viernes, 3 de mayo de 2024

Anna Ajmatova. "La soledad". Poema. Анна Ахматова: "Уединение". Citas de literatura rusa (II). Análisis de Francisco Huertas Hernández

Anna Ajmatova: "La soledad". Poema
Анна Ахматова: "Уединение"
Citas de literatura rusa (II)
Análisis de Francisco Huertas Hernández






Анна Андреевна Горенко (Ахматова) (1889-1966)
Anna Andreyevna Gorenko (Ajmátova)
Poeta rusa


Уединение

Так много камней брошено в меня,
Что ни один из них уже не страшен,
И стройной башней стала западня,
Высокою среди высоких башен.
Строителей ее благодарю,
Пусть их забота и печаль минует.
Отсюда раньше вижу я зарю,
Здесь солнца луч последний торжествует.
И часто в окна комнаты моей
Влетают ветры северных морей,
И голубь ест из рук моих пшеницу…
А не дописанную мной страницу —
Божественно спокойна и легка,
Допишет Музы смуглая рука.

6 июня 1914 г., Слепнево


La soledad

Me han llegado a arrojar tantas piedras,
que ya no tengo miedo a ninguna de ellas;
esta esbelta torre se ha vuelto una trampa,
de entre las altas torres es la más alta.
A sus constructores doy las gracias,
que venzan ya su tristeza y su ansia.
Desde aquí el amanecer antes veo
y aquí triunfa el rayo de sol postrero.
En mi alcoba a menudo por los ventanales
entran los vientos de los nórdicos mares,
y la paloma come de mis manos el trigo…
En cuanto a la página que no he concluido:
de forma divina, tranquila y ligera
la escribirá la Musa con su mano morena.

6 de junio 1914. Slepnevo


Privacidad
Traducción literal

Me han arrojado tantas piedras,
Que ya ni una sola da miedo,
Y una trampa se ha convertido en una esbelta torre,
En lo alto entre las altas torres.
Agradezco a sus constructores,
Que pasen sus cuidados y tristezas.
Desde aquí veo el amanecer más temprano,
Aquí triunfa el último rayo de sol.
Y muchas veces
los vientos de los mares del norte vuelan por las ventanas de mi habitación,
Y una paloma come el trigo de mis manos...
Y la página que no he terminado es
Divinamente tranquila y luminosa,
La mano oscura de la Musa terminará.

 1914


 Comentario de Francisco Huertas Hernández


¿Cómo explicar un poema? La forma más alta que ha conseguido el lenguaje antes de transformarse en música es la poesía. Y aún la perserverante "voluntad de verdad" que anima el alma humana quiere comprender el significado e intención del autor. Esta obra llamada en ruso "Уединение", puede traducirse como "privacidad, recogimiento (уединённость), soledad, aislamiento, reclusión, retiro, retraimiento". La autora lo escribió cuando tenía unos veinticuatro años. El sentimiento de soledad e incomprensión del poeta radica en que ha instaurado una forma de vida opuesta a la prosa de la masa. El vulgo no perdona al poeta, aunque lo necesita. Pushkin y Lermontov murieron en duelo. Pasternak, Mandelstam, Tsvietayeva o Ajmatova sufrieron persecución. Pero ni el poder político ni el ruido de la muchedumbre acallan la palabra de los poetas. El ruido y la murmuración son como piedras arrojadas a los buscadores de la palabra esencial.
 
 En septiembre de 1917, la editorial Hyperborey publicó la tercera colección de Anna Ajmátova, titulada "Белая стая" (El rebaño blanco). Bajo la gigantesca influencia de Pushkin, la joven autora dirige su atención creciente a lo que sucede alrededor. Y es en la ecuación lírica que reúne constantes internas y variables externas donde se resuelve la verdad del arte. 

 El poema "Aislamiento", "Reclusión", "La soledad" o "Privacidad" -elijan un título, o quédense con todos- está fechado en 1914.
 La forma métrica corresponde al soneto, aunque no es riguroso. El poema consta de catorce versos, comienza con dos cuartetas rimadas de forma autónoma. Al mismo tiempo, los tercetos finales se parecen más a pareados. Anna Andreyevna se mantiene fiel al pentámetro yámbico, característico del soneto en la poesía rusa.

 Las imágenes o metáforas del poema contienen temas como la "casa y las torres", la "piedra", "el pájaro", "los vientos de los mares del norte", todos ellos dominados por la Musa, que convierte las variables externas en constantes internas en las que el sentimiento es verdadero porque alcanza su plasmación en el sonido preciso que resuena en las letras de la página que la Musa termina...

 El motivo de las "piedras" (камней
) era característico de la poesía de los acmeístas, a cuyo grupo pertenecía Anna Ajmátova. Hay una referencia al pasaje del Evangelio de Juan, en el cual una mujer acusada de adulterio fue llevada a Cristo. Los escribas y fariseos querían apedrearla, invocando la Ley de Moisés. A esto Jesús respondió: “El que de vosotros esté sin pecado, que sea el primero en arrojarle la piedra”. Ajmátova desarrolla metafóricamente esta historia. Las piedras arrojadas a la heroína lírica se convierten en material para la construcción de una torre. De ahí surge la gratitud hacia las personas que cometieron el mal, que al final resultó ser bueno.

