martes, 24 de febrero de 2026

D. Mamin-Sibiriak: "Бойцы (Очерки весеннего сплава по реке Чусовой)" (Rompientes. Descripciones de un viaje de rafting primaveral por el río Chusovaya) (1883). Obra maestra de la narrativa fluvial. Francisco Huertas Hernández

Dmitri Narkisovich Mamin-Sibiriak (1852-1912): "Бойцы (Очерки весеннего сплава по реке Чусовой)" (Rompientes. Descripciones de un viaje de rafting primaveral por el río Chusovaya) (1883). Obra maestra de la narrativa fluvial.
 Francisco Huertas Hernández






Дмитрий Наркисович Мамин-Сибиряк (1852-1912)
Dmítri Narkísovich Mámin-Sibiriák (1852-1912)


"Бедный песни поет, а богатый только слушает" 
(el pobre canta canciones, y el rico sólo las escucha)

Proverbio ruso



1- Introducción. Dmitri N. Mamin-Sibiriak (1852-1912). Vida y obra de uno de los mejores escritores realistas del siglo XIX


 Dmítri Narkísovich Mámin-Sibiriák (Дмитрий Наркисович Мамин-Сибиряк), el novelista de los Urales, nace en el poblado fabril de Visimo (Perm) el 19 de noviembre de 1852. Hijo de un sacerdote de la fábrica, estudió en Yekaterinburg y en el Seminario de Perm. Más tarde se instaló en Petersburg dedicándose a escribir. Aunque por salud y economía regresó a los Urales hasta 1891 en que retornó a la capital, donde murió el 2 de noviembre de 1912.

 Nadie conoció mejor el paisaje, las labores y sufrimientos de los habitantes de los Urales, una región que vio su decadencia industrial a mediados del siglo XIX tras abrirse fábricas en otras zonas de Rusia, en plena época de las reformas y cambios en las costumbres. Un realismo excepcional describe la pujanza de la naturaleza (parajes salvajes de los Urales, montañas cubiertas por bosques, acantilados, rocas multicolores, ríos bravos y sinuosos)
 y la dureza de las vidas de estos obreros y campesinos, con bellísima prosa, predominando un tono amargo en estas historias, en las que la codicia de los capitalistas y la menesterosidad del pueblo entran en conflicto, aunque la docilidad de sus moradores arrebata vidas en tareas inhumanas. 

 Sus grandes novelas reflejan esta dura vida de la región donde Europa y Asia confluyen: "Приваловские миллионы" (Los millones de Privalov) (1883), "«Горное гнездо" (El nido de la montaña) (1884), "Дикое счастье" (Felicidad salvaje) (1884), "Бурный поток" (El torrente) (1886), "Три конца" (Tres extremos) (1890), "Золото" (Oro) (1892), "Черты из жизни Пепко" (Rasgos de la vida de Pepko) (1894), "Хлеб" (Pan) (1895).
 Entre sus relatos cortos destacan "Охонины брови" (Las cejas de Ojoni) (1892), "Уральские рассказы" (Cuentos de los Urales) (1895).
 Sus cuentos infantiles son lo más popular de su obra: Para su hija compuso "Алёнушкины сказки" (Cuentos de Alyonushka) (1894-1896). Otro bello cuento de hadas del autor es "Серая Шейка" (Cuello gris) (1893).
 Mamin-Sibiriak creía en "los beneficios de leerles a los pequeños... Tenía la convicción de que un libro escrito para niños es nada menos que un "hilo vivo", que conecta la habitación del pequeño con el mundo exterior".

 Pero la indiferencia de los críticos literarios en vida del escritor fue constante, incluso los favorables como Albov y Skabichevsky (le llamó "el Zola ruso") lo veían sólo como un cronista regional. "La prensa burguesa prestó poca atención a Mamin-Sibiriak. Esto es comprensible: un denunciante del robo, las atrocidades y el temerario aventurerismo de los capitalistas no podía despertar la simpatía de los comerciantes liberales" señala F. Gladkov. Y añadía Gladkov: "sólo nuestros eruditos literarios pueden descubrir y explorar a fondo y exhaustivamente el rico legado de este gran y perspicaz artista y ayudar a los lectores soviéticos a apreciar verdaderamente su grandeza. Después de todo, su importancia en la literatura fue señalada hace mucho tiempo por V. I. Lenin".

 Las editoriales Vergara y Planeta de Barcelona editaron en los años 60 obras de Mamin-Sibiriak es varias antologías de escritores rusos, que siguen siendo a día de hoy joyas de la bibliografía. 

 Las narraciones de Mámin-Sibiriák se leen con gusto y se graban en la memoria. Son coloridas y realistas, y muchas de ellas tienen ecos de cuentos y leyendas populares. Quizás por eso se han incluido en el curriculum de la enseñanza secundaria en Rusia. 


"D. Mamin-Sibiriak: Бойцы (Очерки весеннего сплава по реке Чусовой)" (Rompientes. Descripciones de un viaje de rafting primaveral por el río Chusovaya) (1883). Obra maestra de la narrativa fluvial


 La literatura fluvial es un subgénero fascinante. La obra más conocida es "Adventures of Huckleberry Finn" (1884) de Mark Twain, contemporáneo de este relato magistral de Mamin-Sibiriak. "Heart of Darkness" (1899) de Joseph Conrad, o "Los ríos profundos" (1958) de José María Arguedas también muestran al río como elemento iniciático de transformación anímica, horizonte de libertad o naturaleza y tradición primordiales. 

