domingo, 23 de junio de 2024

L. N. Tolstoi: "La felicidad conyugal" (Семейное счастье) (1859). "Yo creo que el hombre tampoco, ni debe ni puede decir que ama" (А мне кажется, что и мужчина не должен и не может говорить, что он любит). Francisco Huertas Hernández

Lyev Nikolayevich Tolstoi (1828-1910): "La felicidad conyugal" (Семейное счастье) (1859)
"Yo creo que el hombre tampoco, ni debe ni puede decir que ama" (А мне кажется, что и мужчина не должен и не может говорить, что он любит)
El amor y las palabras. La literatura como escuela sentimental
Francisco Huertas Hernández



Lyev Nikolayevich Tolstoi: "La felicidad conyugal" (Семейное счастье) (1859)


"Катя говорила о том, как легче мужчине любить и выражать любовь, чем женщине.

- Мужчина может сказать, что он любит, а женщина - нет, - говорила она.

- А мне кажется, что и мужчина не должен и не может говорить, что он любит, - сказал он.

- Отчего? - спросила я.

- Оттого, что всегда это будет ложь. Что такое за открытие, что человек любит? Как будто, как только он это скажет, что-то защелкнется, хлоп - любит. Как будто, как только он произнесет это слово, что-то должно произойдти необыкновенное, знамения какие-нибудь, из всех пушек сразу выпалят. Мне кажется, - продолжал он, - что люди, которые торжественно произносят эти слова: "я вас люблю", или себя обманывают, или, что еще хуже, обманывают других"
 
 
(Katia decía que para un hombre era más fácil amar y manifestar su amor que para una mujer
 
- El hombre puede decir que ama, pero la mujer no -decía
 
- Pues yo creo que el hombre tampoco, ni debe ni puede decir que ama -dijo
 
- ¿Por qué? -pregunté
 
- Porque siempre será una mentira. ¿Qué clase de revelación es que el hombre ame? En cuanto lo dice es como si algo se cerrara, pum: ama. Como si en cuanto pronunciara esas palabras tuviese que ocurrir algo extraordinario, como si ciertas señales se dispararan desde mil y un cañones. Creo -continuó- que la gente que pronuncia con solemnidad las palabras "La amo", o bien se engaña o, peor aún, engaña a los demás) 
 
Lyev N. Tolstoi: "La felicidad conyugal". Primera Parte. Capítulo III. Ed. Acantilado. Barcelona. 2023. Traducción de Selma Ancira
 
 
 "Семейное счастье" (Semeinoye schastye, en ruso literalmente: "Felicidad familiar") es una novela romántica de Lyev Nikolayevich Tolstoi, escrita en 1858, cuando el autor tenía 30 años. Se publicó en la revista "Русский вестник" (Mensajero ruso) en 1859. La verdad de la literatura reside en la vida, y las ideas y sentimientos que el arte revela recalan en el alma del espectador porque se identifica con ellos. Tolstoi partió de su relación amorosa (1856-1857) con Valeria Vladimirovna Arsenyeva (Volkova, apellido de soltera) (1836-1909). Hija del terrateniente de Tula, Vladimir Mijailovich Arsenyev (1810-1853), propietario de la finca Sudakovo, al lado de Yasnaya Polyana, y de Yevgenia Lvovna Shcherbacheva. Su tutor fue Tolstoi después de la muerte de su padre. Hubo un tiempo en que el conde pensó en casarse con ella. Los ocho años de diferencia, daban al escritor una autoridad vital y moral sobre la muchacha. Es fácil verlos reflejados en Masha y Serguei, de la novela "La felicidad conyugal".

 Pero el arte literario no es una simple representación de la vida. Es un resplandor de belleza y sabiduría que trasciende la existencia pues descubre la universalidad de la condición humana y su conexión con la totalidad de la naturaleza y el ser, aunque parta de la individualidad de los personajes y su pertenencia a lugares y épocas concretas. 
 
 "La felicidad conyugal" cuenta la historia del amor de una adolescente de diecisiete años, huérfana (Masha, Marya Aleksandrovna) por el amigo de su difunto padre (Serguei Mijailich), su tutor, luego su matrimonio y los primeros años de su vida conyugal, con la pérdida de las ilusiones, la atracción por la vida mundana de la capital de la muchacha, el nacimiento de los hijos, y la comprensión de que el amor evoluciona, pero nunca regresa "el sentimiento de antaño" (старое чувство).
 
 Al ser una obra de juventud, Tolstoi todavía no ha alcanzado la visión social, histórica y cósmica de sus grandes novelas. En "Семейное счастье" predomina la psicología, sutil, delicada y dialéctica, pues los personajes evolucionan desde la armonía al conflicto, y, finalmente, la síntesis. 
 El punto de vista del narrador sorprende: en primera persona y es Masha la que cuenta la historia. Un tour de force para el autor.  

 La perfección formal reside aquí en la unión de la psicología humana, la del amor, la esperanza y la decepción, con la naturaleza de las haciendas de los nobles, los jardines, los bosques, los cambios estacionales, y sus aves y sus ranas. Tolstoi es un Ilya Repin (1844-1930) de la literatura: el paisaje, desde un realismo detallado, el contraste de luz y sombra, el amor a la tierra rusa, con sus vastos espacios, serenos o duros, la fuerza cambiante de la naturaleza en las estaciones y los animales y las plantas.
 
 La novela ha sido llevada al cine y a la televisión. La primera versión, en 1963 se rodó en Alemania para televisión: "Das Glück der Ehe" (La felicidad conyugal), dirigida por Hans Farenburg. La pareja protagonista: Masha (Katinka Hoffmann), Serguei (Karl Lange).
 
  En 1971, el director Pyotr Fomenko realizó la película para televisión rusa "Семейное счастье". El reparto fue el siguiente: Masha (Margarita Terejova), Sergei Mijailovich (Yuri Kayurov) y Katya (Lydia Savchenko).

 Televisión Española emitió una hermosa adaptación teatral de Marcial Suárez en su programa "Estudio 1" el 5 de mayo de 1972, dirigida por Alberto González Vergel. "Felicidad conyugal" fue protagonizada por María José Goyanes (Masha), Fernando Delgado (Serguei), Mayrata O'Wisiedo (Katya) y Nélida Quiroga (Tatyana Semionovna). La Masha de María José Goyanes es espléndida, delicada y poética.

 El amor es un impulso constante que mantiene la vida de la especie, y alienta la acción humana. Tolstoi soslaya el amor como pasión instintiva. Masha, a pesar de su juventud, no es presa de un deseo carnal, y menos aún el tutor esposo. Sin embargo, el gran mundo de San Petersburgo está lleno de lascivia y artes de la seducción en los salones de baile. También los balnearios europeos. Ese contexto que Masha descubrirá con voluptuosidad desatará su deseo de ser admirada y conquistada, aunque su fidelidad conyugal no se lo permita. Serguei Mijailich dejará que su joven esposa aprenda lo que es la vida, con la confianza y seguridad del amor, que mutará desde la ilusión del enamoramiento al amor maduro de la familia y la crianza de los hijos.