 Quizás las piedras sean los chismes, rumores y murmuraciones de la plebe. Pero los insultos de sus enemigos, sólo sirvieron para fortalecer el espíritu de la autora, que pudo elevarse por encima del bullicio del mundo. La soledad se convirtió en una bendición y contribuyó al crecimiento creativo y a la aparición de la Musa


 Esta glosa ha usado un texto de https://pishi-stihi.ru/uedinenie-ahmatova.html

miércoles, 1 de mayo de 2024

El sabio solitario en Pushkin y la maldad del infeliz en Chejov. Citas de literatura rusa. Francisco Huertas Hernández

El sabio solitario en Pushkin y la maldad del infeliz en Chejov
Citas de literatura rusa
Francisco Huertas Hernández


Aleksandr Sergueievich Pushkin (1799-1837)


Живу в моем уединенье
С разочарованной душой;
И в мире старцу утешенье
Природа, мудрость и покой

Александр Сергеевич Пушкин: "Руслан и Людмила" (Поэма) (1820)

(Vivo en soledad
con el alma desengañada.
Las únicas alegrías del mundo para este anciano
son la naturaleza, la sabiduría y la tranquilidad)

Aleksandr Sergueievich Pushkin: "Ruslan y Lyudmila" (Poema)

Pushkin y Chejov

В обоих сильно сказался эгоизм несчастных. Несчастные эгоистичны, злы, несправедливы, жестоки и менее, чем глупцы, способны понимать друг друга. Не соединяет, а разъединяет людей несчастье, и даже там, где, казалось бы, люди должны быть связаны однородностью горя, проделывается гораздо больше несправедливостей и жестокостей, чем в среде сравнительно довольной.

Антон Павлович Чехов: "Враги"

(A ambos los dominaba el egoísmo del infeliz. La gente infeliz es egoísta, malvada, injusta, cruel, y capaz de entenderse aún menos que un par de idiotas. La infelicidad no une a las personas, sino que las separa, e incluso cuando deberían estar conectadas por un dolor común, cometen muchos más actos injustos y crueles que en cualquier circunstancia comparativamente feliz)

Anton Pavlovich Chejov: "Enemigos"

domingo, 28 de abril de 2024

Individuo & Totalidad (XXIV). Geometría y Topología: forma y deformación. Reflexión sobre el orden y la contorsión de los afectos. Francisco Huertas Hernández

Individuo & Totalidad (XXIV)
Geometría y Topología: forma y deformación. Reflexión sobre el orden y la contorsión de los afectos
Francisco Huertas Hernández


Escola Massana
Plaça de la Gardunya, 9. Ciutat Vella. 08001 Barcelona
Juny 2017
Fotografía: Francisco Huertas Hernández



"En la vida hay que evitar tres figuras geométricas: los círculos viciosos, los triángulos amorosos y las mentes cuadradas"

Atribuido a Mario Benedetti (1920-2009)


 Las ciencias miden la realidad apoyándose en las matemáticas. La geometría es la rama de las matemáticas que estudia las formas en el espacio, su tamaño y propiedades, calculando sus longitudes, áreas y volúmenes. En los albores de la filosofía griega coincidieron la geometría y la cosmología (búsqueda de una explicación racional del origen de la naturaleza). Thales de Mileto y Pythagoras (s. VI aC) tuvieron esa doble condición, aunque todavía quedaba lejos la época en que se matematizasen las leyes de la física, cuando Galileo y Newton (s. XVI-XVII) establecieron ecuaciones para las leyes del movimiento. A finales del s. XIX y durante el XX aparece la topología, una nueva rama matemática que estudia las propiedades de los objetos geométricos que permanecen invariantes bajo deformaciones continuas, como estirar, comprimir o retorcer, sin cortarlos ni pegarlos. La topología se preocupa por conceptos como la continuidad, la conectividad, la compacidad y la orientabilidad. La comprensión de la constancia de las figuras sometidas a la deformación, remite necesariamente a la búsqueda del ἀρχή (origen, principio) constante en el devenir (γένεσις) (transformación) incesante de la naturaleza. Unidad dentro de la pluralidad, orden dentro del cambio. El filósofo presocrático tiene el mismo proyecto que el topólogo matemático, pero veinticinco siglos antes.

 La razón (λόγος) busca la forma, es decir, el orden, constancia y unidad de las cosas. Platón usó el término εἶδος, que se ha traducido como "idea" o "forma", para denominar los arquetipos que sirven de modelo permanente y constante a las copias físicas en devenir y plurales. Su discípulo Aristóteles usó μορφή, traducido como "forma", por oposición a ὕλη. La forma está en la materia (ὕλη) como su principio constante (esencia), lo que hace que lo indeterminado material sea algo determinado concreto. 

