer, en la experiencia, en la vida, hay un conocimiento más profundo del que la teoría sospecha. El famoso libro de la vida está escrito con vivencias, no con teorías y razonamientos.

 Para el que tiene vocación hermenéutica la vida es objeto de análisis, y cuando algo es objeto es porque hay una distancia. El sujeto de la vida no puede interpretar ésta porque está dentro de ella, dejándose arrastrar por la vivencia. En el hecho de hacer de la vida, propia o ajena, objeto de análisis, hay un intento de reducir o elevar a símbolo toda vivencia transformando su significado, desligándolo de toda referencia emocional, práctica y concreta a la vida individual.

 Se descomponen los instantes de la vivencia y luego se ordenan en una secuencia de conceptos que persigue la clarificación racional de la totalidad del destino, del ser, de la historia, del mundo. Esta clarificación de la totalidad se realiza a partir de instantes vivenciales que el intérprete desgaja, arranca, mutila, de la unidad vital del sujeto. Y la mutilación es el primer paso de la consideración simbólica del instante vivencial. En “La Náusea” de Jean Paul Sartre todo se desencadena cuando el protagonista intenta levantar un trozo de papel del suelo y no puede. Lo que no es más que un instante de la vida se eleva a hecho excepcional que “tiene” que significar “algo” distinto del fluir de la vida, es decir, se transforma en símbolo, y, por tanto, se aísla del momento y la experiencia, y se convierte en “materia” de análisis e interpretación.

 Pero es falso pensar que ésta es la única manera racional de vivir. En primer lugar, porque esto no es una forma de vida sino una forma de interpretación racional que requiere romper la unidad del fluir vital del sujeto. Por tanto es antivital. En segundo lugar, porque la propia vivencia es conciencia y por lo tanto conocimiento. La llamada inteligencia emocional es un reconocimiento de que la propia existencia implica en su transcurrir un conocimiento. Entre los filósofos que comprendieron esto puede recordarse a Nietzsche y a Bergson.

 El mayor problema para articular la vida y el conocimiento objetivo (no imbricado en la vivencia) es el tiempo. La hermenéutica, al operar conceptualmente y buscar la significación de la totalidad, se sitúa fuera del tiempo, o más exactamente, del fluir temporal, que es la esencia de la vivencia, de la vida. Es absurdo pretender que esto pueda comprenderse fuera de la experiencia vital del sujeto.

 Para la comprensión vital sólo queda la vivencia propia, es decir, el autoreconocimiento sensible dentro del tiempo. Los momentos de alegría, aburrimiento, desdicha, dolor, anhelo, placer, de nuestra propia vida, que se hace en el encuentro o armonía o conflicto con las otras vidas, nos proporcionan autoreconocimiento de lo que somos como vivientes sensibles –dándole a este término todos sus significados filosóficos y populares, pues todos confluyen y se necesitan.

 Pero no es necesario aislar el momento sensible de la desdicha vivencial particular y convertirla en símbolo del destino de la totalidad humana y del ser. En realidad esto es una interpretación hiperracionalizadora, que damos a la tragedia griega o a ciertas manifestaciones del arte, pero que en sí mismas no tienen.

 Vivir entre símbolos es tan nocivo como desconocer que la emoción es conocimiento pleno. La esclerotización de la vida se produce al descomponer ésta en instantes que son objeto de frío análisis hermenéutico como símbolos que revelan totalidades abstractas más allá de la vida, y que, sólo la razón conoce.

 Quizá esta misma idea desde otro ángulo está en la crítica nietzscheana del platonismo, de cómo el mundo verdadero se convirtió en una fábula.

 No hay que comprender, hay que vivir. La vida no debe comprenderse, debe vivirse. A los que leen la vida en los libros, les sorprenderá la muerte fuera de ellos.


