sábado, 20 de septiembre de 2025

Aleksandr Pushkin: "Пир во время чумы" (El festín en tiempos de la peste) (1832). La rebelión del placer ante la muerte. Recreación o traducción genial de un drama inglés. Francisco Huertas Hernández

Aleksandr Pushkin: "Пир во время чумы" (El festín en tiempos de la peste) (1832).
  La rebelión del placer ante la muerte.
Recreación o traducción genial de un drama inglés.
Francisco Huertas Hernández



 Aleksandr Sergueyevich Pushkin (1799-1837) fue un gran dramaturgo, alcanzando la perfección en sus "Маленькие трагедии" (Pequeñas tragedias), donde con mínima expresión y máxima profundidad revela pasiones humanas intemporales. La cuarta de las Pequeñas tragedias está dedicada a la gula, no tanto como vicio moral sino como pulsión de vida frente a la presencia inminente de la muerte.

 A partir de una pieza teatral de John Wilson (1789-1854), "The City of the Plague" (1816), dedicada a la peste londinense de 1665, Pushkin toma la escena IV del acto I y la transforma en una obra nueva y superior, terminada el 6 de noviembre de 1830. Se publicó por primera vez en 1832 en el almanaque "Alcyone" (Альциона), junto con el resto de las "Pequeñas tragedias": "El caballero avaro", "Mozart y Salieri", "El convidado de piedra"), ya analizadas anteriormente en este blog.

 También este drama ha sido llevado a la ópera. Hay, al menos, 5 óperas rusas con este libreto (Prokofiev, 1900; Asafiev, 1940; Goldenweiser, 1942; Kobekin, 1980), pero la única conocida, es la de Cesar Antonovich Cui (1835-1918), sobre todo, tras la primera grabación discográfica de 2004, con Valery Polyansky dirigiendo a la Orquesta Sinfónica Estatal de Rusia. Esta escena dramática -como la denominó Cui- se estrenó el 11 de noviembre de 1901 en el Teatro Nuevo de Moscú. Tras estar olvidada casi un siglo, se repuso por el Teatro de Ópera y Ballet Chaikovski de Perm en 1999, como parte de la celebración del bicentenario del nacimiento de Pushkin. Perm acogió las cuatro producciones operísticas de sus Pequeñas Tragedias: "El convidado de piedra" de A. S. Dargomyzhsky, "Mozart y Salieri" de N. Rimsky-Korsakov y "El caballero avaro" de Rachmaninov. La escena dramática de Cui es una pieza de gran belleza, sobresaliendo la canción de Mary, interpretada por una mezzosoprano; la intervención de Luisa, soprano; y la canción de Walsingham, para barítono, el rol principal de la pieza. Cui había compuesto las canciones antes de la ópera. Y, al igual que hizo Dargomyzhsky, sigue literalmente el texto de Pushkin.


 El tema de esta Pequeña tragedia pushkiniana se debe a circunstancias que el poeta estaba viviendo: la epidemia de cólera, durante su estancia en Bóldino, que le impedía volver a Moscú, en cuarentena. Muchos de sus conocidos murieron. El pretexto del drama de Wilson activó el genio de Pushkin, componiendo un Himno a la Muerte, emparentado con las Danzas de la Muerte o los poemas goliardos Carmina Burana, que celebran el gozo por la vida, el amor, el juego y el beber.

 Ambientada en época indeterminada en Inglaterra -entre 1347 y 1352 una devastadora epidemia de peste negra asoló Europa, y mató casi a la mitad de la población- un grupo de hombres y mujeres festejan en mitad de la calle con un banquete sus últimos momentos, cuando la peste se extiende por toda la ciudad. Un joven recuerda a los amigos idos: "No obstante, somos muchos todavía / los que quedamos, y no hay motivo / para ponernos tristes. Pues, brindemos / con el tintineo alegre de las copas / por Jackson  como si estuviera vivo" (Но много нас еще живых, и нам / Причины нет печалиться. Итак, / Я предлагаю выпить в его память / С веселым звоном рюмок, с восклицаньем, / Как будто б был он жив). El Presidente propone un brindis en su recuerdo, e invita a Mary a cantar. La canción de la muchacha relata la plaga que destruyó la alegría de los templos, los niños y los campos, y sólo el cementerio está bullicioso y lleno de sollozos. Pide que si la muerte se lleva a la que entona la canción no se acerque su enamorado, que Jenny nunca dejará a Edmond, ni en el cielo (И когда зараза минет, / Посети мой бедный прах; / А Эдмонда не покинет / Дженни даже в небесах!). El "canto melancólico y triste" (Благодарим, задумчивая Мери, / Благодарим за жалобную песню!) de Mary recibe el agradecimiento del presidente del festín. Pero Mary expresa su dolor, la pérdida de "la voz de la inocencia" (Мой голос слаще был в то время: он / Был голосом невинности...), aquella "voz más dulce entonces". Una voz discordante y llena de reproches, Luisa, critica a la lacrimosa Mary, pero se desmaya al ver una carreta repleta de cadáveres, lo que da pie a una reflexión filosófica del presidente (Председатель): "Pero ocurre / que un ser cruel a veces es más débil / que un ser tierno y resulta que el miedo / anida en el alma atormentada / por las pasiones. Échale a la cara / un poco de agua, Mary. Vuelve ya en sí" (Но так-то — нежного слабей жестокий, / И страх живет в душе, страстьми томимой! / Брось, Мери, ей воды в лицо. Ей лучше). La elección de Mijail Chílikov de desplegar en seis versos lo que Pushkin escribe en tres evidencia la consisión de la lengua rusa. El original de Pushkin dice esto: "Pero lo cruel es más débil que lo tierno / y el miedo vive en el alma atormentada por las pasiones / Échale agua en la cara. Está mejor". Luisa en su desvanecimiento soñó "con un demonio espantoso, / de ojos blancos, todo negro... Me llamaba / subir al carruaje suyo que estaba / de muertos lleno. Ellos balbucían / en un lenguaje horrible, incomprensible. / ¿Lo he soñado? Qué, ¿pasó el carruaje?" (Ужасный демон / Приснился мне: весь черный, белоглазый.... / Он звал меня в свою тележку. В ней / Лежали мертвые — и лепетали / Ужасную, неведомую речь.... / Скажите мне: во сне ли это было? / Проехала ль телега?). Imperfecta versión de Chílikov de ese demonio omniprensente en la literatura rusa: en Pushkin y Lermontov, heroico rebelde; en Gogol, grotesco y satírico, como en Bulgákov.

 El problema del mal es el más terrible de los que enfrenta el ser humano. Es la pesadilla que continúa al despertar. Es necesario distinguir entre el mal físico (finitud de la naturaleza, imprevisibilidad de la naturaleza que trae desgracia al ser humano: catástrofes naturales, enfermedad, muerte) y el mal moral (daño voluntario -e, incluso, involuntario- causado por el hombre a otros seres sintientes). En "Пир во время чумы" el hombre se enfrenta al mal físico. Es la finitud el origen del mal. Si Dios es infinitamente bueno y todopoderoso: ¿de dónde procede el mal? Este desasosegante problema atormentará a los creyentes, y no tiene fácil solución. Que el mal no es ser, y, por tanto, no creado por Dios, es una respuesta poco convincente. Es corrupción, o privación de ser. Y ante esa aniquilación que priva del sentir, el propio sentir se afirma en pulsión desenfrenada de vida: comer, beber, copular. Estos resistentes a la aniquilación comen, beben, y, aunque, no se nos diga, también copulan como si el mundo fuera a acabarse. 

