domingo, 5 de julio de 2026

"La paloma de plata". Andrei Biely. Análisis de la primera novela de la trilogía "Oriente u Occidente" (1910). Misticismo y sectas religiosas. Una visión de Rusia. "Серебряный голубь". Por Francisco Huertas Hernández

"La paloma de plata". Andrei Biely. Análisis de la primera novela de la trilogía "Oriente u Occidente" (1910). Misticismo y sectas religiosas. Una visión de Rusia. "Серебряный голубь".
 Por Francisco Huertas Hernández

Tres ediciones (raras y valiosas) de la novela "La paloma de plata" de Andrei Biely. De izquierda a derecha: 

1. Andréi Biéli: "La paloma de plata". Editorial Laetoli. Pamplona. 2007. Traducción de María García Barris. Impecable traducción de la edición original de Skorpion (Moscú, 1910), difícil de encontrar.

2. Андрей Белый: "Серебряный голубь". Slavische Propyläen. Wilhelm Fink Verlag. München. 1967. Edición en ruso del texto de 1922. Estas ediciones alemanas para investigadores siempre plantean el mismo problema: son las segundas versiones, aunque tengan el texto ruso facsímil con la ortografía anterior a la Reforma de 1918.

3. Andréi Biély: "La colombe d'argent". Roman traduit du russe par A.-M. Tatsis-Botton. Suivi de Georges Nivat: "Le piège mystique ou La colombe d'argent". Éditions L'Âge d'Homme. Lausanne. 1990. Una variante basada en la edición soviética de 1988 que se apoya en la original de la revista Vesy de 1909, y en las posteriores de 1910 (Skorpion, Moscú), 1917 (Pasukanis, Moscú) y 1922 (Epoja, Berlín). Es la versión más completa.

Fotografía de Francisco Huertas Hernández

Андрей Белый: "Серебряный голубь".
Скорпион. Москва. 1910
Primera edición en libro. Andrei Biely: "La paloma de plata". Skorpion. Moscú. 1910.
Ortografía cirílica anterior a la Reforma de 1918


A) Resumen de "La paloma de plata". Tres lugares:

 "La paloma de plata" (Серебряный голубь) es la primera novela de la trilogía "Oriente u Occidente" (Восток или Запад) del escritor ruso Andréi Biély (seudónimo de Borís Nikoláyevich Bugáyev, 1880-1934), aparecida inicialmente en la revista Vesy (Весы) en 1909.

 La trama gira en torno a un hombre en búsqueda espiritual, atrapado por una mujer extraña -fea y sensual- miembro de la secta religiosa "La paloma de plata". La novela es un viaje en pos de la esencia de Rusia a través de una densa prosa poética que descubre el espíritu en la naturaleza. Así, el autor aborda el conflicto entre eslavófilos y occidentalistas que aún hoy sigue desgarrando a la Madre Rusia. "La paloma de plata" es la visión de un Oriente supersticioso y mesiánico.

 Este Oriente no corresponde a un lugar geográfico sino a un paganismo sensual mezclado con cristianismo ortodoxo. Pyotr Petróvich Darialsky, el personaje principal, tiene algo de hombre superfluo y de Fausto, es el intelectual ruso europeizado de formación libresca, insatisfecho con sus lecturas de marxismo, ocultismo, filosofía, poesía y mitología. Enamorado de Katia, su prometida, personificación de la Europa racional y apolínea, queda hechizado por una mujer del pueblo vulgar, Matriona, encarnación del Oriente místico y dionisíaco. Esta atracción de la интеллигенция (intelligentsiapor el alma popular rusa dará nacimiento a la Nueva Rusia. Biely, como otros simbolistas, creyó en la transmutación cósmica a través de la revolución social. Darialsky, el intelectual fuera de lugar, es introducido en la secta de "La paloma de plata" a través de Matriona, para procrear la Nueva Rusia, pero carece de energía vital y siente nostalgia por Katia, por Occidente, el alma europea. La hermandad sospecha de su traición y consuma el sacrificio...


 Biely describe tres lugares (aldea, ciudad, finca señorial) imaginarios del mundo rural ruso en los inicios del siglo XX, época de ideas socialistas, motines de campesinos y proliferación de sectas religiosas. J. D. Elsworth aclara que la acción transcurre en un periodo de tres meses entre junio y septiembre.

