domingo, 1 de mayo de 2022

Письмо Татьяны к Онегину (Carta de Tatyana a Onegin). Reflexión: amor, soledad, sufrimiento. "Евгений Онегин" (1959). Роман Тихомиров. "Evgeny Onyegin" (1959). Roman Tijomirov. Adaptación de la ópera de Chaikovsky sobre la novela de Pushkin. Cuando Pushkin escribía, otro mundo luminoso y doliente... Francisco Huertas Hernández

Письмо Татьяны к Онегину (Carta de Tatyana a Onegin)
Reflexión sobre el amor, la soledad y el sufrimiento
"Евгений Онегин" (1959). Роман Тихомиров
"Evgeny Onyegin" (1959). Roman Tijomirov
Adaptación de la ópera de Chaikovsky sobre la novela de Pushkin
Cuando Pushkin escribía, otro mundo luminoso y doliente...
Francisco Huertas Hernández


















"Евгений Онегин" (1959). Роман Тихомиров
"Evgeny Onyegin" (1959). Roman Tijomirov
 Татьяна Ларина (поёт Галина Вишневская) (Ариадна Шенгелая) - Tatyana Larina (canta Galina Vishnevskaya) (Ariadna Shengelaya)
 Ольга Ларина (поёт Лариса Авдеева) (Светлана Немоляева) - Olga Larina (canta Larisa Avdeyeva) (Svetlana Nemolyayeva)
Евгений Онегин (поёт Евгений Кибкало) (Вадим Медведев) - Evgeny Onegin (canta Evgeny Kibkalo) (Vadim Medvedyev)
Владимир Ленский (поёт Антон Григорьев) (Игорь Озеров) - Vladimir Lensky (canta Anton Grigoryev) (Igor Ozerov)

"Eugene Onegin" es una película-ópera soviética sobre la novela (1825-1832) de Aleksandr S. Pushkin (1799-1837) y la ópera (1879) de Pyotr I. Chaikovsky (1840-1893). La música de la ópera se redujo a 108 minutos. Las principales partes solistas son interpretadas por las estrellas del Teatro Bolshoi de Moscú, dirigidos por Boris Jaikin: Galina Vishnevskaya (Tatyana), Larisa Avdeeva (Olga) y Evgeny Kibkalo (Onegin). 

La novela y la ópera nos llevan a la Rusia de principios del siglo XIX. La finca noble de los Larin. El vecino Vladimir Lensky viene a visitar a las hermanas Olga y Tatyana Larina y a su madre, y es aceptado como prometido de Olga. Éste les presenta a los Larin a su amigo, un ciudadano de San Petersburgo, un joven aburrido -"hombre superfluo" (лишний человек)-: Eugene Onegin. Tatyana se siente fatalmente atraída por el invitado. Experimenta nuevos sentimientos. Incapaz de contenerse, le escribe una carta a Onegin con una declaración de amor. En su próxima visita, él es educado pero frío. Onegin no corresponde al amor de Tatyana. Al ocioso Onegin no se le ocurre otra cosa que coquetear con Olga, la prometida de su amigo. Las cosas terminarán de la peor manera para la amistad de los dos jóvenes...

La novela en verso de Pushkin es una cumbre de la literatura rusa, y la adaptación musical de Chaikovsky, una de las dos más grandes óperas rusas (junto con "Boris Godunov" de Musorgsky).
En el XIII IFF de Edimburgo, en 1960, la película obtuvo un diploma. La intérprete del papel de Tatiana Larina, la actriz Ariadna Shengelaya, recibió el primer premio en el Festival de Cine de Moscú en 1959, así como el premio principal en el Festival de Cine de toda la Unión en Kiev.
Filmada en un espléndido color en los Lenfilm Estudios de Leningrado en 1958 fue acogida favorablemente. The Musical Times señaló que "visualmente, tuvo la ventaja de un elenco de actores jóvenes y guapos en los cuatro papeles principales, y en los secundarios también hubo algunos hermosos rostros rusos. Mientras que en el escenario operístico habitualmente nos ofrece una Tatyana razonablemente afable, una larga lista de corpulentos tenores y barítonos, que nos han hecho olvidar que Lensky y Onegin también deberían ser figuras románticas, como lo son aquí en las personas de Igor Ozerov y Vadim Medvedev, mientras que Ariadna Shengelaya [.. .] trajo un encanto eslavo virginal a Tatyana que difícilmente podría esperarse que rivalice con la prima donna más glamurosa"

Я к вам пишу — чего же боле?
Что я могу еще сказать?
Теперь, я знаю, в вашей воле
Меня презреньем наказать.
Но вы, к моей несчастной доле
Хоть каплю жалости храня,
Вы не оставите меня.
Сначала я молчать хотела;
Поверьте: моего стыда
Вы не узнали б никогда,
Когда б надежду я имела
Хоть редко, хоть в неделю раз
В деревне нашей видеть вас,
Чтоб только слышать ваши речи,
Вам слово молвить, и потом
Все думать, думать об одном
И день и ночь до новой встречи.
Но, говорят, вы нелюдим;
В глуши, в деревне всё вам скучно,
А мы… ничем мы не блестим,
Хоть вам и рады простодушно.

Зачем вы посетили нас?
В глуши забытого селенья
Я никогда не знала б вас,
Не знала б горького мученья.
Души неопытной волненья
Смирив со временем (как знать?),
По сердцу я нашла бы друга,
Была бы верная супруга
И добродетельная мать.

