domingo, 15 de febrero de 2026

Nikolai Leskov: "Однодум" (El pensador solitario) (1880). Realidad y leyenda del pueblo ruso: un excéntrico justo. Los otros clásicos. Francisco Huertas Hernández

Nikolai Leskov: "Однодум" (El pensador solitario) (1880). Realidad y leyenda del pueblo ruso: un excéntrico justo. Los otros clásicos. Francisco Huertas Hernández

Николай Семёнович Лесков (1831-1895)
Nikolai Semyonovich Leskov (1831-1895)
Escritor ruso, crecido "en medio del pueblo", "gran conocedor de la lengua rusa antigua" e interesado "por todas las manifestaciones del lenguaje popular: leyendas, canciones, cuentos, refranes y acertijos". Admirador de Gogol, "del que se declara discípulo". En sus obras presenta "tipos positivos de la vida rusa", "personajes "justos" o "bienaventurados", sin los cuales, "según la creencia popular no puede subsistir ciudad alguna".
(Tomado de "Cuentos rusos. De Pushkin a Chejov". Traducción y Prólogo de Augusto Vidal y José Laín Entralgo. Editorial Vergara. Barcelona. 1963)


Dedicado a José Antonio Hita Jiménez. Profesor de Literatura rusa. Universidad de Granada


Introducción: Biografía y lugar de Leskóv en la literatura rusa


 Los "otros clásicos". En toda literatura existen los nombres grabados en el mármol de los siglos, y detrás, entre los múltiples y frondosos árboles del bosque de las letras, otros que solamente conocen quienes se internan en su paseo inquieto en las últimas horas del atardecer. La más profunda y humana de las literaturas, la rusa, esconde algunos de esos abedules que revelan la esencia del pueblo ruso. En algún lugar entre las gigantescas figuras de Nikolai Gogol y Lyev Tolstoi (amigo y maestro), se sitúa Nikolai Semyonovich Leskóv (1831-1895). Leskóv nacido en la aldea de Gorójovo el 16 de febrero de 1831, en el oblast de Oryol, era hijo de un pequeño propietario, funcionario de tribunal. Su madre pertenecía a la aristocracia, y era mujer de profundas creencias religiosas. Siendo adolescente quedó huérfano y hubo de trabajar en las oficinas del Tribunal, primero en Oryol y más tarde en Kyev. Tras ocuparse de la administración de los bienes del esposo inglés de su tía, se instaló en San Petersburgo, y ocupó un cargo en el Ministerio de Instrucción Pública en 1863 aunque fue expulsado por el contenido anticlerical de sus obras. Hasta el final de sus días se dedicó a la literatura, viajando además por Europa. Murió el 21 de febrero de 1985 en Petersburgo. 

 El ambiente familiar estaba marcado por la religiosidad. Su padre había sido seminarista, aunque rompió con su pasado clerical e ingresó en la administración de justicia. La posición ideológica del escritor siempre quedó en ese punto medio entre la fe popular y la desconfianza de la institución eclesiástica. Durante el periodo en que trabajó con Scott, en 1857, realizó viajes por Rusia y conoció al pueblo. El autor escribió: "…Это самые лучшие годы моей жизни, когда я много видел и жил легко" (fueron los mejores años de mi vida, cuando vi muchas cosas y viví con tranquilidad). Este conocimiento del pueblo ruso es fundamental en su narrativa: "Я… думаю, что я знаю русского человека в самую его глубь, и не ставлю себе этого ни в какую заслугу. Я не изучал народа по разговорам с петербургскими извозчиками, а я вырос в народе, на гостомельском выгоне, с казанком в руке, я спал с ним на росистой траве ночного, под тёплым овчинным тулупом, да на замашной панинской толчее за кругами пыльных замашек…
(Creo que conozco al hombre ruso a la perfección, y no me atribuyo ningún mérito. No estudié a la gente a través de conversaciones con taxistas de San Petersburgo, pero crecí entre la gente, en la pradera de Gostomel, con un caldero en la mano. Dormí con ellos sobre la hierba húmeda de la noche, bajo un cálido abrigo de piel de oveja, y entre la multitud desenfrenada de Panin, tras los polvorientos círculos de las costumbres...)
(Стебницкий (Н. С. Лесков): "Русское общество в Париже")

 Leskov escribió bajo el seudónimo de M. Stebnitsky desde 1862. Sus artículos de prensa de esa época tienen un tono de denuncia que llegó al mismísimo zar Alejandro II. Tras sus viajes por las regiones occidentales de Rusia y el Imperio Austro-húngaro comenzó a escribir contra el "materialismo vulgar" y el "nihilismo", tomando partido más bien por los eslavófilos. Su novela de 1864 "Lady Macbeth del distrito de Mtsensk" se convirtió con el tiempo en su obra más famosa, y fue llevada a la ópera por Dmitri Shostakovich. 