 Tselebéyevo (Целебеево), el día de la Trinidad, es el primer espacio de la narración, el inicial y central. El descenso del Espíritu Santo (paloma) significa la manifestación divina total. Esta fiesta litúrgica ortodoxa convive con viejas tradiciones paganas de fertilidad en la celebración de la primavera (entre mayo y junio). El simbolismo espiritual recorre toda la trama y las descripciones líricas de una belleza sofocante. 

 Darialsky ha pasado dos veranos en Tselebéyevo en casa de su amigo Schmidt, pero se trasladó a la finca de Gugolevo, propiedad de la baronesa Todrabe-Graaben, con cuya joven y bella nieta se ha comprometido el protagonista. Darialsky, aunque hace tres días que se ha prometido con su amada, tiene una visión en la iglesia de Tselebéyevo que inunda de dulce horror su pecho: un rostro sin cejas de mujer, cubierto de marcas de viruela, le miraba fijamente. Esta lúbrica imagen se introdujo en su alma. La mujer salió del templo seguida del carpintero Kudeyárov. 

 El autor introduce la secta de la Paloma a través de un mendigo, Abraham, que visita al carpintero, Mitri Mirónovich Kudeyárov, con el que vive la mujer, Matriona Semiónovna, cuya fealdad física desprende un magnetismo animal. Abraham y el carpintero, jefe de la secta, repasan el catálogo de los miembros de la hermandad. 

 Estos son los personajes "orientales", de la aldea de Tselebéyevo, que se sitúa como punto de encuentro (meeting-pointmelting pot, escribe Elsworth) del conflicto entre lo aristocrático y lo popular, lo occidental y lo oriental.
 
 Lijov (Лихов) es una pequeña ciudad, al este de Tselebéyevo, el segundo escenario. Los personajes deambulan por sus caminos, descritos con hiperrealista precisión. El carpintero y el mendigo dialogan sobre la secta. Buscan a un hombre para la venida del Espíritu, y Matriona lo fecundará en su vientre: el hijo de la Paloma. Darialsky es el elegido por ser todo él "carne espiritual"... y por heredar la fortuna de la baronesa, con la que construirán naves y comunidades para expandirse. 

 Fiokla Matvéyevna, despectivamente apodada "la torta" por su marido el comerciante Luka Silich Yeropeguin, es el centro de la comunidad sectaria de Lijov. En casa de la Yeropeguina, aprovechando los viajes del marido -siempre ausente por negocios o infidelidades-, se realizan los ritos de la hermandad.

 Para Maria Carlson, Lijov evoca las ciudades provincianas de la literatura rusa, como el Mirgorod de Gogol, o Skotoprigonevsk de Dostoyevsky, y las polvorientas y embarradas poblaciones de Saltykov-Shchedrin, Leskov, Remizov, Sologub y Chejov.

 Y el tercer espacio, al oeste de Tselebéyevo, es la finca señorial Gugolevo (Гуголево) donde vive la baronesa anciana y su nieta Katia, prometida de Darialsky, junto al lacayo Yevseich, modelo de obediencia petrificada. La baronesa Todrabe-Graaben (¡absurdo y simbólico apellido alemán: muerte del cuervo en la tumba!) simboliza la vieja Rusia aristocrática, ociosa y occidentalizada: un "cuervo" negro, carroñero y decrépito, y, enfrente, la "paloma" popular se alza blanca, espiritual y caótica. 

 Darialsky buscó su estabilidad en el idilio de Katia, pero Gugolevo se descompone. A Gugolevo han llegado las protestas de los campesinos, el chantaje de Luka Silich Yeropeguin y un desaire humillante de la baronesa a un amigo (Chujolka) de Darialsky. El protagonista sale en defensa de aquel, siendo abofeteado, y huye de la mansión rompiendo definitivamente su compromiso con Katia, con Occidente. Esta trama dostoievskiana es sólo la justificación para que Darialsky se anegue en la pulsión oriental de los ojos de Matriona: lo sensorial se transmutará en parasensorial.

 Al ser expulsado, el nido del cuervo ya estaba vacío y las palomas ebrias surcaban los vientos. Occidente se derrumbaba y la Nueva Rusia, oriental, mezcla de ideas socialistas y sectas religiosas, se abría camino. Despojado de su ancla racional, Darialsky inicia su viaje hacia Oriente: primero de vuelta a Tselebéyevo y, finalmente, al fatal Líjov.