Другой!.. Нет, никому на свете
Не отдала бы сердца я!
То в вышнем суждено совете…
То воля неба: я твоя;
Вся жизнь моя была залогом
Свиданья верного с тобой;
Я знаю, ты мне послан богом,
До гроба ты хранитель мой…
Ты в сновиденьях мне являлся,
Незримый, ты мне был уж мил,
Твой чудный взгляд меня томил,
В душе твой голос раздавался
Давно… нет, это был не сон!
Ты чуть вошел, я вмиг узнала,
Вся обомлела, запылала
И в мыслях молвила: вот он!
Не правда ль? Я тебя слыхала:
Ты говорил со мной в тиши,
Когда я бедным помогала
Или молитвой услаждала
Тоску волнуемой души?

И в это самое мгновенье
Не ты ли, милое виденье,
В прозрачной темноте мелькнул,
Приникнул тихо к изголовью?
Не ты ль, с отрадой и любовью,
Слова надежды мне шепнул?
Кто ты, мой ангел ли хранитель,
Или коварный искуситель:
Мои сомненья разреши.
Быть может, это все пустое,
Обман неопытной души!
И суждено совсем иное…
Но так и быть! Судьбу мою
Отныне я тебе вручаю,
Перед тобою слезы лью,
Твоей защиты умоляю…
Вообрази: я здесь одна,
Никто меня не понимает,
Рассудок мой изнемогает,
И молча гибнуть я должна.
Я жду тебя: единым взором
Надежды сердца оживи
Иль сон тяжелый перерви,
Увы, заслуженным укором!

Кончаю! Страшно перечесть…
Стыдом и страхом замираю…
Но мне порукой ваша честь,
И смело ей себя вверяю…

Александр Сергеевич Пушкин (1799-1837): Письмо Татьяны к Онегину"Евгений Онегин" (1825-1832)

Os escribo ¿qué más
puedo deciros todavía?
Tal vez me despreciéis,
mas si sois compasivo
no me abandonaréis
a mi destino infortunado.
Yo quería callar. Creed:
nunca hubierais sabido mi vergüenza
si yo hubiera tenido la esperanza
de veros en la aldea alguna vez,
aun de tarde en tarde,
aunque tan sólo fuera para oíros,
para haber escuchado vuestra voz,
haberos dicho una palabra...
Pensar después, pensar lo mismo siempre;
de día y noche hasta mi nuevo encuentro.
Sois insociable, dicen.
Todo os aburre en nuestra aldea
y nuestra compañía no es brillante,
aunque nos es tan grato recibiros.

¿Para qué habéis venido a visitarnos?
En nuestra aldea solitaria
nunca os hubiera conocido
y no sabría nada
de este amargo tormento.
El tiempo calmaría
la inquietud de mi alma; el corazón
tal vez encontraría un buen amigo,
y hubiera sido entonces
esposa fiel y madre bondadosa.

¡Otro!..., pero no..., ¡no daría
mi corazón a nadie en este mundo!
Así está designado en las alturas,
es voluntad del cielo: yo soy tuya.
Toda mi vida ha sido prenda
de mi encuentro contigo.
Dios te ha enviado a mí, y hasta la tumba
tú serás mi custodio...
Te aparecías en mis sueños,
yo te amaba, invisible,
languidecía ante tus bellos ojos,
tus palabras sonaban en mi alma
desde hace tiempo... ¡No era sueño!
Cuando te vi, te conocí al instante;
pálida y temblorosa
¡es él! —pensé en silencio—.
¿No es verdad? Yo te oía
hablar conmigo en medio del silencio,
mientras daba limosnas a los pobres
o en la oración calmaba la tristeza
del alma atormentada.

Y en aquellos instantes
en una aparición, ¿no eras tú
a quien yo contemplaba reclinado
sobre la cabecera, con dulzura,
entre las sombras transparentes?
¿No eras tú, alegre y amoroso,
el que me susurrabas al oído
palabras de esperanza?
Seas mi ángel de la guarda,
seas malvado tentador,
resuélveme esta duda.
Tal vez es todo vano, es el engaño
de un corazón sin experiencia,
y está de otra manera designado...
¡Pero, aunque fuera así! Mi suerte
desde hoy te confío,
dejo correr mi llanto en tu presencia
y suplico tu amparo...
Ya ves: aquí estoy sola
y nadie me comprende,
mi juicio se consume,
debo morir callando.
Te espero:
que una sola mirada
devuelva la esperanza al corazón
o rompa el vano sueño
con un digno reproche.

Y termino. ¡Terrible
releer otra vez estas palabras;
me muero de temor y de vergüenza...!
Pero tu honor
es para mí una garantía
y a él me entrego confiada.

Аlexandr Sergeyevich Pushkin (1799-1837): Carta de Tatyana a Onegin. "Еugenio Onegin" (1825-1832). Traducción de María Francisca de Castro Gil

Monumento a Aleksandr S. Pushkin en el parque público Pushkin
Ciudad de México
Wikipedia

