sábado, 27 de junio de 2020

Enseñanza (Poema). "二十四の瞳" (1954). 木下 惠介 - "Nijū-shi no Hitomi" (24 eyes) (1954). Keisuke Kinoshita. Francisco Huertas Hernández


Enseñanza (Poema. 2019)
"二十四の瞳" (1954). 木下 惠介 - "Nijū-shi no Hitomi" (24 eyes) (1954). Keisuke Kinoshita
Francisco Huertas Hernández


"二十四の瞳" (1954). 木下 惠介 - "Nijū-shi no Hitomi" (24 eyes) (1954). Keisuke Kinoshita
"24 ojos" es un film dramático clásico japonés basado en la novela de la escritora Sakae Tsuboi (1952). Es la historia de una maestra, Hisako Ōishi (Hideko Takamine), que llega a un pequeño pueblo costero en la isla de Shodoshima. Sus costumbres modernas -monta en bicicleta- despiertan rumores en los habitantes del lugar. A lo largo de la película (y la novela) los niños van creciendo, y así pasan veinte años, en los que arriba la guerra y la derrota, y la renuncia a su cargo por la presión militarista. Lo más inolvidable del film es el fuerte vínculo de afecto que se desarrolla entre alumnos y maestra, lo que me reafirma en mi idea, adquirida tras 31 años dando clase, según la cual enseñar es dar amor. La filiación platónica de esta manera de entender la educación es clara. En "El Banquete", el filósofo ateniense conectó el saber con el amor, a través de la búsqueda de la belleza. Solo conocemos lo que amamos. Solo buscamos lo que nos falta. Solo el impulso del amor se dirige a lo más bello. Se remonta desde el cuerpo bello a la Belleza Absoluta, y ahí reside la labor del filó-sofo, etimológicamente, el que ama la sabiduría, que es una de las cosas más bellas. Es Platón el primero que identifica el saber (verdad) con la moral (bien) y la estética (belleza). Amar es salir de nosotros mismos, para darnos a otros, a los que fecundamos, procreando en sus almas. Nadie ha podido explicar mejor la enseñanza. Esta bellísima película con la angelical Hideko Takamine, y la dirección poética de Keisuke Kinoshita es una prueba: verdad, bien y belleza lucen en sus cerezos blancos

"二十四の瞳" (1954). 木下 惠介 - "Nijū-shi no Hitomi" (24 eyes) (1954). Keisuke Kinoshita
Los niños juegan y corren tras la maestra. Como nieto de maestros algo habré heredado. ¿Puede aprenderse aquello que se teme, se odia o resulta indiferente? Si se responde no, solo queda afirmar que la única manera de enseñar es amando. Si el alumno ama, busca y crea lo que el maestro ofrece como un don de amor, de búsqueda conjunta y de oportunidad de creación, entonces germina el concepto, que ya no es abstracción libresca sino vivencia propia traspasada de amor. Mi venerado Carlos Monsiváis no sé si incluiría mis palabras en la historia de la cursilería, mas resulta revelador que no solo se reprime el deseo sexual y la agresión sino la ternura y la bondad. Socialmente se teme el amor como motor del alma y el discente. Vivimos en sociedades miedosas del eros que quiere volcarse en el conocimiento divino. Si habéis aceptado la consigna de que el conocimiento es rendimiento, valor de cambio y necesidad de los mercados para formar mano de obra dejad de seguir leyendo. Estas palabras no son para vosotros. No profanéis el sagrado oficio de enseñar

