"Petersburgo" (Петербург) (1913). Andrei Biely. Resumen de una novela experimental: la ciudad y las sombras. Percepción alterada y violencia política.
4º Ensayo. Francisco Huertas Hernández
Mis tres ediciones de "Petersburgo" de Andrei Biely:
1) "Petersburgo", edición española de Akal (2021). Traducción de Cañete de la primera edición completa rusa de 1916; 2) "Pétersbourg", edición suiza de Éditions des Syrtes (2018), traducida por Catteau y Nivat de la segunda edición acortada berlinesa de 1922, seguida del ensayo "Le jeu cérébral, étude sur Pétersbourg" par Georges Nivat"; 3) "Петербург", edición rusa de Альпина Проза (2023) a partir de la primera publicación en ruso
Андрей Белый «Петербург» (1916). факсимильное воспроизведение первой книжной (1916, тираж 6000 экз.) публикации романа, представляющей собой механическое воспроизведение частей романа из трех сборников "Сирин" (1913-1914, тираж каждого сборника 8100 экз.)
La novela "Petersburgo" (1913-1914, 1916) de Andrei Biely. Dos ediciones (1916, 1922): dos novelas
Expondré brevemente el contenido de la compleja novela experimental del escritor ruso Borís Nikoláyevich Bugáyev (1880-1934), conocido por el seudónimo de Andrei Biely.
A) Primera edición (1916): Ante todo, tenemos dos novelas: entre 1913 y 1914 la editorial Sirín (Sirena) de San Petersburgo editó por entregas la extraña historia de Biely.
Luego, publicada íntegramente en formato libro en 1916, en cuya portada se aprecia el alfabeto ruso anterior a la reforma ortográfica de 1917-1918. Esta primera edición era bastante extensa: unas seiscientas páginas, y contenía muchas alucinaciones cinestésicas de los personajes y una fuerte influencia de la Antroposofía de Rudolf Steiner, que Biely siguió desde 1912. Los temas antroposóficos y ocultistas están presentes en esta primera edición: "juego cerebral"; simbolismo del Este -caótico, mongol- y el Oeste -lógico, europeo, burocrático-racional-, estando Rusia en el centro de este conflicto cósmico; uso simbólico de los colores (cielo y río petersburgués, casas, mobiliario, vestidos...) y el ritmo (prosa poético-sensorial adaptada a gestos corporales y movimientos de masas...).
Esta edición, luego reducida por el escritor, se considera canónica en Rusia y es la usada por Akal en España para su traducción. Una obra rica en planos narrativos, metapsíquicos y antroposóficos.
B) Segunda edición berlinesa (1922): "Petersburgo" era una obra muy difícil para los lectores. Biely hizo una edición para el público alemán y europeo (en ruso) en la editorial Époche. Probablemente, bajo exigencias de la editorial y también por evolución de las ideas del autor, en lugar de corregirla, la redujo en un tercio, cortando párrafos enteros.
Ésta es la edición que sirvió de base a la tercera, reeditada en Moscú en Editorial Nikitínskie en 1928, aún más recortada. Jacques Catteau y Georges Nivat tradujeron del ruso al francés esta versión, publicada en 1967 en Francia en Éditions L'Âge d'Homme. En Suiza, en 2018, Éditions des Syrtes usó esta versión.
Es muy curioso que el lector español y el francófono lean dos "Petersburgos" completamente diferentes, lo cual recuerda las versiones duplicadas de las sinfonías de Anton Bruckner.
Resumen de "Petersburgo": planos, estilo, simbolismo, teosofía, kantismo, Oriente y Occidente.
Una ciudad espejismo, unos personajes-sombras, violencia política (la bomba), conflicto padre-hijo, alucinación y geometría
C) Dos planos en la historia: Resumir la novela "Petersburgo" es una tarea difícil: por un lado, la trama simplificada es sencilla, pero, por otro, la complejidad de los "juegos cerebrales" y las proyecciones de unos personajes en otros -convertidos en sombras que deambulan entre la niebla nocturna o se desplazan por casas y organismos recargados y decorados con esculturas (cariátides, atalantes) que juzgan y vigilan a los mortales desde las cornisas-. Estos testigos de piedra simbolizan la mirada de la historia y del destino. En la interpretación de Rudolf Steiner podrían entenderse como formas de pensamiento materializadas. Así, los personajes interactúan con los espacios, porque sus propias ideas se expanden sensorialmente. Los viajes astrales -al menos en la primera edición- llevan a los protagonistas más allá de sus límites, aunque, al mismo tiempo, corroen su racionalidad y arruinan su equilibrio psíquico y su salud.