Francisco Huertas Hernández 
7 de julio de 2002

martes, 1 de septiembre de 2020

Una locura busca dueño. Francisco Huertas Hernández (Poema surrealista. 1980. Escrito con 16 años)


Una locura busca dueño
Francisco Huertas Hernández 
(Poema surrealista. 1980. Escrito con 16 años)


"Lisztomania" (1975) Ken Russell
Una delirante (y rechazada por la crítica) película británica que narra "la vida del compositor húngaro Franz Liszt. Cuenta con las actuaciones de Roger Daltrey (The Who), Paul Nicholas, Sara Kestelman, Veronica Quilligan, Fiona Lewis y Andrew Reilly. Otras estrellas hacen apariciones en la película, entre ellos el ex Beatle Ringo Starr, Oliver Reed y Rick Wakeman (Yes). Wakeman, además, adaptó e interpretó la música de Liszt y Wagner para el filme"


Una locura busca dueño, estoy seguro
Una locura que aleja del presente,
que hace transportar puertas y muros,
que añade un poco de imaginación
a cualquier cabeza demasiado responsable

Un dragón rosado pinta estrellas en la arena,
el sol brilla en la ciudad dormida
En nuestra casa las horas se visten de cristal,
el mármol de la mesa de nuestro despacho
crece entre hidras acéfalas en un rincón

El mar pinta olas de charol cuadriculado
en las teclas del triste clavicordio barroco
Cuatro rencores suben envueltos en necedad
como espumas de beso aterciopelado en el regreso

Como al viento y al sereno, en el eco lejano
de un rayo de oscuridad en el pasillo cerrado,
miran los gatos al filo de la mañana,
encerrada en un bote de plástico transparente

El lugar del Paraíso Perdido
graniza de gentes recién cenadas.
La cebolla del maremagnum de la cocina
come caliente, abrigada al fuego de los ojos caídos

Por entre las rendijas de cada uno,
una herida explota en masa de arcilla
El gallo canta debajo del orinal de alabastro,
prendido en la frente de la puerta del adiós

Mazapanes de ojeras ruborizadas expiran callados
bajo la palabra estática de la ley anticipada
cubiertos de marfil puestos en la mesa
Con exquisito refinamiento ríen atropellados
bajo las miradas indiscretas del dueño y señor

Las semanas acartonadas en el taburete
gritan a capella como en los viejos tiempos
Un sifón de champán retoza en su habitáculo
comprimiendo su tórax equivalente al gas burbujeante

Salmantino apócrifo enraizado en su fiel costumbre
de escamar sospechas bajo monóculos de vidrio

Una locura busca dueño, estoy seguro,
que arrastra ráfagas de imaginación
y buen humor de las tierras del interior

Un ladrillo en el muro del viento,
moviéndose como un camaleón en una pecera,
vaciada de agua y llena de mercurio

Una moneda de dos caras en el fondo de la sopa,
reflejando el aire de rosas marchitas en la boca de un mercenario
Un juglar de mediodía recita romances
bajo unos balcones vegetales de la tundra siberiana

Una semicorchea escapada de la mirada de un cantautor,
que hace barquitos de papel en la puerta de un orfanato

Sorbiendo aire con dificultad encima de su pedestal,
en la solana del monte, un hidalgo caballero de bronce,
blandiendo su sable venturoso de batallas inconclusas
y su escudo de honores no recibidos

Una mancha aguda y sintética, tímida en su suelo,
equivocada de color, de olor, tantos desatinos

La paloma dormida en la orilla de un cesto de mimbre,
enajenada del mundo inválido y atlético en el que dormita,
sueña en el interior de un corazón esclavo

Fijada en su externo orbe, un soñador de melenas crujientes
rememora el encuentro con un marino viejo:
encontró un rascaviejas abandonado
encima de una flor de azahar arrugada

Recuerda su vida un meritorio vagabundo escandinavo,
leyendo el viejo prospecto de un cine inimaginable
se siente culebra en su aspecto de mostrador de vinos
y acaricia el murmullo vivo de las olas del mar seco
Se escapó su infancia en cruces de plomo clavadas en la arena,
tras las páginas amarillentas de unos libros de texto
y no volvió en el tren de las cuatro y veinte
No surgió del aire la figura de un patriarca ancestral
Frente a una rocas de granito se despedazaron
las imágenes de su pasado inconcreto y sencillo

Una locura busca dueño, estoy seguro,
arremolina columnas de humo imaginativo,
y hace cruzar el vidrio, el umbral del finito presente

