viernes, 22 de abril de 2022

Origen y evolución del Polar - Histoire du Polar (Film Policier français). Estrella Millán Sanjuán & Francisco Huertas Hernández

Origen y evolución del Polar - Histoire du Polar (Film Policier français)
Estrella Millán Sanjuán
Imágenes y Comentarios de imágenes: Francisco Huertas Hernández






"Le Samouraï" (1967). Jean-Pierre Melville.
Jef Costello (Alain Delon).
"El silencio de un hombre" es una película policial francesa (Polar) en la que Alain Delon encarna a Jef Costello, un asesino a sueldo, que, a pesar de cumplir el código del silencio, ya ha perdido la confianza de sus jefes, tras ser detenido por la policía. La trama minimalista mezcla los referentes del Noir de Hollywood y el ambiente parisino: la ciudad está omnipresente en la película (gares de Porte d'Ivry, Boulevard Masséna, Télégraphe, Place des Fêtes, Châtelet, del metro de París; Pont Alexandre III...)

Delon, con su gabardina (imperméable) y su borsalino se convirtió en figura icónica del género del Film Policier, más tarde llamado "Polar", mil veces homenajeado

"Le terme "polar" est quant à lui apparu en France dans les années 1970. C'est une expression argotique qui est utilisée au départ pour désigner le genre cinématographique policier, puis par extension un roman policier. La littérature a d'ailleurs repris presque exclusivement à son compte ce terme, puisqu'on parle de moins en moins d'un film policier comme d'un polar"

"Histoire d'un crime" (1901). Ferdinand Zecca.
La película está protagonizada por Jean Liézer como el asesino y se basó en una serie de cuadros contemporáneos titulada "L'histoire d'un crime" en el Musée Grévin. La cinta fue distribuida por Pathé Frères.
Histoire d'un crime se considera la primera película policiaca francesa y una de las primeras en utilizar escenarios sórdidos y realistas. El historiador de cine Don Fairservice ha señalado que Histoire d'un crime fue "muy influyente"

"Les cambrioleurs" (1897). Alice Guy

"Les Incendiaires" (1906). Georges Méliès

  El tema criminal tuvo interés desde los albores del cine entre el público y los primeros creadores franceses. Por poner algunos ejemplos, nos encontramos con “Histoire d’un crime” (1901), de Ferdinand Zecca (1864-1947), en el que ya existe un asesinato, posterior detención por la policía y muerte en guillotina. Considerada la primera historia policial en el cine francés, sin embargo, encontramos unos años antes un corto en clave de comedia de Alice Guy (1873-1968) donde los hechos delictivos de unos ladrones son minimizados por el sentido del humor cuando los gendarmes que los persiguen por los tejados abuhardillados son arrojados al vacío (que no vemos) ganándoles la partida en una sátira contra el sistema en “Les cambrioleurs” (1897). De igual forma, respecto a la pena de muerte, podemos observar en Georges Méliès (1861-1938) que, además de su cine ocurrente y mágico, también acudió al crimen en “Les incendiaires” (1906) con parecida temática delictiva y ajusticiamiento con guillotina, escenas que causaban gran temor y asombro entre las personas que asistían a las salas de la época.


"Fantômas" (1913-1914). Louis Feuillade.
Serie de 5 películas de cine policiaco francés: "Fantômas I: À l'ombre de la guillotine", "Fantômas II: Juve contra Fantômas", "Fantômas III: Le Mort Qui Tue", "Fantômas IV: Fantômas contre Fantômas", "Fantômas V: Le Faux Magistrat".
René Navarre fue el protagonista de esta serie de gran éxito, basada en un serial publicado en la prensa



"Les Vampires" (1915-1916). Louis Feuillade.
Irma Vep (Musidora).
Esta serie de 10 películas policiales protagonizadas por la estrella Musidora incluía:
1. La Tête coupée. 33 min.
2. La Bague qui tue. 15 min.
3. Le Cryptogramme rouge. 42 min.
4. Le Spectre. 32 min.
5. L'Évasion du mort. 37 min.
6. Les Yeux qui fascinent. 58 min.
7. Satanas. 46 min.
8. Le Maître de la foudre. 55 min.
9. L'Homme des poisons. 53 min.
10. Les Noces sanglantes. 60 min.



