jueves, 8 de diciembre de 2022

"Diario Tamil" (2022). Gonzalo García-Pelayo. "Mantra" y "espacio sagrado". Francisco Huertas Hernández

"Diario Tamil" (2022). Gonzalo García-Pelayo
"Mantra" y "espacio sagrado" 
Francisco Huertas Hernández



"Diario Tamil" (2022). Gonzalo García-Pelayo
Zoe (Selina del Río) canta el Gayatri Mantra 108 Jaap


குறிஞ்சி - தலைவன் கூற்று

யாயும் ஞாயும் யாரா கியரோ எந்தையும்
நுந்தையும் எம்முறைக் கேளிர் யானும்
நீயும் எவ்வழி யறிதும் செம்புலப்
பெயனீர் போல
அன்புடை நெஞ்சம் தாங்கலந் தனவே.
-செம்புலப் பெயனீரார்

(Tierra roja y lluvia torrencial

¿Qué podría ser mi madre para la tuya?
¿Qué parentesco tiene mi padre con el tuyo?
¿Y cómo
nos conocimos tú y yo alguna vez?
Pero en el amor nuestros corazones se han mezclado
como la tierra roja y la lluvia torrencial)

(Kuruntokai – 40) , un poema de las Ocho Antologías (texto Sangam, antigua literatura tamil)


"Die Brücke lässt dem Strom seine Bahn und gewährt den Sterblichen ihren Weg, den sie von Land zu Land gehen und fahren"

(El puente deja a la corriente su curso, y, al mismo tiempo, garantiza a los mortales su camino, para que vayan de un país a otro) 

Martin Heidegger: "Bauen, Wohnen, Denken" (1951)


 "Diario Tamil", la sexta de la serie de las 10+1 películas de Gonzalo García-Pelayo tiene a la India por escenario. Rodada en enero de 2022 en el estado de Tamil Nadu y en Sri Lanka -conocida durante siglos como Ceilán- adopta la estructura de un "mantra" (मन्त्र) -"instrumento mental"-. El film "respira" a través de su banda sonora, creando el "estado mental" necesario para la inserción de los mortales en el "espacio sagrado".

 Tres personajes andaluces - Darío (Javier García-Pelayo), Zoe (Selina del Río), y Asia (Ginneth Moreno), que vivió en India y sabe tamil-, unidos en una relación "abierta", viajan al subcontinente indio, buscando la "espiritualidad" a través de la música, la marihuana índica y la contemplación del "espacio" habitado por la exuberante naturaleza, los restos arqueológicos, la vitalidad humana y la sabiduría "intuitiva" de la cultura india, expresada en los "mantras", como el que canta en la escena central del largometraje Zoe, el "Gayatri Mantra 108".

 "No pisamos el espacio y el tiempo. Flotamos sobre ello". "Nada está perdido. Se guarda en las raíces y en las piedras". Zoe y Asia suben los peldaños del yacimiento arqueológico de Sigiriya (Sinhagiri) en Sri Lanka: una roca magmática volcánica, visible desde gran distancia -como el plano dorsal en el que se van acercando los tres personajes-, y que contiene los restos del palacio del rey Kasyapa (siglo V). El espectador "siente" la voz de la piedra y la selva en el canto de Asha Bhosle interpretando la oración "Guru Bandana". Las dos mujeres han "ascendido", mientras el hombre permaneció abajo. Las copas mojadas de los árboles se funden con imágenes de las pinturas eróticas en la roca. La portentosa filmación de esa "armonía" de naturaleza y arquitectura no solo es un prodigio técnico de la alta definición sino del encuadre místico del autor.

  A pesar de los rótulos que indican numerales de "días" o "amaneceres", pronto "intuimos" que el único tiempo del film es el de la música "raga", los "polirritmos" de los "talas", en los que la "octava" queda dividida en 22 partes no iguales llamados srutis, lo que produce "perplejidad" al oído europeo, expresada por Zoe/Selina: "yo estoy, desde chica, cantando mantras, pero ahora estoy investigando más. Me cuesta mucho, en algunos compases me pierdo. Otros los sé contar. Otros, digo, Dios mío, ¿cómo han contado esto?". La música, "esa vibración interior, que revela lo invisible", es el "acceso" "intuitivo" a esa "realidad invisible" que buscaron hace décadas muchos jóvenes occidentales en el "Hippie trail" (sendero hippie) u "Overland", y que Darío parece evocar, acompañado de sus dos mujeres. 

