sábado, 25 de abril de 2020

Trenes y Nubes. Love & Trains in Films. Francisco Huertas Hernández. Texto literario


Trenes y Nubes (Texto literario)
Love & Trains in Films
Francisco Huertas Hernández




"Brief Encounter" (1945). David Lean
Laura Jesson (Celia Johnson) & Dr. Alec Harvey (Trevor Howard)
"Breve encuentro"
No hay -ni habrá- ninguna película que pueda superar a esta producción británica en amores ferroviarios. Una historia de romanticismo intenso de dos destinos que se cruzan en la cafetería de la estación. El concierto de piano nº 2 de Sergei Rachmaninov hace el resto. El amor que se va. El amor que llega. Los trenes llevan lágrimas y traen sonrisas. Creo que amar y viajar en tren son dos caras de la misma moneda: la moneda del vivir pasando

 Frecuento las estaciones de ferrocarril. Están llenas de destinos, de comienzos, de finales. Los trenes son como las nubes, siempre pasando.

 Las estaciones están llenas de amores que empiezan y de amores que acaban. Hay un lirismo desgarrado en los andenes, en las vías, en las locomotoras que se alejan. ¡Hay tantos heridos en la guerra de los corazones deambulando por los vestíbulos de las estaciones! 

"Баллада о солдате" (1959). Григорий Чухрай
"La Balada del soldado" (1959). Grigori Chujrai
Шура (Жанна Прохоренко) & Алёша Скворцов (Владимир Ивашов) - Shura (Zhanna Projorenko) & Aliosha Skvortsov (Vladimir Ivanov) se despiden en la estación de tren. Aliosha, un soldado joven y heroico, conoce a Shura dentro del tren cuando regresa del frente 
"La Balada del soldado" es la historia de amor y guerra más hermosa jamás filmada. Si "Brief Encounter" es el relato modélico de amores y trenes en tiempos de paz -rodada el mismo año en que terminó la guerra-, esta joya soviética es el referente en el cine de amor ferroviario en tiempos de guerra

"Баллада о солдате" (1959). Григорий Чухрай
"La Balada del soldado" (1959). Grigori Chujrai
Шура (Жанна Прохоренко) & Алёша Скворцов (Владимир Ивашов) - Shura (Zhanna Projorenko) & Aliosha Skvortsov (Vladimir Ivanov) se despiden en la estación de tren. Aliosha, un soldado joven y heroico, conoce a Shura dentro del tren

 El amor está unido a los trenes, a las estaciones, y David Lean así lo plasmó en su película “Breve encuentro”.

 Yo sé bastante de amores ferroviarios. Entre el gentío, el ruido, los destinos se cumplen viniendo y marchando por los raíles.

 Además de enamorados, en las estaciones hay locos. No sé ahora, pero en algunas ciudades los enfermos del psiquiátrico van a ver los trenes. No sé por qué, pero lo hacen. Supongo que expresan así su deseo de huir, de libertad. Pero, curiosamente, los viajeros de los trenes no son un ejemplo de libertad. La mayoría se desplazan por trabajo, por asuntos familiares. El tren no les conduce a la libertad. 

"Falling in Love" (1984). Ulu Grosbard
"Enamorarse"
Molly Gilmore (Meryl Streep) & Frank Raftis (Robert de Niro) en el tren que les lleva a Nueva York, ciudad que es la otra protagonista de esta adaptación comercial de "Brief Encounter". Una artista gráfica y un arquitecto que se enamoran tras confundir sus compras navideñas

 Trenes y nubes que pasan sobre la tierra. Trenes y nubes que vuelan, se persiguen, se retan. Trenes y nubes de destinos inciertos.

 Los trenes son racimos de nubes oscuras que circulan rectilíneas. Las nubes son vagones de trenes que vuelan perezosas hacia la estación término. 

Francisco Huertas Hernández
2001 (?)


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Comentarios de nuestros lectores:


- Francisco Huertas Hernández: "Un escrito mío que formaba parte del "libro de Barcelona", el que iba a ser mi segundo libro publicado, y que llevé personalmente a numerosas editoriales de la ciudad condal. A diferencia de "Entre la filatelia y la halterofilia. Diario de Oviedo" (1996). Ed. Incipit. Madrid, éste era una colección dispersa de impresiones y meditaciones breves. Abandonada la idea de verlo impreso algún día estoy rescatando lo que considero más salvable de aquellas páginas descompensadas. "Trenes y Nubes" es un texto conciso, no muy característico de mi estilo metafórico, conceptista y metafísico. Aún hoy mi vida sigue regida por andenes y despedidas. Más productivo me parece la presencia de estos encuentros y separaciones en el cine. Dos películas considero insuperables en ese tema: la rusa "La Balada del soldado" y la inglesa "Breve encuentro". Arriba he explicado su diferencia básica. Debéis saber que he madrugado para corregir -y para subir los artículos de Estrella y Grego Millán-, pero que esta ansiedad de escribir y publicar en el blog me ha desviado de mi propósito para entregaros -Hypocrite lecteur, — mon semblable, — mon frère!- un nuevo jirón de mi alma"



viernes, 24 de abril de 2020

"Alphaville" (1965). Jean-Luc Godard. Poesía vs. Lógica. Sci-Fi Noir. Francisco Huertas Hernández. Análisis filosófico de una distopía tecnocrática