 Si aplicamos la analogía de la forma y la deformación al terreno de los afectos (sentimientos, emociones, motivaciones) salimos del orden, la constancia, la unidad, la medida, propias de las matemáticas y la razón. Los afectos son materia informe, no mensurable ni constante.

 El mundo emocional en los animales está vinculado al sistema límbico (miedo, ira, tristeza, alegría, placer) y el sistema endocrino, que segrega hormonas como la oxitocina, la vasopresina, cortisol, adrenalina (epinefrina), relacionadas con el estrés, la ansiedad, el miedo. La corteza cerebral, donde se entrelazan las funciones cognitivas superiores tales como el razonamiento, la toma de decisiones, la memoria, orientación espacial, atención, la comprensión del lenguaje, el procesamiento visual de figura, color y movimiento, etc., también regula las emociones que provienen de los sistemas límbico y endocrino. La complejidad de este control racional de las emociones activa la corteza prefrontal ventromedial en la evaluación de situaciones y estrategias de gestión. La corteza prefrontal dorsolateral inhibe respuestas emocionales impulsivas. La corteza parietal participa en la atención selectiva que influye en la intensidad y duración de las emociones. La corteza prefrontal medial regula el estrés. Todas estas áreas ejercen un control racional sobre las emociones irracionales subcorticales, pero no siempre regulan la fuerza de los instintos y afectos. En el psicoanálisis las pulsiones (afectos) del Ello chocan con las exigencias del SuperYo, y es el Yo el que debe mediar entre placer y deber.

 La deformación (razonable irracionalidad) de las emociones que, incluso así, no pierden su poder y naturaleza, es la labor de la razón, como la topología amplía la geometría. Las emociones no pueden medirse (una madre preguntando a su hijo cuánto me quieres no deja de ser un oxímoron). La razón no crea libido (energía) sino que la canaliza, la hace "razonable", útil, social. La geometría axiomática de las pasiones spinoziana es el intento titánico de definir, medir y dar forma constante a los indefinibles, cualitativos e informes afectos o pasiones. Si Baruch Spinoza (1632-1677) hubiera conocido la topología y la mecánica cuántica habría abandonado la idea de matematizar lo emocional

 No existe orden sin razón, ni ésta sin medida. La topología tiene en cuenta el movimiento de las figuras, y descubre elementos no cuantitativos en la constancia de éstas a pesar de su deformación. Los afectos no son puro caos, desorden y sinsentido. La naturaleza habla para decirnos verdades de la vida no racionales. El que no seamos capaces de matematizar con éxito lo emocional, a pesar de técnicas como la neuroimagen funcional, los biomarcadores emocionales o las interfaces cerebro-máquina, no impide que sigamos siendo humanos que huimos de nuestro origen animal: siempre aspirando al control racional de las emociones...

Francisco Huertas Hernández
28 de abril de 2024

sábado, 27 de abril de 2024

Individuo & Totalidad (XXIII). Habitantes deshabitados. Estar y Acaecer. Francisco Huertas Hernández

Individuo & Totalidad (XXIII)
Habitantes deshabitados. Estar y Acaecer
Francisco Huertas Hernández

Carrousel
Toulouse (France)
20 février 2020
Photographie: Francisco Huertas Hernández


 Habitar es vivir en un lugar, morar en una casa. La casa del hombre es el mundo, o, más aún, el humano transforma en casa y mundo el lugar en el que está. Martin Heidegger afirma: "zum Wohnen, so scheint es, gelangen wir erst durch das Bauen" (En el habitar, al parecer, ingresamos ante todo por medio del construir) en "Bauen, Wohnen, Denken" (1951). Heidegger, analizando la lengua alemana, halla que "ser hombre quiere decir habitar". Y habitar es cuidar. Habitar es estar presente en un lugar (construido), permanecer, demorarse, "al abrigo de daños y amenazas". Habitar es estar protegido. Cualquier lugar en que el humano encuentra protección es su casa. Pero el ser humano es el que no quiere ni puede estar quieto, en casa. Es el viajero. El que explora nuevos territorios para extender su hogar, reduciendo la naturaleza a casa en potencia, refugio y amparo de la propia naturaleza amenazante. Y al residir en lugares diversos convive con otros habitantes. Los anfitriones y los vecinos nos hacen partícipes de sus moradas. Nos aposentamos en un territorio y al habitarlo con los vecinos formamos comunidad y adquirimos condición de ciudadanos al organizar esa convivencia bajo reglas comunes, que nos protegen y nos dan seguridad. 