 Puede verse esta obra maestra temprana de Tolstoi como un cuadro psicológico que traza la evolución del amor en una mujer. Desde el enamoramiento, en el que quiere vivir eternamente: "Que todo vuelva a ser como antes..." (Опять пусть будет всё, как прежде...), exclama Masha queriendo renovar la ilusión de los primeros días.
 Pero Serguei sabe que no es posible, ni deseable: "No vamos a intentar repetir lo vivido -continuó-, ni vamos a engañarnos. ¡Qué bien que no existan las inquietudes y las ansiedades de antaño! No tenemos nada qué buscar ni por qué inquietarnos. Ya lo hemos encontrado y nos ha tocado una buena parte de felicidad. Ahora lo nuestro es borrarnos y despejar el camino, mira para quién -dijo señalando a la nodriza que había llegado con Vanya y se había detenido en la puerta de la terraza-. Así es, querida -concluyó, atrayendo mi cabeza hacia él y besándola. No me besaba un amante, sino un viejo amigo"
(Не будем стараться повторять жизнь, - продолжал он, - не будем лгать сами перед собою. А что нет старых тревог и волнений, и слава Богу! Нам нечего искать и волноваться. Мы уж нашли, и на нашу долю выпало довольно счастия. Теперь нам уж нужно стираться и давать дорогу вот кому, - сказал он, указывая на кормилицу, которая с Ваней подошла и остановилась у дверей террасы. - Так-то, милый друг, - заключил он, пригибая к себе мою голову и целуя ее. Не любовник, а старый друг целовал меня)
 
Francisco Huertas Hernández
23 de junio de 2024
 

sábado, 22 de junio de 2024

A. S. Pushkin: "Yevgueni Oneguin" (Евгений Онегин). Cap. 4. Reflexiones pushkinianas IV (1): "Los sueños y los años no pueden volver" (Мечтам и годам нет возврата). Francisco Huertas Hernández

A. S. Pushkin: "Yevgueni Oneguin" (Евгений Онегин). Cap. 4
Reflexiones pushkinianas IV (1): "Los sueños y los años no pueden volver" (Мечтам и годам нет возврата)
Francisco Huertas Hernández



Yevgueni y Tatyana pasean. Él la ha rechazado
 

 El capítulo IV de "Eugenio Oneguin" es una aleación perfecta de texto, metatexto, narración, reflexión, poesía y ética. Acostumbrados al lirismo de la ópera homónima (1879) de Pyotr Ilych Chaikovski el lector no ruso quedará admirado de la modernidad de Aleksandr Sergueyevich Pushkin, que escapa del sentimentalismo continuamente, con disgresiones de toda naturaleza que congelan a los personajes, para luego regresar a ellos con la misma ternura, cercanía y cuidado con la que se distanció de ellos. 
 En este capítulo, narrativamente, se nos da la respuesta, en persona, del antihéroe Oneguin a la carta de amor de Tatyana. Pero esto ocupa muy pocos versos, y, siendo el climax de esta parte de la novela, va antecedido de un largo excursus, en el que el creador de la historia medita sobre su vida, para llegar al mismo punto en el que se halla su protagonista. 

 La estrofa I comienza con estos versos: "Al principio de mi vida me gobernaba / el bello y astuto sexo débil. / Por entonces me impuse como ley / únicamente su voluntad" (В начале жизни мною правил / Прелестный, хитрый, слабый пол. / Тогда в закон себе я ставил / Его единый произвол). El joven y ardiente poeta sucumbe al imperio de la naturaleza del deseo, pues habrá que pensar que más que amor late aquí libido buscando el principio del placer. "La mujer aparecía al corazón / como una pura divinidad" (И сердцу женщина являлась / Каким-то чистым божеством). ¿Quién no ha sentido que Dios resplandecía en los ojos de una mujer cuando la vida aún no se había quebrado en las esquinas del desconsuelo y el alma estaba hecha jirones?
 La ambivalencia de amor y odio hacia las féminas está admirablemente descrita en verso ruso por Pushkin en este preámbulo que explicará (¿justificará?) la conducta de Oneguin. En la estrofa V el autor confiesa lo que hemos dicho: "Tenéis que reconocer -en aquel tiempo / yo sólo pensaba en el placer-" (Признаться ль вам, я наслажденье / В то время лишь одно имел). El "placer" (наслажденье), mal consejero para la razón. Es "ceguera" (ослепленье) la de esas "violentas pasiones" (Страстей мятежные), pero se agotan, y esos "errores de juventud" dan paso a la meditación y el apartamiento de la sociedad. Pushkin y Oneguin convergen en este punto. 
 En VII se afirma: "Cuanto menos amamos a una mujer / más le gustamos" (Чем меньше женщину мы любим, / Тем легче нравимся мы ей). Una verdad irracional en su apariencia, pero que encierra una verdad esencial: sólo se ama lo que ofrece resistencia, lo lejano (misterioso), imposible, trascendente. Por eso el amor a Dios puede ser el más grande: está demasiado lejos, es inaccesible. 
 Ya en IX se atribuyen estos pensamientos pushkinianos al propio Oneguin, para regresar a la narración. La descripción de su carácter desencantado explicará su elegante rechazo a la impulsiva y delicada Tatyana. Pero la carta de la muchacha causó un gran efecto (XI): "Pero al recibir la carta de Tania / Oneguin se conmovió profundamente" (Но, получив посланье Тани, / Онегин живо тронут был).

 El encuentro en el jardín, con el que Pushkin interrumpió el Capítulo III, tras la canción de las muchachas que recogían bayas, presenta la respuesta de Oneguin a los anhelos de la chica (XII): "Usted me escribió, / no lo niegue. He leído / la confesión de un alma ingenua, / la expresión de un inocente amor. / Su sinceridad me es grata. / Agitó sentimientos / callados desde hace tiempo" (Вы ко мне писали, / Не отпирайтесь. Я прочел / Души доверчивой признанья, / Любви невинной излиянья; / Мне ваша искренность мила; / Она в волненье привела / Давно умолкнувшие чувства). Oneguin ya es un "hombre superfluo" (лишний человек), ese arquetipo de la literatura rusa que describe -desde Pushkin a Chejov- a los ociosos, hastiados y vacíos nobles, que poseídos por la "jandrá" (хандра), la melancolía, minimizan el valor de la vida, y rehúsan cualquier esfuerzo. Yevgeni no puede formar familia por ello. Todos los esfuerzos e ilusiones de la vida ya no representan nada para él (XIV): "Pero yo no estoy hecho para la felicidad, / mi alma le es ajena" (Но я не создан для блаженства; / Ему чужда душа моя). En XV añade: "Así soy yo. ¿Y a alguien así buscaba usted / con su alma pura y apasionada / cuando con tanta sinceridad / e inteligencia me escribió?" (Таков я. И того ль искали / Вы чистой, пламенной душой, / Когда с такою простотой, / С таким умом ко мне писали?). Siguen las palabras de Oneguin (XVI) justificando su imposibilidad de amar, de ser feliz, o hacer feliz a Tatyana: "Los sueños y los años no pueden volver" (Мечтам и годам нет возврата). Un paternalismo que compensa su falta de valor aconseja (reprende) a la muchacha: "Escúcheme sin enojo: / la joven cambia más de una vez / sus sueños por otros más ligeros / como el árbol cambia / sus hojas cada primavera. / Está claro que así fue decidido por el cielo. / Se enamorará de nuevo, pero... / aprenda a dominarse. / No todos la comprenderán como yo. / La inexperiencia lleva a la desgracia" 
(Послушайте ж меня без гнева:
Сменит не раз младая дева
Мечтами легкие мечты;
Так деревцо свои листы
Меняет с каждою весною.
Так видно небом суждено.
Полюбите вы снова: но...
Учитесь властвовать собою;
Не всякий вас, как я, поймет;
К беде неопытность ведет)
 
 Tatyana no veía nada a través de sus lágrimas, sin respirar, sin replicar. Del brazo de él, regresaron del jardín (XVII).

