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lunes, 21 de diciembre de 2020

"Trouble in Paradise" (1932). Ernst Lubitsch. "¿Dejará de existir la risa?". Pedro Antonio López Bellón


"Trouble in Paradise" (1932). Ernst Lubitsch
"¿Dejará de existir la risa?"
Pedro Antonio López Bellón

"Trouble in Paradise" (1932). Ernst Lubitsch
"Un ladrón en la alcoba"
Lily (Miriam Hopkins) & Gaston Monescu (Herbert Marshall)

 Compañeros cinéfilos, os deseo en estas fechas especiales que paséis unas estupendas fiestas de Navidad. Y lo hago de la mano del gran Lubitsch, uno de mis directores favoritos. Que paséis días agradables y familiares y que el bendito cine nos siga acompañando y haciendo nuestra existencia más llevadera. 

"Trouble in Paradise" (1932). Ernst Lubitsch
"Un ladrón en la alcoba"
Original Poster

"Trouble in Paradise" (1932). Ernst Lubitsch
"Un ladrón en la alcoba"
Poster

"Trouble in Paradise" (1932). Ernst Lubitsch 
(Un ladrón en la alcoba

"En el mundo se está produciendo una revolución. ¿Dejará de existir la risa? ¿Desaparecerán la vida alegre y placentera, el ingenio y las réplicas jocosas, la divertida guerra entre hombre y mujer? ¿He de llorar por el mundo que se fue y ver cómo se me prohíbe recrearlo? Porque en ese caso no querría volver a hace películas y no me importaría morir"

Ernst Lubitsch (1892-1947)

Ernst Lubitsch (1892-1947)

 Estas palabras del propio Ernst Lubitsch nos dan una pista bastante lúcida y aproximada sobre su filosofía vital y cinematográfica. Sobre su estilo y concepción de la existencia y de sus películas. No es la intención en estas líneas, la de analizar al detalle la trayectoria y el estilo de este genio incomparable del celuloide. Además, para tratar de explicar mínimamente su imprescindible aportación al universo del cine, para poder abordar una somera aproximación a su arte y sus películas, serían necesarias muchas palabras y reflexiones que exceden claramente a la voluntad de este humilde texto sobre una de las joyas que nos dejó como legado: Un ladrón en la alcoba (Trouble in Paradise, 1932).

 Pero si es necesario y conveniente aportar algunas pinceladas sobre este señor bajito en estatura, pero de una altura creativa, en mi opinión, excepcionalmente única. Solo uno de los colaboradores que tuvo la suerte de trabajar con él, un tal Billy Wilder (1906-2002), alcanzó cotas de brillantez cinematográfica que pudieran compararse a la creación del maestro alemán. Aunque desde luego no llegó a la grandeza de la puesta en escena e inventiva del sabio berlinés, que es inalcanzable, transitando la aportación wilderiana por otros derroteros. Maravillosos, brillantes, desopilantes e influenciados inevitablemente por Lubitsch. Pero otros derroteros, al fin y al cabo. El mundo de Ernst Lubitsch, empieza y acaba con él.

Ernst Lubitsch in Berlin

 Ernst Lubitsch inició su carrera artística de la mano del mítico director de teatro Max Reinhardt (1873-1943), en cuya compañía estuvo trabajando por un período de seis años. Eran los momentos anteriores al estallido de la Primera Guerra Mundial y Berlín era una ciudad alegre, cosmopolita, culta y fascinante. Y este ambiente con el que el autor convivió, sin duda tuvo su influencia en la formación de ese hedonismo alegre y despreocupado que desprendían los grandes títulos que rodaría más adelante y que hacen las delicias de los incondicionales que, como es mi caso, caemos rendidos ante el encanto y la fascinación que ejercen las imágenes de sus gloriosas películas. Y me reitero: sus películas no se parecen a ninguna otra. O precisando más: son muchas las películas que recuerdan a Ernst Lubitsch en su intento de copiar ese fino aroma artístico y vital que emanaban y que, por supuesto, no han logrado alcanzar nunca.

