Isaak Babel: "Cuentos de Odesa" (Одесские рассказы) (1921-1924). Análisis filosófico: naturalismo, humor, marginalidad y lirismo. Por Francisco Huertas Hernández
Primer relato: "El Rey" (Король)
Prólogo sobre la historia interna y externa de la literatura
La interpretación de obras artísticas está sometida a dos fuerzas ajenas al arte que alteran su valor y su significado: el psicologismo y el sociologismo estéticos, que ya he analizado en mi ensayo introductorio a "El Maestro y Margarita": "Más allá del psicologismo y el sociologismo. Una lectura trascendente de una obra maestra universal e intemporal".
La crítica psicologista es un reduccionismo en el que la obra queda sometida a la biografía del autor. La crítica sociologista reduce el valor de la obra artística al contexto social y político. Si en el primer caso el arte es un fenómeno psicológico en el que se proyectan conflictos internos y el temperamento del creador, en el segundo, el arte es un reflejo de procesos sociales, de los que el autor es desconocedor.
En Historia y Filosofía de la Ciencia se usaron las categorías de "Historia Interna" e "Historia Externa" para separar el "Contexto de Justificación" del "Contexto de Descubrimiento" de una teoría científica. Aplicar estas categorías a la crítica literaria es muy necesario, especialmente, en una literatura tan vasta, compleja y rica como la rusa, cuyas interpretaciones siempre nos vienen de Occidente, teñidas de un sociologismo extremo, con el que el autor queda a salvo, pero se le enfrenta a su país, del que suele ser víctima, siendo la obra algo casi prescindible.
No es fácil abordar la obra de un gran narrador ruso soviético judío, fusilado en las purgas de los años 30, acusado de espionaje y terrorismo: Isaak Emmanuilovich Babel (1894-1940). Este hecho biográfico es el punto de partida para todos los comentadores externos, sociologistas, de su obra artística, producida, evidentemente, antes de su muerte, y ajena a su fin personal trágico. El inolvidable bandido Benia Krik (El Rey), protagonista del primer relato de los "Cuentos de Odesa", surgió en 1921, y nada sabía del Stalin de 1939.
Lecturas clásicas de los "Cuentos de Odesa": Marc Slonim, Victor Terras
Mark Lvovich Slonim (Марк Львович Слоним) (1894-1976), el gran crítico literario ruso, compartía mucho con Isaak Babel: era judío y de Odesa. Slonim afirmó que existía una única literatura rusa, independientemente de si estaba escrita por judíos, emigrados o autores dentro de Rusia o la URSS. Esto es determinante. Su concisa y magistral introducción a la literatura rusa "An Outline of Russian Literature" se editó en Londres en 1958, y, rápidamente, tuvo edición española en México en 1962, que es la que llevo usando desde hace más de cuarenta años: "La literatura rusa", de la colección Breviarios, del Fondo de Cultura Económica. En esta primera edición, en sus páginas 186-187 habla de Babel, del que poco se sabía entonces.
Escribe Slonim: "romántico, que jugaba con contrastes entre belleza y fealdad mezclando detalles naturalistas, a menudo repulsivos, con visiones poéticas, Babel presentó la guerra civil y en particular los regimientos de cosacos en una serie de relatos, "Caballería roja", choques de luz y sombra, contrapunto de contrastes. El mismo humor brilla en "Cuentos de Odesa" y en otros bocetos. La intensidad y originalidad de su obra y su atrevido retrato de los horrores de la guerra le aseguran un importante lugar entre los primeros escritores soviéticos en prosa".
Esto es todo. Luego pasa a hablar de Yevgueni Zamiatin. Detengámonos en estas pinceladas aún poco precisas, pero iluminadoras: contrastes, luz, sombra, belleza, fealdad, poesía y horror, y, por encima, siempre, el humor.
Sigamos con la enorme "A History of Russian Literature" de Victor Terras (1921-2006), editado por Yale University Press en 1991, y, por tanto, con más perspectiva temporal de la obra de Babel.
Terras da unas breves notas biográficas de Babel: nacido en una familia judía de clase media en Odesa (Odessa), creció en un ambiente políglota: ruso, yiddish, hebreo. Aprendió francés de niño y leyó los cuentos de Guy de Maupassant, cuya influencia será notable en su literatura. En 1915 se trasladó a San Petersburgo. Se alistó en el Ejército Rojo, inspiración de "Caballería roja" (Конармия). Aunque publicó pocas historias en los años 30, fue muy activo como editor, periodista y guionista.