 El narrador, en primera persona, de "Бойцы (Очерки весеннего сплава по реке Чусовой)" (Boitsi - Ocherki vesyennego cplava po rekye Chusovoi) (Rompientes. Descripciones de un viaje de rafting primaveral por el río Chusovaya) (1883), traducida por Augusto Vidal y José Laín Entralgo como "Rompientes", es invisible y neutro, un narrador testigo, poseído por la riqueza descriptiva del paisaje. Actúa este narrador testigo -semejante al de los primeros capítulos de "Demonios" de Dostoyevsky- como una cámara puramente objetiva que recoge sensorialmente los acontecimientos, aunque también tiene la capacidad de describir psicológicamente a partir de los rasgos físicos a los personajes. El inicio de la novela es hermosísimo:

"Era ya de noche cuando llegamos al embarcadero de Kámenka. A la mañana siguiente, al despertarme, el sol de abril se asomaba, alegre y cariñoso, por todas las ventanas de mi habitación; allá afuera se arrullaban amorosas las palomas; los gorriones piaban desaforadamente y de la calle penetraba en la pieza ese vago rumor que siempre irrumpe en las casas al quitar las contraventanas.
 La primavera es, sin duda, la estación mejor y más poética del año, y así nos lo han repetido los poetas de todos los pueblos y naciones; pero será difícil encontrar una primavera tan esplendorosa como la del lejano y apartado Norte, donde ofrece el más asombroso contraste con el crudo invierno propio de esas latitudes. La primavera meridional llega poco a poco, por sus pasos, mientras que en el Norte, al contrario, produce una rapídisima revolución en la vida de la Naturaleza: es como si una mano poderosa e invisible cambiase de golpe la nevada decoración invernal por las verdes del verano. Del cielo claro y azul descienden torrentes de esa luz que es vida, la tierra se cubre presurosa de las primeras hierbas y las pálidas flores del septentrión apuntan atrevidamente por encima de la delgada capa de nieve que se derrite: en una palabra, en la Naturaleza tiene lugar el gran misterio de la renovación y parece como si el mismo aire floreciese y emanase amorosamente las fuerzas de que rebosa. Agregad a ello el fresco y lustroso verde del bosque septentrional, la alegre batahola de los pájaros y los afanes de la gente, que invaden el agua, y el bosque, y los campos, y el aire"

(Мы приехали на пристань Каменку ночью. Утром, когда я проснулся, ласковое апрельское солнце весело глядело во все окна моей комнаты; где-то любовно ворковали голуби, задорно чирикали воробьи, и с улицы доносился тот неопределенный шум, какой врывается в комнату с первой выставленной рамой.

 Весна, бесспорно, — самое лучшее и самое поэтическое время года, о чем писано и переписано поэтами всех стран и народов; но едва ли где-нибудь весна так хороша, как на далеком, глухом севере, где она является поразительным контрастом сравнительно с суровой зимой. Притом южная весна наступает исподволь, а на севере она, наоборот, производит быстрый и стремительный переворот в жизни природы, точно какой невидимой могучей рукой разом зимние декорации переменяются на летние. С ясного голубого неба льются потоки животворящего света, земля торопливо выгоняет первую зелень, бледные северные цветочки смело пробиваются через тонкий слой тающего снега, — одним словом, в природе творится великая тайна обновления, и, кажется, самый воздух цветет и любовно дышит преисполняющими его силами. Прибавьте к этому освеженную глянцевитую зелень северного леса, веселый птичий гам и трудовую возню, какими оглашаются и вода, и лес, и поля, и воздух)

 El narrador testigo, observador imparcial, abre las ventanas y "durante largo rato contemplé el cuadro del animado embarcadero que ante mis ojos se ofrecía, invadido por las mil voces de la gente reunida en él; contemplé el Chusovaya, que parecía hincharse bajo la delgada capa de hielo azul sucio, un hielo como corroído por el orín, cubierto de amarillos charcos e interrumpido aquí y allá por los negros espacios donde barboteaba el agua del río; contemplé el espeso bosque de abetos que se levantaba en la misma orilla opuesta como amurallando de verde los accesos desde las montañas vecinas"

(Распахнув окно, я долго любовался расстилавшейся перед моими глазами картиной бойкой пристани, залитой тысячеголосой волной собравшегося сюда народа; любовался Чусовой, которая сильно надулась и подняла свой синевато-грязный рыхлый лед, покрытый желтыми наледями и черными полыньями, точно он проржавел; любовался густым ельником, который сейчас за рекой поднимался могучей зеленой щеткой и выстилал загораживавшие к реке дорогу горы)

 El embarcadero y el río Chusováya (Чусовая) son los grandes protagonistas no humanos de la narración. Los sirgadores, patrones de los barcos y dueños de las compañías navieras son el elemento humano que acompaña la majestuosidad del paisaje de los Urales. Las barcazas son el tercer protagonista inanimado, mediadores tecnológicos entre la naturaleza salvaje y el trabajo humano.

 El río Chusováya, siendo un gran curso fluvial de 592 kms, es, sin embargo, afluente del Kama, y, éste, del caudaloso Volga. Situado en los Urales medios. Numerosos acantilados (камни) lo bordean. Estas rocas, gran peligro para las embarcaciones eran llamadas бойцы (boítsi), que, literalmente, significa "luchadores", de donde procede el título de la novela, que acertadamente Vidal y Laín traducen por "rompientes".
 En los tiempos descritos por Mamin-Sibiriak era usado para transportar carbón y minerales hasta que el ferrocarril lo sustituyó. Es, pues, la historia del autor una crónica realista de la navegación industrial en los albores de la industrialización de Rusia.
 Kámenka, pueblo en la margen izquierda del Chusovaya, tenía un aserradero y un astillero donde se construían barcazas. Se fundó para albergar la prisión de Kamensky en 1574, y durante mucho tiempo fue el único pueblo ruso al este de los Urales, una fortaleza frente a las incursiones de los bashkires y los tártaros. Hoy día sólo es un lugar turístico en el curso del río. 