 El humano imita, sin saberlo, a los hermanos animales, que hacen nidos, madrigueras, colmenas, hormigueros o guaridas. Sin embargo, el intranquilo λόγος invita al desasosiego permanente. A "des-habitarnos". Si el λόγος pregunta, ello requiere salir del hogar: observar, comparar, elevarse a alturas desde donde contemplar los nexos de las cosas y totalidades que nos contienen, pero no podemos conocer recluidos en la particularidad del hogar. El λόγος es la razón escudriñadora del mundo como totalidad que dona sentido. Estar en casa no es acaecer en el mundo. Para que el mundo sea casa es necesario romper la pared, la puerta, el aislamiento de una protección que separa.

 Hallarse en el mundo es, en primer lugar, estar arrojado en la tierra, bajo el cielo. Solo y desnudo. Y dos cosas buscan el hombre y la mujer: protegerse (aislarse) de los demás y solicitar su auxilio y amor. La "insociable sociabilidad" del hombre (die "ungesellige Geselligkeit" des Menschen) expuesta por Immanuel Kant, explica las características de sus viviendas: puertas cerradas, que se abren, para protegerse y salir o dejar pasar; ventanas abiertas, que se cierran, para mirar el mundo y que la luz del cielo dé visión y calor a la morada. 

 Y no sólo en los hermanos animales el humano se ve reflejado, sino en los mismos árboles, antecesores misteriosos de nuestra naturaleza móvil y apetitiva. Los árboles, las plantas, se arraigan en el suelo. Son los cimientos de nuestras casas. Si las raíces de las plantas absorben el agua y los nutrientes de la tierra, proporcionan estabilidad frente a viento y lluvia, interaccionan con microorganismos, y ayudan a la reproducción vegetativa, el "arraigo" humano confiere un sentido de pertenencia que empieza en la familia (los que conviven en la casa) y llega al Estado (los que comparten la tierra dentro de unas fronteras). Las costumbres son las formas de vida de esos habitantes, las "leyes" de casa y nación.

 Y la ansiedad se adueña del hombre tanto como su estar en el mundo se vuelve inestable: el humano es el que teme la muerte, y la niega, como si su morada fuera eterna. Inventa disipaciones o religiones. Su acaecer es mortal, pero nadie construye para la destrucción, porque construir es lo contrario de destruir. El amparo del hogar esconde el desamparo de la muerte. El humano que huye sin cesar de las casas que construye, y que siempre anhela regresar al hogar, cuyo acaecer es una flecha que se pierde en la nada, y siente el vacío de la "casa deshabitada", vive sin vivir en él. No basta una casa para habitar el mundo...

Francisco Huertas Hernández
27 de abril de 2024

viernes, 26 de abril de 2024

"Исчезнувшая империя" (2008). Карен Шахназаров. "Ischeznuvshaya imperiya" (The Vanished Empire) (2008). Karen Shajnazarov. Una mirada nostálgica a la juventud en la URSS de 1974. Francisco Huertas Hernández

"Исчезнувшая империя" (2008). Карен Шахназаров
"Ischeznuvshaya imperiya" (The Vanished Empire / El imperio desvanecido) (2008). Karen Shajnazarov
Una mirada nostálgica a la juventud en la URSS de 1974
Francisco Huertas Hernández

"Исчезнувшая империя" (2008). Карен Шахназаров
"Ischeznuvshaya imperiya" (The Vanished Empire, El imperio desvanecido) (2008). Karen Shajnazarov
Люда Белецкая (Лидия Милюзина) - Lyuda Beletskaya
Сергей Нарбеков (Александр Ляпин) - Sergei Narbekov (Aleksandr Lyapin)

La escena más famosa de la película: el chico le ha comprado por su cumpleaños a su novia el nuevo LP de The Rolling Stones, "Goats Head Soup" (1973), en el mercado negro, y cuando lo pone resulta ser el ballet "Лебединое Озеро" (El lago de los cisnes) de Pyotr Ilych Chaikovski.
La versión original del film evoluciona hacia un tono cada vez más amargo. Hay un segundo montaje de 2012 más lírico


















"Исчезнувшая империя" (2008). Карен Шахназаров
"Ischeznuvshaya imperiya" (The Vanished Empire, El imperio desvanecido) (2008). Karen Shajnazarov


 Hay dos cosas que se pierden para siempre: la juventud y los imperios. El realizador Karen Shajnazarov (1952), junto a los guionistas Yevgeniy Nikishov (1979) y Sergei Rokotov (1952), recreó una época y un país: la URSS de 1973 con unos adolescentes que estudian, beben, escuchan música y buscan su lugar. "El imperio desvanecido" rememorado por Shajnazarov no era tan terrible como Aleksei Balabanov mostró en "Груз 200" (Cargo 200) (2007), sino un tiempo de amores, descubrimientos y pequeñas transgresiones: la crónica de las personas que nacieron en los años 50, como el director.