"Judex" (1916). Luois Feuillade.
Judex (René Créste).
 En esta película francesa se presenta al héroe vigilante ficticio creado por Louis Feuillade y Arthur Bernède. Judex (cuyo nombre en latín significa "juez") es un vengador misterioso que viste de negro y usa un sombrero holgado y una capa. Originalmente fue concebido como una versión heroica del personaje criminal Fantômas. Influyó en héroe pulp estadounidense The Shadow, que anticipó a Batman

 Con su germen en novelas policíacas de folletín muy populares adaptadas al cine, tenemos como ejemplo la serie criminal “Fantômas”, que adaptaría Louis Feuillade (1873-1925) entre 1913-14, posteriormente realizándose también en la década de los 20 en EEUU. Tuvo tal éxito que el mismo director creó el serial “Les Vampires” (1915-16), que lanzaría al estrellato a Musidora (1889-1957) con esas historias en relación con una organización criminal y que tanta influencia tendría en directores sobresalientes, así como completaría la trilogía con “Judex” (1916), otro serial de gran popularidad sobre un héroe que anticiparía la afición a la literatura pulp de escasa calidad. Sin embargo, estas series generaron críticas por glorificar a los criminales y forajidos, sello que más tarde sería una constante en el polar.

"Coeur fidèle" (1923). Jean Epstein.
Marie (Gina Manès).
Melodrama francés de corte experimental con triángulo amoroso con huérfana (Marie), malo (Petit Paul) y héroe desgraciado (Jean). El elemento truculento de las peleas está magistralmente filmado con numerosos recursos técnicos y poéticos dentro del realismo

 Ya inmersos en la vanguardia encontramos la excelente película de Jean Epstein (1897-1953) “Coeur fidèle” (1923) en la que se atisba, debajo de esa experimentación inigualable en la narración visual, un interés en los bajos fondos alrededor del muelle de Marsella, acercando al público un melodrama social, pero de una forma tan poderosa visualmente, que sublimaba la tragedia. Mafia marsellesa, actos delictivos, personajes criminales, asesinato, abusos, amor pasional, se dan cita con un impresionismo virtuoso del que hacía gala Epstein y que asentaba las bases del posterior movimiento, el Realismo poético, sobre todo el de Marcel Carné (1906-1996) y Jean Grémillon (1901-1959), en esos ambientes portuarios que aderezaban la ambigüedad moral de los personajes.

"Ménilmontant" (1926). Dimitri Kirsanoff.
Nadia Sibirskaïa.
Barrio humilde, lucha por la vida, chicas jóvenes, prostitución, asesinato, esos son los temas de estas estampas urbanas parisinas. El barrio fue cantado por Charles Trenet

 Como también es ejemplo precursor de ese movimiento y del neorrealismo la excelsa película “Ménilmontant” (1926) de Dimitri Kirsanoff (1899-1957), en la que encontramos escenas bastante crudas como el asesinato brutal de los padres de dos niñas con que nos sorprende ya al inicio, con esa genial elipsis de un hacha que cae al suelo entre forcejeos. Una historia sórdida que nos introduce posteriormente sin esperanza en el corazón de un barrio de París donde las hermanas son absorbidas por la injusticia social, la miseria, prostitución y diversas penurias. Un magistral y memorable ejercicio estilístico y temático.

"La petite Lise" (1930). Jean Grémillon.
Lise Berthier (Nadia Sibirskaïa).
Melodrama francés con ambientes sórdidos: un hombre sale de prisión (Victor Berthier), y su hija (Lisa) le oculta que es prostituta. La pobre Lisa se ve envuelta en un asesinato, y su padre se sacrifica para salvarla

Antes de entrar de lleno en el Realismo poético, observamos la temática en torno al crimen y personajes desarraigados y carcelarios en “La petite Lise” (1930), de Jean Grémillon (1901-1959), un drama con asesinatos, prostitución, con una parte realista, documental, de la prisión de la Guayana estupenda; una historia marcada por la fatalidad, sello característico del cine que vendrá en la década de los 30 antes de la II Guerra mundial. Interesante, con la misma protagonista que la anterior de Kirsanoff, Nadia Sibirskaïa (1901-1980). También hallamos la primera adaptación de una novela de Simenon por Jean Renoir (1894-1979) en "La Nuit du carrefour" (1932), interpretada por su hermano Pierre haciendo del detective Maigret, que tantas películas aportaría con posterioridad.

