viernes, 29 de mayo de 2020

"El chacal de Nahueltoro" (1969). Miguel Littín. Contra la pena de muerte. Francisco Huertas Hernández. Pero la muerte va también por el mundo vestida de escoba


"El chacal de Nahueltoro" (1969). Miguel Littín
Pero la muerte va también por el mundo vestida de escoba
Contra la pena de muerte
Francisco Huertas Hernández


"El chacal de Nahueltoro" (1969). Miguel Littín
Jorge Valenzuela (Nelson Villagra)

 "Pero la muerte va también por el mundo vestida de escoba" escribe Pablo Neruda en "Sólo la muerte". Miguel Littín reconstruyó casi documentalmente la vida y muerte de Jorge del Carmen Valenzuela Torres (San Fabián de Alico, 1922-Chillán, 30 de abril de 1963), un campesino que asesinó a una mujer con la que convivía y a sus cinco hijas. Valenzuela (Nelson Villagra) recuerda su vida desde la infancia, su fuga de casa con ocho años, cómo fue recogido por un cabo y recorrió fundos trabajando en lo que pudo. Alcoholizado y solitario, su acto criminal aparece más como fruto de la ignorancia que del cálculo o la maldad. En la cárcel aprenderá a leer, a fabricar cestos y guitarras. Se redime, pero los tribunales le condenan a muerte tres años después de ingresar en la cárcel. La escena de la ejecución y sus preparativos es el cénit cinematográfico, ético y político del film.

"El chacal de Nahueltoro" (1969). Miguel Littín
Créditos: "El chacal de Nahueltoro. Alias El Campano. El Trucha. El Canaca"

"El chacal de Nahueltoro" (1969). Miguel Littín
Créditos: "Cine Experimental Universidad de Chile y Cinematográfica Tercer Mundo presentan a"

"El chacal de Nahueltoro" (1969). Miguel Littín
Créditos: "Guión y Dirección: Miguel Littín"

"El chacal de Nahueltoro" (1969). Miguel Littín
Primera parte: La infancia de José. En la infancia se confunden la inocencia de la falta de experiencia y la predisposición genética o ambiental que fructificará en el adulto. La "potencia" o posibilidad humana de ser lo que "puede" ser o lo que "debe" ser. Toda la película deja en el aire la existencia del "libre albedrío" como voluntad racional de dirigir nuestra vida. La crítica social de la miseria es también el reconocimiento de la limitación de ese "arbitrium" en las personas que han sido excluidas del desarrollo de sus capacidades racionales, morales y materiales

"El chacal de Nahueltoro" (1969). Miguel Littín
Jorge (José) Valenzuela de niño

"El chacal de Nahueltoro" (1969). Miguel Littín
Jorge (José) Valenzuela de niño & Armando Fenoglio (sacerdote) ¿En qué momento un ser humano se vuelve "malo"? ¿O es el "malo" -ese ser "sin Dios ni Ley" del que hablan los periodistas en el film- una consecuencia de la desigualdad y la injusticia?

"El chacal de Nahueltoro" (1969). Miguel Littín
Rosa Rivas (Shenda Román). Las "víctimas" de los "desheredados" no son los "herederos" de la tierra y el capital sino sus propios pares

"El chacal de Nahueltoro" (1969). Miguel Littín
Niñas asesinadas. El ritual post mortem de las piedras es profundamente revelador de la superstición y la amoralidad del bautizado como "Chacal"

"El chacal de Nahueltoro" (1969). Miguel Littín
Jorge Valenzuela (Nelson Villagra)

 La considerada por la crítica como mejor película chilena representa el inicio del nuevo cine de ese país, fuertemente influido por la Nouvelle Vague francesa, el Free Cinema británico y el Cinema Novo brasileño.
 La película, rodada en su mayor parte cámara en mano, en blanco y negro, y con una excelente música de Sergio Ortega, es un collage de flashbacks que anudan el presente de la detención del llamado "Chacal de Nahueltoro" y escenas de su pasado y el de Rosa Rivas (Shenda Román), que fue su víctima. El montaje de planos convulsos remite a las corrientes desbocadas de la vida y la explotación social. "Utilizó las locaciones reales en las que ocurrieron los hechos (el lugar del crimen, la celda, Cachapoal, etc.), y todos los textos que se escuchan son oficiales: entre ellos, el expediente de la causa judicial y entrevistas de prensa al asesino múltiple"

