domingo, 23 de enero de 2022

Cine y Especias. Cardamomo. 2003. Francisco Huertas Hernández. "Πολίτικη Κουζίνα" (2003). Tassos Boulmetis. "Politiki kouzina". "Un toque de canela / La sal de la vida" (A Touch of Spice)

Cardamomo. 2003
Cine y Especias. "Πολίτικη Κουζίνα" (2003). Tassos Boulmetis
"Politiki kouzina""Un toque de canela / La sal de la vida" (A Touch of Spice)
Francisco Huertas Hernández

"Πολίτικη Κουζίνα" (2003). Τάσος Μπουλμέτης
"Politiki kouzina" (2003). Tassos Boulmetis
"Un toque de canela / La sal de la vida" (A Touch of Spice)
Vassilis (Tassos Bandis), abuelo de Fanis, en su tienda de especias de Estambul

Una película turco-griega sobre Fanis Iakovidis (Georges Corraface), que viaja de Atenas a Estambul buscando las enseñanzas de su abuelo, que tenía una tienda de especias. 

Fanis Iakovides, profesor de astronomía y astrofísica, rememora los recuerdos de su infancia en Estambul. Cuando Fanis tenía 7 años, su abuelo Vassilis (Tassos Bandis) era propietario de una tienda de especias. También era un filósofo culinario y su mentor. Fanis se encariñó mucho con su abuelo, que le ayudaba en sus tareas con técnicas imaginativas. Por ejemplo, Vassilis enseñaba a su nieto los planetas del Sistema Solar mostrando una ilustración del mismo y sustituyendo los planetas por especias. La canela ocupaba el lugar de Venus ya que, según Vassilis, "como todas las mujeres, la canela es a la vez amarga y dulce". Fanis también se enamoró por primera vez en el piso superior de la tienda de su abuelo de una joven turca, Saime.

Sin embargo, a partir del pogromo de Estambul de 1955 y hasta 1978, la comunidad étnica griega de Estambul se redujo de 135.000 a 7.000 personas por una serie de disturbios, pogromos y deportaciones orquestados por el gobierno. La mayor parte de la familia de Fanis fue deportada en 1964 con la decisión del gobierno de Ankara de incumplir el Convenio Greco-Turco de Ankara de 1930, que afirmaba el derecho de los etablis griegos (griegos que habían nacido y vivido en Estambul pero tenían la ciudadanía griega) a vivir y trabajar en Turquía, y la mayoría de los ciudadanos griegos que vivían en Constantinopla fueron deportados a Grecia, a pesar de que la mayoría nunca había residido allí. Como Vassilis no tenía doble nacionalidad, pudo quedarse mientras su nieto Fanis y sus padres eran deportados a Atenas.

Al principio, Fanis tuvo problemas para adaptarse a Grecia, y trataba de pasar su tiempo en la cocina cocinando, ya que era el único vínculo entre él y su tierra natal. Sin embargo, esto molestaba a su madre, que temía que el chico tuviera una fuerte depresión o fuera homosexual. Fanis creció desde la infancia hasta la edad adulta, conservando sus talentos culinarios y ofreciendo a menudo sus secretos de la Cocina Politiki a quienes le pedían ayuda.

Con el paso de los años y la resolución de la tensión entre Turquía y Grecia, el abuelo Vassilis hizo varias promesas de visitar a su nieto en Atenas, pero no las cumplió. La razón por la que finalmente no cumplió este compromiso fue el rápido deterioro de su salud. En consecuencia, Fanis regresa a Constantinopla después de tres décadas para visitar a su abuelo y también se encuentra con su antiguo amor, Saime (Başak Köklükaya), que ahora está casada. Juntos, reflexionan sobre sus vidas y la forma en que la política lo cambió todo
(Wikipedia)

 El cine relacionado con la cocina ha sido escaso, porque el gusto no es un sentido muy desarrollado en el humano.     