 Cuando Pushkin escribía, otro mundo luminoso y doliente... tan lejano del nuestro... el amor era un exaltado sentimiento romántico de entrega y fatalidad. Tatyana es uno de los personajes femeninos más profundos y hermosos de la literatura universal, la verdadera protagonista de la novela "Евгений Онегин" (Eugenio Onegin). Provinciana, atractiva, poética, decidida. Menos bella que su hermana Olga, como señala el poeta, es, evidentemente, más profunda. La nobleza espiritual de la joven se expresa en su famosa carta a Onegin, un gesto inconcebible en la época: ¡que una señorita fuese activa en declarar su amor a un hombre! Tatyana fue una niña salvaje, solitaria, introspectiva, que rechazaba el juego con los niños. Una "filósofa" que, no encontrando las "respuestas" en el mundo adulto -padres, niñera-, las busca en los libros -¡cuando los libros "revelaban" los secretos del mundo!-, porque su mundo externo de terratenientes rurales -esas clases ociosas de la época zarista- era vacío. Tatyana comparte con el hidalgo Alonso Quijano la necesidad de "salvar" el mundo de las apariencias, "trascender" la hipocresía, la vaciedad, la injusticia de los contemporáneos. Es una "inadaptada", una "rebelde", sedienta de verdad, o sea, de "amor", porque el amor no existe en la sociedad convencional. Tatyana Larina y Alonso Quijano "descubren" otro "mundo posible" en los libros: las "ideas platónicas" o "valores puros". Entonces vendrá la segunda parte: "vivir" esos "valores" en el mundo de las convenciones, y eso solo podrá hacerse destruyendo esas "convenciones": con la pluma que declara un amor apasionado o con la lanza que derriba "endriagos y gigantes".

 La "aparición" de Onegin, tan distinto -y distante- de los jóvenes acartonados que la chica conocía es una auténtica "επιφάνεια" (epifanía):

И в это самое мгновенье
Не ты ли, милое виденье,
В прозрачной темноте мелькнул,
Приникнул тихо к изголовью?
Не ты ль, с отрадой и любовью,
Слова надежды мне шепнул?
(Y en aquellos instantes
en una aparición, ¿no eras tú
a quien yo contemplaba reclinado
sobre la cabecera, con dulzura,
entre las sombras transparentes?
¿No eras tú, alegre y amoroso,
el que me susurrabas al oído
palabras de esperanza?)

 Onegin, como uno de los héroes de las novelas románticas que ha leído la muchacha, parece representar la libertad y la poesía, lo que impulsa a Tatyana a escribir la carta en la que le declara su amor sin límites, "saltándose" las convenciones que hacen de la mujer un elemento pasivo en el amor -y en la sociedad-: 

Я к вам пишу — чего же боле?
Что я могу еще сказать?
(Os escribo ¿qué más
puedo deciros todavía?)

 Que una mujer le escribiese a un hombre con los sentimientos que el hombre había atesorado para conquistar a las doncellas... eso era una "inmoralidad", una "audacia" inimaginable. Tatyana es una heroína, porque marca sus propias "reglas". El héroe crea su propio camino, desde Odiseo, desde Don Quijote... Su "ideal" es la única "ley". Y es el "amor" ese "ideal" que le "eleva" por encima de la cobardía, la pereza, la rutina, la mentira, la ignorancia de la sociedad. Tatyana es decidida:

Другой!.. Нет, никому на свете
Не отдала бы сердца я!
То в вышнем суждено совете…
То воля неба: я твоя
(¡Otro!..., pero no..., ¡no daría
mi corazón a nadie en este mundo!
Así está designado en las alturas,
es voluntad del cielo: yo soy tuya)

 La heroína está sola, con su corazón, con su ideal. Como Don Quijote en la llanura, como Odiseo en el mar. Mas la soledad es un "recogimiento" del mundo, o un "aislamiento" de él. En el primer caso, la soledad es libertad; en el segundo, prisión. Tatyana, como todo enamorado, no está sola:

Ты в сновиденьях мне являлся,
Незримый, ты мне был уж мил,
Твой чудный взгляд меня томил,
В душе твой голос раздавался
Давно… нет, это был не сон!
Ты чуть вошел, я вмиг узнала,
Вся обомлела, запылала
И в мыслях молвила: вот он!
(Te aparecías en mis sueños,
yo te amaba, invisible,
languidecía ante tus bellos ojos,
tus palabras sonaban en mi alma
desde hace tiempo... ¡No era sueño!
Cuando te vi, te conocí al instante;
pálida y temblorosa
¡es él! —pensé en silencio—)

 Quien ama recorre los espacios del sueño, donde las almas brillan despojadas de artificio. El sueño revela lo esencial, porque lo "amado" es puro. El sueño es la realización del deseo, afirma el psicoanálisis. Tatyana ama un "ideal", y, sin embargo, Onegin es material. Es el "hombre superfluo" -arquetipo de la literatura rusa del siglo XIX- el лишний человек (lishny chelovek), aristócrata, inteligente, sensible, idealista, pero, sobre todo, nihilista. Onegin no cree en nada. No cree en el amor. El amor es un "sueño ideal", una "entrega", una "certeza": el "mundo" está habitado por un "alma gemela". El amor ideal de Tatyana, el nihilismo desidealizado de Evgeny. Un abismo. Una "grieta vital" hecha de soledad y miedo. De sueños y decepciones.

  La "grieta vital" solo se "llena" con el amor -y la acción-, pero el amor es un rumor lejano. El amor como encuentro de dos soledades que desesperadamente se aman para escapar de la muerte y el vacío, destruye a los que aman -con rutina o ruptura-. Toda forma de amor -bien lo reveló Nietzsche- es una forma de egoísmo: amamos la imagen que nos formamos de la otra persona, la idealización "wertheriana" del amor es una proyección de nuestra bondad, ternura, ensoñación e instinto de dominio en otra persona que solo existe en nuestra voluntad. La "grieta vital" de la soledad y el vacío no pueden llenarse. Dios, la acción -incluyendo el sexo, el trabajo y el altruismo- o la cultura -el llamado "espíritu"- son los consuelos que inventamos para escapar del vacío del que provenimos y al que inexorablemente somos atraídos, como diría mi amigo Quirino Zangrilli: "Amiamo per sfuggire al vuoto da cui proveniamo e verso cui siamo inesorabilmente attratti".