"El chacal de Nahueltoro" (1969). Miguel Littín
Jorge Valenzuela (Nelson Villagra). Un hombre sin nombre. Ni él sabía a ciencia cierta su verdadera identidad: Jorge Sandoval Espinoza, José Jorge Castillo Torres, El Campano, El Trucha, El Canaca... En el largometraje es un campesino maltratado por la vida, analfabeto, sin la educación que le permita distinguir los valores morales

"El chacal de Nahueltoro" (1969). Miguel Littín
El maestro de la cárcel enseñó a leer a Jorge (Jose) Valenzuela. Aunque en la prisión el "chacal" se redimió, se arrepintió y adquirió el don de la lectura y el arte de construir guitarras, la "ley humana" es implacable, y con la desproporción propia del poder del Estado, la asincronía (falta de correspondendia temporal entre el delito y el castigo), el ensañamiento (engaño con la esperanza en el indulto, publicidad en los medios de comunicación) y la "venganza" no confesada

"El chacal de Nahueltoro" (1969). Miguel Littín
Jorge Valenzuela (Nelson Villagra) firmando la sentencia judicial que le condena a muerte

"El chacal de Nahueltoro" (1969). Miguel Littín
Periodista (Luis Alarcón) & Jorge Valenzuela (Nelson Villagra)
El periodista es un parásito que se alimenta de la desgracia ajena para convertirla en espectáculo y alimenta el sistema de valores del poder económico y político para que en palabras de Malcolm X: "If you're not careful, the newspapers will have you hating the people who are being oppressed, and loving the people who are doing the oppressing"
(Si no estáis prevenidos ante los Medios de Comunicación, os harán amar al opresor y odiar al oprimido)

"El chacal de Nahueltoro" (1969). Miguel Littín
Periodista (Luis Alarcón) & Capitán del pelotón de ejecución (Pedro Villagra)
Prensa y militares cumplen con su oficio, indiferentes a la ética. El reportero habla del "ensayo general de la ejecución" con la misma asepsia que si hablara de un complemento indirecto. El capitán dice que "estamos aquí cumpliendo disposiciones superiores", que los encargados de la ejecución han sido elegidos por sorteo, sus palabras sobre las prácticas de tiro, o "la majestad de la ley" recuerdan la "obediencia debida" de los desalmados. Y culmina su entrevista respondiendo a si no siente remordimiento al ajusticiar a un hombre: "bueno, lo consulté con un sacerdote, y me dio una explicación satisfactoria. Me dijo que el caso era parecido al de un médico que le corta el brazo a un enfermo para salvarle la vida. Para que la sociedad siga viviendo hay que extirpar el brazo enfermo, o sea, el delincuente". Littín sitúa a la Iglesia Católica y al Ejército como instituciones crueles y enemigas de los derechos humanos

