domingo, 26 de abril de 2020

Discapacidad en el cine (1). Estrella Millán Sanjuán. Disability in Films - Cinéma et handicap. Profesora de Actividades físico-deportivas para Personas con Discapacidad


Discapacidad en el cine (1)
Estrella Millán Sanjuán
Disability in Films - Cinéma et handicap
Profesora de Actividades físico-deportivas para Personas con Discapacidad

UN RECORRIDO POR LA DISCAPACIDAD EN EL CINE


"The Miracle Worker" (1962). Arthur Penn
"El milagro de Ana Sullivan"
Helen Keller (Patty Duke) fue una niña sordociega, que, gracias a su maestra, Anne Sullivan, aprendió el lenguaje. Se convirtió en escritora y activista social

 Imparto desde hace 20 años dos asignaturas relacionadas con la Discapacidad en Enseñanzas postobligatorias. Siempre he utilizado el cine como un contenido más en el currículum, planteando a mi alumnado reflexiones sobre buenas películas en que ésta tenga un papel relevante. De sobra es reconocido el séptimo arte como vehículo educativo, un recurso didáctico muy útil y repleto en este caso de muy buenas historias de denuncia, reivindicación, eliminación de barreras y superación de este colectivo.
 Por esta razón, he querido plasmar por escrito tantas ideas y consideraciones a lo largo de todos estos años, resultado de la unión de mi pasión por el cine y mi trabajo.

Diego Velázquez (1599-1660): "El bufón el Primo" (1645). Museo Nacional El Prado. Madrid

Diego Velázquez (1599-1660): "Enano con perro" (1650). Museo Nacional El Prado. Madrid

Diego Velázquez (1599-1660): "El bufón con libros" (1645). Museo Nacional El Prado. Madrid

Diego Velázquez (1599-1660): "El niño de Vallecas" (1645). Museo Nacional El Prado. Madrid

Francisco de Goya (1746-1828): "Dos viejos comiendo sopa" (1823). Museo Nacional El Prado. Madrid

Pieter Bruegel de Oude (1525/1530-1569): "De parabel der blinden" (Parábola de los ciegos) (1568). Museo di Capodimonte. Napoli

Gustave Courbet (1819-1877): "Le Désespéré" (1845). 
Collection privée

Vincent Willem van Gogh (1853-1890): "Autoportrait à l'oreille bandée (ou L'Homme à la pipe)" (Autorretrato con oreja vendada y pipa) (1889). Fondation LVMH. Paris

 La diversidad ha estado presente en nuestra sociedad desde siempre, formando parte de nuestra cotidianidad y cultura, tal como ya dieron testimonio en la literatura y la pintura diversos artistas. De la primera haré referencia después de varios libros y de la segunda destaco a Velázquez con las siguientes obras: “El bufón el Primo”, “Enano con un perro”, “El Bufón con libros” y “El niño de Vallecas” (cretinismo) entre muchas. Goya también dedicó parte de su obra a este mundo en: “Los cómicos ambulantes”, “Las Viejas”, “Saturno devorando a su hijo”, “Dos viejos comiendo sopa”, pertenecientes estos dos últimos a su etapa de pintura negra, realizada en un período de crisis personal. También encontramos a Jan Joest con “The adoration of the Christ children” (S. de Down), a Pieter Brueghel, el Viejo con “La parábola de los ciegos”, Gustave Courbet con “El hombre desesperado”, Edvard Munch con “El grito” y “Ansiedad” y Van Gogh con “Autorretrato con oreja vendada y pipa”, reflejando su enfermedad mental.

 El lenguaje acerca
de este colectivo ha ido evolucionando a lo largo de los años, pasando de términos como subnormal, mongólico, retrasado, disminuido, tullido, lisiado, considerados obsoletos hoy en día y muy despectivos, a minusválido, que ya también se desaconseja desde hace muchos años, para llegar a persona con discapacidad (para algunos, discapacitado, tampoco es oportuno). La forma en que utilizamos el lenguaje condiciona y modifica nuestro pensamiento, por eso es tan importante utilizar el más adecuado, lo que nos conducirá a un respeto y consideración hacia la diversidad funcional, término que viene acuñándose últimamente y que tiene sus pros y contras para el CERMI (Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad), ya que podría tener menos impacto para la sociedad en el esfuerzo y defensa de los derechos de este colectivo, al ser un término más ambiguo.

  Lo que presento a continuación es un análisis de la percepción de la discapacidad en el cine desde sus primeros años, centrándome más en clásicos y huyendo un poco, con todos mis respetos, del cine propiamente catalogado como tal y comercial, muy analizado ya. He preferido centrarme en algunos casos en personajes secundarios, pero de peso en el guión y algunas películas que, a priori, no son relacionadas con este tema, pero que para mí sí es importante su estudio. Precisamente ese es mi objetivo, examinar por qué los directores eligen que determinado personaje tenga discapacidad. He rebuscado por todos los recovecos de los cajones de mi conocimiento del cine hasta dar con verdaderas joyas, personajes diferentes, bellos a su forma, excluidos, necesarios, a los que brindo mi particular homenaje.