"Alphaville, une étrange aventure de Lemmy Caution" (1965). Jean-Luc Godard. Poesía vs. Lógica. Sci-Fi Noir.
Análisis filosófico de una distopía tecnocrática.
Francisco Huertas Hernández


"Alphaville, une étrange aventure de Lemmy Caution" (1965). Jean-Luc Godard
Natacha (Anna Karina) & Lemmy Caution (Eddie Constantine) 

 "Alphaville, une étrange aventure de Lemmy Caution" (Lemmy contra Alphaville) es una película de ciencia ficción con estética y personajes de cine noir. Filmada en blanco y negro en localizaciones reales de París supone un ejercicio de ruptura con las convenciones del género fantástico: no hay maquetas, no hay efectos visuales. Los personajes se mueven por la noche o el alba parisinas confundidos con el presente. O bien su bajo presupuesto, o bien la voluntad provocadora e iconoclasta de su autor, o una mezcla de las dos cosas, hace que un simple ventilador se convierta en el omnipotente computador Alpha 60, y el Boulevard Périphérique en un viaje interplanetario.

"Alphaville, une étrange aventure de Lemmy Caution" (1965). Jean-Luc Godard
Alphaville: Silence - Logique
Securité - Prudence
¿Qué es Alphaville? ¿La primera ciudad? ¿La ciudad ideal? La utopía o distopía -el "mal lugar", una sociedad ficticia indeseable en sí misma- del control tecnológico. Un ente no-humano, que trasciende el poder de la inteligencia humana, administra la libertad de las personas. El control se llama lógica y se presenta como una consecuencia deductiva de los datos. "Gregory Claeys y Lyman Tower Sargent, hacen ciertas distinciones entre distopías. Por ejemplo, definen las distopías literarias como sociedades imaginadas como sustancialmente peores que la sociedad en la que escribe el autor". Godard es un romántico. Por eso denuncia la razón tecno-científica que ha organizado la explotación de los recursos naturales y ha terminado por convertir a la humanidad en un "recurso" más. Fue el escritor británico George Orwell (1903-1950), uno de los referentes en la descripción de mundos distópicos, quien habló de un "Big Brother", un poder desconocido que ejerce el control desde las cámaras que vigilan la vida pública y privada de todos los súbditos. La psicoanalista Marie-Hélène Brousse identificó el Über-Ich (Super-Yo) freudiano -conciencia moral- con el "sistema" tecnológico. El "Big Brother" orwelliano tiene apariencia humana, pero nadie lo conoce. Solo es una imagen en la pantalla. Quien controla realmente es la pantalla, la tecnología. La necesidad de un "padre" -protector y castigador- es una constante en la historia. Sacrificar la libertad a la seguridad es el tema del "contract social" de Rousseau como origen de la sociedad, pero es también la expresión de la cobardía humana que teme a los otros y se entrega a un jefe. La tecnología simboliza el triunfo de la ideología del progreso. Todos confiamos ciegamente en que las máquinas, las computadoras, no se equivocarán. La "lógica" del sistema hace olvidar que éste ha sido diseñado introduciendo ciertos parámetros que son valores y responden a intereses humanos. Pero, ¿qué pasa cuando la "lógica" interna de la máquina escapa a la dirección humana? Ese es uno de los motivos de la ciencia-ficción: la rebelión de las máquinas. Y me pregunto yo, ¿no es el sistema judicial en la aplicación "lógica" y "objetiva" de la ley otra encarnación más cercana de esa deshumanización de la mentalidad técnica, instrumental, que ve al ser humano como un medio, un dato, una cifra?

"Alphaville, une étrange aventure de Lemmy Caution" (1965). Jean-Luc Godard
Lemmy Caution (Eddie Constantine) se hace pasar por el periodista Ivan Johnson -de "Nueva York" (sic)- y va con su cámara barata fotografiando todo lo irrelevante. Dice trabajar para "Figaro-Pravda". El espía que se disfraza de periodista: un espía que se hace pasar por "espía". ¿No es el periodismo un vigilante de la vida de los otros?

"Alphaville, une étrange aventure de Lemmy Caution" (1965). Jean-Luc Godard
Lemmy Caution (Eddie Constantine), armado con una pistola, lee "Le Grand Sommeil" (The Big Sleep), la novela de Raymond Chandler (1888-1959), una de las obras clave de la novela negra americana, publicada en 1939, protagonizada por el detective Philip Marlowe. Lemmy es una parodia de estos detectives de la novela negra, como Marlowe, o Sam Spade, de Dashiell Hammett. Humphrey Bogart encarnó a ambos detectives en el cine: "The Big Sleep" (1946). Howard Hawks, y "The Maltese Falcon" (1941). John Huston 

"Alphaville, une étrange aventure de Lemmy Caution" (1965). Jean-Luc Godard
Henri Dickson (Akim Tamiroff) es el espía desaparecido cuya búsqueda lleva al "héroe" a territorio enemigo. Él tiene las claves de ese enemigo y se las transmite a su colega antes de morir

