miércoles, 2 de junio de 2021

"Hay un camino a la derecha" (1953). Francesc Rovira i Beleta. Neorrealismo barcelonés truncado. Francisco Huertas Hernández. Historia de Barcelona

"Hay un camino a la derecha" (1953). Francesc Rovira i Beleta
Neorrealismo barcelonés truncado
Historia de Barcelona
Francisco Huertas Hernández

"Hay un camino a la derecha" (1953). Francisco Rovira Beleta
Miguel (Francisco Rabal) es un hombre sin estudios, pero insatisfecho. Rebelde, pero de corazón noble, es decir, capaz de arrepentimiento moral. Marinero sin convicción, en una Barcelona populosa que se sitúa entre el mar (puerto) y la tierra (Barrio Chino, actualmente conocido como El Raval)

"Hay un camino a la derecha" (1953). Francisco Rovira Beleta
Créditos: Francisco Rabal
Francisco Rabal Valera (Águilas 1926 - Bordeaux 2001), conocido como Paco Rabal, fue un eximio actor murciano. Inolvidable intérprete de clásicos del cine como "Viridiana" (1961), "Nazarín" (1959), o "Belle de jour" (1966) de Luis Buñuel; "Llanto por un bandido" (1963), y "Goya en Burdeos" (1999) de Carlos Saura; "L'eclisse" (1962) de Michelangelo Antonioni; "Sonatas" (1959) de Juan Antonio Bardem; "Amanecer en puerta oscura" (1957) de José María Forqué; "Historias de la radio" (1955) de José Luis Sáenz de Heredia; "El disputado voto del señor Cayo" (1986) de Antonio Giménez-Rico; "Padre nuestro" (1985) de Francisco Regueiro; "El evangelio de las maravillas" (1998) de Arturo Ripstein; "Cabezas cortadas" (1970) de Glauber Rocha; "Sorcerer" (1977) de William Friedkin; "¡Átame!" (1989) de Pedro Almodóvar; "La colmena" (1982), y, su actuación memorable en "Los santos inocentes" (1984) de Mario Camus, en el personaje de Azarías.
Actor de inmensas dotes naturales, su sola presencia en pantalla bastaba para salvar una película

"Hay un camino a la derecha" (1953). Francisco Rovira Beleta
Créditos: Título: "Hay un camino a la derecha"
Las acuarelas de Barcelona de los créditos son uno de los hallazgos formales del film.
Considerada la primera película de su trilogía de "cine negro" (no es muy exacta esta etiqueta), junto a "El expreso de Andalucía" (1956), y "Los atracadores" (1961).
El título tiene un trasfondo político-moral evidente: "andar torcido" es el camino del mal (desacato de las leyes y el orden político. El orden político surge como emanación de los valores morales cristianos). Miguel camina "torcido" (y no es que sea un hombre de ideas políticas, pero sí de actitudes de desobediencia al no conformarse con la pobreza: pensemos que aunque trabajen no pueden vivir dignamente). El "camino a la derecha", el de la "resignación" cristiana a la desigualdad, lo marcan el inspector de policía del barrio, Tormo, y la sumisión de Inés

Carlos Benpar, en el libro de entrevistas con el director, dedica el Capítulo 3 llamado "El Tríptico Negro" a las tres películas de su trilogía noir:

- Carlos Benpar: ""Hay un camino a la derecha" inicia la que sería una trilogía bastante particular del cine catalogado como policíaco o negro, que sigue con "Expreso de Andalucía" para terminar con "Los atracadores""

- Rovira-Beleta: "Sí, efectivamente es una trilogía un poco particular porque "Hay un camino a la derecha" es más bien un drama o un melodrama, que no una película policíaca, aunque el ambiente fuese de cine negro porque ese era el ambiente que nos rodeaba en aquellos días"

- Carlos Benpar: "Y vuelve a aparecer la numerología"

- Rovira Beleta: "En Madrid dicen que los catalanes solo pensamos en números, así que me gustaba eso de poner un número en el título de mis películas. Un camino. Hay un camino a la derecha. La idea, "el asunto", fue muy elaborado. Así como "Luna de sangre" había surgido un poco porque sí, para hacer una película para la Warner, en este caso fue todo lo contrario; estuve un año trabajando con Manuel Saló. El guion es suyo. Pero, como siempre, yo le dirigía. La historia es muy sencilla: un obrero, un marinero, se queda sin trabajo y acaba cometiendo un atraco en cuya acción atropella a su hijo, y no se atreve a decírselo a su esposa"

"Hay un camino a la derecha" (1953). Francisco Rovira Beleta
Créditos: Director: Rovira Beleta
Francesc Rovira i Beleta (Barcelona 1912-1999) fue un director de cine catalán. Cultivó el género policiaco con tintes neorrealistas con su trilogía de cine negro: "Hay un camino a la derecha" (1954), "Expreso de Andalucía" (1956), y "Los atracadores" (1962). Su película más importante, "Los Tarantos" (1963) -filmada en la playa del Somorrostro de Barcelona con Carmen Amaya- estuvo a punto de ganar el Oscar a la mejor producción en lengua no inglesa. De nuevo, con otro film de temática flamenca, "El amor brujo" (1967) con Antonio Gades, fue nominado al Oscar. "No encontré rosas para mi madre" (1973), coproducción franco-italo-española, con Gina Lollobrigida, Danielle Darrieux, Concha Velasco, Susan Hampshire, Renaud Verley y Maribel Martín, fue su último largometraje destacable.
Fue productor y recibió galardones como la Creu de Sant Jordi en 1999, o la Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes en 1994

- Carlos Benpar: "Este camino a la derecha te llevó a tu primer éxito comercial"

- Rovira-Beleta: "Y de crítica. Obtuve por primera vez el Premio Ciudad de Barcelona y Paco Rabal y Julita Martínez fueron premiados en San Sebastián. Desde luego fue el primer éxito de verdad. Estuvo durante más de dos meses de estreno en los cines Pelayo de Barcelona y Paz de Madrid"

- Carlos Benpar: "Sí, en el libro de Ramón Espelt, "Ficció criminal a Barcelona", "Hay un camino a la derecha" ocupa el primer lugar por días de permanencia en cartel de toda la producción del género, seguida por dos películas de Julio Salvador, "Apartado de Correos 1001", con 32 días, y "Duda" con 30 días. "Los atracadores" ocupa el cuarto lugar con 24 días en el Windsor. El título parece una clara referencia a que la derecha es el camino recto"