 Algunas cintas icónicas de gastronomía en el cine han sido: "Chocolat" (2000) de Lasse Hallström; "Ratatouille" (2007) de Brad Bird; "Como agua para chocolate" (1992) de Alfonso Arau; "La Grande Bouffe" (1973) de Marco Ferreri; "Babettes gæstebud" (1987) de Gabriel Axel; "Bella Martha" (2001) de Sandra Nettelbeck; "飲食男女, Yin shi nan nu" (1994) de Ang Lee; "Les Saveurs du palais" (2012) de Christian Vincent; "Soul Kitchen" (2009) de Fatih Akın


Bazar de especias
Estambul

 Las especias son "aromas de origen vegetal que se usan para preservar o dar sabor a los alimentos". Son las "partes duras, como las semillas o cortezas, de ciertas plantas aromáticas, pero, por similitud, muchas veces también se engloba a las fragantes hojas de algunas plantas herbáceas, cuyo nombre culinario es hierbas". 
 "La mayoría de las especias pueden considerarse nativas de las regiones tropicales de Asia, y de las islas Molucas en Indonesia, también conocidas como islas de las Especias, aunque algunas se encontraban en el Mediterráneo (anís, mostaza). Las especias usadas en la actualidad son en muchos casos las mismas que se usaban en la Antigüedad, (clavo, nuez moscada, macis y canela) más aquellas llevadas a Europa por los conquistadores y colonizadores de América (vainilla, chile, cacao, achiote)"
 "Debido a sus propiedades aromatizantes es posible que alimentos insípidos o desagradables, aunque muchas veces nutritivos, pasen a ser gustosos y sabrosos sin perder sus propiedades nutritivas.
 Muchas de las especias deben consumirse con precaución ya que pueden resultar tóxicas en concentraciones elevadas"
 "Igualmente, muchas especias presentan compuestos incapaces de ser absorbidos por el organismo siendo eliminados directamente; otros son destruidos por las propias enzimas digestivas.
 Las especias, no suelen presentar aportes nutricionales, salvo raros casos en los que hay presentes minerales, como calcio o hierro, o alguna vitamina. Muchas veces suele ser importante el efecto que tienen sobre el apetito"

Cardamomo
Flor de cardamomo verde (Elettaria cardamomum)

Cardamomo
Hojas y Semillas de cardamomo verde (Elettaria cardamomum)
Russian Wikipedia

 El cardamomo no es una especia demasiado popular. 
 "El vocablo genérico cardamomo se aplica indistintamente a unas cuantas especies aromáticas de hierbas perennes de los géneros Amomum, Aframomum, Elettaria de la familia de las Zingiberaceae. Hay dos especies principales de cardamomo: Elettaria cardamomum, el “cardomomo verde” o “cardomomo verdadero” que se extiende desde la India hasta Malasia y Amomum costatum así como Amomum subulatum, el “cardomomo negro” o “cardomomo de Nepal” que se distribuye principalmente en Asia y Australia. Además, otra especie, Aframomum corrorima, el “cardamomo de Etiopía” o “falso cardamomo”, crece y es usado como especia en África (Tanzania, Etiopía, Sudán y Uganda)"

 "Solo se utilizan las semillas. Se emplea en la gastronomía de India y en la asiática en la elaboración de currys, arroces, postres, pasteles, panes, bollos, galletas y como aroma para bebidas tales como el té. En los países escandinavos se emplea en bollos y galletas junto con clavo, jengibre, y canela"


A F.

