Philip Schuyler Green (Gregory Peck) & Mrs. Green (Anne Revere)
Philip Schuyler Green es un periodista viudo recién llegado a Nueva York, con su hijo y su madre. El editor de la revista, John, le encarga un reportaje sobre el antisemitismo: "Some people don't like other people just because they're Jews". Philip se hará pasar por judío, como Phil Greenberg, para escribir "I Was Jewish for Six Months".
Las diferentes peripecias de rechazo -porque le toman equivocadamente por judío- incluirán una historia de amor con la sobrina del editor, Kathy (Dorothy McGuire)
"Gentleman’s Agreement" (1947). Elia Kazan
Más allá del aspecto de denuncia del antisemitismo, ésta es una película sobre un hombre que se gana la vida escribiendo.
¿Qué es escribir? Escribir es la cuarta tarea educativa que nos socializa, tras el caminar erguido, hablar y leer.
Neurológicamente la escritura a mano -que está quedando relegada por la mecánica- implica la coordinación de los cuatro lóbuloscerebrales: el frontal, que se encarga del razonamiento y la disposición de los medios; el temporal, que identifica sonido y grafía; el parietal, coordinando ojo y mano; y el occipital, que es el área visual que percibe las letras.
La escritura manual estimula el desarrollo de sinapsis (conexiones neuronales), y, además, fortalece la voluntad. En definitiva, mejora nuestra inteligencia y pensamiento.
La escritura es un "termómetro" de la actividad cognitiva porque pone en marcha tres procesos: percepción, decisión y ejecución.
Psicológicamente, la escritura es una necesidad de comunicación con los "otros", de expresión de nuestras ideas, sentimientos, necesidades y deseos, es decir, de nuestro "mundo interior".
Filosóficamente, ¿cómo se expresa mejor el "mundo interno": hablando o escribiendo? Oralidad y escritura. El tema que ya planteó Platón en "Fedro". La escritura tiene un nivel más elevado de complejidad neurológica e implica asumir la herencia de la cultura expresada por escrito a lo largo de la historia. Escribiendo no somos solo un individuo aislado, sino la "voz" de toda la sociedad que nos ha enseñado a leer y a escribir, de lo que hemos leído, de la manera en que hemos aprendido a combinar las letras, las palabras y las frases. Escribir es representar a un pueblo entero, formar parte de sus "letras" o literatura.
Por eso hay un conflicto entre escribir para uno o para los demás. Entre la sinceridad y la fama. O se vuelca uno en desnudarse por dentro o en "vestirse" -"disfrazarse"- hacia fuera. La "falsedad" de los "best-sellers" y la "literatura" de consumo es que no expresa el alma del que escribe.
"Escribir" es "crear mundos", porque lo escrito vuela en las alas de la imaginación. Si bien fue la épica la que desplegó la imaginación de los dioses y el tiempo mítico -inmemorial-, la lírica también cantó el poder del amor más allá de los cuerpos y las voces, imaginó lo esencial, "que es invisible a los ojos" (A. de Saint-Exupéry), es decir, es palabra escrita que "trasciende" lo audible y manifiesto.