- Rovira-Beleta: "Sí, pero no en el sentido político, aunque después Blas Piñar lo haya utilizado como eslogan suyo. Sí, lo llevaba en su propaganda: "Hay un camino a la derecha". A mí no es que me importe, pero es una mala interpretación del concepto. No tiene nada que ver. Desde siempre se ha entendido que el camino de la derecha es el camino del bien. No tiene que ver con lo político. En cambio, Rabal también debe pensar que sí, y como es tan comunista, no le gusta, y procura evitar dar ese título cuando habla de sus películas más importantes. Y es injusto porque esta película fue fundamental en su carrera"
(Nota a pie de pagina del libro: "A Rovira-Beleta le hubiera gustado leer el artículo que, al día siguiente de su muerte, publicó Francisco Rabal en ABC donde decía de él: 
"Hombre fibroso, imaginativo, de una enorme actividad, cuando terminábamos cualquier película casi se transparentaba, solo se le veía el eterno bigote y su enorme sombrero, que llevaba con especial galanura (...). Me enseñó mucho y me hizo amar el cine en mis principios, que era y ha sido su pasión hasta el último suspiro (...). Un catalán de pura cepa hizo una de las más hermosas películas de ambiente flamenco. Te recuerdo, Paco, maestro, hermano"

A continuación el incisivo Benpar enumera las "referencias a la derecha y a la izquierda" en la película. "El niño de los barrios bajos es zurdo, incluso ese es su apodo. ¿Es la izquierda este niño?". "Tú ves cosas fantásticas" replica sorprendido Rovira-Beleta.
"Los ladrones tienen el accidente de coche cuando giran a la izquierda" añade Benpar. "El coche de policía que les persigue siempre entra en cuadro por la derecha" sigue Benpar. El director responde sarcástico: "¡Qué contento estoy que veas tantas relaciones!".

Benpar insiste: "Hay otro par de cosas que le dan a la película un aire de derechas. Uno es que la narración está contada por un policía". Dice Rovira-Beleta que este policía que interpreta Juan Manuel Soriano va siempre de luto, con un brazalete negro, "porque estos policías siempre habían tenido algún familiar que había muerto en la guerra".
Benpar pregunta: "¿Por qué está contada por un policía?. Las imágenes de ese ambiente pobre, humilde, se contradicen con las palabras "gratificantes" del policía, que le dice a Rabal que tiene que ser paciente, mientras las imágenes están del lado de Rabal cuando le responde que "viviendo así es difícil ser paciente".
Rovira- Beleta resume: "Claro, claro, resulta como un enfrentamiento entre el conformismo social y la rebeldía personal. Pero no fue ninguna imposición de la censura, ni tampoco por autocensura. Simplemente nos gustó que fuera así".
Benpar retoma su análisis: "Pero dado que la película se cuenta en flash-back, la voz del policía determina la historia otorgándole ese tono final de buen ejemplo".
Rovira-Beleta recuerda que "Eso no fue debido a la censura sino al productor. Ese final es un pastiche. La película acaba con el entierro y empieza con el despido de Rabal como marinero del barco. Todo lo otro está añadido por el productor porque veía mejor acabar con Paco Rabal y Julita Martínez teniendo un segundo hijo al que llamarían Víctor, igual que el niño muerto en el accidente".

Benpar: "Un aparente final feliz que convierte a los personajes en una pareja de miserables: se ha muerto uno, tenemos otro. Un canto al conformismo".
Rovira-Beleta: " Esta es la realidad, pero todo eso fue añadido de cara a Bofarull, el productor. Manuel Saló se puso como una fiera porque no quería ese final"
Benpar: "¿Se opuso el guionista más que tú?"
Rovira-Beleta: "Sí, porque yo lo aceptaba por el productor y él casi no le conocía. A Saló le importaba tres puñetas; él solo pensaba en la película. A mí también me gustaba más ese final, pero lo aceptaba pensando que el productor estaría más contento y lucharía por estrenar la película bien y mantenerla el máximo de tiempo en cartel. Además ya me había peleado con Bofarull durante el rodaje y no tenía ganas de volver a hacerlo"

"Hay un camino a la derecha" (1953). Francisco Rovira Beleta
Vista general de la fabril y portuaria ciudad de Barcelona en la panorámica que inicia la película. Una voz en off traza una descripción de la resignación de la clase trabajadora: "Esta es una gran población semejante a todas las grandes poblaciones, y como ellas, la suma de una multitud de seres lanzados a la lucha con sus alegrías y sus penas, sus triunfos y sus fracasos. La mayoría de esos seres giran sometidos a su destino conformes con el papel que les ha correspondido desempeñar. Hay otros en cambio que se rebelan contra su suerte, a ciegas, inútilmente, porque ignoran a qué distancia de sus pesares está la dicha, porque no saben que la vida puede empezar de nuevo cuando creemos que ya todo ha terminado. Quizás alguno de ustedes se halle en esta situación. Es un caso bastante frecuente. Puede encontrarse en cualquier calle o a la salida de una fábrica, en un hombre escogido al azar, como el protagonista de esta historia..."

"Hay un camino a la derecha" (1953). Francisco Rovira Beleta
"La Maquinista Terrestre-Marítima S. A.". Placa de la fábrica
En un prólogo -y final feliz ejemplarizante- impuesto por el productor Antonio Bofarull asistimos a la salida de los obreros de la fábrica de La Maquinista, entre los que está nuestro protagonista, Miguel, un hombre al que la vida le da una segunda oportunidad...
La Maquinista Terrestre y Marítima (MTM) fue una empresa metalúrgica barcelonesa. Desde 1989 está integrada en la multinacional francesa de material ferroviario Alstom. Fundada en Barcelona en 1855 construía maquinaria pesada (máquinas de vapor, calderas para la Armada, prensas para la Casa de la Moneda, puentes de hierro, estructuras de hierro como la del Mercado del Born o el de Sant Antoni, en Barcelona). En 1861 se instaló en la Barceloneta. En 1917 levantó una enorme fábrica entre los barrios de Sant Andreu y Bon Pastor.
Hoy en día en el solar de más de 100000 m² en Sant Andreu se levanta un Centro Comercial y un parque

"Hay un camino a la derecha" (1953). Francisco Rovira Beleta
Miguel (Francisco Rabal) corre por las atestadas y oscuras calles del barrio chino, cercano al puerto de Barcelona. Hoy el barrio se denomina El Raval.
Fue el periodista Paco Madrid (1900-1952) el que le puso el nombre de "Barrio Chino" en un artículo en el semanario "El escándalo" (1925). Conocido por la prostitución y su población pobre y marginal

Lone Star: "Mi calle" (1968)
Canción sobre las calles sombrías del Barrio Chino de Barcelona

El grupo de rock barcelonés Lone Star grabó la canción "Mi calle" (1968) sobre esas oscuras calles del Barrio Chino, o el Raval. Pere Gené, el autor dice sobre su composición:
 «“Mi calle” surt d’una vivència. Jo vaig néixer i viure al carrer Villaroel. I de petit anava a peu fins al Liceu. Havia de travessar pràcticament tot el barri Xino i passava molt pel carrer d’en Robador. I per a mi llavors era tota una experiència passar per un carrer en què hi havia putes i tot aquell ambient prohibit. I tot aquell passar per allà em va quedar a l’hora d’escriure la cançó.»