¿Por qué mencionaste el cardamomo? Según el psicoanálisis nada de lo que decimos o hacemos es casual. Y tú no dijiste esta palabra al azar. Curioso, busqué en el diccionario, aunque ya señalaste que era una especia. “Planta herbácea perenne, de flores blanquecinas, en espiga y fruto en cápsula, cuyas semillas, aromáticas, se usan en medicina y en la industria licorera”. El cardamomo es una de las muchas especias conocidas, junto al cilantro, el clavo, el macis, la vainilla, la canela o la nuez moscada
 Medicina y licor: simbiosis perfecta de nuestro amor. Amar es curarse la herida de la soledad y beber el dulce licor que embriaga los sentidos hasta el delirio. El cardamomo era un símbolo de lo que cura y embriaga a un tiempo, una metáfora del amor. Tú sabes de especias y de amor, condimentas la vida con delicados aromas que nos envuelven y elevan. Sabes de juegos y de risas. Me inicias en el arte de la ternura y la sensualidad, y hay en tu piel un olor de niña y de patio y de naranjo en flor. Lloras, y, al instante, ríes, y, luego, callas, y, de repente, hablas con voz dulce y de agua clara brotando del manantial más puro de tu corazón. Cardamomo es una fea palabra que encierra belleza y gusto, sabiduría y poesía. Tú puedes decirlo todo, y, eso, hará el mundo más ancho y hermoso, y mis miedos se desvanecerán. Nada es casual en la existencia. Y tú estás hecha de febreros en los que los almendros comienzan a florecer después de los últimos fríos invernales. Venías un invierno con tus mallas y tu coleta, y yo quedaba admirado. Y hablábamos mientras el sol se ponía. Cardamomo: curación y embriaguez. Tú me curas con tu bondad y tu ternura de la herida de la soledad y me embriagas con tu piel y tus labios. Eres aroma y fruto de mi vida

Francisco Huertas Hernández
Jueves, 8 de mayo de 2003

sábado, 22 de enero de 2022

Diario de un profesor de Filosofía (IX). Y si meditamos con Descartes... Francisco Huertas Hernández

Diario de un profesor de Filosofía (IX)
Y si meditamos con Descartes...
Francisco Huertas Hernández

Reforma de una vivienda en Alicante
La analogía cartesiana entre la reforma de la vivienda y la reforma del conocimiento mediante la duda, por un lado; y por otro, "alguna otra habitación" donde uno se alojará mientras dure la "reconstrucción" de la vivienda y la moral provisional.
Ladrillos nuevos vs. WC
Mientras reconstruimos la vivienda, el departamento, con nuevos ladrillos, hemos de salvar el WC, la cocina, donde seguir viviendo y realizando nuestras actividades básicas
Y, siempre, buscando la luz...

 "Y en fin, como no es bastante, antes de comenzar a reconstruir el alojamiento que se habita, con derribarlo y hacer provisión de materiales y arquitectos, o ejercitarse uno mismo en la arquitectura y además de esto haber trazado cuidadosamente el diseño, sino que también hay que haberse provisto de alguna otra habitación, en donde se pueda estar alojado cómodamente durante el tiempo en que se trabajará; así, a fin de no permanecer irresoluto en mis acciones, mientras la razón me obligara a serlo en mis juicios, y no dejar de vivir desde ese momento lo más felizmente que pudiese, hice mía una moral provisional que no consistía sino en tres o cuatro máximas, de la que quiero gustosamente haceros partícipes"

René Descartes: "Discurso del método". III Parte

 Era viernes y hacía frío. Estábamos en la clase de 2º de Bachillerato B haciendo un comentario de texto de la Moral Provisional cartesiana. En la filosofía cartesiana el frío juega un importante papel, como en el inicio de la Segunda Parte del "Discurso del método" cuando recuerda:

 "Hallábame, por entonces, en Alemania, adonde me llamara la ocasión de unas guerras que aun no han terminado; y volviendo de la coronación del Emperador hacia el ejército, cogióme el comienzo del invierno en un lugar en donde, no encontrando conversación alguna que me divirtiera y no teniendo tampoco, por fortuna, cuidados ni pasiones que perturbaran mi ánimo, permanecía el día entero solo y encerrado, junto a una estufa, con toda la tranquilidad necesaria para entregarme a mis pensamientos"

 Un frío que aísla del contacto social y propicia la reflexión o meditación introspectiva, pues así se funda el pensamiento moderno: en la soledad del frío invierno europeo. Lejos quedan ya los albores de la filosofía en Grecia, cuando filosofar era participar de la conversación comunal en las plazas, en el ágora, en las palestras, al modo socrático, bajo el calor mediterráneo, como en aquel paseo estival junto al río Iliso, en que Sócrates y Fedro platicaron sobre el amor.