"La Nuit du carrefour" (1932). Jean Renoir.
El comisario Maigret (Pierre Renoir) investiga el asesinato de Goldberg, un comerciante de diamantes holandés

 Si este importante e influyente movimiento asienta sus bases en un realismo sublimado por la estilización deudora del expresionismo alemán y direcciones artísticas que recreaban esos ambientes nostálgicos, melancólicos y brumosos, también tenían su principal baluarte en los guiones de autores como Charles Spaak y Jacques Prévert, que actualizaron el cine creando obras naturalistas apoyadas en diálogos intensos que engrandecían las historias, aportando un especial lirismo. Aunque también las adaptaciones de novelas de Émile Zola, Georges de la Fouchardière, Henri La Barthe, Albert Simonin, o Georges Simenon, entre otros, fueron claves para la creación de un noir francés inigualable.

Resulta algo extendido que el cine negro es un género solo americano, en gran medida por el concepto genérico que dieron unos críticos franceses en 1946 atribuyéndolo a ese país, afianzado definitivamente por un libro por el que la prensa y los historiadores norteamericanos desarrollaron la concepción de que se considera un estilo de cine totalmente de allí. Pero diversas fuentes hablan de que el concepto se crea en Europa, cuando el término film noir aparece ya en 1938 por la prensa del momento, catalogando así muchas películas de una forma particular del realismo poético. De hecho, en algún libro de historia antiguo, encuentro que este movimiento es llamado también “Realismo negro”. Incluso el libro del estadounidense James M. Cain, “El cartero siempre llama dos veces” (1934) vio su primera adaptación al noir con la estupenda película francesa de Pierre Chenal “Le dernier tournant” (1939), antes que la de Visconti y la de Tay Garnett (1946). Y Fritz Lang, durante su exilio americano, adaptaría la misma obra de Fouchardière, años después de la versión de Renoir, “La chienne” (1931), creando “Scarlet Street” (1945); así como realizando una nueva versión de la obra de Zola, "La bête humaine" que adaptó también Renoir en 1938 con el mismo título y a la que él llamó "Human desire" en 1954, devolviendo así la mirada a Francia, a la que emigró también anteriormente desde Alemania.


"Le Dernier Tournant" (1939). Pierre Chenal.
Nick Marino (Michel Simon) & Frank Maurice (Fernand Gravey).
Cora Marino (Corinne Luchaire).
Película francesa que adapta la novela negra norteamericana "The postman always rings twice" (1934) de James Cain, posteriormente filmada por Luchino Visconti (1943) y Tay Garnett (1946)


"La Bête humaine" (1938). Jean Renoir.
Película francesa basada libremente en la novela homónima de Émile Zola. Jacques Lantier (Jean Gabin) es un obrero con impulsos criminales -pulsión de muerte freudiana- hacia las mujeres a las que desea -pulsión de vida freudiana-. Su verdadero amor recae en la locomotora que cuida, Lison, pero su nueva amante, Séverine (Simone Simon) le pide que mate al marido -que ya era un asesino él mismo-. Las cosas no salen como se esperaba.
Una pareja protagonista de vértigo para una historia truculenta. Un clásico del cine

 El film noir americano tuvo su origen en el de gánsters de los 20 y 30, un cine genuino de allí, por su idiosincrasia histórica, pero también se vio influenciado estéticamente por directores y técnicos que emigraron o se exiliaron a EEUU desde Europa aportando su sello especial. En ese aspecto sí podemos decir que existe una confluencia entre los dos noir, sobre todo con la mirada de fascinación que dirigieron los franceses a partir de los 50 a EEUU, pero también quisieron añadir y acuñar un término propio: Polar –apócope de “policier” y “noir”– con especiales características, localizaciones y temática, pero con un origen ya en Francia.