"Alphaville, une étrange aventure de Lemmy Caution" (1965). Jean-Luc Godard
Henri Dickson (Akim Tamiroff) y Lemmy Caution (Eddie Constantine). El viejo espía alcoholizado conoce las palabras secretas que derrotarían al "sistema lógico" de control por mega computadoras

 El detective Lemmy Caution (Eddie Constantine) -haciéndose pasar por el periodista Ivan Johnson- es enviado desde los Países Exteriores a la ciudad de Alphaville -situada a años luz de la Tierra- para localizar a un agente desaparecido, Henry Dickson (Akim Tamiroff). Lo encuentra, pero muere transmitiendo un extraño mensaje: "Conscience, détruire Alpha 60, conscience... Tendresse... Sauve ceux qui pleurent". Alphaville está gobernada por la supercomputadora Alpha 60, cuyo creador es el Dr. Von Braun (Howard Vernon). La metrópolis futurista es una dictadura tecnocrática que persigue y asesina a los que no se adaptan, por exceso de individualidad y emocionalidad, ametrallándolos en el trampolín de una piscina. En esta tecnotiranía las palabras van siendo prohibidas. El vocabulario que expresa conceptos abstractos o sentimientos se elimina periódicamente. "Moi, Alpha 60 je ne suis que le moyen logique de cette destruction". El amor y la poesía -el libro "Capitale de la douleur" de Paul Éluard (1895-1952)- serán las armas que redimirán a Natacha (Anna Karina) -hija del Dr. von Braun- y salvarán a la ciudad de su inhumanidad.

"Alphaville, une étrange aventure de Lemmy Caution" (1965). Jean-Luc Godard
Godard con sarcasmo convierte un tubo fluorescente y un ventilador en una potente super computadora. Eso se llama "hacer de necesidad virtud". Los monólogos de Alpha 60 -uno de los tres protagonistas de la historia- son oráculos filosófico-políticos que, como "voz en off" distorsionada, explican los fundamentos de Alphaville: valor del presente, eliminación del pasado como memoria y del futuro como esperanza o proyecto, para lo que la supresión de palabras es esencial. Es un hallazgo humorístico que la institución que alberga esta mega inteligencia artificial se llame "Institut de Sémantique Générale" que remeda el "Cours de Linguistique Générale" (1916) de Ferdinand de Saussure

"Alphaville, une étrange aventure de Lemmy Caution" (1965). Jean-Luc Godard
Lemmy Caution (Eddie Constantine) llega al hotel de "L'Étoile Rouge" donde se hospeda Dickson. En la imagen vemos una "séductrice" (Christa Lang, actriz alemana que, más tarde, se casó con el director Samuel Fuller). Las "séductrices" son prostitutas que el Estado gestiona para dominar a la población masculina

"Alphaville, une étrange aventure de Lemmy Caution" (1965). Jean-Luc Godard
Natacha (Anna Karina), la hija del Dr. Leonard von Braun, también conocido como Nosferatu. Su misión es recibir al "extranjero". Podría ser otra espía, aunque no lo parece. La belleza de la actriz danesa, pareja de Godard, es uno de los ejes en los que se sostiene la trama, que, a primera vista, parece absurda y desmañada

 El personaje de Lemmy Caution, creado en 1936 por Peter Cheyney (1896-1951), fue interpretado por Eddie Constantine desde 1953 -"La môme vert-de-gris"- en una serie de películas de serie B, "pero Godard lo reinterpreta deliberadamente como una caricatura estereotipada, una parodia". 

"Alphaville, une étrange aventure de Lemmy Caution" (1965). Jean-Luc Godard
Natacha (Anna Karina) resplandeciente.
Anna Karina -con su radiante belleza e inocencia- es uno de los ejes del film. Si Lemmy es el hombre rudo y violento que tiene que cumplir una misión, ella es la mujer delicada e inocente, que ignora su origen porque está "programada" como todos los habitantes de Alphaville. ¿No recuerda esto demasiado a "Blade Runner"?

"Alphaville, une étrange aventure de Lemmy Caution" (1965). Jean-Luc Godard
Lemmy Caution (Eddie Constantine) mira el retrato del lider de Alphaville. Ese hombre le resulta conocido

"Alphaville, une étrange aventure de Lemmy Caution" (1965). Jean-Luc Godard
Lemmy Caution (Eddie Constantine) en la "prueba de la verdad". Sus respuestas -llenas de sarcásticas citas literarias extemporáneas- a la super computadora Alpha 60, o Alpha 5, generan desconcierto en la máquina. Parte de la genialidad literaria de Godard está diseminada en estos diálogos

"Alphaville, une étrange aventure de Lemmy Caution" (1965). Jean-Luc Godard
Dr. Leonard von Braun (Howard Vernon), o la ciencia sin moral. Diluido en su poder frente a la todopoderosa máquina pensante Alpha. Su relación con su hija es extraña, por no decir un descuido del guión

"Alphaville, une étrange aventure de Lemmy Caution" (1965). Jean-Luc Godard
La originalísima escena de la piscina. La muerte como espectáculo