 Ésta es una cinta sobre el "espacio". Gonzalo García-Pelayo tenía unas localizaciones (Sigiriya, Kanchipuram, Mahabalipuram, Chidambaram) y "debía" situar allí a sus "personajes", porque tienen que "habitarlo". Y lo "habitan" contemplando, cantando, caminando y hablando. 

 El filósofo alemán Martin Heidegger (1889-1976) reflexionó sobre esto en la conferencia "Bauen, Wohnen, Denken" (Construir, Habitar, Pensar) (1951): "Al habitar solo llegamos mediante el construir... pero no todas las construcciones son moradas... y el construir es, ya en sí mismo, habitar...". Los occidentales nos limitamos a "alojarnos" en lugares, en espacios cerrados, pero el "habitar" es la manera en que somos en la tierra, "cuidando" o "custodiando" la "cuaternidad" del "residir junto a las cosas", "cuaternidad" formada por los mortales, la tierra, los divinos y el cielo. Ese "construir" que pertenece al "habitar" queda patente en la bellísima imagen del "puente" expuesta por Heidegger: "el puente deja a la corriente su curso, y, al mismo tiempo, garantiza a los mortales su camino, para que vayan de un país a otro". El "vivir" humano ha de ser un "habitar" la tierra, "cuidando" de ella. 

 Por eso hay un diálogo fundamental de Zoe (Selina del Río) junto al Templo de Chidambaram, dedicado a Shiva, en su forma de danzarín cósmico: Nataraja, asociado al espacio. El "danzante divino" Nataraja aplasta con su pierna a Apasmara, el enano que simboliza la "ignorancia" espiritual y nos mantiene en el estado de Maya, la ilusión irreal de las "cosas" del mundo. El director encuadra en un hierático contrapicado el templo profusamente adornado con esculturas de Shiva. En Chidambaram, el espacio es venerado para indicar que lo divino está más allá de la comprensión humana. Allí, a propósito del número 108, le pregunta Darío a Zoe por su tentativa de cantar un "mantra", y si se siente "invadida" por él, pero Zoe -quizás, en realidad, Selina- rectifica: no se siente invadida, sino "habitada" por el "canto a la vida". Ese "mantra" que, a continuación interpreta con tres músicos indios, es el Gayatri Mantra 108 Jaap. Selina -olvidemos a Zoe por un momento- habla del ritmo musical del universo, trascendente: "todo es música", "en todo hay un pálpito". Ahora entendemos el prólogo de la película en el que el director aparece sentado escuchando música indostánica. "Llegar a lo divino" a través de la música. La familia triangular avanza en travelling frontal con el imponente templo detrás. Un altísimo guía local les acompaña. Gonzalo García-Pelayo "desliza" el mantra cantado por Suresh Wadkar mientras el travelling vira lateralmente. La cámara gira a travelling dorsal, pero uno tiene la sensación de que, en realidad, los personajes no se mueven. Porque todo el movimiento del mundo es producto del velo de "Maya", el "movimiento" es circular, sin principio ni final, es el "Ciclo Cósmico".

 Así -como el propio director reconoce-, el "espacio" "es casi un personaje" en las primeras ocho películas de la serie: "lo tomo del "Ave María" y esa idea está presente en varias películas, como "Rocío y José" (1982)". Zoe dice: "Yo estoy alucinando con el sitio, con este rincón del mundo... que parece que estaba ahí, como si fuera nuestra casa". 

 Mas el "espacio" en India está "vestido" de un "cromatismo" casi cegador. Los atuendos de los protagonistas se mimetizan con el festival de colores de paisajes y gentes. Era necesaria la escena de la tienda de telas para confeccionar un "sari". Siempre los personajes se mueven por ciudades "sagradas", como Kānchipuram: "un Big-Bang de hilos y sedas", "buscando" reconfigurar una "identidad", que no se constituye con el "tiempo" banal de la vida europea, entre la rutina y la prisa, entre el deseo y la insatisfacción, entre la "posesión" y el "desamparo".