 El joven pide al presidente, Walsingham, que entone una canción "alegre, briosa, bacanal, / nacida de una copa de buen vino" (А буйную, вакхическую песнь, / Рожденную за чашею кипящей), o, literalmente, y más contundente: "Y una canción salvaje y báquica / nacida de una copa hirviente". 
 El hombre no conoce una canción así, pero ha compuesto un Himno a la Peste. Éste es el centro mismo del drama. Pushkin, con su divino don lírico, se aparta aquí del mediocre escritor inglés que toma como modelo: el invierno, cual guerrero atrevido que arremete con sus huestes de hielo y nieve, es enfrentado con chimeneas encendidas y alborozo de festines (Когда могущая Зима, / Как бодрый вождь, ведет сама / На нас косматые дружины / Своих морозов и снегов, — / Навстречу ей трещат камины, / И весел зимний жар пиров). ¿Qué hacer ante el avance de la Peste? Como nos defendemos del invierno, lo mismo haremos ante la Plaga: "cerraremos / todas las puertas, prenderemos / las luces, llenaremos las copas / y haremos bailes y festines, / cantando gloria a la Peste" (Как от проказницы Зимы,  Запремся также от Чумы! / Зажжем огни, нальем бокалы, / Утопим весело умы / И, заварив пиры да балы, / Восславим царствие Чумы). Esa embriaguez en la batalla, al borde del abismo, en el aliento de la Peste. Y "todo cuanto amenaza / con la catástrofe provoca / un gozo extraño en nuestra alma; / quizás, es una fiel promesa / de que seremos inmortales" (Все, все, что гибелью грозит, / Для сердца смертного таит / Неизъяснимы наслажденья — / Бессмертья, может быть, залог! / И счастлив тот, кто средь волненья / Их обретать и ведать мог) Esa entonación de Gloria a la Peste por parte del sacrílego Walsingham, que ya no temerá al sepulcro, sino que alzará las copas, es un desafío a la mortalidad, a la finitud temerosa de los fieles, una afirmación del gozo efímero de la vida. En la misma conciencia de la muerte se alza la existencia auténtica que sella la vida con la plenitud del sentir. Una idea de Heidegger: el "ser-hacia-la-muerte" (Sein zum Tode), que, de otra manera, se expresa en la narración tolstoiana "Смерть Ивана Ильича" (La muerte de Ivan Ilych) (1886). La única manera de enfrentarnos al ser que somos es asumiendo la finitud, la muerte. En este drama de Pushkin la respuesta es un hedonismo desesperado, emparentado con la película de Marco Ferreri, "La Grande Bouffe" (1973): ya que hemos de morir, muramos comiendo. En la novela breve de Tolstói, un ascetismo moral que descubre la existencia inauténtica de la vida familiar y social. 

 La llegada del sacerdote (Священник), amenazante, denunciando el festín sacrílego (Безбожный пир, безбожные безумцы!) introduce el elemento agónico, de conflicto. Como si Pushkin presintiese la crítica de Friedrich Nietzsche a la religión y su moral como enemigas de la vida, de la plenitud, del goce y la alegría, hace decir al religioso: "¡Herejes desgraciados! / Os mofáis con vuestros cantos depravados / del lóbrego silencio que esparce / la despiadada muerte por la tierra" (Вы пиршеством и песнями разврата / Ругаетесь над мрачной тишиной, / Повсюду смертию распространенной!). El resentimiento del sacerdote, de una moral de esclavos que niega la vida, justificándose en Dios. Esta idea nietzscheana resuena en el Священник pushkiniano, que, quizás, esté en el drama de John Wilson, autores que viven bajo el influjo del romanticismo.

 Los congregados para el festín rechazan las admoniciones directas del infierno. Y el sacerdote redobla su advertencia en nombre de Jesús crucificado, para que cesen en su fiesta y vuelvan a sus casas, si quieren salvar el alma (Я заклинаю вас святою кровью / Спасителя, распятого за нас: / Прервите пир чудовищный, когда / Желаете вы встретить в небесах / Утраченных возлюбленные души. / Ступайте по своим домам!). El presidente, Walsingham, responde tajante: "Son tristes nuestras casas, y nosotros, / los jóvenes, amamos la alegría" (Дома У нас печальны — юность любит радость). El sacerdote sabe, pues si no supiera, ¿cómo podría chantajear, amedrentar al rebaño? ¿Y qué sabe? Que la madre de Walsingham murió hace tres semanas, y el joven lloraba arrodillado ante su cadáver, y ante su fosa gemía sin consuelo. Y el sacerdote, como mediador de Dios en la tierra, sabe, o afirma saber, que la madre del disipado joven, llora amargamente en los cielos, viendo a su hijo en un festín vicioso. Walsingham se niega a obedecer al religioso. Su análisis tiene la complejidad de la que el discurso moral del clérigo carece: "¿Por qué viniste / aquí a atormentarme? No, no puedo, / no debo ir contigo. No me dejan / salir de aquí la desesperación, / horribles, terroríficos recuerdos, / la clara comprensión de mis pecados, / el miedo al vacío de la muerte / que encuentro en mi casa despoblada, / la novedad de esad diversiones, / la venenosa embriaguez del vino / y las caricias -que Dios me las perdone- / de esta mujer perdida, pero dulce... / De aquí no me iré, aunque me llame / la sombra de mi madre. Ya es tarde. / Tu voz me llega, madre; reconozco / tu esfuerzo por salvar mi alma... ¡Viejo! / te ruego, vete en paz ahora. / ¡Pero maldito sea quien te siga!" (Зачем приходишь ты / Меня тревожить? Не могу, не должен / Я за тобой идти: я здесь удержан / Отчаяньем, воспоминаньем страшным, / Сознаньем беззаконья моего, / И ужасом той мертвой пустоты, / Которую в моем дому встречаю — / И новостью сих бешеных веселий, / И благодатным ядом этой чаши, / И ласками (прости меня, господь) / Погибшего, но милого созданья... / Тень матери не вызовет меня / Отселе, — поздно, слышу голос твой, / Меня зовущий, — признаю усилья / Меня спасти... старик, иди же с миром; / Но проклят будь, кто за тобой пойдет!). Los comensales apoyan a su presidente. La voz de la tierra prevalece sobre la presunta voz del cielo: "el espíritu puro de Matilda te reclama" (Матильды чистый дух тебя зовет!), añade el sacerdote. 