 El frío acompañó a René Descartes incluso en su muerte, que vino con el invierno sueco. Así, que, en nuestro invierno alicantino, nos encontrábamos ante el texto de la reforma de la vivienda. ¿Por qué reformamos nuestro alojamiento? Porque queremos más luz, más ventilación, más comodidad, más seguridad, en definitiva. Uno reconstruye algo que ya está ajado, pero que ama y necesita. Nosotros necesitamos saber, distinguir lo verdadero de lo falso. El conocimiento no es un pasatiempo en la vida humana, sino una imperiosa necesidad. El vivir humano es un vivir pensante, porque pensando realizamos nuestra esencia de animales racionales o, en lenguaje científico, homo sapiens.
 Durante demasiado tiempo nuestro conocimiento ha sido algo oscuro y confuso, como esa casa, de paredes húmedas y estancias sombrías

Habitaciones oscuras, sombrías. Necesitamos luz, claridad
"Hacer provisión de materiales" escribe René Descartes
Reformar, reconstruir nuestra morada, nuestro alojamiento, es dar luz a nuestra vida, dar verdad, caminar seguro por las habitaciones del tiempo y el espacio

 ¡Pero qué extenuante es reformar nuestra vivienda! ¡Qué duro someter a reconstrucción nuestras ideas recibidas! ¡Y qué lucidez de Descartes al mostrarnos el conflicto entre el entendimiento y la voluntad, entre el conocimiento y la acción, la teoría y la práctica, el saber y el hacer! Pero, ¿cómo vamos a reconstruir todo nuestro conocimiento incierto, dudoso, si tenemos que seguir viviendo y actuando, eligiendo, tomando decisiones urgentes? La vida no espera. Radio Futura cantaba en 1985 "La vida en la frontera":

"Si cruzas por aquí, sé precavido
Si alguien te sale al paso no le des la espalda
Es bueno hallar con quien hablar, a veces
Pero es mejor callar cuando es preciso

No sueñes con el final del camino
Pues ya, maldita sea, otros aguardan
Para tomar su parte y ganarte
La mano sin moverse del sitio

La vida en la frontera no espera
Es todo lo que debes saber"

Radio Futura: "La vida en la frontera" (Santiago Auserón)
LP "De un país en llamas". Ariola. 1985
"Tocata". Televisión Española

 "No permanecer irresoluto en mis acciones" aunque mi razón me obligue a serlo en mis juicios. O sea, no dejar de actuar aunque no esté seguro de lo que debo hacer, de los principios de mi acción, de las consecuencias de mi acción. Esa es "la vida en la frontera" que no espera. La frontera es, claro está, el tiempo de nuestra vida, el límite entre la duda y la decisión, entre el huir y el avanzar, porque "no sueñes con el final del camino, pues ya, maldita sea, otros aguardan".

 El proyecto cartesiano de "habitar" una casa "nueva", segura, sin oscuridad, ni humedad, donde "avancemos" sin miedo a tropezar en los pasillos, o no encontrar el interruptor de la luz,  ese proyecto de un "conocimiento cierto", evidente, "claro y distinto", choca con la limitación de nuestra vida, nuestro escaso tiempo en el mundo. Quizás nuestra voluntad sea ilimitada, pero nuestro tiempo no lo es. Por eso "no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy". Es René Descartes un precursor en la denuncia de la "procrastinación" (hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables por miedo o pereza a afrontarlas)

 No podemos aspirar a saberlo todo con seguridad antes de tomar decisiones, y la "recomendación" individual del pensador de La Haye de seguir cuatro sencillas máximas morales -moderación, resolución, control mental y vocación- sitúan al ser humano individual en un espacio y un tiempo compartido con otros seres humanos, al que ha de adaptarse, con tal de que no coarte su libertad de pensamiento. Esa "moral provisional" es la "otra habitación" en donde nos alojaremos -aunque no cómodamente- mientras dure la obra, la reconstrucción, mas acaso, ¿terminará algún día la obra o es nuestra vida un reconstruir incesante cual Mito de Sísifo por ser el conocimiento una morada siempre insegura?