 En esta "urdimbre espacial y cromática" tienen lugar los "diálogos" continuos de los protagonistas, que oscilan entre la cotidianidad familiar de unos hijos compartidos ("hijos del amor de un hombre y dos mujeres") -Nilo, Lucas, Luz-, y la búsqueda de la paz de espíritu a través de la "intuición", lejos de las "revelaciones" o los "análisis" racionales -como señala Darío en un paseo por la playa con Asia-. 

 Como en la mayor parte del cine de Gonzalo, las mujeres son "fuerza" y "luz": la "luz" de su "belleza", porque toda luz es un "iluminar" el "ser". La "conversación" sobre la "maternidad", bajo el efecto relajante del cannabis, hace "resplandecer" a Zoe/Selina -dorada y madura- y a Asia/Ginneth -morena y joven-. Sus paseos iniciáticos y su "deseo" -Zoe anima a Asia a "buscar" amor en el hermoso guía indio- son la manifestación de la "fuerza". Todo "deseo" es "fuerza" -"सर्व" (sarva), en sánscrito, que expresa la "totalidad"-. García-Pelayo recurre a dos mujeres para mostrar ese "poder generador" (बलम्). El "erotismo" es el impulso del deseo. Darío reúne a las dos mujeres en la India, el "espacio" donde el "deseo" es "sagrado", y no "pecado", como en Occidente. El ritual final ("la búsqueda se convierte en encuentro"), en un templo de Chidambaram, "une" al trío poligámico, entre incienso, ofrendas y flores. Selina y Ginneth -bellísimas, en primeros planos- "contemplan" desde el "océano de paz" del fondo de su ser la ceremonia. 

 El árbol -raíz de todo "habitar" y fruto del cielo-, el baniano (Ficus benghalensis), con sus raíces enrevesadas, abre y cierra la cinta, a la que se añade una hermosa "coda": el paseo de Zoe/Selina por la playa de Mahabalipuram, filmado cámara en mano, al estilo del "cinéma-vérité", por Carlos Escolano, para el Making Of, uno de los primeros días del rodaje. La mujer blanca, en atuendo verde y morado, avanza entre una muchedumbre festiva de mujeres vestidas de rojo, fotografiándose y entonando su "mantra"...

 La música es la "respiración" de la película. La banda sonora reúne grandes nombres de la música india: Ali Akbar Khan & Asha Bhosle (Guru Bandana), Kedar Pandit (Omkaar-Rupam), Ronkini Gupta (Taaron Bhari Raat. Raga Malkauns), Mehdi Hassan (Raga Mand), Purshottam Das Jalota (Guru Hain Bade Govind), Uday Bhavalkar (Shri Ganesh Dhyan Mantra), Sanjeev Abhyankar (Omkaar-Rupam-Stuti), U. Srinivas (Maha Ganapathim), Kaushiki Chakraborty (Thumri in Raga Misra Mand' Morey Saiyan Bedardi' in Keherva), Suresh Wadkar (Gayatri Mantra 108 Jaap), Lakshmi Shankar (Saawan Maas Ayo Ri Sajni), Bismillah Khan (Shenai). Y, aunque no suene, quizás, la flauta de Hariprasad Chaurasia, condensa la belleza "extática" de toda la obra...











































































"Diario Tamil" (2022). Gonzalo García-Pelayo
Fotogramas


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Comentarios de nuestros lectores:

- Francisco Huertas Hernández: "En la película "Diario Tamil" existe una puesta en escena en la que "dialogan" los "mortales" y los "espacios sagrados" de la naturaleza y la arquitectura. Los "mortales" siempre en posición inferior, avanzan dorsalmente, como si la veneración les impidiera mostrar su rostro. El "caminar" o "deambular" alrededor de ríos, playas, selvas, calles o templos, de los tres occidentales, no implica "desplazamiento" alguno, porque la "acción" es inexistente. El movimiento en el tiempo es una "ilusión" del "velo de Maya": el "tiempo" es una "rueda" sin principio ni fin, un "círculo", como el "mantra" que se canta ad infinitum, siendo las 108 repeticiones un quasi infinito para la resistencia humana al ritmo, a la melodía. De tal forma Darío, Zoe y Asia son "naturales" -como solo en una civilización que "habita" el "espacio" puede hacerse- que su "existencia" banal en España, de la que no conocemos más que el nombre de los hijos, es puro "vacío". Occidente es el "continente" de la hipocresía, en donde los atomizados individuos corren, y luchan por tiempo y dinero, "alojándose" en "lugares" que no habitan, porque su "ser" es solo "acción" sin meta...
 Y en la India ya no son esos nombres orientalizantes, "personajes" fruto de la ironía pelayiana, sino los verdaderos Selina, Ginneth y Javier, en ese orden de "transparencia", pues quien está dispuesto a "encontrar" está más "abierto". Las mujeres del film son transparentes, están "desnudas", su amor es "libre", enlazan el deseo y la quietud de ánimo. Cantan, paren, caminan. El hombre, mayor en edad, no puede "ascender" -espiritualmente, ni físicamente- al templo de Sigiriya, en esa roca que, al ser volcánica, refulge también el fuego del deseo y la tierra. La "apertura" al "ser" es eliminar la "distinción" entre "persona" "real" (actor) y "personaje" de "ficción". Ni Selina, ni Ginneth ni Javier son actores. En la línea de Robert Bresson, son "modelos", "amateurs" (?) que transpiran vida porque no "interpretan" realmente a nadie. La sensación de "improvisación" natural en los diálogos o los paseos, "rompe" el "modo de representación institucional" (MRI) impuesto por Hollywood. La "representación institucional" "somete" la "realidad" a los "esquemas" de la "acción" y el "simulacro". Aunque los elementos "formales" del MRI continúan respetándose en el cine de Gonzalo García-Pelayo, la "disolución" del "simulacro" de la "acción", y la "sacralización" "documental" del "espacio" frente a los "individuos" despojados de "rol" falsario -no hay "desenlace", ni "intriga", ni "trama"-,"descubren" la "vida", que, en sus formas más elementales, por debajo del raciocinio y la lógica, la técnica y el interés, une a "plantas", "animales", "humanos" y "dioses" -venerados en la arquitectura de los templos-, en un "todo" de "fuerza" y "luz"..." 

- Francisco Huertas Hernández: "La inspiración (para escribir este artículo) siempre llega ante el gran arte, y tu película es arte mayor, en donde confluyen una sabiduría antigua y una mirada nueva, tus preocupaciones y las mías..."

sábado, 3 de diciembre de 2022

Etimología de φιλοσοφία. ¿Qué es Filosofía?. 4º ESO. Clase. 16-9-2022. 2022-2023. Profesor: Francisco Huertas Hernández. IES Dr. Balmis. Alicante

Etimología de la palabra φιλοσοφία.
Tema 1: ¿Qué es Filosofía?
Filosofía. 4º ESO.
Recreación de una clase real. 16-9-2022.
Curso 2022-2023.
Profesor: Francisco Huertas Hernández.
IES Dr. Balmis. Alicante

Etimología de la palabra φιλοσοφία
Tema 1: ¿Qué es Filosofía?
Filosofía. 4º ESO
Clase real. 16-9-2022
Curso 2022-2023
Profesor: Francisco Huertas Hernández
IES Dr. Balmis. Alicante


 El mundo laboral y escolar suele terminar el viernes. Es la semana laborable, tras la que viene el fin de semana, de disipación o descanso, según la edad e idiosincrasia de cada cual. Era viernes de un riguroso estío cuando tuvimos la segunda sesión de Filosofía en 4º ESO, el 16 de septiembre de 2022.

 Sobre la conveniencia de dar clase, o pensar, en verano, hay disparidad de opiniones. Unos sostienen que es ideal para la "reflexión". El clima mediterráneo alumbró la filosofía en el siglo VI antes de Cristo, en Μίλητος (Mileto) (Jonia) -actual Turquía- en una latitud de 37°30'46" N. Aquí, en Alicante, tenemos una latitud similar: 38°20'42" N. Compartimos un clima caluroso y húmedo, como la Atenas por donde paseaban una tórrida tarde de verano Fedro y Sócrates, junto al río Iliso, y buscando la sombra de unos plátanos, conversaban sobre el amor y la belleza.
 Pero otros consideran que el frío estimula el pensamiento, y recuerdan el frío invierno que alumbró las "revelaciones" de René Descartes en noviembre de 1619, que dieron lugar al nuevo método "racionalista".

 El ser humano está necesariamente abocado a pensar, porque su dispositivo natural, el instinto, es insuficiente para satisfacer sus necesidades y sus anhelos. El hombre es el ser que quiere vivir mejor, no solo saciando su hambre, cobijando su cuerpo al calor de una vivienda, o procreando su progenie. Puedo afirmar que el humano es el ser que vive mejor cuando contempla, piensa, medita, valora, decide, construye, anticipa, y experimenta el "placer" de la "verdad", el "bien" y la "belleza".