 Regresando a la novela, Mamin-Sibiriak describe Kámenka como "ciento cincuenta isbas de troncos por la empinada orilla derecha". El narrador extiende su vista por el río, el embarcadero, que, en realidad, era también astillero, allí en la confluencia del río Kámenka y el Chusovaya. La descripción geográfica es detallada y precisa. Y la multitud que invadía la orilla, junto a las oficinas y los almacenes, buscando trabajo para cargar y transportar las mercancías. El realismo del autor no es sólo visual, sino auditivo, táctil y olfativo:

"el aire estaba impregnado del rumor de voces humanas, del rechinar del hierro al ser cargado en las barcazas, de los golpes del hacha al caer sobre la madera, del chirrido de las sierras y del sordo martilleo de los operarios que calafateaban los cascos cual si miles de pájaros carpinteros horadasen con sus picos la madera fuerte y húmeda. Y sobre todo ello fluía ampliamente, despreocupada, la Dubínushka, la canción de los sirgadores, cantada con las estrofas más obscenas. Apenas se acababa en un sitio el animoso grito de los sirgadores cuando ya surgía en otro, con mayor fuerza si cabe. La poderosa marejada formada por la mezcla más diversa de ruidos era devuelta por el eco sordo de la orilla opuesta y, lo mismo que las espumeantes olas del agua de primavera, se perdía río abajo, cual si se tratase de un mar humano en movimiento. Este cuadro de intensa actividad de miles de gentes ofrecía el más vivo contraste con el profundo sueño en que el embarcadero de Kámenka se hallaba sumido durante todo el año, a excepción de las dos o tres semanas que duraba la temporada de transporte. Un día más, otro, y el río rompería su cubierta de hielo, llevándose en sus aguas todo este frenesí de trabajo, este desenfreno de ruidos y de gritos; y de nuevo, hasta la primavera siguiente, se vería todo dominado por un silencio de muerte"

(и в воздухе висел глухой гул человеческих голосов, резкий лязг нагружаемого железа, удары топора, рубившего дерево, визг пил я глухое постукивание рабочих, конопативших уже готовые барки, точно тысячи дятлов долбили сырое, крепкое дерево. И над всей этой картиной широкой волной катилась бесшабашная бурлацкая «Дубинушка», с самыми нецензурными запевами. Не успевал замереть в одном месте дружный окрик работавших бурлаков, как сейчас же с новой силой вставал в другом. Могучий вал самой пестрой смеси звуков гулким эхом отдавался на противоположном берегу и, как пенистая волна вешней полой воды, тянулся далеко вниз по реке, точно рокот живого человеческого моря. Эта картина кипучей деятельности тысяч людей представляла неизмеримый контраст с тем глубоким мертвым сном, каким покоится пристань Каменка целый год, за исключением двух-трех недель весеннего сплава. Еще день или два, река взломает лед, и вместе с водой уплывет вся эта бешеная работа, неистовый шум и крик, и опять все будет тихо и мертво кругом вплоть до будущей весны)

 Los diálogos concisos entre el narrador testigo y Ósip Ivánich, hombre gruñón y desabrido -"un ruso en toda la extensión de la palabra: sin carácter, bueno e irascible"-encargado de contratar a los mukijs para el trabajo de sirgador (oficio que consistía en remolcar embarcaciones por ríos o canales tirando de una sirga, una gruesa cuerda o maroma desde la orilla, muy habitual en el Volga), conducen al lector a las tabernas donde se emborrachan los trabajadores gastando el adelanto recibido, y vemos a Savoska, ebrio, rodar de un puntapié, a pesar de ser "uno de los mejores patrones de barcaza". Osip Ivanich, empleado de la compañía Neptuno, "que envíaba río abajo metal desde Kámenka", era insustituible. Él es el personaje central de la primera parte de la novela, la que se desarrolla en tierra. Los campesinos que caminan mil verstas para enrolarse como sirgadores se juntan con los locales que trabajan en las fábricas uralesas: en primavera el transporte fluvial es la mejor opción para ganar dinero. 

 Conoceremos también las oficinas, con diferentes empleados indolentes, que contratan a los campesinos que huyen de la miseria, de las malas cosechas. El narrador testigo contempla en el embarcadero el ruido y el alboroto de los miles de solicitantes de trabajo, campesinos y obreros. Y Mamin-Sibiriak, cual etnólogo, nos informa de los diversos pueblos que allá conviven: bashkirios, permianes, vogulos, zirianes, tártaros, con sus rasgos, lenguas y costumbres. Incluso la imposibilidad de comunicarse con ellos, que no saben ruso, da lugar a poéticas y tristes reflexiones filosóficas por parte del narrador:

"Pero sus rostros y la única palabra rusa que esas gentes conocían -pan- no se me iban de la cabeza. ¿Qué fuerza había sacado a estos hombres de sus espesos bosques y de sus anchas estepas para arrojarlos allí, en la orilla de este alejado río uralés? La respuesta, se comprende, sólo podía ser una: la miseria, que en el bosque y en la estepa es aún más terrible y despiadada que en las ciudades y aldeas. De la misma manera que el calor del sol hace derretirse la nieve del invierno y lleva el agua a reunirse en determinados lugares, la miseria impulsa a los hombres a agruparse en puntos en los que desaparecen las diferencias de raza y de lengua. La contemplación de estas gentes olvidadas por la Historia, de esta ilustración viva de la ley de hierro de la desaparición de los débiles bajo la presión y empuje de los fuertes, llenaba mi alma de un penoso sentimiento de profunda melancolía. Toda la historia de los hombres se halla edificada sobre tales víctimas; bajo los bienes que la civilización nos trae, hay miles y millones de seres muertos prematuramente, de víctimas de la lucha por la existencia"

(Но эти лица и это единственное русское слово «клэп» все время не выходили у меня из головы. Какая сила выбила этих людей из их дремучих лесов и привольных степей и выкинула сюда, на берег далекой горной реки? Ответ, конечно, один: нужда, которая в лесу и степи еще страшнее и беспощаднее, чем по городам и селам. Как солнечная теплота, заставляя таять зимний снег, собирает воду в известные водоемы, так и нужда стягивает живую человеческую силу в определенные боевые места, где не существует разницы племен и языков. Наблюдая этих позабытых историей людей, эту живую иллюстрацию железного закона вымирания слабейших цивилизаций под напором и давлением сильнейших, я испытывал самое тяжелое, гнетущее чувство, которое охватывало душу мертвящей тоской. Ведь вся история человечества создана на подобных жертвах, ведь под каждым благодеянием цивилизации таятся тысячи и миллионы безвременно погибших в непосильной борьбе существований)

 Mientras, por contraste cruel, en las oficinas de la Neptuno, los hombres de los que depende la vida de esos desposeídos, juegan a las cartas, comen y beben. Semión Semiónich comenta con los directivos las enfermedades y el hambre que padecen los sirgadores a la espera del deshielo viviendo en cabañas insalubres, en una aldea donde no hay ni hospital. Y Yegor Fómich, el jefe de todos, despertaba de su siesta poniendo a todos los empleados de la Neptuno firmes ("hombres-complemento", cuya existencia se revela únicamente en presencia de sus patronos: los hombres-complemento, al igual que los planetas, no poseen más luz que la reflejada)
(Бывают такие люди-дополнения, смысл существования которых выясняется только в присутствии их патронов: люди-дополнения, как планеты, в состоянии светить только заимствованным светом)

 Aquí Mamin-Sibiriak retrata con objetividad y discreto humor la actitud de los explotadores: siempre añorando los tiempos de la servidumbre. La loa de la era industrial de Yegor Fomich, con sus hombres de "ideas industriales", es la continuación del feudalismo: el capitalismo industrial. Fomich es uno de esos propietarios que buscan accionistas entre sus empleados, con triquiñuelas.

 Los diálogos inanes entre estos directivos que deciden el destino de los pobres sirgadores se suceden, pero el lector no se aburre. Siente la verdad de esta faz cruel de la sociedad... y su universalidad. Es ridículo escuchar a inconscientes rusófobos diciendo que la literatura rusa es... "lejana", cuando, precisamente, por su humanidad y profundidad es la más cercana a la vida. Y la más universal. Mamin-Sibiriak, que si fuera inglés sería reputado como uno de los más grandes narradores del XIX, nos presenta a estos capitalistas en espera del deshielo:

"- Y el Chusovaya, ¿todavía no ha roto el hielo? -preguntó Yegor Fomich mediada la cena, sin dirigirse directamente a nadie.
- Todavía no -respondió respetuosamente Semión Semiónich
- Ejem... es una lástima. Pero debemos conformarnos lo mismo que nos conformamos con los caprichos de todas las mujeres bonitas. No hay río más caprichoso que el Chusovaya... ¿Verdad, señores?
 Durante la cena , se sobreentiende, todos bebieron como únicamente sabe beber el ruso, sin razón ni sentido, por el solo hecho de que se lo ofrecen.
- Los Urales son una mina de oro para Rusia -divagaba Yegor Fomich-, pero su talón de Aquiles son las vías de comunicación... De no existir el Chusovaya, lo pasarían muy mal todas las fábricas y grandes casas comerciales. Cincuenta empresas metalúrgicas envían por él cinco millones de puds de metal, sin contar los tres millones que transportan los comerciantes. Resulta, en total, la imponente cifra de ocho millones de puds de carga... Ni siquiera el futuro ferrocarril constituye para nosotros peligro alguno, porque es una idea absurda la de hacer la competencia al Chusovaya"

(— А Чусовая все еще не прошла? — спрашивал Егор Фомич в середине ужина, не обращаясь собственно ни к кому.

— Никак нет-с, — почтительно отвечал Семен Семеныч.

— Гм… жаль! Но приходится помириться, как мы миримся с капризами всех хорошеньких женщин. Наша Чусовая самая капризная из красавиц… Не так ли, господа?

За ужином, конечно, все пили, как умеет пить только один русский человек, без толка и смысла, а так, потому что предлагают пить.