 Si, como él escribe, "es suficiente juzgar bien para obrar bien", y, sin embargo, debemos actuar antes de tener certeza de todas las cosas, entonces asistimos a la pugna entre pensar y vivir... "la vida en la frontera no espera"...

miércoles, 19 de enero de 2022

Diario de un profesor de Filosofía (VIII). La moral: ¿obediencia, compasión o racionalidad? Francisco Huertas Hernández

Diario de un profesor de Filosofía (VIII)
La moral: ¿obediencia, compasión o racionalidad?
Francisco Huertas Hernández

Alicante desde las escaleras del IES Jorge Juan
Fotografía de Francisco Huertas Hernández
Miércoles 19 de enero de 2022

 ¡Mira que me gusta hablar! Quizás como cantaba el gran Antonio Vega, "no me canso nunca de hablar porque vivo en el silencio más total" (Nacha Pop: "Desordenada habitación". 1987)

 Todo empezó en una guardia. Yo estaba hablando con Luis, otro profesor del instituto. De repente me vino la idea, clara y distinta, del origen de la bondad humana, o más bien de la moral. Las personas son morales (buenas), o bien por obediencia, o bien por compasión -simpatía moral lo llamaba Hume-, o bien por criterios racionales. Tres autores representan estas posiciones: Thomas Hobbes (obediencia), David Hume (sentimiento), Immanuel Kant (razón). La obediencia se da, o por miedo a un castigo, o por interés de un premio. El sentimiento de simpatía, compasión o empatía moral nos permite "sentir" con los otros, ponernos en su lugar. Pero solo la razón, que según Kant, nos dice cual es nuestro deber moral, es capaz de no depender de los vaivenes de los deseos subjetivos. ¿Cómo va a ser moral el comportamiento de la madre (padre) que cuida a su hijo "solo" por amor? Porque si el amor desaparece, ¿desaparece su "obligación moral"?

 Algo de esto intenté expresar en una clase de Historia de la Filosofía de Descartes en 2º de Bachillerato, mientras algunos estudiaban otras asignaturas por debajo de la mesa. Así que intentando aclarar la ausencia de mente o alma en los animales, como defendía René Descartes, encontré apoyo en mi clasificación anterior. Los animales que actúan con lealtad a sus dueños -los perros, por ejemplo- lo hacen por sentimientos, algo ajeno a la razón (entendimiento) y la voluntad (libertad). Descartes fue injusto con los animales al considerarlos como "máquinas", mecanismos de reflejos carentes de pensamiento y voluntad, pero, ¿actúan los animales por algo distinto de la espera del premio y el castigo, o el instinto, o el sentimiento? Si los animales fueran libres, o sea, si dispusieran de una voluntad libre podrían actuar en contra de su instinto, como los humanos cuando se ponen a dieta, o hacen huelga de hambre, o deciden practicar la castidad. Al final, la libertad humana se prueba en la capacidad de elegir "desobedecer". No, no me vale que se diga que por miedo al castigo no somos libres, porque, incluso, si nos castigan podemos elegir. Los niños y los animales actúan por miedo, esperanza o sentimientos, pero somos "adultos" cuando nos hacemos "responsables", o sea, "racionales", o sea, "libres". Y es la capacidad de elegir lo contrario a lo que nos exigen los instintos de autoconservación y reproducción lo que prueba la existencia de nuestra libertad. Todo resulta claro y distinto: nuestro pensamiento y nuestra libertad.

 Es duro asumirlo pero a nuestros alumnos todo esto les importa un bledo. Su preocupación es aprobar y que toque el timbre para irse a su casa, o, en su defecto, al patio. 