 De todo eso se "ocupó" una nueva forma de vivir mejor, la del "filósofo", que surgió, como ya queda dicho en el siglo VI aC en las colonias griegas de Asia Menor (Mileto, Éfeso). Pitágoras (569-475 aC), fue el creador de la palabra "φιλόσοφος", al describirlo como el "hombre libre que no busca el aplauso ni la riqueza, sino ver y observar la naturaleza de las cosas", es decir, "buscar la sabiduría".

Πυθαγόρας (569 a. C.–475 a. C.). Busto romano
Pitágoras de Samos. Filósofo griego presocrático. Conocido como matemático, se cree que fue el primero en usar la palabra "φιλό-σοφος" ("Filó-sofo") = el que ama o busca la sabiduría

"Admirado León de la novedad del hombre, le preguntó a Pitágoras quiénes eran, pues, los filósofos y qué diferencia había entre ellos y los demás; y Pitágoras respondió que le parecían cosas semejantes la vida del hombre y la feria de los juegos que se celebraba con toda pompa ante el concurso de Grecia entera; pues, igual que allí, unos aspiraban con la destreza de sus cuerpos a la gloria y nombre que da una corona, otros eran atraídos por el lucro y el deseo de comprar y vender. Pero había una clase, y precisamente la formada en mayor proporción de hombres libres, que no buscaban el aplauso ni el lucro, sino que acudían para ver y observaban con afán lo que se hacía y de qué modo se hacía; también nosotros, como para concurrir a una feria desde una ciudad, así habríamos partido para esta vida desde otra vida y naturaleza, los unos para servir a la gloria, los otros al dinero, habiendo unos pocos que, despreciando todo lo demás, consideraban con afán la naturaleza de las cosas, los cuales se llamaban afanosos (buscadores) de sabiduría, esto es, filósofos"

MarcoTulio Cicerón (106-43 aC): "Cuestiones Tusculanas", Libro V, capítulos 7 a 11


 La palabra "φιλοσοφία" significa "amor a la sabiduría", o más exactamente "amante/amigo de la sabiduría". Se compone de los términos "σοφία" (sofía), cuya traducción es "sabiduría", y de "φίλος" (filos) -amante/amigo-, que viene del verbo "φιλεῖν" (filein) -amor, pero incluyendo la amistad-.

 La aportación de los estudiantes fue la siguiente: José Antonio propuso que el "filósofo" es el que "se cuestiona -pregunta- todo". ¿Acaso un amigo o amante nunca está seguro de lo que ama? ¿Es inseguro el filósofo por naturaleza, o, simplemente, inquieto, porque nunca se conforma con las verdades adquiridas?. Aarón, continuando, con esa inquietud -¿ansiedad de saber?- del filósofo mantuvo que está siempre "replanteándose lo que creía saber". Y José Antonio añadió que el filósofo quiere "ir más allá de las apariencias", es decir, de lo que "creía" saber.

 Los filósofos franceses Gilles Deleuze (1925-1995) y Félix Guattari (1930-1992) en su libro "¿Qué es la filosofía?" (Qu'est-ce que la philosophie?) (1991) sostienen que hay una diferencia entre ser "amigo" de la sabiduría o ser "amante" de la "sabiduría". El amante de la sabiduría es quien quiere poseerla, mientras que el amigo es el que la pretende pero nunca la alcanza.

 El filósofo es amigo del concepto, de crear conceptos. "Crear conceptos siempre nuevos, ese es el objeto de la filosofía". Deleuze y Guattari mantienen polémicamente -contra la "visión tradicional" aquí explicada- que la filosofía "no es contemplación, ni reflexión, ni comunicación", porque al contemplar ya sabemos lo que estamos "contemplando", tenemos "su concepto". Tampoco es "reflexión" porque para "reflexionar" no se necesita la filosofía, lo pueden hacer los matemáticos o cualesquiera otros. Ni es "comunicación", porque del "diálogo democrático entre iguales" no surge ningún concepto. De hecho, en los "Diálogos" de Platón, por más personajes que participen, al final es Sócrates el que impone su argumentación y sus definiciones.