"The hunchback of Notre Dame" (1923). Wallace Worlsey
"El jorobado de Notre Dame"
Quasimodo (Lon Chaney)

 Empezando este itinerario por el mundo de la discapacidad en el cine, hallamos que hace casi 100 años estaba ligada a infundir miedo y pánico al público, asentada en personajes grotescos solitarios y recluidos por pavor al rechazo y maltrato de la sociedad. Las primeras referencias en la historia del cine son historias basadas en libros clásicos conocidos. Tenemos “The Hunchback of Notre Dame” (1923) (El jorobado de Notre Dame), basada en la novela de Victor Hugo y dirigida por Wallace Worsley. El personaje principal es Quasimodo (Lon Chaney), un hombre escondido en la Catedral de Notre Dame de Paris, que presenta una escoliosis severa, además de sordera. Una persona deforme facial y corporalmente, que escandaliza a la población, discriminado, torturado públicamente, pero con grandes sentimientos y nobleza, como demuestra hacia Esmeralda.

"The Phantom of the Opera" (1925). Rupert Julian
"El fantasma de la ópera"
Erik (Lon Chaney)

 En “The Phantom of the Opera” (1925) (El fantasma de la ópera), basada en la novela homónima de Gaston Léroux, el protagonista (de nuevo Lon Chaney) es descrito por los que han creído verlo deambulando por los bajos del Teatro de la Ópera Garnier de Paris como alguien monstruoso, desfigurado, sin nariz, piel amarilla, bultos y ojos hundidos. No está clara la afección que tendría Erik, pero todo apunta a que el escritor se asesoró y lo creó con la enfermedad de porfiria, después de ver unas fotos de pacientes muy afectados. Esta se adapta perfectamente a la descripción que narra la película. Rupert Julian dibuja perfectamente el ambiente gótico y tenebroso en que se desenvuelve otro ser forzado al ostracismo por su cruel enfermedad, que le obliga a llevar una máscara y caminar por la oscuridad y sótanos para evitar ser descubierto. También, como en la película anterior, demuestra sentimientos de amor y, en este caso, una alta sensibilidad hacia la música, tocando el piano con maestría. Pero aquí el personaje es dotado de maldad, si bien su objetivo es en nombre del amor hacia la cantante Christine. El desarrollo de la historia hace que acabe asesinado por su vil actuación.

"La Belle et la Bête" (1946). Jean Cocteau
"La Bella y la Bestia"
Belle (Josette Day) & Bête (Jean Marais)

Muy relacionado con este tema de la fealdad y la monstruosidad, descubrimos “La Belle et la Bête” (1946) (La Bella y la Bestia) de Jean Cocteau. Un cuento clásico del s. XVIII adaptado maravillosamente por este poeta-cineasta, el cual deja su especial sello embelleciendo aún más esta historia, resultando un relato infantil para mayores cuando apela al principio a nuestra naïveté (de naïf, ingenuidad). La Bestia (Jean Marais) es horripilante, con aspecto animal y aparente mezquindad también de alma. Pero solo Bella (Josette Day) es capaz, a través del amor que va surgiendo hacia él, cuando convive en su castillo, de convertir esa fealdad en algo hermoso. Les une el nexo de la belleza, pero por la nobleza del alma que ambos poseen y ya la parte animal que inspira terror, desaparece. La película es un cuento de hadas construido desde la magia, con unas imágenes góticas y unos decorados surrealistas que te sumergen en ese universo fantástico e inolvidable. Pero debajo de esta tierna y bella historia subyace de verdad la pena de seres con enfermedades espantosas que, de nuevo, les obligaban a recluirse para no causar temor a los demás, volviéndose viles y huraños. Posiblemente este cuento esté basado en un personaje real canario que llegó a la corte francesa en el s XVI y que padecía hipertricosis o síndrome del hombre lobo, una enfermedad rara que cubre de abundante pelo zonas como la cara y el cuerpo, dando apariencia animal. En ningún caso es una afección intelectual, pero las personas que la padecen, se sienten rechazadas socialmente.

"The Elephant Man" (1980). David Lynch
"El hombre elefante"
Treves (Anthony Hopkins) & John Merrick (John Hurt)

“The Elephant Man” (1980) reúne también esas características sobre un ser horrendo y deforme, pero de gran bondad. Un caso real de un hombre, John Merrick (John Hurt) con el síndrome de Proteus, rescatado de años de humillación y tortura en un circo por un médico cirujano, Treves (Anthony Hopkins). Su cráneo presentaba deformaciones, así como su brazo derecho estaba funcionalmente impedido y engrosado. Su espalda estaba completamente llena de tumoraciones en la piel. Sin embargo, a pesar de años terribles sometido a todo tipo de actos de exhibición obscena ante un público asombrado y vejado, como si de un animal se tratase, no presenta ningún rasgo en su carácter de venganza, ni resentimiento. Es un ser humano amable, con un alma limpia, dulce y agradecida a su salvador. Cuando por la avaricia de su anterior dueño, es secuestrado y devuelto a la vida anterior de feria en feria, esta vez sus salvadores son una pequeña “parada de los monstruos”, formados por un hombre con acromegalia (gigantismo) y varios con enanismo, que demuestran la sensibilidad y generosidad de la que se les ha privado siempre. Esta vez en libertad y con serenidad, elige por fin el destino de su vida.