Unos ojos negros de arena y guijarros
repiten la melodía del entorno acondicionado por la nostalgia

Siegan la mies los brazos cocidos
en pucheros de barro y manos ardientes

Y ser aquél no vale la pena intentarlo así,
y ser así, como aquél, no es mucha murga
Puestos así, corramos un tupido velo sobre el destino

Decenas de perros sanguinarios injurian al plutonio,
mordiendo el polvo radioactivo de su actitud bien ponderada
Un cántaro de amonio estalla en ecuaciones bicuadradas
delante de dos ignorantes químicos moleculares
Un flan de harina y miel sufre de parálisis galáctica
al excederse en sus funciones administrativas

Una locura busca dueño, estoy seguro
No sé si irá hacia la izquierda o a la derecha,
pero puedo testificar que una locura anda suelta
Va por los caminos del desagüe humano
Oculta bajo unos prismáticos de largo alcance,
intentando inyectar en unos cuantos individuos
la enfermedad imaginativa, el síndrome de la imaginación

Resulta extraño verla desde lejos:
es una locura más o menos estereotipada,
pero, al fin y al cabo, es una locura única y peregrina
Súbitamente, irrumpe en la bañera,
sin respiración os deja, dadlo por seguro

Entra a través de la ventana del cuarto de baño,
se desliza por la chimenea, pon cuidado
Rebota en una cama elástica,
asciende entre las palabras del ascensor
Ah, nunca has visto tanta nitidez,
de un golpe, al instante

Angostos senderos de azul horizonte flexible,
entre sus gotas de cielo perdura la imaginación
Gotas de cielo brillan en el dorado anochecer,
locos con magnetófonos escuchan al silencio cantar
Reverendos magnéticos flotan en piscinas de corcho sintético
Lunas de papel comen soles de celofán
I nadie a visto a muchos onbres riendo 
Y nadie ha visto a muchos edificios suspirando
Y unos espantapájaros con cabellos de esponja marina
tocan bandurrias imantadas en el frío glaciar del ayer
Se montan sobre elefantes de viento las aspas de un molino
y tocan arpas de alfileres los barrenderos sonámbulos

Se han visto camellos hablar de eclipses
Se han visto sintetizadores tocando la armónica
y muchos años colgando de una soga impenetrable
y mudos de gracia cantando en bloques de sonido
Las olas del saber perdidas en los recovecos del hielo
en frías noches de faquires misteriosos

Cuando la llave ardía, el verso de un analfabeto
resolvía el despertar del sueño de unos infantes
Unos pícaros comediantes que no sabían más,
recolectaban pies de acordes de amor
No habían tenido un sol amarillo hecho de pan,
no sabían nada porque tenían quince años

Ángeles del cielo bebían gotas de cielo

Una locura anda suelta, va caminando por ahí
Una locura busca dueño, estoy seguro
Sigue la pista y te insuflará un poco de imaginación
Te está haciendo falta una locura

Cuatro pieles de ajedrez recubren el sudor
de una mano de dos kilómetros mustios y pardos
En su rojo canto el mar de la arena lunar
conseguirá abrir nuevas olas en la puerta del sol

Materia incombustible arde en llamas de aliento,
un ciervo escarba en el valle del dragón azul,
sigue el cauce del río su huella de materia viva,
desprende células decapitadas a su paso

Vive en un templo de la Gran Montaña,
se lava los pies a la hora del cerezo en flor
Estudia filosofía de conservas pesqueras
mientras el tiempo huye por la puerta del vivir

Dos locos huyen del mundo montados en las alas del viento,
soplando hacia atrás para llegar más lejos que el viento
Recuerdan el piano eléctrico a la orilla del río
y sus burbujas floreciendo en los dedos de un doctor

Parábolas, elipses e hipérbolas descritas por el poeta
en sus cartas de adiós al mundo carcomido
Enrejado un sabio en una montaña de sabios
remarca el sentido de la teoría de la relatividad
Nadie cruza su camino y sigue hablando al aire

Un automóvil de lujo argumenta que el trigo
es propiedad del tractor y la sembradora
Salamandras de poliestireno brotan del suelo pisoteado,
con ojos de maracas ambiguas en la guerra del catorce