"Vivo en un lugar, donde no llega la luz,
Niños se ven, que van descalzos, sin salud.
Por la estrecha calle, algún carro viene y va,
Y cuando llueve, nadie puede, caminar.
Mi calle tiene un oscuro bar, húmedas paredes
Pero se que alguna vez, cambiará mi suerte"

"Hay un camino a la derecha" (1953). Francisco Rovira Beleta
La Sagrada Familia a la cabecera de la cama.
Este film es una loa a la familia. Su tono moralizante no anula sus valores estéticos empero
La voz en off moralizante: "Para él la vida vuelve a empezar esta mañana. ¿No es así Miguel? En cierto modo tu felicidad es superior a la de muchos porque la has obtenido a costa de fracasos, porque llegaste a creer que no la merecías. No te impulsó la maldad, sino la impaciencia. ¡Hombre de poca fe! Te hubiera bastado esperar para que esta felicidad de ahora llegase de todos modos..." Con el nacimiento de su segundo hijo, al que toma en sus brazos, la voz en off sentencia: "Es el círculo de la familia. El estrecho círculo en que está encerrada la felicidad"

¿La familia, la unidad social básica sobre la que recae la felicidad? Así se expresa en la moral nacional-católica de la dictadura franquista
La Ley de Principios del Movimiento Nacional, o Ley de Principios Fundamentales del Movimiento (1958) señala:
El principio V funda la comunidad nacional en el hombre y en la familia. Subordina el interés particular al bien común de la Nación, y pone a todos los españoles bajo el amparo de la Ley.
El principio VI sostiene que las entidades naturales de la vida social (la familia, el municipio y el sindicato) son las estructuras básicas de la comunidad nacional.

El papel de la familia queda definido así:
"La familia cumplía una doble función: para sus miembros y para la sociedad en general. Cuando los tiempos eran buenos, la familia era fuente de bienestar; cuando se volvían malos, era muy posible que representara la única fuente de ayuda y solidaridad. Solía decirse que los verdaderos indigentes de la sociedad española eran los que, por un motivo u otro, no tenían familia
Reher, David-Sven: "La familia en España. Pasado y presente. Madrid". Alianza Universidad. Madrid. 1996

El film de Rovira Beleta presenta así un conflicto entre la familia como fuente de felicidad y solidaridad (cosa que queda manifiestamente clara en el final impuesto por Bofarull) y la sociedad en la que vive esa familia ideal, explotadora, negadora de las posibilidades de vida digna. Miguel toma conciencia, pero Inés, como mujer cristiana y obediente, confía (espera) en Dios. Aunque la religión no está presente explícitamente en la película, su moral es omnipresente

"Hay un camino a la derecha" (1953). Francisco Rovira Beleta
Marinero en tierra
Miguel (Francisco Rabal) despedido del barco tras una pelea con el contramaestre. Un tipo insatisfecho y pendenciero que busca una vida digna entre tanta miseria y explotación

"Hay un camino a la derecha" (1953). Francisco Rovira Beleta
Víctor (Manolito García) & Miguel (Francisco Rabal)
Reencuentro del padre ausente y del hijo en el puerto de Barcelona

"Hay un camino a la derecha" (1953). Francisco Rovira Beleta
Miguel (Francisco Rabal) sube con su hato las escaleras de la casa de vecinos donde vive en el Barrio Chino de Barcelona. Una imagen de hacinamiento, miseria y falta de horizontes de futuro en un plano cenital de gran profundidad de campo con una fotografía muy contrastada de luz y oscuridad.
La escalera es un elemento crucial del film.

- Carlos Benpar: "Como la escalera exterior de la casa"

- Rovira-Beleta: "¡Uy, qué alegría tuve cuando la descubrí! El día que localicé esa escalera llegué a casa gritando: "He descubierto una escalera cojonuda". Era una escalera de una especie de fábrica. Y una escalera exterior que diera directamente a la calle era muy difícil de encontrar. Estaba en el Barrio Chino, pero ya ha desaparecido"

"Hay un camino a la derecha" (1953). Francisco Rovira Beleta
Inés (Julita Martínez) & Miguel (Francisco Rabal)
Un matrimonio joven y ahogado en la escasez
Julia Martínez Fernández (Santander 1931) es una actriz española que no tuvo demasiado éxito en el cine. "Los ángeles del volante" (1957) de Ignacio Iquino, y  "Fulano y Mengano" (1957) de Joaquín Luis Romero Marchent (una película neorrealista amarga y olvidada, pero de enorme calidad, a excepción de su desenlace ridículo) fueron sus mejores films, después de "Hay un camino a la derecha"
Sin embargo, fue la televisión la que la hizo popular en la serie "La casa de los Martínez" (1966-1970) de Romano Villalba, en el personaje de Carmen, la madre, abnegada ama de casa, en un arquetipo muy del gusto de la sociedad franquista patriarcal y católica.
Su espléndida voz y dicción la convirtieron también en una gran actriz de doblaje televisivo ("Las chicas de oro")

"Hay un camino a la derecha" (1953). Francisco Rovira Beleta
Víctor (Manolito García), Inés (Julita Martínez) & Miguel (Francisco Rabal)

"Hay un camino a la derecha" (1953). Francisco Rovira Beleta
Miguel (Francisco Rabal), un "impaciente", pero generoso. Un rebelde, pero arrepentido.
Paco Rabal borda su papel. Su fuerza es tal que el espectador "cree" en los, a veces, inverosímiles hilos del drama folletinesco por su verdad humana. Rabal, sin discusión, es uno de los actores más grandes del mundo

"Hay un camino a la derecha" (1953). Francisco Rovira Beleta
Plano picado, casi cenital, de una niñas en corro en el patio de la casa de Miguel. Rovira Beleta deja pequeños destellos de poesía social, de tono cuasi documental, de clara raigambre neorrealista. La Barcelona del film es la de la miseria y el hambre, la de gentes sin porvenir, pero, incluso, en las condiciones de más indigencia el rumor de los niños jugando se alza al cielo de una esperanza incierta

 "Hay un camino a la derecha" es una película de raigambre neorrealista barcelonesa lastrada por su tono moralizante. Francisco Rovira Beleta (1912-1999) escribe el guion junto a Manuel Saló (1918-1993): una historia de miseria social con un personaje, Miguel (Francisco Rabal), que se debate entre el amor a la familia y transgredir las leyes para dar una vida digna a su hijo Víctor (Manolito García), y su mujer, Inés (Julita Martínez). El productor del film, Antonio Bofarull, modificó el guion con un prólogo y epílogo moralizante de loa a la familia que desagradó en extremo a Saló. No obstante, el largometraje tuvo éxito en la I Semana Internacional de Cine de San Sebastián en 1953 con sendos premios para la pareja protagonista. 