 A partir de ahí, alucinaciones y sueños, peregrinos errantes, ritos iniciáticos y un plan esotérico para alumbrar al hijo de la Paloma, del que Darialsky será un instrumento fallido. Habiendo comprendido que el carpintero usa a Matriona para destruirle, la vía oriental deja de seducir al joven Pyotr, que desea regresar a Moscú, pero pierde el tren.

 El largo via crucis final está narrado magistralmente con gran dominio del tempo y la intriga. El destino se cumple. Lo saturnal, como escribe Georges Nivat, lleva a los personajes de "La paloma de plata" y "Petersburgo" a la ruina. Las fuerzas oscuras (maléficas, según Nivat) les devorarán.


B) El proyecto inicial de la trilogía. La secta de los jlystýs. Génesis y claves biográficas de "La paloma de plata". La influencia de Serguei Solovyov:

 Biely escribió un prefacio para la edición de Epoja, en 1922. La edición española no lo incluye. Sí la francesa y la facsímil berlinesa de Wilhelm Fink Verlag. Señala que la novela es autónoma, pero el lector encontrará en la segunda parte a la mayoría de los personajes de esta (Katia, Matriona, Kudeyarov). Finalmente, "Los Viajeros" se convirtió en "Petersburgo", y el autor no usó a los personajes de "La paloma de plata". Esta gran novela urbana de Biely se aleja del tema de las sectas, o, al menos, las transforma en movimientos revolucionarios clandestinos que practican el terrorismo. Explica Georges Nivat que el plan de Biely para la segunda novela era que el senador Abléujov y el barón Todrabe-Graaben debían viajar a Tselebéyevo e investigar lo que le sucedió a Darialsky. En "Petersburgo", no obstante, persisten ciertos leit-motivs como las grullas que evocan la infancia- Éste será el tema de la tercera novela del ciclo, "Kótik Letáyev". La infancia en este relato autobiográfico es el tiempo en el que surge la conciencia, el yo, en el choque de las impresiones sensibles, la presencia de mundos anteriores al nacimiento y el sentido oculto de las palabras de los adultos. Esa trinidad sensible, trascendente y verbal lucha dentro de la conciencia de Pyotr Petrovich Darialsky.

 En 1927 en una carta a su amigo Ivanov-Razumnik, el novelista ofrece una explicación simplificada de los temas de "La paloma de plata": "quiero desenmascarar no sólo el oscurantismo de trasfondo popular, sino sobre todo el tema de mis Sinfonías precedentes. Kudeyarov es tanto Merezhkovsky como Blok, disecados en el carpintero". Georges Nivat concluye que Biely repiensa toda su obra de modo sinfónico, adaptándola al ritmo secreto, el ritmo de los ciclos esotéricos de la antroposofía.

 El escritor aclara que su ficticia secta de las palomas tiene mucho de real a pesar de sus desviaciones enloquecidas, pero no son los jlystý (Хлысты), secta surgida en el siglo XVII entre los campesinos. Sólo creían en el Espíritu Santo, que, con su soplo, transformaba a los hombres en Cristos. Rechazaron el Estado, las Escrituras y los santos, practicando el ascetismo. Sus ritos nocturnos incluían oración, canto, autoflagelación y danzas giratorias, que conducían al éxtasis.

 Biely describe con detalle la secta de la paloma, inspirada en los jlystýs y en los dujobores. D. Merezhkovsky en "El Anticristo. Pyotr y Aleksei" (Антихрист. Пётр и Алексей) (1905) había abordado el conflicto entre cristianismo tradicional y paganismo en tiempos de Pedro I y su hijo Alejo. Observa Georges Nivat que el carpintero Kudeyarov es una réplica de San José, en la "parodia de la Natividad" que el autor ha diseñado. Habría que añadir a Matriona como una María heresiarca, símbolo de maternidad carnal y mágica. 


 En su ensayo "Le piège mystique ou La colombe d'argent", Georges Nivat ofrece las claves biográficas de la novela a partir de los recuerdos de Biely en sus Memorias "Entre dos revoluciones". Siempre me he opuesto al reduccionismo psicologista y sociologista que subordina la obra a un contexto que no explica el valor estético de la creación ni su misteriosa recepción por parte del lector. Aún así, podemos entender la historia externa del proceso creador en la mente del autor. 