D) El estilo: Los críticos la han definido como una de las prosas más brillantes de inicios del siglo XX. Corresponde a la Edad de Plata de las letras rusas (1890-1929). Ya es un tópico decir que es el "Ulysses" de Joyce ruso. Aunque sería al revés porque la novela de James Joyce se publicó en 1922, y la de Biely en 1914. La prosa poético-teosófica de Biely en ruso es superior a la de Joyce, si uno atiende a la belleza musical y panestésica (multisensorial) de "Petersburgo".
Andrei Biely usa un metro poético específico: el anapesto, que, según los filólogos, imita sonidos presentes en la trama: el galope de la escultura del Jinete de Bronce, o el tic-tac de la bomba. Si Joyce recorre una gama de estilos casi enciclopédica en el uso de todos los registros lingüísticos, Biely aguza su oído musical -se le ha comparado con Aleksandr Skriabin-: su prosa es una partitura musical y hay abundancia de leit-motivs (repetición de párrafos enteros o variaciones mínimas). Skriabin y Biely intentaron establecer correspondencias entre sonidos y colores (el amarillo o el verde adquieren un valor disonante en la descripción de espejismo poético de la ciudad del Nevá). Ambos estaban imbuidos por ideas místicas: buscaban transfigurar la materia en estados espirituales de fusión cósmica. Puede que el Biely que eliminó una tercera parte de su novela en 1922 ya se hubiera alejado de ese mundo steineriano, pero su prosa simbolista permanecía ligada a una visión interior.
E) El simbolismo: Biely abrazó el movimiento simbolista sobre 1898, y junto a Petrovski, Kobilinski, Soloviov, Vladimírov y Sízov, formó el Círculo de los Argonautas. Se decanta por escribir lo que él llama "Sinfonías". En esta primera etapa, Biely es poeta: "Золото в лазури" (Oro en el azul celeste) (1904), "Пепел" (Cenizas) (1909) y "Урна" (Urna) (1909). El misticismo y la sinestesia (cromatismo sonoro) predominan.
La gran influencia de Biely fue Aleksandr Blok (1880-1921), el jefe del movimiento simbolista. Amigo y maestro, del que se apartó al enamorarse de su esposa, Liubov Dmítrievna Mendeleieva. Explica Georges Nivat que Andrei Biely intentó suicidarse una noche de septiembre de 1906 por este motivo, incidente que recogerá en un episodio de la novela en el personaje de Nikolai. Andrei Biely, dice Nivat, deliraba en el apartamento de su madre en Moscú durante el verano de 1906 con apuñalar a Liubov... ¡enmascarado bajo un dominó rojo!... lo que constituye uno de los leit-motivs centrales de su novela posteriormente. Poe, lo demoniaco, el terror, la muerte y la locura, se cruzan.
F) Immanuel Kant: La racionalidad es la esencia humana, en tanto que somos seres de lenguaje, que buscamos comunicarnos y que nos entiendan. La dimensión lógico-verbal-matemática, en el ideal cartesiano de la claridad y la distinción, surgió con fuerza en Biely tras sus devaneos con el ocultismo y la teosofía de Steiner. La represión del movimiento revolucionario de 1905 en Rusia también fue entendida como un fracaso del misticismo de Soloviov, con el que extrañamente se asoció. La mala comprensión de la compleja teoría del conocimiento de Kant dio lugar a la extraordinaria filosofía de la voluntad de Schopenhauer. Andrei Biely y su alter ego, el personaje Nikolai Apolónovich Ableújov, eligen a Kant para reconciliar lo físico-espacial del mundo real, externo, y lo espiritual-temporal del mundo psíquico. Los Ableújov, padre e hijo, están obsesionados con lo geométrico, una estructura matemática que somete a lo real-dinámico y a la voluntad, tranquilizando la conciencia, aunque sea falsamente.