"El chacal de Nahueltoro" (1969). Miguel Littín
Escena de la ejecución

 El director se sintió impresionado por la historia: “A raíz del fusilamiento comencé a obsesionarme con El Chacal. Este hombre de mi misma edad, que nació en mi mismo país y es tan distinto como si proviniera de otro planeta, planteaba una interrogante que consideré intrigante. Comencé una especie de investigación desordenada. Partí a Chillán y a Nahueltoro, donde conversé largo tiempo con hombres y mujeres que lo conocieron. No siempre hablábamos del criminal y del crimen. Mucho más me interesó saber qué pensaban sus iguales sobre la vida o la muerte, el presente o el futuro, dios o el pecado, el amor o el odio. Se trataba de extraer el sistema de valores y las pautas culturales del grupo campesino que engendró al Chacal” (Sergio Navarro: "El Chacal de Nahueltoro. Emergencia de un nuevo cine chileno". Uqbar Editores. 2009)
 "El chacal de Nahueltoro", como señala Navarro, articula una "doble desmitologización": por un lado, como cine social, la crítica a las condiciones de existencia del sujeto popular devolviéndole su "verdadera imagen para que el pueblo se reconozca"; por otro lado, un nivel formal, en el que la búsqueda expresiva a través del montaje y las angulaciones -el film comienza justo en la mitad de la historia- parece entrar en conflicto con la denuncia social. Jean-Luc Godard ya unió ambas "desmitologizaciones" -la política y la formal- en su cine.
 Diríamos que esta variante andina de "Crimen y Castigo" de Dostoievski, no se centra tanto en el plano psicológico de la culpa y la redención, porque Dios no es el salvador del hombre, sino en el plano político de las instituciones económicas, militares, judiciales, periodísticas y religiosas. Estos poderes que encarnan el "orden y la moral" son ominosos sirvientes del frío asesinato de un hijo de la miseria. Los gritos de "¡Asesinos, asesinos de mierda!" al final de la cinta, distan mucho de la reconciliación con Dios de la rueda del crimen y la expiación dostoievskiana. Acá no hay crimen porque no hay libre albedrío. El "chacal", representante de la marginación, no tiene la capacidad de construir su relato. Su historia, descrita y juzgada, la hacen los periodistas y los jueces, a partir de su voz. Pero tener voz no es tener discurso. El discurso implica autoridad para valorar e imponer esa valoración a los receptores.
 El cine de
 Littín es un cine militante. Formalmente audaz -incluso hoy que no hemos asimilado todavía a Godard, como no hemos asimilado a Schönberg o Kandinsky- y políticamente izquierdista: "denuncia la marginalidad del campesinado y el absurdo accionar de la justicia", es un alegato humanístico tan necesario como infrecuente contra la pena de muerte y la desigualdad social

"El chacal de Nahueltoro" (1969). Miguel Littín
Poster

El chacal de Nahueltoro
Dirección: Miguel Littín
Producción: Héctor Noguera, Isidora Portales
Guión: Miguel Littín
Música: Sergio Ortega
Fotografía: Héctor Ríos
Montaje: Pedro Chaskel
Intérpretes: 
Nelson Villagra (Jorge del Carmen Valenzuela Torres)
Shenda Román (Rosa Rivas)
Luis Alarcón (Periodista)
Héctor Noguera (Capellán de la prisión)
Marcelo Romo (Juez)
Pedro Villagra (Capitán del pelotón de ejecución)
Rafael Benavente (Guardia de la prisión)
Rubén Sotoconil (Coronel Campos)
Roberto Navarrete (Director de la prisión)
Jorge Yáñez
Armando Fenoglio (Sacerdote en la infancia de Jorge)
Luis Melo (Mayor)
Wenceslao Parada


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Comentarios de nuestros lectores:

-Francisco Huertas Hernández: "El cine es una confesión como todo el arte. El cine social que se desarrolló con fuerza en América Latina en los '60 fue una confesión de la pobreza y la explotación de sus gentes. "El chacal de Nahueltoro" se centra en un individuo, aunque su ausencia de conciencia moral manifiesta la marginalidad de amplias capas de la población. La objetividad de la narración, que parte de las actas reales del proceso, corre en paralelo a la compleja estructura narrativa. La aparente "frialdad" del film es necesaria para que no caiga en lo panfletario y moralizante, no obstante lo cual el espectador queda muy afectado al acabar la historia"



jueves, 28 de mayo de 2020

Ávila y el cine: "The Pride and the Passion" (1957). S. Kramer. Diario de Ávila 1995 (1). Francisco Huertas Hernández


Ávila y el cine: "The Pride and the Passion" (1957). Stanley Kramer
Diario de Ávila 1995 (1) 
Francisco Huertas Hernández