Se ha fijado una fecha plástica para el exterminio fugaz
de nostalgias anacrónicas y somnolientas
Un ordenador algésico chilla como cien cercopitecos deshonrados,
cuerdas de viento ilógico manejando crines de bolígrafos,
ceros atados por los pies en una maleta de futuro

Alcaldes moribundos soplan a barquitos de acero blindado,
serpientes de cuero negro reclaman en la noche tierna
Locos con gafas sin cristales ven el pasado,
locos botánicos sin dinero se arrodillan sobre bosques de humo
Un indultado grita como una salchicha escéptica,
sonríe con sus manos de mármol amarillo,
guiña un ojo y cae en el cielo de su pie dormido

Un maniático pretende oír a todos los perros del mundo,
un manicomio emerge de las aguas turbulentas
Va caminando por las calles, con un billete de bambú,
Va reptando por las plazas, con un billete de caoba 

Sábado de trufas, domingo de avellana exprimida
Y la clandestinidad del vigía de un faro sáfico
En nuestra lumbre de frases no pronunciadas jamás,
los minutos pasean sobre las cúpulas de aceite,
y los papeles ahuman promesas de gran contenido

Una locura anda buscando dueño, estoy seguro
pondrá un poco de imaginación en las mentes dormidas
Vestida de luna de corcho nada en olas de fuego
sopla viento de imaginación a través del aire detenido

Un ogro distorsionado siembra semillas de noche,
y va convirtiéndose en polvo su figura grotesca
El tiempo se vuelve transparente y escampa la tormenta,
gotas de magia caen sobre muchos individuos
Un saurio lejano se vuelve tiempo
y aparece fuego en su lámina macromolecular

Una sombra cae desde lo alto de un campanario,
planeando como la ilusión del vuelo libre de un reptil
Gaviotas escarban en la roca de una playa sulfhídrica,
y el viento mece al tiempo dormido a su sombra
Ningún hombre acecha escondido en las manecillas de un reloj

Más lejos de la palabra y del mundo,
del café sin azúcar, del viento y la espuma,
más lejos aún del calendario gregoriano,
del tiempo de agua, de un tiempo de agua,
flota la locura en una bandeja de estrellas peregrinas 

Serena la locura en su barril de pólvora invisible,
seduce a la imaginación vestida de tul en su boda pálida
Conduce la locura trajes de espíritu rejuvenecido,
y cae desde baúles, pozos y grutas, hasta el alma

Con cejijuntas maneras de enfocar su paso de cebra
rasca la tarde con extrañas bebidas
Sólidos líquidos en su materna consolación romántica
La locura busca un dueño, estoy seguro

Una locura busca dueño, estoy seguro
Encopetada con paraguas de agua, 
con impermeables de sol asustadizo,
martín pescador de machetes atravesados por el viento,
un profesor la ve acercarse algo intimidado,
al contacto de su jabón esparcido en aire limpio

Entra por muros, puertas y ladrillo puro. Sabed.
Envuelta en pasta dentífrica o en correo urgente
Casca el mar con chasquidos de motor eléctrico,
amerizando sobre un payaso escarlata

A través del aire, del agua y de la tierra,
en panfletos subversivos que serán prohibidos,
en boletos de rugby y en islas flotantes
Y nadie ha visto helicópteros asustados
Y nadie ha visto mañanas anochecidas

Casi hace una eternidad que busca dueño,
y arrojará dentro de él un enorme sueño
Camuflada en tabletas de chocolate,
sellada en franqueo postal,
bajo los colchones, mantas y edredones,
sobre los suelos, pisos y escalones

Un pescador es tratado biológicamente con potasio,
un cinco de artillería resuelve jeroglíficos
Dos personajes ilustres revisten el mundo
con muletas, parches, garfios, pelucas y dentaduras postizas
Acabarán de enterrar la muy soterrada mentira
que se divide al morir la muerte

Tambores de guerra danzan más que el huracán,
cuernos de caza vuelan más alto que elefantes africanos
Casi hace una eternidad que busca dueño,
una locura como un susurro de empeño