G) La primera novela, "Серебряный голубь" (La paloma de plata" (1909): Biely concibió una trilogía épico-filosófica sobre Rusia, escribe Rafael Cañete, de la que "Petersburgo" sería la segunda parte. "La paloma de plata", bajo una fuerte influencia de Gógol, abría la trilogía proyectada. Georges Nivat analiza la primera novela del autor moscovita como "la marcha hacia Oriente de un joven intelectual ruso, el estudiante Darialski, desgarrado entre dos extremos: su novia, Katia, dulce y cultivada, y, por otro lado, Matriona, esposa del carpintero Kudeiarov, jefe de una secta secreta, la secta de la Paloma. Ésta simboliza el misticismo del pueblo, el erotismo, Oriente. Darialski, hechizado, elige Oriente y muere atrozmente. El conflicto entre Oriente y Occidente, en Rusia, será uno de los temas ímplicitos de su gran novela posterior, "Petersburgo".
H) Oriente vs. Occidente: En "Petersburgo" el conflicto entre Oriente y Occidente es una lucha metafísica, no una cuestión geográfica de la Rusia siberiana y la Rusia palaciega petersbuguesa. Lo occidental está asociado a Apolón Apolónovich Ableújov, Consejero de Estado de un Organismo gubernamental: un hombrecillo anciano que encarna la burocracia petrificada de los informes. Encerrado en un coche de caballos, en el trayecto de su mansión estancada al Organismo ministerial, tiene delirios geométricos que comprimen la ciudad de las masas obreras y el caos de la naturaleza cambiante en líneas rectas y cubos. También su hijo, Nikolai Apolónovich, revolucionario de salón, y lector de Kant, aspira a la quietud geométrica, acosado por alucinaciones parasensoriales.
El Oriente que llega impetuoso, desde la herencia mongola, y ese fantasma que el terrorista Dudkin ve en el papel pintado de su cuarto, es la bomba, que rueda amenazante y desconocida por varias manos. Es el caos de las masas obreras, la huelga de la que se habla y no se ve, la revolución de 1905 en la que se sitúa la narración, pero no tiene presencia visible.
Rusia es Europa y es Asia, es Occidente y Oriente. En ella se juega esa tensión geopolítica: Desde la polémica entre Chaadayev y Pushkin. En 1836 Piotr Chaadayev, en una polémica carta filosófica -¡escrita en francés!-, niega que Rusia tenga historia, ni tradiciones ni haya aportado nada al mundo, no pertenece ni a Occidente ni a Oriente, "somos un pueblo excepcional" (Мы не принадлежим ни к Западу, ни к Востоку, мы — народ исключительный). No obstante, Chaadayev abogaba en la carta por el acercamiento a Occidente, en el que veía la realización del espíritu religioso que le animaba.
Aleksandr Pushkin respondió a Chaadayev: Rusia tiene su esencia, no circunscrita al Occidente al que admira Chaadayev, y defendía su historia por encima de cualquier sentimiento de inferioridad y desprecio como los mostrados por Chaadayev.
El choque entre occidentalistas y eslavófilos quedaba inaugurado, y, lamentablemente, sigue hasta hoy. Andrei Biely, en su novela "Petersburgo" parece inclinarse por la eslavofilia, a partir de su visión sombría de la burocracia europeizante. "Una nada a punto de estallar" por las tensiones sociales, que derivan de su doble principio. El misticismo de Biely le acerca más al oriente que conoció en su viaje a Egipto.