"The Pride and the Passion" (1957). Stanley Kramer
"Orgullo y pasión"
Juana (Sophia Loren) & Captain Anthony Trumbull (Cary Grant) con la Muralla de Ávila al fondo
Película norteamericana filmada en España. Ingleses que intervienen en la guerra napoleónica en España intentando tomar Ávila a los franceses. El transporte de un inmenso cañón y el dilema amoroso de Juana (Sophia Loren) entre el Capitán inglés Trumbull (Cary Grant) y el guerrillero español Miguel (Frank Sinatra) son las dos tramas del film basado en la novela "The Gun" de C. S. Forester.
Mi segundo "Diario de Ávila" fue escrito en un bloc en 1995 durante mi estancia en el Convento de Santo Tomás en julio. Ese año creo que hice tres cursos de verano de la UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia). Ya vivía en Alicante, y regresar a Ávila, tras la experiencia del año anterior (1º Diario de Ávila) fue reconfortante. Yo amaba esa pequeña ciudad de piedra berroqueña (en palabras de Unamuno). Subir y (sobre todo) bajar andando desde la Fundación Santa Teresa mirando la muralla -esa misma de la película- era extraordinario

"The Pride and the Passion" (1957). Stanley Kramer
"Orgullo y pasión"
Juana (Sophia Loren) & Captain Anthony Trumbull (Cary Grant) con la Muralla de Ávila al fondo
Cartel
En Ávila leí la "Crítica de la Razón Práctica" de Kant, descubrí en Radio 2 -y fui corriendo a Madrid Rock a comprar el CD- "La Canción de la Tierra" (Das Lied von der Erde) de Gustav Mahler, en la sublime versión de Kathleen Ferrier y Bruno Walter, di largos paseos, y me quedaba mirando los páramos castellanos en el Mirador del Paseo del Rastro largo rato. Otro recuerdo es haberme venido un verso en el autobús desde la Fundación: "escribo palabras que esculpen el volumen intangible de la vida" mientras miraba por la ventanilla. El chuletón y el vino fueron el necesario contrapunto material a tantos efluvios espirituales en la ciudad de San Juan de la Cruz, Tomás Luis de Victoria y Teresa de Ávila

"The Pride and the Passion" (1957). Stanley Kramer
"Orgullo y pasión"
Juana (Sophia Loren) & Captain Anthony Trumbull (Cary Grant) con la Muralla de Ávila al fondo
Fotocromo rojo

"The Pride and the Passion" (1957). Stanley Kramer
"Orgullo y pasión"
Fotocromo rosa. Cañonazos sobre la Muralla de Ávila

Colegio de Huérfanos Ferroviarios (Fundación Cultural Santa Teresa)
Calle Canteros. Ávila
Postal antigua
Este edificio neoherreriano (imperial) de Javier Soto fue inaugurado el 20 de septiembre de 1954. Se clausuró en Junio de 1979 en su función de Colegio de Huérfanos Ferroviarios. En los años 80 y 90 era sede de los Cursos de Verano de la UNED. Desde 1996 acoge la Universidad Católica de Ávila. Se encuentra en la calle Canteros en la ciudad de Ávila. Aquí hablé con José Luis López Aranguren, con Agustín García Calvo. Escuché a Gustavo Bueno, Javier Muguerza, Fernando Savater, Manuel Fraijó, Emilio Lledó, etc. Fue la segunda mitad de los años noventa. Época gloriosa de estos cursos de verano, llenos de estudiantes y profesores. Entre los estudiantes recuerdo allá por 1995 o 1996 a Olvido Gara "Alaska" en un seminario de estética muy denso. Entre 1994 y 1999 hice una decena de cursos en verano, primavera y otoño

Plaza de Santa Teresa (Mercado Grande)
Ávila
Postal antigua
Tengo muchos recuerdos de esta plaza. Solía desayunar en ella. En un bar aquí vi la final del Mundial de Fútbol de 1994 en la que un insulso Brasil derrotó a Italia en la tanda de penaltis el 17 de julio en el Rose Bowl de Los Angeles. La puerta de Santa Teresa que da acceso a la ciudad amurallada vista desde la plaza es impresionante

Plaza Mayor (Mercado Chico)
Ávila 
Postal antigua
Foto: L. Roisin. Hacia 1920. Colección José Luis Pajares
¡Qué recuerdos me trae esta plaza! Algunos están recogidos en el Diario de Ávila 1994 y otros en el de 1995. Ávila es una de las ciudades que más he amado. Por sus piedras, por su historia, por su quietud, por su silencio... no sé