 Después de esa etapa de iniciación y aprendizaje, Lubistch, que poseía un talento innato para el cine, interpretó, escribió el guion y dirigió sus primeras películas en la que constituyó su etapa alemana. Posteriormente traslado su carrera a América, donde a partir de 1923 tomó definitivamente las riendas de su carrera y rodó sus mejores películas, pasando de una brillante etapa muda a una inolvidable colección de títulos sonoros. Y es durante estos años en los que tomo forma su popular “toque Lubitsch”. Tampoco es fácil dar una explicación clara y precisa de lo que supone el “toque Lubitsch” En mi opinión, forjada a través de la visión de las divertidas escenas y secuencias que magistralmente se encadenan y fusionan (se “abrazan” podríamos decir) en las historias que nos cuentan, más que un “toque”, a lo que asistimos los afortunados espectadores es a un “estilo Lubitsch”.

"Trouble in Paradise" (1932). Ernst Lubitsch
"Un ladrón en la alcoba"
Lily (Miriam Hopkins) & Gaston Monescu (Herbert Marshall) a la mesa

"Trouble in Paradise" (1932). Ernst Lubitsch
"Un ladrón en la alcoba"
Lily (Miriam Hopkins) & Gaston Monescu (Herbert Marshall) al teléfono

"Trouble in Paradise" (1932). Ernst Lubitsch
"Un ladrón en la alcoba"
Lily (Miriam Hopkins) & Gaston Monescu (Herbert Marshall) en el auto

"Trouble in Paradise" (1932). Ernst Lubitsch
"Un ladrón en la alcoba"
Madame Mariette Colet (Kay Francis), Lily (Miriam Hopkins) & Gaston Monescu (Herbert Marshall) en la puerta
Photo: California Film Institute

 El toque de Un ladrón en la alcoba de Ernst Lubitsch, sería sencillamente el paroxismo de esa experiencia narrativa y emocional a la que estamos asistiendo. El culmen de su habilidad para expresar lo que nos quiere transmitir de una manera tan elegante, moderna, fascinante e imperecedera. La ironía, los dobles sentidos, las elipsis, la sutileza, son algunas de las expresiones definitorias de este particular estilo narrativo. Las elipsis en dos vertientes, la temporal (a través del transcurso del tiempo, eliminando los momentos menos interesantes para el espectador y otorgando agilidad al desarrollo narrativo) y la espacial (con sus famosos fuera de campo, mediante el uso de objetos de todo tipo que mantienen su protagonismo durante todo el metraje dando pistas al espectador de algo que ha pasado o que va a pasar sin mostrárnoslo, al igual que sucede con acontecimientos que quedan a nuestra imaginación o conjetura, como por ejemplo lo que sucede detrás de sus famosas puertas

Y como al tiempo que voy escribiendo, me da la impresión de que estoy adquiriendo un tono artificiosamente académico y aburrido, creo que es mejor pasar a hablar sobre la comedia sofisticada que nos ocupa.

 “Ha de ser una cena maravillosa. Quizá ni la probemos. Pero es preciso que lo sea. Camarero, ¿ve esa luna? Quiero ver esa luna en el Champagne”

 Una película que contiene una línea de guion como esta, a mí, personalmente, me tiene ganado el corazón. Tal vez sea debido a mi romanticismo trasnochado. Lo cierto es que nos adentramos en el terreno de la comedia romántica, alta comedia o comedia sofisticada, adjetivo este último muy definitorio, por su etimología sofista y la falsedad y falta de naturalidad que lleva aparejada este término. Y el artificio, precisamente, es el hilo conductor de Un ladrón en la alcoba.