"Escribir es respirar tinta", una tensión erótica y religiosa -identidad de opuestos- que nos lleva de la animalidad a la divinidad. El amor solo existió cuando fue escrito y cantado. Antes solo era el zumbido caliente del instinto sexual en el grito. La escriturainventa la filosofía y la ciencia, y "nombra a Dios", porque "no vamos a desembarazarnos de Dios porque continuamos creyendo en la gramática" (F. Nietzsche), es decir, en la escritura
Con el tiempo mi forma de escribir se fue haciendo alambicada. Caí en una retórica pesada y oscura. Quería hablar de ideas y sentimientos complejos. Tan complejos que ni yo los podía convertir en palabras. Esta dificultad me hizo recalar en la metáfora, un puente entre el concepto y la imagen. Las metáforas, a veces, toman aspectos pueriles, ridículos. Y esto también pasó. Habiendo oído siempre que los grandes poetas buscaron un lenguaje puro, desnudo, esencial, decidí buscarlo. Acortar las frases, eliminar la adjetivación, elegir el verbo con precisión. Alcanzar la significación con los medios más austeros. Esto era el aforismo. Así llegué a la convicción de que una escritura franca no es una escritura fácil sino aforística: breve, pero intensa. La lengua franca es desembarazada y limpia de estorbos. Su sentido ha de ser inmediato aunque éste pueda crecer y multiplicarse. La lengua franca está abierta a todos los lectores aunque su calado pueda ser distinto en cada uno de ellos. Ofrece niveles de interpretación, en donde cada cual interactúa con el texto dependiendo de sus referencias y capacidades. La lengua franca, sin embargo, debe reflejar, revelar y traspasar una realidad trabada y confusa. Este es el asunto. Expresar limpiamente lo que es sucio. Ordenar con claridad lo embarullado de la realidad. Aquí el pensamiento debe ser aliado constante de la expresión. Y esto es lo difícil. No basta con escribir de manera transparente: el pensamiento debe también clasificar y sintetizar los datos. La escritura franca que no va unida a la profundidad de entendimiento es vacía e inútil. La búsqueda de la lengua franca exige una poderosa cosmovisión y una metafísica, y, además, un sentimiento que una ambas y configure la verdad de la escritura.
"J'accuse...!" de Émile Zola (1840-1902) es un alegato en favor del capitán Alfred Dreyfus, en forma de carta abierta al presidente de Francia Félix Faure y publicado por el diario L'Aurore el 13 de enero de 1898 en su primera plana (Wikipedia)
Le Petit Journal:"Le capitaine Dreyfus devant le Conseil de Guerre"
23 décembre 1894
Le Petit Journal:"Le traître. Dégradation d'Alfred Dreyfus"
13 janvier 1895
"El Caso Dreyfus tuvo como origen una sentencia judicial de neto corte antisemita, sobre un trasfondo de espionaje y antisemitismo, en el que la víctima fue el capitán Alfred Dreyfus (1859-1935), de origen judío-alsaciano, y que durante doce años, de 1894 a 1906, conmocionó a la sociedad francesa de la época, marcando un hito en la historia del antisemitismo" (Wikipedia)
Émile Zola:"J'accuse...!". Lettre au Président de la République
"L'Aurore" Littéraire, Artistique, Sociale
13 Janvier. 1898
Revisión del Juicio al Capitán Alfred Dreyfus
Rennes. 7 agosto 1899. Apertura del proceso
Foto de la época
Lo primero que se viene a la cabeza cuando se está ante la visión de esta película es comparar la situación del protagonista, Alfred Dreyfus(Louis Garrel), con el director de aquella, Roman Polanski. Recomiendo más adentrarse en el apabullante ovillo que forma el argumento del filme que andar estableciendo similitudes entre ambos asuntos.
El título de la película es el mismo con el que Émile Zola tituló su artículo para el diario L’Aurore en enero de 1898. La primera escena nos hace sentirnos incómodos ante lo que vemos: la degradación de un militar al cual despojan de sus galones, entorchados y sable. El color del adoquinado, la masa de soldados, y el tenebroso cielo gris que cubre el patio de armas reflejan magistralmente una situación que supuso un escándalo para la época, además de permitir observar el grado de antisemitismo que supuraba Europa. A finales de 1894, Alfred Dreyfus, oficial judío del Estado Mayor francés, es acusado, juzgado y declarado culpable de espionaje en favor de Alemania. Se le deportó de por vida a la Isla del Diablo, en la Guyana francesa. Todo se había basado en la aparición delbordereau, una anotación al margen en una carta dirigida al agregado alemán y cuya letra se identificó como la de Dreyfus. Hasta este punto, un polvoriento aire de decadencia se mueve en la atmósfera de la película, rodeándolo todo. Cabe pensar que ese aire espeso y rancio nos lo ofrece el director para que entendamos el ambiente de la Francia de finales del XIX.