 Barcelona es el marco de la historia, aunque la voz en off se resiste a situarla en un punto concreto. Es la geografía de la miseria de la Ciudad Condal, rodada en tono documental, lo más valioso cinematográficamente de este título: el puerto, las estrechas calles del Barrio Chino, la playa del Somorrostro (en una de las mejores escenas del film), la sala Gran Price, el Hospital Clínico...

 El conflicto entre el hombre rebelde y la sociedad no llega a ser tan descarnado como en otros films ("Surcos"), aunque el "sacrificio" de la víctima inocente (el niño) redime al "impaciente" rebelde y lo reconcilia con la "familia" representada por la abnegación de su esposa, Inés. 

 "Hay un camino a la derecha" es una buena película truncada por esa alteración argumental, aunque valiosa por su realismo. Su contrastada fotografía de luz portuaria y sombras viarias, la presencia majestuosa de Paco Rabal, y la eficaz dirección con predominancia del plano medio, y algunos encuadres poético-suburbiales la muestran como una pequeña joya del cine hispano de los años 50.

"Hay un camino a la derecha" (1953). Francisco Rovira Beleta
 Miguel (Francisco Rabal) & Víctor (Manolito García) miran unos zapatos en el escaparate. El niño iba descalzo, y el padre se gasta el dinero de la máquina de coser en el calzado

"Hay un camino a la derecha" (1953). Francisco Rovira Beleta
Inés recorta un anuncio de oferta de trabajo de la Maquinista Terrestre y Marítima S. A. En el final "consolador" introducido por Bofarull será determinante. Éste es uno de los escasísimos planos-detalle de una película realizada en planos medios

"Hay un camino a la derecha" (1953). Francisco Rovira Beleta
Miguel (Francisco Rabal) & Vicente (Antonio Bofarull)
El pobre acepta robar. Trabajar para el comerciante es la manera de salir de la pobreza
Antoni Bofarull i Ferrer (1895-1973). Heredero del restaurante "Los Caracoles" de la Ciudad Condal, fue cantante de ópera y zarzuela, y actor de cine -en muchos films de Iquino-. Creó la productora Titán Films, que financió "Hay un camino a la derecha" y otras cintas de corte popular

Carlos Benpar: "Bofarull tenía fama de ser un hombre divertido y era conocido por ser el dueño del Restaurante "Los Caracoles" de la calle Escudillers. ¿Tenía afición al cine o solo lo hacía por negocio?
Rovira-Beleta dice que Bofarull se llevó un millón de pesetas del apoyo oficial al cine. Justo lo que costó el film. Pero "ese hombre no tenía afición a nada. Pero tenía aquella pinta, tan gordo, que la gente decía que era gracioso, bonachón. Pero, qué va, ni lo uno ni lo otro. Lo que pasa es que no sabía hablar castellano, y le encontraban divertido. Además decía cosas como: "los actores cobran cantidades gastronómicas". Y eso hacía gracia. No, lo único que le interesaba de las películas era hacer dinero y, sobre todo, figurar. Por eso le gustaba hacer de actor".

Carlos Benpar: "¿Por qué te peleaste con él? ¿Fue, por lo menos, una pelea de cine?
Rovira-Beleta: "Ya lo creo. Violentísima. Yo estaba dentro de un coche y cerré la puerta con tanta fuerza que rompí los cristales, entonces él me rasgó la chaqueta por el forro. Salí del coche y le empecé a dar patadas en aquella tripa tan enorme que tenía. Todo vino porque estábamos rodando en el puerto y teníamos que filmar una tontería de plano de un coche saliendo de un garaje. Era un plano sin la menor importancia, que yo iba dejando para el final porque si el tiempo se nos echaba encima y no lo rodábamos, no pasaba nada. Entonces llegó el gritando y preguntando cuándo hacíamos el dichoso plano saliendo del garaje. Le dije que me dejara tranquilo, que ese plano no tenía ninguna importancia. Luego, más tarde, cuando estábamos trabajando en la instalación eléctrica, pasando los cables por los árboles para que no se vieran, vuelve él: "¿Y el plano del garaje?". "Déjame en paz, si vuelves a preguntármelo te echo del rodaje". Y al cabo de un rato, otra vez: "¿Y el plano del garaje?". "Fuera, ya estoy harto, fuera de aquí". Le eché del rodaje y me subí al coche para ir a la siguiente localización, y entonces él se me echó encima y nos empezamos a dar leña. Después estuvo unos días sin venir y no sabes lo feliz que estuve rodando sin productor. Entonces un día nos cruzamos por los estudios y me saluda tan simpático. Y va y me suelta: "No hay derecho, la culpa de todo lo que nos ha pasado la tiene Manuel Saló". Y entonces se puso a gritar contra el guionista (...) 

Le dejé gritando y me fui a rodar. Ese día tenía un plano bastante importante: la bofetada de Rabal a Julita. Solo me faltaba encontrarme a Bofarull por el pasillo para llegar al plató con más ganas que nunca de rodar un plano bien efectista. Le dije a Rabal que le pegara de verdad. Y va el tío y me dice que no se atreve. "Tu haz lo que yo te diga y si ella se enfada se enfadará conmigo, pero quiero que sea una bofetada brutal". Y lo hizo, ya lo creo que lo hizo. Le pegó tan fuerte que la envió fuera del encuadre. Así que tuvimos que volver a repetirla de manera convencional, como siempre. 