 El final es extraño: el hijo de Matilda parece afligido con la imagen de la madre, que le consideraba honrado y puro, y ¿ahora, dónde está?, porque su espíritu caído no podrá llegar a donde su madre está. El diálogo entre Walsingham y su madre muerta no necesita la mediación del sacerdote. El presidente pide al clérigo que le deje, y éste le encomienda al Señor la salvación del extraviado joven. El festín continúa. El Presidente queda sumido en sus pensamientos (Уходит. Пир продолжается. Председатель остается, погруженный в глубокую задумчивость)


 El conflicto moral entre la sumisión espiritual a los muertos -y a las deudas que con ellos contrajimos, administradas por sus representantes, los sacerdotes- y el goce efímero de la vida en su material carnalidad, es la eterna lucha entre el deber y el placer, la renuncia y el gozo. Pushkin en muy pocas páginas -¿por qué tan pocas?- desarrolla este tema tomando una obra teatral inglesa desconocida. Las canciones de Mary y Walsingham traen ecos de la sabiduría del pueblo, hedonista y melancólica a un tiempo. Mientras la plaga extermina a los miserables humanos, los cuervos de la moral -los sacerdotes- rentabilizan su ganancia de almas, infundiendo terror y odio a la vida en sus fieles, pero un grupo de rebeldes quiere morir comiendo, bebiendo, holgando, cantando... 
 ¿Y tú, lector, obedecerás a los enviados de la muerte, periodistas propagadores del miedo y la sumisión? ¿a los políticos, war pigs? ¿o morirás en la orgía interminable de viandas, licores y orgasmos? ¿o, acaso, como Walsingham, quedarás escindido entre el éxtasis y la culpa?

Francisco Huertas Hernández
20 de septiembre de 2025

domingo, 14 de septiembre de 2025

Mijail Bulgakov: "Морфий" (1927). Diario de un doctor morfinómano. Obra maestra del relato breve. Francisco Huertas Hernández

Mijail Bulgakov: "Морфий" (1927).
Diario de un doctor morfinómano. Obra maestra del relato breve.
Francisco Huertas Hernández

Михаил Афанасьевич Булгаков (1891-1940): "Морфий" (1927)
Mijail Afanasyevich Bulgákov (1891-1940): "Morfina" (1927)


 La introspección es un movimiento de conciencia de ensimismamiento reflexivo, y es más profunda cuando realiza su autoobservación sobre el efecto que producen en el alma causas externas. Las drogas -veneno balsámico- han potenciado la capacidad del hombre de conocerse en sus más extremos rincones, y la literatura y la filosofía han aportado la herramienta para captar y expresar esos dulces tormentos en los que la lucidez, el delirio, el placer, el dolor, la alegría y el espanto han bailado un vals convertido en trepak vertiginoso o danza de Ménades enloquecidas.

 Mijail Afanasyevich Bulgákov (1891-1940), el gran escritor ruso, se valió de su experiencia dolorosa como adicto a la morfina, tras infectarse de difteria en la aldea de Nikolskoye, trabajando de médico. Con la ayuda de su esposa, Tatyana Lappa, hacia 1919 consiguió superar su adicción. Este episodio fue descubierto en 1977 en el libro "Неизданный Булгаков. Тексты и материалы" (Bulgakov inédito. Textos y Materiales). La dependencia de la morfina del joven médico rural coincide con la Revolución Rusa. El relato "Morfina" publicado originalmente en la revista "Медицинский работник" (Trabajador médico) en diciembre de 1927 fue la última obra que se editó en vida del autor.

 Un genio de la literatura se diferencia de un escritor mediano en la fuerza y verdad de su contenido y en la perfección formal de su palabra. Bulgákov no escribe tonterías, no escribe palabras innecesarias. No hay anécdotas baladíes ni retórica descriptiva en su escritura. En "Morfina", que no forma parte del libro "Записки юного врача" (Notas de un joven médico), la depuración del lenguaje tiende al silencio, en paralelo a la descomposición física y mental del protagonista. El desdoblamiento en dos médicos de la narración, va más allá de la dupla emisor (autor del relato) y receptor (lector del relato), y representa dos estados del mismo Mijail Afanasyevich en relación con la morfina.

 Los protagonistas son dos médicos, que, en realidad, es la misma persona en dos fases de su vida: Mijail Bulgákov adicto a la morfina se transforma en la novela en el joven doctor Serguéi Vasílyevich Polyakov, que decide enviar su Diario al doctor Vladímir Mijáilovich Bomgard que le antecedió en el puesto de médico rural, y sería el mismo Bulgákov ya curado de su adicción. La literatura exige un espíritu trágico, y el Polyakov narrativo no se salvará, el lector no sería feliz si tal cosa ocurriera.

 La primera frase del relato homenajea a uno de los autores sagrados de Bulgákov, Lyev Tolstoi en "Anna Karenina":
 "Desde siempre las personas inteligentes han observado que la felicidad es como la salud: cuando la tienes, no lo sabes. Pero, cuando pasan los años, cómo recuerdas la felicidad, ¡ah, como la recuerdas!
 En lo que a mí respecta, sólo ahora me doy cuenta de que en el invierno de 1917 fui feliz. ¡Un año inolvidable, febril, cargado de tormentas de nieve!"
 (Давно уже отмечено умными людьми, что счастье как здоровье: когда оно налицо, его не замечаешь. Но когда пройдут годы, — как вспоминаешь о счастье, о, как вспоминаешь!
 Что касается меня, то я, как выяснилось это теперь, был счастлив в 1917 году, зимой. Незабываемый, вьюжный, стремительный год)

 La querencia bulgakoviana por las tormentas de nieve es un elemento crucial de estas narraciones médicas. Y es uno de los símbolos del alma rusa a través del paisaje. El narrador en primera persona es el doctor Bomgard, que acaba de ascender, ocupando un puesto en una ciudad con luz eléctrica, y otras comodidades que le recuerdan a su querida Moscú donde estudió Medicina. Un nuevo hospital con plantas de cirugía, medicina de cabecera, infecciosos y obstetricia, con un médico jefe, cuatro internos (entre ellos, el narrador), sanitarios, comadronas, enfermeras, farmacia y laboratorio... con un microscopio Zeiss. ¡Qué alivio sentía el joven Bomgard!:
 "Mi alma se había librado de una pesada carga. Ya no llevaba sobre mis espaldas la terrible responsabilidad por todo lo que pasaba en el mundo. No era culpable de una hernia estangulada, no me volvía loco cuando llegaba un trineo trayendo a una parturienta con el niño atravesado, las pleuritis purulentas que necesitaban ser operadas inmediatamente ya no eran asunto mío... Por primera vez me sentía un ser humano, cuya responsabilidad tenía unos límites bien precisos"
 (Тяжкое бремя соскользнуло с моей души. Я больше не нес на себе роковой ответственности за все, что бы ни случилось на свете. Я не был виноват в ущемленной грыже и не вздрагивал, когда приезжали сани и привозили женщину с поперечным положением, меня не касались гнойные плевриты, требовавшие операции. Я почувствовал себя впервые человеком, объем ответственности которого ограничен какими-то рамками)