Un trovador asado en una jauría de jabalíes,
recibe el honor de ser el poeta de su tierra natal
Profetas hipnagógicos, como si nada hubiese cambiado,
amarran las anclas del sueño a un espejo cóncavo

Una locura busca dueño, estoy seguro,
como los escaques de un violín cuadriculado,
como las cuerdas de una guitarra hipnotizada
Por los designios espectrales de la luz y del color
Y me siento en un mundo acabado de hacer
Y me siento rememorado en aguas dulces de ensueño

El martirio encadenado en fotogramas de paciencia agotada
sube por las columnas fantasmagóricas de un ascensor
Donaires, comparsas y mojigangas de sopor esférico
que cubren el manto oculto del hombre jolín

Receta de medicina mau-mau,
colmillo de mundano soplido del niño elegido
No ha encontrado algas en la noche de los guiños
Mareas de coral, arrecifes de sal gema

Una brújula organiza aquelarres macabros
Una bruja señala los puntos cardinales
Una herida mineraliza en vidrio líquido,
rojizos hilos de sapiencia matematizada
Lugares de confín perdido en el rostro de un anciano
La guerra de los buenos con puñales automáticos,
contra la paz de los malos con palomas manuales

Si se hubiese tornado el Sol en espumas de colores,
la lluvia caería hacia arriba: ¿por qué no?
Las gotas de lluvia recortada lloviendo hacia arriba,
como ganzúas de cordón elástico en un cuarto de bolas

Cuando el mar gritaba palabras de amor
no sabían tener un sueño despierto cubierto de sal
No sabían un grupo de reductores intransigentes
que el domingo se convertía en crepúsculo de limbo acuático

Un benefactor muy ovacionado y respetado
cayó en un pozo de cubitos de hielo
La noche amaneció en mañana una gota de olor
En la piel un llanto profundo plantó mareas de lágrimas

Un tullido cubría su cabeza con un chubasquero
cuando un rayo de reglas sociales le machacó
Y como harina de pez acuático 
enredado en lianas de jubones y navajas de fascículo verde,
más de mil mesas en su mente longitudinal
crecieron en relinchos de conventos barrocos

La luz que traspasó aquellas cortinas de seda
saludó al florero vacío y solo fumando un pitillo
En nuestra leña llaman a la puerta voces silenciosas,
cerrados los cajones de apocalipsis enlatado,
ciegos los reflejos en el techo de cabellos negros,
una mampara da cobijo a las pupilas de ámbar

El antídoto enjabonado en horizontes plateados
recobra el tibio latir de corazones de relojería
Ceremoniosos gnomos se lamen las uñas,
empolvándolas con arenas de retratos confundidos,
cruzan el espacio hacia el tiempo,
implorando la tesitura del mar, la lana y la nieve

Molinos de amasar montes se disuelven en los capiteles dóricos
que una mano primorosa instauró con ternura colectiva
Y ese que veis allí es un niño hecho de carbono,
jugando con calaveras de jazmines diluidos
Echando suspiros desde sus pulmones frescos de río
hacia el dorado trigal que sus pies mecen
Y ése que veis allí, moviendo las alas como un ángel,
un niño hecho de carbono jugando a ser niño
Sopla decibelios de aire infantil por sus orejas de algodón,
jugando con el traje informal del viento
Como un murmullo melancólico silba la mano del niño
desprendiendo humos de fragor quejumbroso

Detrás de los trigales, una balada de imaginación
pisa el huerto de un campesino,
secando su camisa sobre el peluche de su oso de fibra,
sentado en su silla de anea en la puerta de su barraca,
fumando palabras del anteayer como si de hoy se tratase

Una locura busca dueño, estoy seguro
Busca debajo de las piedras,
en el fondo de los cristalinos arroyos,
en los apartamentos de un rascacielos urbano,
en el color de una canción de bosque castellano
Y desentraña ritmo y melodía para llegar más lejos,
y trata de insuflar un poco de imaginación
Una locura que aleje del presente,
que hace traspasar puertas y muros
Huye como un fantasma,
vuela como un águila

Ven locura,
qué extraña te veo

Una locura busca dueño
para invadiros de un poco de sueño


Francisco Huertas Hernández
Marzo de 1980