 De los temas que se entrelazan en el largometraje emerge en primer lugar la crítica de una sociedad técnica controlada por computadoras que administran o planifican siguiendo una lógica que desprovee a la vida de individualidad y creatividad, de emoción y libertad. En un mundo así, la palabra -la literatura- es la libertad. Paula Segovia señala: "La palabra es la auténtica subversiva, la palabra que en la obra de Godard siempre toma un papel desafiante, protagónico. Palabras prohibidas versus palabras permitidas, palabras publicadas en una biblia y no en un diccionario, el mandato divino sobre el mandato de los hombres, el mandato de una máquina sobre la vida humana. Alpha 60, ese ventilador que enceguece la mirada con sus haces de luz, dictamina en monótono soliloquio, mientras sus palabras son veneradas y cumplidas"

 La poesía
-entendida como acto de creación de la vida desde la imaginación y el amor- es una constante en la obra de Godard. Los textos literarios discurren junto a las imágenes, de manera yuxtapuesta (Arthur Rimbaud en "Pierrot le Fou"). "Capitale de la douleur" de Paul Éluard -texto del que se examinan los alumnos del Bac en Francia- porta el antídoto contra la tecnocracia tiránica. Recupera la consciencia, la ternura y el amor en Natacha, y es un contrapeso de la violencia y la frialdad de Lemmy.

 Como toda gran obra de arte, que exige contem
placiones sucesivas, también "Alphaville" vela en una primera mirada parte de su compleja densidad semiótica, filosófica y política. La inicial extrañeza ante la falta de correspondencia entre imágenes y narración, los movimientos ininteligibles de Lemmy, disparando a todo lo que se mueve, deshaciéndose de "séductrices" -empleadas sexuales-, el sentido del humor que remite a referentes de la cultura pop -cómic-, la parodia de clásicos del séptimo arte y de la literatura -citas de La Fontaine, Bergson, Nietzsche, Pascal o Céline que suelta Lemmy fuera de contexto-, y, sobre todo, la factura formal del cine de Godard: filmación cámara en mano, saltos de plano, fueras de plano, sonido directo, fotogramas congelados, planos sin sonido, sin positivar... todo ello exige un espectador sumamente activo, entregado, y, que, a buen seguro, quedará marcado por la belleza poética final de la obra. En esta película solo hay una escena en la que, deliberadamente, el director busca la belleza, la escena de amor, en la que el rostro de Anna Karina gira envuelto en sombra recitando versos liberadores.

"Alphaville, une étrange aventure de Lemmy Caution" (1965). Jean-Luc Godard
Lemmy Caution (Eddie Constantine) & Natacha (Anna Karina)

"Alphaville, une étrange aventure de Lemmy Caution" (1965). Jean-Luc Godard
Natacha (Anna Karina) & Lemmy Caution (Eddie Constantine) comen. Un plano de armónica composición

"Alphaville, une étrange aventure de Lemmy Caution" (1965). Jean-Luc Godard
Lemmy Caution (Eddie Constantine) & Natacha (Anna Karina)

"Alphaville, une étrange aventure de Lemmy Caution" (1965). Jean-Luc Godard
Natacha (Anna Karina) en penumbra

"Alphaville, une étrange aventure de Lemmy Caution" (1965). Jean-Luc Godard
Natacha (Anna Karina) leyendo "Capitale de la douleur" (1926), libro de poemas de Paul Éluard. El autor surrealista dedicó la obra a su mujer, Gala, que años más tarde se casó con el pintor Salvador Dalí. La potencia liberadora de la poesía, como sustancia íntima del lenguaje no-lógico, es una constante en la persecución que todas las tiranías han ejercido contra los escritores. En otra famosa distopía, "Fahrenheit 451" (1953) de Ray Bradbury, la escritura ha sido sustituida por la imagen y los bomberos queman libros escondidos por disidentes. Para conservar el contenido, los que han huido, memorizan los libros antes de destruirlos. Cada uno "es" un libro. Los libros prohibidos en la dictadura militar de Franco circulaban en las trastiendas de las librerías y en ediciones hispanoamericanas. Leer es un acto de resistencia íntima, porque leer es un ejercicio de libertad y pensamiento individual que singulariza a la persona. En estos poemas de Éluard, Natacha "recuerda" -anamnesis platónica- palabras perdidas como "consciencia", "ternura", "amor", cuyo sentido desconocía. La "verdad" de la poesía es su "revelación" de la vida y la belleza

 A los que solo admiten el cine como narración de acontecimientos que respeten las reglas lógicas de espacio, tiempo y acción los experimentos cinematográficos de Godard les resultarán incomprensibles y pretenciosos, pero para los que conciben el lenguaje del cine como una búsqueda estética abierta y en diálogo con la filosofía, la política o la literatura films como éste supondrán una experiencia única, infinitamente enriquecedora. Si en el momento en que se rodó pudo parecer anacrónica con su estética "feísta" de cine negro y su representación del futuro dentro del presente, hoy "Alphaville" resulta de una modernidad asombrosa. Su influencia ha sido enorme. "2001, A Space Odyssey" (1968) de Stanley Kubrick copia en el super computador HAL 9000 a Alpha 60; "Blade Runner" (1982) de Ridley Scott -o la novela en que se inspira, "Do Androids Dream of Electric Sheep?" de Philip Dick- recrean casi milimétricamente la historia de amor entre el detective y la chica: Rick Deckard es Lemmy Caution -sin poesía ni cicatrices- y Rachael es Natacha -sin la belleza ni el misterio de Anna Karina-.

