domingo, 14 de marzo de 2021

Luna de Septiembre. Ciclos de la Naturaleza. "Los ciclos del cosmos nos vuelven seres de repetición y mudanza, de ida y vuelta". Francisco Huertas Hernández. 2002

Luna de Septiembre
Ciclos de la Naturaleza. "Los ciclos del cosmos nos vuelven seres de repetición y mudanza, de ida y vuelta"
Francisco Huertas Hernández. 2002



"Groundhog Day" (1993). Harold Ramis
"El día de la marmota"
Meteorólogo Phil Connors (Bill Murray)
Esta película estadounidense se convirtió en un film de culto de la ciencia ficción y la filosofía, al plantear la repetición del tiempo. Un meteorólogo insatisfecho, Phil Connors, acude con su equipo de televisión a retransmitir desde un pueblo de Pennsylvania, Punxsutawney, la Fiesta del "Groundhog Day" (Día de la marmota) según la creencia de que el comportamiento de una marmota indica cuánto durará el invierno. De regreso a Pittsburgh quedan atrapados en una tormenta de nieve. En el hotel en el que pasa la noche descubre que ha quedado atrapado en el día 2 de febrero (Groundhog Day), que se repite cada mañana al despertar, aunque nadie se dé cuenta. Piensa en suicidarse para salir del bucle, pero fracasa en sus múltiples intentos. Se enamora de su redactora, Rita (Andy MacDowell) y le rechaza día tras día. Solo cuando decide hacer el bien a sus semejantes el bucle se deshace. El amor disuelve el "anillo temporal".
Si fuera tan fácil alterar ese ciclo de la Naturaleza, y ¿quién aceptaría que la vida se repitiera eternamente, con su placer y su dolor, como intuyó Friedrich Nietzsche?

 Los ciclos naturales guían las costumbres de los hombres. Cambios lunares, paso de las estaciones, aurora y ocaso, floración y apareamiento, hibernación y migraciones. Todo sucede como si alguien hubiese programado un reloj en el universo que es perfecto y exacto. El movimiento de las estrellas y de los cuerpos celestes que despertó la admiración de los pitagóricos y los babilonios debe acontecer como la leve y persistente caída de los granos de arena de un reloj, como el paso marcial y discreto de la aguja del segundero. Tiempo en fuga. La métrica del cosmos es el origen de las matemáticas. El tiempo y sus ciclos, sus cambios perceptibles para el ojo y el oído de los seres humanos, son la estructura invisible en sí misma que nos obliga a contar, a sumar y a restar, a calcular. El misterio de la repetición, exacta a grandes rasgos, de la naturaleza, que proyectamos en nuestros modos de vida, el eterno retorno de lo mismo, hasta de lo insignificante: como la liga de fútbol, los cursos escolares, o el veraneo y las rebajas. Esto es la normalidad: la aceptación del perpetuo recomenzar, la rutina según otros.

 Lunas llenas, mareas, cambios de piel, dentición mudable, reproducción, muerte. Cada recién nacido desaloja a un ser humano del universo. Mientras unos salen del agujero uterino, otros entran en el agujero de la tierra, nutricia de muchos, como cantó Homero. Los ciclos del cosmos nos vuelven seres de repetición y mudanza, de ida y vuelta, de rutina y hastío. ¿Quién está en su sano juicio cuando pretende no volver a vivir lo ya vivido, cuando pretende ser nuevo sin que haya nada repetido bajo el sol? Bien dijo el que sentenció que nada nuevo hay bajo el sol, porque el universo no es más que una marea que sube y baja, y cuando todo acabe para uno, para otro todo empezará.   Los masones, de linaje y querencia pitagórica, ven en Dios un arquitecto universal, un matemático que estructura el espacio y crea el tiempo en que este espacio se repite y renueva. El ser humano, microcosmos disconforme, quiere detener con su ciencia y su voluntad el perpetuo ciclo de ciclos, y, entonces, disputa y proclama el origen y la meta, el alfa y el omega; donde en el vasto universo no hay sino curvas y elipses, sostiene la recta. La historia y la memoria individual se construyen con paradigmas de rectas líneas de comienzo y final. Contra el círculo rotante del universo aristotélico y el curvo espacio-tiempo einsteiniano. Nos empeñamos en esa originalidad ajena al cosmos de lo que no cambia ni regresa, y, entonces, esa recta de esperanza, que une el Paraíso perdido y el recobrado por la utopía y la salvación del final de los tiempos y los ciclos, nos hace sufrir porque choca con todo lo que late en el universo, desde la galaxia a la célula, que gira y retorna, que nunca avanza en la recta imposible, quimérica invención de la religión y la aritmética. Nada es recto en el cosmos. Y, sin embargo, a pesar de la quimérica invención del microcosmos disconforme que es el hombre, los ciclos naturales guían las costumbres de los seres humanos. Cambios lunares, paso de las estaciones, aurora y ocaso, floración y apareamiento, hibernación y migraciones. Todo sucede como si alguien hubiese programado un reloj en el universo que es perfecto y exacto.

