domingo, 5 de abril de 2026

Forbidden pictures. Imágenes no autorizadas. Reflexión sobre los límites de la representación visual. Francisco Huertas Hernández

Forbidden pictures - Imágenes no autorizadas.
Reflexión sobre los límites de la representación visual.
Francisco Huertas Hernández. Alicante





 ¿Qué imágenes no dan cuenta del mundo externo o interno y no deberían ser filmadas o mostradas al público? O, ¿acaso, por dar cuenta de manera insoportable de ese mundo deben ser silenciadas, borradas, censuradas?
 En la tradición filosófica el mal, la fealdad y la ignorancia no tienen status ontológico. Son sombras, ausencia o privación de bien, belleza y conocimiento, o sea, de ser. Pero en la tradición religiosa adquieren una entidad óntica más peligrosa: el pecado, el poder de un mal que pone en cuestión la omnipotencia y bondad divinas.

"The Exorcist" (1973). William Friedkin

 Y, sin embargo, la representación de esa alteridad más amenazadora que la nada, de ese mal primigenio, está en el arte desde sus inicios. Freud imaginó, a modo de hipótesis, una pulsión de muerte en el ser humano, en la misma naturaleza, que tendía hacia la destrucción y la nada. Muchos psicoanalistas nunca aceptaron tal planteamiento, pues situaba parte de lo patológico más allá de las posibilidades terapéuticas. Nosotros, seres humanos de los bordes del siglo XX, tenemos ante nuestros ojos una cantidad de horror elevado a un exponente inimaginable gracias a la tecnología como nunca antes pudimos prever.

"The Lawnmower Man" (1992). Brett Leonard
"El cortador de cesped"

 Y el cine, o la representación visual de modo general (televisión, internet), vuelven sobre la cuestión de lo que podemos y debemos mostrar. Es una rémora de la tradición metafísico-religiosa decir que hay que abstenerse de lo inmoral, porque desde Nietzsche y su crítica a la moral esto ya no se sostiene.

 Hay actos humanos en sus distintos niveles que han sido cuidadosamente evitados en la representación visual, aunque, según las épocas, los límites de su visibilidad han sido variables:

- el parto
- la muerte
- la copulación
- la masturbación
- la excreción
- el sueño

"Salò o le 120 giornate di Sodoma" (1976). Pier Paolo Pasolini

"Pink Flamingos" (1972). John Waters

 A estos actos naturales se añaden comportamientos interpersonales de carácter agresivo, cuyo registro visual ha sido escasamente mostrado:

- autolesiones
- suicidio
- asesinato
- antropofagia
- sadismo-masoquismo


 De modo general han sido los aspectos relacionados con el cuerpo los más prohibidos, y los dos instintos básicos los más proscritos:

 - instinto sexual
 - instinto agresivo

"黑太陽731" ("Men Behind the Sun") (1988). 牟敦芾 (T. F. Mou)

 Pero, curiosamente, hay una constelación de representaciones prohibidas relacionadas con lo espiritual y lo social:

- blasfemias contra la religión y la iglesia
- burla del poder político (monarquía, gobierno)

"The Last Temptation of Christ" (1988). Martin Scorsese

"Je vous salue, Marie" (1985). Jean-Luc Godard

"The Holy Mountain" (1973). Alejandro Jodorowsky

 De entre las representaciones más marcadas por lo tabú está lo relacionado con la infancia -a pesar de los descubrimientos freudianos- y la enfermedad (en especial las enfermedades psíquicas, estigmatizadas como locura)

"A Clockwork Orange" (1971). Stanley Kubrick

 El conjunto de imágenes de lo que no debe mostrarse no ha parado de crecer conforme se han desarrollado las tecnologías, y lo que ayer era costumbre hoy es delito. Decía Platón en "La República" que los estados más corrompidos son los que más leyes tienen, y muy corrompidos debemos estar porque las leyes sancionadoras -porque nunca hubo leyes que premiaran- aumentan de forma geométrica en un mundo en el que la libertad ya sólo es una cuestión de poder para saltarse las leyes.