 El verano de 1907, Andrei Biely estaba en casa de su amigo Serguei Mijailovich Solovyov (1885-1943), en Diedovo. Los levantamientos campesinos se extendían, y Solovyov acudía a sus reuniones clandestinas. Al mismo tiempo, el ideólogo del simbolismo ruso declamaba a Teócrito a su abuela y mantenía relaciones con una joven cocinera (Yelena) de un viejo pintor ciego en una aldea cercana. Nivat establece los paralelismos entre: Darialsky, inspirado en Serguei Solovyov; Matriona, creada a partir de Yelena; y la baronesa Todrabe-Graaben tomada de la abuela de Solovyov, a la que Darialsky lee también a Teócrito, "buscando en las mitologías ctónicas griegas la elucidación del misterio del campo ruso". Los poemas que S. Solovyov escribía mientras su amigo Borís Nikoláyevich Bugáyev (1880-1934), conocido por el seudónimo de Andrei Biely componía "La paloma de plata" pueden esclarecer su colaboración intelectual.

 Biely recibió una gran influencia del tío de Serguei, Vladimir Sergueyevich Solovyov (1853-1900). Éste proponía una "divina sabiduría" (Sofiología), principio femenino del Cosmos, "Madre del Mundo", entidad mediadora entre Dios y el mundo, encarna la armonía, belleza ideal. Por otro, la "unitotalidad" que une todo lo existente, en un proceso que lleva a la "Teohumanidad", en la que la humanidad se divinizará en una hermandad universal.
 Es fácil rastrear aquí a Platón, el neoplatonismo y todas las sectas religiosas que se instalaban en el oriente ruso. 
 Los simbolistas (Serguei Solovyov, Aleksandr Blok, Andrei Biely) apoyaron a los movimientos revolucionarios campesinos y obreros como medios para la renovación espiritual de Rusia. Todo este maremágnum de fuerza, intuición, premonición y superstición estético-política está presente en "La paloma de plata", sublimado en la prosa iniciática de Biely. 
 

C) Naturaleza y Magia

 La naturaleza es el fondo de la novela con la que se inicia "Oriente u Occidente", fuerza, dinamismo, seno materno. Frente a "La paloma de plata", la ciudad será el  marco de "Petersburgo", dotada de poder geométrico y densidad: las masas que transitan por la Avenida Nevsky y la espesa niebla que se eleva desde el río. La tríada concluye con la casa que es conciencia y primera infancia en "Kotik Letayev", tercera novela del ciclo, aparentemente desgajada de las dos anteriores.

 Podríamos pensar en la naturaleza (tesis) negada por la ciudad (antítesis), la capital occidental, y, finalmente, ambas subsumidas o superadas en la casa: el surgimiento de la conciencia en la infancia (síntesis). ¿Una odisea hegeliana del espíritu o la indomable expansión de la contradictoria alma rusa?

 La naturaleza en "La paloma de plata" es un espacio de formas inasibles, que Biely esculpe verbalmente, de árboles, arbustos, bosques, senderos, colinas, prados, lagos, golondrinas, claridad, oscuridad. Un espacio de oscuras fuerzas invisibles que exige el sacrificio del individuo. Lo grupal (hermandad), lo universal (naturaleza, espíritu) niega lo particular. Darialsky, el carpintero, Matriona, Katia, Fiokla, todos son meros instrumentos de lo dionisiaco. El mismo Biely admitía que la influencia de Nietzsche en su obra era muy grande. En Nietzsche lo dionisíaco es el impulso primitivo de la naturaleza, éxtasis irracional, afirmación de la vida como sufrimiento y placer, propio de los ritos secretos de embriaguez y disolución de la individualidad. 

 Y la naturaleza es mágica porque actúa sobre el ser humano, es ella quien contempla a los hombres, y no al revés. 

 Biely abre la novela con "en el abismo azul del día, inundado de ardientes y brutales estallidos de luz" (в синюю бездну дня, полную жарких), la luz se impone al entendimiento, una luz delegada (lumière naturelle, según René Descartes) en el alma humana. La luz es revelación. Y, sin embargo, irá del "abismo azul del día" a un final en el que "la misma ausencia de luz y oscuridad en el seno de la cual se había debatido... por las callejuelas de Lijov, ahora estaba llena de tinieblas" (И странно: все то отсутствие света и тьмы, в котором барахтался он так недавно в лиховских переулках, теперь было наполнено тьмою), y en esas tinieblas que presagian el sacrificio palpitaban millares de hojas, como si la naturaleza tuviera un pulso -el mismo del que tanto habla el niño Kótik Letáyev- secreto y ominoso ante el cual la humana condición nada puede oponer: necesidad frente a libertad. El fatalismo de la naturaleza hecha espíritu en las delirantes creencias de la secta frente a las fantasías del poder del entendimiento humano, libre y racional, de su amigo Schmidt o sus lecturas europeas. Dionisos frente a Apolo. La eterna lucha.
 