"L'assassin habite au 21" (1942). Henri-Georges Clouzot.
Le commissaire Wens (Pierre Fresnay) & el pastor Robert Lester (Pierre Fresnay). Tour de force para el actor.
El comisario Wenceslas Vorobeitchik -a quien todos llaman Wens- debe detener a un asesino en serie que aterroriza París, un tal "Monsieur Durand". Una pensión será el escenario de la investigación. La amante del inspector, Mila Malou (Suzy Delair) colaborará activamente en las pesquisas

De la época de Marcel Carné, Jean Renoir, Julien Duvivier, Jean Grémillon, Jacques Feyder o Pierre Chenal, el polar posterior heredó con gran acierto esos personajes arrancados de las capas más bajas de la sociedad, desertores, presos, asesinos, prostitutas, proxenetas, corruptos, violentos, pertenecientes a mafias, con un deliberado pesimismo negro, pero también existe un romanticismo en esos seres desubicados, en los que existen códigos de honor y tiempo para el amor. Almas con un denominador común lo más parecido a una tragedia griega, proscritos que queman su existencia para encontrar la felicidad en un cine depositario de un atrayente desencanto.


"Pépé le Moko" (1937). Julien Duvivier.
Pépé le Moko (Jean Gabin).
Film policier francés. Un capo se refugia en la Casbah de Argel donde está a salvo de la policía, pero se enamora de la bella Gaby Goul (Mireille Balin)
Una hermosa historia de los bajos fondos, de la que el novelista británico Graham Greene dijo: "One of the most exciting and moving films I can remember seeing", lo que se nota en el parecido con el guion de "The Third Man" (1949) de Carol Reed. La famosa cinta de Hollywood "Casablanca" (1942) de Michael Curtiz tiene un sospechoso parecido con el clásico de Duvivier


"Le Quai des brumes" (1938). Marcel Carné.
El desertor (Jean Gabin) y Nelly (Michèle Morgan).
Un clásico del cine francés con ambiente portuario -Le Havre- y malevo


"Le jour se lève" (1939). Marcel Carné.
François (Jean Gabin) y Clara (Arletty).
Obra maestra del "realismo poético" francés con planos circulares con la cámara girando alrededor de un decorado de cuatro lados, cuenta una hermosa historia en flash-back.
François, atrincherado en su habitación tras matar a un hombre, recuerda su pasado mientras la policía lo asedia

 Si me tengo que quedar con una referencia de esta etapa del cine francés, lo hago con Jean Gabin antes de exiliarse a EEUU, cuya composición de personajes se ajusta a esa idea de fatalidad, de desarraigo, nihilismo y fracaso. Películas como “Pépé le Moko” (1937) de Julien Duvivier, “Le quai des brumes” (1938) o “Le jour se lève” (1939) de Marcel Carné, representan el espíritu del antihéroe, de la vida llevada al límite, del suicidio, de lo derrotista… Historias con tanto desaliento, que no gustaron un ápice y fueron relegadas por ofrecer una imagen pesimista de una Francia que anticipaba y respiraba un ambiente prebélico que se le venía encima.

 Y si me tengo que quedar con una época del polar es con la de los 30-40, con ese afán de complementar argumentos sumergidos en la desesperación, con un espacio profílmico muy cuidado a cargo de direcciones artísticas como la de Alexandre Trauner y dirección de fotografía que recreaban y revestían de una capa negra poética realizada en estudio; con esos ambientes de arrabal, portuarios, inmundos, con una bruma y humos negros de trenes y barcos que no presagiaban nada bueno; con personajes desnudos y vulnerables.



"Quai des Orfèvres" (1947). Henri-Georges Clouzot.
Jenny Lamour (Suzy Delair) & Maurice Martineau (Bernard Blier).
Drama policial experimental francés que narra la historia de la ambiciosa Jenny Lamour, casada con un apacible pero celoso hombre, Blier. Un viejo hombre de negocios con el que Jenny quiere tratar morirá y el inspector Antoine (Louis Jouvet) iniciará una investigación


"Du rififi chez les hommes" (1955). Jules Dassin.
Legendario film policial francés premiado en Cannes. Tony le Stéphanois (Jean Servais) ha salido de la cárcel, pero acepta participar en un nuevo atraco.
Una película coral, con una segunda parte de infarto, con un control del tempo en la narración fílmica sobrecogedor, de la que François Truffaut dijo: "D’un des pires polars que j’ai lus de ma vie, Jules Dassin a fait un des meilleurs films que j’ai vus"


"Le Doulos" (1962). Jean-Pierre Melville.
Silien (Jean-Paul Belmondo).
Un Polar francés de uno de los maestros del género: técnica magistral, la sobriedad, el estilo elíptico y la eficiencia narrativa de Melville dan al film una gran altura. La violencia es un medio para hablar del ser humano