 El autor se ha sentido, quizás culpable, con la conducta de su personaje. Y se dirige al lector (XVIII): "Reconocerás, querido lector, / que nuestro amigo procedió / noblemente con la triste Tania. No fue ésta la primera vez que mostró / la recta bondad de su alma / aunque la maldad de la gente / nunca lo perdonaba. / Sus amigos y sus enemigos / (que es posible que sean los mismos) / lo injuriaban de todas maneras. Cualquier persona tiene enemigos en el mundo, / pero, ¡Señor, protégenos de nuestros amigos!" 
(Вы согласитесь, мой читатель,
Что очень мило поступил
С печальной Таней наш приятель;
Не в первый раз он тут явил
Души прямое благородство,
Хотя людей недоброхотство
В нем не щадило ничего:
Враги его, друзья его
(Что, может быть, одно и то же)
Его честили так и сяк.
Врагов имеет в мире всяк,
Но от друзей спаси нас, боже!)

 Es denso este capítulo, y las cuitas de Lenski y Tatyana, la débil presencia de Olga en la novela, los días y las tardes de Yevgueni en su hacienda, todo ello será tratado en la segunda parte del Capítulo IV de mis reflexiones pushkinianas.
 
Francisco Huertas Hernández
Traducción de "Yevgueni Oneguin": Manuel Ángel Chica Benayas. Meettok. Donostia. 2017
22 de junio de 2024
 

lunes, 17 de junio de 2024

A. S. Pushkin: "Yevgueni Oneguin" (Евгений Онегин). Cap. 3. Reflexiones pushkinianas III: Tatyana. El más hermoso personaje femenino de la literatura mundial. La carta. Francisco Huertas Hernández

A. S. Pushkin: "Yevgueni Oneguin" (Евгений Онегин). Cap. 3
Reflexiones pushkinianas III: Tatyana. El más hermoso personaje femenino de la literatura mundial. La carta
Francisco Huertas Hernández




Письмо Татьяны к Онегину
Carta de Tatyana a Oneguin
 
 
 Письмо Татьяны к Онегину
 
  Я к вам пишу — чего же боле?
Что я могу еще сказать?
Теперь, я знаю, в вашей воле
Меня презреньем наказать.
Но вы, к моей несчастной доле
Хоть каплю жалости храня,
Вы не оставите меня.
Сначала я молчать хотела;
Поверьте: моего стыда
Вы не узнали б никогда,
Когда б надежду я имела
Хоть редко, хоть в неделю раз
В деревне нашей видеть вас,
Чтоб только слышать ваши речи,
Вам слово молвить, и потом
Все думать, думать об одном
И день и ночь до новой встречи.
Но, говорят, вы нелюдим;
В глуши, в деревне всё вам скучно,
А мы… ничем мы не блестим,
Хоть вам и рады простодушно.
 
Зачем вы посетили нас?
В глуши забытого селенья
Я никогда не знала б вас,
Не знала б горького мученья.
Души неопытной волненья
Смирив со временем (как знать?),
По сердцу я нашла бы друга,
Была бы верная супруга
И добродетельная мать.
 
Другой!.. Нет, никому на свете
Не отдала бы сердца я!
То в вышнем суждено совете…
То воля неба: я твоя;
Вся жизнь моя была залогом
Свиданья верного с тобой;
Я знаю, ты мне послан богом,
До гроба ты хранитель мой…
Ты в сновиденьях мне являлся,
Незримый, ты мне был уж мил,
Твой чудный взгляд меня томил,
В душе твой голос раздавался
Давно… нет, это был не сон!
Ты чуть вошел, я вмиг узнала,
Вся обомлела, запылала
И в мыслях молвила: вот он!
Не правда ль? Я тебя слыхала:
Ты говорил со мной в тиши,
Когда я бедным помогала
Или молитвой услаждала
Тоску волнуемой души?
И в это самое мгновенье
Не ты ли, милое виденье,
В прозрачной темноте мелькнул,
Приникнул тихо к изголовью?
Не ты ль, с отрадой и любовью,
Слова надежды мне шепнул?
Кто ты, мой ангел ли хранитель,
Или коварный искуситель:
Мои сомненья разреши.
Быть может, это все пустое,
Обман неопытной души!
И суждено совсем иное…
Но так и быть! Судьбу мою
Отныне я тебе вручаю,
Перед тобою слезы лью,
Твоей защиты умоляю…
Вообрази: я здесь одна,
Никто меня не понимает,
Рассудок мой изнемогает,
И молча гибнуть я должна.
Я жду тебя: единым взором
Надежды сердца оживи
Иль сон тяжелый перерви,
Увы, заслуженным укором!
 
Кончаю! Страшно перечесть…
Стыдом и страхом замираю…
Но мне порукой ваша честь,
И смело ей себя вверяю…
 
 Александр Сергеевич Пушкин (1799-1837): "Евгений Онегин" (1833)
 
 
Carta de Tatyana a Oneguin (traducción de Manuel Ángel Chica Benayas):
 
 
Yo le escribo, ¿qué otra cosa puedo hacer?
¿Qué más puedo decir?
Ahora, lo sé, está en su voluntad
el castigarme con su desprecio.
Pero si guarda tan sólo una gota de compasión
para mi aciago destino,
no me abandonará.
Al principio quise callar.
Créame: usted no hubiera sabido
nunca de mi vergüenza
si yo hubiera tenido la esperanza
de verlo en nuestra aldea
aunque no fuera a menudo, aunque fuera una vez a la semana,
para solamente escuchar su voz,
decirle una palabra y después
pensar, pensar sólo en ello
día y noche hasta un nuevo encuentro.
Mas dicen que usted es huraño.
En este lugar apartado, en esta aldea todo le resulta aburrido,
y nosotros... nosotros no destacamos en nada,
aunque su presencia nos alegra sinceramente.
 
 ¿Por qué nos visitó?
En la profundidad de esta olvidada aldea
yo nunca le habría conocido,
nunca habría conocido estos amargos tormentos.
La agitación de mi alma inexperta
se hubiera calmado con el tiempo (¿cómo saberlo?),
y siguiendo mi corazón yo encontraría a otro,
sería una esposa fiel
y una madre virtuosa.
 
 ¡Otro! ¡No, a nadie más en el mundo
entregaré mi corazón!
Así ha sido dispuesto por el consejo supremo...
Ésta es la voluntad del cielo: soy tuya.
Toda mi vida ha sido la promesa
de un inevitable encuentro contigo.
Lo sé, tú me has sido enviado por Dios.
Serás mi protector hasta la tumba...
Tú te me aparecías en sueños;
invisible, ya te amaba;
tu encantadora mirada me atormentaba;
tu voz resonaba en mi alma
desde hacía mucho tiempo... ¡No, no fue un sueño!
Apenas entraste, al momento te reconocí.
Por completo rendida y ardiendo,
repetía en mis pensamientos: "¡Es él!".
¿No es verdad? Yo te escuchaba.
¿Acaso no hablabas conmigo en el silencio
cuando ayudaba a los pobres
o cuando aliviaba con una oración
la angustia de mi alma atormentada?
¿Y en ese mismo momento,
no era tú, visión querida,
la que, atravesando la transparente oscuridad,
te acercabas en silencio a mi cabecera?
¿No eras tú quien, con placer y amor,
me susurrabas palabras de esperanza?
¿Quién eres? ¿Mi ángel, mi guardián
o un astuto conquistador?
Resuelve mis dudas.
Es posible que todo esto no sea más que algo vano,
el engaño de un alma inexperta,
y que a ésta le sea destinado algo por completo diferente.
Pero ¡que así sea! Desde hoy
te confío mi destino,
vierto lágrimas ante ti,
suplico tu protección...
Imagínate: yo estoy sola aquí,
nadie me comprende;
mi juicio se agota 
y debo perecer en silencio.
Te espero: con una sola mirada
aviva las esperanzas de mi corazón
o destruye mi triste sueño,
¡ay!, con merecido reproche.
 