 En el camino de Tsebeleyevo se alza un árbol-templo, un roble partido, columna de esa hermandad secreta, en mitad de la llanura: "el roble de tres copas, cinco veces centenario, que consistía únicamente en un tronco hueco... Quién sabe todo lo que conocía este roble, y qué sucesos pasados evocaba ahora el cuchicheo del follaje; quizás la gloriosa hueste de Iván el Terrible..." 
(Пятисотлетний трехглавый дуб, весь состоящий из одного только дупла, свои три простирал венца в отгорающий вечер... Еще неизвестно, что знал этот дуб и о каком прошедшем теперь лепетал он всею листвой; может - о славной дружине Иоанна Васильевича Грозного...), dentro del cual reflexionaba nuestro héroe en tanto que Matriona Semiónovna invadía su alma.

 El roble hueco de Laschavino como rito terrestre, en el que se funden amorosamente Darialsky y Matriona, y del que Georges Nivat concluye: 

"El viejo roble cristaliza todas las fuerzas ctónicas e históricas de Rusia... y deslizado en su tronco agujereado el poeta tiembla en éxtasis".

 La historia de Rusia condensada en un árbol centenario verá extenderse a la Iglesia del Espíritu Santo identificada con la Revolución, un éxtasis nuevo de fuerzas antitéticas. Naturaleza e Historia confluyen en ese punto del universo: la corteza ahuecada del roble, dentro del cual Pyotr Darialsky, instruido por el mendigo Abraham, ¿sufre una alucinación o una revelación?


 El proceso de (des)posesión del alma de Darialsky por ese Oriente esotérico remite a experiencias anteriores al nacimiento, presentes en toda la obra de Biely desde las "Sinfonías" a "Kotik Letayev". El nacimiento es un tránsito a formas nuevas de la materia, pero el espíritu viaja a través de los mundos. La insatisfacción de Darialsky explica ese viaje inconcluso: su meta no es Oriente, y no puede volver a su casa en Occidente. Oriente y Occidente son estados del espíritu: iniciación o cosificación. 

 Y el desafío de lo irracional tiene dos vertientes en "La paloma de plata".
 Por un lado, Nivat analiza la gran escena en que Schmidt "intenta en vano retener en el seno de la cultura europea" a Darialsky, revelándole "la vía deslumbrante del conocimiento esotérico (Cábala, Zohar, Clemente de Alejandría)", pero Darialsky mira por la ventana las camisas rojas que se recortan sobre el prado verde. Son los "hermanos", que le llaman. Nivat lo sintetiza: "de un lado, el saber del Libro, del otro el saber de la Vía, la tradición escrita y la tradición oral".
 Schmidt ha descubierto que el horóscopo de su amigo estaba dominado por Saturno. 

 La otra vertiente es la magia vinculada al paganismo oriental, a la oralidad, la vía. Nivat se asombra ante "la descripción del fenómeno de posesión mágica" sin equivalente en toda la historia de la literatura, la conversión del carpintero en chamán.

 "La obra" (Деланье) es un capítulo cumbre: una suerte de  "transverberación" mística (perforación espiritual del corazón por un fuego divino) herética en la izba del carpintero. Los rayos de energía que se desprenden de las manos y ojos de éste crean calor y círculos de fuego en el pecho de Matriona, invocando la concepción del "espíritu de la luz" en el encuentro sexual de Darialsky y Matriona. 