 Leskov es una figura de segundo orden en el panteón de los ocho titanes de la narrativa rusa del siglo XIX (Pushkin, Lermontov, Gogol, Goncharov, Dostoievski, Turgueniev, Tolstoi, Chejov), y, sin embargo, junto a A. Pisemsky, M. Saltykov-Schedrin, K. Stanyukovich, D. Mamin-Sibiriak, V. Korolenko o V. Garshin, merece estar entre los más grandes autores de la ficción rusa. Entre sus virtudes, el retrato de la vida rural, y esa rusicidad que expresó su amigo L. Tolstoi: "самом русском из наших писателей" (el más ruso de nuestros escritores). En las antípodas ideológicas de Leskóv, Maksim Gorki ponderó: "Как художник слова Н. С. Лесков вполне достоин встать рядом с такими творцами литературы русской, каковы Л. Толстой, Гоголь, Тургенев, Гончаров. Талант Лескова силою и красотой своей немногим уступает таланту любого из названных творцов священного писания о русской земле, а широтою охвата явлений жизни, глубиною понимания бытовых загадок её, тонким знанием великорусского языка он нередко превышает названных предшественников и соратников своих
(Como escritor, N. S. Leskov es plenamente digno de estar a la altura de creadores de la literatura rusa como L. Tolstói, Gógol, Turguéniev y Goncharov. El talento de Leskov, en su fuerza y ​​belleza, es apenas inferior al de cualquiera de estos creadores de las escrituras sagradas sobre la tierra rusa, y en la amplitud de su comprensión de los fenómenos de la vida, la profundidad de su comprensión de los misterios cotidianos y su sutil conocimiento de la gran lengua rusa, a menudo supera a estos predecesores y camaradas)

"Однодум" (El pensador solitario) (1880). Un relato de Leskóv. Realidad y leyenda del pueblo ruso: un excéntrico justo
 
 "Durante el reinado de Catalina II, la esposa del empleado Rízhov tuvo un hijo al que llamaron Aleksashka. El matrimonio vivía en Soligálich, capital del distrito de la provincia de Kostromá" (В царствование Екатерины II, у некоторых приказного рода супругов, по фамилии Рыжовых, родился сын по имени Алексашка. Жило это семейство в Солигаличе, уездном городке Костромской губернии).

 Así empieza Leskóv una historia que toma de la realidad. Según el músico Nikolai Makárov, "durante mi primer retiro, en 1834 y 1835, viví con mi tío Michurin, en su finca a una versta y media de la ciudad de Soligalich, y conocí bien al excéntrico Ryzhov, esa personificación de la alta honestidad y el altruismo y el héroe de la historia del Sr. Leskov" (Во время моей первой отставки в 1834 и 1835 году я жил у моего дяди Мичурина, в его имении в полутора верстах от г. Солигалича, и хорошо знал чудака Рыжова, этого воплощения высокой честности и бескорыстия и героя рассказа г. Лескова).

 El realismo es uno de los misterios del arte: es la ficción que eleva la verdadera realidad al altar de la belleza. No es la verdad la simple crónica sino la simbiosis de palabras, emociones y vida. Leskóv tomó una persona histórica y anónima y la elevó a símbolo estético del pueblo ruso. El novelista describe con precisión las características urbanas y demográficas de la localidad según el diccionario del príncipe Gagarin. Tilda a su héroe de "insignificante" (мелкотравчатый), Alekshaska o Aleksandr Afanásyevich Rízhov, alias "el pensador solitario" (по уличному прозванию "Однодум"). El lector del siglo XXI no espera que este pensador sea de la naturaleza que a continuación describirá Leskóv, acostumbrados a la imagen de la escultura de Rodin, el arquetipo de filósofo ensimismado racionalista cartesiano. 