Los altos mandos del Estado Mayor francés están representados como hombres ajados, viciosos, que producen cierto repelús (no puedo dejar de ver en el personaje de Jean- Baptiste Billot a Jabba el Hutt, el monstruo del bar de la saga de Star Wars). Es la corrupción que cubre como un moho todo lo material y lo espiritual en este asunto.
Cuando el coronel Picquart(Jean Dujardin)es nombrado jefe de la Sección de Información del Estado Mayor, comienza a atar cabos desde su agobiante despacho. No es que quiera defender a un judío, por los que no siente aprecio alguno, pero todo lo que indaga le lleva a convencerse de que Dreyfus es inocente. En realidad, otro militar fue el verdadero espía, pero quitándose del medio al soldado judío acusado de desleal con su país, se obtenían dos triunfos: demostrar que el judío no era un digno hijo de Francia, y, menos, un digno soldado del ejército. A partir de ahí, el largometraje va dejando caer capas que muestran poco a poco la realidad. Se establece una lucha entre el bueno y los malos. Dreyfus apenas aparece, pero está en la mente de todos. Fue un caso verídico que no se cerró como la legalidad vigente francesa de la época fijaba, sino que se echó mano del indulto para no tener que llevar a cabo otro juicio militar contra el acusado.
Émile Zola, por aquellos años verdadera estrella de la cultura francesa, consciente del asunto, se valió de su posición para ayudar al reo. Se dirigió al presidente del país desde un artículo en primera página de un diario. Se generó una gran conmoción que dejó patente la partición de los franceses en dos: dreyfusards y antidreyfusards. En realidad, Europa y no solo Francia, estaba siendo recorrida por una corriente antisemita que germinó cincuenta años después en Alemania. El país quedó dividido en dos corrientes: Ni el paso del tiempo, ni la Primera Guerra Mundial, ni la Segunda tuvieron la suficiente fuerza para hacer olvidar el suceso. El conocido L'Affaire Dreyfus seguía vivo en los franceses. Pocos fueron los personajes de la política o las letras que apoyaron la reapertura del caso. Clemenceau, posteriormente presidente del gobierno, dio con la clave: infringir los derechos de un hombre era infringir los derechos de todos los hombres. Había que restaurar un país a punto del colapso, porque si la masa de dreyfusards se movió fue contra la justicia, contra la democracia y contra la libertad. No a favor de la república ni de Alfred Dreyfus.
El militar nunca recuperó su grado ni su lugar en el Estado Mayor. Murió en 1935 sin haber sido declarado inocente. Tan solo recibió un indulto, un perdón cuando, en realidad, era él quien debía de haber perdonado a todos los que confabularon contra su libertad como ser humano
"J'accuse" (2019). Roman Polański
Alfred Dreyfus (Louis Garrel)
"J'accuse" (2019). Roman Polański
Alfred Dreyfus (Louis Garrel)
Alfred Dreyfus (1859-1935)
"Dreyfus nació en una acaudalada familia de origen judío dedicada a la fabricación de textiles, que abandonó Alsacia cuando esta región fue anexionada por Alemania tras la Guerra Franco-Prusiana (1871). En 1872 optó por la ciudadanía francesa y decidió dedicarse a la carrera militar, con el deseo de ver reintegrada Alsacia a Francia.
En 1882 entró en la École polytechnique, decidido a emprender la carrera militar, alcanzando el grado de oficial de artillería. Ascendió a capitán en 1889; en 1890 entró en la Escuela de Guerra y en 1893 en el Estado Mayor del Ejército en el Ministerio de la Guerra francés, momento en el que surgieron contra él falsas acusaciones de espionaje —el famoso Caso Dreyfus—, que lo mantuvieron apartado del Ejército y recluido en la Isla del Diablo, situada a 11 km de la costa de Guayana Francesa, en Sudamérica, por el delito de alta traición. La isla era una cárcel inhóspita, con un clima tropical difícilmente tolerable. En 1906 fue exonerado y reintegrado en el Ejército con todos los honores, retirándose con el grado de comandante.