 Lily (Miriam Hopkins) y Gaston Monescu (Herbert Marshall) son dos ladrones que fingen ser personalidades de la alta sociedad. Se conocen en Venecia y se enamoran. Gaston Monescu roba al aristócrata François Fileba (inmenso Edward Everett Horton) y huye con Lily antes de ser descubierto. Un año más tarde, ya en París, Gaston roba un bolso a la adinerada viuda Mariette Colet (Kay Francis), pero se lo devuelve y se las ingenia para que lo contrate como su secretario personal. Entonces vuelve a aparecer en escena François Fileba junto al Mayor (Charlie Ruggles), revelándose ambos como fervientes admiradores de Mariette Colet…

 Todo este desarrollo narrativo se nos presenta a los espectadores revestido de una modernidad, una elegancia y una sutileza asombrosas por el grado de eficacia y brillantez conseguido en ello. Lubitsch era un creador dotado de una gran inteligencia. Pero, tal vez, una de sus mayores cualidades era que esa misma inteligencia la presuponía en los espectadores a los que iban dirigidas sus películas. Y una de las consecuencias de ello, era que su práctica consistía en sugerir, en lugar de mostrar. En dejar que el espectador trabajara con su imaginación y su razonamiento, para terminar de encajar las piezas del puzzle que, en definitiva, constituyen las imágenes de sus películas.

 Como toda buena comedia, Un ladrón en la alcoba destila una gran carga crítica. En esta ocasión, centrada en las clases adineradas y la alta sociedad. Esta crítica se hace evidente en los personajes de Gaston y Lily, de los que se desprende un alto componente de artificio y la demostración práctica de que las cosas, no suelen ser lo que parecen a primera vista…

 Me apetece reivindicar Un ladrón en la alcoba, como uno de los mejores títulos que jamás rodó Lubitsch y que quizás no llegue a la perfección y excelencia de Ninotchka (1939) o de Ser o no ser (To Be or Not to Be, 1942), pero sin duda es una obra extraordinaria y puede ponerse al mismo nivel que las mencionadas. Tal aserción corre el riesgo de convertirse en desproporcionada. Y por supuesto es muy subjetiva. Pero esa es la impresión a la que he llegado después de contemplar en varias ocasiones esta comedia romántica.

 Y el romanticismo es otra de las virtudes a resaltar. Un romanticismo que, a pesar de discurrir entre el engaño, la triquiñuela y el disimulo, es tratado de una manera más profunda, compleja y sincera que en otras comedias similares del género. De tal modo que se nos presenta más cercano y creíble, y, como consecuencia, más emocionante. Es fascinante como pueden caber en apenas ochenta minutos tanto amor, tanto humor, tanta ironía, tanta seducción y tanta alegría de vivir.

"Trouble in Paradise" (1932). Ernst Lubitsch
Herbert Marshall & Miriam Hopkins en sombras sobre la cama. Audacia de sublimación erótica de inusitada elegancia centroeuropea, mitad freudiana, mitad expresionista

"Trouble in Paradise" (1932). Ernst Lubitsch
Miriam Hopkins, Herbert Marshall & Kay Francis posan para el fotógrafo

"Trouble in Paradise" (1932). Ernst Lubitsch
Herbert Marshall, Ernst Lubitsch & Miriam Hopkins
Set

 En esta divertida e inolvidable comedia, no faltan tampoco otra de las grandes señas de identidad del genial director: las puertas. Y sorprende ver como son empleadas de una manera tan subyugante, me atrevería a decir, para introducirnos en el terreno de la ligereza, la fina ironía, la perspicacia, el doble sentido, la continua sonrisa en los labios, la suposición y el asombro de descubrir que Lubitsch nos ha introducido en un universo que conjuga el talento, el entretenimiento y el placer de los sentidos y, lo que es mejor, nos hace partícipes de todo ello de una manera casi inconsciente.

 Muchas de estas razonamientos y reflexiones que aquí expongo, pierden todo su sentido si no se ha visto la película. Mucho más si no se conoce el cine de Lubitsch. Así que si algún lector, llegados a este punto, no entiende, o le parece soporífero lo expuesto aquí hasta el momento, le acepto de muy buen grado su justificada crítica. Pero también le doy un consejo que me gustaría que me dieran a mí mismo: Que vaya corriendo a buscar alguna película (da igual la que sea) de este tipo bajito, de nariz prominente, ojos vivaces y un sempiterno puro entre las comisuras de sus labios, y abandónese al placer, el humorismo, la elegancia y a algo que personalmente suelo estimar en todo lo que vale: la evasión momentánea de la realidad.