Paseo del Rastro. Mirador
Ávila
¡Cuánta quietud en la contemplación de mi tierra castellana desde este lugar junto a la Muralla! A veces haciendo la digestión, otras meditando lo escuchado en los cursos, y algunas evocando las palabras que iba desgranando en mi Diario

Real Monasterio de Santo Tomás
Plaza de Granada, 1. Ávila
"Edificio de estilo gótico que se encuentra en la ciudad de Ávila. Su fundación, en 1480, se debió al tesorero de los Reyes Católicos, Hernán Núñez de Arnalte, quien otorgó poder a favor de su esposa, María Dávila, y de fray Tomás de Torquemada para que actuasen en su nombre para la fundación de un convento de dominicos en Ávila en honor de Santo Tomás de Aquino. Ha sido expresamente declarado en 1985 Patrimonio de la Humanidad". La residencia se encuentra en la parte derecha de la imagen y es gestionada por los Padres Dominicos

Residencia Santo Tomás
Real Monasterio de Santo Tomás
Plaza de Granada, 1. Ávila
El refectorio en el que comíamos era una sala grande y sus platos eran pésimos. Tuve algún problema de salud. La subida al centro por empinadas calles en cuesta, y conforme julio se hacía tórrido en las horas de sol, era fatigosa

Residencia Santo Tomás
Real Monasterio de Santo Tomás
Plaza de Granada, 1. Ávila
En una habitación como ésta estuve ese verano de 1995. Austera y no muy calurosa. Propicia al recogimiento, una actitud muy abulense. Aquí escribí este Diario del que no podréis leer más que algunas páginas que no contengan excesivos ayes


Ávila, domingo 2 de julio de 1995

 He llegado y hace frío. Quizá no dure mucho. Me han tuteado estúpidamente los ridículos frailes secularizados, con ese paternalismo repugnante post-conciliar, y me han dado una habitación en la última planta del otro lado. Del lado del paisaje.
 Desde mi ventana la vista es hermosa, aunque la mía no pueda sino intuirlo. La planicie amarillenta de las afueras y los verdes chopos alegran unamunescamente la desnudez de esta habitación.
 Durante el viaje desde Madrid he pensado en L. y, de pronto, me he dado cuenta que no recordaba sus apellidos. He creído encontrar explicaciones freudianas. De pronto vinieron sus apellidos, y pensé si ella recordaría los míos.

 Esto es el comienzo del verano, y será largo. No confío en ningún azar ni destino favorable. He vuelto, y, mientras el taxi cruzaba la Avenida de la Estación, he mirado el bar aquél, en el que yo dije que mi horizonte era la eternidad, y, hoy, me mareo de tanto efímero encuentro.
 Vengo a por 120 horas, y  todo es piedra y chopo y sol y trigo, y  todo es espíritu estival, aunque el espíritu es frío como Las Claras. Tengo ya manchas en la piel y aún me tildan de jovenzuelo. Qué humillante suplicio. El espíritu en llaga y la carne lo ignora. El año pasado navegó este océano de piedra el velero de F. con su falda de vuelo y sus ojos azules.
 Al menos no he llegado a la  Ávila tórrida del año pasado. Sopla un aire fresco, como el que debe soplar en la meseta norte, como el de León, Salamanca y Palencia.

 Todo es efímero y todo se repite. Al final, la repetición de lo efímero es la eternidad de bolsillo que columbrábamos hace siglos.
 Efímera repetición de inocuos encuentros.

Después de cenar

 He cenado
alimentos en mal estado, y he recordado lo mal que se come aquí. No tengo líquidos frescos para beber, y,  recuerdo que lo peor de los eventos efímeros es su repetición anodina y vana, como esta rueda de llamadas, taxis, impresos, ascensores, trenes, encuentros y despedidas, que desplazan el significado de la vida al recuerdo desteñido de los microacontecimientos en esta época de microciencia  -que despertaba la ira etílica de aquella repelente novia del hombre silencioso del Arco de Ladrillo-. Microciencia para nuestras microvidas microtruncadas.
 Yo os diré cuál es el acontecimiento que eleva esa pequeñez al rango de vida: el amor irradiando deseo, o el deseo vestido de amor. M. perdiendo su compostura y su distanciamiento, y arrastrándose por mí. Eso es vida, y no este fluir de hojas secas en el estiaje, llevadas por el fango.