"二十四の瞳" (1954). 木下 惠介 - "Nijū-shi no Hitomi" (24 eyes) (1954). Keisuke Kinoshita
Poster
Mi poema del año 2019 no es bueno, pero es sincero. Hablo de mi vida. Cuánto más envejezco menos confianza tengo en el poder y más en el amor, aunque lacere y oprima las más de las veces. Lo diré finalmente: no creo en las reuniones ni en los papeles, no creo en los administradores ni en los burócratas, solo creo en ti y en mi. Ambos, buscándonos para ser libres y trascender las necesidades y rendimientos tasados. Si eres alumno yo también lo soy. Mientras estás vivo estás aprendiendo a vivir. Si soy profesor tú también lo eres. Mientras vives y hablas, mientras tu pensamiento se levanta del pupitre y alza su verdad íntima y precisa yo lo escucho y lo recojo en mi alma, porque no hay una sola dirección en el aprender, sino un círculo infinito de intercambio de amor, vida y libertad


Un maestro saca la tiza
Y abre en la pizarra
Un camino de libertad.

Un alumno saca el lápiz
Y abre en el cuaderno
Una senda de curiosidad.

Enseñar es despertar
Potencias dormidas,
Sembrar madreselvas,
Escalar atalayas.

Tuve abuelos maestros,
Tuve un abuelo minero.
Aquellos enseñaron
A los hijos de los mineros
Para que un día
Fueran hombres libres.

Y mi abuelo al salir
De la mina de plomo
Escribía novelas,
Y se instruía 
En los principios 
Del socialismo,
En el que los hombres
Y las mujeres
Serían iguales
Y no habría ya
Patrones que les mandaran
Llenar sus pulmones
De sílice
Por unas vetas
De galena y pirita.

Un abuelo maestro.
Un abuelo minero

Francisco Huertas Hernández
9 de abril de 2019


17 comentarios:

ACORAZADO CINÉFILO dijo...

Hay ocasiones en que las palabras son jirones de uno mismo. Y eso ha pasado esta tarde comentando la película de Kinoshita y a Platón, y reafirmando mi convicción sobre el enseñar como forma del amor. Lo de menos es ya el poema, que sirvió de pretexto para un torrente de ideas emocionadas. Espero que llegue a algunas almas afines. Os quiero invisibles lectores de la lejanía digital

Unknown dijo...

Maravillosa publicación Francisco Huertas. Un homenaje a los maestros, a los docentes. Se me saltan las lágrimas con el poema. Trabajar con personas es maravilloso. La burocracia sobra. El trabajo del docente es creativo, personal, de amor, y es incompatible con el rutinario. Mi abuelo se pagó la carrera de magisterio trabajando en el campo. Mi abuela riojana estudió magisterio y se graduó hace un siglo. Mi bisabuelo quería que las mujeres tuvieran oportunidades. Mi abuelo también. Le pagó la carrera de magisterio a sus seis hijos. El último se licenció en filosofía. Muchos de los primos somos también docentes, y mi hijo, la cuarta generación. Esa maestra de la que hablas en la publicación, es fuera de serie. Efectivamente, nosotros trabajamos con personas, no para el mercado. Yo he trabajado en bachillerato y en los ciclos, pero no preparo a los alumnos según el mercado, sino en sus vocaciones y en que luchen siempre. Enhorabuena
Manuela Pilar Millán Sanjuán
Manuela Pilar Millán Sanjuán.

Unknown dijo...

Sublime

Unknown dijo...

Bravo

antonio pardines dijo...

Siento predilección por el cine de Kinoshita. Muy humano y emotivo, un cine sensible como pocos; para mí, un lujo. 24 ojos es una de sus grandes obras. Mas que melodramas, dramas y comedias, sus películas son cantos y poesías de cotidianidad, de familias y de mujeres como la inolvidable maestra de la 24 ojos. Aplaudo tu comentario y, con mayor entusiasmo, tu poema y tu creativa y emotiva dualidad profesor-alumno.

Anónimo dijo...

Maravillosas palabras

Anónimo dijo...

Una publicación preciosa

Unknown dijo...

Será difícil empezar otra etapa sin ver caras de confianza. Gracias🧡

Estrella dijo...