 Estrenada el 14 de febrero de 2008, filmada en cuatro países -Rusia (Moscú), Abjasia (Gagra), Uzbekistán (Jiva) y Turkmenistán (Kunya-Urgench)- y procurando una reconstrucción histórica del ambiente (automóviles, vestuario, utensilios domésticos), "El imperio desvanecido" es una sencilla historia de amores, canciones y conductas impulsivas situada en Moscú, entre 1973 y 1974. El joven Sergei Narbekov (Aleksandr Lyapin) hace lo que otros chicos de su edad: sale con chicas, baila, se emborracha, se hace pasar por "demócrata" y "disidente", viste jeans Wrangler, vende libros en el mercado negro para comprar discos de rock de contrabando... Su amigo insociable, Stepan Molodtsov (Yegor Baranovsky), parece ser su contrapunto. Todos ellos identifican rebeldía juvenil y occidentalización. Es el choque generacional que hemos visto en el cine soviético desde los años 60, aunque aquí domina una mirada amable de la vida en los 70. 

 Las clases en la Universidad Estatal Pedagógica de Moscú sobre Lenin provocan rechazo en Sergei, más por llamar la atención que por convicciones ideológicas. Él va a la universidad a ligar. Cuando ve a una estudiante nueva, guapa y con mucha clase, decide acercarse. Es Lyuda (Lyudmila) Beletskaya (Lydia Milyuzina), con su minifalda y su gran trenza. Entablan conversación y van al cine donde proyectan "Иван Васильевич меняет профессию" (Iván Vasílievich cambia de profesión), film de 1973 dirigido por Leonid Gaidai, basado en una obra de Mijail Bulgakov. Una película que fue vista por más de 60 millones de personas en 1973. El cine es un medio de recrear el zeitgeist. Y Shajnazarov hace todo lo posible por dar credibilidad histórica a la puesta en escena. "Новости Дня" (Novedades del día), el noticiero cinematográfico de septiembre de 1973, contemplado por la pareja, ofrece imágenes del golpe de estado militar en Chile -"Трагедия Чили"-, pero Sergei realiza maniobras de aproximación manual a la muchacha, que, pudorosamente, retira su mano. Los primeros planos semi laterales de sus rostros y los planos detalle de las manos, con sus nítidos colores, contrastan con las imágenes en blanco y negro en mala calidad del noticiero. La comedia de Gaidai desata las carcajadas de los espectadores.

 La relación amorosa entre Sergei y Lyuda se configura como la trama principal del largometraje. La chica invita a casa al joven. Allí conoce a la madre de ésta (Tatyana Yakovenko). Los padres de Sergei están separados. Son historiadores. Viven con el abuelo, el académico Pavel Ojotski, famoso arqueólogo orientalista. Sergei habla a la chica de los Beatles, los Rolling Stones, Pink Floyd y Deep Purple, que son discos que apenas pueden conseguirse en la URSS. Decide regalarle un LP de los Stones por su decimoctavo cumpleaños. No se le ocurre otra cosa que robar un valioso libro del abuelo y venderlo. La madre de Sergei, Larisa (Olga Tumaikina), lo descubre. La sombra de un padre de vida disipada se proyecta en el hijo, que necesita dinero para beber, comprar ropa y salir a divertirse. El hermano pequeño, Misha (Vasily Shajnazarov), es un espectador algo torpe de las vidas sin horizonte de los otros miembros de la familia. El abuelo, Pavel (Armen Dzhigarjanyan), vegeta en una silla frente al televisor, pero le da a Sergei el dinero de la venta del libro que la madre le había quitado, con el que va a un parque a comprar un disco de los Stones de contrabando

 El día del cumpleaños de Lyuda se disponen a escuchar el regalo, y bajo la funda de "Goats Head Soup" (1973) de los Rolling Stones, resulta que hay una grabación del ballet "El lago de los cisnes" (Лебединое Озеро) de Pyotr I. Chaikovsky. Es la ingenua broma que da el tono de la primera parte de la película. Sin maldad, sin complejidades sociales o psicológicas, los personajes viven amablemente una época en la que, sin saberlo, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, o sea, la Rusia histórica que se fue configurando durante siglos, está entrando en su fase final. Nunca se supo cuál de las múltiples causas del colapso del Imperio Soviético fue más determinante, pero, sin duda, el papanatismo occidentalizante de la juventud urbana no era muy halagüeño. Estaban dispuestos a vender a Lenin y... los libros del abuelo por unos jeans y unos discos de rock. 

 Konstantin Denisov, Kostya (Ivan Kupreyenko), el amigo rockero de Sergei, ha entrado como bajista en una banda -Red Trousers- que hace covers de temas occidentales en inglés. Algunas escenas son poco creíbles, como cuando fuman hierba y Sergei ve un lugar inhóspito del que siempre le habla su abuelo, y que le encarga visitar, la "Ciudad de los Vientos", un yacimiento arqueológico ignoto. Las canciones de Shocking Blue o Deep Purple suenan en la fiesta de año nuevo.  