 Hace un año me despedí de los legendarios Curro el erudito y Juan el metafísico, andaluces de prosapia diversa. Me despedí de las chicas de la segunda semana, - de cuando Aranguren -, y del melancólico catalán Jaume o como se llamara. Y este año nuevas despedidas.
 Hoy es 2 de julio, y he leído sobre el mártir Hugh Grant, y su detención en Los Ángeles, ciudad mil veces pútrida y mortal.
 El año de R. ha terminado, y yo con las manos sucias de tiza, cerrando sin cerrar el círculo de tiza de M. Alfa Omega, he venido a Ávila a hacer 120 horas. Eso es todo y es nada. 

Francisco Huertas Hernández 
Ávila, 2 de julio de 1995






miércoles, 27 de mayo de 2020

Muerte en el cine: "La muerte de Ivan Ilich" de Tolstoi. "Простая смерть…" (Una simple muerte) (1985). Aleksandr Kaidanovsky. Agudos compases de agonía (Poema. 1979). Francisco Huertas Hernández


Muerte en el cine: "La muerte de Ivan Ilich" de Tolstoi.
"Простая смерть…" (Una simple muerte) (1985). Aleksandr Kaidanovsky
Agudos compases de agonía (Poema. 1979)
Francisco Huertas Hernández



"Простая смерть…" (1985). Александр Кайдановский
"Prostaya Smert" (1985). Aleksandr Kaidanovsky
"A Simple Death" (Una simple muerte)
Иван Ильич (Валерий Приемыхов) - Ivan Ilich (Valery Pryemijov)
Basada en la inmortal novela corta de Lev Tolstoi, "La muerte de Ivan Ilich" (Смерть Ивана Ильича) (1886), esta película soviética presenta una historia que ridiculiza la vida primitiva y material de los funcionarios de la época. Viven, pero están esencialmente muertos por dentro. El héroe (Ivan Ilich) es uno de ellos, pero al borde de la muerte por una enfermedad desconocida, su alma se libera los grilletes de la vida cotidiana y se transforma por completo. "Нельзя так жить!" (¡No puedes vivir así!) se dice el protagonista en el trance de la muerte
En la nota 2 a pie de página del parágrafo 51 de "Sein und Zeit" (Ser y Tiempo), de título «El estar vuelto hacia la muerte y la cotidianidad del Dasein», Martin Heidegger (1889-1976) afirma: «En su relato La muerte de Iván Ilich L.N. Tolstói ha presentado el fenómeno de la conmoción y el derrumbe de este ‘uno se muere’». Por este «uno» –que se conmociona y derrumba– Heidegger entiende el hombre medio, inmerso en la inmediatez de su cotidianidad, que vive siempre en el sobrentendido de que no es él quien morirá sino el Sócrates del silogismo –ya saben: «todos los hombres son mortales, Sócrates es hombre, luego…» (DEL SENTIDO RELIGIOSO DE LA VIDA EN TOLSTÓI, A LA MELANCOLÍA DE CHÉJOV. Nicolás Sánchez Durá)

"Простая смерть…" (1985). Александр Кайдановский
"Prostaya Smert" (1985). Aleksandr Kaidanovsky
"A Simple Death" (Una simple muerte)
Basada en la novela de Lev Tolstoi, "La muerte de Ivan Ilich" (Смерть Ивана Ильича) (1886)
Títulos de crédito

"Простая смерть…" (1985). Александр Кайдановский
"Prostaya Smert" (1985). Aleksandr Kaidanovsky
"A Simple Death" (Una simple muerte)
Иван Ильич (Валерий Приемыхов) - Ivan Ilich (Valery Pryemijov)
La agonía de un hombre superficial que vive una revelación espiritual en el proceso de su enfermedad