 Posteriormente, en los años 50, influenciados por el noir americano, surgen directores como Jacques Becker, Henri-Georges Clouzot, Georges Franju o Jules Dassin, cuando se exilió en Francia. También otros directores no tan reconocidos como Claude Autant-Lara, Georges Lacombe, Yves Allégret, Jean Delannoy, Henri Decoin, Henri Calef, Gilles Grangier, entre otros, continuaron también con aportaciones al polar, con más o menos acierto, así como la Nouvelle Vague también incursionó en el género con su especial y renovadora narración. Directores como Jean-Luc Godard, François Truffaut, Louis Malle, Claude Chabrol o Claude Sautet se vieron seducidos por este género. Incluso el “independiente” Robert Bresson no pudo escapar a éste con su lenguaje asceta.

 Pero la que parece que es más conocida es su etapa de oro, a partir de finales de los 60, con una evolución más “canaille”, con una iconografía fácil de identificar, apoyada en esas gabardinas, borsalinos, coches de la época, persecuciones trepidantes, miradas hieráticas, personajes solitarios, tramas muy elaboradas con corrupción política, policial, judicial, espionaje, robos sofisticados, sexo, en la que el delincuente se iguala a las fuerzas del orden. Y en las que el fatalismo es llevado al extremo más que nunca. De esa etapa, a pesar de contar con Lino Ventura, Michel Piccoli, Jean-Louis Trintignant, el incombustible Jean Gabin, Jean-Paul Belmondo, Yves Montand, Robert Hossein, Stéphane Audran, Catherine Deneuve, Romy Schneider, Simone Signoret, Marina Vlady o Jeanne Moreau, me quedo con Alain Delon, por la calidad de sus interpretaciones, míticas, su carisma para afrontar determinados personajes en películas inolvidables y excelentes. Además, me gustaría añadir los excelentes actores secundarios que apoyaban y daban solidez a los relatos.


"Dernier Domicile connu" (1970). José Giovanni.
Inspector Marceau Leonetti (Lino Ventura) & Jeanne Dumas (Marlene Jobert).
Un policía, Marceau Leonetti, degradado por detener al hijo de un famoso abogado, se asocia con un compañero y una bella policía para perseguir a unos pervertidos que acosan sexualmente a mujeres.
Una amarga película que da prueba de que no solo ésta es una época miserable. Las palabras finales de Leonetti: "...car la vie est un bien perdu quand on n'a pas vécu comme on l'aurait voulu", de Mihai Eminescu, sobre la música de François de Roubaix, son una profesión de fe en la vida, mas no en la humanidad corrupta


"Max et les ferrailleurs" (1971). Claude Sautet.
Lily Ackerman (Romy Schneider) & Max (Michel Piccoli).
Max es inspector de policía, ex-juez, obsesionado con detener delincuentes, pero el amor se interpondrá en su camino. Sabedor de un delito se introduce con identidad falsa en el círculo de los chatarreros. Las trampas nunca salen como uno espera.
Otro film amargo en el que la búsqueda de la justicia se revela como una compulsión agresiva, que choca con el deseo y el amor. Romy Schneider, en su papel de prostituta, deslumbrante

 Directores como Jean-Pierre Melville, un claro exponente e impulsor del género, Henri Verneuil, Pierre Granier-Deferre, Alain Robbe-Grillet, Jacques Deray, José Giovanni, René Clément, Yves Boisset, Georges Lautner, Roberto Enrico, Alain Cavalier, Alain Corneau, Jean-Pierre Mocky, Robert Hossein, Alain Delon… entre otros, revitalizan el género muchas veces basado en los libros de José Giovanni, también escritor, que vivió de primera mano su paso por la cárcel o con estupendos guiones de Michel Audiard.

El polar vería apagada su llama a principios de los 80 como género tan prolífico, existiendo después algún neo-noir aislado. Un género, sin duda alguna, muy interesante

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Que recorrido tan completo. Felicitar a Estrella

Unknown dijo...

Extraordinaria publicación. Enhorabuena Estrella

Estrella Millán Sanjuán dijo...