 Pushkin no salva a ninguno de sus personajes. El "fatalismo" romántico identifica el amor con el sufrimiento, con la muerte, como consumación o límite del anhelo humano. Lensky muere, Olga queda "fuera de campo", Onegin es rechazado finalmente por Tatyana, cuando ya casada es una señora de San Petersburgo, sin amor, sin sueños, solo con convenciones...


"Евгений Онегин" (1959). Роман Тихомиров
"Evgeny Onyegin" (1959). Roman Tijomirov

sábado, 30 de abril de 2022

Amar, laborar, holgar. Reflexión filosófica. "Воскресение" (1960-1962). Михаил Швейцер. "Voskresyenye" (Resurrection) (1960-1962). Mijail Schweitzer. Adaptación de Tolstoy. Francisco Huertas Hernández

Amar, laborar, holgar
Reflexión filosófica
"Воскресение" (1960-1962). Михаил Швейцер
"Voskresyenye" (Resurrection) (1960-1962). Mijail Schweitzer
Adaptación de la novela de Tolstoy
Francisco Huertas Hernández






"Воскресение" (1960-1962). Михаил Швейцер
"Voskresyenye" (1960-1962). Mijail Schweitzer
Катюша Маслова (Тамара Сёмина) - Katyusha Maslova (Tamara Syomina)
Матрёна Харина (Анастасия Зуева) - Matryona Jarina (Anastasya Zueva)
князь Дмитрий Нехлюдов (Евгений Матвеев) - Dmitri Nejlyudov (Yevgeny Matveyev)
"Resurrección" es una épica adaptación cinematográfica soviética de la magna novela homónima (1899) de Lev Tolstoy (1828-1910) basada en un guion de Schweitzer y Yevgeny Gabrilovich.

"En el Tribunal de Distrito, un jurado se entera del envenenamiento mortal del comerciante Smyelkov. Entre los tres acusados ​​del crimen se encuentra Yekaterina Maslova, una prostituta. Maslova es inocente, pero, como resultado de un error judicial, es sentenciada a cuatro años de trabajos forzados en Siberia.
En el juicio, uno de los jurados es el príncipe Dmitri Nejlyudov, quien reconoce a la acusada. Hace diez años, él la sedujo y la abandonó. Sintiéndose culpable, Nejlyudov decide contratar a un conocido abogado para apelar su condena y ayudarla con dinero.
Golpeado por la injusticia de la corte, Nejlyudov comienza a sentir repugnancia y aversión hacia todas las personas con las que interactúa en su vida diaria, en particular hacia los representantes de la alta sociedad. Decide abandonar su sociedad actual e irse al extranjero. Nejlyudov recuerda a Maslova: su imagen en el juicio y otros momentos que compartió con ella"


Esta gigantesca película rusa, que dura 210 minutos en dos partes, significó la consagración de la maravillosa actriz Тамара Петровна Сёмина (Tamara Petrovna Syomina) (1938), que ganó en 1962 el Festival Internacional de Cine de Locarno, premio FIPRESC a la mejor actriz, y cuya actuación fue elogiada por Federico Fellini y Giulietta Masina.


Михаил (Моисей) Абрамович Швейцер (Mijail -Moisey- Abramovich Schweitzer) (1920-2000), el director del film, había nacido en Perm. Fue galardonado con múltiples premios: Artista del Pueblo de la URSS (1990). laureado con el Premio Estatal de la URSS (1977), el Premio Estatal de la RSFSR que lleva el nombre de los hermanos Vasiliev (1989) y el Premio del Presidente de la Federación Rusa (1999). Con cinco años la familia se instaló en Moscú, donde, en 1943, se graduó en el departamento de dirección de VGIK (con S. M. Eisenstein). Fue asistente de Mijail Romm en la película "Человек № 217" (1944). En 1951-1953 trabajó como director de documentales y ensayos cinematográficos en el estudio de cine de Sverdlovsk. 
Su talento se reveló plenamente en una serie de adaptaciones de clásicos literarios rusos. En sus versiones de las obras de L. N. Tolstoy, "Воскресение" (Resurrección) (1960-1962); "Крейцерова соната" (Kreutzer Sonata(1987), con S. A. Milkina; I. A. Ilf y E. P. Petrov,  "Золотой телёнок" (El becerro de oro) (1968);  A. P. Chejov, "Карусель" (Carrusel) (1970); "Смешные люди!" (Gente divertida) (1978);  A. S. Pushkin, "Маленькие трагедии" (Pequeñas tragedias) (1979); y N. V. Gogol, "Мёртвые души" (Almas muertas) (1984).
En estas adaptaciones Schweitzer es cuidadoso, atento a cada palabra de los clásicos, y conserva su personal entonación, cambiando a veces su registro dentro de la misma escena: de una nota cómica, burlesca, excéntrica, a una triste, dramática, incluso trágica. Una variedad de recursos necesaria en el trasvase siempre problemático de la palabra a la imagen, de la imaginación del lector a la vista del espectador. Y más con estos autores que plasmaron el alma rusa con tanta profundidad como delicadeza y humor.

Estuvo casado con Sofya Milkina (1922-1997), directora de cine y guionista.
Otro maestro del cine ruso casi desconocido en este Occidente que lleva temiendo y odiando a Rusia desde tiempos remotos.