 Hijo único de una familia pobre y huérfano desde temprana edad, su madre renunció a contraer nuevo matrimonio, a pesar de conservar aún sus encantos y se dedicó a cocinar y vender empanadillas. Cita Leskóv al poeta N. A. Nekrásov para ensalzar a esta mujer rusa del pueblo, sencilla y sanota, con gran sentido común, fuerte de cuerpo, esforzada, tierna y fiel en el amor: "в беде не сробеет, спасет; коня на скаку остановит, в горящую избу взойдет" (no temen a la desgracia, sino se crecen; paran un caballo desbocado y entran en la isba en llamas). El niño fue educado por una maestra y, más tarde, por un sacristán. El adolescente Rizhov recordaba a la madre: alto, ancho de hombros, casi un atleta, de fuerza extraordinaria y una salud a toda prueba. Es un rasgo común a los grandes personajes de la literatura rusa este vigor físico que refleja una voluntad de hierro. Queriendo ganarse el pan con su propio trabajo, pronto entró a trabajar en el correo a pie, caminando solo por los bosques, sumido en sus meditaciones. "No le amedrentaban ni la lejanía del fatigoso camino, ni el sol abrasador, ni las grandes heladas, ni los vientos ni las lluvias. La bolsa del correo era tan poca cosa para su espalda de titán, que siempre llevaba, además, otra bolsa de lona gris con un libro muy voluminoso, libro que ejerció sobre él una influencia decisiva. Era la biblia"
(Ни даль утомительного пути, ни зной, ни стужа, ни ветры и дождь его не пугали; почтовая сума до такой степени была нипочем его могучей спине, что он, кроме этой сумы, всегда носил с собою еще другую, серую холщовую сумку, в которой у него лежала толстая книга, имевшая на него неодолимое влияние.
 Книга эта была библия)

 El hombre se acoge a la guía de los libros, tal como el creyente hace con la Biblia, así también los clásicos de la literatura trazan el sendero de la emoción estética iluminadora. Rhizov se proyecta en el lector que lee su historia escrita por Leskov. Todas las historias remiten unas a otras en busca de un origen. El ámbito de lo trascendente es justamente la alta vida moral que debe realizarse en esta baja vida inmoral. La lectura es el acto de afirmar otra vida. Para la mayoría sólo es un escape, una evasión de ficciones agradables, pero un libro es sagrado cuando propone un camino de dolor purificador. Desde la Odisea a Don Quijote, de Yevgueni Oneguin a Almas muertas, de Crimen y Castigo a La muerte de Ivan Ilych, de Paradise Lost a Los Miserables, desde los Rigvedas al Avesta, los Upanishads, el Tao Te Ching, el Libro de Job, el Levítico o los Evangelios, todos ellos proponen un ideal de transformación o purificación. El joven Rizhov lee su Biblia en la naturaleza, entrando en ese reino de purificación imposible dentro de los hábitos sociales corrompidos por la codicia, la pereza, la envidia y la estulticia. 

 En los años que ejerció como cartero, llevaba siempre la bolsa y la Biblia, a pie, y no aceptó el hacerlo a caballo, cambiando de oficio. En este tiempo adquirió los conocimientos que le sirvieron de base para su vida ulterior, cuando empezó a meditar y a poner en práctica sus concepciones bíblicas.
(Он начитался ее вволю и приобрел в ней большие и твердые познания, легшие в основу всей его последующей оригинальной жизни, когда он стал умствовать и прилагать к делу свои библейские воззрения)

 La larga cita de Isaías, capítulo 1, ilustra el apartamiento humano de Dios, ya que éste pide que los hombre purifiquen su alma mediante el bien, antes que las ofrendas y solemnidades, pues los pecados quedarán blancos como la nieve, porque los que imparten justicia humana van a medias con los ladrones, corriendo tras el interés, ¡ay de los poderosos! Así meditaba junto a cierta encina de los pantanos "el pensador solitario" Rizhov, recitando la Biblia y dando voces al viento. Escribe Leskóv que el mozalbete huérfano lanzaba ese "¡ay de los poderosos!" (горе, горе крепким) sobre el desierto marjal y el viento arrastraba las palabras de Isaías donde yacen los "secos huesos" vistos por Ezequiel, y quién sabe si no crecerá en ellos la carne viva, la savia en el pecho. 

 Esta misión de hacerse fuerte espiritualmente para avergonzar a los poderosos germinó junto a la encina. Y fue lo que hizo hasta la tumba. Leskóv a continuación hará el recorrido por los hechos de Rizhov en su vida recta y austera, tentada siempre por la codicia y la molicie. Es un relato, asegura el autor, coronado al final por un acto inesperado de valentía y audacia.
(Впереди нас ожидает довольно образцов его задохнувшейся в тесноте удивительной силы и в конце сказания неожиданный акт дерзновенного бесстрашия, увенчавший его, как рыцаря, рыцарскою наградою)