Ya lo he visto con más detenimiento y me satisface mucho cómo ha quedado. Un equilibrio fantástico entre fotos y explicaciones y el texto central. Las fotos de las películas elegidas de la etapa de los 70 me encantan, un estupendo ejemplo de cine seco y áspero de José Giovanni y el humano y pasional de Claude Sautet.
Gabin y Delon no podían faltar con protagonismo especial en este artículo, dos actores carismáticos por separado y que juntos demostraron una química fabulosa.
Nos queda Delon aún vivo, una referencia para mí, sobre el que tengo adoración absoluta.
El cine francés es muy grande y este género ha estado presente desde sus orígenes, con un carrera de fondo inagotable, cambiando sus formas, personajes, tono, pero con una esencia que atrae muchísimo. Todavía hay algún polar que merece la pena, aunque no como los de antes que conservaban un sabor que no se repetirá.

Estrella Millán Sanjuán dijo...

Muchas gracias. Y a ti, aunque no sepa quién eres, por leerlo y tú interés.
Un saludo.

Estrella Millán Sanjuán dijo...

Muchas gracias.

MARCELO dijo...

Se me ocurre un relato construido desde el cine , en especial el cine Frances... Jean Gabin es la fuente de todo lo que me ha entusiasmado, tu estudio es necesario y sucede que de él se desprenden capítulos enteros de un libro invisible... Primera parte de un relato

Si las mariposas hablaran.

El sol le iluminaba la nariz, no de una manera particular, la luz se expandía como una estrella fugaz sobre el rostro. Un hilo de humo blanco salía a través de los poros rosados, haciendo que toda la cara fuese una copia de una taza de té, atravesada por un dibujo que representaba a un dragón.
Solo quedaban dos horas para que se hicieran las tres de la tarde, a esa hora todo parecía revivir, la paz que reinaba en aquel lugar de tan simple arquitectura se alejaría por unas horas. Alfredo se acomodó la remera para darse fuerzas antes de dar algunos pasos. Era lunes y por lo general las personas no esquivan la movilidad, pero cuesta desencajarse la mandíbula para hacer piruetas sobre una vida normal. Salen como hormigas a buscar el sustento diario aproximándose al acantilado de trabajos superfluos y charlas sosas. Alfredo sabía que frente a la carnicería había una inmobiliaria pequeña, con la fachada con los colores de la bandera, para darle al peatón una tranquilidad momentánea. En aquel lugar prestaban dinero por intereses obscenos, al no existir un banco todos estaban atrapados en aquella telaraña de préstamos y liquidaciones de propiedades, en un pueblo tan pequeño era normal que el dinero escaseara. Claro, este era el único lugar que poseía en su administración a un bancario de la gran ciudad. Era un hombre de sonrisa ausente y modales de robot que nunca hacía nada como para arrepentirse, lo habían traído los curas para beneficiar a todos –decían- pero la verdad era otra. Se llamaba José como el padre adoptivo de Jesús y por eso todos lo querían, aparte estaba autorizado desde el cielo para ayudar a todos. Coleccionaba mariposas, las compraba en diferentes regiones; no le gustaban del todo, pero, sabía que tenía que poseer algo más que dinero. Le excitaba ver los colores muertos y los finos cuerpos atravesados por alfileres le daban una paz mental que solo tienen los toreros cuando su adversario cae exhausto.

MARCELO dijo...

2-Segunda parte de un relato
Los bancarios -pensaba Alfredo- se dejan llevar por las piernas y no se persignan ante las iglesias, lo único que siguen es el tótem del dinero para abanicar pecados de juventud.
Los curas no se dejaban estafar, colocaban todo el dinero de los diezmos a interés en una cuenta especial, ni siquiera el diablo se habría dado cuenta de estas sutilezas. Porque satanás no maneja dinero maneja almas y cuerpos ausentes de sueños.
Los feligreses sospechaban algo, pero no decían nada, era mejor mantener las apariencias a terminar excomulgados y el infierno debía ser bastante doloroso; entonces mejor llevarse bien con los que predicaban la palabra divina.
Para nuestro héroe esto no significaba nada, solo quería alcanzar un objetivo bastante banal, se dirá bastante efímero; entrar y pedir de buenas maneras un poco de dinero, especialmente quería llevarse el capital de los curas.
De pequeño el amor por su madre le había enseñado que las mujeres no eran frágiles ni débiles, ella era una adicta al confesionario y en especial a los que tomaban esas confesiones. Cada vez que llevaba a Alfredo funcionaba como un amuleto de la suerte, era la pata de conejo ideal para no levantar sospechas. Él siempre debía esperar a que ella terminada sus minucias celestiales; debía quedarse sentado sobra la fría madera barnizada de los bancos que permanecían impávidos frente a todos los santos, algunos parecían apuntarle con ojos de desagrado su estancia allí. Se pasaba siempre un par de horas y cuando volvía con su madre a la casa paterna nunca había preguntas, pero la sonrisa de su madre regaba los rincones de la casa con una vitalidad inusual. Él odiaba todo aquello, se acalambraba de estar sentado y sentía un frio tan fuerte que le congelaba las ideas en el cerebro.