En 1914, como teniente coronel, tomó el mando de una unidad de reaprovisionamiento en el curso de la Primera Guerra Mundial. Tras la paz, regresó a su retiro hasta su muerte en 1935, a los 75 años de edad"
(Wikipedia)
Marie-Georges Picquart (1854-1914)
Descubrió las evidencias de la traición de Ferdinand Walsin Esterhazy, en cuyo lugar el Capitán Dreyfus fue acusado, degradado y condenado con evidencia falsa, y participa en la restauración de la verdad, a pesar de la presión de su jerarquía. Al igual que Dreyfus, alsaciano como él, es condenado aunque inocente y encarcelado. Los dos hombres fueron rehabilitados al mismo tiempo, en 1906.
Fue Ministro de la Guerra con Clemenceau (1906-1909)
"J'accuse" (2019). Roman Polański
Marie-Georges Picquart (Jean Dujardin)
"J'accuse" (2019). Roman Polański
Affiche français
J'accuse 2019 Francia 126 minutos Dirección: Roman Polanski Guion: Roman Polanski, Robert Harris Novela: Robert Harris Música: Alexandre Desplat Fotografía: Pawel Edelman
Reparto: Jean Dujardin:Marie-Georges Picquart Louis Garrel:Alfred Dreyfus Emmanuelle Seigner: Pauline Monnier Grégory Gadebois: commandant Hubert Henry Hervé Pierre: général Charles-Arthur Gonse Wladimir Yordanoff: général Auguste Mercier Didier Sandre: général Raoul Le Mouton de Boisdeffre Melvil Poupaud: Me Fernand Labori, avocat d'Émile Zola au civil, puis du capitaine Dreyfus devant le 2e conseil de guerre Éric Ruf: colonel Jean Sandherr Mathieu Amalric: Alphonse Bertillon, expert graphologue Laurent Stocker: général Georges-Gabriel de Pellieux Vincent Perez: Me Louis Leblois, ami de jeunesse du lieutenant-colonel Picquart Michel Vuillermoz: lieutenant-colonel Armand du Paty de Clam Vincent Grass: général Jean-Baptiste Billot Denis Podalydès: Me Edgar Demange, avocat du capitaine Dreyfus devant les 1er et 2e conseils de guerre Damien Bonnard:Desvernine Laurent Natrella: commandant Ferdinand Walsin Esterhazy Kevin Garnichat: Capitaine Jules Lauth Bruno Raffaelli: juge Delegorgue Vincent de Bouard: Gribelin Stefan Godin: général Darras Pierre Poirot: greffier Vallecalle Luca Barbareschi: Philippe Monnier Mohammed Lakhdar-Hamina: Bachir Philippe Magnan: procureur Brisset, président du 1er conseil de guerre Pierre Forest: le colonel Morel Jeanne Rosa:Martha Leblois Benoît Allemane:Georges Charpentier, éditeur d'Émile Zola Gérard Chaillou: Georges Clemenceau, éditorialiste à L'Aurore André Marcon:Émile Zola Nicolas Bridet: Mathieu Dreyfus Swan Starosta:Lucie Dreyfus Luce Mouchel: Madame Sandherr Nicolas Wanczycki:Foucault Pierre Aussedat: Colonel arrestation Picquart Jean-Marie Frin: Président du jury Jean-Marie Lecoq: Médecin duel Thierry Gimenez: Colonel Jouaust Frédéric Épaud: Officier artillerie Clément Jacqmin: Journaliste Santé Fabrice Firmin:Alexandre Perrenx Roman Polanski: un académicien (non crédité)
Productora: Coproducción Francia-Italia; Gaumont, Légende Films, Canal+, Eliseo Cinema, France 2 Cinema, France 3 Cinéma, RAI Cinema
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Comentarios de nuestros lectores:
- Marian Herrera Lotero: "Georges Méliès contemporáneo de los hechos, realizó una película sobre este caso que pasó sin pena ni gloria, ya en aquellos tiempos el público prefería los efectos especiales, os dejo el link del cortometraje de Georges Méliès: "L'Affaire Dreyfus" (1899)"
"L'Affaire Dreyfus" (1899). Georges Méliès
- Gloria Gispert Pou: "Realmente tardó mucho el olvidarse en Francia l'Affaire Dreyfus. Quizá algo muy significativo fue el hecho de la unión de artistas, de científicos, que se afirmaron por primera vez como "intelectuales" interviniendo en la vida política en calidad de tales: seres autónomos, sin otro interés que la defensa de la verdad. La película me pareció muy interesante, sin concesiones de ningún tipo Dujardin dignísimo"