 Y me resisto a acabar sin citar como perfecto resumen del estilo, el glamour y la sutil ironía de Ernst Lubitsch, la popular frase de uno de sus discípulos. Un tal Billy Wilder, que opinaba sobre su maestro: “Lubitsch puede enseñarnos más con una puerta cerrada que otros con una bragueta abierta”. 

 Amén.

viernes, 17 de abril de 2020

"Limelight" (1952). Charles Chaplin. A story of a ballerina and a clown. Francisco Huertas Hernández


"Limelight" (1952). Charles Chaplin
"Candilejas"
A story of a ballerina and a clown
Francisco Huertas Hernández




"Limelight" (1952). Charles Chaplin
Claire Bloom (Thereza) & Charles Chaplin (Calvero) en el camerino. Esta es la historia de una bailarina que no podía caminar y un payaso que ya no hacía reír, pero cuya fe en la vida fue más allá de su dolor


"Thou was not born for death, immortal Bird!"
John Keats: "Ode to a Nightingale"


 "Limelight" fue la última película que pudo rodar Chaplin en Estados Unidos, el país donde hizo su carrera artística, pero que no era el suyo. Perseguido por el Comité de Actividades Antiamericanas por comunista regresó a Europa. "Candilejas" -como tantas otras películas del Hollywood clásico- es muy inglesa: en la historia, el reparto y la nostalgia del propio Chaplin por su ciudad, Londres.

"Limelight" (1952). Charles Chaplin
Claire Bloom (Thereza) & Charles Chaplin (Calvero)
Ella convaleciente, alojada en el piso del cómico

 "The glamour of limelight, from which age must pass as youth enters". Así comienza la obra. La vejez sale del escenario de la vida para que entre la juventud. Ambientada en 1914 en la capital inglesa esta nostálgica película de un viejo payaso que, en tiempos, fue famoso y aclamado, Calvero (Charles Chaplin) que un día de regreso a su piso alquilado, borracho, descubre a su vecina que ha intentado suicidarse ingiriendo veneno e inhalando gas. Con ayuda del médico la sube a su casa, y allí la cuida. Toda la primera parte del film muestra la inmensa sabiduría de la vida de Chaplin. Calvero le recuerda a Thereza (Claire Bloom) que la vida, a la que ella no ve sentido, es deseo, impulso, como afirmó Friedrich Nietzsche. El payaso que necesita beber para actuar, y que ya solo triunfa en sueños, infunde tanto amor a la vida a la desdichada chica que la cura de una parálisis de sus piernas de origen histérico y despierta en ella un amor profundo. Calvero y Terry (Thereza) quieren seguir actuando. Cada uno en su género: clown y ballet. Pero sus trayectorias serán muy distintas.

 En
"Limelight"Chaplin puso mucho de su vida: sus recuerdos de chico en Londres; el amor al teatro de variedades; su relación con Oona O'Neill, 36 años más joven, que escandalizó a la sociedad norteamericana; el slapstick (comedia física de golpes) y sus maestros (Buster Keaton); los músicos callejeros... y un gusto amargo que reflejaría el momento de hostilidad que Chaplin sufría en América.