MARCELO dijo...


3-tercera parte de un relato

De todos los lugares que no estimaba las iglesias y los bancos significaban el estandarte intelectual que le hacía predecir un futuro enfermo y oscuro.
Siempre había querido irse de aquel lugar, pero claro, cuando su padre falleció tenía que cuidar de su madre y el tiempo se le había escurrido del cuerpo hasta dejarlo como una pasa de uva curva y arrugada. Estaba solo, sin hijos, mujer ni parientes cercanos. Le habían quitado la casa porque se había atrasado con los pagos de una hipoteca que su madre había sacado para donar el dinero a la sacristía. Contaba con una tibia pensión que no hacía más que martirizarlo mes a mes, por lo mínima. Solo le quedaba la aventura de hacer historia en un lugar tan poco ilustre, relleno de fósiles y jóvenes esclavizados por trabajos patéticos. Alquilaba una pieza poco profunda que había servido como garaje, el lugar era húmedo y los insectos eran difíciles de eliminar.
Aquel día en el bolsillo derecho del abrigo llevaba un peso extra; era un revolver calibre treinta y ocho que había heredado de su difunto padre y este se lo había comprado a un rematador de ganado. Al principio le daba miedo, pero después de haberlo probado en los campos, había llegado a dispararle a todo lo que veía, era hábil y no sentía piedad por nada, pero no salía a cazar, solo mataba por pasión. Tenía las cachas de color marrón gastadas, el resto era negro como el negro color que tienen los cuervos viejos al volar.
Lo conocían y saludaban como se saluda a un loco o un borracho, con temor y pena. Él ni siquiera se refugiaba en el prostíbulo para charlar sobre lugares distantes, el contacto con un cuerpo le era tan difícil que prefería no conocerlo. Solo tocaba lo que estaba muerto o en vías de descomposición, la taxidermia había ocupado un lugar de privilegio en sus actividades diarias durante años.
Después de pensar en una tormenta que había asolado al lugar el mes anterior se dirigió hasta la puerta de la inmobiliaria, miro hacia adentro y la abrió de manera fuerte como un rayo, corrió como corren los caballos viejos y se abalanzo sobre el usurero.
-Hola Alfredo ¿cómo está? - A José no le molesto verlo entrar de aquella manera tan imprevista, sabía que era algo raro pero incapaz de molestar a nadie.
Alfredo se frenó y lo miró directo a los ojos, pero no dijo nada.
- ¿Te puedo ayudar en algo? Sabes, ayer conseguí una mariposa africana, la compré en la ciudad. ¿Quieres que te la muestre? No se parece a tu búho argentino, pero tiene unos colores tan vivos. ¿Sabes? Creo que la puedo sentir respirar dentro de la caja.
Alfredo no dijo nada, respiro hondo como si estuviera nadando en medio del océano y sacó el revólver, apuntó mientras los ojos de José parecían salirse de las orbitas y disparó hasta que no quedó más que aire dentro del tambor que giraba en cada movimiento efectuado por el gatillo.
No corrió, tampoco buscó el dinero. Esperó a que alguien cruzara la puerta, pero de eso ya han pasado más de seis meses y él sigue allí, detrás de aquel mostrador inundado de moscas y gusanos donde el tiempo se detuvo y la sangre se secó en el marco de la puerta principal para que nadie entrara.
Dicen que las lapidas se hacen de piedra, pero… ¿Y el tiempo que pasa a través de él? ¿Adónde va el último aliento de un santo?
Marcelo Oscar López Diez

Francisco dijo...

Qué maravilla. Relevo de creadores en conexión transatlántica. Gracias amigo Marcelo