 Como hemos visto en la anterior película, muchas personas diferentes en el pasado, no tuvieron otra salida que dedicarse al mundo del circo. A continuación, destaco dos películas que abordan este tema de la exhibición en ferias ambulantes de las personas divergentes, pues eran un reclamo para una sociedad que se acercaba en actitud morbosa para terminar espantándose de criaturas tratadas casi como animales en un zoológico.

"Freaks" (1932). Tod Browning
"Fenómenos" / "La parada de los monstruos"
Madame Tetrallini (Rose Dione) y sus criaturas

 La película “Freaks” (1932) (FenómenosLa parada de los monstruos), fue una adelantada a su tiempo, por el tema controvertido que tocaba y por su valiente reivindicación. Ya la traducción elegida en su época en España evidencia la concepción sobre este mundo de la discapacidad, marginal y repugnante para la mayoría. Las palabras de su inicio hacen un llamamiento a la aceptación y tolerancia. Incomprendida y apaleada, supuso el fracaso de su visionario director, Tod Browning, por tratar de devolver la dignidad perdida a golpe de olvido y discriminación a un colectivo minoritario, denostado, perseguido y vilipendiado. En los años 30 la sociedad no estaba aún formada ni lista para asumir que la diferencia está y estará siempre en ella y no por negarla y ocultarla, dejará de existir. Sin embargo, hay mucha poesía y verdad en sus imágenes. Esos cuerpos deformes, con agenesia de miembros, personas con acondroplasia, siamesas, niños-hombres con discapacidad intelectual, se transforman en seres humanos con sus debilidades, sentimientos, con el exquisito trabajo de este gran director que normaliza su vida cotidiana circense. Lo grotesco y monstruoso no está en ellos, sino en los prejuicios, egoísmo y escasa atención de los ojos que miran de soslayo y evitan a estas personas, que, en definitiva, es lo que son. El reconocimiento 30 años después en el Festival de Cine de Venecia, compensó las vicisitudes anteriores. Aunque fue tarde para el director, su objetivo se hizo realidad. Convertida en película de culto, hoy en día se ve con otra mirada por una sociedad más preparada, formada en la integración e inclusión de la diversidad, si bien el camino es largo aún.

“The Butterfly Circus” (2009). Joshua Weigel

 Existe un cortometraje de 2009, que se desarrolla en la misma época que Freaks, llamado “The Butterfly Circus” (El circo de las mariposas), de Joshua Weigel.  Fue muy aplaudida porque le tocó una época de mayor tolerancia y empatía. De hecho, se recomienda su visión en los colegios e institutos. Nick Vujicic, un chico que nació sin extremidades, da vida a un personaje que encuentra su sitio en un circo, superando sus miedos, desarrollando sus cualidades, ganándose el respeto, a pesar de sus enormes dificultades. Un canto a la esperanza y autosuperación.

"A Child is Waiting" (1963). John Cassavetes
Reuben Widdicombe (Bruce Ritchey) & Jean Hansen (Judy Garland)

 Para ver el tratamiento que se daba en la Educación a la discapacidad, encontramos la película “A Child is Waiting” (1963) (Ángeles sin paraíso), de John Cassavetes. El director se sumerge en el difícil mundo de la discapacidad intelectual, un terreno resbaladizo y muy complicado, del que sale satisfactoriamente. El comienzo es hermoso con dibujos de niños muy elocuentes, pero luego cambia el tono cuando un niño llamado Reuben es internado en un Colegio de retrasados o subnormales, como consta en el doblaje de la época, en contra de su voluntad y la última imagen que observa de su padre es la de salir huyendo apretando el acelerador del coche, sin ni siquiera cerrar la puerta trasera. Imagen reveladora de la problemática que toca esta historia. Padres desbordados, poco preparados para afrontar la deficiencia mental de un hijo, con escaso apoyo escolar y de la ciencia. Sueños truncados por algo desconocido y abismal. Cassavetes construye a través de este niño, la maestra que llega nueva de música (Judy Garland) y un director (Burt Lancaster) con enormes trabas para llevar adelante su proyecto pedagógico, una historia humana que, sin llegar a constituir una verdadera crítica o denuncia, al menos da visibilidad a este colectivo en los años 60. Permanece en un terreno intermedio, sin enfangarse demasiado cuando refleja el papel de la Administración, empeñada en valorar solo económicamente si el método de ese Colegio es eficiente, en vez de evaluar realmente la labor de los que allí trabajan o las condiciones de esos chicos. Denota la escasa importancia de un sistema que mantiene hacinados, recluidos, apartados a este colectivo molesto para una sociedad escasamente preparada para su integración.