 "Alphaville" -
que dio nombre a unos recordados cines de Madrid y a un grupo pop alemán de los 80- es pionera del subgénero "noir punk" y sirve de inspiración a artistas de los más variados 
géneros.

 "Alphaville, une étrange aventure de Lemmy Caution" es una película moderna en su prospección de la orfandad humana en medio del dominio técnico. Tiene la suficiente poesía -incrustada entre tiros, puñetazos y persecuciones- y belleza en los ojos profundos de Anna Karina. Cuenta con una banda sonora absolutamente prodigiosa de Paul Misraki (1908-1998). Y, pese a quien pese -esos retrógrados que solo admiran el cine de Hollywood con su modo de representación institucional- es la creación genial de uno de los artistas más valientes e innovadores de eso que llamamos "séptimo arte"

"Alphaville, une étrange aventure de Lemmy Caution" (1965). Jean-Luc Godard
Affiche

Alphaville, une étrange aventure de Lemmy Caution
Réalisation: Jean-Luc Godard
Scénario: Jean-Luc Godard
Musique: Paul Misraki
Photographie: Raoul Coutard
Production: André Michelin
Montage: Agnès Guillemot
Assistants réalisateur: Charles Bitsch, Jean-Pierre Léaud
Pays d'origine: France | Italie
Langue: français,
Tournage: du 4 janvier 1965 au 14 février 1965
Format: Noir et blanc - 35 mm - 1,37:1
Son: Mono
Genre: Film dramatique, Film policier, Film d'espionnage, Film de science-fiction
Durée: 99 minutes
Dates de sortie: 5 mai 1965

"Alphaville, une étrange aventure de Lemmy Caution" (1965). Jean-Luc Godard
Eddie Constantine, Jean-Luc Godard et Anna Karina. Set

"Alphaville, une étrange aventure de Lemmy Caution" (1965). Jean-Luc Godard
Anna Karina et  Jean-Luc Godard. Set

"Alphaville, une étrange aventure de Lemmy Caution" (1965). Jean-Luc Godard
Jean-Luc Godard, Anna Karina, Eddie Constantine et l'équipe du film

Distribution
Eddie Constantine: Lemmy Caution
Anna Karina: Natacha Von Braun
Akim Tamiroff: Henri Dickson
Howard Vernon: Pr. Leonard von Braun/Nosferatu
Valérie Boisgel: la deuxième séductrice d'ordre 3
Jean-Louis Comolli
László Szabó: le scientifique
Michel Delahaye
Jean-Pierre Léaud: le serveur à l'hôtel
Christa Lang: la séductrice de l'hotel de l'Étoile rouge avec Henri Dickson


jueves, 23 de abril de 2020

VÍDEO: FILOSOFÍA DE NIETZSCHE. La verdad detrás de "Dios ha muerto". Carla García Solís. Filosofía con Carla. Una explicación para alumnos de 2º Bachillerato. Historia de la Filosofía


VÍDEO: FILOSOFÍA DE NIETZSCHE
La verdad detrás de "Dios ha muerto"
Carla García Solís
Filosofía con Carla
Una explicación sencilla y completa para alumnos de 2º Bachillerato. Historia de la Filosofía



VÍDEO: FILOSOFÍA DE NIETZSCHE
La verdad detrás de "Dios ha muerto"
Carla García Solís
2º Bachillerato A. IES Dr. Balmis. Alicante. Curso 2019-2020
Filosofía con Carla
Una explicación sencilla y completa para alumnos de 2º Bachillerato. Historia de la Filosofía

 Os presentamos un vídeo de Carla García Solís explicando de manera sencilla y completa la filosofía del pensador alemán Friedrich Nietzsche (1844-1900) El orden de la explicación corresponde a las redacciones -campos temáticos- que forman parte de los contenidos de la asignatura de Historia de la Filosofía de 2º Bachillerato en la Comunidad Autónoma de Valencia. Para nuestros lectores de Argentina, Chile, México, Uruguay, Colombia y otros países también resultará útil por su claridad, amenidad y rigor, ya que incluye absolutamente todos los aspectos de la filosofía de Nietzsche. Este excepcional y sublime trabajo mereció la nota máxima, un 10. Para todos vosotros, alumnos, será un modelo para vuestro estudio


VÍDEO: FILOSOFÍA DE NIETZSCHE
La verdad detrás de "Dios ha muerto"
Carla García Solís
2º Bachillerato A. IES Dr. Balmis. Alicante. Curso 2019-2020
Filosofía con Carla
Una explicación sencilla y completa para alumnos de 2º Bachillerato. Historia de la Filosofía


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Comentarios de nuestros lectores:


- Francisco Huertas Hernández: "Como profesor de filosofía -y psicología- puedo explicaros por qué disfruto con mi labor de enseñar. En primer lugar porque me gusta. La filosofía es la manera de que el ser humano se interrogue por encima de sus necesidades básicas y sus rutinas sobre el ser y el sentido de las cosas, de sí mismo. En segundo lugar porque enseñar es aprender transmitiendo a otras personas con las que también aprendes. No me he cansado de repetir esta frase: "La única manera de aprender algo es enseñarlo". Esa es mi experiencia. Supe de Nietzsche cuando tuve que explicarlo. Pues bien, eso es lo que ha pasado con este fabuloso vídeo de Carla: al hacerlo ha aprendido el pensamiento de Nietzsche por sí misma, ya que ha tenido que explicarlo. Estoy totalmente de acuerdo con los que consideran que nuestro sistema de enseñanza debe cambiar. Y la única dirección posible es mayéutica, es decir, que el alumno "saque de dentro de él mismo" el conocimiento. Un alumno pasivo jamás aprenderá. Recuerdo cuando miraba los movimientos de mi profesor de autoescuela al volante. Observaba bien sus manos y sus pies, pero no aprendí a conducir hasta que tuve que hacerlo por mí mismo. Pues bien, no solo con las tareas prácticas que requieren coordinación de percepción y movimiento tenemos que aprender por nosotros mismos, "aprender haciendo" (Learning-by-doing, como decía el filósofo norteamericano John Dewey), sino también con el aprendizaje teórico. Hasta que algo no es nuestro no lo sabemos. Platón, el gran pensador griego, vino a decir en "Banquete" que solo se conoce lo que se ama. Y para ello el conocimiento tiene que salir de nosotros, como nuestra respiración. Hemos nacido para aprender. El sistema nervioso necesita una estimulación continua, por algo es un sistema de relación con el medio. Y la cultura es nuestro medio. Así, Carla ha expuesto de manera personal, con brillantez y desenvoltura la filosofía de Nietzsche, que, lamentablemente, para muchos alumnos no es más que una obligación desagradable y ajena a su vida que forma parte de ese curso stresante que les llevará a la universidad. Felicidades Carla. He aprendido contigo. Así que espero que también puedan aprender otros futuros alumnos también"


miércoles, 22 de abril de 2020

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni. Alma enajenada, tierra mancillada. Francisco Huertas Hernández


"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Alma enajenada, tierra mancillada
Francisco Huertas Hernández




"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Giuliana (Monica Vitti)

 "Il deserto rosso" es la primera película en color de Michelangelo Antonioni (1912-2007). Filmada después de "L'Avventura" (1960), "La Notte" (1961) y "L'Eclisse" (1962), algunos la consideran la última de la tetralogía de la incomunicación. "El desierto rojo" es una hipnótica cinta protagonizada por una impresionante Monica Vitti en medio de un paraje destruido por la contaminación industrial.

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Valerio Bartoleschi (hijo de Giuliana) y Monica Vitti (Giuliana) caminan al lado de la central petroquímica. Hay que observar la desaparición de los colores del entorno. Solo son visibles el abrigo verde de ella y el amarillo ocre del niño. Los colores son tratados en función de estados de ánimo de la protagonista. La naturaleza queda despojada de color

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Ugo (Carlo Chinoetti), el marido de Giuliana, que no parece interesarse mucho por ella

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Ugo (Carlo Chinoetti), Giuliana (Monica Vitti) y Corrado (Richard Harris)

 Giuliana (Monica Vitti) es la esposa de Ugo (Carlo Chionetti), un ingeniero que trabaja en una planta petroquímica. Éste recibe la visita de un amigo, Corrado Zeller (Richard Harris), que busca trabajadores para un proyecto en la Patagonia. Cuando Corrado conoce a Giuliana se siente atraído por ella. Toda la película es una sucesión de escenas de escaso hilo narrativo en las que Giuliana pide auxilio, demanda protección, porque tras un accidente de automóvil sufrió un fuerte shock mental que la tuvo internada en una clínica. Sufre alucinaciones y estados de ausencia. Apenas puede comunicarse con las personas que la rodean. Está sola en un mundo deshumanizado por la acción tecnoindustrial humana.

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Giuliana (Monica Vitti)

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Giuliana (Monica Vitti)

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Corrado (Richard Harris) y Giuliana (Monica Vitti)

 Giuliana pasea con su hijo por los parajes destruidos por la contaminación -tierras, aguas, cielos-, se encuentra con Corrado, o intenta escapar en un barco mercante extranjero. Una mujer, o una conciencia desgarrada, que contempla el mundo como algo lejano y ajeno. Lo más llamativo de esta película de Antonioni es el tratamiento del color. Un color manipulado que ya observamos nada más empezar en el abrigo verde de Giuliana. Las afueras industriales de Ravenna, en la Emilia-Romagna, pobladas de industrias contaminantes y ruidosas, son las antagonistas de Giuliana. El uso del color en las tuberías de la central petrolífera contrasta con la falta de matices y de viveza en la naturaleza muerta que rodea esas instalaciones. La parábola ecológica podría ser una lectura del "Desierto Rojo". Y, junto al color artificial de la producción capitalista, el ruido estridente, permanente, que durante toda la película acompaña a los personajes: fábricas, barcos, sirenas. Que el film se inicie con una huelga de obreros, mientras vemos caminar con su abrigo verde a Giuliana acompañada de su hijo, nos sitúa en el plano de la alienación y la lucha de clases. Tanto Ugo como Corrado son "cuadros intermedios" -desclasados- entre los trabajadores manuales y los dueños de las fábricas. 

