martes, 4 de mayo de 2021

Alcohol y autodestrucción. "Leaving Las Vegas" (1995). Mike Figgis. Francisco Huertas Hernández

Alcohol y Autodestrucción
"Leaving Las Vegas" (1995). Mike Figgis
Francisco Huertas Hernández


"Leaving Las Vegas" (1995). Mike Figgis
Sera (Elisabeth Shue) & Ben Sanderson (Nicolas Cage)
Película norteamericana en la que el arquetipo del "loser" (perdedor) es llevado al extremo. Basada en la propia autobiografía del guionista, John O'Brien (1960-1994), que se suicidó meses antes de comenzar el rodaje, cuenta la historia de un hombre, Ben Sanderson, al que su mujer ha abandonado, pierde su trabajo, e inicia su "descenso" al abismo de la autodestrucción por el alcohol. Para ello se traslada a la "ciudad del pecado", Las Vegas (Nevada), donde conoce a un alma gemela, la prostituta Sera, que se enamora del hombre sin esperanza. Juntos beben, ella le da un amor en forma de necesidad desesperada, él solo ama la botella en la que se disuelve su voluntad y se debilita su intelecto.
Sera y Ben se van a vivir juntos, y se piden no recriminarse por la bebida o la prostitución. Pero como tragedia, la suerte (destino) está echada
 
"Leaving Las Vegas" (1995). Mike Figgis
Ben Sanderson (Nicolas Cage)
Quizás sobreactuado, Cage, compone un personaje arquetípico: el hombre que ha renunciado a vivir
¿Por qué bebe Sanderson? Para olvidar sin duda. Como aquel personaje de "Crimen y Castigo" de Dostoievski, Marmeladov, que bebía para olvidar su condición desgraciada
El alcohol etílico (metanol) -una droga dura- es un depresor del Sistema Nervioso Central. Es un sedante, junto a los barbitúricos y las benzodiacepinas. Al ingerir alcohol pasa del estomago al duodeno, luego al torrente sanguíneo. En pocos minutos llega al cerebro donde produce los efectos conocidos. Dependiendo de la cantidad ingerida y de factores individuales, puede llegar a desarrollar adicción. 
Culturalmente el alcohol ha sido usado como desinhibidor de la conducta: para poder relacionarse (vence la timidez), hablar en público (vence el miedo al fracaso), emprender acciones arriesgadas o temerarias. Sin embargo, la dependencia que puede crear, acaba rompiendo los vínculos sociales (familiares: ¿hay algo peor que un padre o madre borracha desatendiendo o pegando a sus hijos?; laborales: la pérdida de rendimiento acaba dejando sin trabajo a los alcohólicos).
Ben Sanderson no bebe por timidez ni para conquistar a una chica, sino, como Marmeladov -que también bebe vodka-, para callar la voz de la vida, de la memoria, del ser. Disolverse en ese estado casi hipnótico en que la conciencia deja de reclamar el deber, y el recuerdo puede apagarse, o, al contrario, hacerse insoportable

"Leaving Las Vegas" (1995). Mike Figgis
Ben Sanderson (Nicolas Cage) & Sera (Elisabeth Shue)
Un hombre que no tiene identidad -o que pretende borrarla- conoce a una mujer cuyo "trabajo" es ocultar su identidad, la prostituta. La prostituta no tiene nombre ni sentimientos, solo "alquila" su cuerpo. Es el "recipiente" en el que el varón expulsa su "deseo", "descarga" su malestar pulsional, porque toda necesidad -sexual, agresiva, alimentaria- se debe a una carencia. Y la prostituta cumple con esa necesidad de eliminar la carencia masculina. La erección y el orgasmo son el elemento físico de la carencia viril. La acumulación de esperma en la uretra inferior y la descarga o expulsión del semen sobre la prostituta no pueden saciar más que el desequilibrio puramente homeostático (mecanismo de regulación fisiológica de los estados internos), pero no pueden llenar la carencia de amor y sentido, la ausencia de ternura, de protección, de esperanza. Por eso el "oficio más antiguo del mundo" se cubre de inhumanidad: la prostituta no debe "dar" amor, solo su cuerpo. Si el terapeuta no debe enamorarse de su paciente, la prostituta tampoco debe hacerlo de su cliente. Si se enamora ya no puede cobrar. 
En "Leaving Las Vegas", Sera ama el desvalimiento de Ben. La arrogancia de la erección queda desenmascarada por el llanto -externo o interno- del niño que ha perdido la protección de sus padres, que ha perdido el camino de regreso a casa. Al final del film, Sera le explica a su terapeuta que aceptó a Ben por lo que era y lo amaba

"Leaving Las Vegas" (1995). Mike Figgis
Poster

"Leaving Las Vegas" (1995). Mike Figgis
Poster

 Cuando el ser humano se despierta cada amanecer enciende su intelecto y alimenta su voluntad, aquél para discernir, ésta para actuar. Cuando se acuesta a medianoche su discernimiento y su acción han fracasado.

 En el amanecer de nuestras vidas somos deseo (conatus, dijo Baruch Spinoza al referirse al cuerpo; voluntas, al deseo psíquico). Somos ese "conatus sese conservandi" (esfuerzo por autoconservarnos). Pero, ¿por qué la vida se aferra al tiempo?. Que eso y no otra cosa es el conatus. Querer estar en el tiempo, durar. 
 En el mediodía de nuestro existir somos voluntad racional, nuestro querer se gobierna por el juicio y la argumentación, es decir, por la razón.
 Mas en el crepúsculo de nuestros días, en el ocaso de nuestra energía, mientras las potencias del intelecto merman (percepción, memoria, razón) nuestro deseo oscila entre la infancia (chispa) y el nirvana (apagamiento)

"Leaving Las Vegas" (1995). Mike Figgis
Trailer

"Leaving Las Vegas" (1995). Mike Figgis
Sting - My One and Only Love Scene

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Magistral análisis de una película desoladora

jdavdlopezsalas dijo...

Certeras palabras. La adicción como escape de una realidad asfixiante. Buena película de Figgis y buen papel de Cage, para mi de los mejorcitos de su carrera.

Lluís Bonet dijo...

Buen ánalisis. Faltaría explicar la problemática del alcohol, las adicciones, la destrucción familiar, social, económica, laboral, el sufrimiento físico (síndrome de abstinencia, delirium tremens, demencia...), hasta patologias graves (cirrosis, pancreatitis) hasta la muerte.

Wildberry continua dijo...

En efecto, uno de sus mejores papeles. Es un buen actor que no ha sabido gestionar su carrera, pero cuando elige bien, nos regala actuaciones más que solventes.

Wildberry continua dijo...

En efecto, uno de sus mejores papeles. Es un buen actor que no ha sabido gestionar su carrera, pero cuando elige bien, nos regala actuaciones más que solventes.

Paco Sepúlveda dijo...

Tristísima, descorazonadora película. Me encanta.