Por alguna razón que desconozco la palabra rusa "воскрешение", con "ш", que significa "resurrección" (levantarse, alzarse, resurgir, renacer), y distinta del título original de la novela de Lev Nikolayevich Tolstoy, "Воскресение", con "с", que significa "domingo", sustituye a ésta. Conocemos la obra literaria -y la película de Schweitzer- como "Resurrección", y no como "Domingo".
 En la tradición cristiana, el domingo es el día de la resurrección de Cristo: "domingo de resurrección". El pilar de la fe cristiana es la "resurrección" como predica San Pablo de Tarso: «Si Cristo no resucitó, vacía es nuestra predicación, vacía es también nuestra fe» (I Corintios 15, 14), y Tolstoy escribió su última gran obra (1899) con un espíritu evangélico y fustigador de las leyes humanas y la institución de la Iglesia Ortodoxa, hipócrita y soberbia.

 Mi recuerdo de la lectura de esta obra, allá por 1991, es una de las experiencias más intensas de mi vida. Confieso mi desconfianza inicial hacia el autor -del que en aquellos años circulaba una imagen de escritor moralizante y anticuado frente al profundo y moderno Dostoyevsky-, pero cuando me sumergí en este libro me convertí a la "religión" tolstoiana. Luego leí las otras dos cimas de su narrativa: "Anna Karenina" y "Guerra y Paz", pero ya era un "creyente" en su divinidad artística, filosófica, religiosa y moral.
La crítica de la época de la publicación fue negativa, acusaban al autor de priorizar la predicación moral, con personajes unidimensionales, planos, alegorías esquemáticas. No estoy en absoluto de acuerdo. Además la despiadada crítica de la Iglesia Ortodoxa y de la Justicia ordinaria hizo que la novela fuera muy censurada, y no se editara completa hasta 1936.

"Ora et labora" (reza y trabaja) es una expresión latina que resume la vida monacal benedictina, en la que se condena la "ociosidad" -peligrosa para el alma-, ausente en este consejo de vida, mas nosotros, individuos "secularizados" tras el "diagnóstico" "nihilista" de Friedrich Nietzsche, "Dios ha muerto", afirmamos que la vida es "amar, laborar, holgar". Los animales no "laboran", porque no tienen necesidades más allá de la supervivencia, pero el humano es el creador de "necesidades superfluas" al decir de José Ortega y Gasset, que le obligan a trabajar para satisfacerlas: el "lujo" pasa a ser una "necesidad". El "ocio" -ese periodo de descanso en el que llenamos nuestro tiempo fuera del trabajo- es algo más que el "holgar" (descansar para reponerse del cansancio después de un esfuerzo). La siesta es un significativo "invento" español que muestra el escaso afán productivo del carácter hispano, mientras que el "deporte" implica un esfuerzo mayor aún que el propio trabajo (pensemos en esos gimnasios llenos de sudor y resoplidos).

En el principio fue el "amor". Sin él no hubiéramos sido concebidos. Pero la "escuela" nos separa de nuestros padres, del primer "objeto" de nuestro amor. Y en ese lugar nos "socializan" o preparan para ser "útiles" a la sociedad. En otros tiempos se consideraba que la escuela tenía como función la transmisión de la "cultura" (cultivo de nuestras capacidades intelectuales, de nuestro gusto y sensibilidad para la ciencia, las humanidades y el arte). Hoy solo se concibe la escuela como formación de mano de obra, es decir, nos "adiestran" para la "vida laboral"... La "educación" ya no transmite "saberes" sino "destrezas" o "competencias". La "competitividad" laboral es el "reino" de la "lucha de todos contra todos" -darwinismo social: individuo "depredador" más fuerte=competente triunfa- siguiendo la estela del "American Dream": cualquier vendedor de periódicos que sea lo suficientemente ambicioso y competitivo podrá ser millonario o presidente de los Estados Unidos. 

Ante tanta presión en el "mercado de trabajo", donde somos también una "mercancía", necesitamos "tiempo libre", descanso, aunque el sistema económico controla también nuestro tiempo de "ocio", creando la "industria del entretenimiento" (showbusiness), que ha desplazado a la "cultura". El "pasear" por la naturaleza, las excursiones al campo, a la montaña -locus amoenus- era el "ocio" desde el siglo XIV, junto con la "lectura" -novelas por entregas, periódicos-, a lo que habría que añadir los baños en "balnearios" para las clases altas, y la extensión del "deporte", desde el siglo XIX, fundamentalmente en Inglaterra. El cine y el automóvil dominaron el siglo XX. El turismo se consolidó como forma de "ocio" vacacional. Y el "disco", las "grabaciones gramofónicas" que crearon ídolos juveniles como The Beatles y la expansión del rock. La asistencia al cine entró en crisis a finales del siglo XX con la aparición del video doméstico, la piratería, y los videojuegos. Finalmente, la "revolución digital" convirtió la entera vida humana en una forma de "entretenimiento" en red (internet) donde la separación entre la vida laboral y la vida ociosa quedó abolida: la conexión permanente a través de nuestros teléfonos celulares hace que no "desconectemos" nunca del "trabajo". Para más inri, el "amor" -origen de la humanidad y fin último de la vida humana- se convirtió asimismo en algo online: la "pantalla" conectada nos da amor, trabajo (teletrabajo) y entretenimiento, todo en uno. El sistema económico nos ha "abducido" -como los "extraterrestres" que se llevaban en los ovnis a los terrícolas en los años 70-. Ahora, que pasó misteriosamente la moda de la "ufología", tenemos nuevos "misterios" cotidianos que ya no nos asombran, como la creciente eliminación del abismo entre materia y conciencia/espíritu: ya se puede introducir publicidad mientras soñamos dormidos. Además "internet" ha vaciado de significado las mentes individuales para crear la "mente universal conectada", a la que hemos "transferido" nuestros recuerdos (memoria) en forma de datos, imágenes, y nuestros gustos e ideas -que pasan de las empresas al Pentágono-. Que en 2022 parte de la humanidad tenga "pensamiento único", "teledirigido" desde Silicon Valley y el Pentágono, y se persiga a los "disidentes" que no repiten las consignas ya no causa extrañeza.

