viernes, 19 de junio de 2020

A la hora en que la cuerda se rompe. Marcelo Óscar López Díez. Punta del Este. Música, Films & Literatura


A la hora en que la cuerda se rompe
Música, Films y Literatura
Marcelo Óscar López Díez
Punta del Este


"The Graduate" (1967). Mike Nichols
Mrs. Robinson (Anne Bancroft) & Benjamin Braddock (Dustin Hoffman)


I

 De todas las maneras que hay para emborracharse conozco una que nunca falla, no se las diré, para qué romper la imaginación y el gusto por la autocrítica.
 Dadas las preguntas me gustaría
 empezar a rememorar algunos capítulos de días pasados y segundos barajados por un reloj pulsera de pilas gastadas.
 Un querido amigo me había recomendado una película que me era desconocida hasta hace unas horas “Counterpoint” del año 1967. La música era de carácter clásico en las escenas más significativas, el cine se sirve del sonido como herramienta, pero cada vez son menos los que captan ese tesoro. No hay imagen sin sonido, ni sonido que no sea capaz de hacernos pensar en un cuadro de la vida. Esta transición es tan efectiva que me cuesta no tenerla presente porque los problemas empiezan cuando el arte se agranda, después, las cosas no se ven en un tono vano, todo cobra una vida intensa, es como aprender a hacer el amor.

"Counterpoint" (1968). Ralph Nelson
Poster

"Counterpoint" (1968). Ralph Nelson
Poster español. "Una tumba al amanecer"

"Counterpoint" (1968). Ralph Nelson
Poster. Italia. "Sinfonia di guerra"

"Counterpoint" (1968). Ralph Nelson
Affiche. France. "La Symphonie des héros"

 Carteles publicitarios de “Counterpoint” de nacionalidades diferentes. Vemos que del título original salen traducciones enfrentadas, matices de un mismo hilo conductor. ¿Cuál es la apropiada? La que mejor le muestre a la memoria el carácter central de la película.

 La música, en este caso,
 me hace pensar en un castillo muy frío, tanto como el filo de un cuchillo para cortar al caliente pan recién servido como premio a una mañana de trabajo. 


II

 Frente a mi mesa de trabajo escucho un grito desaforado, no es un asesinato, pero podría llegar a ser parte de una película de terror clase B. Detrás de ese grito, un hombre obeso como un canguro sin hijos escupe al piso algo parecido a una placenta de calamar. Tiene un aliento a vino del siglo XIX, pero sin romanticismo, ni voces de soprano, solo un buzo de color verde le cubre los abdominales invisibles. Lo que le cae sobre el bajo vientre es un racimo de años de extinción de una vida prolija, ya no hay sexualidad digerible, podría ser un lobo marino, pero es un ser humano. La dimensión que adquiere su rostro blanco, por encima de otros que pasan a su alrededor, es proporcional al gesto que hace mientras grita, nervioso y con un bigote que posiblemente habría usado el profesor de gimnasia de Hitler, lo hacen un ser musical. Tiene un pantalón de colores difusos, se podría decir que varios colores o manchas del tiempo lo marcan. Gesticula antes de subirse a una motocicleta que tose gases con dificultad, acelera y carraspea la pobre, en una línea de tranquilidad parecida a la de una monja en su oración de la mañana. Las motocicletas nunca me han gustado, tienen un perfil algo italiano, pero de tiempos de la Roma antigua, de todas maneras, reconozco que la alimentación a combustible me produce un ligero óxido en la nariz. Pero en gustos es mejor manejarse racionalmente, los sentidos se parecen a la flauta de Hamelin, pueden dejarte caer por un barranco.
La motocicleta se diluye junto con aquel ser
en extremo musical, pero la película no fue más que una escena simple, la cámara que mide todo lo ocurrido se clava ahora en un profundo sueño salido de un joven graduado. 


III

 En 1967 se hacían cosas estupendas. “The Graduate” es otra muestra de canciones y escenas propias de un cerebro hecho a gran escala por extraterrestres. 