I) La ciudad-espejismo, Petersburgo: El novelista ruso de pseudónimo Biely (blanco) compone un gran fresco cromático y con trazos impresionistas, o una sinfonía/ópera casi atonal de múltiples leit-motivs. Señala Georges Nivat que este poema (a la manera de "Almas muertas" de Nikolai Gógol), "visión lírica y subjetiva del mundo", que "combina lo grotesco con lo precioso", tiene en su centro a "un individuo sufriente, una sensibilidad delirante, que persiguen espejismos cerebrales". El gran espejismo es la ciudad. El lector encontrará aquí una ciudad que se debate entre las rectas avenidas y las nieblas oscuras y húmedas, una ciudad imaginada y vivida como pesadilla, siempre. Una ciudad en la noche. Y esa ciudad, capital del Imperio Ruso, "parece que existe, pero es mera apariencia" (Если же Петербург не столица, то – нет Петербурга. Это только кажется, что он существует) escribe Biely en el prólogo. ¿Por qué es mera apariencia, o, mejor dicho, sólo parece que existe? Porque es una proyección mental, un "juego cerebral" (Мозговая игра) de los protagonistas (Apolón Apolónovich Ableújov, Nikolai Apolónovich Ableújov, Aleksandr Ivánovich Dudkin)
J) El "juego cerebral" (мозговая игра), del espejismo al delirio, las formas a priori del conocimiento expandido: el pensamiento humano es creador. Ésta es la tesis central de todo idealismo epistemológico. El siglo XIX fue el siglo del idealismo alemán, desde el Idealismo transcendental de Kant al Idealismo absoluto de Hegel. Pero Francisco de Goya (Capricho nº 43), en una crítica precursora de la modernidad racionalista sostuvo que "el sueño de la razón produce monstruos". Interpretar el título de este grabado como una razón dormida dejando las fuerzas irracionales reinar es lo más fácil, pero cabría una lectura más inquietante, nietzscheana: la razón misma es un sueño, un velo, que niega la realidad esencial del caos, la fuerza, la vida, el instinto. La razón como enemiga de la vida. Esta interpretación nietzscheana conviene más a Biely que leyó al filósofo alemán, enemigo del idealismo. La tríada masculina principal de "Petersburgo" vive en el delirio: el delirio del poder (Apolón), el delirio del conocimiento (Nikolai) y el delirio de la acción violenta clandestina (Aleksandr Dudkin, el desconocido). ¿Y qué es un delirio? Un espejismo patológico, un espejismo aterrorizado, una forma a priori aterradora que se impone a los hechos, al caos sensorial, aunque, en sí mismo, el delirio es un caos, porque zarandea la conciencia, la expande y la confunde.
En Biely los pensamientos salen fuera del cuerpo -lectura esotérica de Kant: las formas a priori se materializan pesadillescamente-: las sombras percibidas se transforman en seres móviles, de apariencia humana. La densidad sensorial de la ciudad espejismo sirve de materia para la construcción de seres que emergen de la niebla, como el espía gubernamental Morkovín. En algunos párrafos pensados por Nikolai Apolónovich, éste describe la expansión de su materia a través del universo en una disolución del yo, semejante a los efectos de las drogas psicodélicas. Nivat insiste en la estructura de espejismo, de la repetición de sonidos, frases, colores, que disuelve la confianza del lector tradicional en el texto, y le hace sentir alucinaciones parecidas a las de sus personajes.
No se trata de una visión psicoanalítica de fuerzas inconscientes y reprimidas, y trasciende incluso los temas de la teosofía y el ocultismo, pues las "fuerzas extrañas" -citando a Leopoldo Lugones- de la novela se construyen con signos sensoriales, lingüísticos y ritmo musical. La vida, y toda novela es vida, tiene un ritmo siniestro e inaudible, un tic-tac que no es sólo el paso del tiempo, o la inminencia de la catástrofe, sino el engranaje no verbal que conecta lo superficial y lo terrible.
K) Padre e hijo: un conflicto eterno: La desconfianza, rivalidad y odio entre el viejo Apolón y su hijo Nikolai, tiene su origen en la infancia del autor, cuyo padre era una eminencia de las Matemáticas pero atemorizaba al pequeño Borishenka. Hay un nivel político en este enfrentamiento: la vieja Rusia zarista cuadriculada de Apolón Apolónovich que únicamente hace informes para inundar toda Rusia. Y la nueva Rusia, que no se sabe cómo será aún, mezcla de Kant y socialismo con bombas, de Nikolai Apolónovich. Es el conflicto entre Estado y Revolución. La sinuosidad de la novela hace que el hijo quiera destruir al padre, pero se parezca tanto al padre, que, apenas pueden distinguirse: ambos viven en el delirio de los "juegos cerebrales".
La oposición edípica no admite una lectura freudiana: el hijo no desea a la madre, ni experimenta por ella ninguna fijación. Bien es cierto, que el autor dice que Apolón violaba a su esposa hasta que ésta se fugó con un pintor italiano a España. El hijo necesita matar al padre para desarrollar su identidad, pero ambos son simplemente sombras de sus delirios, de la ciudad espejismo.
