jueves, 28 de mayo de 2020

Ávila y el cine: "The Pride and the Passion" (1957). S. Kramer. Diario de Ávila 1995 (1). Francisco Huertas Hernández


Ávila y el cine: "The Pride and the Passion" (1957). Stanley Kramer
Diario de Ávila 1995 (1) 
Francisco Huertas Hernández



"The Pride and the Passion" (1957). Stanley Kramer
"Orgullo y pasión"
Juana (Sophia Loren) & Captain Anthony Trumbull (Cary Grant) con la Muralla de Ávila al fondo
Película norteamericana filmada en España. Ingleses que intervienen en la guerra napoleónica en España intentando tomar Ávila a los franceses. El transporte de un inmenso cañón y el dilema amoroso de Juana (Sophia Loren) entre el Capitán inglés Trumbull (Cary Grant) y el guerrillero español Miguel (Frank Sinatra) son las dos tramas del film basado en la novela "The Gun" de C. S. Forester.
Mi segundo "Diario de Ávila" fue escrito en un bloc en 1995 durante mi estancia en el Convento de Santo Tomás en julio. Ese año creo que hice tres cursos de verano de la UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia). Ya vivía en Alicante, y regresar a Ávila, tras la experiencia del año anterior (1º Diario de Ávila) fue reconfortante. Yo amaba esa pequeña ciudad de piedra berroqueña (en palabras de Unamuno). Subir y (sobre todo) bajar andando desde la Fundación Santa Teresa mirando la muralla -esa misma de la película- era extraordinario

"The Pride and the Passion" (1957). Stanley Kramer
"Orgullo y pasión"
Juana (Sophia Loren) & Captain Anthony Trumbull (Cary Grant) con la Muralla de Ávila al fondo
Cartel
En Ávila leí la "Crítica de la Razón Práctica" de Kant, descubrí en Radio 2 -y fui corriendo a Madrid Rock a comprar el CD- "La Canción de la Tierra" (Das Lied von der Erde) de Gustav Mahler, en la sublime versión de Kathleen Ferrier y Bruno Walter, di largos paseos, y me quedaba mirando los páramos castellanos en el Mirador del Paseo del Rastro largo rato. Otro recuerdo es haberme venido un verso en el autobús desde la Fundación: "escribo palabras que esculpen el volumen intangible de la vida" mientras miraba por la ventanilla. El chuletón y el vino fueron el necesario contrapunto material a tantos efluvios espirituales en la ciudad de San Juan de la Cruz, Tomás Luis de Victoria y Teresa de Ávila

"The Pride and the Passion" (1957). Stanley Kramer
"Orgullo y pasión"
Juana (Sophia Loren) & Captain Anthony Trumbull (Cary Grant) con la Muralla de Ávila al fondo
Fotocromo rojo

"The Pride and the Passion" (1957). Stanley Kramer
"Orgullo y pasión"
Fotocromo rosa. Cañonazos sobre la Muralla de Ávila

Colegio de Huérfanos Ferroviarios (Fundación Cultural Santa Teresa)
Calle Canteros. Ávila
Postal antigua
Este edificio neoherreriano (imperial) de Javier Soto fue inaugurado el 20 de septiembre de 1954. Se clausuró en Junio de 1979 en su función de Colegio de Huérfanos Ferroviarios. En los años 80 y 90 era sede de los Cursos de Verano de la UNED. Desde 1996 acoge la Universidad Católica de Ávila. Se encuentra en la calle Canteros en la ciudad de Ávila. Aquí hablé con José Luis López Aranguren, con Agustín García Calvo. Escuché a Gustavo Bueno, Javier Muguerza, Fernando Savater, Manuel Fraijó, Emilio Lledó, etc. Fue la segunda mitad de los años noventa. Época gloriosa de estos cursos de verano, llenos de estudiantes y profesores. Entre los estudiantes recuerdo allá por 1995 o 1996 a Olvido Gara "Alaska" en un seminario de estética muy denso. Entre 1994 y 1999 hice una decena de cursos en verano, primavera y otoño

Plaza de Santa Teresa (Mercado Grande)
Ávila
Postal antigua
Tengo muchos recuerdos de esta plaza. Solía desayunar en ella. En un bar aquí vi la final del Mundial de Fútbol de 1994 en la que un insulso Brasil derrotó a Italia en la tanda de penaltis el 17 de julio en el Rose Bowl de Los Angeles. La puerta de Santa Teresa que da acceso a la ciudad amurallada vista desde la plaza es impresionante