Francisco Huertas Hernández
12 de septiembre de 2002


"Зеркало для героя" (1987). Владимир Хотиненко
"Zerkalo dlya geroya" (1987). Vladimir Jotinenko
Сергей Кириллович Пшеничный (Сергей Михайлович Колтаков)
"Espejo para un héroe" es una película soviética en la que Sergey Pshenichny (Sergey Koltakov), psicólogo, y su amigo, ex ingeniero de minas, Andrei Nemchinov (Ivan Bortnik), entran por casualidad en el set de rodaje de una película de época, pisan un cable, y quedan atrapados en el tiempo, en 1949. Es el año de nacimiento de Sergey. De pronto se dan cuenta que cada mañana vuelve a repetirse el mismo día: domingo 8 de mayo de 1949. Todos olvidan la repetición del tiempo excepto los dos "héroes" del viaje en el tiempo "detenido". Por más que intentan salir del bucle no lo consiguen. La película plantea la reflexión sobre las generaciones pasadas, las de la guerra (los "héroes") -tras la escena inicial del enfrentamiento entre Sergey y su padre-.
La semejanza de este film ruso de 1987 con el norteamericano "Groundhog Day" de 1993 es sospechosa, y nos hace pensar en Hollywood como gran máquina de plagios del cine mundial.

En todo caso, el problema del tiempo lineal y el tiempo circular es un fascinante problema cosmológico y metafísico. La concepción cíclica del tiempo es la más antigua de la humanidad. El ser humano imaginó el tiempo en función de los ciclos naturales (estaciones). Solo con el cristianismo se impuso la idea del tiempo lineal, con inicio y fin. Sorprendentemente esta concepción quedó fijada en la ciencia. La idea de progreso es una consecuencia de la linealidad del tiempo.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Bravo

Lluís Bonet dijo...

Pero el ser humano no quiere ser un nuevo Sísifo, que va eternamente llevando la piedra de un lado a otro. Quiere cambiar esa rutina, quiere nuevas experiencias, aventuras, sorpresas...

pello@ugleskola.eus dijo...

La película se puede interpretar de otra manera. El Phil del principio es el "superhombre", alguien arrogante y superior que está por encima de la mediocridad de la masa.Pero poco a poco va a quedar convertido en un esclavo del rebaño,y para ello debe someterse a la moral de cristiana: por eso se salvará (saldrá del bucle) cuando se olvide de sí (desinterés) y se desviva por los demás. Solo cuando es "bueno" según los valores cristianos se salva.En este sentido, la película muestra, precisamente, cómo el cristisnismo impuso su modelo de "bondad" y convirtió en "malos" a los hombres superiores.

pello@ugleskola.eus dijo...

La película se puede interpretar de otra manera. El Phil del principio es el "superhombre", alguien arrogante y superior que está por encima de la mediocridad de la masa.Pero poco a poco va a quedar convertido en un esclavo del rebaño,y para ello debe someterse a la moral de cristiana: por eso se salvará (saldrá del bucle) cuando se olvide de sí (desinterés) y se desviva por los demás. Solo cuando es "bueno" según los valores cristianos se salva.En este sentido, la película muestra, precisamente, cómo el cristisnismo impuso su modelo de "bondad" y convirtió en "malos" a los hombres superiores.