 ¡Termino! Me horroriza volver a leerla...
Me muero de vergüenza y terror...
Pero su honor es mi garantía
y a él me entrego sin miedo
 
 Aleksandr Sergueyevich Pushkin (1799-1837): "Yevgueni Oneguin" (1833) 


 El capítulo 3 de "Eugenio Oneguin" es el centro mismo de la obra. Pushkin descubre el corazón de Tatyana Larina, el más bello personaje femenino de la literatura mundial. 

 La celeridad de la acción sorprende al lector. Las descripciones, reflexiones, la autorreferencialidad del autor, la lista de objetos, libros, costumbres o paisajes no detiene nunca la impetuosa corriente de la narración. Que una novela en verso sea tan dinámica admira al lector. ¡Pushkin cada día escribe mejor!

 Oneguin quiere conocer a la "Philis" de su amigo Lenski, Olga Larina, la muchacha rubia de una aldea cercana. Y a la velocidad del rayo, el poeta ya nos sitúa en la casa de la familia. El lector sólo tendrá noticias de segunda mano de lo que pasó: a Oneguin le gustó más la misteriosa Tatyana que la "madona de Van Dyck", Olga, en cuyos rasgos no hay vida. Que un poeta se enamore de una mujer sin misterio es extraño para Yevgueni.

 Y tras esta visita los vecinos empezaron a extender el rumor de que el visitante huraño sería el marido de la melancólica hermana morena. Pushkin parte de las habladurías para introducirnos en el corazón, fulminantemente enamorado, de Tatyana. Como un viento inesperado, súbito y tempestuoso, el lector entra en el alma de Tatyana, que, como ya vimos en el capítulo 1, anticipa qué sea el amor leyendo novelas sentimentales. ¡Qué escuela la del arte con su educación sentimental! Pushkin, que, continuamente, interviene en la acción, lamenta los tiempos presentes en que la moral y la razón están en declive. Por ello, Tatyana, no será la heroína "perfecta" de la literatura, sino una mujer de carne y hueso, imperfecta y atrevida, impulsiva y contradictoria. "La tristeza del amor persigue a Tatyana" (XVI). La conversación con su nyanya (XVII-XXI) es uno de los instantes más conmovedores de la novela. La Rusia tradicional en boca de la anciana y la Rusia afrancesada de la joven. Obediencia y rebeldía romántica. 

 Pushkin contrapone a las jóvenes coquetas de la ciudad con la sinceridad sencilla de Tatyana, que ama sin juego ni maldad. Pero, de repente, descubrimos, que Tatyana apenas sabe escribir en ruso. Porque la alta sociedad usa el francés (XXVI): "Hasta hoy nuestra orgullosa lengua / no había estado familiarizada con la prosa epistolar". ¡Así que el poeta traducirá la carta de Tatyana! Una estratagema cervantina, cual Cide Hamete Benengeli. Una sala de espejos que proyecta en lenguas diferentes emociones iguales.

 En XXXI escribe Pushkin: "La carta de Tatyana está delante de mí. / La guardo con fervor religioso, / la leo con secreta tristeza". 

 De la carta en sí, ¿qué más puedo decir? Tesoro de la literatura rusa, verdad inalterable del alma rusa, monumento del arte universal. La muchacha se debate entre su impulso y el pudor, entre el recato y la audacia. ¿Es la primera vez que una mujer es activa en el amor? Ha apostado todo ante un desconocido, un joven descreído. Ella, que es la fe en su más alto punto. La fe en el amor. Un amor que pasa por encima de todas las convenciones sociales, de su misma razón.

 Pide al nieto de su nyanya que lleve la carta a su destino: "desde hoy te confío mi destino". El alma de Tatyana es demasiado grande para Oneguin.

 "La canción de las muchachas", que, en la ópera homónima de Chaikovski, aparece al principio, no interrumpe el estado de ansiosa espera de la muchacha: Oneguin debe responder...

 Francisco Huertas Hernández
17 de junio de 2024 
 

domingo, 16 de junio de 2024

A. S. Pushkin: "Yevgueni Oneguin" (Евгений Онегин). Cap. 2. Reflexiones pushkinianas II: Ritmo y Transición en la presentación de los personajes. Francisco Huertas Hernández

A. S. Pushkin: "Yevgueni Oneguin" (Евгений Онегин). Cap. 2
Reflexiones pushkinianas II: Ritmo y Transición en la presentación de los personajes
Francisco Huertas Hernández

  

Александр Сергеевич Пушкин (1799-1837): "Евгений Онегин" (1833)
Aleksandr Sergueyevich Pushkin (1799-1837): "Yevgueni Oneguin" (1833)
Ilustración antigua. De izquierda a derecha: Yevgueni, Lenski, Olga, Tatyana



  En su obra magna, "Yevgueni Oneguin", Aleksandr Pushkin, presenta en el capítulo 2 a los cuatro personajes principales, y lo hace con una economía de medios, y un ritmo tan rápido, como imperceptible es la transición de un personaje a otro.
 
 Primero está Yevgueni, en la aldea, donde ha heredado la propiedad de un tío. En las estrofas I a V describe la mansión, los campos circundantes, y sus costumbres insociables. La claridad en las descripciones es asombrosa, y, por supuesto, la musicalidad del verso ruso es bellísima.
 
 En la estrofa VI se introduce a un nuevo vecino: "Por aquel tiempo llegó / a la aldea un nuevo terrateniente / y dio motivos a la vecindad / para un riguroso examen. / Se llamaba Vladimir Lenski"

(В свою деревню в ту же пору
Помещик новый прискакал
И столь же строгому разбору
В соседстве повод подавал.
По имени Владимир Ленский)
 
 El poeta e ilusionado Lenski se opone al prosaico y desencantado Oneguin, y en la estrofa XXI, escribe Pushkin: "Casi adolescente, cautivado por Olga, / sin conocer aún los tormentos del corazón / fue testigo servicial / de sus juegos infantiles"
 
(Чуть отрок, Ольгою плененный,
Сердечных мук еще не знав,
Он был свидетель умиленный
Ее младенческих забав) 
 
 En la estrofa XXIII ya estamos con Olga Larina: "Siempre discreta, siempre obediente, / siempre alegre como la mañana, / sencilla como la vida de un poeta, / agradable como un beso de amor, / todo estaba en Olga: ojos azules como el cielo" 
 
(Всегда скромна, всегда послушна,
Всегда как утро весела,
Как жизнь поэта простодушна,
Как поцелуй любви мила,
Глаза как небо голубые) 
 