"Limelight" (1952). Charles Chaplin
Charles Chaplin (Calvero) recuerda tiempos mejores

"Limelight" (1952). Charles Chaplin
Claire Bloom (Thereza) & Charles Chaplin (Calvero)

 "Limelight" se hizo famosa por la música compuesta por el propio director. Chaplin une la comedia y el drama, y habla, habla mucho. Nunca había hablado tanto. Es el Chaplin más elocuente. La hondura filosófica de sus consideraciones sobre la vida, respondiendo a la desesperanza de Thereza, en parlamentos como éste:

 "Are you in pain?
That's all that matters. The rest is fantasy. Billions of years it's taken to evolve human consciousness and you want to wipe it out. Wipe out the miracle of all existence. More important than anything in the whole universe! What can the stars do? Nothing... but sit on their axis! And the sun, shooting flames 280,000 miles high... So what? Wasting all its natural resources. Can the sun think? Is it conscious? No, but you are! Pardon me, my mistake. Here you are, and there you go!"

"Limelight" (1952). Charles Chaplin
Charles Chaplin (Calvero) & Claire Bloom (Thereza) Calvero abatido por sus fracasos en el escenario: ya nadie ríe. ¿Una confesión de lo que el cine sonoro se llevó?

"Limelight" (1952). Charles Chaplin
Sydney Earl Chaplin (Ernest Neville) & Claire Bloom (Thereza). Mientras Thereza trabajaba en una tienda conoció a un músico pobre americano que compraba papel pautado. El personaje era encarnado por uno de los hijos del director

"Limelight" (1952). Charles Chaplin
Claire Bloom (Thereza) & Nigel Bruce (Postant)

"Limelight" (1952). Charles Chaplin
Charles Chaplin (Calvero) & Claire Bloom (Thereza) En el escenario

"Limelight" (1952). Charles Chaplin
Buster Keaton (Cómico) & Charles Chaplin (Calvero) La reunión de dos monstruos del cine mudo. Y, luego, un mundo que ya no era el suyo. En la película hacen un número cómico musical, sin palabras, de vaudeville. En la vida real Chaplin no aceptó al principio el cambio del mudo al sonoro, pero peor fue para Keaton que desapareció del cine

"Limelight" (1952). Charles Chaplin
Charles Chaplin (Calvero) & Claire Bloom (Thereza) El amor y la dignidad herida de un hombre solitario. Solo es posible el encuentro entre solitarios. Calvero y Thereza lo son. Sin familia ni compromisos quedan abiertos al "otro". La necesidad de amor de Terry (Thereza) es muy grande. Y Calvero es, para ella, el sentido de su vida, todo

 O cuando declara sobre la vida, a la que Thereza no ve sentido: "What do you want meaning for? Life is a desire, not a meaning. Desire is the theme of all life!" ¡Qué fuerza nietzscheana en esas palabras! ¡La vida es deseo, no significado! Y el deseo es amor. El amor al teatro, a la propia vida y el poder de la conciencia y la voluntad.

 El film
 avanza desde la habitación al escenario. Al fin, ambos son escenarios. En todos actuamos. Calvero impulsa la marchita existencia de Terry haciéndola florecer, y, sin embargo, esta alma de vagabundo (tramp) del payaso huye de la felicidad propia. Cuando ella triunfa como bailarina, y un cándido compositor norteamericano entra en liza, Calvero no quiere arruinar la juventud de la chica y vuelve a la calle con sus amigos músicos ambulantes. Pero habrá una oportunidad para el viejo clown...

 "Candilejas"
es una de las mejores películas del autor. Sensible, personal, filosófica, humana, en fin. La vida es deseo y lucha. Y ese deseo que brota como el agua quiere vida y belleza, arte. El arte de hacer reír del cómico y el arte de conmover con el cuerpo -en surtidor de sueños- de la danza. Y esto será siempre igual. Como el poeta cantó: "¡No naciste para la muerte, pájaro inmortal!"