 Cuando me vienen ideas me propongo "fijarlas" por escrito antes de que se me olviden. Las ideas van y vienen, las creencias permanecen sólidas, como expresó José Ortega y Gasset. Por eso nuestra vida se debate entre la débil racionalidad de tener pocas ideas claras y distintas, y la irracionalidad de las creencias oscuras y confusas, que obedecemos acríticamente. Una de esas creencias actuales es la "resignación" ante los "hechos". Esa "tozudez" de los "hechos", atribuida a Lenin, que se manifiesta en la aberrante frase española "Esto es lo que hay". La renuncia al pensamiento y a la voluntad campan a sus anchas en esta servil expresión de sumisión y cobardía. La impotencia de la Filosofía ante el "seudo empirismo" que hace doblar la rodilla al débil ante el poder tiránico del fuerte. El obrero frente al empresario, o el cliente ante el banco. De nuevo regresa la "obediencia" como exigencia de comportamiento social. Y la razón nos viene enseñando, desde Sócrates -ese "tábano" de Atenas-, a "desobedecer" con criterio. El poder humano reside solo en su libertad, como escribió el gran filósofo francés René Descartes. Él no fue tan lejos para identificar "libertad" con "desobediencia". Yo sí. 

 No podemos ser morales (buenos), simplemente porque "obedecemos" a los que nos "mandan", o por sentir "empatía" con los que sufren. Ahí no es necesario ni entender ni elegir (ejercer la libertad). Basta con hacer lo que todo el mundo. ¿No os parece extraño que todos los alumnos digan que hacen falta asignaturas prácticas y que todos los adultos amen Netflix y el senderismo? ¿Que todos lleven las mismas zapatillas y semejante corte de pelo? ¿Que todos usen las mismas expresiones?

 Se obedece mucho cuando se piensa poco. Y si la Filosofía es algo revolucionario es porque, mostrando el camino del pensamiento propio, conduce inexorablemente a la desobediencia de las creencias, las costumbres, los hábitos...

martes, 18 de enero de 2022

Recuerdos de cine de infancia. Marta Gracia Ortega García. Sevilla. "E.T." en el Cine Emperador

Recuerdos de cine de infancia
"E.T., el extraterrestre" (1982). Steven Spielberg. Cine "Emperador"
Marta Gracia Ortega García
Sevilla



Marta Gracia Ortega García
Sevilla (España)
De niña

 Cuando paseo por Sevilla una de las cosas que provocan en mí cierta melancolía es la cantidad de salas de cine que desaparecieron, con estos nuevos tiempos en los que la inmediatez de las cosas y el cambio de gustos en el ocio nos han arrebatado.

Cartelera de cines de Sevilla
Cines Cervantes, Delicias, Avenida, Emperador, Regina, Apolo, Palacio Central
1978

 La mayoría de aquellas hermosísimas salas han pasado a ser supermercados. Donde antes las paredes estaban cubiertas de enormes carteles de artistas y de películas que invitaban a soñar ahora hay estanterías con alimentos. Antes, por banalizar, había kilos de ilusión, y, ahora, kilos de arroz.

 Ese amor indefinible y fiel por el cine sigue en mí.

Cine Emperador
Calle Pagés del Corro
Sevilla
1968 (?)
"El Emperador fue un lujo, el de mayor aforo de Sevilla, ubicado en calle Pagés del Corro"

Cine Emperador
Calle Pagés del Corro
Sevilla
Derribo finales años 80

 Recuerdo el antiguo cine ‘Emperador’, en una famosa calle de Triana donde muy pequeña fui por primera vez con mi hermano y mi primo, que eran mayores que yo al pase de "E.T.", esa maravillosa película que vi como si un misterio mágico y absolutamente imposible estuviera transcurriendo ante mis ojos. ¡Dios, qué emoción! ¡Y cuánta ilusión contenida!

"E. T., el extraterrestre" (1982). Steven Spielberg
Cartel español

"E.T. the Extra-Terrestrial" (1982). Steven Spielberg
Elliott (Henry Thomas) & E.T.