 Y, por fin, en XXIV, descubre el lector al más hermoso personaje femenino de la literatura universal: Tatyana Larina: "Su hermana se llamaba Tatyana... / Por primera vez consagramos / las páginas de una novela de amor / con este nombre / ¿Y por qué no? Es agradable y sonoro"
 
(Ее сестра звалась Татьяна...
Впервые именем таким
Страницы нежные романа
Мы своевольно освятим.
И что ж? оно приятно, звучно) 
 
 Su carácter ensimismado, melancólico, su afición a las novelas, que compartía con su madre, lo que da pie a Pushkin para introducir a la madre en XXX, y hasta XXXVI el retrato de la madre se confunde con el del padre, y el de los hábitos familiares de los Larin, en la aldea. En la estrofa se informa fugazmente de la muerte del marido: "murió una hora antes de la comida". En XXXVII Lenski, y regresa Pushkin al presente, visita la tumba de su vecino, padre de la muchacha que ama, Olga, lo que permite a Lenski, y Pushkin, filosofar sobre el tempus fugit
 
 En XXXIX y XL el poeta, que abandona la circunspección del narrador omnisciente, invita al gozo de la vida (carpe diem) y anhela permanecer en la memoria de algún lector más allá de esta efímera vida.
 
 La presentación de seis personajes, con sus rasgos y caracteres, sus sueños y sus imperfecciones, la realiza Pushkin con un ritmo agil y unas transiciones entre personajes casi invisibles, costuras inaprehensibles de la vida y la escritura. En términos musicales, un portamento (el tono se desliza suavemente de una nota a otra, sin interrupción, creando una transición continua y dulce), un legato en el canto. ¡Cuán difícil es depurar la vida de adjetivos, y la escritura de anécdotas! ¡Y qué moderno Pushkin al plasmar musicalmente el discurrir ininterrupido de la vida sin sacrificar la melodía y sin soslayar la psicología!
 
¡Qué viva eternamente Aleksandr Sergueyevich Pushkin en nuestras almas, esencia y manantial de todas las Rusias y todos los seres humanos que aún sienten el escalofrío del arte que nos fecunda!
 
Francisco Huertas Hernández
16 de junio de 2024

sábado, 15 de junio de 2024

"Todos los poetas son amigos del amor soñado". A. S. Pushkin: "Yevgueni Oneguin" (Евгений Онегин). El arte anticipa la vida. Francisco Huertas Hernández

"Todos los poetas son amigos del amor soñado" (все поэты - Любви мечтательной друзья).
A. S. Pushkin: "Yevgueni Oneguin" (Евгений Онегин). 1. LXVII-LXVIII
Reflexiones pushkinianas: El arte anticipa la vida
Francisco Huertas Hernández




Илья Ефимович Репин: "Признание в любви". 1889–1897
Ilya Efimovich Ryepin: "Declaración de amor". 1889-1897


 El arte anticipa la vida. El poeta
Aleksandr Sergueyevich Pushkin (1799-1837) expone este pensamiento en las estrofas LVII y LVIII del Capítulo Primero de su novela en verso "Eugenio Oneguin" (Евгений Онегин), publicada en su integridad en 1833. 
 
 Veamos lo que expresa el inmortal autor, en la traducción de Manuel Ángel Chica Benayas:
 
LVII
 
Diré algo a este propósito: todos los poetas
son amigos del amor soñado.
Yo tenía a veces
sueños maravillosos. Mi alma
conservaba su imagen secreta
y después mi musa les daba vida.
Así, despreocupado, canté
a la doncella de las montañas, mi ideal,
y a las prisioneras de las orillas del Salguir.
Ahora escucho de vosotros con frecuencia,
amigos míos, una misma pregunta:
"¿Por quién suspira tu lira?
¿A quién de entre la multitud de doncellas celosas
has dedicado tu melodía?

LVIII

¿De quién es la mirada, que agitando tu inspiración,
recompensó con tierna mirada
tu canto soñador?
¿A quién divinizaron tus versos?"
¡A nadie, amigos míos, os lo juro!
Con tristeza he experimentado
la insensata inquietud del amor.
Dichoso quien la unió
a la fogosidad de la rima: con ello duplicó
el sagrado delirio de la poesía,
marchó tras las huellas de Petrarca,
calmó los tormentos del corazón
y, a la vez, alcanzó la gloria.
Yo, amando, era torpe y mudo.
 
 
LVII

Замечу кстати: все поэты —
Любви мечтательной друзья.
Бывало, милые предметы
Мне снились, и душа моя
Их образ тайный сохранила;
Их после муза оживила:
Так я, беспечен, воспевал
И деву гор, мой идеал,
И пленниц берегов Салгира.
Теперь от вас, мои друзья,
Вопрос нередко слышу я:
«О ком твоя вздыхает лира?
Кому, в толпе ревнивых дев,
Ты посвятил ее напев?

LVIII

Чей взор, волнуя вдохновенье,
Умильной лаской наградил
Твое задумчивое пенье?
Кого твой стих боготворил?»
И, други, никого, ей-богу!
Любви безумную тревогу
Я безотрадно испытал.
Блажен, кто с нею сочетал
Горячку рифм: он тем удвоил
Поэзии священный бред,
Петрарке шествуя вослед,
А муки сердца успокоил,
Поймал и славу между тем;
Но я, любя, был глуп и нем.
 
 
 "Todos los poetas son amigos del amor soñado". ¿Cómo? ¿Acaso el arte es la sublimación de instintos reprimidos? ¿Un mero consuelo de una vida no realizada? ¿La "melancolía de la impotencia" (Die Melancholie des Unvermogens), como escribió cruelmente Friedrich Nietzsche de la música de Johannes Brahms? 

 El arte es una ensoñación de formas bellas. Ese es su lado apolíneo, pero también es la manifestación de instintos vitales, trágicos y violentos, en su lado dionisíaco. Friedrich Nietzsche (1844-1900) expresó esta dualidad terrible del arte y la existencia en los griegos, que en la tragedia ática de Esquilo y Sófocles fusionaron la forma de la belleza y la materia del horror y la desmesura.

 Aleksandr Pushkin es un griego de las estepas rusas. En él existe esa perfección formal apolínea, pero, como hombre, late en su cuerpo el dionisíaco instinto sexual, agresivo y trascendente que le impulsa a la acción, más allá de la contemplación; a la conquista, más allá de la reflexión. Y el arte aquieta el furor del instinto, en el ideal de la belleza y el amor. El poeta ama la universalidad pura del amor, de la mujer ideal, y la anticipa antes de la experiencia física, o, después de ella, porque la forma apolínea abstrae la oscura materia del deseo.

 Que cualquier lector pueda identificarse con la descripción del amor lírico del autor solamente es posible si ese sentimiento ha sido elevado desde la materialidad hosca y efímera del cuerpo, presente y ausente a un tiempo.