Una lástima, pero los líos con Bofarull no acabaron aquí. Lo más gordo fue con el estreno de la película en Madrid. Me presenté en la puerta del cine sin que él me esperase, vi los enormes carteles y le dije: "Vaya, veo que esta película es hija de puta". Y él: "Què dius ara?". "Que aquesta pel.lícula és una filla de puta perquè no té director. No hi és el nom del director". "Aquests nois són uns inútils. Vinga, porta ara mateix una escala i un pintor i que posin el teu nom ben gran". Echó la culpa a los pintores y escribió mi nombre veinte minutos antes del estreno. Pero estaba clarísimo que era cosa de él, que no quería que figurase mi nombre"

Carlos Benpar: "¿Hiciste más películas con Bofarull?"
Rovira-Beleta: "Ninguna más"
Carlos Benpar: "¿Es cierto que luego vendió la película a peso?"
Rovira-Beleta: "Eso es. Por eso ha costado tanto recuperar el negativo... Y cuando se encontró fue con un rollo menos. No sé cómo lo hicieron en Madrid, pero la reconstruyeron toda, salvo un plano que faltaba: un travelling muy largo que precede a la chica cuando va corriendo detrás del entierro. Ahora se ha quedado con un plano muy corto. Este tipo de penalidades las han sufrido las películas españolas. Como sabes, las películas extranjeras tenían una vida de distribución de cinco años y luego se ordenaba destruir todas las copias"
Carlos Benpar: "A hachazos"
Rovira-Beleta: "Eso es. ¡Claro, ahora recuerdo que hiciste una película sobre eso! Parece una barbaridad pero era así hasta la nueva etapa de la Filmoteca"
"Pues, al contrario de las extranjeras, las películas nacionales tenían una vida inacabable desde el punto de vista legal. Pero a los cinco años ya no las quería nadie. Y los productores, que en su mayoría nunca han  tenido perspectiva de futuro, se despreocupaban del negativo del film. Se destruía, se dejaba estropear o se vendía a peso como en este caso. Pero al final encontramos una copia que estaba bastante bien aunque incompleta. Y con trozos de otras copias que, en general estaban peor pero tenían lo que a esa le faltaba, se reconstruyó lo mejor posible. A esta operación se le llama "canibalización", porque una copia se come a la otra"
Carlos Benpar: "Sería más cinematográfico llamarle "frankensteinización" porque es hacer de varias copias una"
Rovira-Beleta: "Desde luego. Y el nombre más mítico. Ahora con la televisión y le vídeo las películas son eternas, pero claro..."
Carlos Benpar: "Son la sombra de sí mismas. Como dice Godard, un film por televisión es la reproducción de ese film"
Rovira-Beleta: "Sí, como una postal es la reproducción de un cuadro. Habrá que confiar en la labor de las filmotecas"

"Hay un camino a la derecha" (1953). Francisco Rovira Beleta
Inés (Julita Martínez) & Miguel (Francisco Rabal)
Ella cose, él está en paro. Ambos se desviven por su hijo. La función de los padres como protectores de su descendencia mantiene muchas parejas unidas. Diríamos que Víctor -el niño- es algo así como el McGuffin del film. Realmente no tiene importancia. El niño es la excusa argumental para la vertiente de cine negro de la historia, y para la redención de Miguel y el perdón-reconciliación de Inés. Pero la amarga descripción de la miseria obrera es independiente del tema melodramático y folletinesco del niño, encarnación de un bien puro, incomprensible para los adultos. Ni siquiera el obediente personaje de su madre puede identificarse con la beatitud infantil de Víctor

"Hay un camino a la derecha" (1953). Francisco Rovira Beleta
Miguel (Francisco Rabal) & Inés (Julita Martínez) 
El choque de mentalidades: rebelarse o resignarse. El personaje de Miguel es más impulsivo, pero el de Inés es más constante. Miguel es "rauxa", Inés es "seny". Aunque, por la censura, esta dimensión dionisiaca y apolínea de la catalanidad no está presente en la película

"Hay un camino a la derecha" (1953). Francisco Rovira Beleta
Un regalo para el niño: un reloj. "Para el futuro almirante, del pintor que no paga sus deudas, pero cumple sus promesas". Ésta es la dedicatoria del pintor que debía dinero a la familia de Miguel

"Hay un camino a la derecha" (1953). Francisco Rovira Beleta
Maruja (Isabel de Castro) canta la canción "La Petite Valse" (1950) de Joe Heyne en un café. La canción francesa tenía una gran presencia en España hasta los años 90, incluso en la época yeyé de la beatlemanía los artistas franceses eran muy populares. Maruja interpreta en español, porque una de las directrices del régimen militar nacionalista español era poner nombres españoles a todo: salas de cine, películas dobladas, canciones, calles, personas... La persecución del catalán, el vasco o el gallego fue general. Hubo leyes que intentaron que el castellano (reconvertido en español) fuese la única lengua de España (represión lingüística):

Orden del Ministerio de Justicia de 18 de mayo de 1938, publicado en el BOE nº 577 de 28/5 de ese mismo año donde se prohíben los nombres que no figuren en el santoral y no estén en español.
Orden del Ministerio de Organización y Acción Sindical de 21 de mayo de 1938, BOE nº 582 de 26/5, en que se prohíbe el uso de cualquier idioma que no sea el español en «en los títulos, razones sociales, Estatutos o Reglamentos» y en las «asambleas y Juntas» de las entidades que dependen de ese Ministerio.
Órdenes de mayo y julio de 1940 sobre el uso del español en rótulos, nombres, marcas y demás (son tres normas del Ministerio de Industria y comercio: omic19400516, omic19400520 y omic19400708).
Orden de 23 de abril de 1941 en que se obliga a todas las películas proyectadas a estar en español
"Hay que sumar, además, la actuación de la Dirección General de Prensa que, de forma constante y reiterada, prohibía publicaciones de revistas o periódicos que no estuvieran en castellano"

Isabel Maria Bastos Osório de Castro e Oliveira (Isabel de Castro) (1931-2005) fue una actriz portuguesa. En los años 50 trabajó en Barcelona. Hizo unas 50 películas, la mayoría en Portugal, entre ellas: "Viagem ao Princípio do Mundo" (1997) de Manoel de Oliveira

"Hay un camino a la derecha" (1953). Francisco Rovira Beleta
Miguel (Francisco Rabal), cuya conciencia de ser un perdedor y haberse equivocado en sus decisiones (tomar el dinero de los plazos de la máquina de coser, vender el reloj que el vecino pintor regaló a Víctor...) le vuelve taciturno en esta escena en el café donde canta su cuñada Maruja

"Hay un camino a la derecha" (1953). Francisco Rovira Beleta
Miguel (Francisco Rabal) contempla como se llevan la máquina de coser que era el único sustento económico de la familia tras una mala decisión fruto de su "impaciencia"

"Hay un camino a la derecha" (1953). Francisco Rovira Beleta
El inspector Tormo (Juan Manuel Soriano) & Miguel (Francisco Rabal)
El inspector es un hombre del barrio, cercano, que adquiere más bien el rol de "voz de la conciencia" que de frío funcionario ejecutor de la ley. En esta escena, mientras Miguel bebe cazalla (aguardiente anisado fabricado en distintas poblaciones de España. Es transparente, de unos 40 a 45º), Tormo le aconseja: "Es una equivocación pensar que cuando los tiempos son malos deben serlo también las compañías. Hay que saber esperar. Nuestro archivo se compone de una serie de impaciencias".
Miguel responde irónico: "Ha equivocado la profesión señor Tormo: usted nació para cura". Tormo responde desconcertado: "A lo mejor". Ambos fuman cigarrillos.
Este "padre moral", "voz del orden y la obediencia" -Tormo- se enfrenta a un hijo "descarriado", pero noble -Miguel-.