"Limelight" (1952). Charles Chaplin
Poster

Limelight
1952
United States

Directed by Charles Chaplin
Robert Aldrich (asst. director)
Jack Verne (asst. director)
Produced by Charles Chaplin
Written by Charles Chaplin
Music by Char
Cinematography: Karl Struss
Edited by Joe Inge
Production company: Celebrated Production
Distributed by United Artists
Release date: October 23, 1952 (United States)

Running time: 137 minutes

"Limelight" (1952). Charles Chaplin
Charles Chaplin & Claire Bloom. Viendo el negativo de la película

Cast
Charles Chaplin as Calvero
Claire Bloom as Thereza "Terry" Embrose
Nigel Bruce as Postant
Buster Keaton as Calvero's partner
Sydney Earl Chaplin as Ernest Neville
Norman Lloyd as Bodalink
André Eglevsky as Male Ballet Dancer
Marjorie Bennett as Mrs. Alsop
Wheeler Dryden as Thereza's doctor and Old Ballet Dancer
Melissa Hayden as Terry's dance double
Barry Bernard as John Redfern
Stapleton Kent as Claudius (scene cut for worldwide release)
Mollie Glessing as Maid
Leonard Mudie as Calvero's Doctor
Snub Pollard as Street Musician
Geraldine Chaplin as Little Girl in opening scene (uncredited)
Josephine Chaplin as Child in opening scene (uncredited)
Michael Chaplin as Child in opening scene (uncredited)
Charles Chaplin Jr. as Clown (uncredited)
Cyril Delevanti as Griffin — a Clown (uncredited)
Oona O'Neill as Extra (Thereza's double in one episode, uncredited)
Eric Wilton as Major Domo at Dinner (uncredited)




domingo, 5 de abril de 2020

Luis Eduardo Aute y el cine. Recuerdos personales del cantautor que marcó nuestras vidas. Francisco Huertas Hernández

Luis Eduardo Aute y el cine
Recuerdos personales del cantautor que marcó nuestras vidas
Francisco Huertas Hernández


"Aute retrato" (2019). Gaizka Aurresti
Luis Eduardo Aute dirigiendo "A flor de piel" (1974)

 Luis Eduardo Aute Gutiérrez (1943-2020) fue un artista polifacético, pero aunque hizo cine, poesía, pintura, escultura y otras cosas más, todos los que tenemos el medio siglo de vida lo amamos como músico, cantautor de nuestras vivencias, que no sabemos si fueron nuestras porque antes se las oímos cantar a él.


Luis Eduardo Aute: "Queda la música". Single
Ariola Eurodisc. 1979

 Recuerdo perfectamente cuando tomé conciencia de su existencia. Fue en 1979 cuando presentaron en Radio 3 una canción preciosa llamada "Queda la música" que era la segunda parte de otra que, seguramente, estaba grabada en mi preconsciente infantil: "Las cuatro y diez". El nuevo álbum del filipino era "De par en par".

Rosa León: "Las cuatro y diez / Versos muertos". Single
EMI Regal. 1972
Rosa León dio a conocer las grandes canciones de Luis Eduardo Aute antes que él las grabara. "Las cuatro y diez" y "Al alba" son los dos himnos que ella registró con antelación

Rosa León: "Al alba". LP
Ariola. 1975
Otro recuerdo imborrable. Allá por 1979 o 1980, unos carteles en blanco y negro, anunciando un recital de Rosa León en Cartagena, que yo veía al ir al Conservatorio

 Un acontecimiento clave en mi vida fue cuando mi padre trajo una cinta (cassette) original del "taller" (Radio Huertas), sin caja. Se llamaba "Al alba" y era de Rosa León.  Estábamos ya en los '80 y yo no sé si en la Universidad o en COU. ¡Claro que yo conocía esa canción emocionante! Pero fue al escuchar aquella cinta compulsivamente -vuelta y vuelta- cuando entré más y más en el universo de Aute (en esos días yo era un fan de Serrat). En ese disco el cantautor además firmaba "Pétalo" (dedicada a Pablo Neruda), y musicaba a Jaime Gil de Biedma en "Mañana de ayer, de hoy" y José Manuel Caballero Bonald en "La palabra más tuya". Rosa León, junto a Massiel, fue de las primeras en dar a conocer el cancionero de este autor tímido y sensible, de verso profundo.