 Ese Colegio
 es presentado como un cajón en el que se mezclan niños con Síndrome de Down, con trastorno del espectro autista, con deficiencias de todos los niveles, dificultades de aprendizaje, diversos trastornos mentales, en una ratio elevadísima y con una pedagogía poco específica para cada caso particular. Si bien los maestros hacen una labor encomiable, es insuficiente, así como la Ciencia se queda corta en el diagnóstico de cada niño, para darle una atención más individualizada y el Estado se desentiende.

 Afortunadamente
, hoy en día las condiciones han mejorado, el alumnado con NEE (Necesidades Educativas Especiales) y NEAE (Apoyo Educativo) acude a colegios e institutos que permiten su integración, aunque muchas horas las pasan en un aula específica y de apoyo, pero con una ratio pequeña, que es lo ideal. Y en otras comparten momentos con el aula entera. Si la discapacidad es grave, pueden acudir a centros especiales con una atención mucho más específica.

 Queda mucho por hacer, pero es un gran paso el que existan profesionales en Educación Especial. Pero hay que pasar la barrera de la integración y hablar verdaderamente de inclusión social, un reto a conseguir.

"The Miracle Worker" (1962). Arthur Penn
"Ana de los milagros" / "El milagro de Ana Sullivan"
Helen Keller (Patty Duke) & Anne Bancroft (Anne Sullivan)

 En “The Miracle Worker” (1962) (Ana de los milagros / El milagro de Ana Sullivan), Arthur Penn contextualiza a finales del s. XIX esta gran historia real. Helen Keller (Patty Duke) contrae una enfermedad a los 19 meses que la deja con discapacidad sensorial visual y auditiva. Después de años sin una educación acorde a sus necesidades, dejándola libre y casi en estado salvaje, sin normas, con arrebatos incontrolables, ni relación social, (recordando a “L’enfant sauvage” de François Truffaut), los padres ven necesaria por fin una atención especializada. Acude Ana, una institutriz ciega que estudió en el Colegio Perkins (para discapacidad visual) y especialista en educación de personas con sordoceguera. Lo que sigue a continuación es una lucha encarnizada entre ambas, una por rebeldía después de años de abandono educativo y ostracismo injusto, y otra por dedicación, obstinación y perseverancia. La inercia de absoluto aislamiento y ausencia de normas sociales constituye un enérgico reto para esta maestra que consiguió hacer de esta niña una universitaria oradora, escritora y activista política relevante. Demostró la importancia de la Lengua de Signos táctil o en palma para cruzar la barrera de comunicación y social en este colectivo y así derribar muros. La relación entre los signos en la palma y los objetos del mundo que tanto le costó a Ana hacer entender (interpretada magistralmente por Anne Bancroft) abrieron una nueva dimensión a Helen no solo a la comunicación, sino a la dignidad recuperada y a la posibilidad de integrarse en la comunidad educativa y en la sociedad. Sin lenguaje, sea el que sea, no hay interacción social, ni acceso a la cultura, formación, ni garantías de ser persona.
 Este caso fue posible porque la familia era acomodada, pero cuántos casos a lo largo de la historia se han visto privados de atención por razones económicas y rechazo del sistema. La maestra que contrata esta familia también tenía una deficiencia visual que le dejó una fotofobia y pasó gran parte de su niñez en un asilo de niños con toda clase de discapacidades y personas en riesgo de exclusión social, como describe ella: niños sordos, ciegos, con deficiencia mental leve, severa, mujeres excluidas y embarazadas, alcohólicas, personas con enfermedades mentales, todos rodeados de ratas y desatendidos. Nos proporciona una triste información de las condiciones tan atroces en las que convivían todo tipo de personas con discapacidad en esa época, una situación denigrante.

"Zéro de conduite" (1933). Jean Vigo
Le principal (à gauche) (Delphin)

 Otra película de ámbito educativo del año 1933 y en la que existe un personaje con discapacidad es “Zéro de conduite” (Cero en conducta), de Jean Vigo. En un internado donde los que gobiernan son muy autoritarios, de disciplina férrea y represiva, los niños se confabulan con la poesía especial de este gran director, en un acto anárquico y juguetón. Los gobernantes y profesores, excepto uno (Jean Dasté), son presentados desde el punto de vista de un niño, quedando caricaturizados, con una ironía deliciosa de Vigo. Por ello, el director del centro está interpretado por un actor con enanismo conocido (Delphin), con largas barbas, voz muy aguda que se esfuerza en ser atemorizante y gesticulador, pero que resulta ridículo. La elección de esta enfermedad (acondroplasia) fue un acierto, pues intensifica la sátira y burla de este director que padeció la formación estricta en un internado en su niñez.