 La φιλοσοφία, si es algo, tiene que tener un objeto: la realidad o el pensamiento. Si la filosofía conoce la realidad lo hace con los conceptos o ideas. Así, pues, los filósofos -y los estudiantes de filosofía- han de manejar ideas.

 Contar o numerar las ideas o conceptos que surgen en la conversación, el debate o la escritura, es fundamental. A partir de ahora debemos numerar los conceptos que empleemos, y rechazaremos con determinación implacable las frases vacías como "eso depende", o "es relativo".

 El filósofo, el amante de la sabiduría es el "crítico" de los discursos vacíos que, lamentablemente, han invadido la política, los medios de comunicación, las Ciencias Sociales (psicología, pedagogía, sociología...), donde uno no puede contar ni una sola idea.

 Y el filósofo ha de argumentar o razonar, empleando reglas lógicas tan básicas como el principio de no contradicción. Contar ideas y seguir un orden de exposición de esas ideas o argumentar esas ideas, son las dos acciones del pensamiento del filósofo.

 El que no sepa descubrir o crear ideas, y enlazarlas argumentativamente no está capacitado para la filosofía. Si seguimos la argumentación de Deleuze y Guattari, no es la interrogación la tarea del filósofo sino la creación de conceptos. Sócrates, Descartes o Kierkegaard no han pasado a la historia y a los manuales de Filosofía por sus dudas, interrogaciones y perplejidades sino por sus conceptos, tales como la virtud, el método o la angustia.

 La capacidad polémica o crítica del filósofo es desconfiar de lo que dice la gente y los que mandan sobre la gente.
 El asombro inicial ante la "φύσις" (physis), o naturaleza, de los presocráticos, se transformó en indignación ante la ignorancia y la injusticia en Sócrates y Platón.
 
 Asombrarse e indignarse son momentos iniciales de la "actitud filosófica", y dan lugar a las preguntas punzantes, pero si todo acabara ahí el filósofo sería un ser inútil e irracional, porque la racionalidad consiste en "juzgar acerca de lo verdadero y lo falso, lo bueno y lo malo", es decir, en usar ideas para aclarar esa realidad que es -verdadera- de esa otra realidad que no es, pero lo parece, la apariencia -falsedad-

 Contra todos aquellos que odian la filosofía porque es inútil sería bueno sacar la navaja dialéctica de Sócrates, aquella que rebanaba la apariencia de sabiduría de los dueños de la ciudad, con simples preguntas que exigían respuestas en forma de definiciones (ideas).

 La filosofía sirve para descubrir la imbecilidad reinante, la de los carentes de ideas y argumentos, la de los vendedores de supercherías en forma de imágenes y discursos vacíos que entretienen a las mansos rebaños que pastan en los prados digitales, en los bares, estadios, gimnasios, escuelas, iglesias y partidos...



 Posdata (5 de octubre de 2026) por Francisco Huertas Hernández:

  Vivimos en la era de la Inteligencia Artificial. Yo soy un profesor jubilado que continúa escribiendo por necesidad de pensar, comunicar y crear, además de ejercitar nuestra única capacidad verdaderamente humana: la racionalidad, que nos protege -aunque cada vez menos- ante la invasión de otra supuesta racionalidad omnipotente de máquinas que nos responden con apariencia humana.  

 Aunque sea pronto para los estudiantes de 4º ESO (en España: educación secundaria obligatoria entre 15 y 16 años) recién iniciado el curso, hay que explicar cómo piensa la inteligencia artificial. En primer lugar: ¡NO PIENSA EN ABSOLUTO!

 Cuando el filósofo francés René Descartes (1596-1650) expuso sus cuatro reglas del método para dirigir bien nuestra razón y encontrar verdades, que siguen siendo válidas en el siglo XXI, expuso la forma en que pensamos:

 1- Lo primero, distinguimos lo verdadero de lo falso. Es decir, somos capaces de encontrar conocimientos verdaderos. Algo es verdad cuando es evidente, es decir, claro (inmediato, transparente) y distinto (separado). Una idea clara y distinta es lo contrario de una idea oscura y confusa. Una idea evidente es cierta porque no podemos dudar de ella, y para encontrarla tenemos que empezar dudando de todo lo que sabemos, vemos y aprendimos, hasta ir eliminando todo lo que no sea claro y distinto.
 Y preguntaréis: pero, ¿cómo es una idea clara y distinta? Las verdades matemáticas simples como 2+2=4 o lógicas como que algo no puede ser verdadero y falso al mismo tiempo. Gottfried W. Leibniz (1646-1716), continuador de Descartes, al que se atribuye el invento de la calculadora, puso un ejemplo muy curioso: una persona común tiene una idea clara pero confusa del oro (lo reconoce por el color amarillo o el brillo, pero no sabe definirlo químicamente). En cambio, un científico que conoce los criterios químicos exactos de este metal posee una idea clara y distinta.