"Простая смерть…" (1985). Александр Кайдановский
"Prostaya Smert" (1985). Aleksandr Kaidanovsky
"A Simple Death" (Una simple muerte)
Иван Ильич (Валерий Приемыхов) - Ivan Ilich (Valery Pryemijov)
Ante el espejo. Una "existencia inauténtica" es interpelada desde la conciencia de la muerte, desde el "Sein zum Tode" (ser-para-la-muerte) heideggeriano

"Простая смерть…" (1985). Александр Кайдановский
"Prostaya Smert" (1985). Aleksandr Kaidanovsky
"A Simple Death" (Una simple muerte)
Portada de DVD

Лев Толстой: "Смерть Ивана Ильича". 1884-1886 - Lev Tolstoi: "Smert Ivana Ilichá" (La muerte de Ivan Ilich)
Petra Barskavo, Kretshatik. Kiev. 1891
Portada de una de las primeras ediciones de la novela
Diré que la lectura de esta obra me impactó a tal punto que nunca he podido releerla. Jamás había encontrado tanta humanidad, y, al mismo tiempo, tanta elevación, en el retrato externo e interno -sobre todo, interno- de los hombres y mujeres que consumimos nuestra vida en la rutina, la costumbre, la inanidad

Лев Николаевич Толстой (1828-1910)
Lev Nikolaievich Tolstoi. El más grande de los narradores, a la altura de Cervantes. El escritor que me conmocionó con "Resurrección" y que fue capaz de describir con fuerza arrebatadora el universo en su conjunto: desde el ulular del viento en la estepa a los árboles, los animales y los humanos en la guerra, en la paz, en el amor, en la búsqueda del sentido de la vida

Francisco Huertas Hernández: "Agudos compases de agonía"
La Unión. Septiembre de 1979
Este poema escrito a mano en un bloc, antes de empezar el curso en el instituto, pertenece al comienzo de mi carrera grafómana. Tenía 15 años. Escribí mucho en 1979 y 1980. Luego menos. En 1983 o 1984 empecé un Diario llamado "Memorias de un hombre de acción", parodia y homenaje a la obra de Pío Baroja. En 1996 publiqué el libro "Entre la filatelia y la halterofilia. Diario de Oviedo. M.H.A.". Ahora escribo solo para este blog: una mezcla de apuntes para clase, comentarios de películas y saco del baúl de los recuerdos textos como éste. Mi prehistoria literaria


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Comentarios de nuestros lectores:

- Marcelo Óscar López Díez: "La muerte de Iván Ilich.
Son las nueve y media de la mañana y me ha despertado de mi descanso un muerto, se presentó entre pensamientos de algodón y días en la casa de mis padres. Caminando con una sonrisa tenue en mis días de escuela. Se hacía presente el muerto, pero no podía prestarle atención entonces. Como adolescente, atendía los golpes de la puerta principal de mi mente entre humo y sorbos de confusión, para qué parar, corría entre espinas y botellas de vino. Durante años, unas tibias palabras alimentaron una relación de perfil amistoso, han pasado treinta años, hoy, ese muerto es un fantasma que me llama como un anuncio de crédito a pagar en la futura eternidad.
 ¿Pero por qué hoy? ¿y en este día? Hace un frio invernal, no hiela los huesos, pero hace descargar un velo de tristeza sobre el mar que ayer vislumbré desde un querido horizonte de adolescente. Aquí he visto el rostro de Iván Ilich que me llevó hasta Rusia y, en aquel lugar, hasta varios libros arrugados como un recuerdo pasado por agua caliente.

Антон Павлович Чехов & Лев Николаевич Толстой 
Anton Pavlovich Chejov & Lev Nikolaevich Tolstoi. Crimea. Rusia. 1901

 Anton Chejov, gran admirador de la obra de Tolstoi, después de leer "La muerte de Iván Ilich", se preguntó por qué escribir algo tan maravilloso para volcarlo al final en los evangelios. Chejov fue un hombre sincero que se manejó con la cautela del siglo XIX, pero en materia literaria le pedía consejos a Tolstoi, aunque al final todos lo alabasen, siempre admiró al gran patriarca. Tolstoi fue un dios entre los humanos, un ancla a los pies de la razón que enderezó la curva literaria hasta transformarla en palabra divina, en evangelio para todo el público. 