André Bazin: "Le Cinéma de la cruauté. De Buñuel à Hitchcock" (Préface de François Truffaut). Flammarion. 1975

 Un aspecto que va de la mano con la discapacidad es la pobreza. El director Luis Buñuel fue uno de los que mejor reflejó y denunció este tema, pues su especial tratamiento rezuma una verdad tan intensa, que duele. Este giro en su obra hacia el realismo fue estudiado por André Bazin en una crónica cinematográfica, que junto a otras de grandes directores como Stroheim, Dreyer o Kurosawa, dieron lugar en 1975 al libro “El cine de la crueldad. De Buñuel a Hitchcock”, destacando en palabras del crítico “la presencia de la belleza en lo atroz”, no elude nada” y su crueldad es objetiva. “Se atreve a demostrar la realidad con una obscenidad quirúrgica”. Sus imágenes y actores reales escogidos tienen un tono distinto, que superan incluso al neorrealismo italiano, por su crudeza y veracidad. Buñuel inventó la estética de la miseria, como pocas veces se había rodado, con enorme lucidez y “sin concesiones al público” como él mismo expresó a un amigo. La herencia de las obras de Goya y Zurbarán toman cuerpo y alma narrando el horror y condición humanos.

 La diversidad fue un contenido recurrente para el aragonés, pues en la mayoría de su obra algún personaje presenta algún trastorno o patología. Pero Buñuel jamás abordó este tema desde la excesiva compasión, buscando la sensiblería, sino que les dotó también de rasgos crueles, egoísmo y defectos, producto de la decadencia y calaña humanas. Si bien, una de sus características fue que de lo atroz brotaba el amor y la dignidad, de lo que carecen todos sus personajes desgraciadamente.

"L'âge d'or" (1930). Luis Buñuel
L'aveugle

 En la surrealista “L'âge d'or” (1930), podemos observar a un guerrillero cojo por las montañas cargando una escopeta y un ciego que deambula por la calle, del que hablaré más tarde. 

"Las Hurdes, tierra sin pan" (1933). Luis Buñuel

 En “Las Hurdes, tierra sin pan” (1933), documental social muy crudo de la comarca extremeña, el director denuncia su aislamiento y abandono por parte del gobierno. Las gentes que salen son las lugareñas y el alma se te va a los pies por las penurias económicas y condiciones indignas en que desarrollan su triste existencia. Pues en ese contexto aparecen de nuevo las personas diferentes, con enfermedades como el bocio por la falta de yodo en la dieta, deformes, con infecciones… Pero los que más llaman la atención son los que en el documental, Francisco Rabal, el narrador, llama los “cretinos”, consecuencia del bocio: niños y hombres con escasa estatura, con anomalías físicas e intelectuales. En el pueblo salen en la tarde-noche para no asustar a la gente y son tratados como casi animales, estando apartados de las gentes malviviendo en condiciones insalubres. Son grabadas mientras exhiben penosamente escasa dentadura, suciedad, soledad y miradas perdidas, tanto como su dignidad. Si esta zona está olvidada para los gobernantes, lo está aún más para atender convenientemente a estas personas con esa enfermedad, que les impedirá desarrollarse, poder trabajar y llevar una vida normalizada. 

"Los olvidados" (1950). Luis Buñuel

 En “Los olvidados” (1950), las personas con discapacidad se sitúan en el contexto de los arrabales de Ciudad de México. Si las personas pobres son invisibles, producto del sistema económico imperante, los diferentes constituyen el último eslabón, siendo los más vulnerables y excluidos. En ese sentido, podemos observar cómo el grupo de niños-adolescentes protagonista, asalta, arroja excrementos, apalea y rompe un tambor a un ciego que se dedica a mendigar y vivir de la caridad. También somos testigos de cómo maltratan a un “tullido”, como se decía antiguamente, una persona sin piernas que circula en un carrito de madera, ayudado por sus manos. Lo golpean, tiran al suelo y le tiran el vehículo calle abajo mofándose de él, tras robarle. Buñuel presenta a estos chicos como seres amorales, envilecidos, embrutecidos, fruto del desarraigo, orfandad, falta de amor, abandono… pero sobretodo, unos seres “olvidados” por el Estado y que han aprendido a malvivir en un territorio hostil sin oportunidades. Y pagan sus frustraciones con los más débiles e indefensos como son las personas con discapacidad. Pero también el aragonés, como reflejé antes, presenta a este colectivo como seres avaros y ruines en algún momento, sin justificar, por supuesto, las agresiones hacia ellos. Una película desalentadora, sin concesiones y tan desgarradora que te rompe porque ese tema de la pobreza es real, actual, se perpetúa y se silencia.