 ¿La IA SABE ENCONTRAR VERDADES? ¿PUEDE DISTINGUIR IDEAS CLARAS Y DISTINTAS?
 Puedes hacerle esta pregunta a cualquiera de ellas (ChatGPT, Gemini, DeepSeek, Grok, YandexGPT...) y responderá que aunque produce respuestas verdaderas no sabe que lo son. Por tanto es incapaz de conocer verdades, sólo puede manejar datos que le han sido suministrados y combinarlos de acuerdo a ciertas reglas.

 En todo caso, los modelos actuales pueden realizar inferencias, generar combinaciones novedosas, resolver problemas y desarrollar cadenas de razonamiento que no son simplemente una recuperación literal de datos almacenados... y aún así no tienen conciencia de lo que hacen, ni buscan, ni dudan, ni sufren por la ignorancia, NI INTUYEN.

 Esa es la clave: la INTUICIÓN es la actividad mental que reconoce inmediatamente verdades claras y distintas. La argumentación (cadenas de razonamientos) es la asociación o combinación de intuiciones. Así lo explicó Platón en "La República" y Descartes en "Discurso del método". Los humanos conocen porque intuyen (captan) directamente verdades claras y distintas, movidos por el deseo de saber, acuciados por la duda, la incertidumbre, el terror a la ignorancia, el no poder encontrar la verdad del sentido de la vida y la realidad. Los sistemas artificiales carecen de esa voluntad de querer, buscar, dudar, asentir, negar, reconocer sentido a las cosas. No intuyen, sólo combinan (argumentación sin la base de la intuición).

 2- La segunda regla del método ES LO QUE LA IA HACE MUY BIEN: analizar, dividir un problema, un texto, un artefacto, en partes. Cuando le das a la IA un texto te hace una descomposición muy buena, pero nunca perfecta, porque los criterios de la división, análisis o descomposición pueden variar. ANALIZAR NO ES PENSAR: ES SÓLO UNA ACCIÓN MENTAL, PERO NO GENERA VERDADES, NO DESCUBRE NADA NUEVO.

3- La tercera regla del método cartesiano (de Cartesio, Descartes en latín) consiste en ordenar los elementos simples de la división para formar cadenas (argumentos) y obtener nuevas verdades (síntesis). El modelo de Descartes era el mecanismo del reloj (los antiguos de engranajes): cuando un reloj se rompe hay que desmontarlo, separar todos sus componentes (ruedas dentadas, piñones, muelles, manecillas...) y comprobar uno a uno, reparar el que está roto, o la falta de contacto entre los elementos, es decir, volver a ordenarlos, para obtener un mecanismo que vuelva a funcionar. 
 Así nuestro pensamiento es como un relojero, un médico o un ingeniero, que parte de los elementos simples para entender la máquina, el funcionamiento del cuerpo sano o el edificio viable y estable estructuralmente.
 Gemini me confesó que tampoco sabe ordenar los elementos más que del modo preconfigurado como fue diseñada. En el pensamiento humano existe la imaginación que crea respuestas imprevisibles y combinaciones inimaginables (valga la paradoja). La IA afortunadamente no es así.

 4- Y la cuarta regla del método cartesiano es la comprobación, mediante recuentos y revisiones de la regla 2 y 3, para cerciorarse de no haber olvidado ningún elemento y haber seguido el orden correcto. ¡ATENTOS: LA IA TIENE UN NIVEL ALTÍSIMO DE "ALUCINACIONES": respuestas falsas con apariencia de verdaderas! Las alucinaciones de la inteligencia artificial son respuestas generadas por un modelo de IA que son fácticamente incorrectas, inventadas o que no están respaldadas por sus datos de entrenamiento, pero que se presentan con una apariencia de absoluta seguridad y coherencia. Se les llama así por analogía con las alucinaciones humanas, ya que el sistema parece "percibir" o dar por cierta una realidad que no existe. 