 Éste era Bomgard, leyendo por la noche textos sobre la escarlatina y la difteria, y a Fenimore Cooper... fue pasando el tiempo... un mes... dos... tres... y en 1918, ya adaptado a su destino laboral, comenzó a preguntarse quién estaría ocupando su antiguo puesto en la aldea... cuando un día recibió una extraña carta escrita por detrás de un formulario largo y arrugado, con el sello azul de su distrito, del antiguo hospital... en el reverso, con caligrafía insegura, le escribía el nuevo médico que le sustituía, conocido de tiempos de la universidad, enfermo y pidiendo ayuda. Le imploraba que le visitara para intentar salvarse y guardara silencio sobre el contenido de la carta.
 («11 февраля 1918 года.
 Милый коллега!
 Извините, что пишу на клочке. Нет под руками бумаги. Я очень тяжко и нехорошо заболел. Помочь мне некому, да я и не хочу искать помощи ни у кого, кроме Вас.
 Второй месяц я сижу в бывшем Вашем участке, знаю, что Вы в городе и сравнительно недалеко от меня.
 Во имя нашей дружбы и университетских лет прошу Вас приехать ко мне поскорее. Хоть на день. Хоть на час. И если Вы скажете, что я безнадежен, я вам поверю… А может быть, можно спастись?.. Да, может быть, еще можно спастись?.. Надежда блеснет для меня? Никому, прошу Вас, не сообщайте о содержании этого письма»)

 Bomgard obtuvo permiso para realizar el viaje a la aldea, pero ya era tarde: una noche trajeron al hospital al médico de la aldea, el de la carta... ¡se había pegado un tiro! ¡Polyakov! Murió en la mesa de operaciones... pero le dejó su Diario a Bomgard con una hoja de papel en un sobre:

 "Querido compañero:
 He decidido no esperar. He renunciado a curarme. No hay esperanza. Y no quiero seguir sufriendo. Ya basta. Quiero prevenir a otros para que tengan cuidado con los cristales blancos que se disuelven en veinticinco partes de agua. He confiado demasiado en ellos y me han destruido. Le entrego mi Diario. Usted siempre me ha parecido una persona ávida de saber y aficionada a los documentos humanos. Si le interesa, lea la historia de mi enfermedad.
 Adiós.
 Suyo,
 S. Polyakov"

 Y había un añadido en grandes caracteres:
 "Que no se culpe a nadie de mi muerte.
 Doctor Serguéi Polyakov
 13 de febrero de 1918""

 («Милый товарищ!
 Я не буду Вас дожидаться. Я раздумал лечиться. Это безнадежно. И мучиться я тоже больше не хочу. Я достаточно попробовал. Других предостерегаю. Будьте осторожны с белыми, растворимыми в 25 частях воды кристаллами. Я слишком им доверился, и они меня погубили. Мой дневник вам дарю. Вы всегда казались мне человеком пытливым и любителем человеческих документов. Если интересует вас, прочтите историю моей болезни.
 Прощайте. Ваш С. Поляков».

 Приписка крупными буквами:
«В смерти моей прошу никого не винить.
Лекарь Сергей Поляков.
13 февраля 1918 года»)

 La carta de un suicida. Palabras precisas. Frases breves y temblorosa caligrafía. Bomgard comienza a leer el Diario: en enero el joven Polyakov está contento, y menciona a sus amigos Ivanov y Bomgard, del que ha sabido que está en Gorelevo. Las anotaciones del Diario son de extensión variable. A veces sólo una ventisca de nieve, una puesta de sol luminosa, las dosis de un compuesto médico. Y una mujer: una cantante de ópera, que le dejó. Herido en el alma, como todos los que hemos sido abandonados, y más con la música de "Aida" de Verdi. Ni matarla ni morir, sin esperanza. Y Anna Kirílovna, la enfermera-comadrona, casada, aunque su marido, soldado, está preso en Alemania.

 El 15 de febrero: "anoche ocurrió algo curioso. Iba ya a acostarme cuando de pronto me empezó a doler el estómago. ¡Pero qué dolor! Un sudor frío me bañó la frente. Debo señalar que nuestra medicina es una ciencia inexacta. ¿Por qué una persona que no padece ninguna enfermedad gástrica o intestinal (apendicitis, por ejemplo), cuyo hígado y riñones están en un estado óptimo, cuyo intestino funciona de una manera completamente normal, puede padecer de noche dolores tan agudos que le hacen revolcarse en la cama?
 Gimiendo, logré llegar hasta la cocina, donde duerme la cocinera con su marido, Vlas. Envié a Vlas a buscar a Anna Kirílovna. Ella vino en plena noche y tuvo que ponerme una inyección de morfina. Dijo que estaba completamente verde. ¿Por qué sería?"
 (15 февраля.
 Вчера ночью интересная вещь произошла. Я собирался ложиться спать, как вдруг у меня сделались боли в области желудка. Но какие! Холодный пот выступил у меня на лбу.
 Все-таки медицина — сомнительная наука, должен заметить.
 Отчего у человека, у которого нет абсолютно никакого заболевания желудка или кишечника (аппенд., напр.), у которого прекрасная печень и почки, у которого кишечник функционирует совершенно нормально, могут ночью сделаться такие боли, что он станет кататься по постели?
 Со стоном добрался до кухни, где ночует кухарка с мужем своим, Власом. Власа отправил к Анне Кирилловне. Та ночью пришла ко мне и вынуждена была впрыснуть мне морфий. Говорит, что я был совершенно зеленый. Отчего?)

 Morfina para calmar un dolor desconocido. Siguen las alabanzas en el Diario para el benefactor de la humanidad que extrajo la morfina de las amapolas. La llegada de la morfina al cuerpo del doctor Polyakov no sólo alivia el dolor sino que le permite experimentar con los efectos de un medicamento, paliativo, pero medicamento. Puede dormir bien. La relación con Anna Kirílovna va estrechándose. Ella le ve cada día más alegre, aunque él es una persona muy triste, sí, pero era alegre antes del drama familiar. Anna Kirílovna es la depositaria del secreto de la morfina. Su enfermera, su cuidadora. Las dosis van aumentando. El 25 de febrero ya comenta Polyakov que Anna está preocupada. El 1 de marzo Anna Kirílovna ya es su "esposa secreta" (Анна К. стала моей тайной женой). En las anotaciones de este día se describen con detalle las sensaciones de la morfina: un roce, una onda fría, el "punto más alto de la expresión de la fuerza espiritual del hombre" (Это высшая точка проявления духовной силы человека). El espíritu debe elevarse por encima del dolor, anularlo. La morfina deja libre al espíritu para crear. Y, sin embargo, "Anna K. tiene mucho miedo. La tranquilicé diciéndole que desde niño tengo una extraordinaria fuerza de voluntad" (Анна К. боится. Успокоил ее, сказав, что я с детства отличался громаднейшей силой воли).