— Урал — золотое дно для России, — ораторствовал Егор Фомич, — но ахиллесова пятка его — пути сообщения… Не будь Чусовой, пришлось бы очень плохо всем заводчикам и крупным торговым фирмам. Пятьдесят горных заводов сплавляют по Чусовой пять миллионов пудов металлов, да купеческий караван поднимает миллиона три пудов. Получается очень почтенная цифра в восемь миллионов пудов груза… Для нас даже будущая железная дорога не представляет ни малейшей опасности, потому что конкурировать с Чусовой — немыслимая вещь)

 La gran semejanza entre la conquista del Oeste en la América del Norte y la conquista del Este en la Santa Rusia, y el invento técnico que lo hizo posible: el ferrocarril. Los capitalistas con escasa visión no previeron el triunfo del tren. Mamin-Sibirian nos da una lección en esta conversación entre Fomich y sus empleados de esa tensión del progreso, común a ambos territorios inabarcables. Los comensales alaban la exclamación de Fomich: 

"Dinero, dinero y dinero: ¡esa es la gran fuerza! -dijo Yegor Fomich, entornado dulcemente los ojos al despedirnos- Con dinero lo haremos todo: limpiaremos el Chusovaya de bajos, haremos saltar los rompientes, acabaremos con los bajos fondos, rectificaremos los rápidos virajes del río; en una palabra, lo convertiremos en una ancha arteria por la cual podrán circular no ocho millones de puds de carga, sino veinticinco"

(Деньги, деньги и деньги — вот где главная сила! — сладко закатывая глаза, говорил Егор Фомич на прощанье. — С деньгами мы устроим все: очистим Чусовую от подводных камней, взорвем на воздух все бойцы, уничтожим мели, срежем крутые мысы — словом, сделаем из Чусовой широкую дорогу, по которой можно будет сплавлять не восемь миллионов груза, а все двадцать пять)

 Las vanas ilusiones de acumulación de capital sojuzgando a la naturaleza no se cumplieron, aunque de Yegor Fomich no sepamos más. El gran protagonista de la segunda parte de la novela será el río, indómito, no reducible a medio de producción. El médico, que acompaña al narrador en un paseo bajo la noche blanca primaveral, descubre las mentiras de Fómich: la Neptuno está en liquidación, por eso busca desesperadamente accionistas. Siguieron hasta una isba apartada donde se hacinaban los enfermos. Uno de ellos, se salvará de la muerte y tendrá protagonismo en la segunda parte: Silanti. Este episodio del médico describiendo las causas de las enfermedades, la pobreza, la falta de medicamentos y la atmósfera cargada recuerdan a Pío Baroja, el médico novelista español, que leyó mucha literatura rusa. La dureza con que el médico explica el origen del dinero, de las grandes cenas, vinos de marca y misteriosos dividendos: la carne de los sirgadores explotados, arrojados por la borda o abandonados en la orilla, cuando mueren o enferman en la travesía. Y mientras el narrador contemplaba la luna acompañado por Osip Ivanich, recibió éste la orden del caprichoso Yegor Fomich de comprar inmediatamente langostas y pasteles de Estrasburgo, para ganarse a los directores...

 En el capítulo VII Mamin-Sibiriak realiza un resumen histórico de la fundación del poblado de Kámenka. Una crónica histórica que aporta una dimensión añadida al realismo del autor, aunque interrumpe el relato. Esta disgresión concluye con la reflexión sobre la confusión fraternal de elementos hostiles en Kámenka, incluyendo disidentes religiosos, campesinos y operarios fabriles.

 Desde el capítulo VIII se prepara al lector ante el protagonista total de la segunda parte: el Chusovaya. Río caprichoso, con el mayor desnivel de los ríos navegables rusos. Además con deshielo imprevisible, el momento en que por fin puede iniciarse la navegación y el negocio mercantil, del que depende la vida de miles de personas. Mamin-Sibiriak cuenta la falta de pensiones para los sirgadores lisiados, la espera de los patrones de las barcazas, que, siendo analfabetos, resuelven problemas matemáticos y de técnica de navegación. El autor realiza el retrato tipo del patrón. Los trabajos en el embarcadero se multiplicaban ante la llegada del deshielo. La carga en las barcazas, que son consideradas como un "ser vivo", atribuyéndoles intención y acción propia. Sabremos de la construcción de estas naves. Y el narrador testigo deberá viajar en una de ellas para relatar la lucha del hombre contra el río. En esa caravana, el narrador irá hasta Perm. Viajará con Savoska, aquel que fue pateado en la taberna por Osip Ivanich, pero del que ahora conocemos sus virtudes como patrón: "no ha dejado ni una sola barcaza en los rompientes" (Под бойцами ни единой барки не убил…)

 Cuando empiece la riada saldrá la caravana de barcazas con su carga. Un subdiácono sube a bordo para ordenarse como diácono en Perm. Magnífico relato lleno de tensión de la espera para salir al río. "Miles de personas esperaban la ceremonia de la bendición de las barcazas en la presa y en el embarcadero" (Тысячи народа ждали освящения барок на плотине и вокруг гавани) La mayoría eran sirgadores (бурлацкими). Cada barca era comandada por un patrón y su segundo. Al fin los sirgadores han ocupado las cubiertas y las barcazas inician la navegación... tras abrirse las esclusas y entrar en el río. La barca del narrador testigo iría la última por si tenía que ayudar a otra que naufragase o embarrancase. El lector ve con claridad la sucesión de las barcazas saliendo a la corriente haciendo el primer y brusco viraje para no ser arrastradas hacia la esclusa. El autor irá describiendo con detalle las operaciones de la tripulación, de los sirgadores, cada vez más duras en la lucha contra los elementos.

 Las naves discurrían entre las verdes orillas, en el "reino del auténtico abeto septentrional, que se aferraban a los acantilados más escarpados" (Это было глухое царство настоящей северной ели, которая лепилась по самым крутым обрывам). "El río avanzaba como un animal enfurecido" (Это было глухое царство настоящей северной ели, которая лепилась по самым крутым обрывам).