 Empecé con la pregunta de qué no debemos o no nos dejan mostrar en el cine y en lo audiovisual, y la respuesta, es que no nos dejan mostrar el cuerpo, la vida y la resistencia al poder

 Si alguien ha ido a este artículo buscando lo prohibido se habrá encontrado sólo palabras de los bordes del siglo XX. Tras Hiroshima e internet el mundo es sólo un borde de lo que fue.

Francisco Huertas Hernández
29 de marzo de 2016


Posdata. ¿Ha aumentado lo que no puede decirse y mostrarse diez años después? Marzo de 2026


 Y diez años han pasado, y el mundo no es el mismo en absoluto. La geopolítica ha reconfigurado el planeta. Estados Unidos y sus vasallos (Unión Europea, Gran Bretaña, Australia, Nueva Zelanda, Canadá, Japón, Corea del Sur, Marruecos, Arabia Saudí...) más el estado colonial fundado en 1948, son el Occidente Colectivo, al que se añaden como esclavos diferentes países de Iberoamérica según quién gobierne, de África y de Asia. Aunque todos estos estados tienden a ser agrupados en la ambigua categoría del Sur Global. El Sur Global es el antagonista del Occidente Colectivo (autoproclamado "mundo basado en reglas"), y tiene a Rusia y a China como líderes. Desde el conflicto de la OTAN contra Rusia en Ucrania hasta la agresión norteamericano-israelí contra Irán de 2026 el planeta vive una convulsión total, acompañada del triunfo vertiginoso de la Inteligencia Artificial, que pone en peligro la propia supervivencia humana, como explica uno de sus creadores, Geoffrey Hinton, con su anuncio apocalíptico: existe entre un 10% y un 20% de probabilidades de que la IA provoque la extinción humana en las próximas tres décadas. Ya internet en las pantallas (phone screen) ha destruido la capacidad de concentración, la atención, la memoria y la facultad de razonar y juzgar. La censura ha crecido de manera tan gigantesca en las redes sociales (social networks) en nombre de la protección de derechos de minorías y la lucha contra la desinformación (fake news), que encubren un intento de uniformización absoluto, al servicio de las grandes multinacionales (Big Tech, Big Five), donde nosotros, los usuarios nos convertimos en mercancía, con nuestros datos, gustos, confidencias e ideas.

 Entonces, ¿ha aumentado lo que no puede decirse y mostrarse diez años después? Evidentemente. Hoy en Meta, censuran los cuadros de Boticelli, las referencias al estado colonial de 1948, o el Imperio del Tío Sam, por no decir las palabras prohibidas que no paran de multiplicarse: una de ellas, de las más prohibidas, la referida a la pandemia de 2020. Todo esto se enmarca en la cultura de la cancelación, lo políticamente correcto y la cultura woke. Somos menos libres, y menos felices, y tenemos menos bienestar. La cultura ha sido una de las grandes sacrificadas. A pesar de que en YouTube, en teoría, uno puede hacerse sabio, aprender idiomas, ciencias, escuchar audiolibros de los clásicos de la literatura, en la práctica, los dominadores de la plataforma son adolescentes (adultescentes) descerebrados (influencers) cuyo lenguaje limitado e ideas inanes arrastran a millones de seguidores. La cultura quiso ser divertida -se dolía de la acusación de aburrimiento- y fue devorada por el entretenimiento.

 Así pues hablar de los países que el Imperio Estadounidense ha señalado como sus enemigos (Rusia, China, Irán, Corea del Norte) es de lo más prohibido, sin duda, que podemos encontrar. Hablar de las mujeres o las minorías de géneros fluidos, criticar el lenguaje inclusivo, sostener que ciertas epidemias sean creación intencionada humana, criticar el encierro obligatorio para proteger la salud, el uso de tapabocas, hablar de las estadísticas del suicidio y su explicación y justificación (en cambio se admite legislar sobre eutanasia), atentar contra la sensibilidad de personas con sobrepeso, hablar de razas, cuestionar el cambio climático, la multiculturalidad, criticar el veganismo o el animalismo, defender que una obra cultural tiene derechos y no es gratis, oponerse a las cuotas de género o diversidad en empresas e instituciones, criticar otras religiones dependiendo de coyunturas, y casos pintorescos como la Constitución Española, artículo 56.3, que dice: "la persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad".