Juan Manuel Soriano Ruiz (1920-1995) fue un gran actor de doblaje afincado en Barcelona. Tenía una voz prodigiosa, una dicción perfecta y una naturalidad increíble. Dobló a Kirk Douglas, Montgomery Clift, Rock Hudson o William Holden

"Hay un camino a la derecha" (1953). Francisco Rovira Beleta
Matinal de lucha libre en el Gran Price, en Barcelona. Lugar de encuentro de maleantes como Vicente y sus hombres. Una escena documental muy conseguida, de resonancias de cine negro americano

Sala Gran Price (1934-1973)
Carrer Casanova/Floridablanca. Barcelona
El Gran Price poc abans de la seva desaparició. 1972. (Foto: Antoni Civantos Lambea)
Salón multiusos, templo del boxeo en la Ciudad Condal, con capacidad para 5000 personas. Las matinales de lucha libre (como la que se recoge documentalmente en la película), y las veladas de boxeo con Pedro Carrasco o Urtain en los años 60 le dieron el nombre de Coliseo de las Rondas.
También fue Salón de Baile y de actuaciones de artistas de la Nova Cançó (Maria del Mar Bonet) y del rock laietà (Pau Riba).
El 25 de abril de 1970 acogió un gran Festival de Poesía Catalana (Primer Festival Popular de Poesia Catalana, el Price de los Poetas), con Salvador Espriu, Jordi Teixidor, Joan Vinyoli, Rosa Leveroni, Josep Palau i Fabre, Joan Brossa, Gabriel Ferrater, Jordi Sarsanedas, Josep Maria Llompart, Jaume Vidal i Alcover, Xavier Amorós, Joaquim Horta, Francesc Vallverdú, Joan Colomines, Agustí Bartra, Feliu Formosa i Joan Oliver-Pere Quart

"Hay un camino a la derecha" (1953). Francisco Rovira Beleta
Inés (Julita Martínez) & Víctor (Manolito García), vestido de marinero
El niño tiene una ilusión: ser almirante de la Armada. Para ello va a estudiar en un buque escuela

"Hay un camino a la derecha" (1953). Francisco Rovira Beleta
Víctor (Manolito García), al que "El Zurdo" engaña enviándolo en tranvía a la playa del Somorrostro
El tranvía nº 52 de Barcelona creado en 1941 recorría la ruta "Bordeta - Paralelo - Pº Colon - Pueblo Nuevo". Víctor se debió subir en la Plaza de Colón, junto al puerto -eje de toda la cinta-. En 1962 se recortó su recorrido a Plaza de España-Pueblo Nuevo. La línea 52 del tranvía de Barcelona fue suprimida en 1967 y sustituida por un servicio de autobuses, el nº 36

"Hay un camino a la derecha" (1953). Francisco Rovira Beleta
Víctor (Manolito García), vestido de marinero, llega a la playa del Somorrostro. La mejor escena del film, por su tono de cinéma verité: la cruda realidad de la miseria se impone al ideal moral familiar

Playa del Somorrostro - Pueblo Nuevo (Poble Nou). Barcelona. 1960
Chabolas y niños pobres
El Somorrostro fue un barrio de barracas en los actuales distritos de Sant Martí y Ciutat Vella. "Las barracas de gitanos se encontraban en la playa entre el Hospital de Infecciosos situado en la periferia de La Barceloneta ya en el límite con Pueblo Nuevo, el actual Hospital del Mar, y la desaparecida fábrica de gas Lebon del Pueblo Nuevo. La bailaora Carmen Amaya (1918-1963) nació en el barrio, que se extendió hasta la riera del Bogatell. Las condiciones de vida eran muy precarias, y era frecuente que el mar inundase las casas. También fue utilizado como vertedero"
(Wikipedia)

La presencia cinematográfica del Somorrostro es determinante en la filmografía de Rovira Beleta. "Hay un camino a la derecha" (1953) y "Los Tarantos" (1963) se filmaron allá. 

Pobreza y ciudad. ¡Qué correlación exacta! La desigualdad se manifiesta geográficamente. Si hace un siglo el centro de las ciudades era ocupado por la burguesía y las clases comerciantes, desplazando a los trabajadores y los pobres al extrarradio (el Poble Nou eran las afueras de Barcelona entonces), con el desarrollo del automóvil y la red viaria urbana se produce una inversión: la burguesía industrial, financiera y comercial se traslada fuera del centro (de l'Eixample a Sarriá, Sant Gervasi) o del municipio: corona metropolitana (Cerdanyola del Vallès, Sant Cugat del Vallès), con vivienda unifamiliar y zonas verdes.
En la medida en que haya rentas de capital (propietarios de fábricas y empresas) y rentas de trabajo (asalariados que trabajan para estos patrones), la ciudad (la ciudad metropolitana que ya no coincide con los límites municipales, meramente administrativos) tendrá estructura jerárquica.

En los años 50 y 60, cuando se hace "Hay un camino a la derecha", Barcelona está cambiando. La avalancha de emigrantes de las zonas rurales de España para trabajar en sus fábricas lleva a la saturación de los barrios antiguos (Raval) y la creación de nuevas zonas empobrecidas (Nou Barris, El Carmel, El Clot, Guinardó, Poble Nou, La Sagrera...). "Este crecimiento de los suburbios provocó la conexión ininterrumpida con los municipios colindantes (Santa Coloma de Gramanet, Badalona, Sant Adrià de Besòs, Hospitalet de Llobregat, Esplugues de Llobregat), que a su vez crecieron enormemente, hecho que llevó al alcalde Porcioles a acuñar el concepto de la «Gran Barcelona»" cuya existencia como municipios independientes de la capital es inviable y absurda

"Hay un camino a la derecha" (1953). Francisco Rovira Beleta
Víctor (Manolito García) y los niños desharrapados del Somorrostro. Una secuencia -muy italiana en su forma y en su pathos- en la que la miseria se impone a la moral

"Hay un camino a la derecha" (1953). Francisco Rovira Beleta
Miguel (Francisco Rabal) camina derrotado abandonando el Hospital Clínico de Barcelona donde la tragedia (expiación de la culpa) se ha consumado. 
Un plano en chiaroscuro espléndido de Salvador Torres Garriga (Barcelona 1911-1964), director de fotografía, segundo operador y foto fija. Hizo con Julio Coll: "La cuarta ventana" (1961), "Un vaso de whisky" (1958), "Distrito Quinto" (1957), o "La cárcel de cristal" (1956), exponentes del cine negro catalán.