 Escribe Mamin estas palabras filosóficas que condensan la lucha ancestral: "En este furioso desenfreno de las fuerzas ciegas de la naturaleza encerrábase toda la cruda poesía de las lejanas tierras del Norte, la poesía de la lucha titánica con los obstáculos primitivos, en la cual las propias fuerzas que actúan no tienen conciencia de sus posibilidades y límites. Era la apoteosis del trabajo de un gigante que no encontraba espacio suficiente para él en estas montañas y que desgastaba y deshacía rocas enteras, abriéndose, sin que nada pudiera resistirle, ancho y libre camino hacia el templado mar del sur. Es necesario ver al Chusovaya en primavera para comprender los ensueños poéticos, las consejas, las sagas, las canciones y leyendas nacidas a orillas de ríos como éste por las mismas razones que lo hace ese titán legendario que es el bosque"

(В этом бешеном разгуле могучей стихийной силы ключом била суровая поэзия глухого севера, поэзия титанической борьбы с первозданными препятствиями, борьбы, не знавшей меры и границ собственным силам. Это был апофеоз стихийной работы великого труженика, для которого тесно было в этих горах и который точил и рвал целые скалы, неудержимо прокладывая широкий и вольный путь к теплому, южному морю. Нужно видеть Чусовую весной, чтобы понять те поэтические грезы, предания, саги и песни, какие вырастают около таких рек так же естественно и законно, как этот сказочный богатырь — лес)

 El narrador comprende entonces por qué los sirgadores consideraban la embarcación como un ser vivo, dirigida por la voluntad del mujik. Los sirgadores en cubierta van y vienen formando una masa informe de trapos y andrajos, y el autor nos habla de sus proezas, de Savoska dando órdenes a los que remaban, como Grishka, Isachka Bubnov o Silanti. La presencia de mujeres en las barcas, apalizadas y cobrando la mitad, era otra curiosidad de la travesía. Poco a poco, se formaba una comunidad en la que cada cual ocupaba el lugar que le correspondía.

 Porsha y Savoska no cesaban de mirar la barcaza que iba delante, cuyo patrón era Pashka, y era un loco. Detrás iba la embarcación de Lupán, por contra, cauto. Era digno de ver como cada una de estas tres barcas atravesaba los lugares peligrosos. Aprovecha el autor para explicar cuestiones de navegación en la relación entre la velocidad de la embarcación y la del agua: qué sucede cuándo es mayor la de la primera, o al revés, o cuando están acompasadas, lo que exige distintas maniobras con los remos y los giros. El lector descubre también lo que se cobra dependiendo de la carga: el transporte de cobre se paga más que el de hierro fundido, cifras en todo caso míseras.

 La parte más montañosa del Chusovaya, entre los embarcaderos de Demídova Utka y Kin, sin embargo, presentaba los rápidos más peligrosos, como el de Kasha, entre las rocas cortadas a pico, imponentes como altas murallas, pero "las rocas más altas y recias no son las más peligrosas. La mayoría de los verdaderos rompientes forman peñascos aislados, que semejan dientes de una gigantesca mandíbula. El peligro lo crea la propia corriente, que va a romper entre estos peñascos, lo que de ordinario ocurre en los recodos más cerrados del río. El promontorio suele encontrarse en el vértice de un ángulo agudo y parece al acecho de la presa que el río le arroja. El alma se estremece cuando la barcaza, con un movimiento convulsivo, avanza como un pájaro sobre la roca... A bordo reina un silencio de muerte, los sirgadores permanecen rígidos en sus remos y la roca se agiganta por momentos: un segundo más, y la barcaza saltará hecha pedazos"

(Самые высокие и массивные скалы — еще не самые опасные. Большинство настоящих «бойцов» стоит совершенно отдельными утесами, точно зубы гигантской челюсти. Опасность создается направлением водяной струи, которая бьет прямо в скалу, что обыкновенно происходит на самых крутых поворотах реки. Обыкновенно боец стоит в углу такого поворота и точно ждет добычи, которую ему бросит река. Душой овладевает неудержимый страх, когда барка сделает судорожное движение и птицей полетит прямо на скалу… На барке мертвая тишина, бурлаки прильнули к поносным, боец точно бежит навстречу, еще один момент — и наше суденышко разлетится вдребезги)

 El bosque constituye, junto a las rocas y peñascos, la principal belleza de las orillas del Chusovaya (После скал и утесов главную красоту чусовских берегов составляет лес): los copudos abetos, el hermoso pino albar, los obscuros cedros siberianos. Todo el Chusovaya es un "desierto verde en el que la vivienda humana no pasa de ser una excepción agradable" (Вся Чусовая, собственно говоря, представляет собой сплошную зеленую пустыню, где человеческое жилье является только приятным исключением). Sigue la descripción de quien ama esos paisajes y los entrega al lector con delicadeza y detalle. 

 Sigue contándonos, en la armoniosa combinación de descripción geográfica y reflexión económica junto a narración de aventura, como el problema de la escasez de madera era importante ya en Siberia por 1880, con el aumento de la demanda industrial y minera. 

 Algo más abajo de Permiakova encontraron la primera barca destrozada. El segundo debía quedarse a la orilla. Savoska no se preocupaba por esta barcaza, pues su tripulación había sobrevivido al llevar trigo (hubieran perecido transportando hierro), y miraba inquieto el cielo. Un chaparrón sobre el Chusovaya implicaba un aumento de su nivel, con todos sus infinitos arroyuelos aumentando su caudal. Era obligado atracar y esperar.