 El Código Penal del Reino de España (sic) introduce en 2015 el delito de odio en su artículo 510, que, por su vaguedad, introduce la persecución política de ideas:
 "1. Serán castigados con una pena de prisión de uno a cuatro años y multa de seis a doce meses:
a) Quienes públicamente fomenten, promuevan o inciten directa o indirectamente al odio, hostilidad, discriminación o violencia contra un grupo, una parte del mismo o contra una persona determinada por razón de su pertenencia a aquel, por motivos racistas, antisemitas, antigitanos u otros referentes a la ideología, religión o creencias, situación familiar, la pertenencia de sus miembros a una etnia, raza o nación, su origen nacional, su sexo, orientación o identidad sexual, por razones de género, aporofobia, enfermedad o discapacidad". 
 No citaré aquí todos los casos en que se ha aplicado este artículo para perseguir las voces disidentes en muchos de los temas arriba enumerados.

 La llegada de los algoritmos (instrucciones matemáticas que deciden que se puede ver y que se oculta en internet, en las redes sociales), y cuya función ha ido modificándose inequívocamente, hacia la censura, ha transformado todo. Desde el año 2000 empezaron "organizando" la información (que es lo contrario del conocimiento, como el conocimiento es lo contrario de la sabiduría, como expresó magistralmente T. S. Eliot), para luego "moderar" y "jerarquizar", es decir, censurar pasivamente. Los algoritmos que eran reactivos, se hicieron masivos y predictivos. Desde 2012 con el Deep Learning ya saben lo que nos gusta sólo viendo donde detenemos el dedo al hacer scroll. A partir de 2016 ya son algoritmos censores (no es casual que en 2014 se produjera el Maidan y el retorno de Crimea, y en 2016 las elecciones en Estados Unidos y el Brexit, ya usan ampliamente la paranoia rusófoba, como la gran amenaza invisible que interviene en todos los asuntos del Occidente Colectivo). Pero, es en 2020, el punto de no retorno, con la pandemia. Las Big Tech usan los algoritmos censores para etiquetar (descalificar) y censurar información que contradijese las fuentes oficiales (OMS), con temas prohibidos, ya mencionados. ¿Recuerdan que la primera v@cun4 y una de las más usadas en el mundo jamás fue autorizada en la Unión Europea (EMA, organismo ¡privado!) ni recibió el beneplácito de la OMS, sólo porque provenía del país de Dostoyevsky?

 ¿Y cómo el cine se habrá constreñido por todo ello? Pues, primero, con la autocensura. Y luego, con la retirada de subvenciones, distribución y exhibición en plataformas, controladas por capital de Estados Unidos y miembros de la comunidad del estado colonial de 1948. 

 La reescritura orwelliana de la historia ("1984") ha llegado: películas clásicas están recibiendo etiquetas de "contenido obsoleto" o incluso escenas modificadas para ajustarse a las sensibilidades actuales, y todo empezó quitando los cigarrillos a Lucky Luke, el "paciente cero" y el ejemplo más icónico de la censura retroactiva en el cómic y el cine de animación. Morris (dibujante creador) cedió a la presión y aceptó sustituir el cigarrillo por una paja o brizna de hierba. Esto, claramente, no fue un cambio artístico, sino una concesión comercial para mantener al personaje "limpio" y exportable. Y Spielberg, ¿saben lo que hizo? Sustituyó digitalmente las armas de los agentes del FBI por walkie-talkies en la edición del 20 aniversario de "E.T.". Su arrepentimiento posterior era inútil, y, quizás, insincero. Recordemos la polémica con "Gone With the Wind". En fin...

 Así, lectores casuales o concienciados, tenemos una lista mucho más distópica y devastadora de temas y palabras, imágenes y símbolos prohibidos, justo en el mundo donde la Lista de Epstein circula por todas partes, mientras sus usuarios siguen ejerciendo el poder con total impunidad...

Perdonen la redacción precipitada de este informe, mas los riesgos son obvios... @4?

Francisco Huertas Hernández
5 de abril de 2026

6 comentarios:

Laura dijo...

Fantàstic. Impresionant. Completament. D'acord amb cada línea. D'acord amb TOT !!

Aitana dijo...