Лев Николаевич Толстой
Lev Nikolaevich Tolstoi en su estudio

 Desde sus libros uno podía creer que los personajes se elevaban sobre nuestros hombros hasta hacernos pensar en un lugar mejor, un lugar capaz de cambiarnos. Un final como el que tuvo Chejov en su lecho de muerte le describe muy bien, posiblemente, al final uno reza o pide perdón por la vida transitada. Chejov pidió una copa de champán para despedirse del mundo con el sabor del alcohol mientras las burbujas sucumbían en la lengua y se mezclaban con la sangre seca pegada a la comisura de los hirvientes labios. Claro, esta actitud es poco neutral como para creer en el mal, en una vida que necesita un perdón y del perdón está plagado el caminar del hombre. La divinidad te perdona al final, pero cuando se cree en el más allá funciona, de lo contrario la naturaleza sigue el curso de un hecho intrascendente para ella, que, por suerte, no es humana. Imagino una naturaleza de pelo suelto, corriendo por el mundo con una desnudez rosada y una piel brillante con besos que saben a jarabe.

 No puedo encontrar el significado de las travesías que desnudan la muerte y hoy, con un poco de sueño y los brazos obsoletos, mi espalda reacciona con la firmeza de un mazo de cartas. No las cartas que te adivinan la suerte, estas son cartas de juego habitual, cartas al fin, que son solo un pastiche de lo que la vida puede hacerte si no juegas las ideas adecuadas. El amor a la vida ¿acaso no deja una cáscara de la muerte que la vigila en todo momento?
 El personaje del libro de Tolstoi era un hombre que caminaba sin sentido ni vitalidad. No fue más que una marioneta de un tiempo que vive tras los pasos del final, el empleado público que sin vida propia se apoya en las sagradas escrituras como forma de perdón. La actualidad de un mundo viciado por los objetos materiales y la obscena postura del empleado que bajo el ala estatal resume sus días cumpliendo con un cometido superfluo.

Franz Kafka

 Kafka lo sabía y su tumba estaba marcada por la locura del hombre-máquina del siglo XX. En este siglo XXI el hombre-máquina se ha mejorado, es un resumen de noticias falsas y aparatos que no pueden corregir la estadía en el mundo. Iván Ilich no es fácil de transitar, hay algo que molesta, que da el puntapié inicial a la revuelta de decir, basta.

Kafka en su fiebre literaria, dibujado por Robert Crumb

 La transfusión de sangre por letras, tal vez haya funcionado para los escritores más que para los lectores que con asiduidad buscan en el universo personal de otros un paréntesis a la propia existencia. Adentrarse en los capítulos de este maldito libro de Tolstoi es como mojarse con petróleo para después prender un cigarrillo"

- Estrella Millán Sanjuán: "Pensar y, sobre todo, escribir sobre la muerte con 15 años no es común, ni fácil. Y publicar algo tan íntimo tampoco debe serlo, es una forma de desnudarse, lo considero valiente. Yo no sería capaz. Pero sabes que puedes publicarlo porque es bueno, tiene calidad y mérito por la edad que tenías. Y eso me recuerda, aunque me vengan pensamientos negativos y poco esperanzadores, a nuestro alumnado. Necesitamos más "rara avis". La cultura y el afán de aprender está devaluado. Me gustaría equivocarme"

- Francisco Huertas Hernández: "Lev Nikolaievich Tolstoi. El más grande de los narradores, a la altura de Cervantes. El escritor que me conmocionó con "Resurrección" y que fue capaz de describir con fuerza arrebatadora el universo en su conjunto: desde el ulular del viento en la estepa a los árboles, los animales y los humanos en la guerra, en la paz, en el amor, en la búsqueda del sentido de la vida. Aprovecho para agradecer infinitamente el texto bellísimo escrito por Marcelo"