"Viridiana" (1961). Luis Buñuel
El Banquete de los mendigos

 En “Viridiana” (1961), aparece un grupo de mendigos variopintos a los que quiere ayudar una joven novicia (Silvia Pinal) en la gran casa de campo de su tío (Fernando Rey), recién fallecido. Su esperanza de hacer el bien, le lleva a alojarlos como labor cristiana. En el grupo hay una chica con enanismo, muy recurrente en Buñuel, dos con cojera y muletas, uno con deficiencia intelectual y otro con ceguera. Los presenta también como seres muy humanos, con sus defectos, nula formación, malhablados, insensibles, naturales y violentos unos con otros, en especial con los diferentes, al verlos más débiles, volviendo a existir un escalafón injusto. La compasión y caridad poco pueden hacer con este grupo de harapientos que, en un acto rebelde contra un sistema que les niega, ocupan momentáneamente el espacio de los ricos viviendo una orgía gastronómica, etílica, de jolgorio y efímera sensación de libertad, que constituirá una catarsis para estas pobres criaturas. No creo haber visto en el cine unas escenas tan potentes por lo que significan, como la del “Aleluya” de “El Mesías” de Haendel, bailado por estos mendigos y la sátira sobre el cuadro de “La última cena” de Leonardo da Vinci. Es de lo más irreverente que nos ha dejado el aragonés, un golpe corrosivo a la Iglesia que motivó la censura de esta gran película en España, a pesar de la Palma de oro en Cannes. Y el personaje del primo, interpretado por Francisco Rabal, que infravalora la empresa de Viridiana, argumentando que no va a arreglar nada, simboliza el cinismo de un sistema inoperante que fustiga a las clases marginadas y fomenta la brecha social. Las pretensiones de esta chica inocente de salvar a este grupo son como la escena en que Francisco Rabal compra un perro exhausto por el maltrato del dueño para liberarlo, pero, al poco rato pasa otro en igual situación. No hay que ir a la cima del problema, sino a la raíz que genera estas injusticias en la que la discapacidad ocupa una buena parte. Buñuel tenía la cualidad de -aun exponiendo a los pobres como seres inhumanos y viles- provocar emoción y ponerte de su parte, pues no son más que el producto de un sistema capitalista que fomenta las desigualdades.

Agustín Sánchez Vidal: "Los expulsados del paraíso". Escuela Libre Editorial. 1994

 El director de Calanda no simpatizaba con las personas ciegas, según refleja Agustín Sánchez Vidal en su libro “Los expulsados del paraíso” (1994). Pero desde jovencito empezó a relacionarse con este tema en su etapa de escritor colaborando con una revista de ciegos publicándole el cuento “El ciego de las tortugas” en los primeros años 20. El protagonista será un pícaro invidente con muchos defectos. Más tarde, siendo ya cineasta, dota al personaje ciego, Don Carmelo de “Los olvidados” de un carácter agrio, violento con su lazarillo “Ojitos”. Intenta sobrepasarse con la niña Meche y no duda en denunciar a un chico a la policía. Buñuel no se cortó en declaraciones sobre el malestar que le provocaban las personas ciegas, declarando al periódico Le Monde, que el ciego es “desconfiado, hipócrita y malvado”. Por ello también en “Viridiana” proporciona al ciego que lidera el grupo marginal un carácter ambiguo, con mal genio, posesivo, violento y celoso. Y el culmen es que ocupa el lugar central de Cristo en el cuadro anteriormente mencionado.

 En “La edad de oro”, cuando el enamorado escoltado por la policía se cruza con un hombre ciego con un bastón, le pega una patada y lo tira al suelo sin mediar palabra, fruto del enfado por haber sido arrestado por comportamiento indecoroso con su pareja. En “Nazarín” el ciego va a pedir con su sobrina a la puerta del sacerdote (Rabal) y al no encontrarlo, pega a la niña. Buñuel los relacionaba con la caridad de la gente y siempre trató de presentarlos como los peores dentro de la discapacidad. Sin embargo, simpatizaba mucho con las personas con enanismo, considerándolas nobles, fuertes y con potencia sexual. Los catalogaba como simpáticos, inteligentes y seguros de sí mismos.

Continuará...

En Cádiz, a 23 de Abril de 2020
Estrella Millán Sanjuán
Profesora de Actividades físico-deportivas para Personas con Discapacidad y Actividades físico-deportivas para la Inclusión social


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Comentarios de nuestros lectores:

- Francisco Huertas Hernández: "La limitación física y psíquica ha sido objeto de rechazo social y de violencia por parte de las instituciones y los individuos. Cuando no era la compasión, un sentimiento que, en su vertiente negativa, es condescendencia para aliviar las conciencias. Me gusta la idea de "Wille zur Macht" (voluntad de poder) de Friedrich Nietzsche como impulso vital de superación. Hoy he visto una noticia en la tele de un jugador de rugby inglés que quedó parapléjico tras un accidente y con su "voluntad de poder" logró recuperar la movilidad y seguir practicando deporte. Llevándolo a tu terreno, Estrella, diría que esa "Wille zur Macht" es el "juego" de la vida que asciende y busca expandirse. Por eso en el deporte se expresa, según creo, esa voluntad de superación que hace que la humanidad no se limite a sobrevivir sino a ir "citius, altius, fortius" (más rápido, más alto, más fuerte). Perdona que traiga el agua a mi molino filosófico, pero Nietzsche sitúa por encima de la razón y del instinto de supervivencia, la fuerza de la vida que se supera a sí misma, la voluntad de poder, como nuestro ser real. El deporte "paralímpico" es la prueba de que Nietzsche tenía razón"




13 comentarios:

ACORAZADO CINÉFILO dijo...