Luis Eduardo Aute. Recital en el Colegio Mayor Pío XII. Juan XXIII, 3. Madrid
Sábado 11 de diciembre de 1982
Imagen de Alamy
En esa época los cantautores tenían su circuito en Colegios Mayores, fundamentalmente en Madrid. Fue famoso el "San Juan Evangelista" por sus conciertos de jazz. El éxito masivo de Aute llegó con su disco-concierto "Entre amigos" al año siguiente

 Luego los '80 fue la década de la "nueva ola" (movida) y de los cantautores, de los que sobrevivieron a la muerte de Franco y la mal llamada "transición" (reforma política del régimen para adecuarlo a los standares internacionales democráticos)

Sonidovisión (DiscoCentro)
Gran Vía José Antonio 21. Murcia
Teléfono 241812 - 2418658
Bolsa original de 1982
En el interior está el LP de Canovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán "Señora Azul", reeditado por Hispavox en su colección "Pioneros" ese año. En esa tienda y en esa primavera de 1982 escuché el álbum "Fuga" de Luis Eduardo Aute, recién publicado

Luis Eduardo Aute: "Fuga"
LP
Gong. Movieplay. 1982

 Uno de los recuerdos más importantes de mi vida data de la primavera de 1982 -creo que en abril-. Mi compañero de piso Arturo Zafra y yo paramos en Sonidovisión, una tienda de electrodomésticos en la Gran Vía de Murcia que tenía una sección de discos -algo muy habitual es esa época-: nos pusimos los auriculares para escuchar dos novedades: él, "La mirada del espejo", de Hilario Camacho; yo, "Fuga", de Luis Eduardo Aute. Describir la felicidad, al descubrir esas canciones insuperables mientras el sol entraba por el cristal iluminando nuestros flequillos y la gente pasando por la acera, es imposible. Solo sé que mi querencia por las tiendas de discos, Aute, la amistad, la primavera, las ciudades, la libertad, el amor presentido y lejano, todo eso, se grabó en mí aquella tarde luminosa.

Luis Eduardo Aute: "Entre amigos"
LP
Movieplay. 1983
El 4 de marzo de 1983, en dos funciones, se grabó en el Teatro Salamanca de Madrid el disco en directo "Entre amigos", en el que le acompañaron Teddy Bautista, Pablo Milanés, Silvio Rodríguez y Joan Manuel Serrat. Este nuevo trabajo subió a las listas de éxitos y fue Premio Nacional del Disco 1983 del Ministerio de Cultura

Luis Eduardo Aute: "Entre amigos"
Joan Manuel Serrat, Pablo Milanés, Luis Eduardo Aute, Teddy Bautista y Silvio Rodríguez saludan al terminar el recital en el Teatro Salamanca de Madrid el 4 de marzo de 1983

 "Entre amigos", el concierto del Teatro Salamanca fue el primer homenaje al artista ya visto como un "clásico". Sus amigos cantaron sus temas: Joan Manuel Serrat, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Teddy Bautista. En realidad fue un "Grandes Éxitos" en directo. Y recuerdo que Jesús Guardiola Gómez, mi gran amigo, estaba obsesionado con ese disco

Luis Eduardo Aute: "Cuerpo a Cuerpo"
LP
Ariola. 1984

 Toda la década de los '80, mi etapa universitaria, va asociada con discos de Aute -es curioso como coexistían Nacha Pop, Barón Rojo, Aute, Serrat y Luz Casal-: "Cuerpo a Cuerpo" (1984) con "Cine, cine", "Dos o tres segundos de ternura" y "Una de dos", y su presencia en grandes conciertos en Plazas de Toros y en la TV.

Luis Eduardo Aute en la XIV Semana Internacional de Cine de Betanzos, con el homenaje "Luis Eduardo Aute en el cine"
28 al 31 de julio de 2014

 El cine fue una de sus pasiones menos conocidas aunque estuvo presente toda su vida. En algunas de sus canciones como "Cine, cine" se homenajea a François Truffaut y Antoine Doinel; en "Las cuatro y diez" se habla de "Al este del Edén" de Elia Kazan y James Dean tirando piedras a una casa blanca, y "entonces te besé"; en "Vailima" se menciona a Maureen O'Hara; en "Mira que eres canalla": "yo ahora me voy con Charlie al Alphaville, que reponen "La Huida", la de Sam Peckinpah con Steve McQueen".