Francisco Huertas Hernández
15 de junio de 2024

jueves, 13 de junio de 2024

"Supón que en mi silencio vive una oscura rosa sin salida y sin lucha". Poema Francisco Huertas Hernández. 1987

"Supón que en mi silencio vive una oscura rosa sin salida y sin lucha". Poema
Francisco Huertas Hernández. 1987
Sobre la poesía lírica

"Supón que en mi silencio vive una oscura rosa sin salida y sin lucha". Poema
Francisco Huertas Hernández. 19 abril 1987


 Los clásicos tienen el poder de producir otros autores que sienten su impulso, su perfección y su belleza. Juan Larrea Celayeta (Bilbao, 1895 - Córdoba, Argentina, 1980) fue un poeta de vanguardia. En su estadía en París, fundó junto a César Vallejo (1892-1938), la revista "Favorables París Poema". Estuvo en la Delegación del Gobierno de la República Española que encargó un cuadro a Pablo Picasso (1891-1973) para la Exposición Internacional de París en 1937, que acabó siendo el "Guernica". En su exilio en América escribió fundamentalmente ensayo literario. Difícil de etiquetar como poeta. Él se sintió ultraísta. En Italia le vieron como surrealista. Y Gerardo Diego le incluyó en su Antología. 

 Mi recuerdo de Juan Larrea es el de nuestro libro de literatura española en COU en 1980. Allí aparecía este extraordinario poema:


Espinas cuando nieva
Juan Larrea


En un huerto de Fray Luis


Suéñame suéñame aprisa estrella de tierra
cultivada por mis párpados cógeme por mis asas de sombra
alócame de alas de mármol ardiendo estrella estrella entre mis cenizas

Poder poder al fin hallar bajo mi sonrisa la estatua
de una tarde de sol los gestos a flor de agua
los ojos a flor de invierno

Tú que en la alcoba del viento estás velando
la inocencia de depender de la hermosura volandera
que se traiciona en el ardor con que las hojas se vuelven hacia el pecho mas débil

Tú que asumes luz y abismo al borde esta carne
que cae hasta mis pies como una viveza herida

Tú que en selvas de error andas perdida

Supón que en mi silencio vive una oscura rosa sin salida y sin lucha


 El último verso tiene un eco clásico y trágico que resguarda al poeta en el sufrimiento callado del amor. Y me inspiró el poema escrito el 19 de abril de 1987 en casa de mi abuela en La Unión que arriba pueden leer.

 La metáfora es el reino del poeta imaginario, aunque hay poetas filosóficos cuyo reino es el concepto y la intuición. En mis versos de corta experiencia y escaso dominio de la forma -el poema siempre es forma, incluso en verso libre- observamos las mismas oposiciones angustiosas del original de Larrea: condena o absolución (ya sabemos que la condena es no ser amado), aves o rosas (unas tienen movimiento y voluntad, aunque sea instintiva, las otras se limitan a ser contempladas, antes de que la mano cruel las arranque). Otros términos potencian ese desasosiego de la espera del amor improbable aunque apremiante: vocales y consonantes, iniciales y números, escudos y silencios, abatimientos y sospechas, conversación y presencia, mutismo y desierto, atención y olvido, desangramiento y sueño...

 El joven poeta, su seguro servidor, concluye con unos versos terribles: "yo me desangro y tú / tú no me sueñas". Vivir sin amor cuando el amor urge es desangrarse en el olvido de un que existe como presentimiento antes que como experiencia. Cuando se ha vivido el amor real en la experiencia, en el tiempo y el espacio, en el encuentro y la fusión de alma y materia, uno cae en la cuenta que los poetas, los músicos y los cineastas crearon en nosotros ese presentimiento que anticipaba la dicha, pero consumía, desangraba, en la espera. El amante no puede fundirse en unción sagrada sin haber soñado previamente esa unión con la persona amada. El arte anticipa el gozo.

Francisco Huertas Hernández
13 de junio de 2024
 

lunes, 10 de junio de 2024

Francisco Huertas Hernández: "Diario de un Profesor de Filosofía". Ed. Forment. Barcelona. 2024. ¡Pronto en librerías!

Francisco Huertas Hernández: "Diario de un Profesor de Filosofía (1989-2023)". Edicions Forment. Barcelona. 2024
¡Pronto en librerías!


El autor con un libro de muestra
Francisco Huertas Hernández: "Diario de un Profesor de Filosofía (1989-2023)". Edicions Forment. Barcelona. 2024
 
 
 En otoño de 2024, sdq, tendrá el lector este libro disponible es los puntos de venta habituales: las librerías. Durante un largo proceso hemos estado trabajando en la corrección, tipografía, maquetación y fotocomposición del volumen. Una labor conjunta de la editora Marta Forment y su equipo, y el autor del Diario. He estado en Barcelona en la editorial para ultimar detalles, realizar fotografías y entrevistas promocionales. 
 
 Hablar de este libro me resulta difícil. Lo mejor es que lo lean. Cuando se me pregunta a quién va dirigido respondo que a profesores y alumnos de cualquier lugar, es decir, a todos, porque todos hemos sido estudiantes. Trazar un arco de 33 años trabajando en la enseñanza es una tarea imposible, y no ha sido mi intención. De mi talante ordenado y meticuloso quedaron unos cuadernos con mis inicios -bloc verde de Venta de Baños, octubre de 1989- y varias entradas de Acorazado Cinéfilo con clases reales, que fueron la semilla de donde partió el proyecto de repasar mi vida como docente. Pronto, el relato se transformó en reflexión y el estilo discurrió hacia las aguas de la prosa poética o ensayo lírico. Los lectores encontrarán anécdotas dispersas, pero lo que abunda es una meditación -reiterativa- sobre la crisis de la educación y el papel de la cultura en la enseñanza.
 
 Ese amor por la cultura se manifiesta en el respeto por las lenguas, en las que cada idea fue escrita, desde el griego, el hebreo o el latín hasta el catalán, el ruso o el alemán, y son los poetas y los filósofos antiguos los que nos guían.
 
 Y conforme el libro avanzaba, y yo envejecía, con la jubilación, cada vez más cerca, regresaba la infancia. Friedrich Nietzsche, Francisco Brines, Asfalto, Antonio Machado, Reynaldo Yiso, mis propios recuerdos infantiles, la infancia, la única patria del hombre, la que se deshizo en la escuela... o la que se construyó en la escuela, bajo la luz y el aliento de los buenos maestros. Siempre y en cualquier circunstancia, más allá de la brutalidad, la manipulación y la sumisión de la inocencia infantil, en el colegio fuimos humanizándonos, y no sólo socializándonos. La cultura nos hizo casi dioses, nos elevó permitiendo que viéramos y entendiéramos los principios y metas más importantes de la vida. 
 
 Ese es el mensaje de mi libro. La cultura es nuestro alimento. Nuestro anhelo. Y la escuela, entre versos, números, geografías, canciones y lenguas, nos descubre lo infinitamente fascinante que es el mundo. Por eso creo que fracasa la sociedad entera cuando la escuela no transmite el amor a la cultura.
 
 Espero que este libro pueda contribuir en algo a esto.
 
Francisco Huertas Hernández
10 de junio de 2024
 

domingo, 2 de junio de 2024

"Las niñas bien" (2018). Alejandra Márquez. Deconstrucción minimalista de la burguesía en la era de López Portillo. Francisco Huertas Hernández

"Las niñas bien" (2018). Alejandra Márquez Abella
Deconstrucción minimalista de la vacua burguesía en la era de López Portillo
Francisco Huertas Hernández





"Las niñas bien" (2018). Alejandra Márquez Abella
Sofía (Ilse Salas)
 



 
 
 

 



"Las niñas bien" (2018). Alejandra Márquez Abella

 
  "Las niñas bien" (2018), segundo largometraje de Alejandra Márquez Abella (San Luis Potosí, 1982), con guion de la directora, es la adaptación de la novela homónima (1987) de Guadalupe Loaeza (1946).​ El film obtuvo el premio a la Mejor Película Iberoamericana en el Festival de Cine de Málaga de 2019, así como el galardón a Mejor Guion. La realizadora también recibió nominaciones en las categorías de Mejor Dirección, Mejor Guion Original y Mejor Película en los Premios Ariel 2019.
 