Plaza Mayor (Mercado Chico)
Ávila 
Postal antigua
Foto: L. Roisin. Hacia 1920. Colección José Luis Pajares
¡Qué recuerdos me trae esta plaza! Algunos están recogidos en el Diario de Ávila 1994 y otros en el de 1995. Ávila es una de las ciudades que más he amado. Por sus piedras, por su historia, por su quietud, por su silencio... no sé

Paseo del Rastro. Mirador
Ávila
¡Cuánta quietud en la contemplación de mi tierra castellana desde este lugar junto a la Muralla! A veces haciendo la digestión, otras meditando lo escuchado en los cursos, y algunas evocando las palabras que iba desgranando en mi Diario

Real Monasterio de Santo Tomás
Plaza de Granada, 1. Ávila
"Edificio de estilo gótico que se encuentra en la ciudad de Ávila. Su fundación, en 1480, se debió al tesorero de los Reyes Católicos, Hernán Núñez de Arnalte, quien otorgó poder a favor de su esposa, María Dávila, y de fray Tomás de Torquemada para que actuasen en su nombre para la fundación de un convento de dominicos en Ávila en honor de Santo Tomás de Aquino. Ha sido expresamente declarado en 1985 Patrimonio de la Humanidad". La residencia se encuentra en la parte derecha de la imagen y es gestionada por los Padres Dominicos

Residencia Santo Tomás
Real Monasterio de Santo Tomás
Plaza de Granada, 1. Ávila
El refectorio en el que comíamos era una sala grande y sus platos eran pésimos. Tuve algún problema de salud. La subida al centro por empinadas calles en cuesta, y conforme julio se hacía tórrido en las horas de sol, era fatigosa

Residencia Santo Tomás
Real Monasterio de Santo Tomás
Plaza de Granada, 1. Ávila
En una habitación como ésta estuve ese verano de 1995. Austera y no muy calurosa. Propicia al recogimiento, una actitud muy abulense. Aquí escribí este Diario del que no podréis leer más que algunas páginas que no contengan excesivos ayes


Ávila, domingo 2 de julio de 1995

 He llegado y hace frío. Quizá no dure mucho. Me han tuteado estúpidamente los ridículos frailes secularizados, con ese paternalismo repugnante post-conciliar, y me han dado una habitación en la última planta del otro lado. Del lado del paisaje.
 Desde mi ventana la vista es hermosa, aunque la mía no pueda sino intuirlo. La planicie amarillenta de las afueras y los verdes chopos alegran unamunescamente la desnudez de esta habitación.
 Durante el viaje desde Madrid he pensado en L. y, de pronto, me he dado cuenta que no recordaba sus apellidos. He creído encontrar explicaciones freudianas. De pronto vinieron sus apellidos, y pensé si ella recordaría los míos.

 Esto es el comienzo del verano, y será largo. No confío en ningún azar ni destino favorable. He vuelto, y, mientras el taxi cruzaba la Avenida de la Estación, he mirado el bar aquél, en el que yo dije que mi horizonte era la eternidad, y, hoy, me mareo de tanto efímero encuentro.
 Vengo a por 120 horas, y  todo es piedra y chopo y sol y trigo, y  todo es espíritu estival, aunque el espíritu es frío como Las Claras. Tengo ya manchas en la piel y aún me tildan de jovenzuelo. Qué humillante suplicio. El espíritu en llaga y la carne lo ignora. El año pasado navegó este océano de piedra el velero de F. con su falda de vuelo y sus ojos azules.
 Al menos no he llegado a la  Ávila tórrida del año pasado. Sopla un aire fresco, como el que debe soplar en la meseta norte, como el de León, Salamanca y Palencia.

 Todo es efímero y todo se repite. Al final, la repetición de lo efímero es la eternidad de bolsillo que columbrábamos hace siglos.
 Efímera repetición de inocuos encuentros.

Después de cenar

 He cenado
alimentos en mal estado, y he recordado lo mal que se come aquí. No tengo líquidos frescos para beber, y,  recuerdo que lo peor de los eventos efímeros es su repetición anodina y vana, como esta rueda de llamadas, taxis, impresos, ascensores, trenes, encuentros y despedidas, que desplazan el significado de la vida al recuerdo desteñido de los microacontecimientos en esta época de microciencia  -que despertaba la ira etílica de aquella repelente novia del hombre silencioso del Arco de Ladrillo-. Microciencia para nuestras microvidas microtruncadas.
 Yo os diré cuál es el acontecimiento que eleva esa pequeñez al rango de vida: el amor irradiando deseo, o el deseo vestido de amor. M. perdiendo su compostura y su distanciamiento, y arrastrándose por mí. Eso es vida, y no este fluir de hojas secas en el estiaje, llevadas por el fango.

