miércoles, 10 de febrero de 2021

Diario de un profesor de Filosofía (IV). ¿Es posible enseñar?. Francisco Huertas Hernández

Diario de un profesor de Filosofía (IV)
¿Es posible enseñar?
Francisco Huertas Hernández

IES Dr. Balmis. Cerámica, 24. 03010 Alicante
Chimenea. Contrapicado
Lunes 8 de febrero de 2021
Foto: Francisco Huertas Hernández

¿Educar? ¿Enseñar? Palabras demasiado grandes en un mundo demasiado pequeño en sus expectativas.

 ¿Qué es educar? El DRAE dice en su segunda acepción: "Desarrollar o perfeccionar las facultades intelectuales y morales del niño o del joven por medio de preceptos, ejercicios, ejemplos, etc". Hay en esta definición varios términos que, o bien son obsoletos (anticuados), o bien son falsos en este momento.

 Perfeccionar es un concepto que admite, no solo una superación personal, sino una meta o fin (telos, τέλος) del individuo. Solo veo en el deporte o en los negocios algo parecido: el fin es la victoria o el enriquecimiento. Y no son, desde luego, ese el τέλος que pensó Aristóteles, que concebía la meta de la vida humana como una felicidad virtuosa.

 En cuanto a las facultades intelectuales sería bueno tener presente el libro de Nicholas Carr, "The Shallows; What The Internet is Doing to Our Brains" (Superficiales. ¿Qué está haciendo internet con nuestras mentes?). Internet es la verdadera mente (Ο ποιητικός νους, Entendimiento Agente, diría Aristóteles) de la humanidad. La que convierte el caos en data. El flujo de nadas en múltiples todos, o "toditos". Aunque la idea de "todo", como la de "ser", carecen de sentido en el mundo de la "post-verdad". Son conceptos metafísicos en una época "desmaterializada".


Information, Time & Knowledge
Internet

 Las facultades intelectuales humanas como la memoria, la imaginación o el entendimiento (razón) han sido fuertemente afectadas por la dependencia de internet. No es necesario recordar, ni imaginar, y, menos razonar, porque la imagen fugaz ha sustituido todo eso. Dice Carr que hemos perdido capacidad de concentración -ya casi nadie puede leer un libro. Desde luego, nuestros alumnos no pueden hacerlo-, aunque hayamos ganado rapidez perceptiva. 

 Quizás lo más grave es la disminución de la capacidad lectora. Cada año vemos los profesores esto con mayor preocupación. El sistema educativo sigue teniendo como base los textos (manuales o libros de texto, obras literarias, prensa...), pero nuestros alumnos no leen. Al dejar de leer el cerebro se modifica. Pero sin leer es imposible desarrollar la oralidad, la capacidad de expresar con claridad y distinción nuestro pensamiento, nuestros deseos y nuestras emociones, en definitiva, de comunicarnos racionalmente.

Comunicado de Cinéfilos del Mundo
Facebook
Fer Petrelli escribió esto en el grupo: "Está estudiado que sólo interactúa el 5 % de seguidores en las redes en promedio. Te doy un caso: Cristiano Ronaldo tiene 10 millones de likes promedio en las publicaciones. Una locura inconcebible. ¿Sabés cuántos seguidores tiene? 260 millones. O sea que interactuó menos del 5%. Y comentarios (que es otra locura) 59000. O sea un 0, 2 % .Todo tiene su techo natural. Y está bien que así sea. Que la formación intelectual y las interrelaciones humanas se den en otro campo. No le den mas trascendencia en la vida a las redes de la que realmente tienen para cada uno de nosotros"
Respondí: "
Fer Petrelli ahora lo entiendo todo. Es todo una farsa. Gentes que están, pero no están. Como los grupos de Filosofía donde no se habla de filosofía. Solo memes. Así va el mundo, hacia la agrafia y la dislexia consumadas"

 Creé un grupo llamado Cinéfilos del Mundo en Facebook para promocionar los artículos de este blog. Aunque hemos llegado a 18000 miembros, solo 4000 están activos, pero lo peor es que prácticamente ninguno de ellos abre los enlaces para leer, aunque sea mirar, las publicaciones. Pero no es mejor en los grupos de filosofía o cualquier otra materia. Conseguir likes es el triunfo. Que te lean, un imprevisto efecto colateral.

 Respecto a las facultades morales no sabría qué decir. El sentido de la justicia es cada vez menos social porque el vínculo con el "bien común" se debilita, y, el proceso de aislamiento social ocasionado por el COVID lo acelera. Nuestros alumnos no parecen tener conciencia social, solo se  mueven por intereses personales a corto plazo. El hedonismo, la abulia, la tecnodependencia, son sus intereses. No sé si se puede construir una moral así, añadiendo la pérdida del valor del conocimiento como fuente esencial de la humanización.