- Isabel González OIiveros: "Muy acertado y profundo análisis 👌"
El caso Dreyfus, un asunto que conmocionó a la sociedad francesa
En 1894, el capitán de artillería francés Alfred Dreyfus fue condenado por alta traición, acusado de transmitir información al enemigo, por entonces el Imperio Alemán. Este juicio daría lugar a uno de los casos más polémicos del siglo XIX.
- José J. Pulido Ramírez: "Con motivo del estreno en cines de la última película de Roman Polanski"El oficial y el espía" recupero este post que reproduzco tal cual: En el año 1894 Alfred Dreyfus, un capitán francés de origen judío y alsaciano, fue acusado de haber pasado secretos militares a Alemania. Pese a la inconsistencia de las pruebas un tribunal militar lo apartó del ejército y lo desterró a la Isla del Diablo. Dos años después se dieron a conocer indicios sólidos de su inocencia, que demostraban que Dreyfus fue un cabeza de turco, por sus orígenes y por su religión. Émile Zola comprendió la trascendencia del caso y el 13 de enero de 1898 publicó el artículo "J'accuse...!" en el diario L'Aurore, en forma de carta dirigida al Presidente de la República. Posiblemente sea el artículo periodístico más famoso de la Historia. Se ha publicado en muchas ediciones, sólo o junto a otros artículos que Zola escribió al respecto. Siempre defendió la inocencia del acusado y asumió su condición de escritor e intelectual para destapar el escándalo y acusar directamente a militares, jueces y políticos, que encubrieron una injusticia para preservar los intereses del ejército y del Estado. Las repercusiones fueron notorias. Muchas décadas después Roman Polanski presenta en la Muestra de Venecia (estos días) su película que, aparte de recrear esos momentos históricos, es todo un manifiesto contra la caza de brujas por su persecución judicial y mediática debido a las acusaciones de violación que penden sobre él desde los años 70. Polanski no puede pisar ni Italia ni EEUU porque sería inmediatamente detenido y puesto a disposición de la justicia. Y la polémica sigue. Y seguirá, cuando se estrene en cines, aunque aparentemente no tenga nada que ver una cosa (lo que se ve, la película) con la otra (la realidad y la polémica)"
Aunque hace doce años que esta película llegó a las pantallas, puede apetecer volver a verla en cualquier momento porque el interés que despierta el tema que trata es atemporal. El nazismo, y todo lo que trajo con él, ya es eterno para desconcierto nuestro. La barbarie, el Holocausto, la guerra, la muerte, la oscuridad de un tiempo no tan lejano en un territorio muy cercano nos colocan frente a un asunto que no podemos, ni debemos, dejar que se olvide. Hannah Arendt (1906-1975) fue una mujer judía-alemana. Para ella esa y solo esa fue su definición. No quiso ser solo judía o solo alemana o solo mujer. Esos tres calificativos complementaron su día a día. El ser judía no era algo más importante que otra cosa, simplemente nació judía como nació con el pelo negro. Fueron aquellos tiempos los que justificaron el que ella tuviese que hacerse oír para no permitir que ese “ser judía” cayese en la nada. Cuando el nacional-socialismo llega al poder siente que tiene que moverse, que no puede permanecer ajena al desastre que contempla. Emigró a Francia, pasó por un campo de concentración y finalmente tuvo que huir a los EEUU. Allí desarrollo toda su vida intelectual y docente. Solo un acontecimiento tardío, el juicio contra Adolf Eichmann, la convirtió a los ojos de sus hermanos judíos en una traidora. Fue una herida que nunca se cerró en ella. Tampoco Israel la perdonó. Se dice que hay un lugar señalado en Jerusalén donde, tras su muerte en 1975, debería haberse construido una estatua a su memoria. A día de hoy aún no se ha hecho.