 Hace un año me despedí de los legendarios Curro el erudito y Juan el metafísico, andaluces de prosapia diversa. Me despedí de las chicas de la segunda semana, - de cuando Aranguren -, y del melancólico catalán Jaume o como se llamara. Y este año nuevas despedidas.
 Hoy es 2 de julio, y he leído sobre el mártir Hugh Grant, y su detención en Los Ángeles, ciudad mil veces pútrida y mortal.
 El año de R. ha terminado, y yo con las manos sucias de tiza, cerrando sin cerrar el círculo de tiza de M. Alfa Omega, he venido a Ávila a hacer 120 horas. Eso es todo y es nada. 

Francisco Huertas Hernández 
Ávila, 2 de julio de 1995






7 comentarios:

Unknown dijo...

Sugerente Diario. Esa película es de las maniqueas de cartón piedra del Hollywood convencional

Unknown dijo...

Genial

ACORAZADO CINÉFILO dijo...

Así empezaba el DIARIO DE ÁVILA 1994:

"DIARIO DE ÁVILA
1- PIEDRA BERROQUEÑA

Ávila, lunes 11 de julio de 1994
Monasterio de Santo Tomás

He llegado a la ciudad mística bajo un sol abrasador. He tomado un taxi hasta un recóndito monasterio dominico en el que habré de alojarme austeramente en estos próximos días. Sospecho que aquí la soledad y el estiaje serán mayores que en la bahía de Santander. Aquí no habrá milagros sino un montón de frailes hoscos y una caterva de cursillistas indiferentes a mi suerte.
La única alegría en el mundo es comenzar, decía Pavese, pero también la mayor incertidumbre, el mayor desasosiego.
He pasado de las benignas temperaturas de Santander a los tórridos aires abulenses. Ávila sólo es el frío. No hay un misticismo caliente; lo caliente es el sudor y la orina y el semen.
Sólo el frío alberga al espíritu...

Van a ser las dos de la tarde. Cae fuego, esta habitación arde...
Los contrastes entre lo que dejé y lo que encuentro son extraordinarios. De Santander a Ávila, un peregrinaje vacío y un calvario de soledad.
Desde el ventanal de la habitación contemplo una especie de huerto y la tapia del monasterio, además unos edificios horrendos de viviendas detrás de unos árboles. He abierto la ventana y entra un aire caliente como el mismo infierno..."

Quizás en el futuro lo ponga en este blog. Es mejor que el de 1995. Más intenso. Pero hay demasiado lamento, demasiados ayes...

ACORAZADO CINÉFILO dijo...

En Ávila leí la "Crítica de la Razón Práctica" de Kant, descubrí en Radio 2 (y fui corriendo a Madrid Rock a comprar el CD) "La Canción de la Tierra" (Das Lied von der Erde) de Gustav Mahler, en la sublime versión de Kathleen Ferrier y Bruno Walter, di largos paseos, y me quedaba mirando los páramos castellanos en el Mirador del Paseo del Rastro largo rato. Otro recuerdo es haberme venido un verso en el autobús desde la Fundación: "escribo palabras que esculpen el volumen intangible de la vida" mientras miraba por la ventanilla. El chuletón y el vino fueron el necesario contrapunto material a tantos efluvios espirituales en la ciudad de San Juan de la Cruz, Tomás Luis de Victoria y Teresa de Ávila

ACORAZADO CINÉFILO dijo...

Mi segundo "Diario de Ávila" fue escrito en un bloc en 1995 durante mi estancia en el Convento de Santo Tomás en julio. Ese año creo que hice tres cursos de verano de la UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia). Ya vivía en Alicante, y regresar a Ávila, tras la experiencia del año anterior (1º Diario de Ávila) fue reconfortante. Yo amaba esa pequeña ciudad de piedra berroqueña (en palabras de Unamuno). Subir y (sobre todo) bajar andando desde la Fundación Santa Teresa mirando la muralla (esa misma de la película) era extraordinario

Wildberry continua dijo...

No conozco la película, pero amo esa ciudad... Me has transportado a ella y me ha llegado hasta su olor a piedra y a secano.Me dan envidia esos cursos...

Wildberry continua dijo...

No conozco la película, pero amo esa ciudad... Me has transportado a ella y me ha llegado hasta su olor a piedra y a secano.Me dan envidia esos cursos...