 El 2 de marzo irrumpe la historia desde la lejanía:
 "Hay rumores de que algo gigantesco ha ocurrido. Al parecer han derrocado a Nicolás II. 
 Me acuesto muy temprano. A eso de las nueve. Duermo dulcemente"
 (2 марта.
 Слухи о чем-то грандиозном. Будто бы свергли Николая!!.
 Я ложусь спать очень рано. Часов в девять. И сплю сладко).
 El 10 de marzo leemos: "Allí se está produciendo una revolución. Los días se han vuelto más largos y los atardeceres, dicen, más azules.
 Nunca había tenido sueños como los que ahora me asaltan al amanecer. Son sueños dobles.
 Además, diría que el sueño principal es de cristal. Es transparente
 (10 марта.
 Там происходит революция. День стал длиннее, а сумерки как будто чуть голубоватее.
 Таких снов на рассвете я еще никогда не видел. Это двойные сны.
 Причем основной из них, я бы сказал, стеклянный. Он прозрачен).
 En su sueño escucha "Aida", un sueño... ¡en el que se escucha música! "Un sueño normal no tiene sonido, y en cambio en mi sueño la música que se oye parece celestial. Y lo más importante, yo puedo, a voluntad, conseguir que la música suene con mayor o menor intensidad. Recuerdo que en "Guerra y Paz" se describe como Petia Rostov, en duermevela, tuvo la misma sensación. ¡Tolstói es extraordinario!"
 (Одним словом, в нормальном сне музыка беззвучна… (в нормальном? Еще вопрос, какой сон нормальнее! Впрочем, шучу…) беззвучна, а в моем сне она слышна совершенно небесно. И, главное, что я по своей воле могу усилить или ослабить музыку. Помнится, в «войне и мире» описано, как Петя Ростов в полусне переживал такое же состояние. Лев Толстой — замечательный писатель!). 
 En el cerebro medio dormido y anestesiado de Polyakov, un hombre culto, sensible, confluyen los sones operísticos unidos a su gran amor -la soprano ingrata-, Anna Kirílovna -bondadosa, cuidadora-, recuerdos del Teatro Bolshói de Moscú, las transparencias del cristal del sueño... 

 El 19 de marzo Anna Kirílovna se niega a prepararle más soluciones. Esto hace descubrir una tendencia a la ira en Polyakov. El joven médico veinteañero acude a buscar a la amante para que le dé las llaves de la farmacia, ella se niega, él se las arrebata, y ciego de rabia y de abstinencia, fue a la farmacia, adonde le siguió la bondadosa Anna K. que acabó preparándole su dosis, quien confiesa, no obstante, que sabe que Serguéi es un hombre acabado.

 El 8 de abril Polyakov ya comprende que esto es un martirio. A lo largo de abril hay un intento de sustituir la morfina por la cocaína, y advierte a los hipotéticos lectores de su Diario que no lo hagan.

 El 6 de mayo escribe que esto no es un Diario sino una Historia Clínica. El doctor Polyakov sigue trabajando y operando sin que nadie haya advertido nada. Lee sobre los síntomas de la abstinencia, sobre las alucinaciones, que dice no haber experimentado.

 En noviembre se cuenta de manera velada su fuga de una clínica de desintoxicación en Moscú. El doctor que le atiende le advierte de su deterioro inevitable si abandona el tratamiento y la irresponsabilidad de seguir trabajando como médico. Regresa a la aldea.
"¿Tan avanzada parece mi degeneración? Presento como testimonio estas notas. Son fragmentarias, ¡pero yo no soy escritor! ¿Acaso deliro? Me parece que razono de manera perfectamente clara.
 El morfinómano siente una felicidad de la que nadie puede privarle: la capacidad de vivir en el más completo aislamiento. Aislamiento significa pensamientos profundos y elevados, contemplación, serenidad, sabiduría..."
(Да и велик ли распад? Привожу в свидетели эти записи. Они отрывочны, но ведь я же не писатель! Разве в них какие-нибудь безумные мысли? По-моему, я рассуждаю совершенно здраво.
 У морфиниста есть одно счастье, которое у него никто не может отнять, — способность проводить жизнь в полном одиночестве. А одиночество — это важные, значительные мысли, это созерцание, спокойствие, мудрость…).

 Noviembre sigue con la degeneración creciente de la personalidad de Polyakov, de la que es consciente en el acto de la escritura introspectiva. El 19 de noviembre ya está vomitando. Esto es terrible
(19-го ноября.
Рвота. Это плохо)
 Anna amenaza con ahorcarse si Polyakov no va a la ciudad, el enfermero ya lo sabe. Sus manos tiemblan. Una extraña confesión: Polyakov ha superado el dolor del abandono de su esposa, su Amneris, gracias a la morfina.
(Анна (печально). — Что тебя может вернуть к жизни? Может быть, эта твоя Амнерис — жена?
Я. — О нет. Успокойся. Спасибо морфию, он меня избавил от нее. Вместо нее — морфий)

 El 27 de diciembre se informa de que Bomgard ha dejado su puesto en el distrito de Gorelovo y lo ocupará Polyakov. Anna se quedará aquí. Irá a visitarlo. Aunque son treinta verstas. Haciendo caso a Anna irá a Moscú a ver al profesor y tomará medicamentos durante un mes en el sanatorio.
"Adios, Levkovo. Hasta la vista, Anna"
(Давно я не брал в руки тетрадь. Я закутан, лошади ждут. Бомгард уехал с Гореловского участка, и меня послали заменить его. На мой участок — женщина-врач.
Анна — здесь… Будет приезжать ко мне…
Хоть 30 верст.
Решили твердо, что с 1 января я возьму отпуск на один месяц по болезни — и к профессору в Москву. Опять я дам подписку, и месяц я буду страдать у него в лечебнице нечеловеческой мукой.
Прощай, Левково. Анна, до свиданья)

 A partir de enero de 1918 las anotaciones son más escasas. No es capaz de ir a Moscú y dejar su "dios cristalino y soluble" (Я не поехал. Не могу расстаться с моим кристаллическим растворимым божком). Sigue vomitando. Jeringuillas, ¡al 4 por ciento! Serguéi Vasílyevich Polyakov tiene que abstenerse de morfina los días de operación. Anna sigue visitando a Polyakov en Gorelovo y ayudándole en las dosis, aunque intenta engañarlo disminuyendo la cantidad. 
 "Mi aspecto externo es delgado y pálido como la cera. Me he dado un baño y luego me he pesado en una balanza del hospital. El año pasado pesaba 4 puds; ahora peso 3 puds 15 libras. Me he asustado al mirar la flecha de la balanza, pero después se me ha olvidado" (Внешний вид: худ, бледен восковой бледностью.
 Брал ванну и при этом взвесился на больничных весах. В прошлом году я весил 4 пуда, теперь 3 пуда 15 фунтов. Испугался, взглянув на стрелку, потом это прошло) (Observación: he traducido las medidas tradicionales rusas vigentes hasta 1924 y no las del sistema métrico decimal, tal como aparece en el texto original de Bulgákov. S. Casanova y Adriá Edo, traductores al español en Ediciones Barataria, lo sustituyen por 65 y 55 Kgs)

 El 18 de enero se anota una alucinación: ciertas personas pálidas en una cortina. Se ve obligado a justificar ante los demás sus conductas extrañas. La disgregación psíquica aún no es visible en la escritura pero sí en los comportamientos. 