El "amor" romántico es una creación del petrarquismo y se extendió con el romanticismo "wertheriano", que, en las clases populares dio origen al "folletín" y las "telenovelas". El "trabajo" -maldición bíblica: "Te ganarás el pan con el sudor de tu frente, hasta que vuelvas a la misma tierra de la cual fuiste sacado. Porque polvo eres, y al polvo volverás" (Génesis. 3:19)- se mecaniza con la Revolución Industrial, llevando la "cosificación" del obrero a límites de "alienación", que solo un "ocio" reforzado podían compensar: la industria del entretenimiento, que terminó, en la época "tecnoimperialista", convirtiendo toda nuestra vida en una "gota digital" en el "mar cibernético" donde ya no hay distinción entre "amar", "laborar" y "holgar"...

Domingo. 2003

 Era domingo y tú venías con el pelo limpio...

Francisco Huertas Hernández
Abril 2003



viernes, 29 de abril de 2022

Analepsia. 1994. Reflexión lírica: escritura, pensamiento y vida. "Entre la filatelia y la halterofilia. Diario de Oviedo". Francisco Huertas Hernández. Libro publicado en 1996

Analepsia. 1994
Reflexión lírica sobre la escritura, el pensamiento y la vida
"Entre la filatelia y la halterofilia. Diario de Oviedo". Francisco Huertas Hernández. Libro publicado en 1996

"Двадцать шесть дней из жизни Достоевского" (1980). Александр Зархи - "Twenty Six Days from the Life of Dostoyevsky" (1980). Aleksandr Zarji




"Двадцать шесть дней из жизни Достоевского" (1980). Александр Зархи
"Twenty Six Days from the Life of Dostoyevsky" (1980). Aleksandr Zarji
Анатолий Солоницын (Фёдор Михайлович Достоевский) - Anatoly Solonitsyn (Fiodor Mijailovich Dostoievsky) escribiendo
Película soviética que narra el año 1866 del novelista ruso Fiodor Mijailovich Dostoeivski (1821-1881) cuando atravesaba un momento angustioso: la muerte de su hermano, deudas y una vida personal llena de inestabilidad. Había firmado un contrato casi de esclavo con el editor Stellovsky, y tuvo que recurrir a un taquígrafo para cumplir con el contrato. Así surgió "El jugador" ("Игрок"), una novela por encargo

Abajo van a leer un capítulo de mi libro "Entre la filatelia y la halterofilia. Diario de Oviedo", publicado en el verano de 1996 en Madrid, en la Editorial Incipit. "Analepsia" es muy anterior, de febrero de 1994, convaleciente de una rotura de tibia en las inmediaciones de Peña Negra, Soria. La analepsia es el restablecimiento de las fuerzas después de una enfermedad, la convalecencia. La palabra griega ἀνάληψις significa "tomar de nuevo". En la película soviética "26 días en la vida de Dostoyevsky", el escritor moscovita se recupera de la muerte de un hermano y debe escribir bajo presión. Los escritores no conocen la "analepsia", porque su vida es la "enfermedad del escribir", tan debilitadora como exultante. ¿Por qué escribí el "Diario de Oviedo" en el verano de 1995 y que estaba destinado a publicarse? Sin duda por la soledad, el aislamiento y la necesidad perentoria de comunicarme. 

"Me disuelvo en la escritura que se recrea en sí misma". La relación del que escribe con lo que escribe es una relación de identidad y enajenación. Él es quien escribe, pero no es lo que escribe: "La escritura, en cambio, es mi otro yo; es yo porque sale de mi alma, de mi cuerpo a veces, pero es otro porque es un código que impone su ley muy a mi pesar". Nuestra lengua solo es una herencia, no es nuestra, como no lo es el aire que respiramos, el suelo que nos sostiene, ni las ideas que nos guían. 
Esa necesidad de escribir (confesarse en la hoja en blanco / pantalla en blanco) surge de la libido, pero es una "sublimación": "¿Escritura?. El ferrocarril del deseo. La vía-muerta-de las pasiones. El espejo que no devuelve la imagen". El escritor se mira en su "obra" y no se "refleja", porque lo escrito no es "especular", es "trascendente", nos "supera" o "sobrepasa". Hay en la "materia" de lo escrito, deseo. Y en la "forma", trascendencia del lenguaje como código independiente. Por eso Don Quijote y Raskolnikov "sobrepasaron" a Cervantes y Dostoyevsky, "atravesaron" la "inmanencia" de la vida finita de sus autores, porque siendo lenguaje eran "trascendentes", "eternos".