 El film sigue a la protagonista, una arquetípica mujer de las clases altas mexicanas, Sofía, en su mundo de lujo y vaciedad, hasta la descomposición por la ruina familiar, a principios de los ochenta, con el colapso financiero de 1982, durante la presidencia de José López Portillo.  
 
 En primer lugar cabe plantearse cuál es la intención de la cinta. Tenemos un espacio cerrado: las casas de los ricos de Las Lomas de Chapultepec, colonia residencial y comercial en el oeste de la Ciudad de México. Esta burguesía ociosa y vacua va de fiesta en fiesta, del lujoso restaurante al exclusivo Club de Tenis. La protagonista que acapara casi todos los encuadres de la película es una mujer casada de unos treinta y pico años, llamada Sofía (Ilse Salas), aunque, a veces, es llamada Sophie. El inicio de la historia se centra en los preparativos de su fiesta de cumpleaños. "Es mi fiesta de cumpleaños. Traigo el vestido marfil que me compré en Nueva York. La casa está preciosa, llena de gente. Todos me miran. Entre los invitados está Julio Iglesias. Se me acerca, me dice que me ama, me toma la mano. Me lleva con él a España y vivimos en El Corte Inglés". La voz en off de Sofía revela la enajenada realidad paralela en la que viven las clases opulentas. Entran los títulos de crédito, con los espejos infinitos que multiplican la imagen elegante de la protagonista. Solamente hay planos detalle de su vestido, sus zapatos, sus broches, su peinado.
 
 La inanidad de los diálogos de los personajes asistentes es, por un lado, una crítica social de la vanidad, hipocresía y estupidez de las clases altas, pero, por otro, da pie al ejercicio estilístico de Alejandra Márquez para filmar todo con cámara en continuo movimiento centrándose en los detalles en un travelling moroso. El minimalismo del encuadre resta presencia al montaje y a la acción narrada en planos huecos donde los personajes apenas actúan. Aquí los personajes quedan reducidos a mínimos movimientos, gestos y palabras. Son mecánicos (sin vida), puros arquetipos de su clase social. La cámara intenta suplir esa ausencia de acción y emoción, pero no siempre lo consigue. Fernando (Flavio Medina), el marido de la omnipresente protagonista, es un hombre rudo, débil y derrochador, a pesar de su posición social, que regala a su esposa un carro. El resto de los elementos narrativos del largometraje describen los tópicos de las clases adineradas: mandar a los niños a colegios privados en Estados Unidos, donde no deben juntarse con mexicanos, gastar dinero en joyas, vestidos, licores, viajes, restaurantes. Aparentar poder
 
 Una interpretación problemática de la película es si tiene una óptica feminista. La productora Woo Films está integrada exclusivamente por mujeres (Cecilia, Irma, Bruna, Natalia, Karla), hay una directora guionista, que trabaja sobre una novela de una mujer, y el equipo incluye una directora de fotografía, Dariela Ludlow. Sin embargo el retrato de Sofía no es muy positivo: esposa pasiva, no trabaja, no tiene intereses más allá del lujo y el dolce far niente, no destaca por sus ideas ni por sus sentimientos (es una mala madre, y parece darse cuenta, aunque eso es lo habitual en su clase social). Tampoco tiene conciencia de opresión patriarcal. Sus acciones no se encaminan a ningún tipo de liberación. Todos los miembros de este espacio exclusivo están protegidos contra la pobreza y la violencia, en sus urbanizaciones cerradas. El país, México, sólo existe en la TV, por donde se introduce el contexto histórico: la presidencia de José López Portillo (1 de diciembre de 1976 – 30 de noviembre de 1982).
 
 La película usa la excusa del contexto histórico para justificar la autodestrucción de Sofía, pero apenas vemos la realidad social. La burbuja de aislamiento en la que siempre ha vivido la alta burguesía y su desconexión total con el pueblo -únicamente presente a través de los empleados domésticos de las mansiones-, hace que sean los rudimentarios aparatos de televisión en color, de tubo catódico, los que informen sobre la devaluación del peso en 1982 por la caída de los ingresos petroleros; la subida de la inflación; la moratoria de la deuda externa en agosto de 1982; la nacionalización de la banca en septiembre de 1982, que causó el pánico en especuladores como los retratados en la película; la consecuente recesión económica, que también afectó a los especuladores; la fuga de capitales (las damas de la película hablan todo el tiempo de marcharse del país); y, finalmente, la ominosa intervención del Fondo Monetario Internacional con sus inhumanas condiciones para los préstamos que arruinaron más al país. Las clases altas arremetieron contra el presidente López Portillo por su incompetencia y corrupción, cuando ellas mismas se habían beneficiado previamente.
 Todo esto ha de adivinarse en el film para entender la pusilanimidad de Fernando, el suicidio de uno del grupo, o la autodestrucción de Sofía. 
 
 El contexto histórico y social que se plasma en la televisión incluye al ventrílocuo Óscar Zamora y su muñeco Don Chema. El leit motiv de las canciones de Julio Iglesias, con la versión de 1978 de una canción francesa de Johnny Hallyday, "Me olvidé de vivir" (J'ai oublié de vivre) (Pierre Billon, Jacques Revaux), cuya letra cuestiona la "existencia inauténtica" (die Uneigentlichkeit) de los niños ricos de la película: "De tanto ocultar la verdad con mentiras / Me engañé sin saber que era yo quien perdía / De tanto esperar, yo que nunca ofrecía / Hoy me toca llorar / Yo que siempre reía". También escuchamos canciones de la época de Yuri, Menudo y Nelson Ned ("¿Quién eres tú?").
 
 El trazo psicológico de los personajes es prácticamente nulo. Son marionetas y actúan mecánicamente conforme a su status, cumplen las expectativas de grupo y carecen de rasgos individuales. Ana Paula (Paulina Gaitán), casada con un rico empresario de origen árabe, Beto Haddad (Daniel Haddad), es la nueva rica, tratada con displicencia por las demás mujeres del grupo, y, por tanto, acumula resentimiento contra la "pinche y soberbia" Sofía y sus amigas, las "niñas mimadas" (Alejandra, Inés, Cristina, Lorena, Mariluz). Ana Paula es el contrapunto de esa clase social, a la que acaba de acceder, y objeto de las murmuraciones y maledicencia a la que se entregan las aburridas y parásitas señoras. En la mejor y más compleja escena de la película, en la fiesta en el jardín de Ana Paula, se produce la descomposición de Sofía. Las analepsis sonoras (flashbacks sonoros), la narración descoyuntada temporalmente con saltos y retrocesos sitúan la conciencia de Sofía como único elemento vertebrador, algo así como la "apercepción trascendental" (die transzendentale Apperzeption) kantiana, la capacidad de la mente para unificar todas las representaciones en una única conciencia del yo. Esta unificación es necesaria para que el sujeto pueda tener una experiencia coherente del mundo, aunque en Sofía (y en el espectador) el efecto desarticulador (desestructurado) muestra la crisis del yo de Sofía, que pasea por la casa, se roba unas mancuernillas de oro, mira una piñata, discute con los niños de la anfitriona que la acusan de ser pobre (la peor enfermedad para un rico), y sostiene una charla mañosa (plática con segundas intenciones) con Ana Paula: "las del Club dicen que usas los morados para parecerte a Elizabeth Taylor y los verdes para parecerte a Sofia Loren", señala con malicia Sofía. "¿Y qué más dicen que me parezco a Liz en lo zorra, que me metí con Beto cuando estaba casado, o que me casé con él por dinero? ¿Por qué eres tan pinche y soberbia? Todo mundo sabe lo que les está pasando", ataca la anfitriona. "Mi amor, todas queremos vivir como princesas. ¿O qué creías, que sólo ustedes? Cuando te das la vuelta, también hablan de ti y de Fernando y dicen cosas horribles", afirma Ana Paula desvelando la hipocresía de su nuevo círculo. Sofía fuma compulsivamente, con elegancia y ansiedad. En esos años fumar era un comportamiento reforzado socialmente. El cigarro es símbolo fálico y refuerzo social ante la inseguridad. Estos personajes no leen, son ajenos a la cultura, a la reflexión y a las emociones, carecen de un impulso moral, estético o profesional. Son fríos y superficiales. ¿Cabe preguntarse qué rasgos humanos tienen más allá de la vanidad?