La limitación física y psíquica ha sido objeto de rechazo social y de violencia por parte de las instituciones y los individuos. Cuando no era la compasión, un sentimiento que, en su vertiente negativa, es condescendencia para aliviar las conciencias. Me gusta la idea de "Wille zur Macht" (voluntad de poder) de Friedrich Nietzsche como impulso vital de superación. Hoy he visto una noticia en la tele de un jugador de rugby inglés que quedó parapléjico tras un accidente y con su "voluntad de poder" logró recuperar la movilidad y seguir practicando deporte. Llevándolo a tu terreno, Estrella, diría que esa "Wille zur Macht" es el "juego" de la vida que asciende y busca expandirse. Por eso en el deporte se expresa, según creo, esa voluntad de superación que hace que la humanidad no se limite a sobrevivir sino a ir "citius, altius, fortius" (más rápido, más alto, más fuerte). Perdona que traiga el agua a mi molino filosófico, pero Nietzsche sitúa por encima de la razón y del instinto de supervivencia, la fuerza de la vida que se supera a sí misma, la voluntad de poder, como nuestro ser real. El deporte "paralímpico" es la prueba de que Nietzsche tenía razón

ACORAZADO CINÉFILO dijo...

Gracias Estrella. Aún se habla poco de estos temas. El rechazo no ha desaparecido del todo. Por eso esto es también una labor política, de la polis, de la ciudad, que da sustento a sus ciudadanos ofrecer una vida digna a todos

Unknown dijo...

Muy bueno. A ver si nos concienciamos ya. Aunque el cine no se mueve por la dignidad sino por el negocio ha contribuido algo como con CAMPEONES

Lluís Bonet dijo...

Enorme e interesantísimo trabajo. Hay algunas películas que no conocía que tratan del tema de deficiencias físicas o mentales. De las que están, me quedo Freaks, por el tratamiento tan avanzado por la época del la humanidad de los seres "deformes", cuando los monstruos son las personas sin defectos.

Estrella dijo...

Gracias, Francisco. Este artículo dividido en tres partes lo he hecho con mucho amor al cine y después de muchos años pensando en escribir algo así, por mis años de trabajo en relación a la Actividad Física y la Discapacidad. Por fin, con tu magnífico blog, ha visto la luz. Tu aportación gráfica complementa y hace magia, como siempre. Deseando ver el resultado de las otras entregas, cuando puedas. Agradezco enormemente tu difusión en este grupo y en otros ámbitos. Yo también lo difundiré.

Claudia Constanza. Pinzón Romero dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Claudia Constanza. Pinzón Romero dijo...

Felicitaciones,es un buen ensayo. Relacionar y representar la discapacidad en el arte, es un bello esfuerzo que se ha realizado en varios momentos, tanto Velázquez como Goya y otros más, en el campo de la literatura han desvelado otras realidades ocultas por siglos. Es en las últimas décadas que vemos el restablecimiento de derechos que tienden a dignificar la vida y la diversidad.
Con el surgimiento de la fotografia y el cine aparecen oportunidades y perspectivas para visualizar, recrear y denunciar la discriminación social y valorar otras capacidades, expresiones y singularidades.
Es muy oportuno dentro del texto la precisión que haces con la terminología,en lugar de discapacidad evolucionar hacia el término diversidad funcional ha sido complejo, por los estigmas y prejuicios académicos aún existentes. Hay que comenzar por pedirle a la OMS que haga la trancisión
Por último, incluiré en mi lista preferencial algunas cintas a las que hacen referencia. Gracias

Roda Ballo dijo...

Como todos los sectores desfavorecidos, las personas con alguna discapacidad sufren el abuso, la violencia y el desprecio del resto de la sociedad, por eso los marginales por genero, pobreza, anti sistemas, delincuentes, motivos políticos, raza, religión etc, siempre que no sean ricos o poderosos, son junto con los discapacitados la parte más vulnerable de la sociedad, parece como si un primitivo instinto de supervivencia quisiera despojarse de toda vulnerabilidad y no aceptara lo distinto, lo diferente, pasa a veces de forma muy cruel entre los niños y también entre los animales. Como casi todas las desproporciones injustas solo se pueden resolver con menos instintos primitivos y más educación solidaria.

Roda Ballo dijo...

Perfecta la selección de películas ilustrando un tema tan sensible, gracias.

Estrella dijo...