 El 1 de febrero llega Anna, amarillenta y enferma. El adicto Polyakov la deja: "He acabado con ella. Yo. Sí, sobre mi conciencia pesa un gran pecado" (Анна приехала. Она желта, больна.
 Доконал я ее. Доконал. Да, на моей совести большой грех)

 El 3 de febrero hay sólo un fragmento estremecedor:
 "Será una montaña de nieve. Helada e interminable, como aquella desde la cual, en los cuentos de mi infancia, se llevaban en trineo al mítico Kai. Es mi último vuelo por esa montaña y sé lo que me espera abajo. Ay, Anna, pronto sufrirás enormemente, si me has amado..."
 (Итак: горка. Ледяная и бесконечная, как та, с которой в детстве сказочного Кая уносили сани. Последний мой полет по этой горке, и я знаю, что ждет меня внизу. Ах, Анна, большое горе будет вскоре, если ты любила меня…) (Nota sobre la traducción: горка es tobogán, no montaña de nieve) La irrupción de la infancia en las cercanías de la muerte es el cierre circular de la vida. El que va a morir recupera sus recuerdos infantiles, esa época en que la vida se abre ante el niño en su horizonte inacabable. La morfina arrastra impetuosamente al doctor hacia un horizonte de salida, un ocaso anticipado, helado, vacío. Polyakov ya sabe que va a morir, y, quizás, quiera morir lo menos indignamente posible.

 El 11 de febrero escribe que ha decidido avisar a Bomgard: "¿Por qué justamente a él? Porque no es psiquiatra, porque es joven y porque fue compañero de universidad. Es un hombre sano y fuerte pero al mismo tiempo es dulce, según creo. Lo recuerdo. Quizá sea... Será compasivo. Podrá hacer algo. Que me lleve a Moscú. No puedo ir hasta él. Me han concedido el permiso. Estoy acostado. No voy al hospital"
 (11 февраля.
 Я решил так. Обращусь к Бомгарду. Почему именно к нему? Потому что он не психиатр, потому что молод и товарищ по университету. Он здоров, силен, но мягок, если я прав. Помню его. Быть может, он над… я в нем найду участливость. Он что-нибудь придумает. Пусть отвезет меня в Москву. Я не могу к нему ехать. Отпуск я получил уже. Лежу. В больницу не хожу).
 "La nota a Bomgard ha partido.
 ¡Humanos! ¿Alguien puede ayudarme?
 He comenzado a lanzar exclamaciones patéticas. Si alguien leyera esto, pensaría que son falsas. Pero nadie lo leerá.
 ... Esta noche he llorado al recordar esto"
 (Записка Бомгарду отправлена.
 Люди! Кто-нибудь поможет мне?
 Патетически я стал восклицать. И если кто-нибудь прочел бы это, подумал — фальшь. Но никто не прочтет
 ...Плакал ночью, вспомнив это).

 La noche del 12 de febrero Polyakov seguía llorando...

 "Año 1918. Amanecer del 13 de febrero, Gorelovo.
 Puedo felicitarme. ¡No me he inyectado en catorce horas! ¡Catorce! Una cifra inimaginable. El amanecer es confuso y neblinoso. ¿Estaré completamente sano dentro de un rato?
 Me debo una reflexión madura. No necesito a Bomgard. No necesito a nadie. Sería vergonzoso prolongar mi vida, aunque sólo fuera un minuto. Una vida así no se puede prolongar. Tengo la medicina al alcance de la mano. ¿Cómo no se me había ocurrido antes?..."
 (1918 года 13 февраля на рассвете в Гореловке.
 Могу себя поздравить: я без укола уже четырнадцать часов! 14! Это немыслимая цифра. Светает мутно и беловато. Сейчас я буду совсем здоров?
 По зрелому размышлению. Бомгард не нужен мне и не нужен никто. Позорно было бы хоть минуту длить свою жизнь. Такую — нет, нельзя. Лекарство у меня под рукой.
 Как я раньше не догадался?...).

 El doctor Vladímir Mijáilovich Bomgard terminó de leer este abrasador Diario de un morfinómano de Serguéi Vasílyevich Polyakov el amanecer del 14 de febrero de 1918, en una lejana ciudad provinciana. Diez años después, disipadas la piedad y el terror, y releído, sigue resultando al narrador, a Bomgard (Bulgákov), útil. Quizás porque sirva de advertencia a futuros adictos. Anna Kirílovna murió en 1922 de tifus. Amneris se marchó al extranjero.
 "¿Puedo publicar ya este diario?
 Puedo. Y así lo hago.
 Doctor Bomgard"
 (Могу ли я печатать записки, подаренные мне?
 Могу. Печатаю. Доктор Бомгард)


 Ha leído usted un resumen hecho por Francisco Huertas Hernández de un relato de Mijail Afanasyevich Bulgakov que narra un recuerdo de un médico, el doctor Vladímir Mijáilovich Bomgard, que lee un Diario de otro médico, Serguéi Vasílyevich Polyakov.

 Esta narrativa enmarcada es un juego de espejos narrativos como cristales que reflejan y se clavan en el alma. Una urgencia anímica, un grito de auxilioEl Diario de Polyakov ejemplifica esa dimensión expresiva y emotiva del lenguaje. La función representativa correspondiente a los hechos y personas tiene la claridad de la escritura bulgakoviana. Polyakov ilustra con cantidades exactas de compuestos químicos las dosis crecientes de la droga analgésica. Pero predomina una función expresiva, en la que el espíritu herido del joven doctor crece en la iluminación de la calma que la morfina ofrece, en un riquísimo registro de estados de ánimo y reflexiones. La función apelativa, es decir, la moralina de los autores que pretenden influir ideológicamente en los receptores es mínima. Bulgákov está lejos de la literatura maniquea de condena de las drogas. 

 "Морфий" es un libro tremendo, y, no obstante, lacónico. El hombre muere cuando vive, pero sólo quienes se matan para no morir de dolor o de aburrimiento alcanzan la visión profunda de una vida, que, vivida sin conciencia de la muerte, ni es vida ni es muerte: es vacío. No necesitamos acudir a esas experiencias fundantes y peligrosas, basta con leer a los clásicos de la literatura. Y Mijail Bulgákov es uno de los más grandes.

Francisco Huertas Hernández
14 de septiembre de 2025


NOTA IMPORTANTE: Este ensayo está pensado y redactado por un ser humano, Francisco Huertas Hernández, con una larga trayectoria en crítica de literatura y cine rusos, y numerosas conferencias. Aquí no hay IA

sábado, 13 de septiembre de 2025

A. Sujovó-Kobylin (1817-1903): "Смерть Тарелкина" (La muerte de Tarelkin) (1869). Un ruso precursor de Kafka y el teatro del absurdo. El infierno de lo grotesco. Francisco Huertas Hernández

Aleksandr Sujovó-Kobylin (1817-1903): "Смерть Тарелкина" (La muerte de Tarelkin) (1869).
Un dramaturgo ruso precursor de Kafka y el teatro del absurdo. El infierno de lo grotesco.
Francisco Huertas Hernández



Сцена из спекткля Вс. Мейерхольда «Смерть Тарелкина», 1922
Montaje teatral de "La muerte de Tarelkin" de Aleksandr Sujovó-Kobylin por la compañía de Vsevolod Meyerhold. Moscú. 1922

Александр Васильевич Сухово-Кобылин (1817-1903)
1870
Aleksandr Vasilyevich Sujovó-Kobylin (1817-1903)


 La obra del dramaturgo y filósofo de Moscú Aleksandr Vasilyevich Sujovó-Kobylin (1817-1903) ha quedado relegada al estudio de los filólogos, y, sin embargo, su trilogía teatral escrita a mitad del siglo XIX es de una contemporaneidad inesperada. Estas tragicomedias grotescas anticipan el laberíntico mundo de la burocracia inhumana (Der Prozess) (1915) de Franz Kafka (1883-1924) y el teatro del absurdo de Alfred Jarry, Eugène Ionesco o Samuel Beckett. "Ubu roi" de Alfred Jarry (1873-1907), considerada la obra pionera del absurdo, se estrenó el 10 de diciembre de 1896, y las piezas de Ionesco (La Cantatrice chauve) y Beckett (En attendant Godot) son de 1950 y 1952 respectivamente.