Así el autor se convierte en "obra", en tanto que "vive para su obra": "pero probablemente yo soy escrito por la escritura: “muros de fatales escrituras”". ¿Cuánto nos es dado escribir sometidos al "imperio de la lengua aprendida en la infancia"? ¿Y cuánto nos es dado "expresar" en esta época aciaga en que se persigue con saña e hipócritas justificaciones morales -toda moral es inmoral, al decir de Nietzsche- la libertad de expresión? Esta época donde una "unipolaridad" de "pensamiento correcto" obliga a los sujetos a ser eso: "sujetos". Facebook, Twitter, Instagram, Google, hasta Telegram, censuran a quienes no se "sujetan" a la voluntad del amo. ¡Qué fácil hablar y escribir la lengua del amo! Esa que no produce la "enajenación" del autor frente a su "obra", simplemente porque es un "eco"...

Escribir sobre la escritura en un mundo donde no se lee es ahora intempestivo, porque esas "redes sociales" arriba mencionadas tienen como misión -aparte de ganar dinero- "destruir" la capacidad lectora del ser humano, con la "saturación" de contenidos irrelevantes, la "limitación" de palabras, o la conversión del pensamiento en entretenimiento

Puede decirse hoy con más sentido -desgarrado sentido- lo que Friedrich Nietzsche escribió como subtítulo de su obra más famosa: "Un libro para todos y para ninguno" (Ein Buch für Alle und Keinen). ¿Quién va a leer ya "Guerra y Paz", "Los hermanos Karamazov", "Ulysses", "La República", "Fenomenología del espíritu", "Crítica de la razón pura", "El origen de las especies", "La Eneida", o "El Quijote", en un mundo "lobotomizado" por las pantallas, la muerte de la cultura, el fracaso del sistema educativo, y el autoritarismo de las falsas democracias?

Analepsia
3 febrero 1994

 Me disuelvo en la escritura que se recrea en sí misma. Yo soy el que se ha roto una pierna y el que ve “La primera respuesta”, más por Adelina Castillejo que por una curiosidad inane ante los problemas de la vida cotidiana. La escritura, en cambio, es mi otro yo; es yo porque sale de mi alma, de mi cuerpo a veces, pero es otro porque es un código que impone su ley muy a mi pesar. Adelina Castillejo se transustancializa en la sintaxis descoyuntada de mi / la escritura. Antes pensaba que eran sentimientos pensados los que circulaban por las hojas blancas pero en realidad no son sino escritura cuyas raíces quizá estén en los sentimientos subterráneos, es decir, subgráficos, hipógrafos. Pero no voy a “derridear” (Derrida). ¿Escritura?. El ferrocarril del deseo. La vía-muerta-de las pasiones. El espejo que no devuelve la imagen. La metáfora tampoco es buscada, es un síntoma de la escritura. “Tosa Ud.” dice el doctor. Así la escritura con la metáfora que es una tos del alma hipérgrafa. “Muros de fatales tergiversaciones” decía hace años, pero son esas tergiversaciones la escritura misma, que nunca es tergiversada más que respecto del sujeto que escribe, pero probablemente yo soy escrito por la escritura: “muros de fatales escrituras. Ahora escribo sobre la escritura, que es como los que piensan sobre el pensamiento, tarea hermética y estéril, porque lo que escribo sobre la escritura es también escritura y los que piensan sobre el pensamiento formulan pensamientos que, a su vez, deben ser pensados ad infinitum. La introspección es la autopista del infinito, la reflexión es la autopsia del vacío. “Escriturear” es quizá la alternativa. Escriturear es como callejear por la escritura, así, indolentemente y sin rumbo fijo, sin planos ni horarios, como escribir en un papel sin rayas. Escriturear es la escritura, que, vuelta sobre sí, mira el cielo y sigue adelante. El que escriturea también siente, pero, escribe, no como siente, ni siquiera siente como escribe, sino que da una voltereta y avanza: sentimientos y escritura en una cabriola que abre un hueco de cielo al lector que se lee a sí mismo mientras se escribe/escriturea. Pero basta ya de juegos ridículos: la vida es seria, por eso escribimos vestidos de etiqueta. Y vamos dejando etiquetas en los sentimientos disonantes de la vida.

 Toda mi escritura gira en torno a un tema único: yo. A partir de ahí, de la postulación del cogito reformulado: “Escribo, luego existo”, se desenvuelve el sistema de principios hipógrafos, en el que se yuxtaponen una doctrina pesimista y otra melancólica -la melancolía de las persianas- y algunas intuiciones de verdades claras y distintas de las del resto de los felices mortales. He escrito y/o reflexionado sobre mi escritura y sus principios, sobre su sintaxis y su semántica y una de las más asombrosas características de ella es su absoluta clausura, su definitivo hermetismo que funde lo psicológico en lo gráfico, transmutándose en psicógrafo el autor de estas líneas. Para ser más explícito: me es definitivamente imposible no escribir sólo, y exclusivamente, de y para mí. Todas las referencias y todos los temas, por abstractos que sean, quedan siempre en los límites de lo privado de mi escritura y de mi psicología. El esfuerzo gigantesco de acumular páginas de escritura psicógrafa durante años no admite destinatario exterior. El lector es un concepto-límite-negativo de imposible cumplimiento. Me pueden pedir que escriba para celebrar las bodas de plata de mi dentista y no conseguiré unir una vocal y una consonante. Escribir otra cosa que no sean Confesiones me parece más que impúdico, irrealizable. Y si me preguntan que si cuando escribo sobre la escritura y el escriturear o sobre Mozart y las mujeres feas, o sobre el tiempo y Dios y los números y el frío y la soledad, escribo, entonces, también sobre mí y nada más que de mí, respondo que efectivamente: que toda escritura es confesión y que sólo hay confesión por la escritura, que son una y la misma cosa. Los pecadores escriben porque buscan el perdón de sus pecados, exteriorizando y poniendo ante ellos el mal. Así escribo como así me confieso, y, como en la escritura, hay en la confesión omisiones, entre líneas, puntos suspensivos..., paréntesis, disgresiones, y huecos, significativos huecos y lapsus, erratas, faltas de ortografía, y lo fundamental y fundante: todo está MANUSCRITO, es MI MANO la que escribe y no un artefacto, y es la manuscritura la única y principal verdad de la confesión: la CALIGRAFÍA que pasa a ser una de las cualidades del alma, o el espejo del alma grafa. Siempre me pareció sospechoso el que se confesaba con máquina de escribir...