 Conforme las tarjetas de crédito y los cheques van siendo rechazados, las apariencias se van desmoronando, llega el embargo de la casa -la mayor catástrofe- y la película se debería encaminar a la tragedia, pero Alejandra Márquez no sabe o no puede concluirla. El final abierto y exangüe con los burgueses ladrando al presidente de la República, desde su mesa en un caro restaurante, implica un distanciamiento total de los personajes. 


 "Las niñas bien" es una aceptable película sobre la soledad y vacío vital de los ricos, centrado en el mundo femenino de Sofía y sus amigas. El minimalismo de la filmación es reflejo de la mínima humanidad de esas clases altas, pero la vaciedad de los diálogos y acciones de los personajes llega a aburrir al espectador. Ilse Salas (1981), con una sensacional composición que va de la contención a la desesperación, carga con todo el peso porque aparece en casi todos los planos, hasta el punto de convertir al resto del reparto en algo irrelevante. La maestría en la filmación propia del cine de la época de oro ya ha desaparecido. La posmodernidad nos deja deconstrucción y una inquietante incapacidad de narrar historias. Podemos apreciar estas películas a condición de que no las comparemos con aquella época en que el cine era arte, narración, espectáculo y entretenimiento.
 
 En junio de 2020, el desaparecido sitio web Sector Cine publicó una actualización de la lista las 100 mejores películas del cine mexicano de la revista Somos, y "Las niñas bien" quedó en el puesto 26, por delante de "El esqueleto de la Señora Morales", "Nazarín", "Pueblerina", "Él", "El compadre Mendoza", "Campeón sin corona", "María Candelaria", "Ensayo de un crimen" o "La perla". Sin comentarios.
 
Francisco Huertas Hernández
Domingo, 2 de junio de 2024
 
 
"Las niñas bien" (2018). Alejandra Márquez Abella


Las niñas bien
México
2018
Directora: Alejandra Márquez Abella 
Producción: María José Córdova, Rodrigo S. González, Rafael Ley, Gabriela Maire
Productora: Woo Films
Guion: Alejandra Márquez Abella
Música:
Tomás Barreiro
Maquillaje: Carla Díaz González, Mónica Sescosse
Fotografía:
Dariela Ludlow
Montaje: Miguel Scheverdfinger
Vestuario: Annai Ramos

Reparto:
Ilse Salas: Sofía
Flavio Medina: Fernando
Cassandra Ciangherotti: Alejandra
Paulina Gaitán: Ana Paula
Johanna Murillo: Inés
Jimena Guerra: Cristina
Ana José Aldrete: Lorena
Pablo Chemor: Daniel
Claudia Lobo: Mariluz
Diego Jáuregui: Javier
Daniel Haddad: Beto Haddad
Rebecca de Alba: Rebecca de Alba
Azul Alenka: Gaby
Nicolás Andreu: Sebas
Alfonso Borbolla: Ejecutivo
Alejandro Caballero: Miguel
Jeronimo González Capdevielle: Rodrigo
Mateo González Capdevielle: Martín
Mercedes Hernández  
Alejandra Maldonado    
Gabriel Nuncio    
Isabel Ramos
Regina Flores Ribot: Toñis
Julián Segura     
Fernando Villa: Antonio
Tomihuatzi Xelhuantzi: Fotógrafo
Bruno Benítez: Chófer
 

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Comentarios de nuestros lectores:

- Francisco Huertas Hernández: "Quiero añadir algunos aspectos que no se han tratado en el análisis anterior: a) es una película de época: recrea, aunque sólo en espacios interiores el inicio de la década de los ochenta en México. El gran problema de la producción es ambientar los exteriores. En esta cinta no hay. No se ven las calles ni la ciudad. El vestuario, los utensilios domésticos o los carros dan el sello de la época; b) es una crítica social bastante superficial. En el cine mexicano existen obras maestras que muestran las miserias de la alta burguesía, pero con una profundidad en el guion, interpretación, puesta en escena y narración mucho mayores: "Él" (1953), "Ensayo de un crimen" (1955), "El ángel exterminador" (1962), todas de Luis Buñuel, el gran fustigador de la burguesía, o "La tía Alejandra" (1979) de Arturo Ripstein; c) la novela de Guadalupe Loaeza en que se basa fue un best seller, y adolece de los mismos defectos que la película: la vaciedad. ¿Puede retratarse a la clase alta con una profundidad artística y filosófica que vaya más allá de las conversaciones anodinas y las costumbres mecánicas que cumplen las expectativas del grupo?. Sí, pero ni Loaeza ni Márquez Abella lo hacen; d) la directora, que estudió Dirección Cinematográfica en el Centro de Estudios Cinematográficos en Barcelona, confiesa en una entrevista que abordar el tema de las clases altas era algo que no se había hecho en el cine mexicano, aunque sí en el chileno o argentino. No es verdad. Hemos mencionado algunos ejemplos; e) reconoce la influencia en su estilo del chileno Pablo Larraín, la argentina Lucrecia Martel, "Safe" de Todd Haynes, Michelangelo Antonioni, y, aunque no lo menciona, parece evidente la huella de Michael Haneke, tanto en la forma como en la sutil diatriba antiburguesa, por ejemplo en "Happy End" (2017); f) el final, que según la directora "alinea lo político con lo doméstico", de los ladridos de las clases altas al presidente de la República, en el que se unen las dos capas: lo externo (lo político) y lo interno (vida social e íntima de esa oligarquía aislada) fue fruto de su investigación, pues no estaba en la novela; g) la música de palmadas de Tomás Barreiro no encaja bien, pero la mezcla de Brahms y canciones ochenteras es más convincente en el zeitgeist; h) siendo generosos, diremos que es una película interesante, aunque siendo exigentes no alcance los objetivos que uno espera encontrar en el cine como arte y como medio de denuncia. La sátira y la parodia son débiles. El realismo está lastrado por el minimalismo visual y narrativo. No hay empatía -ni antipatía- generada en el espectador con los personajes. La identificación falla. Tampoco se ha encontrado un simbolismo estético y filosófico que impresione, como sucede en "El ángel exterminador"".