domingo, 19 de abril de 2026

Dostoievski leído por Berdiaiev. Imagen espiritual del novelista. Francisco Huertas Hernández

Dostoievski leído por Berdiaiev. Imagen espiritual del novelista. Francisco Huertas Hernández

Николай Александрович Бердяев (1874-1948) Nikolai Aleksandrovich Berdiaiev
Filósofo y teólogo ruso


Nikolai Berdiaiev. Vida

 Dostoievski -uso la nueva transliteración aceptada mayoritariamente- es un literato que desborda la categoría de la ficción porque, como en todo ruso, late en él un impulso hacia la sabiduría y la trascendencia. Mi perplejidad se renueva cada día: no es posible que un autor tan complejo, tan espiritual y tan ruso, pueda ser tan popular, incluso entre lectores de escasa formación y dudoso gusto. 

 Nikolai Aleksandrovich Berdiaiev dictó unas conferencias en el invierno de 1920-1921 en Moscú sobre Fiodor Mijailovich Dostoievski en las que parece más interesado en exponer su propio pensamiento que analizar literariamente la obra del novelista.

 Berdiaiev -mucho mejor es escribir Berdiayev- había nacido en el este de Rusia, en Obujovo, el 19 de marzo de 1874 en una familia aristocrática. Lo más relevante de su infancia y adolescencia fue la influencia de los dos gigantes rusos: Tolstoi y Dostoievski, sus verdaderos padres. Porque hay una verdad del espíritu innegable para algunos hombres: la plenitud de su desarrollo y su horizonte afectivo e intelectual no procede de su familia. Los verdaderos padres son nuestros guías en el Reino de la Belleza. La tendencia a identificarse con esos genios y sus personajes marcó a Berdiaiev. El realismo existencial de las novelas de Dostoievski realiza el milagro: superar la arbitraria distinción entre ficción literaria y experiencia vital, o, si se quiere, entre aventura y reflexión. Descubrir que el ser humano es contradictorio es más fácil en la literatura que en la vida, donde la hipocresía social vela esta verdad. En su "Autobiografía" manifestó Berdiaiev: "El hombre es un ser contradictorio. Las contradicciones son algo más profundo que su ausencia aparente".
 Tras pasar por el Cuerpo de Cadetes ingresó en la Facultad de Derecho de Kiev. En esa época la nobleza rusa era políglota, y Nikolai leía en francés y alemán a los filósofos y escritores clásicos: Voltaire, Kant, Hegel, Schopenhauer. Del idealismo alemán pasó al marxismo, del que sentía la atracción por su comprensión de la historia, la crítica al capitalismo, la unión de teoría y praxis. La impronta de Dostoievski seguía fermentando en su interior. La contradicción entre una visión inmanente de la historia y una transcendente aún no se había resuelto.
 Tras un arresto por actividades subversivas el 12 de marzo de 1898 se produjo una conversión espiritual consistente en la elección de la búsqueda del sentido de la vida. Fue desterrado a Siberia y publicó su primer libro. Sus ideas evolucionan hacia una forma de existencialismo: es el hombre concreto -no el sujeto trascendental ni el genérico o colectivo- quien se enfrenta a la verdad, la bondad y la belleza, los grandes misterios. En esto confluyó con otro pensador ruso muy afín, Liev Shestov, gran amigo y con una biografía paralela a Berdiaiev.
 Berdiaiev pasó a vivir en San Petersburgo, y, más tarde, en Moscú. Bajo la influencia de Vladimir Soloviov tomó partido contra positivistas, liberales y marxistas. Leyó a los Padres de la Iglesia. Su conversión a la religión ortodoxa le alejó del marxismo. 
 Su valoración cada vez más crítica de Kant -al que acusó de elaborar una "filosofía policial"- y sus sucesores no está exenta de parcialidad. Tras el triunfo de la Revolución Bolchevique en 1917 adopta una postura claramente anticomunista, desde una crítica no económica sino espiritual. Funda la Academia Libre de Cultura Espiritual. Mantiene tensas relaciones con los jerarcas de la Iglesia Ortodoxa. Precisamente en esos años posteriores a la constitución de la Nueva Rusia marxista surgen sus conferencias sobre Dostoievski, alejadas del psicologismo o la estructura de sus novelas, centrándose en el hombre y en Dios.
 Berdiaiev fue expulsado de Rusia y salió en el "barco de los filósofos" en 1922. Se estableció en Francia y siguió pensando, escribiendo y publicando en ruso hasta su muerte en Clamart el 24 de marzo de 1948.