Muy buen artículo. Es curioso como algunas de las experiencias más humana han sido tratadas como tabú incluso por la filosofía, que es la que precisamente tendría que explorar las vivencias más intrínsecas a lo que es humano de nuestra especie. Muy triste ver que la censura llegua a todos los rincones de nuestra sociedad.

Anónimo dijo...

Aconsejo leer los Tratados de la belleza y Tra. de la fealdad de Umberto Eco. A veces unos vemos lo monstruoso como bello y humano, como Frankenstein, Tim Burton, Hitchcock... Luego hay gente qt llega a patologías psiquiátricas.

antonio pardines dijo...

Muy buena exposición de un tema complejo que daría para meses y miles de páginas de estudio, que por un lado señala la censura social, politica, religiosa y moral (dominante), y por otro la autocensura, fruto de las anteriores y, quizá, la más castradora de la creatividad del individuo, ya que este corre el riesgo de transformar su pensamiento, espacio íntimo e idóneo para desarrollarse y liberarse, en un encierro de represión perpetuo...

Anónimo dijo...

Peligroso lo que decís, sos valiente

Francisco dijo...

Toño Pardines escribe: "Las pautas del sistema son claras, en eso no hay engaño: premia lo consumible y relega a la inexistencia lo que se supone más denso (en el buen sentido), aquello que exige que le dediques tiempo y reflexión; es decir, que continúes pensando en ello tras la lectura. Esto ocurre en todos los ámbitos y medios expresivos. Llevo quince años escribiendo mi blog, que ya supera las 4100 entradas, y prácticamente es invisible. ¿Que preferiría que me leyese más gente? Por supuesto, pero no a cambio de dejar de escribir cómo y lo que me plazca; sino dejaría de ser quien escribe para ser una repetición de lo que tantos escriben de un modo prácticamente igual. Siempre hay un precio a pagar; y soy consciente del mío. Desde el inicio, tanto de mi blog como cuando empecé escribir mucho antes de crearlo, tomé la decisión de escribir, de cuestionarme y expresarme lo más honestamente posible. Así que aceptó la invisibilidad; de hecho, para la escritura, ya nací invisible, pues un tipo que se explaya en oraciones complejas subordinadas y no emplea frases telegráficas es un cáncer para el consumo.

Como dices, la naturaleza del algoritmo, la que sus diseñadores le dieron al crearlo, es la de priorizar lo consumible, lo vendible, lo que no genere conflicto ni invite a abordarlo. No quieren mentes despiertas, quieren asentimiento y consumo. Así que se priorizan las páginas que más visitas tienen, las más gritonas y guapetonas, que haya más imagen que letra y sensacionalismo que un diálogo entre el texto y el lector. Internet, al igual que el mundo exterior, vive en la apariencia: la pose bonita se premia más que el desarrollo de una idea compleja que exija atención y diálogo. Aparte, el algoritmo tarda tiempo en actualizar las últimas páginas de blogs como el tuyo o el mío porque pasa de largo. Eso es lo que hay, y lo es porque no vende, no conecta con los gustos mayoritarios, porque resultan espacios personales, que no están ahí para agradar a nadie, ni para recomendar, ni para el click ni para dar puntuaciones a esta o a aquella pelicula o libro. Está para quien quiera dedicarle un tiempo de lectura sin prisas, que trata de tú a tú al lector, que lo respecta y cree en su inteligencia. Soy totalmente consciente (y consecuente) con mi intención; y Google y el público, también los son con sus respuestas: la indiferencia que, a menudo, conduce al ostracismo. En mi caso, me sitúo y me sitúan en los márgenes. No se trata de una pose mía ni de un castigo suyo. Es la consecuencia lógica de actuar en un espacio tan grande y comercial como lo es internet, y nada de lo que hago es comercial, y asumir las reglas del juego. Prefiero pocos lectores a manadas de devoradores de dos líneas y del “me gustan” o “me disgusta”.

Ya para concluir, la de hacer el blog a tu manera, con tu estilo y con tus inquietudes, es una decisión que mejora el conjunto de internet y de la cultura, puesto que si todos se decantasen por lo mismo, a la larga, todos saldríamos perdiendo; incluso quienes hoy apuestan por la homogeneidad y los veinte caracteres para aumentar sus beneficios. Ánimo, y disfruta lo que haces. Un abrazo"