"Así están sentados junto a la ventana; el último rayo de luz de la tarde se acerca tímidamente a la ventana y, furioso y púrpura, corre sobre la mesa; no se puede distinguir entre la luz del sol y la del carpintero, la telaraña de oraciones del carpintero, tejida con sol y tiniebla, forma una única alfombra aérea; un extraño aspecto nunca antes visto; el alma del carpintero fluye al exterior con los hilos de esa telaraña, esas luces, esas llamas; alrededor de sus manos, alrededor de su cabeza ahora hay un círculo dorado y rojizo: Matriona lo observa todo adormilada: esa estúpida adormilada ya está de rodillas delante de él; le besa las manos y ¡ah! reza. Mitri Mirónovich no es ya su compañero; ahora es un justo o un gran profeta, las llamas brotan de su cuerpo. Matriona sabe que, si se da el caso,  con esta llama Mitri Mirónovich puede quemar la paja: junta las manos, con los dedos representa una punta y una fuerza terrible fluye a esos dedos unidos, se acumula, brilla como el acero incandescente: ella ha visto una vez, entrada la noche, que de esa fuerza acumulada en los dedos del carpintero surgía un relámpago y retumbaba el trueno"

 (Так сидят они у окна; луч вечерний, последний скромно протягивается в окошко и, свирепея, багровым бежит косяком на столе, не разберешь, что тут солнечный свет и что тут свет столяровский - столяровская паутина молитв, затканных солнцем и тьмой в один воздушный ковер; странный невидимый вид - душа столяра вытекает наружу паутинными нитями, светами, пламенами; вокруг рук его, вокруг его головы - теперь багрово-золотой круг: сонно все то увидала Матрена; глупая, сонно она уже на коленях пред ним; руки целует и - ах! - молится. То уже не сожитель, Митрий Мироныч; то праведник, то великий пророк, из себя выкинувший пламя: знает Матрена, что коль есть случай, пламенем этим Митрий Мироныч поджигает солому: руки сложит, пальцами изобразит острие, и к тем копием заостренным пальцам страшная притечет сила, скопится, засверкает белым калильным огнем: видела однажды она, как в глухую ночь из окна из заряженного силой столяровского пальца молния исходила и тукнул гром) 

 Este rito de hilos de luz psíquica y fuerza despersonalizadora, en donde se mezcla lo divino y lo demoníaco, sumerge al lector en la misma tiniebla: el carpintero persigue a Darialsky hasta el roble de Laschavino, vomita unas palabras-llama que alzan el vuelo y se transforman en un gallo de luz dentro de un haz de chispas rojas. Escúchase la voz de luz del carpintero-profeta-demonio que se arrodilla ante el joven hermoso en el roble. El gallo rojo atraviesa su camino bajo la luna. 

 La sexualidad es la inminencia de fusión entre Matriona y Pyotr. El carpintero sufre de celos, y aunque ha preparado ese encuentro, es humano y posesivo, pero sabe que el joven intelectual "va a crear el Espíritu en ella..." (В ей он Дух созидат)... Matriona baila furiosamente como una bacante, en trance. El espíritu (de la tierra) que baila es una idea del Zarathustra de Nietzsche que tanto amaba Biely.

 El ciclo de iniciación es interrumpido por otro de ciclo de retorno. Si Pyotr es absorbido por la magia de la desposesión y la desindividuación -el sexo y la fe tienden a disolver el yo- Katia y Yevseich salen en búsqueda del joven huido por los bosques oscuros. El ciclo retrokinético busca modificar el sentido del giro del alma de Pyotr: su regreso a Gugolevo, al amor tranquilo de la casi adolescente, virgen, culta, delicada, bella Katia. Eso es Occidente. En el bosque, como en los mitos y leyendas populares, dos fuerzas contrarias luchan por el alma del héroe: la red (trampa, ardid, telaraña) mística (piège mystique), oriental y desindividualizante, y el retorno a la civilización reforzando el yo consciente y racionalizador de lo europeo occidental.


D) Ritmo y Música

 Las canciones populares omnipresentes en toda la trilogía


E) Alma y Destino de Rusia. Oriente y Occidente

 Pyotr Petróvich Darialsky es el sujeto que encarna las dudas y esperanzas de Rusia, habiéndose formado en Moscú extraña la vida del campo, volviéndose de Occidente a Oriente. En el capítulo "La pesca" (Ловитва), Biely expone las ideas principales de su obra, a partir del pueblo campesino ruso. Todo comienza con una conversación entre el sacristán y Darialsky contemplando la migración a África de las últimas golondrinas (Милая, милая, заветная ласточка, белогрудая), que da lugar a una reflexión del narrador sobre Rusia, ese espacio sagrado de extensión infinita que no se comprende con la razón, como escribió el poeta Tyutchev:

"¿Adónde ha ido Pyotr? ¿Qué le ocurre? Nunca, en ningún lugar, le ha pasado nada igual. Nunca nadie ha soñado nada igual, salvo en Rusia; pero aquí entre estas gentes sencillas, faltas de sutilidades, sueña con todo esto; el campo ruso conoce secretos, también los bosques rusos conocen secretos; en estos campos, en estos bosques viven unos campesinos barbudos... son de pocas palabras; sin embargo, abundan en silencios; acércate a ellos, y ellos compartirán contigo esta abundancia; acércate a ellos y te enseñarán a guardar silencio; beberás las auroras y los crepúsculos como si fueran un vino caro; te alimentarás con el aroma de la resina de los pinos; las almas rusas son la aurora; las palabras rusas son fuertes, resinosas: si eres ruso, guardas en tu alma un secreto maravilloso...

 ... Todo el sueño de Occidente ha pasado delante de él y se ha alejado de él... La palabra rusa, taciturna, cuando sale de ti se queda cerca de ti: y esa palabra es una plegaria; las palabras que nos enseña Occidente, al contrario, son como una copita de vino dorado que se hubiera derramado en el aire y cuyas salpicaduras brillaran al sol como gemas, como piedras preciosas que vuelven a caer a tus pies, en el barro, no sin que antes los extraños se hayan admirado con el espectáculo de esta lluvia de gotas doradas que te deja sediento, así son las palabras que nos enseña Occidente; allí las palabras emergen a la superficie, se derraman en los libros, en cualquier ciencia; por eso allí las palabras se pueden decir, el modo de vida se dice, así es Occidente. Pero el alma no es una palabra: suspira por lo indecible. Pero no es así en Rusia: las gentes del campo, del bosque, no se envuelven en palabras, y su manera de vivir no seduce la mirada; su palabra es la injuria; su forma de vida son las borracheras, las peleas; suciedad, silencio, hambre, ignorancia, oscuridad...

 El campesino habla como tartamudeando y siempre dice cosas simples, pero cuando guarda silencio ¡es un silencio maravilloso!... Aquí entre todos ellos beben el vino de la vida... aquí no se presiona al crepúsculo para hacer un libro: aquí el crepúsculo es un misterio; en Occidente hay muchos libros, en Rusia hay muchas palabras no dichas. Los libros se rompen contra Rusia, el conocimiento se pulveriza... ese día, cuando Occidente se lance sobre Rusia, la recorrerá el fuego de arriba a abajo: quemará todo lo que se puede quemar, porque sólo de las cenizas de la muerte alzará el vuelo el espíritu paradisíaco: el Pájaro de fuego.


(Бедные, бедные! Задумался Петр: уже весь сон запада прошел перед ним, и уже сон отошел; он думал: многое множество слов, звуков, знаков выбросил запад на удивленье миру; но те слова, те звуки, те знаки будто оборотни, выдыхаясь, влекут за собой людей, - а куда? Русское же, молчаливое слово, от тебя исходя, при тебе и остается: и молитва то слово; как выплеснутая в воздух золотого чарка вина, что камушками, самоцветными брызгами горит в солнце, опадая каплями этими под ноги в грязь и тебя оставляя неутоленным, хотя бы и призывая к тебе посторонних людей минутно полюбоваться дождю золотых капель, - так вот и слова, которым нас обучает запад; свои там выплескивают наружу слова, в книги, во всякую премудрость и науку; оттого-то вот там и сказуемые слова, и сказанный склад жизни: вот что такое запад. Но ведь не слово - душа: грустит она о несказуемом, она о несказанном томится. И не то в России: полевые люди, лесные, в слова не рядятся и складом жизни не радуют взора; слово их что ни есть сквернословие; жизни склад - пьяный, бранчливый; неряшество, голод, немота, тьма. А ты и смекай: духовное винцо на столе-то перед каждым; и каждый слов несказанных и чувств несказуемых то винцо про себя выпивает. Говорит, будто заикается, да все о таком простом; молчит же - диковинное молчанье! Уста последними тебя обругают словами в то время, как тонут очи в ясной заре; уста бранятся, а очи благословляют; начнет говорить, что твое обстругает бревно; а запел вот - и... словом, далеко по белу свету разлетелась молва о тех песнях о русских; а кто же те песни поет, кто их сложил? Тот самый сложил их мужлан, который тебя при случае по-матернему ругнет) 


 Darialsky recordó su pasado: Moscú... todo de importación, de Francia, y de todo el lustre de las ideas de moda; una de esas personas jóvenes se encogía de hombros cuando se hablaba de Rusia; sin embargo, se marchó a pie a un convento en Sarov; un socialdemócrata se reía a carcajadas de la superstición del pueblo; ¿cómo acabó todo esto? De repente abandonó el partido y apareció como miembro de la secta de los jlystý (los flageladores)... Cuántos y cuántos son los que abrigan en secreto el sueño del campo ruso, ¡el campo ruso!"