Lo acabo de leer. Es hermoso lo que dices, una visión de la Enseñanza tan esencial, tan pura. Tan lejana a lo que la administración ha hecho de ella, contaminándola con imposiciones burocráticas y curriculares para encorsetarla y procurar que todo esté atado y bien atado. Pero los profesores sabemos añadir y aderezar nuestro trabajo con empeño, paciencia, vocación, amor, como dices tú, para despertar conciencias y personas. Al menos lo intentamos. Pero tenemos tantas dificultades hoy en día para llegar a ellos, que nuestra labor es soportable porque es un verdadero ejercicio de amor a la cultura y al otro. Y eso lo ve el alumnado, al final, les llegas.
Otra película muy bonita sobre la docencia y lo importante que es para hacer personas libres, es "Primavera en la calle Zarechnaya" de Jutsiev, que disfruté gracias a ti.

Aitana dijo...

Muchas gracias por este poema, Francisco. Se nota lleno de sentimiento, que es lo más importante de la poesía y en la enseñanza. Solo podemos aprender lo que amamos; y solo se puede enseñar lo que verdaderamente interesa. Es una comunicación en la que el único canalizador válido es el amor, ya que las dos partes no pueden entenderse sin este por en medio. Por ello, cuando esta comunicaicón funciona, el vínculo que se etsablece entre alumno y profesor es una de los más bonitos que existen. Ojalá, Francisco, puedas experimentar esta unión muchas más veces durante todo el resto de tus años como maestro.

@clasesdemaria dijo...

He visto y vivido a lo largo de este curso como esta idea platónica de la enseñanza maduraba. El amor, a nuestros alumnos y a lo que hacemos va mas allá de esa transmisión de contenidos. Gracias por enseñarme a ver mas allá de un simple oficio y cerramos este extraño curso con un poema desde el corazón. Mil gracias por tus palabras.

ACORAZADO CINÉFILO dijo...

Gracias María. Hemos tenido suerte de compartir grupos y horas este año. Y esperemos que el nuevo curso nos permita seguir descubriendo a personas donde el sistema solo ve alumnos

marian dijo...

Este post también me ha emocionado. Estudié magisterio por vocaciòn,pero nunca he ejercido,las primeras pràcticas fueron un verdadero desastre,demasiado idealismo y una timidez patològica,hicieron que fuera incapaz de gestionar la situaciòn,acabé,pero no me atrevì a ensenyar

MaryHall dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
MaryHall dijo...

Esa visión de la educación, del arte de enseñar a aprender y a vivir, es la que admiro y espero encontrar para mi hijo. Es el modelo que hubiese intentado emular, si me hubiese dedicado a la docencia. Siempre digo, lo repito hasta hartar, que las claves de la ciudadanía activa, en busca de sistemas socio-políticos y económicos igualitarios y justos, está en las aulas, en esos profes maravillos@s que enseñan con pasión y amor. Otra peli hermosa, es "La lengua de las mariposas"-Me emociona mucho!

Jorge dijo...

Como bien tú dices, vivimos con miedo al eros. ¿Cómo amar, y por extensión aprender, si saltamos o huimos, enfadados o despavoridos, ante el intento de cercanía, o simplemente imaginando su posibilidad? Sencillamente no se puede.
No obstante me alegra enormemente leer que con tu cercanía, con tu amor al saber y a la enseñanza (si es que pueden concebirse por separado) sigas, como hiciste con muchos de nosotros, colmando hasta la plenitud el espíritu de los alumnos, que tan desorientados se encuentran (habla mi vivencia por mí) en las etapas en que te toca impartir. Gracias por vernos como personas y, sobre todo, por tomarnos en serio. Y por mostrarnos el valor de la sabiduría, fin en sí mismo, mal que les pese -pobres de ellos- a los esbirros del mercado, cuyo único valor para ellos existente es la rentabilidad económica.

Unknown dijo...

Por supuesto que hay alumnos que no merecen nada. Solo van a la suya: copiar en los exámenes. No atender al profesor. Y sin interés ninguno.