Cito a Terras: "Babel fue un trabajador meticuloso que reescribía sus relatos continuamente" (Babel was a meticulous worker who rewrote his stories interminably). La reescritura puede aspirar a la perfección formal, o a la claridad narrativa. En todo caso, revela un rasgo obsesivo perfeccionista, que no debe, en ningún caso, tomarse como criterio de valoración de un texto literario, pues éste vive más allá del autor, en ese encuentro de acontecer y expectativa que supone toda contemplación estética.
"El arte de Babel es expresionista", continúa Victor Terras. "El encanto peculiar de sus relatos deriva de su composición y lenguaje". Un arte de imágenes, coloridas, incluso chillonas. Con pesar diré que Terras dedica casi todo su análisis a "Caballería roja", y apenas menciona que gángsters como Benia Krik y Froim Grach -personajes de "Cuentos de Odesa"- poseen valores como la amabilidad, la caridad y la compasión.
Terras concluye su análisis de Babel: "La grandeza del arte de Babel no depende de la resolución de las ambigüedades (sueños intelectuales frente a inmediatez carnal)... sino del poder sensual de su imaginería, la vigorosa concisión de su lenguaje, y la exitosa fusión de realismo implacable y creencia romántica en la belleza, nobleza de espíritu y valor".
Robert André en la edición bilingüe de "Contes d'Odessa", publicada por Gallimard Folio, incurre en el extremo sociologismo antes mencionado, y no puede destacarse de su prefacio absolutamente nada referido a la obra. ¿A quién le importa el arte si podemos usar la biografía y el contexto para atizar a los enemigos geopolíticos?
Usaré la traducción española de Marta Sánchez-Nieves, en Nórdica Libros, y la francesa de Adèle Bloch, en Gallimard. El texto ruso es el de la misma edición bilingüe ruso-francés de Gallimard Folio, y el digital de Lib.ru (Исаак Бабель. Одесские рассказы).
Estructura y análisis filosófico de "El Rey" (Король), primer relato de "Cuentos de Odesa" (Одесские рассказы) de Isaak Babel.
Márgenes, imágenes, fuegos. De una boda y unos bandidos.
Por Francisco Huertas Hernández
"Al principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y Dios era el Verbo" (Ἐν ἀρχῇ ἦν ὁ λόγος, καὶ ὁ λόγος ἦν πρὸς τὸν θεόν, καὶ θεός ἦν ὁ λόγος), primer versículo del Evangelio según San Juan, debería ser el lema de los escritores: su poder es el nombrar, y nombrando crean. El ser humano nace dentro del Lenguaje, y sus acciones, recuerdos y relatos son verbales. Isaak Babel tomará recuerdos de infancia en Odesa, de personajes a los que conoció, y los elevará literariamente en esa alquimia de elementos opuestos: los delincuentes, las novias, la violencia, el lirismo, y un humor que sirve de principio unificador, como el mercurio alquímico. Un abigarrado mundo de imágenes en un espacio tan reducido en la realidad como el barrio de Moldavanka, creará un universo pleno, a medio camino entre el naturalismo truculento francés, los cuentos tradicionales rusos y las parábolas del jasidismo judío.
Ésta es la historia de un bandido de Moldavanka llamado Benia Krik, "El Rey", por su osadía inconsciente, al que conocemos, como un "Padrino" cualquiera, en la fiesta de la boda de su hermana cuarentona, Dvoira, "que padecía la enfermedad de Basedow". En este relato primero se incrusta un relato segundo, que rememora como un desconocido muchacho llegó a ser el Rey. El verbo nació para contar el pasado, pues el relato es traer al presente del oyente o lector, lo que sucedió en un tiempo desaparecido y de cuya realidad sólo poseemos verbos, sustantivos y algunos adjetivos, a veces innecesarios. Los hombres hablan mucho para no morir, para no ser olvidados, su reconocimiento depende de que se les escuche. Crear es nombrar, y destruir es olvidar, no ser capaz de relatar. Lo que hace diferentes los relatos escritos, publicados y leídos de quienes consideramos autores clásicos es su capacidad de redescubrir quienes somos, porque nos hacen vivir lo que no supimos contar...
Y la inmediatez carnal (man's carnal immediacy) descrita por Victor Terras golpea al lector en el inicio de la obra:
"

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