 Lo tremendo es que la IA NUNCA TE RESPONDE "NO LO SÉ" (con la excepción de censuras o errores) en una conversación. Emite una respuesta falsa que tiene toda la apariencia de verdadera (ejemplo: citas inventadas de libros, títulos y autores incorrectos, estrategias inadecuadas para problemas concretos) Y lo peor es que el imbécil humano la toma por cierta, porque... ¡la produce una máquina! ¿La inteligencia superior?

 Estas son mis reflexiones sobre el amor a la sabiduría (FILO-SOFÍA) que surge en la mente humana para intentar conocer la verdad, es decir, NO SER ENGAÑADO.

 Capacidad de asombro (¡cómo se ha perdido esto: todo nos parece ya gastado!); capacidad de duda, desconfianza, resistencia a lo que parece verdadero porque todo el mundo lo dice, o lo dice la IA; exigencia de comprobación mediante un método riguroso y público de las verdades que circulan en la tele, NETFLIX, las redes sociales, las universidades, los gobiernos, las empresas, las iglesias, las tradiciones... 

 Amar y conocer la verdad no es sólo un problema teórico: si no conoces tus derechos te engañan, te explotan y te destruyen. Sea comprando en un supermercado, una vivienda, pagando impuestos, practicando deporte y compitiendo, o en cualquier otra situación.  

 Bueno, he resumido aquí ideas expuestas a lo largo de los años en este blog, en estas clases, y en mi libro "Diario de un profesor de filosofía (1989-2023)"

 Gracias. Un saludo estudiantes 

*****

 Diálogo del humano Francisco Huertas Hernández con la máquina (sistema artificial) ChatGPT valorando esta posdata:

 La gran capacidad analítica de la IA queda patente en este fragmento de la conversación sobre su funcionamiento:

 ChatGPT responde: "De hecho, tu artículo plantea una prueba interesante para mí.
 Tu método podría aplicarse a mis propias respuestas.

Tú dices:

1. Evidencia.
¿De qué estoy partiendo?

2. Análisis.
¿He dividido correctamente el problema?

3. Orden.
¿Mis conclusiones se siguen de mis premisas?

4. Comprobación.
¿Estoy verificando mis afirmaciones o simplemente produciendo una respuesta plausible?" 


 Yo, Francisco: ¿Véis? Analiza muy bien, pero alucina también muy bien: produce respuestas falsas con una facilidad asombrosa. ¡Y atentos: muchos investigadores las están dando por ciertas y las copian en sus publicaciones sin comprobar en fuentes primarias!


 Pero ChatGPT puede sorprendernos, aunque, no os obnubiléis: sigue siendo una afinadísima capacidad analítica heurística (no meramente algorítmica): 

 Responde ChatGPT: "Entonces aparece la pregunta:

¿Puede existir sabiduría sin un sujeto que la ame?
Una máquina puede producir:

definiciones;

argumentos;

explicaciones;

referencias;

objeciones;

síntesis.

Pero tu concepto de φιλοσοφία incluye algo que no es simplemente producción de proposiciones:

φίλος — relación, deseo, búsqueda, amor.

Y ahí tienes un argumento todavía más profundo.

La máquina puede producir filosofía como discurso sin ser φιλόσοφος.

Porque producir un discurso sobre la sabiduría no equivale a amar/buscar la sabiduría.

Esto enlaza de forma preciosa con Pitágoras y con Deleuze"


 Francisco, yo, humano, respondo: "Sí, parece un diálogo racional con la máquina, y lo es. Pero recuerden: me puedo sorprender del rigor analítico, y de la apariencia de pensamiento sintético, creador, pero, en el fondo, repite patrones.

 Cuando has analizado docenas de textos PROPIOS (pensados y escritos por mí) con la IA te das cuenta de que sus objeciones y sus elogios son repetitivos. Por un lado, está programada para complacer al usuario; por otro, tiene una prevención (cautela) epistemológica excesiva con las afirmaciones fuertes -incapacidad notable para comprometerse con una tesis- de tal modo que tiende a relativizar todo, con matices absurdos. Y no olvidéis, que maneja una enorme cantidad de datos del mundo occidental con su sistema de valores y prejuicios, para los que, oh paradoja, no tiene cautela metodológica.