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Giuliana (Monica Vitti) y Corrado (Richard Harris) contemplan las aguas putrefactas de una tierra yerma abrasada por el progreso industrial

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Giuliana (Monica Vitti) ante la naturaleza muerta

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Max (Aldo Grotti), Emilia (Rita Renoir), Linda (Xenia Valderi) Ugo (Carlo Chinoetti) y Giuliana (Monica Vitti) de espaldas, en este plano picado. La escena de la cabaña roja es el centro del film. Parejas difuminadas, individuos aislados, incomunicados. La pasión que parece estallar, pero que se disipa en la niebla del muelle con un barco en el que izan la bandera amarilla de la infección

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Giuliana (Monica Vitti) y Corrado (Richard Harris) en la cabaña roja

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Giuliana (Monica Vitti) pensativa. Los estados de ausencia de Giuliana tienen siempre que ver con el "guardare". La mirada del mundo externo es una constante del film. La protagonista pregunta: "¿qué debo mirar?" tras comentar que no puede observar el mar demasiado tiempo porque, luego, no le interesan las cosas de la tierra. En esos diálogos brilla el talento de Tonino Guerra, que firma el guión, junto a Antonioni

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Giuliana (Monica Vitti), Corrado (Richard Harris) y Ugo (Carlo Chinoetti) en la cabaña. Corrado busca siempre a Giuliana, incluso cuando está su marido. Corrado no se pregunta "cosa devo guardare?" como ella, sino "come devo vivere?". El espectador ignora que su personaje no es un galán, sino un "nowhere man", un "Mann ohne Eigenschaften" (hombre sin atributos, como el Ulrich de la novela de Musil, un espectador de la vida) "¿Cómo debo vivir?" se pregunta, pero Giuliana no le escucha. Su atención está volcada hacia dentro. En cierta forma, la película de Antonioni es existencialista, dado que la vivencia subjetiva prevalece sobre la objetividad del mundo, que se ha convertido únicamente en reserva de materia para la producción. Por eso, por mucho que "mire" Giuliana no encuentra nada

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Max (Aldo Grotti), Giuliana (Monica Vitti), Corrado (Richard Harris) y Emilia (Rita Renoir) Giuliana está en su mundo, Max solo quiere aventuras sexuales -a pesar de que Linda, su mujer, está presente-, Corrado es el espectador permanente, y Emilia es una interesada depredadora sexual (Rita Renoir, su intérprete, fue llamada "tragédienne du strip-tease" cuando hacía strip-tease en el Crazy Horse de París) 

 La cámara muestra la desolación, los residuos, la niebla que lo invade todo en el puerto. Es el reflejo exacto del estado psíquico de la protagonista. La angustia neurótica de Giuliana está presente en sus pesadillas y en sus alucinaciones, punteadas por la música electrónica de Vittorio Gelmetti. Su casa está tan deshumanizada como el universo industrial que la rodea: un robot se mueve como un perpetuum mobile en la habitación donde duerme el niño. El rojo es el color predominante en la cinta, sobre todo en una escena clave: la cabaña de pescadores en el puerto, en la que hay una pequeña habitación pintada con un rojo chillón en la que entran los personajes, en lo que parece que va a ser una orgía. Los labios carmín de Monica Vitti se integran en el receptáculo sanguíneo hecho de tablones ya putrefactos. El rojo como metáfora del deseo -"Io voglio di fare l'amore", dice Giuliana tras comer huevos de codorniz afrodisiacos- El cuadro de Henri Matisse "La chambre rouge" (1908) y la pintura de Mark Rothko son fuentes de inspiración cromática del director de Ferrara. Antonioni, visitando el estudio de Rothko, comentó: "Tus cuadros son como mis películas, tratan sobre la nada... pero con precisión"

Henri Matisse (1869-1954): "La Chambre Rouge" (1908)
Госуда́рственный Эрмита́ж. Санкт-Петербург (Museo Estatal del Hermitage. San Petersburgo)
La estancia roja del pintor francés es una de las fuentes de inspiración cromática del largometraje italiano

Mark Rothko (1903-1970)
La película remite a esta pintura abstracta del artista norteamericano

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Giuliana (Monica Vitti) en plano dorsal con fondo rojo desenfocado. En varios momentos de la película Antonioni y Carlo Di Palma difuminan el fondo que envuelve a la protagonista. Reflejo de su distorsión perceptiva y de ese "desierto" en el que habitan los personajes

 Giuliana recuerda todo el tiempo mientras habla con Corrado. El presente es extraño. Necesita huir de la realidad, como en la fábula que cuenta a su hijo -ecos de "Las mil y una noches"- donde la naturaleza recupera su pureza y sus colores, acompañadas del canto de la soprano Cecilia Fusco que interpreta la música compuesta por su padre, Giovanni Fusco. Antonioni escribe sobre la escena en "Fare un film è per me vivere" (Para mí hacer una película es vivir):