Dostoievski leído por Berdiaiev: una imagen espiritual: libertad y fe

"Mi trabajo debe ser encuadrado en el ámbito de la pneumatología en vez de en el de la psicología. Quisiera descubrir el espíritu de Dostoievski, revelar su más profundo sentimiento sobre el mundo y reconstruir intuitivamente su modo de verlo. Dostoievski no sólo fue un gran artista, sino también un gran pensador y un gran contemplador del espíritu. Fue un dialéctico genial, un gran metafísico ruso". Así se inicia el capítulo primero "La imagen espiritual de Dostoievski" de su ciclo de conferencias, publicado en español por Editorial Nuevo Inicio en Granada en 2008 y traducido del ruso por Olga Trankova Tabatadze.

 Dice Berdiaiev que "el modo de ver el mundo de Dostoievski es su genial intuición del destino humano y universal", y eso lo hace desde su carácter profundamente ruso, "el más ruso de todos nuestros grandes escritores, y al mismo tiempo el más universal por su significado y sus temas". Y esa rusicidad de Dostoievski, imposible de entender para un lector occidental, es mostrada por otro genio ruso, Fiodor Tiutchev, al que Berdiaiev cita en su famosísimo poema:

Умом Россию не понять,
Аршином общим не измерить:
У ней особенная стать —
В Россию можно только верить

28 ноября 1866

Con la razón no se entiende a Rusia.
No se la puede medir con la medida común:
ella tiene una presencia especial -
en Rusia sólo puedes creer

 Hemos completado el poema de Tiutchev del que Berdiaiev nos da únicamente dos versos. 

Afirma Berdiaiev: "los rusos, cuando expresan más claramente los rasgos peculiares de su pueblo, son apocalípticos o nihilistas". No pueden permanecer en el punto medio, "su espíritu se precipita hacia el fin y el límite... Un pueblo con un alma así difícilmente puede ser feliz en su historia. El apocalipticismo y el nihilismo, desde extremos opuestos, religioso y ateo, rechazan igualmente la cultura y la historia como caminos comunes". Por eso Dostoievski profundizó "desde lo espiritual hasta lo moral" descubriendo las "lejanías, las profundidades del espíritu". Dostoievski descubre una "naturaleza volcánica. En su obra acontece la erupción de los volcanes subterráneos del espíritu humano". Berdiaiev ignora, desprecia, la interpretación psicoanalítica, absolutamente necesaria, para entender a Dostoievski, aunque sea parcialmente. Esa naturaleza apasionada del novelista, que el propio Dostoievski reconoció: "mi naturaleza es baja y demasiado apasionada. Dondequiera y en toda cosa, llego hasta el último término, toda mi vida he traspasado los límites", y que Berdiaiev sintetiza: "fue una personalidad ardiente: consumida por la pasión espiritual interior, su alma estaba en llamas. Y desde las llamas infernales su alma asciende hacia la luz. Todos los personajes de Dostoievski son él mismo, su propio camino, diferentes aspectos de su ser, sus suplicios, sus preguntas, su experiencia dolorosa". Por eso, continúa Berdiaiev, no hay épica en su obra, y aquí lo compara con Tolstoi. Adelantándose a la sesgada y atrabiliaria descalificación de Nabokov que colocó a Dostoievski entre los malos escritores, sentencia Berdiaiev: "las novelas de Dostoievski no son auténticas novelas, son tragedias, pero tragedias de un género especial. Es la tragedia interior del destino humano único... que se descubre sólo desde distintos aspectos en diferentes momentos de su camino". Por eso Dostoievski "tuvo el don de comprender al hombre en su movilidad apasionada, turbulenta y exaltada".

 A continuación, tras una comparativa entre Tolstói y Dostoievski en detrimento del primero, a todas luces injusto y tendencioso, se plantea si Dostoievski es realista. Y responde que no, su arte no surge de la realidad empírica, sino de la profunda, espiritual, metafísica. Esto es muy importante. Sabemos, y hablo yo, no Berdiaiev, que Dostoievski tomaba los sucesos truculentos de los diarios y sobre ellos levantaba historias de personajes encerrados en espacios angostos en conflicto permanente, o, más bien, en anhelos continuos. Cuando me he referido arriba a mi perplejidad por la legión de seguidores de Dostoievski no me cabe duda de que son buscadores del realismo truculento de sus novelas, de los crímenes y las tramas, algo que existe, sin duda, pero que no constituye el gran arte del narrador moscovita. ¿A quién le importa saber quién mató a Shatov o Fiodor Pavlovich Karamazov? Bueno, si realmente eso es lo que interesa al lector, se ha equivocado de autor. Debería dirigirse a Agatha Christie, "la Reina del Crimen". Así lo explica Berdiaiev: "(para Dostoievski) la realidad son las relaciones del hombre con Dios, del hombre con el diablo; la realidad son las ideas por las que vive el hombre".