 La llegada de una estudiante rubia despampanante, Katya (Yanina Kalganova), hace olvidar a Sergei, por un momento a Lyuda, enferma. La conducta impulsiva del joven destruye el incipiente amor, y la historia empieza a enredarse. Es poco verosímil que hagan el amor en mitad de una clase de la universidad. Y es poco creíble el papel de la profesora joven y reprimida que explica poesía épica, mientras el resto de alumnos ríen y cuchichean mirando el rincón donde yacen los impúdicos muchachos. Sergei, sin el menor de asomo de madurez, va a casa de Lyuda, pero esta deja al novio infiel.

 Un viejo automóvil checo Tatra añade otro elemento típico de las películas de jóvenes. Kostya conduce veloz por las calles de la ciudad. Sergei divisa a Lyuda dentro de un autobús y decide reconciliarse invitándola al teatro. La prestigosa compañía Taganka, de Yuri Lyubimov, representa una función y es imposible conseguir entradas más que por contacto con las altas instancias. Sergei se lo pide a su abuelo, bien relacionado por ser académico. Lyubimov fue otro referente de crítica política en esos tiempos, y forma parte de la contextualización histórica del filme.
 La personalidad inmadura de Sergei vuelve a jugarle una mala pasada: el día de la función se emborracha y olvida el teatro. La reconciliación con Lyuda fracasa. 

 La madre oculta una grave enfermedad y parece despedirse de su hijo en una conversación, en penumbra, en la que una figurita extraña procedente de una excavación del padre en Jorezm (Corasmia), en la meseta de Ustyurt hacia las orillas orientales del mar Caspio, destaca en una mesa. La madre recuerda "la Ciudad de los Vientos", "el Imperio desaparecido" que el abuelo descubrió. Un Imperio tan antiguo que data del año 1292 a. C., cuando el héroe épico indio Siyavash llegó a Corasmia. El paralelismo del Imperio iranio de Jorezm y el soviético está muy forzado. La URSS no se extinguió: continuó en la Federación Rusa y en los territorios del antiguo Imperio Ruso que Lenin creó artificialmente como repúblicas socialistas. Si bien tenían lenguas e historia no habían sido estados nunca. El inserto de la pieza arqueológica nos recuerda que el tiempo, ese inexorable negador de la veleidad humana, arrastra imperios como anega nuestro ímpetu juvenil y nuestros baldíos esfuerzos por permanecer en el ser y en la memoria.

 Sergei visita a su madre por última vez en el hospital, donde ella es tratada de un cáncer de estómago. Allí le cuenta que irá a Vladimir a hacer las prácticas. Un plano general de la sala con la cámara en lento zoom in promete una poesía visual que no termina de emerger porque la narración prima sobre el πάθος (pathos) emocional. La poesía visual en el cine va más allá de la imitación de la pintura, como en este plano, ya que armoniza un πάθος, un encuadre, una cosmovisión y unos diálogos que alcanzan la universalidad revelando la más absoluta hondura individual de los personajes. No es el caso. Aleksandr Lyapin es un aceptable actor, pero no es un galán. Olga Tumaikina transita, en su breve aparición, por la elipsis psíquica. Nada sabe el espectador de sus sentimientos ni de sus ideas. Esta mujer, aún joven y bella, sólo quiere fumar, aunque los médicos lo hayan prohibido. Es problema del guion el no dibujar con profundidad el carácter de los personajes.

 En Vladimir, los estudiantes Sergei y Stepan recolectan coplas populares, siguiendo la guía de su profesora. Un paisaje rural de naturaleza y tranquilidad, adonde han llegado el rock y unos chicos que quieren ligar. Seriozha (diminutivo de Sergei) no quita ojo a Lyuda. La relación entre ambos es tan poco definida como la inestabilidad primaveral. Lyuba rechaza de nuevo al chico mientras bailan, y éste se desahoga con la sensual Katya. Pasan juntos un día en Gagra (Abjasia), ciudad famosa por un balneario y su clima subtropical, y la abandona. En su deambular por Gagra encuentra a Kostya, junto a una deslumbrante chica, Tanya (Yana Krainova), en el restaurante del balneario. Se ven involucrados en una pelea cuando otros muchachos cortejan a Tanya, y Kostya paga con un radiocassette japonés a la policía para que liberen a Sergei. Los magullados jóvenes toman un baño matinal en la playa de Gagra. No tienen dinero. Imaginan cómo serán dentro de treinta años. Para Sergei su futuro es casarse con Lyuda Beletskaya. Y Konstantin también sueña con casarse con Tanya. El Mar Negro agita sus olas sobre las piedras de la playa donde los amigos fantasean. 

 Las fantasías suelen quedar confinadas al reino de la posibilidad: la omnipotencia del deseo se estrella con la necesidad de la realidad. Al regresar a Moscú pide a Lyuda en matrimonio, pero ella confiesa a Seriozha que está embarazada de Stepan. El tono de la película gira al drama. La escena, filmada con mucho ruido ambiental y la cámara muy lejana, introduce un distanciamiento de las ilusiones juveniles. También la URSS se alejó de las ilusiones revolucionarias. El imperio del deseo y la plenitud juvenil se volatiliza por inexorable ley del tiempo. 