"Hannah Arendt" (2012). Margarethe von Trotta
Hannah Arendt (Barbara Sukowa)
"Hannah Arendt" (2012). Margarethe von Trotta
Hannah Arendt (Barbara Sukowa)
"Hannah Arendt" (2012). Margarethe von Trotta
Hannah Arendt (Barbara Sukowa)
Hannah Arendt (1906-1975)
Hacia 1924 cuando estudiaba en la Universidad de Marburg con Martin Heidegger y Nicolai Hartmann
Hannah Arendt (1906-1975)
Hannah Arendt (1906-1975)
En el exilio en Estados Unidos
El relato se centra en su vida en Estados Unidos con su segundo marido, y las relaciones de amistad que mantiene con numerosos compatriotas alemanes, algunos judíos y otros no. Su vida intelectual fue de una riqueza asombrosa. Dio clases, conferencias, escribió libros (algunos de lectura bastante complicada) y compaginó todo con su faceta de mujer interesada por la política. En realidad, ella siempre afirmaba ser una teórica de la política y no una filósofa. La película narra el momento en que Arendt es enviada por The New Yorker, revista norteamericana, como corresponsal a Jerusalén al juicio que se va a llevar a cabo contra el ex militar de las SS Adolf Eichmann, artífice de la “solución final”, es decir, el exterminio de los judíos. El juicio tiene lugar en Israel. En la película esta parte está tomada de la realidad, el juicio que vemos es el original, no está recreado con actores. Seguramente es la herramienta de la que se vale la directora para que el espectador compruebe por sí mismo al personaje de Eichmann, el antaño criminal inmisericorde, y vea en lo que se ha convertido: un hombre que provoca más lástima que odio. Las crónicas del juicio son redactadas y publicadas en América. A ella se le ocurre que aquel hombre es un pobre hombre que representa la banalidad del mal. Ahí explota todo. A partir de ahí la película desgrana cómo la situación pasa a convertirse en un verdadero drama para la autora. Sus amigos la abandonan, los seguidores la ultrajan intelectualmente y la comunidad judía la desprecia. Ella no da crédito a lo que está viviendo. Solo ha destacado lo que Eichmann es ahora, frente a ella, frente a su delito, frente al mundo. No es el militar con botas y uniforme gris que firma y planea agrupar, transportar y gasear a seis millones de judíos. Quien está ahí, encerrado en esa “urna” de cristal, es un asesino de despacho, un burócrata, un cegado seguidor de Hitler que comete la mayor atrocidad solo porque estaba cumpliendo la orden que se le daba.
La expresiónbanalidad del mal(die "Banalität des Bösen" / banality of evil) jamás debe ser traducida como que el mal es un asunto trivial o secundario. Ella nunca afirmó eso. La escena en que se defiende ante el claustro de la universidad es primordial para comprender lo que se está viendo. Ese mal que el nazi, el déspota, el tirano, llevan a cabo no tiene raíces, no va a dar ningún fruto. El Bien sí es radical, sí se hunde en nuestra conciencia y fructifica generando acciones que son éticamente aceptables. El Mal nunca. Por eso es banal, vacío, sin profundidad. La consecuencia de entender este punto viene al comprender que, si es efectivamente así, cualquiera puede cometer un mal de esas características;cualquier persona normal y corriente puede ser influida de tal forma que actúe sin ser movido por finalidad alguna, simplemente porque se le dice, porque cree con ello servir a alguna causa propia o ajena. En ese sentido lo dijo Hannah Arendt.