"La madre
 ha de contarle una historia al hijo, pero él ya conoce todas las que ella sabe. Por lo tanto, ha de inventar una. Considerando la psicología de Giuliana, me parece natural que para ella esa historia se convierta -inconscientemente- en una evasión de la realidad que la rodea, una fuga hacia un mundo en el que los colores son los de la naturaleza. El mar es azul, la arena rosa. Incluso las rocas asumen una forma humana, la abrazan y cantan dulcemente"

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
El cuento de la isla rosa

 Giuliana emerge, desde su desorden mental, como el único personaje humano y humanizado del film. En una sociedad de producción y consumo capitalista, en la que individuos como Ugo o Corrado son meros agentes de la eficacia económica, la mujer explora la sensibilidad perdida por los varones, y entronca con Lidia (Jeanne Moreau) en "La notte", Vittoria (Monica Vitti) en "L'eclisse" o Anna (Lea Massari) en "L'avventura". La mujer, autónoma, que tiene que "guardare, sentire, comprendere ed agire". Giuliana mira -con angustia pregunta "Cosa devo guardare?" ante la ventana que da al mar-, siente, comprende y actúa, aunque lo haga desde un mundo propio roto. Ese "progreso" técnico al que parecen adaptarse el resto de personajes -incluso su hijo- introduce un desajuste moral en la protagonista: ella persigue, tantea, un "regreso" afectivo-moral, por eso se llevaría con ella a todas las personas que ama, mientras que Corrado, un hombre sin casa, viaja con una maleta medio vacía. 

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Giuliana (Monica Vitti) y el ingenio mecánico que construye la Universidad para estudiar las estrellas

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Giuliana (Monica Vitti) en la habitación del hotel de Corrado sufre alucinaciones. ¿Cuál es su enfermedad? ¿Depresión psicótica? Si fuera así serían congruentes sus ideas delirantes (delusions) -realzadas por la música electrónica de Gelmetti-: esa "paura delle strade, delle fabbriche, dei colori, della gente, de tutto" que confiesa a Corrado. El desencadenante del accidente de auto parece ser una cortina de humo que oculta una tentativa de suicidio

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Giuliana (Monica Vitti) mira el humo venenoso de las fábricas

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Valerio Bartoleschi (hijo de Giuliana) y Monica Vitti (Giuliana) La tierra, el agua y el cielo "mancillados" por la contaminación industrial. El fondo cobra una importancia trascendente. Giuliana es la forma inacabada que destaca sobre ese fondo manchado y estridente. Lo humano no puede perfilarse sobre ese fondo muerto. "C'è qualcosa di terribile nella realtà, e io non so cosa sia. E nessuno me lo dice" (Hay algo terrible en la realidad, y no sé lo que es, y nadie me lo dice) dice Giuliana

 "Il deserto rosso" es una obra maestra en la que el tratamiento del color -espléndida fotografía de Carlo Di Palma-, la dialéctica exterioridad industrial - interioridad moral, la denuncia de la "razón instrumental" tecno-científica que ha destruido el planeta y la identidad afectivo-moral de una mujer se concilian bajo la presencia magnética de la gran Monica Vitti en un gran fresco poético-visual

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Poster

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Poster

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Poster

Il deserto rosso
Paese di produzione: Italia, Francia
Anno: 1964
Durata: 120 min
Genere: drammatico
Regia: Michelangelo Antonioni
Soggetto: Michelangelo Antonioni, Tonino Guerra
Sceneggiatura: Michelangelo Antonioni, Tonino Guerra
Produttore: Tonino Cervi, Angelo Rizzoli (co-produttore)
Casa di produzione Film Duemila (Roma) / Francoriz Production (Parigi)
Distribuzione in italiano: Cineriz
Fotografia: Carlo Di Palma
Montaggio: Eraldo Da Roma
Effetti speciali: Franco Freda
Musiche: Giovanni Fusco, Cecilia Fusco, Carlo Savina (edizioni musicali C.A.M.), Vittorio Gelmetti (musica elettronica)
Scenografia: Piero Poletto
Costumi: Gitt Magrini

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Rodaje. Director a la izquierda

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
El director y Monica Vitti en una calle empedrada de Ravenna

"Il deserto rosso" (1964). Michelangelo Antonioni
Antonioni y Vitti en set de rodaje. En esta fotografía Monica Vitti se refleja en un espejo

Interpreti
Monica Vitti: Giuliana
Richard Harris: Corrado Zeller
Carlo Chionetti: Ugo
Xenia Valderi: Linda
Rita Renoir: Emilia, Milly
Aldo Grotti: Max
Lili Rheims: Telescope operator's wife
Valerio Bartoleschi: Giuliana's son
Emanuela Pala Carboni: Girl in fable
Bruno Borghi
Giuseppe Conti
Giulio Cotignoli
Giovanni Lolli
Hiram Mino Madonia
Giuliano Missirini: Radio telescope operator
Arturo Parmiani
Carla Ravasi
Ivo Scherpiani
Bruno Scipioni