"E.T. the Extra-Terrestrial" (1982). Steven Spielberg
Elliott (Henry Thomas) & E.T.

 Los minutos transcurrían y yo quería saber que iba a pasar en aquella especie de advenimiento y por otro lado no quería que acabara.

¿Sería posible vivir eternamente allí en aquel cine?

 Evidentemente la película terminó, las luces se encendieron y fuimos todos abandonando la sala, pero lo que ocurrió es que una parte de mí ya para siempre habitaría en una sala de cine

domingo, 16 de enero de 2022

Sidney Poitier (1927-2022). Tenía ganas de remar contra la corriente. Marcelo Óscar López Díez. Contra el racismo

Sidney Poitier (1927-2022)
Tenía ganas de remar contra la corriente
Contra el racismo
Marcelo Óscar López Díez

"Blackboard Jungle" (1955). Richard Brooks
Gregory Miller (Sidney Poitier)

"Blackboard Jungle" (1955). Richard Brooks
Richard Dadier (Glenn Ford) vs. Gregory Miller (Sidney Poitier)

"Blackboard Jungle" (1955). Richard Brooks
Poster

"The Defiant Ones" (1958). Stanley Kramer
Noah Cullen (Sidney Poitier) & John “Joker” Jackson (Tony Curtis)

"The Defiant Ones" (1958). Stanley Kramer
Noah Cullen (Sidney Poitier) & John “Joker” Jackson (Tony Curtis)

"The Defiant Ones" (1958). Stanley Kramer
Poster

 Sidney Poitier (1927-2022)

 Había presenciado escenas de colores con adolescentes, esto me hacía preguntarme. ¿para qué sirve una bandera? sobre todo, cuando alguien habla de temas que le son vedados y solo el tiempo deja más claridad que grises esquemas políticos, es cuando la vida toma una forma metafísica que una tibia tranquilidad anuncia el final de una tormenta.

 Llegué a un núcleo de vivencias que dejaré sujetas a un público invisible, el público de los párrafos inciertos.

 Hace muchos años…

 Mi padre me había hablado sobre un actor de esos que dejan cicatrices como las mandíbulas de un perro de pelea, tener siete años y recordar cosas así es el reflejo de que se esconde algo grande detrás de un artista del cual escuchas balbuceos. Mi padre, que era racista, no podía dejar de actuar de un modo extraño cuando hablaba del actor Sidney Poitier, me recitaba lo mismo siempre: "es el actor más blanco de todos los negros y actúa en películas excelentes" (cuando veía una película de los setentas con actores negros siempre me decía: “película de negros para negros”), siempre me hablaba de “In the Heat of the Night” de 1967, y de 1958 “The Defiant Ones”, dos obras notables.

 Mi abuela que parecía una de esas mujeres blancas del sur de Norteamérica, también decía cosas que me hacían desconfiar sobre todo el discurso racista que escuchaba habitualmente. Me decía que esa gente olía de un modo diferente y que, por favor, no tuviera hijos negros (mi madre manejaba la misma lógica, me decía que no tuviera novias negras, recuerdo que una vez tuve una y la maltrató lo suficiente como para que no la llevara más a su casa), las ideas que te imprimían eran aberrantes como las de cualquier persona de cultura acotada. Pero recuerdo que mi abuela me hablaba de la película de 1958 “The Defiant Ones”, a ella le gustaba Tony Curtis y siempre me hablaba de aquella rareza donde actuaba un blanco y un negro.

 Con los años tuve imágenes que hasta hoy permanecen en mis pesadillas como días soleados, de 1967 recuerdo “To Sir, with Love” que con la banda de sonido me había ganado varios meses de pensamientos que podía tararear, el argumento era creíble y la actuación de Sidney era real, no era pretenciosa.

 Siempre me ha gustado frecuentar diferentes estilos musicales y el ritmo del jazz me sorprendió, mi familia odiaba todo aquello, para ellos no era música, era basura negra, claro, en mi país siempre se ha denostado a las personas diferentes (solo desde unos años a esta parte ha cambiado en algo esto), el estilo de aquella música me conectó con otra sensibilidad. No fue solo contradecir a todos los retrógrados que me rodeaban lo que me hacía tratar de entender otras formas de hacer arte.