 Cuenta Nikolai Leskóv que en la lejana época en que se sitúa la historia, el corregidor (alcalde) (городничий) era el personaje principal de toda pequeña ciudad rusa. Rizhov decidió solicitar la vacante de alguacil (policía de distrito) (в Солигаличе умер старый квартальный, и Рыжов задумал проситься на его место), grado siguiente al alcalde o corregidor, que resultaba muy lucrativa si conseguía llevarse algún soborno en forma de leños, remolachas o repollos, ya que el sueldo no daba para vivir: diez rublos al mes. Nadie podía pensar en un policía de distrito sin "garra" (О «неберущем» квартальном никто и не думал). La corrupción era más que un hábito, era la única forma de sobrevivir ante la penuria del Estado. La estatura, fuerza y resistencia de Rizhov determinaron que el alcalde concediera el puesto al antiguo cartero, dando por hecho que participaría de la corrupción sistemática, recibiendo como consejo que pegara sin lesionar y no tocara los bienes del alcalde. 

 En el "absolutismo teocrático" de las viejas instituciones antes de los cambios de los años 60, el Gobernador, el alcalde y el policía jefe de distrito disponían del uso de la fuerza y la aceptación sumisa del pueblo para ejercer sus funciones.
 José Antonio Hita ha definido la obra de Leskóv como "el refugio espiritual del pueblo", y un personaje como Rizhov encarna los valores tradicionales cristianos ortodoxos, que se apartan de la corrupción política de la administración zarista y de la Iglesia oficial. Esta idealización del pueblo ruso ya está en la nyanya (aya) de Tatyana en "Yevgueni Oneguin" y en los personajes de Dostoievski -el starets Zosima (Los hermanos Karamazov)- o Tolstoi -Platon Karatayev en "Guerra y Paz".

 El buen gobierno policial de Aleksandr Afanásyevich Rízhov ordenó los puestos del mercado, sin favorecer a su madre que seguía vendiendo empanadillas, hizo entrar en razón a los mujiks borrachos y rechazó los presentes de las vendedoras de coles, porque "el Zar gratifica y aceptar sobornos lo prohibe Dios" («царь жалует, а мзду брать Бог запрещает»). Puso a los vigilantes de la garita ociosos a arrancar las malas hierbas del huerto del alcalde ya que la "ley suprema era: "ganarás el pan con el sudor de tu rostro"" (Александр же Афанасьевич выше всего ставил закон: «в поте лица твоего ешь хлеб твой»)

 Pero "sin pueblo que se pelee no hay capitán", y las autoridades estaban dejando de obtener los beneficios de los sobornos, entonces el alcalde inició una dura persecución contra Rizhov, y pidiendo al Arcipreste consejo, éste vio cierto orgullo en el alguacil austero derivado de la venta de empanadillas de su madre en el mercado. Se le prohibió y Rizhov aceptó. Al no aceptar regalos carecía de dinero para comprar un uniforme de gala, vistiendo el mismo tabardo de cuando era cartero, y no podía personarse ante los notables de la ciudad. Murió la madre y le hizo un entierro muy pobre. Así empezaron a circular rumores de que era un ¡"hereje"! (Еретик!). Cosa rara, las esposas del alcalde y el arcipreste eran las defensoras del alguacil honesto, y éste seguía rechazando todos los regalos, provocando cada vez más a las autoridades. El arcipreste tramaba un plan para descubrir las "malignas desviaciones de las verdades ortodoxas" (по злобе его уклонения от истин православия) del "pensador solitario". Pidieron a Rizhov que confesara en público ante el arcipreste, y no encontró ni un solo pecado mortal, ni rencor contra los superiores ni asomo de denunciarlos. Llegose a la conclusión de que lo único que tenía era una "manía perniciosa" (fantasía dañina) (вредная фантазия) de no aceptar regalos (даров не приемлет), por habese metido la Biblia en la cabeza. Arcipreste y alcalde, en un diálogo humorístico que recuerda al cura y el barbero de Don Quijote, se horrorizan de que un hombre haya enloquecido leyendo un libro que ellos también deberían obedecer. Leyendo la Biblia, quizás haya llegado "hasta el propio Cristo", lo que las autoridades no han hecho. Los que conspiran contra Rizhov lo hacen desde el tópico, es decir, la costumbre, y ésta, como institución originaria, ha legitimado la corrupción y la codicia. Frente a esta costumbre, aparece un anhelo más puro presente en el pueblo, y que actúa movido por la bondad que ha sido presentada en la Biblia como guía para los actos humanos. El "loco" es el lector del libro que marca el ideal moral opuesto a la realidad corrupta de la costumbre (tópico). Don Quijote -y Rizhov-  leen el mundo para demostrar los libros, dice Michel Foucault en "Les mots et les choses" (1966), pero las cosas (las personas) no responden. La diferencia entre Cervantes y Leskóv es que el héroe cervantino será humillado, apaleado, escarnecido, burlado y derrotado, mientras que el alguacil ruso, igualmente incomprendido, ganará la admiración de los poderosos al no inclinarse ante ellos, y su ideal moral de rigorismo bíblico será reconocido. Este "extravagante" en Rusia es considerado medio santo. Así nos lo recuerda Leskóv, cosa que en España no ocurrió jamás. En la literatura rusa del siglo XIX, ese arquetipo del extravagante -medio tonto, medio loco, medio santo- se conoce como "yurodivyi" (юродивый), el "santo loco" o "idiota por Cristo" de la tradición ortodoxa. El Quijote, loco santo, humillado en España y venerado en Rusia, asimilado al yurodivyi, como "El Idiota" de Dostoievski, y, por supuesto, en el final del "Boris Godunov" de Pushkin. 