 Educar ahora es una tarea asimétrica: si una de las partes no quiere, no es posible. Nuestros estudiantes rechazan el sistema educativo, a los profesores -las excepciones son aquellos con los que tienen sintonía afectiva, pero no se reconoce ya al buen profesor que ama y trasmite con claridad y pasión los conocimientos-, y, lo peor, es que encuentran inútiles y anticuadas las asignaturas del curriculum. Piden aprender a hacer la declaración de la renta -¡pero si ya se enseña eso!- en lugar de estudiar filosofía o historia. No se salva nada: hasta he oído cómo rechazan la Educación Física o el Inglés. La desmotivación del alumnado en, realidad, es la desconexión social entre las jóvenes generaciones y la nuestra, entre el mundo visual de Instagram y Tik Tok y la cultura general acumulada a lo largo de la historia humana en forma escrita.

9 comentarios:

Unknown dijo...

Demoledor análisis del fracaso de la educación

Anónimo dijo...

Pues estamos arreglados con lo que nos viene

MARCELO dijo...

¿Es posible enseñar?

Yo diría que lo que hay que tratar de hacer es ordenar un poco las ideas del alumno, pero en el mundo de la información la constante fluidez de información dificulta visualizar un punto concreto en la persona. De una pagina que tiene 18000 suscriptos donde solo participan 4000 y de esos solo unos pocos leen los contenidos marca un problema, el problema de estar en un lugar o pongámoslo en un salón ocupar un salón y de ese salón una silla donde un profesor da una clase. Pero la persona no escucha al profesor porque tiene auriculares y escucha música, pero también tiene un celular y al mismo tiempo lee mensajes de otras personas.
Esta y no esta, en el mundo actual las personas están y no están son somo representaciones de una obra de ciencia ficción, hologramas, solo información sin contenidos. Estar en 300 grupos para no participar en ninguno solo estar.
En esta pandemia se agudiza la despersonalización del individuo, la persona llegara a vivir en un mundo donde todo tenga una ausencia de pruebas, para que explorar ese campo, para que tener u profesor si un ordenador ya puede manejar información sin hacer un chiste ni mirarnos con ojos bonachones. Desestimular la humanidad y si se quiere empezar a crear una nueva idea social, una que conocemos en libros de ciencia ficción “Un mundo feliz”, “1984”, esto es un paso, un paso a la lenta descomposición de la materia humana por otra cosa, algo llamado información intrascendente solo evaluada por una maquina que llamaremos “pagina” y desde esta la persona solo hace el mínimo esfuerzo por liberarse. La humanidad quiere encadenarse en estos momentos.
¿Qué pasos se darán en el futuro? Difícil llegar a una conclusión, solo pocos seguirán otro camino como siempre habrá personas -o programas- que se reorganizaran y crearan otras cadenas de conocimiento, para independizarse del poder central que tratara de que todos sean iguales con un pensamiento espejo.
Lo cierto es que la información sigue un proceso de fluidez que parece no parar. ¿Para que tanta información? Lo importante será contemplar, centrarnos en un tema y meditar sin necesidad de correr, solo pensar de manera estable, un ejemplo claro seria pensar en un hombre dentro de un coche yendo a 40 kilómetros por hora apreciando la ruta y todo el entorno un hombre que aminorara a 20 kilómetros por hora si es necesario para poder ver mejor, para apreciar el paisaje con mas inteligencia. Pero hoy día el hombre va en un coche a 200 kilómetros por hora y la intención es acelerar solo acelerar para sentir cada ves menos, para no pensar en nada solo pasar velozmente sin contemplar nada. Sin tiempo para aclarar la mente, sin tiempo de detenerse, sin maestro, sin profesor, solo sintiendo la velocidad como un virus que va destruyendo el sentido mas preciado, el de pensar.

Marcelo López

Unknown dijo...

Interesante análisis. Me hizo pensar bastante. Es terrible el miedo a la lectura, hasta como docentes, si promovemos la lectura, somos criticados por faltos de pedagogía- didáctica, ser poco creativos etc, y ante ese tipo de mirada muchas veces sucumbinos. Soy profe de filosofía, y en filosofía, leer es tarea inevitable, sinó es imposible generar pensamiento crítico, pensamiento autónomo.

Pablo González dijo...

Fantástico artículo, y muy esclarecedor en cuanto a la dramática situación que vivimos los docentes cada semana. A ver si los de arriba se empiezan a dar cuenta de que necesitamos ayuda, no económica, sino intelectual para dar sentido a la labor supuestamente tan importante que llevamos a cabo.

Rosana Ruiz dijo...

Es realmente preocupante, la verdad. Desde aquí te leemos. Saludos

Estrella dijo...

Sabias, aunque tristemente, dolorosas palabras. Suscribo lo que dices, la capacidad de concentración ha disminuido un montón. Y la lucha por que no saquen el móvil constantemente en clase es agotadora. La paciencia y lo contemplativo ya no existe en sus vidas, salvo alguna excepción, que nos anima a seguir.
Y respecto a que no les gusta ya la Educación Física, también está muy ligado a lo tecnológico. No utilizan su cuerpo, sus posibilidades. Pasan tanto tiempo sentados en el Instituto y casa, que luego les duele todo y lo más grave es el avance de la obesidad. No les permite aguantar una clase normalita.
Se une también que les damos desde hace años nociones teóricas y les cuesta. Una asignatura lastrada y maltratada desde siempre.