 "El desdoblamiento del espíritu" es el tema esencial de todas las novelas de Dostoievski, concibe Berdiaiev. Y está relacionado con "el tormento religioso", la búsqueda de salvación, de un pueblo ruso que no tuvo Renacimiento, dice Berdiaiev. Berdiaiev descalifica el humanismo por superficial: "el humanismo pierde al hombre. El hombre renace si cree en Dios. La fe en el hombre es la fe en Cristo, en el Dios-Hombre". Aprovechará Berdiaiev en capítulos para desarrollar esta tesis: el humanismo es inmanentista, niega el poder de Dios y conduce al Hombre-Dios, por ejemplo en su versión Nietzsche o en la profecía revolucionaria. Pero sin Dios no hay hombre. De ahí que los personajes de sus grandes novelas ("Los demonios", "Los hermanos Karamazov") caminen con la angustia de un mundo sin Dios.

 Los siguientes capítulos de "El espíritu de Dostoievski" de Nikolai Berdiaiev se titulan: "El hombre", "La libertad", "El mal", "El amor", "La revolución y el socialismo", "Rusia", "El Gran Inquisidor: Dios-Hombre y hombre-dios", "Dostoievski y nosotros".

 Si la obra entera de Dostoievski, es en el entender de Berdiaiev, "una defensa del hombre y su destino", pero que se resuelve en "la entrega de ese destino al Dios-Hombre, Cristo", esto implica una "excepcional conciencia antropológica", inexistente en el mundo antiguo, precristiano. Muy interesante esta afirmación de Berdiaiev: "en la obra de Dostoievski no hay nada excepto el hombre: no hay naturaleza, no se encuentra el mundo de las cosas... existe sólo el espíritu humano". Y cita a Strajov, que conocía íntimamente a Dostoievski. Así la ciudad es sólo "la atmósfera del hombre... la ciudad... no tiene una existencia independiente". Incluso San Petersburgo, la ciudad en la que Dostoievski vivió y que tan bien describe, "es un fantasma". Una exageración berdiaieviana más, justamente en su intento de reducir el pensamiento a sus líneas fundamentales.

 Y esta concentración en el espíritu del hombre hace que "en la construcción de las novelas de Dostoievski se observe una gran centralización. Todos y todo tienden hacia una personalidad central o ésta tiende a todos y a todo. Esta personalidad es un enigma y todos se dedican a descubrir su secreto". Habla de diferentes personajes: Versílov ("El adolescente"), Stavroguin ("Los demonios").

 E introduce Berdiaiev su idea principal: la libertad. "Dostoievski considera al hombre puesto en libertad, huido de la ley, caído del orden cósmico". Pero la libertad tiene un gran riesgo: la arbitrariedad. Hablaré de ello. "El individualismo extremo, el aislamiento, la sublevación contra la armonía exterior del mundo, son las primeras manifestaciones del hombre en libertad" observa Berdiaiev porque "la naturaleza humana es extrema, antinómica e irracional", hay "una atracción invencible hacia la irracionalidad, hacia la libertad desenfrenada, hacia el sufrimiento. El hombre no tiende necesariamente hacia su comodidad. En todo momento, su arbitrariedad le hace preferir el sufrimiento. No se acomoda a una organización racional de la vida. Coloca la libertad por encima de la felicidad" y puede verse arrastrado por una libertad ilimitada que lo tortura y le lleva a la perdición, dice Berdiaiev. "Comienzan las dolorosas peregrinaciones del hombre por los caminos de la libertad arbitraria: le conducirán hasta los límites extremos del desdoblamiento".

 Y es que, afirma Berdiaiev, tanto Dostoievski como Nietzsche sabían es "que el hombre es terriblemente libre", que su libertad es trágica y que es para él una carga y un sufrimiento. Vieron escindirse en dos el camino que parte del hombre, un camino que lleva hacia el Dios-Hombre, es decir, hacia Cristo, y otro hacia el hombre-dios. El alma humana se les manifiesta en el momento en que Dios se ha retirado completamente de ella abandono que constituye una experiencia religiosa... y a través de la cual, después de una larga inmersión en las tinieblas, se encenderá una luz nueva".