 Darialsky continúa su reflexión con "los hijos turbulentos de Rusia que huyen lejos de ti, oh Rusia, y van a tierras extranjeras para olvidar su inmensidad; y cuando regresan después, ¿quién los reconoce? Sus palabras son extrañas, sus ojos son extraños... pero en el fondo de su alma son tuyos, oh campo ruso". Y la profecía sobre los que huirán al campo y vagarán por los bosques, buscando la espiritualidad, continúa. Darialsky sabe que está "en unos espacios nuevos, en una época nueva" y

"Ahora ya no soy filólogo ni señor ni poeta: soy una paloma; ya no soy el prometido de Katia, soy el amante de Matriona" y su alma está angustiada ante esa "dulce realidad".

(Теперь я уже не филолог, не барин, не поэт: я - голубь; не Катин женишок, - Матренин любовничек, - усмехается Дарьяльский, и ему страшно от сладкой этой действительности)

 La aparición de un anciano triste y afeitado, que conoce pero no identifica, un occidentalista, pone el contrapunto: es el senador Pável Pávlovich Todrabe-Graaben, hijo de la baronesa y tío de Katia, por la que siente una dulce inclinación, y descalifica a los jóvenes de hoy como excéntricos, desgraciados sin voz, que idealizan el silencio porque no saben expresarse de forma inteligible, caen en el borreguismo. Habla un ilustrado liberal europeísta que reniega del campo ruso, mientras Darialsky sigue escuchando una voz lejana, del pantano. El anciano se va. "Y ya está lejos de Pyotr, Occidente está lejos"

 Con el tono lírico-profético que requiere la vivencia descrita, Biely muestra el conflicto de dos mundos, que sigue desgarrando a Rusia, amenazada siempre por ese Occidente que es incompatible con Rusia. Las ideas occidentales deslumbran a los liberales rusos que abjuran de su país y se marchan de Rusia. Pero el alma rusa permanece. Un clima, una relación con la naturaleza y lo numinoso -síntesis de paganismo y teísmo-, un silencio maravilloso como el que sintió Don Quijote en casa del Caballero del Verde Gabán en otro contexto (allí, era el silencio burgués). Un vínculo con lo inefable, voz de lo numinoso que no hace vibrar al aire, pero expande ondas infinitas en nuestros corazones...


F) Conclusión

 J. D. Elsworth afirma que el tema principal de "La paloma de plata" es «el problema de la formulación de la experiencia religiosa y la creación de una nueva comunidad religiosa», y recuerda que la literatura rusa siempre ha tenido sus raíces en el pueblo. En este sentido, la novela sintoniza con los "nietzscheanos rusos" como Merezhkovsky. El propio Biely reconoció que el conflicto entre la intelligentsia y el pueblo era el núcleo de su obra. Aquí, Darialsky funciona como la conexión imposible entre el Oeste y el Este, una fractura que se encarna en la ambivalencia del héroe entre Katia y Matriona... INCOMPLETO


Bibliografía:

1. Andréi Biéli: "La paloma de plata". Editorial Laetoli. Pamplona. 2007. Traducción de María García Barris

2. Андрей Белый: "Серебряный голубь". Slavische Propyläen. Wilhelm Fink Verlag. München. 1967

3. Andréi Biély: "La colombe d'argent". Roman traduit du russe par A.-M. Tatsis-Botton. Suivi de Georges Nivat: "Le piège mystique ou La colombe d'argent". Éditions L'Âge d'Homme. Lausanne. 1990

4. J. D. Elsworth: "Andrey Bely: a critical study of the novels". Cambridge Studies in Russian Literature. Cambridge University Press. Cambridge. 1983

5. Maria Carlson: "The Silver Dove". John E. Malmstad (edited by): "Andrey Bely. Spirit of Symbolism". Conrell University Press. Ithaca. 1987

Francisco Huertas Hernández
Junio-Julio de 2026