lunes, 8 de marzo de 2021

Diario de un Profesor de Filosofía (VI). Analogía: pensar es comparar. ¿Puedes pensar la vida?. Francisco Huertas Hernández

Diario de un Profesor de Filosofía (VI)
Analogía: pensar es comparar
¿Puedes pensar la vida?
Francisco Huertas Hernández


A mis alumnos de Historia de la Filosofía. 2º Bachillerato C. 2020-2021

Dando clase de Historia de la Filosofía (Nietzsche: Vida y Razón) en el patio
2º Bachillerato C. Jueves 25 de febrero de 2021
IES Dr. Balmis. Cerámica, 24. Alicante
Foto: Francisco Huertas Hernández

 Al aire libre -y caminando, no sentados- quería Nietzsche que creciera el pensamiento. Un pensar ligado a la naturaleza, a la vida, al aire, las montañas y los bosques. Un pensador -más que un filósofo, o distinto, al menos- vitalista que critica la razón, o más exactamente, su abuso, esa "voluntad de verdad" (der Wille zur Wahrheit) propia del filósofo, que, fanáticamente, quiere comprenderlo todo mediante conceptos, palabras o números (ecuaciones) con las que se reduce el caos dionisíaco de la vida, su devenir salvaje, su irracionalidad, a un orden inventado por el lenguaje. Un lenguaje "fetichista" que da a las palabras vida y existencia, cuando no son más que sonidos o manchas vacías. Hacer filosofía o ciencia es jugar con palabras -o números- en el intento de atrapar la vida. Como el personaje de Lord Chandos (Ein Brief (Brief des Lord Chandos), 1902) -novela de Hugo von Hofmannstahl (1874-1929)-, que siente en un momento determinado que las palabras -el lenguaje- ya no sirvenLas palabras han dejado de ajustarse a las cosas y el lenguaje es incapaz de plasmar la profundidad de lo real. La crisis del lenguaje y la desintegración del yo se acompañan inevitablemente en el alma de Lord Chandos de una transformación de la realidad.

Hugo von Hofmannstahl: "Carta de Lord Chandos" (Ein Brief)
Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos. Murcia. 1982

 No hay verdad objetiva como nos confirma la física cuántica, cuya indeterminación -no es posible conocer con exactitud la posición y velocidad de un electrón, y, por tanto, su trayectoria- convierte al observador en alguien que altera la observación. Esto hizo decir a Álvaro que Nietzsche se adelantó a la mecánica cuántica. "¡Efectivamente -añadí- todo gran filósofo es un visionario!"

Dando clase de Historia de la Filosofía (Nietzsche: Vida y Razón) en el patio
2º Bachillerato C. Jueves 25 de febrero de 2021
IES Dr. Balmis. Cerámica, 24. Alicante
Foto: Francisco Huertas Hernández

 Meditaciones que me surgen a raíz de algunas clases en 2º Bachillerato C. Lord Chandos era hoy -lunes 8 de marzo, con Miguel al mando del ordenador- citado mientras Aitor y otros parecían reflexionar sobre la imposibilidad de trasladar a palabras nuestra vida interior, anímica. ¿Cómo explicas cómo te sientes con palabras? ¿Acaso con analogías? ¿Acaso con metáforas? Eso es lo que hizo Nietzsche. En su crítica del lenguaje representativo -el que cumple una función referencial, que describe hechos objetivos de una realidad externa- Nietzsche llevó al pensamiento al terreno de la metáfora (figura retórica de pensamiento/escritura por medio de la cual una realidad o concepto se expresan por medio de una realidad o concepto diferentes con los que lo representado guarda cierta relación de semejanza), por eso su pensar es poético, y más aún: musical, con ese ritmo de la danza, de la música, que tan bien se plasma en Zarathustra

¿Qué es la analogía?
Revista "Filosofía Hoy"

 En algún momento de este curso comprendí, e intenté hacer comprender a mis alumnos, que los filósofos -tanto racionalistas como Platón o Descartes, ya estudiados, o empiristas- han usado la analogía como modo de explicación de lo más difícil, es decir, metafísico (más allá de lo sensible). Hay analogías -comparaciones, semejanzas- en Platón (sol, línea, caverna, carro alado), en Descartes (vivienda en obras en la moral provisional). Y Carolina encontró esa analogía en el método genealógico de Nietzsche: es como la genética que rastrea las mutaciones (cambios que alteran la secuencia de nucleótidos del ADN). Así Friedrich Nietzsche realiza el estudio de la "mutación" de ciertas palabras históricamente para ver cómo ha variado su significadoEl método genealógico se va a aplicar a los conceptos `bueno' y `malo' buscando cuál es el origen de estos dos valores para ver qué sentido tuvieron en su origen, y si éste se ha mantenido o ha cambiado (mutado) ("Genealogía de la moral". Tratado I: «Bueno y Malo» (Gut und Böse))
 De nuevo una analogía entre ciencias distintas -la biología y la filología o filosofía de los valores nietzscheana- nos permite entender lo difícil desde lo conocido. 

 ¡Esa tendencia a comparar del pensamiento! ¿Pensar es comparar? Platón levantó su dualismo sobre la comparación de lo ideal perfecto y lo material imperfecto. Para pensar hemos de tener, de entrada, una comprensión inmediata de ciertos principios evidentes (intuición), y, luego, encadenarlos en una deducción, de los más sencillos a los más complejos, para obtener nuevo conocimiento. Intuición y Deducción son los dos modos de pensamiento de la filosofía racionalista desde Descartes -aunque ya están en Platón-

 La deducción ha sido el modo predominante en la filosofía racionalista, y es el método de la lógica, esa parte de la filosofía que estudia las reglas del razonamiento correcto.

 La inducción ha sido el modo predominante en la filosofía empirista, y es en buena parte el método de las ciencias empíricas (física, etc...), es decir, observar hechos particulares para elaborar hipótesis que, luego, han de comprobarse con nuevos hechos particulares, para formular leyes generales, normalmente en ecuaciones matemáticas.

 He aquí los tres métodos del pensamiento: la analogía, la deducción y la inducción. Comparar, encadenar y observar. La mente humana usa los tres alternativamente, pero Nietzsche comprendió que los tres se basan en palabras o números que fingen ser "representaciones" directas de la realidad. ¡Qué engaño! El lenguaje es todo él una interpretación. Cada persona que conoce en un momento determinado lo único que hace es dar una perspectiva (interpretación) de origen irracional (instintiva, pulsional, emocional) de algo en función de sus necesidades vitales -como dijo Alba-. ¿Es acaso una casualidad que la mayor concentración de células fotorreceptoras (126.000.000 de conos y bastones en la retina) en el ser humano haya coincidido con la importancia de la observación -y experimento- visual en la ciencia, el desarrollo de las artes de la vista (pintura, escultura, arquitectura, literatura/escritura, fotografía, cine, cómic...)? Nietzsche se lamentaba del olvido del olfato por parte de los filósofos: "Esa nariz, de la que ningún filósofo ha hablado todavía con veneración y gratitud, es hasta este momento el más delicado de los instrumentos que están a nuestra disposición. Es capaz de registrar diferencias mínimas de movimiento que ni siquiera el espectroscopio registra".

 Pero el pensamiento, sea analógico, deductivo (lógico-matemático), inductivo (empírico), o poético-metafórico-musical (Nietzsche) no para, porque queremos saber, pero también queremos vivir, superarnos y crear. Crear es la gran tarea de una voluntad de poder fuerte que ama la vida, pero de eso hablaremos otro día...

1 comentario:

Anónimo dijo...

Qué profunda reflexión