Será la bomba, y no la madre que regresa, Anna Petrovna, lo que une dialécticamente, y físicamente, a padre e hijo, una bomba de Dudkin, del "partido" (¿qué partido?), que es entregada secretamente al hijo con la orden del partido para que cumpla su promesa y mate al representante del Estado zarista, el padre, alto funcionario, y casi futuro ministro.
Padre e hijo se violentan cuando tienen que hablar. Son incapaces de comunicarse. A fin de cuentas, un hijo es un ser que ha llegado al mundo sin quererlo, y, necesariamente, desplazará al padre de su posición. No cabemos todos en el mundo. El poder exige el desalojo de las viejas generaciones.
L) Resumen de una novela ya explicada: Petersburgo es una ciudad que no existe, que es mera apariencia. 1905. En unos pocos días de septiembre y de octubre, entre huelgas que el lector no encuentra y la inminencia revolucionaria que sirve de fondo, varios personajes fantasmagóricos, entre lo grotesco y lo lírico-delirante, van de un sitio a otro, buscando no sé sabe qué. Apolón Apolónovich Ableújov, personaje anciano y alto cargo de un Organismo, de corte gogoliano, va cada día en su coche de caballos al Ministerio, observando con temor las masas que circulan por la ciudad. Su hijo, Nikolai Apolónovich Ableújov, es un estudiante taciturno y algo inclinado, que reparte su tiempo entre la lectura de Kant y sus devaneos con los revolucionarios. Un desconocido, de nombre Aleksandr Ivánovich Dudkin, es encargado de transportar una bomba, que será entregada a Nikolai, que prometió ayudar al partido. Ahora, el partido, en una carta anónima exige que cumpla su promesa y mate a un alto cargo, que es... su padre. Dudkin tiene un contacto en el partido, un personaje grueso llamado Lippánchienko, casado con Zoya. Por otro lado, Nikolai está enamorado de una mujer casada, Sofia Petrovna, cuyo marido es un militar, Serguei Sergueich Lijutin. Como la señora, coqueta y de pocas luces, rechaza a su admirador, éste, Nikolai, se venga de ella, asustándola disfrazado de arlequín, vestido con un dominó rojo, enmascarado... Se descubre al arlequín y el padre se pone en guardia. Un espía o agente doble del partido y del gobierno amenaza a Nikolai, éste busca una explicación en Dudkin, y éste en Lippánchienko, pero, al final, en un bucle infinito, es probable que el propio Nikolai sea un espía del gobierno infiltrado en el partido... Mientras la bomba (una simple caja de sardinas) ha sido encontrada por Apolón en el despacho de su hijo sin saber lo que es y se la ha llevado. Por si todo esto fuera poco, regresa la esposa fugada con el pintor. Anna Petrovna, viene desde Granada, para ver cómo está su familia...
Es una novela donde no hay amor verdadero, donde no hay profundidad psicológica en los personajes, más bien arquetipos, aunque el fondo de sus mentes se impone desplazando la acción externa como algo accesorio.
La trama en sí, con sus personajes secundarios, no dice mucho, pero es la narración musical, obsesiva, los "juegos cerebrales" de los personajes, sus movimientos físicos, descritos con análisis de relojero, interaccionando con sus mentes que interfieren, modelan y multiplican la realidad en un misterio desasosegante, con una ciudad fantasmal que mueve los hilos invisibles, lo que hace de "Petersburgo" una obra maestra absoluta. Su prosa poética y rítmica es de una belleza paralizante y el mundo que Biely ha construido permanece en el alma del lector más allá del tiempo...
Francisco Huertas Hernández
10 de mayo de 2026
Bibliografía:
1) Andrei Biely: "Petersburgo". Akal. Madrid. 2021. Traducción de Rafael Cañete
2) Andreï Biely: "Pétersbourg". Éditions des Syrtes. Genève. 2018. Traduit du russe par Jacques Catteau y Georges Nivat. Suivi de "Le jeu cérébral, étude sur Pétersbourg" par Georges Nivat"
3) Андрей Белый: "Петербург". Альпина Проза. Москва. 2023






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