 En el capítulo XIII tenemos a nuestra nave atracada en un embarcadero. Los jefes revisan y registran a la tripulación para evitar robos de la carga de cobre. Comen, descansan, platican sobre hermosas mujeres que viajan en las barcazas. Osip Ivánich está entre los reunidos. El narrador testigo se pasea entre las hogueras donde hervían las calderas con la bazofia que alimentaba a los sirgadores y se relatan historias de bandoleros. De nuevo, la salud destrozada de los sirgadores en las fábricas.

 El Chusovaya había crecido cuatro pulgadas. Luego, media vara. La lluvia no cesaba. Las barcazas hundidas se multiplicaban. Las maniobras para evitar los rompientes eran muy peligrosas. La roca de Kirpichni, la de Piechka y el Visoki-Kamen esperaban a nuestra nave. El nivel del agua llegaba a cinco brazas, lo que marcaba el cese de la navegación. Y además, rompientes terribles como el Molokov, el Gorchak, el Razboinik. Ya se veían flotar cadáveres de sirgadores. 

 De nuevo hubieron de atracar, aunque esta vez fue mucho más difícil. Mamin-Sibiriak aumenta la tensión narrativa. En la espera conocemos las supersticiones de Lupán: todos los males de nuestro tiempo procedían, a su entender, del tabaco, las patatas y el té, "símbolos de la invasión de lo extranjero en la vida del ruso" (для Лупана только символами вторгнувшихся в жизнь простого русского человека иноземных начал). El cultivo de la patata generó revueltas campesinas en los Urales. Lupán observaba las viejas costumbres. Seguía lloviendo y los sirgadores querían irse para cultivar la tierra. Se lo pidieron a Osip Ivanich, que, como todos los personajes administrativos, acabó desarrollando un narcisismo que le impedía ver la realidad. Algunos sirgadores hicieron una incursión y robaron un cordero. Pero una cuadrilla entera de mujiks se marchó. 

 En tres días de lluvia el Chusovaya alcanzó seis varas y media. Cada día desaparecía una cuadrilla, incluyendo a los bashkirios. Al campesino lo llamaba su tierra, y allí esperando que la barca saliera a la corriente durante días perdían todo. 

 Un episodio brutal es la paliza que recibe María a la que sorprenden huyendo con cobre robado. Porsha se desquita con la pobre mujer. Se instruyó un rápido juicio para averiguar al servicio de quién trabajaba la ladrona. Siguen golpeando a María sin compasión. El narrador intercedió por la criatura pero Savoska se encogió de hombros. Grishka apaleaba a su mujer, siguiendo la salvaje costumbre de que "la mujer depende del marido". Se descubrió que Bubnov lo organizó todo, junto a Grishka y Krávchenko. Usaron a María. Ahora no podían prescindir de los ladrones, pero al llegar a Perm serían entregados a la justicia. Sin embargo, éstos pidieron azotes en lugar de ser llevados a un juez. Así se hizo. Cada uno de los culpables recibió una mano de dies azotes. 

 El robo frustrado coincidió con el cambio de tiempo. El cielo se despejó, aunque la subida del río aún era muy peligrosa. Decidieron zarpar cuando el nivel descendiera a cinco varas, porque ya les quedaban pocos hombres, tras la huida de los mujiks. Las barcazas de Savoska y de Lupán se prepararon. 

 El Chusovaya corría ahora entre las montañas como una fiera embravecida: sus garras arañaban la tierra y se llevaban a docenas los arbolillos. Las embarcaciones hundidas, náufragos y muertos, ya no impresionaban tanto, porque uno empezaba a habituarse. Ya sólo quedaban los últimos rompientes, tras Kumish, donde los Urales hacen el último esfuerzo para cerrar el camino al río que se le escapa. Luego, el Chusovaya se ensancha, limitado sólo por extensos prados inundables. 

 Admirables párrafos con la tensión de las maniobras para no encallar con los rompientes ya citados. La barca de Lupán se hundió. Pashka chocó también y quedó destrozada su nave. "¡Qué espanto, Señor!... Cuántas vidas perdidas en vano", murmuró alguien (Эка страсть, милостивый господь, — шепчет кто-то в ужасе. — Народичку сколько погибнет позанапрасну…)

 Un muchacho sentado en una piedra al borde del agua, donde el Chusovaya ensancha, pasados ya los rompientes, entonando una canción triste, fue divisado desde la barcaza. Los sirgadores se rieron. Por lo visto eran tretas para distraer a los patrones y encallar, como también las muchachas bañándose desnudas, cual sirenas de Ulises. Con ello se pretendía encontrar trabajo ocupando el lugar de los sirgadores naufragados. 

 Un contratiempo último fue el quedar la barca incrustada en la arena en una zona de bajo nivel. Una maniobra acompañada por el canto de la Dubínushka remontó la barcaza usando cabrestante, a pesar de su prohibición. 

 En las últimas verstas, la región de hermosas colinas, salpicadas de pintorescas aldeas, da al autor la oportunidad de contar la historia del monje Trifón.