El Hospital Clínico de Barcelona se fundó en 1906. Continua en activo en la calle Villaroel. "Es el hospital español con mejor puntuación en el ranking de Newsweek-Statista, habiendo alcanzado el 21º puesto entre los mejores hospitales del mundo"

"Hay un camino a la derecha" (1953). Francisco Rovira Beleta
Inés (Julita Martínez) & Vicente (Antonio Bofarull)
La esposa abnegada y madre ejemplar frente al pícaro y jefe de los ladronzuelos. Vicente puede ser egoísta, pero no llega a la crueldad de Goyo, que usa la violencia física contra los "chivatos"

"Hay un camino a la derecha" (1953). Francisco Rovira Beleta
Miguel (Francisco Rabal). El desencajado rostro -sin aspavientos- de un padre que ha perdido a su hijo por sus decisiones equivocadas. Arrepentido rápidamente de sus actos, fruto de la "impaciencia". El padre que ha "sacrificado" al hijo intentando "salvarlo"

Inés, que ha "rescatado" (desempeñado) el reloj del niño, recrimina a Miguel que haya olvidado el cumpleaños de su hijo. Es el día siguiente. Miguel mira espantado. La muerte -que ignora Inés- privará al niño de cumplir un año más: "Es verdad, lo había olvidado" dice. La interpretación gestual de Rabal es sublime. Inés pide a su marido que no le cuente al niño la discusión de los padres: "Los chicos nos creen siempre mejores de lo que somos. Mejores incluso de lo que podemos ser". Profunda reflexión escrita por Manuel Saló

¿Por qué los hijos no conocen a los padres? La hipótesis psicoanalítica habla de un conflicto ambivalente de amor/deseo y odio/rivalidad/celos (Complejo de Edipo). En todo caso hay un factor de "protección": los padres "deben" ocultar a los hijos sus debilidades para no cargar sobre ellos con el peso del mundo. Es intrigante que los padres adquieran el papel de "dioses en la Tierra" para sus hijos. La madurez de los padres se mide precisamente por esa "máscara": ser "fuertes" como dioses, "felices" como dioses. Y, sin embargo, un hijo siempre es el "otro": el "otro" que reclama amor, cuidados y seguridad, a costa de la madre -o el padre-. Dar a los hijos ese amor y esos cuidados desestabiliza la pareja (rivalidad edípica según Freud), pero, además, supone "construir" una vida para el "otro", que, un día, cuando crece, te das cuenta que es verdaderamente "otro". Que el amor, los cuidados o seguridad recibidas no los reconoce, y se rebela en busca de su identidad en contra de aquellos que le "construyeron" (Edipo "mata" al padre, precisamente porque no lo conoce).
En el conflicto familiar, sin solución, los padres son "víctimas" del amor que dan a sus hijos, en forma de "posesión" o "ternura", da igual. Y los hijos son "rehenes" de ese amor que reciben sin pedirlo. Y se vengan más tarde. Porque el amor entregado por los padres era inversamente proporcional a la libertad que los hijos necesitaban

"Hay un camino a la derecha" (1953). Francisco Rovira Beleta
Inés (Julita Martínez). La actriz santanderina tenía unos 21 años cuando rodó esta película en 1952 en Barcelona. Encantadora y convincente, aunque sin el carisma inigualable de ese "monstruo escénico" que fue Paco Rabal

"Hay un camino a la derecha" (1953). Francisco Rovira Beleta
Miguel (Francisco Rabal) rompe el vaso. Plano detalle

- Carlos Benpar: "El plano de Rabal apretando el vaso con la mano hasta romperlo, porque no se atreve a decirle a su esposa que ha atropellado a su hijo, es la imagen viva, la mejor demostración de lo grandioso que puede llegar a ser el cine para expresar todo un universo trágico en un gesto puntual, concreto"

- Rovira-Beleta: "Pero también tiene una función narrativa; sirve para que cuando luego ella más tarde se entera de la muerte de su hijo, y ve el vaso que rompió Rabal, comprenda que eso es lo que él no se atrevió a decirle. Como el público ha visto físicamente cómo Rabal rompía el vaso, le es fácil comprender lo mismo que Julita Martínez descubre en ese momento. Esta película es para mí una representación del neorrealismo en Barcelona, que había iniciado Nieves Conde con "Surcos" en Madrid. El ambiente se parece bastante al de "Ladrón de bicicletas"; aquel mercadillo de la calle Arc del Teatre, todo aquello tiene un poco el mismo estilo; se ve que es la misma época. Toda la planificación está al servicio de esto, del ambiente, para conseguir ese tipo de cosas neorrealistas"

Carlos Benpar: "Volviendo a la escena en que Rabal rompe el vaso, sería muy interesante estudiar toda la preparación. Es una escena muy larga desde que Rabal entra en casa. Supongo que debieron ser varios días de rodaje. ¿Estaba rodada por orden de planificación o por campos de luz?
Rovira-Beleta: "Siempre he rodado por campos de luz para ganar tiempo, por eso tengo que llevarlo todo muy estudiado. Sería muy cómodo rodar todo por orden de planificación, pero me molesta tanto esperar a que el operador ilumine, son tan pesados los directores de fotografía"
Carlos Benpar: "Además, en el rodaje de una película, el único al que todos respetan y permiten que pierda todo el tiempo que quiera es al director de fotografía"

"Hay un camino a la derecha" (1953). Francisco Rovira Beleta
"El Zurdo" (José Luis García) es el típico "golfillo" que malvive como "limpiabotas" y, probablemente, cometiendo pequeños hurtos.
Contrapicado de gran contraste lumínico en la escalera vecinal, cortesía de Rovira i Beleta y Torres Garriga