"Pressure Point" (1962). Hubert Cornfield
Doctor Psychiatrist (Sidney Poitier)

"Pressure Point" (1962). Hubert Cornfield
New Prisoner, Patient (Bobby Darin) & Doctor Psychiatrist (Sidney Poitier)

"Pressure Point" (1962). Hubert Cornfield
Poster

"In the Heat of the Night" (1967). Norman Jewison
Virgil Tibbs (Sidney Poitier) & Chief Bill Gillespie (Rod Steiger)

"In the Heat of the Night" (1967). Norman Jewison
Virgil Tibbs (Sidney Poitier)

"In the Heat of the Night" (1967). Norman Jewison
Poster

"To Sir, with Love" (1967). James Clavell
Mark Thackeray (Sidney Poitier)

"To Sir, with Love" (1967). James Clavell
Mark Thackeray (Sidney Poitier)

"To Sir, with Love" (1967). James Clavell
Poster

 Recuerdo dos películas poco frecuentadas, una de 1962 “Pressure Point”, una obra notable con actuaciones que merecen ser recordadas como la de Peter Falk y Bobby Darin. Es poco revisada, pero su valor radica en que es una peculiar muestra de buen cine, no tiene puntos flacos y reluce un esquema alentador. La otra, del año 1972, es “Buck and the Preacher” donde Sidney Poitier actuaba y dirigía y tenía el soporte actoral de Harry Belafonte, otro símbolo de los derechos civiles de América, cantante y actor. He elegido esta intensa cinta que recorre sin grandes pretensiones una parte de la historia de una América que se regocija en su democracia cuando reniega de los grupos étnicos que han forjado su país. Todavía recuerdo cuando los racistas inmundos del Ku Klux Klan les prendían fuego a los discos The Beatles después de que Lennon dijera “Somos más grandes que Cristo”, claro, los racistas son cristianos y en el fondo veía esto como el vigor de un espíritu amorfo, desheredado de toda lógica. Ver cada película de Sidney Poitier me ayudó a entender más al mundo, a pensarlo y a pensarme más a mí mismo. Citaré, por ejemplo, del año 1967 “Guess Who's Coming to Dinner” que con las enormes actuaciones de Spencer Tracy y Katharine Hepburn te hacía crecer con preguntas de carácter filosófico como por ejemplo cómo aceptar a los demás y aceptarse a uno mismo.

"Guess Who's Coming to Dinner" (1967). Stanley Kramer
Christina Drayton (Katharine Hepburn), Matt Drayton (Spencer Tracy), Dr. John Wade Prentice (Sidney Poitier), Joanna "Joey" Drayton (Katharine Houghton)

"Guess Who's Coming to Dinner" (1967). Stanley Kramer
Dr. John Wade Prentice (Sidney Poitier), Joanna "Joey" Drayton (Katharine Houghton)

"Guess Who's Coming to Dinner" (1967). Stanley Kramer
Poster

"Buck and the Preacher" (1972). Sidney Poitier
Buck (Sidney Poitier)

"Buck and the Preacher" (1972). Sidney Poitier
Buck (Sidney Poitier)

"Buck and the Preacher" (1972). Sidney Poitier
Poster

 Solo con haber cambiado tanto frente a todo el discurso que tuve en contra desde mi niñez, me ha hecho creer en que si no fuera por artistas como el hoy fallecido Sidney Poitier el cable no se habría cortado.

 Quién dice que el arte no puede cambiar a alguien para mejorarlo, y si esto me pasó a mí, pienso a cuántos ha salvado de las olas de la estupidez y la arrogancia.

 Tenia ganas de remar contra la corriente, aunque ésta a veces te toma de las piernas y te lleva dentro de una burbuja, pude nadar con poco oxígeno para llegar a las costas de una vida más cercana a la razón.

 La clave de la cuestión