 Aleksandr Vasilyevich Sujovó-Kobylin nació en la aldea de Voskresensky, Moscú, el 17 de septiembre de 1817 en una familia noble y adinerada. Dotado de gran inteligencia, estudió física y matemáticas, y sintió pronta aversión a servir como funcionario civil, dedicándose a viajar por Europa y llevar una vida disipada. Su carácter, semejante al de su madre, Maria Ivánovna, era extremado y sujeto a bruscos cambios. Jorge Saura -traductor de "La muerte de Tarelkin", en la rara y única edición en español, publicada por la Asociación de Directores de Escena de España- habla del carácter despótico del dramaturgo, cruel con los sirvientes, y señala la fecha fatídica en la vida de Sujovó-Kobylin: el 9 de noviembre de 1850, cuando fue encontrado el cadáver de Louise Simone Demanche, amante del escritor, junto a la tapia de un cementerio moscovita. Un largo proceso de detención e investigación criminal comenzó contra el autor, hasta que el 25 de octubre de 1857 fue absuelto. Nunca se encontró al asesino, pero todas las sospechas recaían en el escritor, que acusó a sus criados del crimen. Sospecha Saura que Sujovó-Kobylin sobornó a los funcionarios judiciales.

 Este acontecimiento alteró la vida del creador: el proceso, la cárcel y las torturas, han alejado de la frivolidad y la diversión al hombre hacia un deseo de venganza contra la administración de justicia, que se plasmará en su serie de tres obras de teatro: "La boda de Krechinsky" (Свадьба Кречинского) (1854), "El expediente" (Дело) (1861) y "La muerte de Tarelkin" (Смерть Тарелкина) (1869), que conforman la trilogía "Imágenes del pasado" (Картины прошедшего).

 El autor tuvo una hija no reconocida en París con la aristócrata rusa N. Y. Nagúshkina, Louise, que se casó con Alexandre Dumas, hijo. Muchas mujeres cruzaron por la vida del dramaturgo: la baronesa de Bouglon fue su esposa, otra cónyuge fue una inglesa apellidada Fox, enterrada en Moscú, y hay indicios de una tercera esposa rusa desconocida. Sujovó-Kobylin vivía entre Francia y Rusia, administrando sus fincas, escribiendo sobre filosofía y traduciendo a Hegel. Hay testimonios de que este dandy medio europeizado, medio terrateniente tradicional ruso, aparentaba gran juventud a los 65 años. Y conforme envejecía más reaccionario se volvía, defendiendo los privilegios de la nobleza y exaltando la monarquía. Nombrado académico de honor de la Academia de Ciencias de San Petersburgo, murió el 11 de marzo de 1903 en su villa francesa de Beaulieu-sur-Mer, cerca de Nice. 

 Las tres piezas de "Cuadros de los tiempos pasados" (Картины прошедшего) sufrieron terrible censura, y sólo fueron reconocidas y representadas tras la Revolución. "La muerte de Tarelkin" fue prohibida hasta 1917 por la censura de Alejandro II, Alejandro III y Nicolás II. Leída hoy nos resulta una obra terrible, con ese poso infernal que toda sátira revela desde Gógol o Griboyédov. En la cárcel -donde estuvo seis meses en 1854- inició la escritura de estas piezas. "La boda de Krechinsky", definida por Jorge Saura, como una de las más brillantes comedias rusas, sobre un jugador arruinado, seductor y estafador -Krechinsky- que aspira a casarse con la hija de Muromsky, Lidochka, pero antes debe saldar sus deudas, y engaña a su prometida que le presta un valioso diamante, con el que se queda, vendiendo una copia falsa a un usurero. El pretendiente noble -Nielkin- deshará el engaño en el mismo momento de la boda. La historia se basa en un hecho real que escuchó el autor a un oficial, y ésta fue la única de la trilogía que pudo estrenarse y tener éxito en vida del escritor.

 La segunda obra es más ácida. "El caso" o "El expediente" (Дело) es una sátira contra los funcionarios de justicia, y el autor la definió como "mi cuerpo y mi sangre, la escribí con mi bilis", aludiendo a su proceso y encarcelamiento. "Дело" era su venganza, una obra arrancada de la vida real y hecha con sangre, dice Sujovó-Kobylin en el prólogo. La trama continúa con los personajes de la anterior. Lidochka y Krechinsky son acusados de fraude. Y éste recomienda a Muromsky, padre de Lidochka, que soborne a un funcionario, y aquí es donde aparece Tarelkin, que informa a su superior, Varravin, del asunto. Varravin pide una altísima cantidad de dinero a Muromsky, que fracasa en su petición de ayuda a un príncipe. Varravin chantajea a Muromsky y consigue el dinero. Muromsky muere y el jefe corrupto Varravin se niega compartir el dinero con su subordinado Kandid Tarelkin. El nombre voltairiano del insignificante funcionario Tarelkin es un adelanto de los personajes de Kafka, pero mientras el Candide de Voltaire era tonto por ingenuo, Tarelkin es malo. En el universo sujoviano no existen personajes buenos, todos están habitados por una inhumanidad mecánica que les priva de compasión o amor. Sus figuras grotescas provienen de Nikolai Gógol (1809-1852) y Mijail Saltikóv-Schedrín (1826-1889), pero van más lejos, van a Kafka y Jarry. 

 "La muerte de Tarelkin" (Смерть Тарелкина) cierra la trilogía, y es la pieza más cruel de todas. Tarelkin se presenta ante el público en la primera escena informándoles de que quiere morir: "¡Está decidido!... no quiero vivir... La pobreza me ha consumido, los acreedores me han destrozado, mis jefes me han llevado a la tumba... Me muero. Pero no me voy a morir así, como un caballo cualquiera, no me voy a dejar morir como un idiota, según las leyes de la naturaleza... voy a morirme en medio del gozo y el placer... Resulta que en este apartamento viven juntas dos personas: Tarelkin y Kopylov. Tarelkin tiene deudas y Kopylov no tiene deudas. El destino ha decidido que Kopylov muera y Tarelkin viva. ¿Por qué he de ser yo, te pregunto, destino burlón? Mejor será que muera Tarelkin y viva feliz Kopylov"
 (Т а р е л к и н (один). Решено!.. не хочу жить… Нужда меня заела, кредиторы истерзали, начальство вогнало в гроб!.. Умру. Но не так умру, как всякая лошадь умирает, — взял, да так, как дурак, по закону природы и умер. Нет, — а умру наперекор и закону и природе; умру себе в сласть и удовольствие; умру так, как никто не умирал!.. Что такое смерть? Конец страданиям; ну и моим страданиям конец!.. Что такое смерть? Конец всех счетов! И я кончил свои счета, сольдировал долги, квит с покровителями, свободен от друзей!.. Случай: на квартире рядом живут двое: Тарелкин и Копылов. Тарелкин должен, — Копылов не должен. Судьба говорит: умри, Копылов, и живи, Тарелкин. Зачем же, говорю я, судьба; индюшка ты, судьба! Умри лучше Тарелкин, а живи счастливый Копылов. (Подумав.) Решено!.. Умер Тарелкин!.. Долой старые тряпки! (Снимает парик.) Долой вся эта фальшь. Давайте мне натуру! Да здравствует натура! (Вынимает фальшивые зубы и надевает пальто Копылова.) Вот так! (Отойдя в глубину сцены, прилаживает пару бакенбард; горбится, принимает вид человека под шестьдесят и выходит на авансцену.) Честь имею себя представить: отставной надворный советник Сила Силин Копылов. Вот и формуляр). 