 Berdiaiev continúa su arremetida contra el humanismo, que no queda claro que sea, pero imaginamos que llega desde el Renacimiento, la Reforma luterana y los ideales de la Revolución Francesa y la Enciclopedia, triunfantes en el Capitalismo moderno y su sirviente, el liberalismo y sus derivados: el socialismo. "La obra de Dostoievski no marca sólo la crisis, sino la verdadera derrota del humanismo". Y lo sitúa al lado de Nietzsche. Kirilov, ese personaje nietzscheano de "Los demonios", quería "convertirse en un dios" probando con el supremo acto de libertad -el suicidio- su máximo poder. "El término extremo de ese culto al hombre, creado por el humanismo, es la destrucción misma del hombre, absorbido por el superhombre", aunque este superhombre es un fetiche, un ídolo. "El humanismo es el reino de la mediocridad". ¡Penetrante intuición de Berdiaiev en su lectura de Dostoievski: el humanismo, al ser inmanentista, no reserva nada grande para el hombre más allá de su acción inane en su corto tiempo de vida! Sí, Dostoievski, sostiene Berdiaiev, exploró los caminos del hombre-dios, el superhombre, el camino de la libertad como arbitrariedad. Habría que enmendar en parte a Berdiaiev: la libertad irracional que impulsa al hombre se llama instinto, amoral, arracional. Porque el hombre será un espíritu, pero vive en un cuerpo animal, o, incluso, en un cerebro animal: el tronco cerebral, el sistema límbico. Que Berdiaiev viva de espaldas a la biología y al psicoanálisis no invalida su tesis pero le resta fuerza, credibilidad. Dostoievski es mucho más grande que Berdiaiev: en sus novelas habita el instinto del tallo cerebral, la emoción irracional del sistema límbico, y los diálogos atormentados del neocortex. Curiosamente, por más que Berdiaiev niega un alma puramente racional, su exposición es absolutamente lógica. 
 
 El éxtasis dionisiaco en Dostoievski nunca lleva a la desaparición de la imagen humana, puntualiza Berdiaiev. Pienso en Dmitri Karamazov, personaje infinitamente más rico y complejo que su hermano Aliosha, al que el autor quiso hacer protagonista, pero no lo fue... del todo. Dmitri, o Mitia si usamos el diminutivo tan ruso, es voluptuoso, pero nunca un libertino perdido. Se alza con toda la grandeza humana aceptando la condena y abrazando el amor a Dios, bien es cierto que su hermano Ivan ha preparado un plan de fuga... a América. Dostoievski quizás no profetizó que el siglo americano, que él no llegó a conocer, el malhadado siglo XX, sería el siglo de la rusofobia enmascarada en anticomunismo, que el mismo Berdiaiev alimentó.

 Las reflexiones cristianas de Berdiaiev sobre Dostoievski alcanzan en la significación de la libertad el núcleo de sus conferencias. No entraremos en ello. Basta esta iniciación para conocer el acercamiento hondamente vivido y fecundante de Nikolai Berdiaiev sobre Fiodor Dostoievski: ambos rusos y cristianos. Contradictorios y atormentados. El ensayo de Berdiaiev es muy claro, en ocasiones demasiado claro, y simplifica la desbordante pujanza vital de los personajes dostoievskianos, para acomodarla a su conceptos. "El espíritu de Dostoievski" de Berdiaiev es un libro necesario para quienes ya han leído a Dostoievski, si han sentido la conmoción espiritual que su lectura no siempre produce en un mundo que se ha vuelto ajeno a Dostoeivski.

Francisco Huertas Hernández
Domingo, 19 de abril de 2026

Bibliografía


- Berdiaiev, Nikolai: "El espíritu de Dostoievski". Traducción del ruso de Olga Trankova Tabatadze, con la colaboración de Sebastián Montiel y Artur Mrowczynski-Van Allen. Editorial Nuevo Inicio. Granada. 2008


Nota del AUTOR

 Este ensayo está libre de IA. Ha sido pensado y escrito por Francisco Huertas Hernández tomando el libro físico de Berdiaiev editado en España y a partir de las lectura acumuladas durante toda su vida de la obra de Dostoievski.

 La única y, de momento muy incómoda, novedad consiste en haber usado por primera vez, y, probablemente, última, la transliteración estandarizada del ruso que suprime la "y", en lugar de mis transliteraciones propias


1 comentario:

Anónimo dijo...

Me acuerdo de este autor. Estaba de moda cuando yo nací. Pero con la democracia toda esa filosofía desapareció. Andrés