 Para corregir al extraño Rizhov el arcipreste dio un consejo sabio: casarlo. "Al hombre casado, aunque haya leído hasta Cristo, le es difícil conservar la honradez. La mujer empieza a pincharle y a señalarle a éste y al otro que de tal o cual manera exprimen, y no ceja hasta que el hombre ceja, se saca de la cabeza la Biblia entera y se muestra más sensible a los obsequios y más fiel a los superiores"
(Женатый человек, – развивал протопоп, – хотя и «до Христа дочитается», но ему свою честность соблюсти трудно: жена его начнет нажигать и не тем, так другим манером так доймет, что он ей уступит и всю Библию из головы выпустит, а станет к дарам приимчив и начальству предан)

 Rizhov aceptó. Eligió novia y se casó. Mujer corpulenta, bondadosa y obediente. Él, en los usos de la época, ejerció de señor y ella obedecía. Tuvieron un hijo, pero la forma de vida del "pensador solitario" no varió. La esposa no sabemos si quería a su marido, y permaneció sin saber leer ni escribir. Rizhov no era, en ningún sentido, un defensor de la igualdad, sino un fanático cumplidor de la Biblia. Vivieron a lo espartano, alimentándose de setas en lugar de carne. Omito lo que el espartano alguacil hizo cuando sorprendió a su mujer salando las setas con un regalo del estanquero. De este "hombre raro" pocas cosas pueden contarse a pesar de sus muchos años de vida, escribe Leskóv. Rízhov no se preocupaba de lo que pensaran de él: los mejor situados lo consideraban "dañado por la Biblia" y la gente sencilla creía que era un poco "así así" (солигаличские верховоды считали его «поврежденным от Библии», а простецы судили о нем просто, что он «такой-некий-этакой»)

 "La satisfacción de Rizhov consistía en cumplir con su deber; su mayor placer espiritual estribaba en filosofar acerca de los altos problemas del mundo y de cómo se reflejan las leyes del más allá en los fenómenos de acá, en la vida de las personas, de los reinos y de los pueblos. No sabemos si Rizhov tenía la debilidad, común a muchos autodidactas, de considerarse mñas sabio que los demás, pero sí nos consta que no era orgulloso y que nunca obligó a nadie a aceptar sus creencias y opiniones. Ni siquiera las dio a conocer. Se limitó a escribirlas en grandes libretas de papel azul que encuadernó con unas tapas sobre las que puso el título, altamente significativo, de "El pensador solitario"".
(Удовольствие Рыжова состояло в исполнении своего долга, а высший духовный комфорт – философствование о высших вопросах мира духовного и об отражении законов того мира в явлениях и в судьбах отдельных людей и целых царств и народов. Не имел ли Рыжов общей многим самоучкам слабости считать себя всех умнее – это неизвестно, но он не был горд, и своих верований и взглядов он никому никогда не навязывал и даже не сообщал, а только вписывал в большие тетради синей бумаги, которые подшивал в одну обложку с многозначительною надписью: «Однодум»)

 Nadie supo que contenían aquellas libretas porque al morir se perdieron. Un hecho revelaba el espíritu de este manuscrito, que acabó empapelando paredes o quemado para evitar disgustos pues contendrían muchas absurdas fantasías de tema religioso, probablemente heréticas. Rizhov queda así emparentado con los "raskolniki" (раскольники), cismáticos, viejos creyentes, condenados al exilio, de los que habló Leskóv en alguna novela. Este hecho tuvo lugar cuando fue nombrado gobernador de Kostromá, Serguéi Stepánovich Lanskói, y visitó la ciudad de Rizhov, Soligálich. Lanskoi estimaba en los hombres la honradez y la justicia, teniendo gran amor por Rusia y el hombre ruso. Echó de sus cargos a muchos funcionarios negligentes, entre ellos al alcalde, y decidió visitar el lugar para buscar otros que les sustituyeran. A Aleksandr Afanásyevich le correspondió cubrir provisionalmente el puesto del alcalde, aunque no modificó su estilo de vida. Carecía de uniforme y seguía con el mismo tabardo remendado. Ante la llegada del gobernador se presentaba el problema del atuendo con el que tendría que recibirlo el nuevo alcalde interino.