Pues sí, Francisco. Ese impulso vital de superación del que habló Nieztsche es el que tienen muchos deportistas con discapacidad. Yo conozco personalmente muchos de ellos que hacen mucho más esfuerzo físico y psicológico que los deportistas que no la tienen. Suelen tener el denominador común de una personalidad fuerte, voluntariosa y buscan sus límites aunque les duela el cuerpo y el alma. Y viven la vida muy intensamente y se dedican a difundir su labor por todos los ámbitos. Gente que tiene mi respeto de por vida.
El ser humano es sabio y superviviente.

Anónimo dijo...

Enhorabuena Estrella. Magistral este ensayo. Para mi el mejor escrito que has hecho hasta ahora. Solemos ver en las personas discapacitadas. lo que no pueden hacer, y no lo que pueden hacer. No me gusta el término discapacidad, ni minusvalía, ni incapacidad.
Es difícil encontrar un término adecuado. La voluntad de superación es fundamental.
El Estado tiene que intervenir en tres aspectos: 1) En prevención. Controles y seguimiento en la gestación, cuidados en el nacimiento. Prevención de riesgos laborales adecuada. No el paripé que tenemos ahora. Prevención en accidentes de tráfico.... 2) Prestaciones activas: profesores monitores y cuidadores especializados, planes adecuados para sacar lo mejor de esas personas, motivación, integración, etc. Dependiendo del origen de la discapacidad. Medidas sociolaborales 3) Prestaciones pasivas. Ayudas de todo tipo, prestaciones sanitarias, asistencia, etc.
Estas personas no pueden salir adelante fácilmente, hay que fomentar su superación, su integración, sacar lo mejor de ellas, y atender sus necesidades.
Me gustaría que este ensayo llegara a un gran número de personas, para que tomen conciencia y conozcan también películas maravillosas. La visión de Buñuel me parece interesante... El Estado los olvida, y ellos se vuelven mezquinos. Si no se presta atención el sufrimiento puede ser muy grande. Yo no soy partidaria de que el Estado subvencione casi nada, pero con estos colectivos es imprescindible que intervenga.
Enhorabuena a ti también Francisco Huertas. Este maravilloso escrito está magníficamente ilustrado. Hay que difundirlo muchísimo, especialmente a personas que estén vinculadas con estos colectivos.
FELICIDADES ESTRELLA. Pongo el comentario también en la publicación de Facebook. Supongo que allí pondréis también todos los comentarios que hacéis aquí no?

Manuela Pilar Millán Sanjuán

Norman Guzmán dijo...

Las favorecidas del Oscar... La cuenta de actores que interpretan a pesonajes con movilidad reducida, parcial o totalmente discapacitados, física o mentalmente, que se han llevado el Óscar es bastante extensa:
1.- Jane Wyman en 'Johnny Belinda' (1948)
2.- Joanne Woodward en ‘Las tres caras de Eva’ (Nunnally Johnson, 1957)
3.- Cliff Robertson en ‘Charly’ (Ralph Nelson, 1968)
4.- Jon Voight em ‘El regreso’ (Hal Ashby, 1978)
5.- Marlee Matlin en ‘Te amaré en silencio’ (Randa Haines, 1986)
6.- Dustin Hoffman en ‘Rain Man’ (Barry Levinson, 1988)
7.- Daniel Day-Lewis en ‘Mi pie izquierdo’ (Jim Sheridan, 1989)
8.- Al Pacino en ‘Perfume de mujer’ (Martin Brest, 1992)
9.- Tom Hanks en ‘Philadelphia’ (Jonathan Demme, 1993)
10.- Holly Hunter en ‘El piano’ (Jane Campion, 1993)
11.- Tom Hanks en ‘Forrest Gump’ (Robert Zemeckis, 1994)
12.- Geoffrey Rush en ‘Shine’ (Scott Hicks, 1996)
13.- Jack Nicholson en ‘Mejor… imposible’ (James L. Brooks, 1997)
14.- Nicole Kidman en ‘Las horas’ (Stephen Daldry, 2002)
15.- Jamie Foxx en ‘Ray’ (Taylor Hackford, 2004)
16.- Hilary Swank en ‘Million Dollar Baby’ (Clint Eastwood, 2004)
17.- Colin Firth en ‘El discurso del rey’ (Tom Hooper, 2010)
18.- Matthew McConaughey en ‘Dallas Buyers Club’ (Jean-Marc Vallée, 2013)
19.- Eddie Redmayne en ‘La teoría del todo’ (James Marsh, 2014)
20.- Julianne Moore en ‘Siempre Alice’ (Richard Glatzer y Wash Westmoreland, 2014)

MaryHall dijo...

Muy interesante este gran esfuerzo de recopilación de películas que han tratado la discspacodad.Las que no conocía me han interesado por tus planteamientos.Enhorabuena!Y este tema me ha hecho recordar a la maravillosa fotógrafa anericana Diane Arbus.Sus fotos de los marginados, a menudo con discapacidades y deformaciones siempre me sobrecogen.Su mirada es la de la compresión, y la de la denuncia.Una mujer que sufrió ella misma graves problemas de depresión.