Francisco Huertas Hernández
Memorias de un Hombre de Acción
3 de febrero de 1994 (Convaleciente)
"Entre la filatelia y la halterofilia. Diario de Oviedo". Editorial Incipit. Madrid. 1996


jueves, 28 de abril de 2022

Sin esperanza, con convencimiento. Reflexión filosófica sobre la acción. Francisco Huertas Hernández. "Punto y Hora". 1986

Sin esperanza, con convencimiento
Reflexión filosófica sobre la acción
Francisco Huertas Hernández. "Punto y Hora". 1986

"La Batalla de Chile, la lucha de un pueblo sin armas" (1975-1979). Patricio Guzmán
Discurso del presidente Salvador Allende Gossens (1908-1973)
 "Documental chileno constituido por una trilogía de películas que relata los eventos ocurridos en Chile entre 1972 y septiembre de 1973. Dirigido por el cineasta chileno Patricio Guzmán, con cámaras y fotografía de Jorge Müller Silva y el argentino Gustavo Moris, fue uno de los últimos documentales de Chile en formato blanco y negro"
Compuesto por tres películas:
"La insurrección de la burguesía" (1975)
"El golpe de estado" (1976)
"El poder popular" (1979)
Uno de los mejores films políticos del mundo, que tuve oportunidad de ver en 1983 en TVE, causándome gran conmoción. Creo que se emitió el 11 de septiembre, aniversario del golpe de estado en Chile.

Hoy, el "nuevo golpe de estado" es la manipulación coactiva del poder del autoproclamado mundo "occidental" que persigue la disidencia con brutalidad, empezando por eliminar la libertad de expresión y de información, y cualquier atisbo de pensamiento crítico y disidente. Si antes la CIA, Nixon y Kissinger, empleaban a los militares para dar golpes de estado en su "backyard" (America's Backyard) -Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, Paraguay...-, ahora usan a los jueces y los medios de incomunicación, con las "redes sociales" controladas desde Estados Unidos, para derribar gobiernos y manipular la opinión pública

Ángel González: "Sin esperanza, con convencimiento"
Literaturasa. Barcelona. 1961
Colección Colliure
La poesía completa del poeta asturiano

Sin esperanza, con convencimiento. 1986

 Ese es el título -inolvidable título- de uno de los libros del poeta asturiano Ángel González (1925-2008). Sirvan estas líneas para llevar aliento a todos aquellos que perdieron la esperanza en sus diversas luchas. Más allá de cualquier anhelo está el convencimiento pleno -instintivo, más que dogmático en sentido kantiano- de que la lucha ha de continuar

 En este mezquino mundo que nos tocó en suerte hallamos demasiadas veces a gente con la mirada extraviada que renuncian a su pasado rebelde por un plato de lentejas mal condimentadas. Se instalan cómodamente -eso creen- en su normalidad cotidiana y dejan que el olvido haga el resto. Lo peor de todo es que nosotros mismos -vosotros también- somos o podemos ser así.

 "La esperanza es lo último que se pierde" reza un viejo refrán español. Creo que es solo cierto en parte. Por un lado vemos que algo de eso hay, pues "cuando el río suena, agua lleva", y si nuestro refranero nos advierte de tal certidumbre habremos de ser cautos antes de rechazar el dicho popular. La esperanza es el motor del sentimiento y de la acción de los seres humanos, y parece que ella obra milagros en nuestras limitadas facultades. Hemos oído historias de Davides que derribaron a Goliaths con una sencilla y pequeña honda y suponemos que tal portento obró gracias a la desmedida esperanza que derrocharon. Pero también sabemos que hay cosas -¡ay!- que parecen perdidas de antemano, ante la desproporción de los contendientes en el campo de batalla. Entonces, cuando, fracaso tras fracaso, derrota tras derrota, nuestra esperanza nos abandona -o así lo creemos- parece como si ya estuviésemos con un pie en la tumba, pues la esperanza es lo último que se pierde, y, perdida, ya no queda nada a lo que agarrarse.

 Vemos, a menudo, como nobles causas que movieron a los hombres a levantarse y clamar por un mundo mejor y más libre se vuelven mohína, y todo ello porque esos hombres  perdieron la esperanza al ver que los frutos de las semillas que arrojaban al viento, puño en alto, no florecían.

 Vosotros, amigos, sabéis algo de esto, y, aunque yo, desde mi insignificancia, apenas pueda llevaros un poco de esperanza, sabed que solo los cobardes depositan su confianza, su lucha, en una vieja plebeya, veleidosa y mudable, como es la esperanza. Pues ella no es sino producto de nuestros estados de ánimo, y desgraciados de aquéllos que se abandonan tanto a la esperanza como a la fortuna, pues ellos jamás cosecharán los frutos de sus esfuerzos.

 "Y sabed que mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas..."

Francisco Huertas Hernández
Septiembre 1986
Publicado en "Punto y Hora". Octubre 1986