 Muy joven
 participó en rodajes de grandes producciones internacionales que se filmaron en parte en España.

Luis Eduardo Aute (en el centro) entre el equipo de la película coproducida entre Suiza, Estados Unidos y Reino Unido "Cleopatra" de Joseph Leo Mankiewicz estrenada en 1963.
Fue intérprete de inglés, francés y español y segundo ayudante de dirección de la segunda unidad, que se encargaba de filmar las secuencias rodadas en España en 1962

Luis Eduardo Aute (a la derecha) -meritorio de dirección- con Maurice Ronet (a la izquierda) -director y guionista- en el set de la película "Le Voleur du Tibidabo" (La vida es magnífica). 1964

 En los años sesenta trabajó como auxiliar de dirección en "Cleopatra" de Joseph L. Mankiewicz (1963) y "Le Voleur du Tibidabo" (La vida es magnífica) (1964) de Maurice Ronet.

Robert de Niro y Luis Eduardo Aute
Festival de Tribeca. 2001

Luis Eduardo Aute (a la derecha) con Roman Polanski (en el centro)

 En los setenta hizo varios cortometrajes: "Minutos después" (1970), "Chapuza 1" (1971) y "A flor de piel" (1975), con Jaime Chávarri y Ana Belén como protagonistas.

"La pupila del éxtasis" (1989). Luis Eduardo Aute
"Delirios de amor". TVE

 En los ochenta dirigió un episodio del largometraje "Delirios de amor" de Antonio González-Vigil, “El muro de las lamentaciones” (1986), y, tres años más tarde, un capítulo de la serie de TVE con el mismo título "La pupila del éxtasis" (1989)

"Un perro llamado Dolor" (2001). Luis Eduardo Aute
La Maja desnuda

 Su primer largometraje fue "Un perro llamado Dolor" (2001), en el que dibujó, realizó, y compuso la banda sonora. La película fue nominada a los Premios Goya 2001 en la categoría “Mejor película de animación”.
 En 2012 dirigió "El niño y el basilisco", otro corto de animación.

"Vincent y el Giraluna" (2015). Luis Eduardo Aute
Mediometraje de animación

 En 2015 hizo otra película de animación, "Vincent y el Giraluna", para acompañar un disco homenaje que se le tributó.

"Función de noche" (1981). Josefina Molina
Lola Herrera y Daniel Dicenta
Un psicodrama con música exquisita de Luis Eduardo Aute

"La Señora García se confiesa" (1976). Adolfo Marsillach
Lucia Bosè (Señora García)
Serie de TVE con música de Luis Eduardo Aute

 También compuso muchas bandas sonoras de películas. La lista es larga. Yo recuerdo especialmente "Función de noche" (1981) de Josefina Molina, y la serie de TVE "La Señora García se confiesa" (1976) de Adolfo Marsillach. Y si me permitís evocar una sintonía entrañable para la emisión literaria de Fernando Sánchez Dragó en TVE, "Biblioteca Nacional" (1982-1983), la canción "Todo está en los libros", que, como escribe el propio Dragó: "nuestro himno será siempre aquella cantinela, tan pegadiza, la de que todo está en los libros"

 Acabo este apresurado
 homenaje a mi Maestro, uno de ellos, y no el menor. Sí, Inma, sí, nuestro Maestro en tantas cosas. Citando a Fernando Sánchez Dragó en su emocionado artículo de despedida, diciendo que a su amigo, hermano, le encajaba el título de aquel libro de un poeta al que amó, Pablo Neruda: "Tentativa de hombre infinito". Sí, Luis, aunque no puedo llamarte "amigo", "hermano", tú ayudaste a que fuéramos infinitos