 Leskóv añora aquellos tiempos no lejanos, si bien irremisiblemente desaparecidos, cuando los gobernadores eran muy distintos de lo que son en nuestros malvados días (в нынешние лукавые дни). Cuando eran temidos y todos les reverenciaban. Hay cierta contradicción entre la crítica al poder en la conducta de Rizhov y la nostalgia de la época anterior a las reformas de Alejandro II de Leskóv. La elección de autogobierno en los zemstvos no afectó al poder de los gobernadores que tenían derecho a veto y control policial sobre los zemstvos, aún así no simpatizaba Leskóv con el reciente poder burgués de los comerciantes junto a la nobleza y los campesinos emancipados en los zemstvos que eran instituciones locales de nueva creación. Nuestro autor recuerda como se las presidiarias fregaban suelos y limpiaban paredes con la llegada de la primera autoridad de la provincia, alegrando a los jóvenes empleados y aumentando la natalidad: los "hijos de los suelos". Leskóv describe con entusiasmo todos esos preparativos de pleitesía servil al gobernador, aunque el lector no sabe si hay cierta ironía en tales tareas extraordinarias que realzaban la miseria y negligencia habituales. Y engloba en los buenos tiempos de las creencias de nuestros padres estas actitudes de la espera mesiánica del gobernador, antes de los ferrocarriles, cuando todo dependía del aviso a tiempo del vigilante de la garita para que todo el mundo se vistiera adecuadamente. Y el alcalde o corregidor, como traducen Augusto Vidal y José Laín Entralgo, era el que debía correr al encuentro de tan ilustre huésped. Todas estas "costumbres patriarcales" (этих патриархальных порядков) ensalzadas por Nikolai Leskóv chocaban con el alcalde interino, el excéntrico, torpe y obstinado Rhizov, que no tenía ni traje de gala. 

 La visita del gobernador Lanskói y su encuentro con el alcalde Rhízov es el núcleo del agón de esta historia, del conflicto entre poder político y deber moral. El "pensador solitario" no quiso embellecer la ciudad pues no era partidario de perjudicar a la gente empobreciéndola. Los habitantes consensuaron la necesidad de repintar la barrera (valla) junto a la cual Aleksandr Afanásyevich iba a recibir al gobernador y proporcionar un uniforme decente al alcalde, aunque esto chocaba con la negativa de Rhizov a recibir dádivas. El arcipreste ideó lo siguiente: sería el estanquero (comerciante) el que mediante el suministro de ron y vodka al letrado, permitiría que éste, enfermo el día de la visita de la autoridad, pudiera prestar su uniforme a Rhizov, que no lo vería ni como regalo ni como recompensa. Además el estanquero repintaría la valla, sin añadir onerosos gastos a los ciudadanos. 

 La barrera fue pintada con los colores de la bandera rusa: franjas negras y blancas, con rebordes rojos. ¡Y Rizhov se sentó en ella! Todos horrorizaros advirtieron al alcalde de los colores de la bandera pintados en sus pantalones. ¡Era tarde: el gobernador estaba entrando en la ciudad! "¡Los superiores no tienen por qué mirar aquí!", exclamó y se dirigió a recibir al al mandatario. El nerviosismo recorría la ciudad. Ya la comitiva encabezada por el alcalde erguido y gigantesco en el carruaje, con sus estrechos pantalones blancos, que la corta guerrera no conseguía esconder la bandera pintada en su trasero. El gobernador en otro coche de seis caballos admiraba perplejo. Y como el gobernador, con su arrogante proceder, entró en la iglesia sin persignarse ni inclinarse ante el altar ni ante el pueblo, tieso como un palo, esto no gustó nada al alcalde, pues chocaba con las normas de Rízhov sobre la adoración a Dios y la obligación del superior de servir de ejemplo a los inferiores.
(Это было против всех правил Рыжова по отношению к богопочитанию и к обязанностям высшего быть примером для низших, – и благочестивый дух его всколебался и поднялся на высоту невероятную)