"Hay un camino a la derecha" (1953). Francisco Rovira Beleta
Goyo (Carlos Otero)
Un "malo", un delincuente de poca monta, que no es castigado severamente -no muere- porque sus fechorías se limitan a robar para comer.
Carlos Otero Dos Santos Pereira (1916-1979) fue un actor portugués, que instalado en Barcelona, se especializó en papeles de "villano". Trabajó mucho con Mario Camus en los años 70. Charlets Otter fue su nombre artístico en varios westerns. Se retiró a Ibiza, a pintar, donde murió 

"Hay un camino a la derecha" (1953). Francisco Rovira Beleta
El cortejo fúnebre. El verdadero final según el guion, pero alterado por Antonio Bofarull. "Según Rovira-Beleta, este final feliz «no fue debido a la censura sino al productor. Ese final es un pastiche. La película acaba con el entierro y empieza con el despido de Rabal como marinero del barco. Todo lo otro está añadido por el productor [...] Manuel Saló (el co-guionista) se puso como una fiera porque no quería ese final»" (Wikipedia. https://es.wikipedia.org/wiki/Hay_un_camino_a_la_derecha)

"Hay un camino a la derecha" (1953). Francisco Rovira Beleta
Cartel amarillo/rojo - Programa de mano

"Hay un camino a la derecha" (1953). Francisco Rovira Beleta
Cartel azul

Hay un camino a la derecha
España (Cataluña)
1954 (Estreno en la Semana Internacional de Cine de San Sebastián en 1953)
Género: Drama
95 minutos
Dirección: Francisco Rovira Beleta

Francisco Rovira Beleta dirigiendo "Historias de la Feria" (1957)
Filmoteca de Catalunya - Wikipedia

Ayudante de dirección: Francisco Pérez-Dolz
Secretario de dirección: José María Forn
Producción: Antonio Bofarull, Aureliano Campa
Guion: Manuel Saló, Francisco Rovira Beleta
Música: Federico Martínez Tudó
Motivo musical: "La Petite Valse" de Joe Heyne
Maquillaje: Rodrigo Gurrucharri
Fotografía: Salvador Torres Garriga (B&N)
Montaje: Albert Gasset
Escenografía: Alfonso de Lucas
Vestuario: Gallud
Muebles y Atrezzo: Miró
Estudios: Kinefon (Barcelona)
Laboratorios: Cinefoto (Barcelona)

Intérpretes
Francisco Rabal: Miguel
Julita Martínez: Inés
Carlos Otero: Goyo
Isabel de Castro: Maruja
Manolito García: Víctor
Antonio Bofarull: Vicente
Juan Manuel Soriano: inspector Tormo

José Luis García: "el Zurdo"
José Ramón Giner: "el Chiva"
José Pinillo: "el Aldeano"
Ramón Hernández: "el Chepa"
Enrique Borrás: capataz
Francisco Tuset: pintor
Salvador Muñoz: cirujano
Consuelo de Nieva: florista
Luz de Sevilla: bailarina

Resumen:
A su llegada a Barcelona, Miguel es despedido de su trabajo de marinero y los problemas financieros con los que se tendrá que enfrentar a partir de ese momento harán que poco a poco se introduzca en el mundo de la delincuencia. El poco dinero que hasta entonces había conseguido reunir Inés, su esposa, gracias a su duro trabajo, será dilapidado rápidamente por él... (FILMAFFINITY)

Bibliografía:


- Carlos Benpar: "Rovira-Beleta. El cine y el cineasta". Editorial Laertes. Barcelona. 2000

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Un detalladísimo análisis fílmico de una película notable. Paco Rabal se sale de bueno. La iluminación es espectacular. La historia algo sensiblera pero la Barcelona obrera es tan real y mísera que parece un libro de historia

Anónimo dijo...

Pedazo de post. Felicidades

antonio pardines dijo...

No podría decir si recuerdo la película por mi memoria o si la he recordado a partir de tú colosal estudio del film y de la época. Pero eso es lo de menos, lo que quiero es felicitarte por la entrada y enviarte un saludo.

Wildberry continua dijo...

Minucioso análisis ilustrado de de este filme desconocido para mí, pero con el inconfundible sello de Rovira Beleta, que no quiero perderme... pues se reconocen los trazos del magnífico director catalán, que alguien comparó a Nicholas Ray, no sin razón.
Gracias por dárnosla a conocer y por esta estupenda entrada al blog.

Wildberry continua dijo...

Minucioso análisis ilustrado de de este filme desconocido para mí, pero con el inconfundible sello de Rovira Beleta, que no quiero perderme... pues se reconocen los trazos del magnífico director catalán, que alguien comparó a Nicholas Ray, no sin razón.
Gracias por dárnosla a conocer y por esta estupenda entrada al blog.

Francisco dijo...

Gracias Toño. Viniendo de un Maestro como tú es un refuerzo para seguir

Francisco dijo...

Gracias Isabel por tu apoyo y tu saber y gusto exquisito

MARCELO dijo...

Hay un camino a la derecha se ve claro el camino con los ranchitos y las personas que habitan y viven allí, no se podía poner hay un camino a la izquierda porque seguro te detenían. Esas personas se parecen a lo que veo todos los días y las casas igual creo que aquí son más precarias todavía. Estupendo análisis de algo que parece de otro siglo pero que veo todos los días, en mi pais no hay trenes ni tranvía, por ejemplo. Existe el rico la clase media y la pobreza total, en Latinoamérica hay lugares en donde se vive peor que aquí y las personas se mueren sin asistencia médica. Estas películas las tendrían que ver los que aplauden a jugadores de futbol que ganan 500 millones de euros... pero intuyo que ver cine social es como ir a la iglesia para personas así donde pedir perdón por los pecados los habilita a volver a cometerlos. El cine español de la década de los cincuentas me gusta mucho más que el actual. Esta película es notable y la actuación de Francisco Rabal es como siempre excelente.

Estrella Millán Sanjuán dijo...

Ya he podido leerlo con detenimiento. Igual que con la de Josep Maria Forn, has hecho un análisis muy profundo de todo. De los lugares físicos, playa, barrio chino, muelle, interiores. Pero también de lo socioeconómico, político, de los actores, ... ¡Hasta de la normativa sobre la obligación del castellano!
Creo que engrandeces la película, que es buena, pero su aire folletinesco por la censura no le dejó despuntar como debería. Aunque es una joyita a reivindicar, porque es un testimonio de la época.
Y Paco Rabal, como dices tú, es un grande mundial. Donde esté él, salva la película.
Lo que está claro es que en plena dictadura se hizo cine muy bueno y ahora, son contadas las que valen la pena.
Enhorabuena y me alegro de que retomes tus magníficos textos.