jueves, 4 de febrero de 2021

Diario de un profesor de Filosofía (3). Árboles de luz. La luz del saber. Francisco Huertas Hernández. 4 Febrero 2021

Diario de un profesor de Filosofía (3)
Árboles de luz. La luz del saber
Francisco Huertas Hernández
4 Febrero 2021


IES Dr. Balmis. Cerámica, 24. 03010 Alicante
Jueves 4 de febrero de 2021. 11: 30 am
Árboles de luz
Foto: Francisco Huertas Hernández

 El invierno fenece. Alicante es una ciudad semiconfinada: la salud y la primavera aún permanecen como capas de un acuífero subterráneo. Arriba, en la superficie, humanos temerosos al contagio epidémico deambulan por sus calles enmascarados y distantes. Dos de las virtudes de la condición humana, dar la cara y la cercanía de los cuerpos, han sido proscritas por mor de la seguridad

 Este mediodía, estando yo en el patio de mi instituto junto a un árbol deshojado, he sentido como las secas ramas buscaban la luz como los seres humanos buscan el saber que es luz, radiación que ilumina las cosas haciéndolas claras y visibles.

 Fotografié ese árbol que encarna la forma vital, que, arrancando de la tierra en sus raíces, aspira a la luz del cielo. Pero el invierno le ha dejado sin aparente vida -verdor de fotosíntesis-: la caída del follaje del árbol caducifolio debida a la imposibilidad de realizar la fotosíntesis en invierno porque los nutrientes son limitados. No les queda otra que desprenderse de sus hojas y ahorrar la energía que gastarían en mantenerlas.

 Este árbol vino a recordarme a los humanos caducifolios que no pueden realizar la "raciosíntesis" porque sus nutrientes son limitados. Nuestra condición es pensar. Nuestros nutrientes son los estímulos del medio, la curiosidad natural, la sed de verdad, la aspiración a mejorar. ¿Y todo eso está hibernando? ¿Ha disminuido nuestro metabolismo racional, nuestra temperatura anímica, nuestra frecuencia respiratoria de libertad?

 A las 12 del mediodía entré en una clase y les pedí que hablaran libremente. Apenas surgió nada. Solo dos personas realizaron una fotosíntesis racional al plantearse preguntas acerca de la relación entre saber y vida, aunque entendida como supervivencia: ¿eres sabio si no sabes arreglar la silla en que te sientas?, o la filosofía como una religión o moral que propone modos de vida, y ¿por qué elegir unas y no otras?

 Largos minutos de aburrimiento por mi parte y una extraña sensación de una humanidad en hibernación racional. Por alguna razón no teníamos nada que decirnos. Quizás el dilema que planteé: "¿saber o cubatas?" sea una caricatura, pero no pude quitarme la imagen, esa imagen del árbol transitoriamente seco que aún alza sus ramas hacia el sol buscando renacer en primavera. ¿Cuándo comprenderemos que nuestra fotosíntesis primaveral es el pensamiento libre, la libertad de pensar, pero un pensar "creciente", que se alza a principios que se alejan de las raíces de la supervivencia cotidiana?

2 comentarios:

Unknown dijo...

Quieres decir que hay una renuncia a pensar?

Estrella Millán Sanjuán dijo...

Curiosa comparación de la naturaleza representada por el árbol caducifolio y la capacidad de razonamiento humano. Esperemos que el ciclo siga y broten las hojas. Ojalá que las flores y frutos también. No sé si será mucho pedir.