 Sergei es expulsado del Instituto por "borracho". Decide ingresar en el ejército. Visita a su abuelo en una casa en el campo, le comunica la muerte de la madre, Larisa. Y el abuelo le pide, una vez más, que visite la Ciudad de los Vientos, en Corasmia: "la salida del sol allí es muy bella". Antes de ir encarga a su hermano que lleve un regalo para la boda de Lyuda con Stepan: la figurita del caballo, hallado en el yacimiento de Jorezm

 Sergei emprende el viaje iniciático a la antigua República Socialista Soviética de Khorezm, creada por Lenin en 1920, y, más tarde, abolida en 1924, repartida entre Uzbekistán y Turkmenistán. Ha de comprenderse la artificialidad de las fronteras internas de la URSS, que tantos males trajo, al dividir pueblos y etnias. La película recrea justo una época en que todos convivían bajo la protección de la Unión Soviética, heredera legal y natural del Imperio Ruso. A Sergei no le resulta fácil llegar a ese remoto lugar: las ruinas de Kunya-Urgench (Turkmenistán), capital del imperio corasmio, una parte del imperio aqueménida, devastada en 1220 por los mongoles de Gengis Kan. Avicena y Al-Biruni vivieron en Urgench en el siglo X.
 Ver la escena, casi documental, filmada en Turkmenistán con sus habitantes hablando en ruso con Sergei, nos lleva a esos buenos tiempos en que todos los pueblos del Asia Central gozaban de los beneficios del estado soviético ruso. 
 Esa Ciudad de los Vientos, del imperio desvanecido, Corasmia, es el lugar en que la historia manifiesta su impotencia ante el devenir implacable: las construcciones humanas son tan efímeras como el rocío en la mañana. Sergei, que ha perdido a su madre y a su novia, solo y sin futuro, camina entre las ruinas de un mundo olvidado. Un paisaje lunar, presentido cuando fumó marihuana, y que evoca los desiertos del western, pone al humano ante la derrotada arquitectura erosionada por la naturaleza. 

 En un epílogo en tiempo actual en un aeropuerto, un hombre calvo y grueso se acerca a un pasajero que no vemos y le habla. Filmado en plano subjetivo, el hombre ha reconocido a Sergei, treinta años después. Es Stepan, su matrimonio con Lyuda no duró más de un año. Vive en Helsinki. La voz en off de Sergei dice que es traductor de parsi (persa). Konstantin murió por el alcohol. Stepan afirma que no regresará: "Nuestro país era la Unión Soviética. ¿Qué es esto? No lo reconozco. Aquí todo es ajeno, terrible. ¿Qué ha quedado?". En un relampago de memoria juvenil Stepan cuenta a Sergei que en Helsinki ha visto un automóvil Tatra. El filme termina con Stepan alejándose por el aeropuerto. 


 "Исчезнувшая империя" ha devuelto a los espectadores rusos más jóvenes una imagen de la Unión Soviética en los años 70, amable y amarga al tiempo. Shajnazarov no reniega del pasado. Eso ya lo hace la propaganda rusófoba occidental que falsifica la historia del país en todos sus canales, desde la Wikipedia al cine de Hollywood, descalificando por igual el Imperio Ruso, la URSS y la Federación Rusa. Una intrahistoria de tres estudiantes, tres amigos, que viven una sencilla vida. Estudian, salen de fiesta, se divierten, van detrás de todas las chicas. Y crecen, transitan a una madurez desencantada. El héroe, con escasas cualidades positivas, Sergei, se deja llevar por los impulsos y la inconsciencia, marcado por las influencias occidentales, pero protegido por un sistema que cubre sus necesidades. La historia de amor con Lyuda es sólo una excusa para ambientar una época y unas esperanzas. La condescendencia de director y guionistas con la realidad social no acentúa la represión y la miseria, como en otros filmes muy crudos hechos en Rusia. El tono ligero de cine comercial no impide un final amargo en que las ilusiones se han disuelto en un país que, bajo el nefasto Boris Yeltsin, se transformó en una colonia occidental, con la riqueza entregada a oligarcas locales y a transnacionales. Desmembrada Rusia, empobrecida y humillada por un borracho títere de potencias extranjeras. El epílogo del largometraje manifiesta este sentimiento de extrañeza y pesar. 