"The Graduate" (1967). Mike Nichols
Poster

"The Graduate" (1967). Mike Nichols
"The Graduate", song by Paul Simon. Performed by Simon & Garfunkel
Soundtrack. CBS. 1968

"The Graduate" (1967). Mike Nichols
Elaine (Katharine Ross) & Benjamin Braddock (Dustin Hoffman)

"The Graduate" (1967). Mike Nichols
Elaine (Katharine Ross) & Benjamin Braddock (Dustin Hoffman)

 Con los sonidos del silencio se puede jugar a ser un aventurero, como un joven inexperto que duerme con una piel de temperamento ágil y aliento a cócteles de Martini. Las canciones de Paul Simon y Art Garfunkel arman una historia tan honda que no te deja ahogarte en ningún momento, cada canción es un salvavidas. En color no se puede pensar con calma, así que prefiero pensar escenas en blanco y negro, como la de la iglesia, con esos dos pasajeros de una historia que no nos deja un futuro claro, solo el momento de la emoción. Una cruz que queda atrás y un camino de piedras por delante, la metáfora de la vida que uno deja para crecer y la cruz a la que se le da la espalda para continuar. Animarse a nadar no es fácil, la primera vez cuesta tanto como aprender a caminar. Al final, solo la frescura de la juventud y los ojos de él que anuncian un posible verso nuevo.

 Tarareo la canción de los Beatles “When im sixty four”, claro, ésta no aparece en la banda original de la película, pero la escucho a través de los ojos de Dustin Hoffman en el ómnibus, al final. Cuando tenga sesenta y cuatro años ¿te seguiré queriendo? Es una pregunta difícil, porque la generalidad hace que el tiempo haga perder la frescura inicial. Lo cierto es que estos personajes siguen viajando. Inmersos en una carátula como la del Sargento Pimienta de 1967, solo que aquí la banda sonora la coloca mi visión de rayos gama elevada a la taza de café de ayer.

The Beatles: "Sgt. Pepper´s Lonely Hearts Culb Band". EMI. 1967


IV

 Al salir del café, cruzo por una calle que tiene una serie de columnas con un cableado parecido al que llevamos dentro. Me miro, como pensando en otro lugar, cuando un perro me lo cuenta todo de un tirón.

- Voy a ladrarte para que
 nadie desconfié, no pases por aquí de nuevo, van a cerrar esta calle y en su lugar van a abrir un campo de concentración para humanos que no usan tapabocas.
 He traducido el lenguaje animal desde mi niñez. No lo hablo para no crear confusión, solo le guiño un ojo para que vea que lo escucho. No uso tapabocas y dos mujeres hablan sobre el daño que pueden hacerle a un perro que habla mucho. No voy a distraerme de nuevo, pero no pasaré más por esta calle. Es extraño, pero no le pregunté el nombre a ese perro. Seguro que no le dejan hablarme más, no es criterioso pasarle información a extraños.



V

 Hay una casa deshabitada a doscientos metros de la mía y una música clásica me cubre de manchas parecidas a versos. En 1928 “La chute de la maison Usher” tenía la música de unas flores podridas, pero de pétalos volátiles y ventanales quebrados por el viento. Una casa habitada por pensamientos de ultratumba y un sol amainado por el chisporroteo de cables. El sabor de la ausencia de color y un silencio sinfónico.

"La chute de la maison Usher" (1928). Jean Epstein
El inicio de música y su invitación a penetrar las paredes góticas

"La chute de la maison Usher" (1928). Jean Epstein
En medio de corredores mentales, donde es fácil asustarse de los sonidos que produce una soledad como de comienzo de año


VI

Francesa
Láudano que nunca lo conocí
pero intuyo un soplo de aire
atormentado por letras francesas
letras de leños sensibles
vestidos de francesas
encajes cosidos felices
de sueños pasados, timbres
presentes que desconocí.

Láudano de página abierta
de lomos de burro
pasados rostros amarillos
como el diario fuera de moda.

Piedras de una sala cubierta
de ella toda
trillos
de perfume de lavanda y conjuro

"La chute de la maison Usher" (1928). Jean Epstein

 Y ella que no es más real que un verso incierto. Se me ocurren palabras propias de cuadro descolorido. A la hora en que la cuerda se rompa empezará todo de nuevo, claro, espero no despertarme nunca…


VII

AIRE

Es en extremo
difícil escribir, pero hay que vivir con ello
como un don
el látigo que cae
como una braza
del leño
como la viga
que el tiempo desprotege
como una elipsis
de vapores póstumos
escribir hasta que los dientes se salten
estar detrás del espejo…

Marcelo López



1 comentario:

ACORAZADO CINÉFILO dijo...

Gracias Marcelo por tan bello artículo. La escritura y la imagen traspasadas por la música siempre