"Hannah Arendt" (2012). Margarethe von Trotta
Hannah Arendt (Barbara Sukowa)
"Hannah Arendt" (2012). Margarethe von Trotta
Hannah Arendt (Barbara Sukowa)
"Hannah Arendt" (2012). Margarethe von Trotta
Hannah Arendt (Barbara Sukowa)
Hannah Arendt (1906-1975) imparte clase
Hannah Arendt (1906-1975) imparte clase
Hannah Arendt (1906-1975) en 1961
Wesleyan University (Connecticut)
Hannah Arendt (1906-1975)
Certificate of Naturalization: United States. Citizenship
December 1951
Si lo extrapolamos al día de hoy, ¿no es cierto que los antivacunas no se vacunan, pero su inclinación es la imitación por influencia de otros o el propio egoísmo a que pueda sufrir un efecto secundario? ¿Es banal o es radical esa acción? ¿Puede argumentarla? El mismo Adolf Eichmann declaró que, antes de la guerra, nunca odió a los judíos, que incluso conocía su religión, que aprendió algo de hebreo y que tenía conocidos judíos. Llegó a afirmar hubiera matado incluso a su padre, si le hubieran dado esa orden.
Comprender la valentía de Arendt es obligado. Fue capaz de poner en palabras la visión más puramente filosófica sobre lo que tenía delante. El no comprenderla fue fruto del dogmatismo ignorante que impidió a muchos ver lo que se escondía detrás de su expresión.
Juicio a Adolf Eichmann en Jerusalem. 1961
"En 1961, en Israel, se inicia el juicio a Adolf Eichmann, militar alemán, por genocidio contra el pueblo judío durante la Segunda Guerra Mundial. El juicio estuvo envuelto en una gran polémica y muchas controversias. Casi todos los periódicos del mundo enviaron periodistas para cubrir las sesiones, que fueron realizadas de forma pública por el gobierno israelí.
Además de crímenes contra el pueblo judío, Eichmann fue acusado de crímenes contra la humanidad y de pertenecer a un grupo organizado con fines criminales. Eichmann fue condenado por todos estos crímenes y ahorcado en 1962, en las proximidades de Tel Aviv.
Eichmann fue Obersturmbannführer de las Schutzstaffel (SS), uno de los mayores organizadores del Holocausto y responsable directo de la solución final, principalmente en Polonia, y de los transportes de deportados a los campos de concentración.
Eichmann utilizó el nombre de Ricardo Klement durante su estancia en Argentina, desde el 15 de julio de 1950 hasta el 20 de mayo de 1960, cuando fue secuestrado y trasladado a Israel por el Mossad para ser juzgado.
Una de las corresponsales presentes en el juicio, como enviada de la revista The New Yorker, era Hannah Arendt" (Wikipedia)
Hannah Arendt: "Eichmann in Jerusalem"
A Report on the banality of evil
Viking Press. 1963
N.B.: Hannah Arendt publicó posteriormente en libro su trabajo como corresponsal para la revista:
Arendt Hannah:"Eichmann en Jerusalén". 2021. Debolsillo
Género: Drama | Años 60. Nazismo. Holocausto. Basado en hechos reales
Sinopsis:
Biografía de la filósofa judío-alemana Hannah Arendt, discípula de Heidegger, que trabajó como periodista en el juicio a Adolf Eichmann, el nazi que organizó el genocidio del pueblo judío durante la II Guerra Mundial, conocida por "la solución final". (FILMAFFINITY)