Francisco Huertas Hernández
26 de abril de 2024

"Исчезнувшая империя" (2008). Карен Шахназаров
"Ischeznuvshaya imperiya" (The Vanished Empire, El imperio desvanecido) (2008). Karen Shajnazarov
Cartel ruso


Исчезнувшая империя (2008) / Любовь в СССР (2012)
Rusia
2008
105 minutos
Director: Karen Shajnazarov
Productor: Karen Shajnazarov
Guionistas: Yevgeniy Nikishov, Sergei Rokotov
Operador / Director de fotografía: Sandor Berkeshi
Compositor: Konstantin Shevelev
Estudio de cine Mosfilm. Estudio de cine Courier
Diseño de producción: Lyudmila Kusakova
Diseñadora de vestuario: Alla Oleneva

Reparto:
Aleksandr Lyapin  - Sergei Narbekov
Lydia Milyuzina  - Lyuda Beletskaya
Yegor Baranovsky  - Stepan Molodtsov
Ivan Kupreyenko  - Kostya Denisov
Armen Dzhigarjanyan  - Pavel, abuelo de Sergei
Olga Tumaikina  - Larisa, madre de Sergei
Vladimir Ilyin  - Stepan Molodtsov hoy
Tatyana Yakovenko  - madre de Lyuda
Yanina Kalganova  - Katya
Vasily Shajnazarov  - Misha, hermano de Sergei
Stanislav Yeventov  - Profesor asociado Grigoryants
Yana Krainova  - Tanya, chica del restaurante
Alexander Pyatkov  - cantante del restaurante


 Bibliografía:



miércoles, 17 de abril de 2024

La filosofía cartesiana: de la duda al infinito / Reflexión sobre el pensamiento cualitativo y cuantitativo cartesiano. Francisco Huertas Hernández. Dos Mini Ensayos sobre René Descartes

Dos Mini Ensayos sobre la filosofía de René Descartes.
 La filosofía cartesiana: de la duda al infinito / Reflexión sobre el pensamiento cualitativo y cuantitativo cartesiano. 
Francisco Huertas Hernández

Francisco Huertas Hernández
IES Doctor Balmis. Alicante
31 de enero de 2020
Un viejo profesor preparado para explicar el pensamiento de René Descartes (1596-1650)
Hoy es 17 de abril de 2024 y el serio docente está felizmente jubilado. Ha rescatado estos dos escritos de esa época y los ha reunido aquí


Reflexión sobre el pensamiento cualitativo y cuantitativo cartesiano. Francisco Huertas Hernández

 "
Es difícil ser cartesiano en un mundo regido por la probabilidad, el azar, la multicausalidad. Pero, al igual que Kant más tarde, la claridad del conocimiento es un ideal que regula nuestra búsqueda de saber. ¡Cuántas veces se discute sin clarificar sobre aquello que se discute! Sin definir previamente, sin aportar claridad y distinción a los conceptos. Las ciencias sociales o humanas están aquejadas de este mal.

 La filosofía cartesiana, por otra parte, sitúa la razón verbal por encima de la matemática, aunque sea ésta la que sirve de modelo con la claridad y distinción de la geometría de Euclides.

 Esta disputa entre verbo y número también podría ser la disputa entre cualidad y cantidad, que Platón apuntó sólo tangencialmente en la famosa alegoría de la línea: el saber de la dianoia o demostración matemática cuantitativa es inferior al saber de la nóesis o intuición (sinopsis) de las ideas, sus relaciones, y su comunión con el Bien, como fuente de todo ser y saber, es decir, la cualidad de lo no sometido a medida, a lo cuantificable como más o menos.

 En el esencial descubrimiento del COGITO, el pensamiento se revela como cualidad propia de lo que existe reflexivamente. La materia se mide, se pesa, se reduce a número y posición, pero nuestra mente y su actividad, nuestros pensamientos no miden, ni pesan, ni se reducen a números. Somos existencia como cualidad, no como cantidad, y es el pensamiento como cualidad no mensurable el que mide lo que hay fuera de él: la materia extensa.

 El ser humano es la autoconciencia que mide pero no puede ser medida. Eso descubre el gran René Descartes"

*****

 La filosofía cartesiana: de la duda al infinito. Francisco Huertas Hernández

 El saber es, desde los griegos, una necesidad desinteresada. Aunque el refrán dice "el hambre aguza el ingenio", creo que el "hambre" que impulsa el saber es la curiosidad natural humana que surge de su limitación biológica.

 La "neotenia" (conservación del estado juvenil en el organismo adulto en comparación con su ancestro u organismos cercanamente emparentados, debido a un retraso pronunciado del ritmo de desarrollo corporal en relación con el desarrollo de las células germinales y órganos reproductores, que se lleva a cabo normalmente) propia del "homo sapiens" que le impulsa a buscar la adaptación mental al mundo más que la física. Y en esto, la filosofía es la reina, pues impulsa más lejos que ninguna otra ciencia (al infinito) y corroe el pensamiento humano con más intensidad que ningún otro saber (duda).

 Es mi personal aproximación a la filosofía cartesianade la duda al infinito, ambas insertas en la incompleta naturaleza humana, que es dual (impotente trascendente) y, por eso, parte de la impotente duda de un yo desnudo anhelante de certeza, que sólo encuentra en el descubrimiento de su existencia mental (cogito: estoy pensando, pues es evidente que estoy existiendo si dudo y pienso) que para salir de su encerramiento estéril (solipsismo) necesita fundamentar la existencia de algo más poderoso 
que sirva de fundamento a la realidad externa (infinito=Dios)

Francisco Huertas Hernández
2020-2024