 !Y llegó la expedición a Perm! Consiguió vencer los rompientes, la crecida de las aguas, la fuga de los sirgadores, el robo del cobre por parte de la tripulación... Savoska llama desde una posada al narrador testigo y beben. El discurso de Savoska sobre los gerentes de la naviera, como Osip Ivánich o Semión Semiónich, cuyo fin es el beneficio, a costa del trabajo y las calamidades de los sirgadores, tiene un tono crítico marcado. Para aumentar esos beneficios se falsean las notas de gastos, sobre todo con las barcas que naufragaron, porque no pagan nada a los sirgadores, y desaparece parte del metal hundido. Más las multas, pagos incompletos a sirgadores... todo aumenta la cuenta de beneficios. Savoska estaba borracho pero explicaba con claridad. Y se puso a cantar con una voz que llegaba al alma. "Böse Menschen haben keine Lieder" escribió Friedrich Nietzsche citando un viejo proverbio alemán, y uno ruso dice: "Бедный песни поет, а богатый только слушает" (el pobre canta canciones, y el rico sólo las escucha). Savoska era un hombre bueno y pobre

 Savoska cuenta entonces por qué llegó a ser borracho. ¡Mató a un hombre! Le golpeó con el revés del hacha... Un bandolero llamado Fedka, escondido en casa de su tío Selifón, que practicaba el rito antiguo, era amante de una hija de Selifón, y en una borrachera intentó matarle. Sin saber cómo las viejas pusieron el hacha en manos de Savoska pidiendo que salvara a Selifón. Y Savoska le arreó con el hacha. Casóse luego con su novia Annushka, Savoska. Tuvieron un hijo, pero Annushka empezó a apagarse como una vela, como si le hubieran echado mal de ojo. Cuando ya sabía de su muerte cercana le pidió la mujer a Savoska que le dijera si tenía algún pecado y Savoska recordando lo pasado se lo contó todo. La muchacha exclamó: "El Señor me ha castigado por él..." Murió y Savoska empezó a beber. Fedka se le aparecía. Su hijo también murió. Sólo sentía alivio cantando después de beber. En Savoska no cantaba el vino, sino la pena. Un anacoreta al que consultó le aconsejó entregarse a la justicia para que Fedka dejara de atormentarle.

 En breve epílogo el narrador leyó seis meses después que Sevastián Kozhin se entregó a los tribunales pero fue declarado no culpable. Un año más tarde la compañía Neptuno liquidaba sus negocios: los accionistas percibieron cinco kopeks por rublo invertido.

(Через полгода я прочел в газетах заметку о крестьянине Севастьяне Кожине, который сам явился в…ской суд и сознался в убийстве. Это был Савоська. Присяжные вынесли ему оправдательный вердикт.

Компания «Нептун» через год ликвидировала свои дела, заплатив своим акционерам по пять копеек за рубль)


Conclusión

 El relato "Бойцы" (Rompientes) se basa en experiencias personales de Dmitri Mamin-Sibiriak en su región natal. De joven hizo muchas travesías por el río Chusovaya desde el muelle de Visimo-Utkinskaya hasta Perm, donde estudió en el Seminario Teológico. Ese "rafting" en barcazas por el salvaje Chusovaya era extremadamente peligroso. La novela tiene la particularidad de aunar la descripción geográfica y etnográfica, la reflexión económica y la narración de la aventura de los sirgadores transportando minerales y otras mercancías en la época inmediatemante anterior al ferrocarril que significió el final de esta actividad. La lucha entre el hombre y la naturaleza, el desafío que el poder del agua y la geografía rocosa uralesa plantean a la actividad humana convertida en trabajo alienado, todo ello conforma un cuadro casi pictórico en el que la armonía es fruto de la tensión de opuestos produciendo una obra maestra de la literatura fluvial.

 Escrito con una prosa bellísima el relato tiene muchas virtudes: las descripciones de la naturaleza y de los distintos personajes, especialmente los humildes, además del tono realista y la veracidad de los hechos. Mamin-Sibiriak llama "ensayo, bosquejo, estudio descriptivo" (Очерк) a la novela: "Очерки весеннего сплава по реке Чусовой" (Ensayos sobre un viaje de rafting de primavera en el río Chusovaya). Era un término usado en la literatura rusa, por ejemplo en los "Очерки бурмистра" de Mijail Saltykóv-Shchedrín, con el significado más bien de "retratos literarios", al acentuar el realismo descriptivo, más que el análisis ensayístico, que tampoco falta en estas obras, alejadas del mero entretenimiento. Los очерки son un género no ficticio que combina observación social, descripción vívida y crítica, precursor del reportaje moderno.

 En ruso, el autor usa la lengua de los habitantes de los Urales de esos tiempos con especial riqueza: palabras, expresiones y nombres de objetos y fenómenos. 

 Se ha dicho que para conocer un pueblo, una nación, hay que conocer su arte, su literatura y sus costumbres, si bien éstas presentan una conexión inevitable con su geografía, economía e historia. El realismo estético ha pretendido esto, y Dmitri Narkísovich Mámin-Sibiriák lo ha logrado desde el amor a su tierra, los Urales, y con una mirada crítica a la miseria y las transformaciones sociales y económicas en los tiempos de las grandes reformas. 

Francisco Huertas Hernández
24 de febrero de 2026


Bibliografía:

- "Cuentos rusos. De Pushkin a Chejov". Edición y traducción de Augusto Vidal y José Laín Entralgo. Editorial Vergara. Barcelona, 1963


- 170 лет со дня рождения русского писателя,
драматурга Дмитрия Наркисовича МаминаСибиряка. Обзор творчества (https://dtppp.ru/images/dokumenty/Biblio_38.pdf)


- Гладков, Ф: "Творчество Д. Н. Мамина-Сибиряка (https://mamin-sibiryak.lit-info.ru/mamin-sibiryak/kritika/gladkov-tvorchestvo-mamina-sibiryaka.htm)



2 comentarios:

Anónimo dijo...

Un apabullante estudio. Felicidades

Francisco dijo...

Gracias lectores