 En un acto teatral trastoca sus artificios (peluca, dentadura postiza, se pone el abrigo de Kopylov y unas patillas) adopta el aspecto de un hombre de sesenta años y se encorva avanzando hacia el proscenio. Pone un muñeco y pescado podrido en un ataúd y finge su propia muerte, la de Tarelkin, con la ayuda de Mavrusha, su cocinera. Esta es la mitad de la trama, la otra mitad es el entierro e investigación de la identidad del superviviente, donde el pretendido realismo de Sujovó-Kobylin ha desaparecido por completo.

 Varravin, el jefe de Tarelkin, se presenta, buscando unos documentos robados por el subordinado, ahora muerto repentinamente, y que le comprometen con el chantaje y soborno de Muromsky. Los distintos funcionarios que desfilan por la escena son caricaturas repulsivas de sumisión, inmoralidad y codicia, dentro de la jerarquía burocrática de ineptitud y corrupción. Tarelkin pretende arrebatarle el dinero que Varravin no quiso darle con esos documentos comprometedores y huir. Varravin injuria sin límite al subordinado, negándole sus atributos humanos, ante el desconocido que resulta ser Tarelkin disfrazado de Kopylov, escondido observando todo. La irrupción de Raspliúyev eleva lo grotesco: este celador, funcionario glotón y tarado, servil y estúpido por igual, es el encargado de vigilar e investigar el caso, con unos documentos que no aparecen por ningún sitio. El falso Kopylov pronuncia unas extravagantes palabras de despedida de sí mismo, del falso finado Tarelkin, en las que cada cualidad ensalzada descubre una infamia. Varravin no se queda sin su ración de veneno en el panegírico fúnebre. 

 El acto segundo tiene a Tarelkin muy feliz con su venganza y su astucia felizmente llevada a buen puerto. Una vecina, colosal mujerona, Lyudmila, de cuarenta años, se presenta con unos niños, pidiendo que su padre, Kopylov, se haga cargo de sus hijos. Tarelkin que no tenía obligaciones familiares se ve amenazado ahora en su falsa identidad, pero despide con cajas destempladas a la solicitante. Los apellidos inventados por Sujovó-Kobylin son humorísticos, absurdos y larguísimos. Nos los ahorramos. También se presentan los acreedores de Tarelkin, pero ahora nadie puede responde por él. 

 Varravin hace un retrato repulsivo del físico del fallecido, de su hocico, su voz de balalaika gastada, de su piel sudorosa apestando a carne podrida. Y, entonces, mira de hito en hito al falso Kopylov y su jeta coincide con la descrita y su olor, aunque éste sabe defenderse aduciendo que Tarelkin tenía una hermosa cabellera y espléndida dentadura. Varravin extrae de una cómoda una peluca y una dentadura postiza. Le sujetan y se las ponen para reconocer si es Tarelkin.

 En la comisaría, detenido el sujeto sospechoso de ser Tarelkin, o, peor aún, un duende, un trasgo, un lémur, un vampiro, que tomó la forma de Tarelkin y Kopylov, que han muerto, es largamente interrogado por el inspector Oj.

 La locura no cesa de aumentar en el tercer acto, donde sometido a torturas y privación de agua, Tarelkin confiesa las más disparatadas cosas, acusando de ser sus cómplices a Varravin y demás. Raspliúyev, en busca de reconocimiento, se hace cargo de la instrucción, y detiene e interroga a cualquier persona, porque ahora la humanidad entera es sospechosa de complicidad con el ser vampírico que tiene el aspecto de Tarelkin. Finalmente, Tarelkin devuelva los papeles comprometedores a Varravin, éste le libera y le da dinero, y el desalmado Tarelkin termina la función, recuperando el aspecto de Kopylov, y mirando al público, dice: "Señores, ¿no necesitarán ustedes un intendente para su finca?... aquí tengo los certificados. De la experiencia no hay nada que hablar: ¡he pasado por todo! En cuanto a la honradez, ya lo han visto ustedes mismos: ¡he sido víctima de la verdad!"
 (Т а р е л к и н (в глубине сцены снимает парик, вынимает зубы, горбится и принимает прежний вид Копылова. Потом обертывается и выходит на авансцену. Медленно окинув взглядом публику). Господа, вам не надо ли управляющего имением?.. имею вот аттестаты (показывает аттестаты); об опытности и говорить нечего: прошел огнь и воду! Насчет честности — сами видели: за правду страдал!..).
 Varravin concluye la obra pidiendo a Tarelkin que se marche al infierno, donde no le rechazarán.


 ¿Qué hemos visto -leído? Una brutal sátira del aparato administrativo, intemporal y universal. El individuo desposeído de sus cualidades humanas al quedar subsumido bajo un rol social. El engranaje de la burocracia judicial que disuelve la inocencia del ciudadano bajo un manto de procedimientos y corrupciones. Los personajes de la farsa grotesca confunden lo burlesco y lo trágico: la burla es el inicio de la tragedia de la deshumanización del otro. En el mundo antiguo la tragedia era la marca del destino, la voluntad de los dioses ante la que el hombre nada podía oponer. En el mundo moderno, es el Estado, la Burocracia, la que ejerce esa función de un destino ante el que no hay rebelión. Pero si los héroes trágicos griegos tenían dignidad y luchaban, en el mundo moderno, la indignidad y miseria moral distancian a los personajes de un ideal heroico. La deformación y exageración de la estupidez, cobardía y avaricia humana en la farsa grotesca, van más allá de la crítica de instituciones y aparatos de poder, revelan la futilidad de la existencia humana. En Sujovó-Kobylin no hay amor, piedad, compasión o fraternidad. No hay saber ni belleza. El mal es la ausencia de verdad, bien y belleza. Y ese es el mundo de "La muerte de Tarelkin". De nuevo, la literatura rusa muestra su superioridad y anuncia la disolución absoluta del proyecto ilustrado: el nihilismo en su dimensión de lo absurdo. Seguramente ni Kafka ni Jarry ni Ionesco conocieron la obra de Sujovó-Kobylin, pero ésta fue alumbrada muchas décadas antes de que ellos escribieran. 

Francisco Huertas Hernández
13 de septiembre de 2025


NOTA IMPORTANTE: Este ensayo está pensado y redactado por un ser humano, Francisco Huertas Hernández, con una larga trayectoria en crítica de literatura y cine rusos, y numerosas conferencias. Aquí no hay IA