 Entonces, en un inesperado movimiento, Rizhov agarró del brazo al gobernador y le dijo: 
"¡Serguéi, esclavo del Señor! No entres con arrogancia en el templo de Dios, sino con humildad, como si fueras el mayor de los pecadores. ¡Así!.
 Dijo esto, y aplicó la mano sobre la espalda del gobernador, obligándole a doblarse respetuosamente hasta la cintura" 

(и вдруг неожиданно схватил его за руку и громко произнес:
– Раб Божий Сергий! входи во храм Господень не надменно, а смиренно, представляя себя самым большим грешником, – вот как!
 С этим он положил губернатору руку на спину и, степенно нагнув его в полный поклон, снова отпустил и стал навытяжку)

 El capítulo XII, penúltimo de esta historia, se refiere a un "testigo presencial" que asistió a los hechos y los relató. La artimaña de un narrador verosímil y omnisciente necesaria en el realismo: lo narrado debe haber sido visto por alguien. El gobernador se sometió, "mudó su altanera arrogancia por un sensato dominio de sí mismo" («сменил свою горделивую надменность умным самообладанием»)

 En la recepción posterior hizo averiguaciones acerca de tan extraño alcalde o alguacil. Opiniones variadas pero unánimes: no alargaba la mano. Ante la incredulidad del gobernador, ya que no existía un ser así, de cómo podía vivir con el mísero sueldo, respondieron que a pan y agua.

 El encuentro entre gobernador y alcalde provisional es un interrogatorio, donde Rizhov responde que únicamente tuvo la educación del sacristán, es cristiano y observa que aunque le acusen de raro, para la gente es raro lo que no es propio. Negó pertenecer a ninguna secta, tener mujer e hijo. Y ante la gran cuestión -cómo consigue vivir sin sobornos, por qué no pide otro puesto- el gobernador obtiene respuestas estoicas. Pasando a la Biblia, en la que los mandamientos prohiben mentir, el pensador solitario responde que no respeta a las autoridades porque son holgazanes, codiciosos y falsos ante el trono.

(- Уважаете ли вы власти?
- Не уважаю
- За что?
- Ленивы, алчны и пред престолом криводушны)

 El gobernador pudo leer los cuadernos de "El pensador solitario" donde se apuntaban los castigos divinos por las injusticias cometidas por el poder político contra el pueblo. El gobernador arguye que los bosques son una propiedad, tras leer que el impuesto sobre la tala de árboles era una injusticia. Rizhov respondió que calentar una vivienda era una necesidad. ¿Entonces era Rizhov enemigo de la propiedad? Y éste dijo que no, que sólo era partidario de que todo el mundo tuviese la casa caliente cuando hace frío, no hay que dar leña a quien no la necesita para estar caliente. No está eso lejos de Marx: "¡De cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades!" (Jeder nach seinen Fähigkeiten, jedem nach seinen Bedürfnissen). Las ideas de Rizhov, inspiradas en la Biblia, son cada vez más socialistas: imponer tributos a los objetos de lujo, para que el rico pague al tesoro por el pobre. El gobernador sospecha de las influencias extranjeras revolucionarias, pero el pensador solitario únicamente se guía por las Sagradas Escrituras y su conciencia. Rechaza otras fuentes por impuras y llenas de sofismas, aunque es improbable que conociera las teorías del socialismo utópico, el anarquismo o el comunismo. Y sobre si no tiene miedo de escribir lo que escribe y hacer lo que hizo con el gobernador en la iglesia respondió que escribía sólo para él y desagravió la autoridad del soberano. No tuvo miedo al castigo del gobernador porque qué daño puede hacerse a quien mantiene a su familia con diez rublos al mes. En la cárcel se come más. Incluso si le hubieran deportado, Dios estaría en todas partes con él. Lanskói concluyó tras el interrogatorio: "es usted digno del mayor respeto" (Характер ваш почтенен).

 Pero el gobernador aún no confiaba en "aquel socialista bíblico" (Но, по-видимому, он еще не совсем доверял этому библейскому социалисту) y preguntó a otras personas sencillas del pueblo por él. "Éste es un "así-así", un poco raro" (Он у нас такой-некий-этакой).

 Al despedirse, Lanskói dijo que seguiría su consejo: leer la Biblia, pero Rizhov respondió que eso no bastaba: tenía que aprender a vivir con diez rublos al mes. Lanskói sólo pudo decir que "¡eres raro, muy raro!" (Чудак, чудак!)