Jessica Elizabeth dijo...

Retomo lo que mencionó Marcelo López "pasar velozmente sin contemplar nada", porque aquí está el problema y ya lo plantea Boris Groys (y otros antes que él), las personas no buscan el tiempo necesario para la contemplación perdiendo así la capacidad para darse cuenta de la importancia que tiene e incluso la sensación de necesidad de ella.
Con respecto al porcentaje de personas que participan de una página de Facebook, no debemos olvidar que las páginas, los grupos, son elementos de consumo. Cada vez que buscamos algo online, nuestras búsquedas son estudiadas y Facebook insiste en que "como viste equis y zeta, pensamos que te gustaría esto", insiste en que sigamos muchas páginas, compremos productos, etc. Si me sumo a eso ¿puedo participar activamente de todas esas páginas? evidentemente no. Se vuelve al inicio de este comentario, se pierde el tiempo de contemplación y de respuesta ante lo obtenido en ese proceso, por lo que se crean seguidores pasivos que reciben y no dan más que alguna señal de su paso por el sitio.
A la preocupación planteada con respecto a los porcentajes de participación, específicamente en cuanto a comentarios, sumemos finalmente ¿lo publicado pide una respuesta escrita? no siempre ¿estoy publicando un contenido que incite la interacción? Es decir, cuando detectamos un problema ¿solo el otro es la causa de la situación? ¿puedo buscar una solución desde mis acciones?

Jessica Elizabeth dijo...

Entiendo que a veces uno se sienta frustrado porque no logra lo que se propone, pero, como docentes debemos recordar siempre la idea de Larousse, tirar semillas. Esas semillas seguirán su curso, algunas florecerán tardíamente, otras nunca lo harán, pero es necesario que se continúen tirando semillas.
Porque hay cuestiones que escapan a nuestras manos y por las que no podemos sentir que hemos fracasado, siempre y cuando hayamos intentado lo mejor. Así como a las páginas ingresa gente cuya finalidad no es interactuar ni leer los artículos, sino sumar un enlace en su lista de intereses en Facebook, por ejemplo, al salón también ingresa gente que no está buscando saber sobre el tema de esa clase. Parece ilógico, pero es real. En Secundaria, al menos en mi país, el 50% o más de los alumnos manifiesta que los padres los obligan a asistir porque de lo contrario no cobran determinados subsidios (en pandemia, sin obligatoriedad de asistencia, se vio con más claridad esta circunstancia), como estos subsidios solo se fijan en la asistencia y no en los resultados, estos alumnos van muchas veces a ocupar un asiento, no tienen interés por lo que se hace allí, es más, muchas veces cierran las puertas para que lo externo no los toque. Es verdad que dentro de este grupo hay distintas actitudes y se puede conquistar a muchos para llevarlos al camino de la curiosidad y el aprendizaje, porque son niños. Ahora ¿qué aprenden actitudinalmente en una situación así donde la familia y el estado no valoran ni enseñan a valorar la educación?
En la actualidad existe cada vez más presión para que el único camino sea la institución educativa formal (al menos en mi país, si eres menor no puedes trabajar, es muy difícil, "trabajo" es mala palabra) y no hay panoramas de otras opciones que te hagan sentir útil o te enriquezcan de alguna manera. Esto es una pérdida importante en la búsqueda de los intereses personales. Mis compañeros de primaria optaban por estudiar o trabajar y esto los hacía valorar un montón de cuestiones de la vida, muchas veces llegando a arrepentirse de su decisión, pero eso es la vida, se ganan y se pierden cosas. Las máximas autoridades educativas nacionales manifiestan que la institución educativa retiene a los estudiantes unas horas para sacarlos de la delincuencia y las drogas, es decir, ni ellos hablan del conocimiento. Entonces ¿qué actitud se puede esperar del alumnado? siempre hay excepciones, claro, pero con este pensamiento siguen la universidad. No porque sueñen con encontrar las arcas del saber o algo similar, sino que más bien son llevados como el ganado, no eligieron, lo ven como única opción. Si les preguntas a tus alumnos por qué están ahí, qué piensan lograr, saltará a la luz lo que ya manifiestan cuando preguntan ¿para qué me sirve esta asignatura?
Entonces, uno debe hacer lo mejor que pueda, lo que sabe que es lo correcto, aunque el mundo vaya por otro camino, el trabajo del docente es luchar contra la corriente, porque qué gran premio es cuando uno logra sus metas al menos con un alumno en todo este panorama. Está muy bien ver los problemas, son muchos y monumentales, pero no hay que olvidarse de seguir intentando y de valorar los logros por su cualidad y no por su cantidad.