 El capítulo XIII es un epílogo. Mucho tiempo después, cuando estos hechos habían sido borrados de la memoria de las gentes, llegó la noticia de que al alguacil Rizhov se le concedía la Cruz de San Vladimiro, que confiere rango de nobleza. A propuesta de Serguéi Stepánovich Lanskói, que llegó a ministro, y ante la condecoración el viejo Rizhov exclamó: "¡Es raro, muy raro!" (Чудак, чудак!).

 El Caballero Rizhov vivió casi noventa años y siguió anotando con sumo cuidado en su "Pensador Solitario" todas las cosas. Como sabe ya el lector, esta obra tuvo como destino empapelar algún edificio público del distrito. Aunque Rizhov murió observando fielmente las prescripciones de la Iglesia Ortodoxa, los ortodoxos le tenían por "dudoso" (сомнительно). También en las cuestiones era un "así así", un poco raro.


Conclusión. "Однодум" (El pensador solitario). Realidad y leyenda del pueblo ruso: un excéntrico justo. Los otros clásicos

 
"Однодум" (El pensador solitario) es el primer relato del ciclo "русских праведниках" (Los justos rusos) escrito en el verano de 1879 con el título original de "Antigüedades rusas (Historias de tres hombres justos)". El personaje de Rizhov era real, según testimonio de Nikolai Petrovich Makarov, y esto quedó confirmado sobre 1980 en los Archivos de Kostromá: el consejero titular Aleksandr Afanasyevich Rizhov, de la ciudad de Soligálich mencionado en el cuento de N. S. Leskóv no era un personaje ficticio, sino una persona real

 Un hombre del pueblo, sin más educación que la Biblia, fuerte de cuerpo y de voluntad, rayando en la frontera entre la integridad moral y el fanatismo. La conversación final con el gobernador revela la inteligencia real de un hombre, que hasta el momento se ha limitado a resistir la pobreza y la tentación del soborno generalizado. El crítico Nikolai F. Bazhin (1843-1908) sospecha del egoísmo y dureza espiritual de Rizhov, preocupado patológicamente por su pureza espiritual: "Невольно поднимаются один за другим вопросы: есть ли у его сердце? Дороги ли ему хоть сколько-нибудь окружающие его грешные, заблуждающиеся души?". No es así. De nuevo acudo al diálogo entre el "socialista bíblico" y el gobernador honesto. Allí, en el capítulo XII, el lector descubre cómo afecta la pobreza del pueblo al "pensador solitario", y cómo esa pobreza es consecuencia de las leyes injustas que benefician a los ricos. El semimístico Rizhov del relato existió. No sabemos cómo fue el real, ni nos importa. En la ficción escrita por Leskóv, las costumbres del pueblo se han alejado de las enseñanzas bíblicas: el aparato del culto eclesiástico ha sepultado la fe, el amor a Dios y las buenas obras. La cita de Isaías introduce claramente el problema social, que es moral, pero tambien político, por la corrupción generalizada del poder (ocioso, codicioso, terrenal), que Rizhov/Leskóv no respetan.  

 La locura del héroe leskoviano es cercana al hidalgo manchego, aunque el tono trágico de Cervantes va de burla en humillación hasta la derrota final del caballero de la fe. Ambos son excéntricos porque su ley es el ideal puro, irrealizable en la historia, por ser letra de libro sagrado (Biblia, novelas de caballerías). En Leskóv hay un final feliz, aunque los cuadernos del "Pensador solitario" tienen el mismo destino que Don Quijote: son destruidos

 El inicio del cuento tiene esa belleza rusa que el lector ha sentido en Pushkin, Lermontov, Gogol o el Dostoyevski romántico. El pueblo unido a la naturaleza (bosque) y a la bondad, la valentía y la tradición religiosa. Y la picaresca de la lucha por la supervivencia no está en el héroe sino en su entorno astuto y codicioso. En cuanto Rizhov obtiene el cargo de alguacil (policía de distrito) comienza a impartir justicia, deshaciendo las prebendas y favores que todos asumían como algo natural. Rizhov remite al Sancho Panza que gobierna la Ínsula Barataria, aunque aquí no hay burla cruel ni humillación.

 La burla llega cuando las páginas de una vida moral de cumplimiento del deber forran las paredes de los viejos edificios donde funcionarios corruptos seguirán recibiendo sobornos simbolizando el desprecio mundano por la rectitud moral. La verdadera justicia queda reservada a la conciencia moral y al premio en otra vida. El mismísimo gobernador, hombre amante de la justicia, aseguró que era más fácil leer la Biblia que vivir en la pobreza evangélica, que fue elegida por Rizhov pudiendo enriquecerse con la corrupción asociada a su poder administrativo. 

Francisco Huertas Hernández
Domingo, 15 de febrero de 2026

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